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miércoles, 3 de junio de 2026

Estado Fortaleza Ciudad Nacion Parte 2

Novelas Por Capitulos



----Dije que pagaba *hasta* cien mil. Depende del scope. Del riesgo. De... *(miro la botella, miró a Malone, miró el Colt en la mesa)* ...de si el contractor está sobrio suficiente para firmar un NDA.

**MALONE rió secamente sin humor. Señaló la botella

---Esto es medicina, princesa. Arizona en julio. El tequila es lo único que evapora más rápido que mi paciencia.

Se levantó. Dos metros de cicatrices, tatuajes militares borrosos, y olor a alcohol. Se acercó al fregadero. Se echo agua en la cara. El agua sale marrón por el óxido de las tuberías.

-- ¿Qué quiere una niña china  rica con tres apellidos en una selva de mierda donde la gente muere de cosas que ni siquiera tienen nombre en inglés?

Joussy  extrajo un iPad de su mochila. Lo encendió . La pantalla mostró  imágenes satelitales. Una montaña. Datos espectrales. Gráficos de Fourier

-- Encontré algo imposible. -- Se acercó. El olor a tequila que despedía el hombre  es una pared. No retrocedio., En la selva se encontró con olores 500 veces peores 

Mi algoritmo —que, btw, desarrollé usando redes neuronales convolucionales aplicadas a datos hiperespectrales del Landsat 9— detectó una anomalía en la Cordillera Oriental. Anomalía tipo: *"error de calibración, reinicia el sensor--- mintio. Por el momento no era conveniente explicar de más a esa bestia que hablaba.

---Pero no es un error. --- continuó ,Ampliando la imagen. Una formación rocosa que brilla con colores imposibles

--- Es una montaña de rodio nativo. Setenta por ciento de pureza. En la naturaleza, el rodio se encuentra en concentraciones de partes por billón. Esto es...

*(buscando la palabra)* ...Esto es como si Dios hubiera hecho un *drop* exclusivo y olvidado ponerle *limited edition*.

**MALONEl (se secó la cara con una toalla que alguna vez fue blanca. Miró la pantalla. No entendió los gráficos, mucho menos entendió  los números y jamás había escuchado la palabra Rodio.

--Rodio.-- musito sin saber de qué se trataba 

--- Rodio. Metal del grupo platino. Usado en catalizadores automotrices, electrónica, joyería. Precio spot actual: treinta y dos mil dólares por onza troy. *(Hace cálculo mental, labios moviéndose)* Una tonelada de mineral al setenta por ciento, refinado a noventa y nueve punto noventa y cinco...

Mirando a Malone directamente

--Mil cien millones de dólares. *Give or take*.

**MALONE parpadeo. El tequila hace que esto tome tiempo. Finalmente)*:

Mil cien millones.-- repitió sin asimilar todavía la cantidad.



--- Give or take*. Depende de si vendemos al spot o negociamos contratos forward con fabricantes chinos de catalizadores. Pero sí. Un billón con B. *(Guardando el iPad).Y aquí viene el *plot twist*, Coronel.

MALONE se sentó  en el borde del sofá. El movimiento le cuesta. El tequila le cobra intereses, el rostro se le pone morado, no por la cifra, por las 12 botellas de anoche.

--- Siempre hay un plot twist.-- indicó trabajosamente volviendo a la realidad del delirium tremens.. Plot twist lo había escuchado en algun lado

----No quiero el dinero. *(Pausa)* Bueno, quiero *algún* dinero. No soy *that* altruista. Pero el dinero es secundario.

**MALONE la miró como si ella hablara en mandarín. Bebió más tequila

--Secundario--- repitió trabajosamente, tratando de encontrar un asidero de lucidez

La montaña está en un sector controlado por narcoguerrilleros. Al este, hay quinientos refugiados. Mujeres. Niñas. Ancianos con cólera. Desnutrición. Están entre nosotros y la montaña. Si vamos directo por el mineral, los narcos los usan de escudos humanos. Si esperamos, las milicias los masacraran por "colaboracionistas". Si llamamos a la ONU, se mueren esperando el papeleo.

Se acerca un paso. Ahora está a un metro de él. El olor a tequila, el olor a su perfume de bergamota se diluyó por el nauseabundo olor.

---Mi modelo predictivo —simulaciones Monte Carlo, diez mil iteraciones— dice que si extraemos una tonelada de rodio *y simultáneamente* evacuamos a quinientos, la probabilidad de supervivencia del grupo refugiado sube del doce por ciento al ochenta y tres. Pero requiere sincronización milimétrica. Requiere... *(mirando alrededor del motor home, los trofeos de cerveza, las fotos borrosas de hombres con armas en lugares sin nombre)

...Requiere que usted y sus *perdidos* dejen de ser fantasmas con death wishes y por setenta y dos horas sean... (se ríe, amarga)...héroes. Lo sé. Es cringe. Es *main character syndrome*.

**MALONE se levantó bamboleándose peligrosamente La diferencia de altura es ridícula. Ella mide 1.65m. Él 2.02m. Se inclinó hacia la bella joven 

Héroes. ---Escupió la palabra como maldición

Joussy sin retroceder. Sin parpadear. Miro hacia arriba

--- Héroes. Con precio. Cien mil dólares por cabeza. Más gastos. Más el Chinook. Más los dos Hueys de apoyo. Más las armas que no pueden aparecer en ningún manifiesto de exportación.

Imperturbable Joussy extrajo un sobre de su mochila. Lo dejo sobre el Colt 1911

Y esto. ---Otro sobre, más grueso ---Documentos. Pasaportes limpios. Nuevas identidades. Segunda vida para usted y los doce. Tengo contactos en el State Department. Gente que me debe favores desde que les demostré —a los diecinueve años, en una conferencia de criptografía en Lausana— que su sistema de comunicaciones diplomáticas era vulnerable a un ataque de curvas elípticas que cualquier estudiante de posgrado podía ejecutar con una laptop y café suficiente.--- mintió olímpicamente gracias a su estilo de vida en New York, todo eso lo había comprado en un negocio de bromas pesadas de New York.

**MALONE agarró el primer sobre. No lo abrió. Lo peso en su mano. Lo dejo caer sobre la mesa

-- Usted está loca.-- afirmó convencido.

Joussy sonrió  Brillante. Invencible. Imposible.

--- *Gaslight, gatekeep, girlboss*, Coronel. *(Se da vuelta, mira por la ventana el desierto que se derrite)*

El hombre miró apetitosamente el derriere de la joven.

--¿Acepta?

MALONE, larga pausa. El aire acondicionado ruge. Los perros ladran afuera, lejanos. Finalmente, una especie de sonrisa que no llega a los ojos. Saca un walkie-talkie de debajo del cojín del sofá

-- Oigan. , Perdidos*(Voz ronca, tequila, décadas de gritar sobre helicópteros)* Preparad armas. Tenemos clientes. Dónde está Jim? Cual carcel?...Lo sacaremos...Pena de muerte? !Rayos! 

Sin soltar el viejo  aparato Miro  a Joussy . La miró como si ella fuera un enigma de otra galaxia, o un error de cálculo del destino.

--Ochenta mil por cabeza. El doble para mí. Y si alguno de mis hombres muere salvando a una abuela con cólera, usted le explica a su algoritmo por qué Jack Malone no hace reembolsos.-- expresó absolutamente lúcido y coherente

Joussy extendió la mano. Él la miró intenso.Definitivamente era bellisima, Su mano es pequeña, manicura perfecto, anillo de platino con una fórmula matemática grabada. Él la estrechó brutalmente estilo camionero. Su mano la devora, callos, cicatrices, temblor del alcohol, haciendo que la muchacha abriera la boca de dolor sin sonido.

--- ¿Sabes? Tienes el rostro perfecto y la pose para curar una impotencia muy fuerte.Me han dicho que con un Oral intenso de una chica oriental puede funcionar.

Ella recuperó su mano agitándola para que le volviera la circulación.

--Trato?

--- Sí.-- respondió ella cuando pudo articular palabra y movimiento de sus dedos.

Joussy se giró para irse. Se detuvo  en la puerta.

Oh, y Coronel... sin mirar atrás

-- Dígame "jefa"-- replicó el hombre

-- Si en la selva me toca sin permiso, le mató. No con el Colt. Con unas matemáticas que deje de respaldo allá. Tengo tres doctorados y paciencia infinita para calcular ángulos de caída, trayectorias balísticas, y el punto exacto donde la gravedad de Arizona se vuelve personal.

Abrió LA PUERTA. EL CALOR DE 47°C LA GOLPEA COMO PUÑO. NO SE INMUTO

Joussy ya afuera, voz que se pierde en el viento del desierto:

---Nos vemos en el aeropuerto de Tucson dentro de unos días. Vuelo privado. 06:00. No se olvide de hidratarse, Jack. El tequila no cuenta.

**LA PUERTA SE Cerró. EL AIRE ACONDICIONADO RUGÍA sin enfriar del todo.]**

MALONE solo. Miró el sobre en la mesa. Miro la botella de tequila. Miró la pistola. Finalmente, agarra la botella, la termina, la tira al fregadero. El vidrio se rompe)*

Suelta una carcajada que suena como grava mojada en un cementerio

--Maldita generación Zeta.Esas desgraciadas siempre tienen un tonto que les mueven los frijoles 

$$$@!#$$!!@!##$


Upper East Side / Tribeca — Penthouse con vista al Hudson, 7:43 PM**

*Playlist de fondo: "coquette core" de Spotify que Jousy puso "sin querer" para que Soju se sintiera básica.*

Las dos se miraron con esa sonrisa que no llega a los ojos. Jousy Perzhang, impecable en su *old money aesthetic* de seis cifras (heredado, no *earned*), y Soju Hamada con ese minimalismo japonés tan "refinado" que ya ni los de The Row le creen —y eso que The Row ya no es *cool* desde que lo descubrieron las de Ohio.Ambas sentadas en una mesa para dos.



**Joussy Perzhang** *(toma un sip de su matcha $47 de Erewhon, sonrisa gélida, ni siquiera lo disfruta, es *performance nutrition*)*

— Ay, *bestie*… supe que casi terminaste siendo un happy meal para un tiburón tigre cerca de Cubagua. Qué tragedia tan… *predictable*. Literalmente el plot de un episodio de *White Lotus* temporada 4, pero sin el presupuesto de HBO y con peor *lighting*. ¿O era temporada 5? Ya ni me acuerdo, tu *storyline* es tan *forgettable* que confunde con las otras.

**Soju Hamada** *(ríe por lo bajo, veneno puro, ajustándose los Bottega Veneta que ya están *so* 2024, pero ella no sabe)*

— Y yo supe que tú jugaste a la aventurera en la selva con tu *main character energy* de *nepo baby* que nunca ha trabajado un día en su vida. Qué cute. Debe ser agotador fingir que tienes carácter cuando todo lo resuelves con el dinero de papi… o mejor dicho, con el *trust fund* que te dejó *before* el crash del yuan. ¿Cómo te fue con ese *crypto wallet* que "perdiste"? Ah no, espera —fue el *exchange* que "hackearon". *Convenient*.

**Joussy** *(directa, tono helado, deja el matcha, ya se enfrió, no importa, nunca lo iba a terminar)*

— Vamos al punto porque no tengo paciencia para tu *performance* de hoy. Ni para tu *delulu era*. Tengo un *gig* para ti. Y antes de que me tires tu *ick list*, no es opcional.De paso yo si t-r-a-b-a-j-o

**Soju** *(arquea una ceja, desprecio infinito, revisa su Cartier Tank que le regaló el su anterior novio que la *ghosteó* en Capri, antes de encontrar al multimillonario thailandes.

— Qué honor tan grande. Pero por favor, *babe*. Mi *portfolio* de crypto, real estate, y ese *side hustle* de *wellness brand* que vende *gummies* de $80 genera más que el PIB de media Asia. No estoy en modo charity, I'm not *that* girl. I'm not *that* *era*. Además, mi *life coach* de $800 la hora dice que debo proteger mi *energy* de *toxic* people. Y tú, *hon*, eres *literally* la definición de *toxic* en el diccionario de Oxford 2026.

**Joussy**

— Es un trabajo que hasta tú puedes manejar sin que tu *life coach*, tu *spiritual advisor*, tu *astrologer*, y tu *AI therapist* de $200 al mes se enteren. Contactos altos. Gobierno a gobierno. *High stakes, low profile*. Nada de *LinkedIn post* después, ¿ok? No necesitamos tu *corporate girlie* *aesthetic* manchando esto.

**Soju**

— Sorpréndeme. Y que sea rápido, tengo un *sound bath* a las nueve y luego una *cold plunge* a las diez. Mi *circadian rhythm* es *sacred*.

**Jousy**

— Necesito que hagas de *bridge* para equipo de defensa. Todo legal, todo *traceable*. No te me pongas moralista, que sabemos cómo son las japonesitas cuando ven un *deal* con comisión del 5%. Tu *moral compass* gira más que tu *FYP* de TikTok.

**Soju**

— Mm. Qué exótico. Suena a *Succession* pero con peor *wardrobe* y sin el *nepo baby privilege* de Kendall. Al menos él tiene *trauma* *interesting*.

**Joussy**

— Es para ayudar a los refugiados de Nueva Caucagua. Porque aunque te encanta jugar a la japonesa pura de Tokyo —con tu *aesthetic* de Muji, tu *matcha ceremony* de $200, y tu *tatami room* en el *loft* de Tribeca que costó más que la educación de un pueblo entero, las dos sabemos que vienes del mismo *barrio* que yo. Del mismo *hood* donde la luz se cortaba cada viernes y donde tu abuela vendía *empanadas* mientras tú ahora vendes *manifestation journals* a $60.

**Soju** *(sonrisa afilada, tira del hielo de su negroni, ya derretido, como su *career*)*

— Qué discurso tan conmovedor. Casi lloro… con risa. Literalmente me estás dando *main character villain monologue* y ni siquiera tienes *script*. ¿Quién te escribe esto? ¿Tu *AI assistant*? Porque suena a *ChatGPT* con *daddy issues*.

**Joussy**

— Nunca se me olvidó de dónde venimos. A diferencia de cierta gente que prefiere olvidar el acento, el pasaporte, y hasta el *birth certificate* cuando le conviene para el *visa* de *digital nomad* en Bali. ¿Cómo te fue con ese *retreat* de *shadow work*? ¿Te curó el *generational trauma* o solo te dejó con un *debt* de $15K y un *tattoo* de *lotus flower*?

**Soju** *sarcasmo máximo, se inclina hacia adelante, el negroni se derrama, ni siquiera lo limpia)*

— Entonces quieres que juegue a *Mission Impossible* y te consiga armamento como si fuera *DoorDash* de caviar. *Slay*, Jousy. Muy "china salvadora del mundo". ¿Te vas a poner un *cape* también o ya te lo quitó la *dry cleaner* junto con tu *dignity*? ¿O era tu *humanity*? Ya ni me acuerdo, perdiste tanto *baggage* que confunde.

**Joussy** *(rodando los ojos, aburrimiento total, revisa su *Apple Watch Ultra* como si el tiempo fuera más valioso que esta conversación)*

— No dramatices, es municiones, *field kitchens*, puestos de comando y armas ligeras. Hasta una Hamada puede hacerlo sin romperse una uña de *Russian manicure* que, por cierto, ya está *out*. Es *lip gloss nails* ahora, pero tú sigues en tu *2024 era*, como todo lo demás en tu vida.

**Soju**

— Claro. Porque yo llego al palacio de Tokio y les digo "Hola, soy la japonesita Soju Hamada, mi amiga *fellow Asian* me envió a comprar *toys* de guerra". Absolutamente patético. Eso no es *networking*, eso es *suicide by diplomacy*. Eso es *career ending*. Eso es *cancelable*.

**Joussy** *(shade mortal, voz baja y fría, se acerca, el perfume de *Byredo* que cuesta $300 huele a amenaza)*

— Estás tan *burned out*, Soju. Tan *crispy*. Todo el mundo ya se aburrió de tu eterno cuento del yate, de tu *quarter-life crisis* nipona, y de tu *identity* que cambia más que los *trends* de TikTok. Primera eras *japonesa pura*, luego *hapa*, luego *blasian* porque te *tan* una vez en Tulum, y ahora ¿qué? ¿*AI-generated ethnicity*? Si sigues así, en menos de quince horas terminas debajo de cualquier *finance bro* básico de LinkedIn solo para sentir que existes. Trágica. Literalmente *sad girl autumn* pero en Junio . Y Junio ni siquiera es *aesthetic season*.

**Soju** *(pausa helada, sonrisa congelada, el hielo del negroni ya se derritió, como sus *boundaries*)*

— Supongamos que digo *yes*… ¿Cuánto me pagas y cómo viajo? Porque no hago *economy*, ni siquiera *business*. Si no es *private jet*, no es *conversation*. Y si no es *NetJets*, ni siquiera es *consideration*.

**Joussy**

— *Private jet*, *full service*, *catering* de Nobu. Te quedas con el 5%. Ni siquiera tienes que fingir que lo haces por los "pobrecitos" de allá. Puedes seguir siendo la *villain* que todos aman odiar. Tu *brand* de *unhinged rich girl* lo agradece. Es *content* gratis.

**Soju**

— Oye, *amiguita*… tú y yo no somos del mismo *blood*. Yo soy japonesa. Tú eres china. Somos *literally* de continentes diferentes, aunque el *West* no sepa la diferencia y nos llame "*oriental*" en sus *yoga retreats*.

**Joussy** *(mirándola directamente, hielo puro, sin parpadear, los ojos dicen "I will end you")*

— *Falso*. Las dos somos Nueva Caucagua. Y mientras tú sigues aquí con tu complejo de superioridad asiática barata —tu *aesthetic* de *zen*, tu *wellness routine* de $5K al mes, y tu *spiritual awakening* que compraste en *Goop*— hay gente muriendo de verdad. No en tu *feed* Instagram. No en tu BeReal..!!!horror todavía usas BeReal!!!. En la vida real. Ese lugar donde no hay *filters*.

**Soju** *(sonrisa gélida, casi susurrando, se levanta, el vestido de *The Row* que ya no es *cool* se arrastra)*

— Qué noble. Pero yo no nací el día que tenía que salvar el mundo, *darling*. Deja las matemáticas emocionales, que se te nota el esfuerzo…  Te está *arrugando*. Te está dando *frown lines*. Y a tu edad, eso ya no es *cute*, es *preventable*. *Next*.

*

— Ah, y Joussy? Tu *quiet luxury* está gritando *nouveau riche*. Tu *old money aesthetic* huele a *new money desperation*. Y ese matcha de $47? Sabe a *performative wellness*. *Fix it*. O mejor, *don't*. Tu

*downfall* es *content* que yo pagaría por ver.

Soju Hamada se levantó de la mesa y se retiró sin saludar.Todos vieron y disimularon a propósito lo que no habían visto. El cuchicheo seria de leyenda.

Joussy se quedó sola, el matcha frío, la sonrisa fría, todo frío. Excepto el *burn* que acaba de recibir. Se queda mirando la puerta. 

-- Esa idiota esta noche no va a poder dormir..Hay que esperar mañana






--- Joussy despertó como si le hubieran echado un baldazo de agua fría con esa llamada tan ordinaria. Miró el reloj: apenas son las seis de la mañana.

 ¡Por Dios bendito y la Virgen de Coromoto! ¿Quién coño tenía la desfachatez?

 —Suju… —musitó con voz todavía llena de sueño, al ver el nombre en su iPhone 16 Pro Max color titanio-- Ja ja. Sabía que no aguantaría..

. —Oye, puta divina de Dios, maldita marica —le soltó Hamada sin saludar ni nada, con ese tonito nasal tan suyo de quien se levanta en La Castellana, hablaba en español, totalmente diferente a lo de la noche anterior.

--Que te pasa Marica?. Tu marido decubrio que sales en los videos de Diddy?..Por cierto debes decirlo en las redes y cuanto cobrabas por orgia

—. Anoche se me ocurrió contarle a mi marido tu idea loca, mi reina… Ay, mi amor, se excitó tanto que me inmovilizó contra la cama y me dio un anal nivel bestia, te lo juro por Santa Bárbara. Casi me deja paralítica, qué horror, perra. Nivel salvaje, coño de la madre. El detalle es que le fascinó eso de que quieres comprar la Fuerza Aérea de Vietnam o no se que coño; , mi amor, se excitó tanto que me inmovilizó contra la cama y me dio un anal nivel bestia, te lo juro por Santa Bárbara. Casi me deja paralítica, qué horror, perra. Nivel salvaje, coño de la madre. El detalle es que le fascinó eso de que quieres comprar la Fuerza Aérea de Vietnam o lo que sea. Ya voy para allá, estoy saliendo de la casa via aeropuerto para irnos a vender esa mierda que me dijistes y comprar una bomba atómica . ¿Cómo piensas pagar eso, pues? ¿O todo esto es puro cuento chino de pobre, mi vida? No me vayas a salir con embuste ahora, maldita. 

 —Tengo que hablar primero con los dos . Hay un pequeño detalle antes que tengo que explicarles acerca de esas piedras que tengo—respondió Joussy, sentándose en su cama king size con sábanas de Egyptian cotton.  —Mira, te lo prohíbo terminantemente, ¿ah? No vengas en falda ni en shorts, que eres una maldita coño de tu madre  con esas piernas de infarto, . Eres una marica puta  fina, una zorra con clase y mi marido es un débil mental de marca mayor. No quiero ningún drama, mi reina, que después soy yo la que tengo que aguantar.   —Él se me declaró .No sabia que nos conocíamos—dijo Joussy riendo bajito.   —¿Ah sí? De pana hizo eso?¿Y cuándo fue eso que el marico ese te lanzó los perros ? Cuéntame el chisme completo, maldita perra.   —Marica.Hace seis meses, darling, en la fiesta de cumpleaños de Carolina Herrera . Yo le seguí la cuerda... Casi que un "toyobobo" de cuando estábamos en el liceo…  Las dos explotaron en carcajadas histéricas y nasales a través de la videollamada de WhatsApp, con ese gritico agudo típico de quien desayuna en el Four Seasons y tiene chofer esperando abajo.  Joussy se levantó todavía partiéndose de la risa mientras caminaba descalza hacia el vestidor de su apartamento . Hoy tocaba día de “reuniones importantes”…  Pero lo que llamamos "declive" es en realidad una muda. Déjenme contarles qué está pasando realmente. No en 50 años. En los próximos 10. Etapa 1 — La burocracia colapsa. La IA hace visible lo que todo el mundo sabía: el 99% de los procesos administrativos no tienen razón de existir. Existían porque había que llenar casillas con humanos. Ya no más. Los formularios desaparecen. Los mostradores desaparecen. Los intermediarios desaparecen. La fricción se convierte en la excepción, no en la regla. Etapa 2 — Los trabajos de mierda se evaporan. David Graeber tenía razón. La mitad de los empleos "calificados" no producen nada. Gestionan la complejidad que otros trabajos de mierda han creado. La IA corta la grasa. Brutalmente. No es un drama. Es una liberación. Nadie debería pasar su vida fingiendo. Etapa 3 — Las almas resucitan. Cuando se le quita a un humano la obligación de fingir 40 horas por semana, pasa algo extraño: redescubre que tiene un alma. Deseos. Gusto. Curiosidad. Juego. Millones de personas van a recuperar lo que enterraron a los 25 años para "ser serios". Va a ser hermoso de ver. Etapa 4 — Los sistemas se optimizan. La IA no tolera la ineficiencia. La revela, la cuantifica, la hace insostenible. Los sistemas que ganen serán aquellos que dejen circular las mejores ideas lo más rápido posible. Es decir: los sistemas libres. Los mercados. La competencia. La descentralización. El libertarismo no es una ideología. Es solo hacia dónde converge naturalmente un sistema optimizado cuando se elimina el ruido. Etapa 5 — La civilización se convierte en un juego. Cuando la supervivencia está resuelta, cuando el trabajo forzado desaparece, ¿qué queda? El juego. La emulación. El concurso permanente de quién impresiona más al otro. La humanidad entera se convierte en un inmenso MMORPG donde la moneda es la admiración, donde las misiones son las obras, y donde cada jugador busca dejar un rastro más brillante que el anterior. El estatus ya no viene del diploma o del puesto. Viene de lo que construyes, creas, demuestras. Etapa 6 — Nos lanzamos a las estrellas. Una civilización que juega siempre busca un mapa más grande. La Tierra se convierte en el tutorial. Marte, el primer nivel real. Los exoplanetas, el mundo abierto. El objetivo ya no es "salvar el planeta" o "gestionar la escasez". El objetivo se convierte en: entender el universo, colonizarlo, maravillarse, jugar, jugar, jugar de nuevo. El siglo XX nos enseñó a sobrevivir. El XXI nos enseñará a vivir. El XXII nos enseñará a jugar. Occidente no muere. Entra en su infancia. Construye. Lanza. Juega.


Dolores Culliham analista senior (Directora de Estrategia y Operaciones) de Neo-Quant Systems empresa de alta tecnología y quantitative trading en Nueva York, la propuesta de la doctora en matemáticas Joussy Perzhang  no es una crisis de recursos humanos; es un escenario de alta estrategia donde se cruzan la teoría de juegos, la seguridad informática y la retención del talento más escaso del planeta. En el mundo del Deep Tech, los algoritmos de simulación económica avanzada dependen de mentes tan sumamente especializadas que reemplazar a un doctor en matemáticas aplicadas puede tomar un año, costar millones de dólares en costo de oportunidad y retrasar proyectos que definen el futuro de la empresa. Al escuchar la propuesta de la matemática Joussy Perzhang,irónicamente catalizada por su experiencia traumática y ahora con la locura  de retirarse a una selva latinoamericana en busca de introspección, soledad y meditación, combinado con la entrega de una arquitectura de simulación económica aún más profunda que les otorgaría a la organización una ventaja competitiva inalcanzable. El proceso mental de la analista senior Culligan se estructuró bajo un pragmatismo absoluto: Apenas terminó la reunión ,la analista senior sabía que la matemática tenía  el control total de la situación. El código y el diseño conceptual de la nueva arquitectura están en su cabeza. En la industria de Nueva York, si se le dice que no a un genio debido a "políticas tradicionales de oficina", esta cruzará la calle, firmará con un fondo de cobertura rival o un competidor estatal, y destruirá la ventaja de la empresa. Desesperada  La analista pensó: "Ella es la arquitectura de la simulación. Si se va, el proyecto actual se degrada y la nueva ventaja se vuelve nuestra sentencia de muerte en manos de la competencia. Debo comprar esa arquitectura al precio que sea, incluso si el precio es financiar una choza tecnológica en el Amazonas. En matemáticas puras, el trabajo es 95% potencia cognitiva asíncrona; Manhattan es un fetiche corporativo, la selva es viable si produce el algoritmo". Que una ciudadana estadounidense, poseedora de un software capaz de predecir o desestabilizar mercados globales, se mude a un entorno geopolíticamente inestable y aislado es una pesadilla de seguridad. La analista senior evalúaba los riesgos: "¿Qué pasa si la secuestran? ¿Qué pasa si un gobierno local confisca sus servidores por cuestiones aduaneras o políticas? ¿Qué pasa si el trauma compromete su juicio matemático? No puedo controlar su mente ni su entorno físico, pero puedo blindar el hardware y el flujo de datos. Necesitamos Starlink encriptado, energía solar redundante y un protocolo de ciberseguridad militar donde el código se autodestruya antes de ser interceptado". Una hora después sentada frente al gerente corporativo de área este se vio obligado a ser honesto. ---El dinero en estas esferas se mueve por impacto, no por horas-silla. La empresa no reducirá su salario por "trabajar a distancia"; al contrario, utilizará los bonos como un mecanismo de control y retención radical. El bono deja de ser un incentivo anual discrecional y se transforma en un pago por hitos (Milestones) atado a la entrega criptográfica de la arquitectura de simulación. Si el algoritmo funciona y se entrega bajo los protocolos de seguridad, la matemática recibirá cada centavo de su magnífico salario y bonificaciones en una cuenta en custodia (Escrow), asegurando que permanezca leal a la firma durante todo su periodo de aislamiento y meditación. Entregale este contrato, si no lo firma es porque nos está traicionando. En esa tarde Joussy firmó el contrato sin leerlo. Eso sí que preocupó a todo el mundo The Company: Neo-Quant Systems LLC (hereinafter "the Company"), based in New York, NY. The Employee: Dr. [Joussy Perzhang], PhD in Applied Mathematics (hereinafter "the Employee"). PREAMBLE: WHEREAS, the Employee holds critical knowledge regarding the proprietary economic simulation models of the Company and has proposed the architecture for a next-generation economic predictive simulation framework (the "Next-Gen Architecture") providing an absolute strategic advantage; and WHEREAS, the Employee requires an isolated, non-urban environment located in a designated Latin American tropical rainforest zone (the "Offsite Location") for purposes of deep focus, meditation, and cognitive alignment necessary for the development of said architecture; The Parties hereby agree to amend the original Employment Agreement under the following strict legal, financial, and cybersecurity clauses: SECTION 1: FINANCIAL STRUCTURE AND MILESTONE-BASED COMPENSATION 1.1 Retention of Base Compensation: The Company agrees to maintain the Employee's current New York City base salary at one hundred percent (100%), without applying any negative Geographic Pay Differential or cost-of-living adjustments for the duration of this remote assignment, provided that the operational milestones in Section 1.3 are met. 1.2 Offsite Infrastructure and Operational Fund: The Company shall establish a fully non-reimbursable direct expenditure fund to design, transport, and install the technical infrastructure at the Offsite Location. This includes, but is not limited to: Triple-redundant solar power grids with industrial-grade lithium battery backups. Dual-orbit satellite communication terminals (low-Earth orbit/Starlink and geosynchronous backup) with military-grade point-to-point hardware encryption. Physical perimeter isolation equipment. 1.3 Performance and Milestone-Based Bonus Structure (Escrow Account): The standard discretionary corporate bonus is hereby dissolved and replaced by a guaranteed milestone-driven incentive program. A total bonus pool of USD $2,500,000 (Two Million Five Hundred Thousand Dollars) will be deposited into a New York bank Escrow account, to be disbursed to the Employee upon the successful cryptographic delivery and verification of the following architectural phases: Phase I (Milestone 1 - Month 3): Delivery of the core mathematical proofs and algorithmic foundations of the Next-Gen Simulation. Disbursement: 25% of the pool. Phase II (Milestone 2 - Month 6): Integration of the predictive model with the Company's current market data pipelines via secure asynchrony. Disbursement: 35% of the pool. Phase III (Milestone 3 - Month 9): Full deployment of the stress-test simulation and absolute exclusive intellectual property transfer. Disbursement: 40% of the pool. SECTION 2: MAXIMUM CYBERSECURITY AND BIOMETRIC OPERATIONAL PROTOCOLS (SecOps) 2.1 Hardware and Local Environment Encryption: The Employee shall only utilize the Company-issued, ruggedized, Tempest-certified computing terminal. The terminal is equipped with hardware-level AES-256 bit encryption keys embedded into the physical motherboard. No local storage, external drives, or unauthorized peripheral connections are permitted at the Offsite Location. 2.2 Multi-Factor Biometric Authentication and Continuous Validation: Access to the development environment, repositories, and the Next-Gen Architecture codebase requires simultaneous, multi-tier validation: Initial Access: Continuous retinal scan and active fingerprint validation required for system boot-up. Behavioral Keyboarding Dynamics: The system will monitor the Employee's unique typing cadence, pressure, and rhythm. Any deviation exceeding a 12% variance threshold will trigger an immediate, automated session lockout, assuming user compromise or duress. Liveness and Presence Check: The terminal's integrated infrared camera will perform continuous liveness checks. If the Employee steps away from the terminal for a period exceeding 120 seconds, the system will execute a RAM-wipe and enter a deep sleep state. 2.3 Cryptographic Self-Destruct Protocols: The terminal is equipped with a remote-wipe capability and an automated local self-destruct mechanism of the cryptographic keys. This protocol will execute immediately without the possibility of override if any of the following conditions are met: Detection of physical tampering or chassis breach of the terminal. Loss of communication with the Company's New York secure server for a continuous period exceeding 72 hours without prior written notice. Three (3) consecutive failed biometric verification attempts. Geo-fencing alert indicating the hardware has been moved more than 50 meters from the coordinates of the designated Offsite Location. SECTION 3: INTELLECTUAL PROPERTY AND STRATEGIC EXCLUSIVITY 3.1 Absolute Work-For-Hire Ownership: The Employee explicitly acknowledges that any mathematical model, formula, code snippet, architectural design, algorithm, or macroeconomic simulation concept developed while residing at the Offsite Location is a "Work-for-Hire" under United States copyright and patent laws, and is the sole, exclusive, and unencumbered property of the Company from its inception. 3.2 Covenant of Absolute Non-Competition and Non-Disclosure: Due to the highly sensitive nature of the Next-Gen Architecture, which grants an unmatchable market advantage, the Employee is strictly prohibited from discussing, transmitting, or describing the mathematical principles of the simulation to any third party, including academic institutions, foreign governments, or local entities in Latin America. 3.3 Communication Cadence (Deep Work Isolation): To preserve the Employee's required environment of solitude and introspection, the Company waives all requirements for daily synchronous meetings, video conferences, or instant messaging availability. Communication is restricted to an exclusive, secure asynchronous window: Every Thursday between 16:00 and 18:00 (Eastern Standard Time - EST), during which the Employee shall upload encrypted code repository updates and receive strategic high-level feedback from the Senior Analyst. SECTION 4: PHYSICAL RISK, COUNTER-INTELLIGENCE, AND MITIGATION 4.1 Perimetric Discretionary Protection: The Company reserves the right to deploy, at its own expense, a discreet, non-intrusive private security perimeter around the general geographic area of the Offsite Location. This security team will operate at a distance designed to prevent interference with the Employee's meditation and silence, but will actively monitor the zone for physical threats, kidnapping risks, or corporate espionage incursions. 4.2 Psychological Support and Forced Evacuation Protocol: The Company shall provide an encrypted tele-health link to an executive-tier psychological support specialist specializing in trauma recovery. In the event that the Company's security or medical teams determine that the Employee's physical safety or cognitive health is in imminent danger due to environmental factors, political instability in the host country, or medical emergencies, the Company reserves the right to execute a mandatory extraction and evacuation protocol back to New York jurisdiction. 4.3 Execution and Jurisdiction: This Agreement shall be governed by, and construed in accordance with, the laws of the State of New York, without regard to conflict of law principles. Any breach of this agreement automatically forfeits all funds remaining in the Escrow account and initiates immediate federal legal injunctions. IN WITNESS WHEREOF, the Parties have executed this High-Risk Remote Work Addendum effective as of the date written below. For the Company: Senior Managing Analyst, Neo-Quant Systems LLC Signature: ____________dolores culliham______________ Date: May 21, 2026 The Employee: Dr. [Mathematician's Name], PhD Signature: ___________joussy perzhang_______________ Date: May 21, 2026 Una vez que recibió el contrato firmado por Joussy, la analista Dolores Culliham recibió una orden. Que el FBI la siga.La Dra Perzhang nos está traicionando.Sin dudas. **Casa de madera en el pueblo de Rhinebeck, Nueva York. Comienzo en otoño de 2026. El General Harlan "Hawk" Vance, 81 años, en silla de ruedas, mira por la ventana empañada. La puerta golpeó contra el marco. Afuera, una figura delgada con abrigo de cashmere blanco espera.** --- **VANCE:** *(sin girarse)* La puerta no está cerrada. Pero si vienes a venderme algo, te advierto: mi perro murió, mi laptop tiene el pantallazo azul de la muerte, y mi única posesión funcional es una cafetera que gotea. *(Pausa)* Y tú no pareces vendedora de seguros. **JOUSSY:** *(entra, sacudiendo la humedad de sus botas de piel de cocodrilo)*  General Vance. Soy Joussy Perzhang. No, no soy vendedora. Soy de la Fundación Whitmore. Matemática aplicada. Premio Millennium por trabajo en topología de redes. *(Se quita el gorro, cabello negro azabache, corte geométrico perfecto)* O sea, básicamente soy una cracked girlboss en matemáticas, no cap— perdón. Me corrijo. Soy una investigadora de alto nivel. **VANCE:** *(gira la silla de ruedas con un chirrido. Sus ojos, uno de cristal opaco, el otro aguamarina intenso, la escrutina)* Perzhang. *(Escupe la palabra como si tuviera sabor a veneno)* Perzhang. *(Ríe, un sonido como grava en un tubo de escape)* Mierda. Mierda. Mierda. *(Se golpea el muslo con el puño)* Mi puta vista. Mi puta vista de mierda. Pensé que eras... No importa lo que pensé. Eres china.Una amarilla **JOUSSY:** *(sin inmutarse)* Sí y no ; Mi familia paterna  es de Shenzhen mi madre es de Nueva Caucagua, soy medio china y medio latina;  Aunque por el momento prefiero ser "matemática estadounidense", si vamos a ser técnicos. Como usted prefiere "general retirado" sobre "dado de baja por locura". *(Se ajusta el cuello del abrigo)* O sea, no es que defina mi etnia, es un whole mood cuando la gente asume, pero whatever— me corrijo. No es relevante para la propuesta. **VANCE:** *(silencio tenso. El reloj de pared hace tic-tac)* Tienes sangre fría, pequeña. Eso me gusta. Lo demás... *(señala su rostro con un dedo nudoso)*...me recuerda a un tipo en Kabul. Tenía tu misma cara cuando le dije que iba a convertir su pueblo en cristal. No se inmutó tampoco. Luego lloró. Todos lloran al final.  **JOUSSY:** *(abre su maletín de fibra de carbono, saca un tablet delgado)* No vine a discutir su historial psiquiátrico ni sus... preferencias étnicas, General. Vine porque vi su simulación AI de la Batalla de 73 Easting. La que hizo en 2024 cuando aún tenía laptop funcional. *(Desliza el dedo sobre la pantalla)* Su modelo de destrucción del 5º Cuerpo Iraquí en cuatro minutos... Fue poesía. Matemática pura disfrazada de violencia. Literalmente me dejó shook— me corrijo. Me impresionó profundamente.  **VANCE:** *(se inclinó hacia adelante, la silla cruje)* ¿Poesía? *(Escupe)* Era eficiencia. Era demostrar que un blindado bien manejado hace más daño que diez mil infantes con sandalias. *(Señala el tablet)* Y ahora vienes con tu tablet de rica y tu corte de pelo de mil dólares a pedirme qué, exactamente. ¿Una simulación para tu tesis? ¿Para impresionar a tus amiguitos de Silicon Valley? **JOUSSY:** *(toca la pantalla. Aparece un mapa topográfico 3D. Selva densa, ríos serpenteantes, iconos rojos dispersos)* Frontera Nueva Caucagua Amazonia. Millones de  Veces peor que el Darién. No es selva, es infierno verde. Narcotraficantes, disidencias de las FARC, ELN, paramilitares, y ahora... *(amplía una zona)*...campos de refugia. Cien mil almas. El gobierno de Nueva Granada quiere "despejar" la zona. Pero no pueden usar artillería. No pueden usar aviones. La prensa internacional, los derechos humanos, la ONU... Es un total PR nightmare, o sea— me corrijo. Un desastre de relaciones públicas de magnitud global. **VANCE:** *(interrumpe con una carcajada seca)* ¡Ah! ¡La puta ONU! *(Se da vuelta, rueda hacia una estantería polvorienta, saca una botella de bourbon medio vacía)* Los amarillos de la ONU. Los espaldas mojadas de la ONU. Todos llorando por los pobres refugiados mientras los narcos los usan de escudo humano. *(Bebe directo de la botella)* ¿Y qué quieren? ¿Que diseñe una guerra limpia? ¿Una guerra *asimétrica* donde nadie llore? No existe, princesa. La guerra es sucia o no es guerra. **JOUSSY:** *(se acerca, se agacha para estar a la altura de sus ojos. Su perfume cuesta más que el alquiler de la casa)* No quiero limpiar, General. Quiero *elegante*. Quiero un modelo donde cincuenta operadores especiales puedan desarticular tres mil combatientes en un terreno donde cada árbol es un francotirador y cada río es una emboscada. Es un main character mission, obviamente, pero— me corrijo. Es una operación de alto riesgo que requiere precisión absoluta. *(Toca la pantalla. Aparecen ecuaciones complejas)* Yo hago los números. Usted hace la carnicería. Juntos hacemos... **VANCE:** *(la mira fijamente. El ojo de cristal parece absorber la luz)*...arte. *(Silencio largo)* Mi esposa era mexicana, ¿sabes? *(Joussy parpadea, la primera grieta en su compostura)* María Elena. Embarazada de siete meses. Cruzó la calle en San Antonio para comprarme un pastel el día que me dieron de baja. Un niño rico, blanco, en un BMW rojo. Drogado o distraído, nunca supe cuál. La justicia dijo "accidente". El niño hizo *community service*. *(Ríe, amargo)* Service. Community. Palabras bonitas. **JOUSSY:** *(se incorpora lentamente)* General... **VANCE:** *(la interrumpe, la voz sube de volumen)* ¡Y ahora tú! ¡Tú con tu piel de porcelana y tu fondo fiduciario! ¡Vienes aquí a mi casa de mierda en mi pueblo de mierda con tu problema de ricos! ¡Los narcos! ¡Los refugiados! ¡Ay, qué tragedia! *(Golpea el reposabrazos de la silla)* ¿Sabes qué le dije al Pentágono en el 91? Les dije: denme cuatro B-52s con cargas tácticas. Bagdad desaparece. Moscú desaparece. Kabul desaparece. Beijing... *(suspira, la rabia se desinfla de golpe)*...Beijing desaparece. No más problemas. No más narcos. No más nada. Me dijeron loco. Me dieron de baja. Y ahora el mundo está lleno de... de... **JOUSSY:** *(voz baja, precisa)*...de gente como yo. **VANCE:** *(la mira. Parpadea. El ojo bueno se humedece)* Sí. Gente como tú. *(Señala el tablet)* Esa selva. Nueva Caucagua ¿Sabes qué pasó allí en el 2000? Los paramilitares masacraron al pueblo entero. Machetes. Porque sí. Porque podían. Los "derechos humanos" llegaron tres días después con sus cámaras. *(Se rasca la barba blanca descuidada)* Quieres elegancia. Quieres matemática. Pero en la selva no hay ecuaciones, niña. Hay barro. Hay malaria. Hay un tipo con un AK-47 hecho de latas de Coca-Cola que te dispara porque sí. **JOUSSY:** *(vuelve al tablet. Sus dedos vuelan)* Entonces usemos el barro. Usemos la malaria. *(Aparece un modelo climático)* Estación de lluvias. El río Atrato crece cuatro metros. Los caminos se convierten en trampas de quicksand. Es literalmente un no-cap situation para ellos— me corrijo. Una situación de desventaja absoluta para las fuerzas enemigas. *(Más toques)* Los narcos usan motores fuera de borda. ¿Y si no tuvieran combustible? *(Una red de puntos rojos)* Sus laboratorios de cocaína necesitan químicos. ¿Y si los químicos no llegarán? No bombardeamos. No disparamos. Secamos. Ahogamos. Asfixiamos. Es un vibe de guerra psicológica, pero— me corrijo. Una estrategia de privación logística. **VANCE:** *(se acerca, el olor a bourbon y desinfectante. Sus ojos, por primera vez, brillan con algo que no es odio)*...guerra económica. Guerra de nodos. *(Señala un punto en el mapa)* Aquí. El puente de Yaviza. Un kilo de C-4. No para destruir. Para inutilizar. Tres semanas sin cruce. Los refugiados no pueden pasar, pero tampoco los suministros. *(Más rápido)* Y aquí. La torre del celular. No la destruyas. Intercepta. ¿Sabes lo que hace un narco cuando no puede llamar? Se vuelve loco. Se vuelve paranoico. Se mata entre ellos. **JOUSSY:** *(sonríe. Es fría, matemática, hermosa)* Eso es. Eso es exactamente. *(Escribe ecuaciones)* Modelo de destrucción de redes. Identificar los hubs. No los líderes. Los *facilitadores*. El tipo que arregla los motores. La mujer que cocina. El niño que vigila. Eliminar el soporte. El árbol cae solo. Es básicamente un glow-up de la teoría de grafos aplicado a.me corrijo. Una sofisticada aplicación de la teoría de redes a conflictos asimétricos. **VANCE:** *(se reclina. La silla cruje. Mira al techo manchado de humedad)* Mi perro se llamaba Patton. Golden retriever. Estúpido como una piedra. Pero cuando María Elena murió... *(traga)*...no se separó de mí en tres días. Luego murió él también. Cáncer. Rápido. *(Mira a Joussy)* Tú no tienes perro, ¿verdad? No. Tú tienes un algoritmo. Tienes un fondo de inversión. Tienes... **JOUSSY:** *(interrumpe, por primera vez con calor)* Tuve  una alumna privada . Dieciséis años. La secuestraron en Cancún el año pasado. Drogada. Vendida. Apareció en un campo en Sinaloa. No recuerda nada de esos  tres meses. La encontré porque usé *mi algoritmo*. Rastreé transacciones de bitcoin. Patrones de llamadas. Geolocalización. La matemática la trajo de vuelta. Pero no antes de... Fue un total trauma dump para toda mi family, o sea— me corrijo. Un evento traumático devastador para toda mi familia.Hace tres meses otra chica de 16 años me dijo que queria estudiar matemáticas... La ultrajaron y descuartizaron ( le enseñó la foto) dije que era suficiente **VANCE:** *(silencio. El viento golpea la ventana)*...antes de que la rompieran. **JOUSSY:** *(voz de acero)* Sí. Antes de eso. *(Se vuelve hacia él)* Así que no vengo de mi torre de marfil a jugar a la guerra, General. Vengo porque su simulación de 73 Easting me enseñó algo. Me enseñó que la violencia puede ser precisa. Que puede ser... *(busca la palabra)*...justa. No limpia. Nunca limpia. Pero justa. Es mi personal villain origin story, básicamente— me corrijo. Mi motivación personal de máxima prioridad. **VANCE:** *(extiende la mano. Temblorosa, nudosa. La posa sobre el tablet. Ve la foto, se conmueve profundamente aunque disimulo)* Justa. *(Ríe, suave)* La última vez que alguien usó esa palabra conmigo, me pidieron que bombardeara ciudades. *(Mira sus propias manos)* Estas manos... en el Golfo, apreté un botón y mil hombres se convirtieron en vapor. Justo. Eficiente. *(Mira a Joussy)* ¿Quieres que use estas manos para dibujarte un modelo de guerra de baja intensidad? Guerra de bajas. Guerra... humana, para contarsela a cuatro comemierdas presumidos en un bar de new york **JOUSSY:** *(coloca su mano sobre la de él. Fría, perfecta, sobre vieja y temblorosa)* Quiero que use esas manos para enseñarme. Porque yo sé los números. Pero usted sabe el final. Sabe cómo se siente cuando el humo se disipa. Yo no quiero que mi modelo mate a diez mil para salvar cien mil. Quiero que mate a los criminales que destruyen a gente inocente en la otra parte de la raza a la que también pertenezco. A los que han ultrajado niñas. A los….en fin... Es un whole different level de accountability, obviamente— me corrijo. Un nivel superior de responsabilidad moral. **VANCE:** *(completa, voz ronca)*...a los que se lo merecen. *(Saca la botella de bourbon, mira fijamente, la deja sobre la mesa sin beber)* Tienes un problema, Perzhang. Tu modelo será perfecto. Tu ecuación, elegante. Pero al final, cuando el último narco esté muerto y el último refugiado a salvo... *(señala su propio pecho)*...quedará esto. El hombre que diseñó la máquina. El hombre que sabe que la justicia es solo matemática con olor a pólvora. **JOUSSY:** *(recoge su tablet, lo guarda. Se dirige a la puerta, se detiene)* General el recuerdo de esas dos muchachas  preguntan por usted. Vio su video. Dijo que parecía "un ángel caído con silla de ruedas". *(Sonríe, triste)* Los niños son poetas sin saberlo. O sea, es un take muy based para una Gen Z— me corrijo. Una observación muy perspicaz para alguien de su edad. **VANCE:** *(solo, en la penumbra. La silla cruje cuando gira hacia la ventana)* Ángel caído. *(Mira por la ventana )* Dile al recuerdo de ellasv... dile que los ángeles no caen. Se empujan. Porque desde arriba, todo se ve igual. Todo se ve... *(cierra el ojo bueno)*...pequeño. Eficiente. Justo. **JOUSSY:** *(en la puerta, sin girarse)* Mañana traigo una laptop nueva. Y los datos de satélite de Nueva Caucagua  Y café que no gotea. Un setup totalmente aesthetic para trabajar— me corrijo. Un espacio de trabajo completamente funcional y adecuado. **VANCE:** *(sin girarse)* También trae comida para perros. *(Pausa)* No tengo perro. Pero el vacío... el vacío también come. **JOUSSY:** *(sale. La puerta se cierra con un chasquido)* **La puerta se cierra. El viento aulla. El General Harlan Vance, solo en su silla de ruedas, mira la nieve que cubre la tumba improvisada de Patton en el jardín. Sus dedos, en el regazo, trazan ecuaciones invisibles. Guerra asimétrica. Selva. Refugiados. Una joven china de ojos fríos que habla de justicia matemática con palabras que no entiende y se corrige a sí misma.* *Y en algún lugar de su cráneo calcificado, un B-52 despega hacia Bagdad. Siempre despega. Siempre..Esa amarilla mas nunca va a Volver.. Vance al dia siguiente tuvo que tragarse sus palabras..5 minutos después que saludara a la bandera confederada y escuchar el himno nacional y disponerse a ver por vez 50 "Band's Brothers" Joussy entró con una laptop de extrema generación y un Cane Corso del tamaño del 80% de la casa...
















martes, 5 de mayo de 2026

ADANECH.Cap 1

Novelas Por Capitulos

Romance Paranormal. Supernatural.


Adanech tambien estudio con Sachiel, Eneida, Oholiva, Leyda, Yorlett, Zefora en el Liceo Cristina Takeshi


LA MONTAÑA Donde esta  LA CRUZ DEL DIABLO

No es que le fuera mal, pero de alguna manera se sentía libre. Su relación había llegado al límite del fastidio. Era la misma sensación de liberación que se experimenta al pagar la última cuota de una tarjeta de crédito. Siempre lo había sentido así en aquellos años: libre. Libre para levantarse, ir, venir, no decir "aquí" y no aceptar "allá".

La notificación del abogado indicaba que su exesposa le dejaba una propiedad.

Había sido un mal matrimonio. Un gravísimo error de juventud. Ambos estudiantes, ambos sin trabajo, sin conocer la realidad de la vida. Afortunadamente, sin hijos. Habían pasado algunos años desde el divorcio. No se volvieron a ver, ni se hablaron. Él no sabía dónde estaba ella. Aparentemente, ella sí sabía dónde estaba él.

Le dejaba una propiedad en la lejana carretera de Kirdimi. Una herencia de manos de una desconocida, a la que le costó mucho reconocer en la fotografía que le mostraron. En tan poco tiempo se había convertido en una mujer diferente. Una extraña muestra de generosidad, tan impropia de ella. Se lo dejaba a él, pues aparentemente no tenía pareja ni otros familiares. Definitivamente, alguien tan solo en el mundo como él mismo.

Muchos años después... Ni el mínimo contacto, ni noticias entre ambos. Inesperadamente, era propietario de una hacienda. El abogado explicó que la propiedad estuvo en litigio con otros dueños. Ella había muerto en un accidente de avioneta; de lo cual él ni siquiera se enteró y, por supuesto, no le produjo el más mínimo pesar. De buena gana habría rechazado la oferta.

Pero el mismo día que recibió el correo electrónico, también llegó la notificación sobre la venta de la oficina donde laboraba. Los nuevos compradores solo querían la marca; redimensionarían todo. Él estaba fuera.

Esa sí era una buena noticia. Le darían un buen bono de indemnización; además, su GMC Acadia Diesel ya estaba pagada. Podría invertir algo de dinero en la hacienda. Vivía alquilado, así que podría mudarse a la casa... establecerse ahí. Y bueno... ¿por qué no?

—Adanech, hiciste un buen trabajo —dijo con una sonrisa mientras ajustaba la música.

Era una carretera infinita, polvorienta, sin árboles, con una tierra de vegetación escasa. Al pasar, vio una estación de biodiésel y carga de hidrógeno que parecía detenida en el tiempo. Afortunadamente, podía pagar con créditos electrónicos.

—Doscientas hectáreas —dijo nuevamente, y musitó—: Parece bastante terreno. Había visto la foto de la casa... y de los equipos oxidados, la tierra sin cultivar.

—No sé un carajo de agricultura y ganadería —le dijo al tablero de su camioneta, que ya marcaba los 160 kilómetros por hora en la inmensa, infinita recta de la carretera, sin el más mínimo tráfico.

Fue un impulso aceptar la hacienda. Fue el nombre lo que le atrajo: Hacienda «La Cruz de la Montaña del Diablo».

—Eso es...

Vio un letrero y aminoró la velocidad. Kirdimi. Consultó su Google Earth; la carretera de tierra estaba a la derecha, a unos 400 metros.

—Allá es —le dijo a la camioneta y, resuelto, se internó en la terrible vía de tierra. Recordó la referencia del abogado: una cruz de piedra en la cima de una loma.

—Allá está. Esta es... —dijo, mirando la solitaria cruz de piedra en lo alto de la desnuda ladera. Estaba dentro de su propiedad y se veía desde la carretera.

Entró a la vía privada. Efectivamente, era una tierra que no se veía trabajada desde hacía muchos años.



—¿Cómo hiciste para tener esta hacienda? ¿Y menos tú, que solo vivías en fiestas, hablando estupideces muy propias de ti, con las estúpidas de tu familia y las retrasadas de tus amigas? —murmuró, frenando la camioneta y quedando ante la inmensa y ruinosa casa.

—Bueno, definitivamente la gente cambia mucho en doce años... —comprendió, descendiendo del vehículo y quedando admirado frente a la casa


.


Vio el reloj. Eran las cinco y media de la tarde.

—Necesito un ingeniero agrícola y buscaré la forma de gestionar un crédito. Vamos a ver para qué sirve esta tierra.

Entró a la casa. Estaba amueblada, pero todo cubierto de polvo, abandonado. Se veía que había sido albergue de quien sabe quiénes. Ojalá no encontrara una desagradable sorpresa.

—Bueno... Ya veo por qué me dejó todo. Es una muy buena venganza. Pondré todo más o menos funcional, conseguiré a un idiota al que pueda venderle esto. Aceptaré desde chocolate hasta aceite de motor como pago —dijo, caminando por la inmensa casa.

Llegó al cuarto; era el más grande. Debía ser el dormitorio principal.

—¿Quién sabe con cuántos se acostó ahí? —le preguntó a un espejo lleno de polvo, tratando de recordar su rostro. De verdad, no le pareció muy conocida la foto de la mujer que le presentaron.

Llegó a una consola y, sin dudar y movido por la curiosidad, la abrió. Varios cofres... varias cajas de zapatos. Les quitó el polvo.

Abrió con cuidado otra gaveta de la inmensa cómoda de estilo francés. Polvo. Más polvo. Más cajas de zapatos... Abrió una y quedó sorprendido. Pacas de billetes de francos centroafricanos.

—Algo deben valer —dijo, contando los billetes. Cada paca era de cien billetes—. Hay millones de esta cosa.

Al rato, después de usar internet desde la camioneta, simplemente se desplomó en el suelo cuando vio el valor que le daba la conversión a euros.

—Adanech... —musitó, riéndose—. ¡Por Dios! Necesito una ametralladora para cuidar esto.

Casi sin darse cuenta, la noche abarcó todo con una inmensa oscuridad, dejando ver las estrellas más bellas. Se incorporó sobre el techo de la camioneta y contempló el firmamento. Podía dedicarse a acomodar las cosas... No había plagas. Se durmió viendo las estrellas, sin tratar de controlar la inmensa sonrisa que le abarcaba el rostro.

Despertó en la madrugada. Una neblina lo tenía empapado. Era una noche terriblemente oscura. Igualmente, miró la oscura mole de la casa.

En las películas siempre se veía una cara difusa en la última ventana. En este caso, no era en la ventana. Era en la misma puerta. Parada... Una mujer, dormilona, aparentemente sostenía una vela. 



Fue una impresión... pero el corazón le dio un vuelco en el pecho. Las cajas de zapatos estaban todas arriba...



¡

Demach despertó de golpe. Se incorporó, pero el techo de su camioneta había desaparecido. Se desperezó, confundido. Estaba en un espacio oscuro, inmenso y silencioso. Al fondo, una escalera y una puerta.

Sin pensarlo, corrió escaleras arriba. Abrió la puerta de golpe y se encontró en el pasillo del tercer piso. Bajó como una exhalación, empujó la puerta de salida y salió violentamente, perdiendo el equilibrio hasta caer sobre el camino de tierra, justo frente a su camioneta.

Sin aliento, se incorporó y entró en el vehículo. 

—Mis llaves. Mis malditas llaves —gritó, apretándolas en su mano hasta que logró serenarse. —El dinero... —murmuró, temblando y sudando, luchando contra la hiperventilación.

Al confirmar que tenía las llaves, bajó del auto a toda velocidad, corrió de nuevo escaleras arriba hasta el cuarto. Entró directo a la cómoda. La abrió y, con una risa nerviosa, vio las cajas de zapatos. Desesperado, abrió tres. Allí estaba el dinero.

Tomó las cajas y bajó corriendo. Llegó a la camioneta y, en automático, casi sin consciencia, repitió la operación innumerables veces. Luego, manejando a toda velocidad, salió disparado hasta que el vehículo patinó y estuvo a punto de volcar.

—Tranquilo... Tranquilo. Todo está bien —se repitió, forzándose a controlar la respiración. Encendió el aire acondicionado a máxima potencia y se dirigió al pueblo—. Es una mujer que vive aquí. No sabía que yo estaba. Se escondió porque probablemente se asustó más que yo. La encontraré y le diré que se marche. Quizás solo cuidaba la casa...

Manejaba aún descontrolado. Hizo un esfuerzo visible por serenarse. Se sentía ridículo. Había dejado que una mujer lo asustara. Su mente intentaba borrar el hecho de que había dormido en el techo de su camioneta y despertado dentro de una habitación. 

—Tranquilo, Demach. Tranquilo. No pasa nada —se decía una y otra vez.

Casi sin darse cuenta, estaba en el pueblo. Entró en la ancha y solitaria calle de doble vía. La prefectura tenía una patrulla dormida en la entrada; los locales comerciales estaban desolados, junto a una ferretería y un banco: un RBC Bank.

Se miró en el retrovisor, intentando arreglar su aspecto. Bajó con una de las cajas y entró al local solitario. Un cajero jugaba distraído con su laptop, ignorando por completo la presencia de Demach hasta que este habló. 

—Quiero abrir una cuenta de ahorros —anunció, tras intentar en vano disimular su sudor, pasándose la mano mecánicamente por el pelo y ajustándose la camisa insistentemente.

El hombre, sin levantar la vista, señaló unos papeles sobre el mostrador con un movimiento de barbilla. 

—Llene el formulario. Y haga un depósito —dijo, con una voz plana, como si le hablara a un mueble.

 —¿Con chequera? ¿Aceptan francos centroafricanos? ¿Todavía existen los cheques?Podre cambiarlos a stable coins? —preguntó Demach, sintiendo que su voz sonaba extraña en el silencio del local.

El cajero se encogió de hombros, sin interrumpir su juego en la pantalla.

 —¿Podría ayudarme a contarlos? No quiero equivocarme al llenar el depósito —dijo Demach, colocando las cajas y sacando infinidad de paquetes de billetes, uno tras otro, con un sonido sordo y metálico.

El hombre finalmente levantó la vista. Sus ojos no mostraron sorpresa, ni codicia, ni siquiera curiosidad. Solo un hastío profesional.

 —Es mucho dinero, amigo... Creo que debería hablar con el gerente —dijo, como quien comenta el clima.

Demach asintió, pero sus piernas flaquearon al ver el monto en el comprobante. Se aferró al borde de la taquilla. Podría hacer lo que quisiera con esa hacienda; en la casa aún había más. Era demasiado. Tenía más cajas en la camioneta y, seguro, más en la casa; todo se limitaba a buscar concienzudamente y, seguramente, aparecerían.





Un rato después, absolutamente calmado, salía de la sucursal. Veinte cuentas bancarias diferentes le hacían mirar el mundo de forma distinta. Tenía que indagar más sobre su exesposa.

Fue a la ferretería industrial. Estaba sola. Un hombre ancho y gordo lo miró en silencio desde donde se recostaba en el mostrador, con una expresión que oscilaba entre la indiferencia y la resignación.

 —Hola, amigo. Soy Demach Franquiz... El nuevo propietario de la Cruz de la Montaña del Diablo —anunció con cierta suficiencia, inflando el pecho. Veinte cuentas bancarias. Definitivamente, ahora era todo un personaje.

El hombre no parpadeó. No sonrió. Ni siquiera cambió su postura. Simplemente lo miró, como quien observa una mosca que ha entrado por la ventana y no sabe dónde aterrizar.

 —Me preguntaba si podía colocar un letrero en... no sé... —insistió Demach, sintiendo cómo la incomodidad le subía por el cuello.

El hombre le mostró un cartel colgado en la pared, luego extendió papel y lápiz sin mediar palabra.

 —Gracias —agradeció Demach, escribiendo con mano temblorosa: Solicito Ingeniero Agrónomo. No importa experiencia. Sueldo a convenir. Compro tractor con todo el equipo nuevo o usado. Solicito personal de limpieza.

Cuando terminó, el hombre le extendió unas chinchetas. 

—No va a conseguir gente que quiera trabajar allá —anunció finalmente, con una voz tan baja que apenas se escuchaba sobre el zumbido del ventilador.

Demach se tensó. 

—¿Por qué? ¿Sucedió algo que debería enterarme?

El otro hizo un gesto vago, como si la respuesta fuera obvia y no valiera la pena explicarla. 

—No lo sé... Solo entiendo que no hay gente que le guste ir para allá. Será por lo lejos.

Por lo lejos, pensó Demach. Pero la carretera está a cinco minutos. 

—Necesito un tractor. —Por aquí no lo va a conseguir. Tendrá que ir a la ciudad.

Compró una Coca-Cola Light y se marchó. El pueblo entero parecía guardar un secreto que nadie estaba dispuesto a compartir. Tendría que indagar más sobre lo que le sucedió a Adanech.


II

Horas después, contemplaba los hombres de la cooperativa eléctrica conectando la luz. Pondría en funcionamiento la bomba de agua. Mientras tanto, buscaba en Google: Adanech Rubinstein.

La única información era que había viajado en una avioneta. Fue un viaje alquilado. Lo más destacado de la noticia era que el piloto había trabajado unos meses en Malaysian Airlines y después fue certificado por Germanwings. 

—La mató —entendió al terminar de leer la noticia, con una frialdad que le heló la sangre.

No encontró noticias de trabajos, parejas, hijos... Trató de recordar su imagen de aquella época. Nada. Una chica normal. Perdida en el mundo. Era entusiasta de la revolución permanente, creía que el mundo estaba en pleno proceso post-capitalista, que Corea del Norte derrotaría a Japón y China juntos o por partes, y que el Socialismo del Siglo XXXI lograría producir 25 kilos de tomates en 30 años.

De repente, vio detenerse la pick-up El Camino Diesel. El motor rugió y se apagó, rompiendo el silencio del campo. Una joven bajó del vehículo. Era bella, con una postura firme que contrastaba con la desolación del paisaje.

—¿Usted es el que busca un Ingeniero Agrónomo? —dijo a manera de saludo, inmediatamente después de descender.

El hombre asintió, observándola con una mezcla de esperanza y recelo. 

—Pues hice mis pasantías... Creo que puedo servir —explicó ella, con una sombra de duda al ver el panorama desolado, las casas abandonadas y la inmensidad de la propiedad.

Demach la miró, sintiendo que por primera vez, alguien más había cruzado el umbral de su pesadilla. Pero la duda persistía: ¿había venido ella por el trabajo, o también por el silencio que rodeaba a la Cruz de la Montaña del Diablo?






Aq

No se preocupe. Contrataré obreros. Pediré un crédito para la maquinaria. Lo único que necesito es que alguien me diga qué cultivar y qué insumos requiero —explicó Demach, pero su voz sonó hueca, como si las palabras se perdieran en el vasto silencio de aquel lugar. No podía apartar la vista de la arquitectura. Las vigas parecían respirar, la piedra fría y húmeda le resultaba... apetitosa de una manera que le erizó la piel.

—Vivo en el pueblo —dijo la joven. Su voz era un susurro plano, sin inflexión humana. Sus ojos, oscuros y profundos, no parpadeaban al observar el deterioro de la finca, como si viera algo más que ruinas.

—Y seguirá viviendo allí. No pienso imponer turnos nocturnos —aclaró el hombre, sintiendo un escalofrío recorrerle la espalda. La noche allí no era simplemente oscura; era una entidad viva que esperaba.

—¿Cuánto paga?

—Dependerá de usted. Necesito su currículum. Podría comenzar con el salario mínimo profesional más los beneficios de ley; luego, según su ritmo, ajustaremos —dijo Demach, forzando una sonrisa que no llegaba a sus ojos.

Inesperadamente, señaló con un dedo tembloroso uno de los tractores abandonados, cubiertos de una capa de moho que parecía moverse lentamente.

—¿Qué es eso?

La muchacha frunció el ceño, pero no con contrariedad, sino con una extraña desconexión, como si el objeto le resultara ajeno a su realidad.

—Descuide. No me gradué en las universidades socialistas. Cada materia que estudié la aprendí con un exfuerzo autentico de aprender . Es un Nyumbu Tractor, fabricado en Tanzania.

Él asintió, aliviado, aunque la sensación de que algo no encajaba se intensificó. El tractor por un momento le  parecía exhalar un hedor a tierra removida y algo más, algo podrido.

—Oiga, señor. Usted tiene aquí no sé cuántas hectáreas de suelo. Convertirlas en tierra laborable y productiva exigirá una inversión masiva. Y si espera los créditos del gobierno, será un fantasma con más de quinientos años de antigüedad para cuando le aprueben el primer préstamo.

—Entiendo. Creo tener el músculo financiero necesario.

—Va a necesitar tractores, segadoras alquiladas, personal, semillas. Le recomiendo importarlas de Europa o de EE. UU. Fertilizantes reales...

—Para eso usted está aquí.

—¿Me va a contratar?

—Eso intento...

Dieciocho días después.

Demach intentó respirar, pero el aire de la casa era denso, cargado de estática. El rugido de un tractor  Kat alquilado en la lejanía no sonaba como un motor, sino como un rugido animal que vibraba en sus huesos, confirmando que la siembra avanzaba, pero con una velocidad natural. La casa estaba impecable, demasiado limpia, como si el polvo hubiera sido barrido por manos invisibles. Las dos mujeres de servicio que limpiaban y cocinaban durante el día nunca lo miraban a los ojos; sus movimientos eran mecánicos, sincronizados con un ritmo  muy eficiente

Había instalado gas, internet, teléfono, aire acondicionado y agua potable. Y lo mejor: su ingeniera era eficaz, proactiva, independiente... eficiente. Demasiado eficiente. No cometía errores. No respiraba fuerte. No dejaba rastro de su presencia excepto cuando él la necesitaba.

Lo único que resentía era el anochecer. Cuando sus empleados se marchaban, no se iban; simplemente se desvanecían en las sombras, dejándolo solo en la inmensa mansión. Dejaba todas las luces encendidas, pero la luz eléctrica parecía débil, incapaz de penetrar la oscuridad que se acumulaba en las esquinas. Su Glock era su única compañía, fría y pesada en su mano. No se consideraba cobarde, pero la paranoia se había convertido en su única compañera real. Por eso había contratado a un chofer guardaespaldas que pronto llegaría, aunque una voz en su mente le susurraba que nadie podría protegerlo de lo que habitaba allí.

A las tres de la mañana despertó. No hubo ruido, solo un silencio absoluto que le hizo sentir que el mundo había dejado de existir. Luego, los susurros comenzaron. No venían de fuera, sino de dentro de las paredes, de las tuberías. Le pareció oler café, un aroma dulce y cálido que contrastaba violentamente con el olor a humedad  que impregnaba la casa. Más que nadie sabía que, aparte de él, nadie estaba en la casa.

Montó silenciosamente su Glock y cargó cuatro cargadores. Con precaución, se asomó a la ventana. Su cybertruck que acababa de comprar  estaba allí, pero las llantas parecían hundidas en la tierra como si el vehículo hubiera estado allí durante décadas. 



Tomó las llaves de repuesto. Cualquier cosa y saldría inmediatamente. Sus originales estaban en la guantera... El olor a café desapareció de golpe, reemplazado por un hedor a carne quemada. Vio por otra ventana y contempló un resplandor que iluminaba la ladera de la cruz. No era un incendio normal; las llamas eran de un color violeta enfermizo, danzando sin consumir nada, iluminando la ladera con una luz fantasmal.

—Mi siembra —comprendió con un nudo en la garganta—. Todo estaba asegurado. Pero detestaba el retrabajo...

Esperaría a la mañana para ver la magnitud del daño. No valdría la pena salir en la oscuridad de medianoche, solo. Revisó la amplia cocina. Nada. Decidió hacer café. Ya no tenía sueño. El tiempo parecía haberse detenido. Así llegó el amanecer, pero la luz del sol no trajo calor, solo una claridad gris y mortecina.

Sus empleados llegaron, s. Acompañado por ellos, fue a ver el desastre.

Pero no hubo tal incendio. Ni huellas de fuego reciente. Los brotes de ricino, de palma aceitera, de amaranto, quinoa, jatrofa curcas... Todos estaban intactos, pero crecían con una velocidad imposible, retorcidos, con formas que recordaban a cuerpos humanos. No sabía qué era peor: sentirse ridículo o la seriedad con la que sus empleados lo miraban, un sarcasmo silencioso que parecía burlarse de su cordura.

Lo dejó así. No era buena idea que ante su gente pareciera un loco.

—Aquí en el campo se ven los resplandores de los incendios que ocurren a muchos kilómetros —dijo uno de los tractoristas, caminando hacia su máquina estacionada en medio del campo. Su voz sonaba como si viniera de muy lejos.

—Si no hay chamizas ni cenizas, no hay de qué preocuparse —añadió otro, sin mover los labios.

Su ingeniera, Altansengset, vio todo y no dijo nada. Su silencio era más pesado que las palabras, una presencia física que oprimía el pecho de Demach.

Horas después, su tractorista lo llamó por teléfono. En la camioneta de la ingeniera, fueron al sitio. El aire era frío, gélido. Troncos de cedro estaban carbonizados, negros como la noche, pero no había calor.

—Esto fue lo que vi. Aquí hicieron un jamboree —dijo la muchacha, con una voz monótona, sin emoción.

—Hay muchas huellas de pisadas.

—Pues es una invasión de propiedad privada.

—De seguro no lo sabían. No hay cerca.

—Pues lo cercaré. Ponen en riesgo las siembras y el futuro ganado que traeremos —explicó, y rápidamente rectificó—: Voy a pedir un crédito adicional...

El día transcurrió pesadamente. El grupo almorzó por partes en el inmenso corredor, pero la comida sabía a ceniza. A las cinco y media, nuevamente solo, sentado en el amplio porche de la casa. Cada vez estaba más limpio. Cada vez nuevas cosas funcionaban, pero las sombras parecían alargarse más rápido que la luz.

.






Nuevamente solo en la casa. Decidió ir al pueblo. Unas cervezas le vendrían bien.

Una hora después, era el único parroquiano en el igualmente único bar del pueblo. El ambiente era denso, opresivo. Degustaba una cerveza cuando a su lado se sentó un hombre de mediana edad, con la piel curtida por una vida dura, pero sus ojos estaban vacíos, como pozos negros.

—¿El señor Demach?

—El mismo.

El hombre guardó silencio. Demach interpretó que buscaba trabajo. Ahora le faltaba gente.

—Una cerveza para el amigo —solicitó Demach. Ambos bebieron en silencio, el ruido de la absorción llenando el espacio, pero el líquido parecía espeso, casi sólido.

—Soy el padre de Altansengset —explicó sin mirarlo, después de eructar. Lo clásico entre dos hombres que intentan conocerse, pero el eructo sonó como un gemido.

Demach giró y lo miró. Era un hombre humilde, con las huellas de una vida miserable grabadas en su rostro y postura, pero algo en su aura era perturbadoramente antiguo.

—Vaya. Lo felicito. Ella es una excelente empleada.

El hombre lo miró indefinidamente en silencio. El tiempo pareció dilatarse.

—¿Qué hace ella en sus tierras? —dijo, tomando otro trago, mirando el inmenso espejo sucio detrás de la barra. En el reflejo, Demach no vio su propio rostro, sino una distorsión.

—Pues todo. Es más que mi mano derecha. Le confío todo —informó con auténtica sinceridad. No quería dar la imagen de un tipo que quería aprovecharse de una provinciana... en todo.

—¿Ella le ha dicho dónde vive?

—Escribió un currículum. Pero de verdad sé que es aquí.

—¿Quiere venir a mi casa? —propuso el hombre—. Así sabrá dónde ella vive.

—Bueno. No quiero ser entrometido. Ella nunca...

—No se preocupe. Venga. No soy secuestrador, ni asesino, ni chavista, ni activista del partido demócrata. Soy solo un padre.

Momentos después, la Range Rover seguía la camioneta. Llegaron a una humilde casa en las afueras del pueblo, envuelta en sombras que parecían tener vida propia. Estacionó detrás de la pickup del hombre. Ahí estaba la pickup de la muchacha, pero las ruedas estaban oxidadas, como si llevaran años sin moverse.

—Usted dice que mi hija le es útil.

—Sí. No tengo por qué mentirle —dijo, descendiendo de la camioneta. Sus pies tocaron el suelo, pero sintió que la tierra se movía bajo ellos.

—La camioneta...

—Tiene nueve años sin funcionar —explicó el hombre.

Demach prefirió no contestar. Decidió ponerse alerta. Tenía todos los visos de una encerrona. Sin embargo, la curiosidad de descubrir la trama lo arrastraba, una fuerza irresistible.

Con curiosidad, entró detrás del otro. El hombre encendió las luces de la casa, parpadeantes, como si la electricidad luchara contra algo.

—Por favor, sígame. Hay veces que ella no está donde se supone debe estar.

—No le entiendo —dijo Demach, sintiendo que quizás estaba llegando demasiado lejos. Cuídate de cualquier amigo, que siempre hay uno más listo que tú...

El hombre se asomó con precaución a un pequeño cuarto. Encendió la luz. La bombilla zumbó, emitiendo una luz amarillenta y enferma.

—Aquí está. Mire, por favor.

Demach se asomó. Con asombro la vio. Estaba montada encima de un escaparate polvoriento, pero no estaba sentada; flotaba a pocos centímetros del mueble. Con la mirada perdida, un hilo de saliva negra corría por su boca y una sonrisa entre promiscua e inocente le abarcaba el rostro, una sonrisa que no llegaba a los ojos, que permanecían vacíos, oscuros.

—¿Esta es la joven que trabaja con usted? —preguntó el hombre, su voz temblorosa.

Demach quedó estupefacto. La muchacha estaba sentada mirándolo sin aparentemente reconocerlo, las piernas colgando flácidamente, pero no tocaban el suelo.

—Sí. Pero... No puede ser. Ella es muy activa. Es ella...

—Nunca ha hablado. Se me escapa siempre. Hay veces que la policía la ha detenido desnuda. A veces habla en lenguas extrañas... Dos veces la han rescatado del río, pero el río no la devolvió igual.

—No... ¡No! ¡No puede ser!... Ella llega manejando siempre. Es muy puntual, conversadora y eficiente —respondió, absolutamente confundido, sintiendo que su mente se fracturaba.

El hombre asintió, con lágrimas de sangre en los ojos.

—Ella mató a su madre hace cuatro años. La descuartizó con un cuchillo. La evaluaron varios médicos psiquiatras. El juez la declaró incapacitada. No la recluyeron en el manicomio, pues en este país consideran mejor que se quede en su hogar. Además, es un campo tan lejos de la ciudad, y adición al hecho que no pudieron demostrar que fue ella la asesina; yo sí sé que fue ella... De noche la alimenté y me encerré en mi cuarto. Cada vez que me despierto, ya no está... Sé que está en su hacienda... Todas las tardes monto guardia para ver cómo llega. Nunca he podido capturarla. Solo aparece en cualquier momento en la casa... Solo puedo decirle que mi hija es extremadamente peligrosa. No es humana. No lo fue nunca.

—¿Tiene una gemela?

—No —le explicó el hombre—. Es ella. Y no es ella.

Demach estaba estupefacto. No salía de su asombro. Era ella. Pero no era ella... Sintió una especie de pesadez. Un vacío. Peligroso. El aire se volvió gélido.

—Hola, Altansengset —saludó en el tono más normal que pudo encontrar, pero su voz tembló.

La joven le devolvió una mirada vacía, con una expresión... peligrosa... Siniestra. Sus ojos brillaron con una luz violeta momentánea.

—Creo que debo irme. No entiendo lo que aquí sucede.

—Pues yo tampoco.

Ambos hombres salieron a la puerta de la casa.

—Mañana hablaré con ella. Debe haber una explicación —dijo Demach, sintiendo la sombra de un susto rondarle por el cuerpo, una sombra que se movía independientemente de la luz.

Ambos devolvieron la mirada al interior de la casa. Ahí estaba ella, parada, con el pelo cubriéndole el rostro, inmóvil como una estatua, pero su cabeza giró lentamente hacia ellos, con un crujido seco.

—¿Puede hacer algo? ¿Cree que pueda ayudarnos?

—No sé —dijo atragantado Demach, dando dos pasos hacia su camioneta, sintiendo que el suelo se inclinaba.

—...Prefiero quedarme en la calle —le contestó el hombre—. Váyase. Es mejor. No vuelva.

—Sí. Seguro.

Momentos después, viajaba por la solitaria carretera. La oscuridad parecía perseguirlo. De verdad que lo mejor era irse a la ciudad. Tenía dinero de sobra. Dejar las cosas como estaban... Alquilar una deliciosa adolescente y disfrutar de la vida... Llegó a la hacienda convencido de que eso era lo mejor.

—Yo dejé todas las luces encendidas —dijo para nadie cuando estacionó en medio de la oscuridad.

Descendió con la Glock en la mano y, una a una, las luces de la casa fueron encendiéndose delante de él... Todas. Una por una, iluminando la noche, pero la luz no disipaba la oscuridad; la revelaba. Las sombras se alargaban, se movían, y en cada ventana, una figura pálida y distorsionada lo observaba. La casa no estaba vacía






No se asustó. Había visto demasiado en la noche para temerle a cualquier cosa. Revisó la casa.

Se fue la luz. La planta eléctrica no arrancó. Luego regresó la corriente y aquí estamos —se dijo, tratando de comprender lo ocurrido. Mañana revisaría la planta eléctrica... Por algo había que comenzar.

Decidió bañarse y entró al inmenso, antiguo baño del cuarto. En el pasillo de su amplio dormitorio, ella estaba allí... completamente insinuante, como si siempre hubiera estado esperándolo. Pero algo en su presencia era incorrecto. Demach lo sintió en la piel: el aire se volvió más denso, más pesado, como si respirar requiriera esfuerzo.

—Desde el primer día me di cuenta de tu sucia mirada... Tratando de parecer decente... Buscando excusas para estar cerca de mí —le dijo la muchacha sin dejar de desnudarse. Sus movimientos eran demasiado fluidos, demasiado perfectos, como si cada gesto hubiera sido ensayado por siglos—. Anda. Aquí estoy. Demuéstrame de qué estás hecho.

Demach quedó desconcertado. Jamás imaginaría que una muchacha tan seria y correcta daría ese paso. Pero ahora, en la penumbra, notó cosas que antes no vio: sus ojos brillaban con una luz propia, sin reflejo de ninguna lámpara. Su piel parecía absorber la poca luz que quedaba en lugar de recibirla.

—Hija... ¿Cómo entraste? ¿Cómo llegaste? Hace menos de media hora ni te diste por enterada de que fui a tu casa y ahí te vi.

Ella sonrió. No fue una sonrisa humana. Los dientes parecían demasiado blancos, demasiado numerosos.

—Vaya con las excusas... ¿No soy lo suficientemente buena para ti? —dijo ella incorporándose, parándose frente a él, tomándole una mano y chupándole un dedo lentamente. El contacto fue gélido, como si hubiera tocado metal en invierno. Demach sintió un hormigueo subir por su brazo, como si algo se estuviera filtrando en su sangre—. ¿O quizás... no soy lo suficientemente real para ti?

—No es correcto. Voy a hacer como si nada de esto hubiera sucedido. Saldré, te vestirás y te irás a casa. Yo te llevo.

—¿Y no te vas a propasar en el camino? —preguntó provocativamente parada encima de la cama. 



el no se movió hacia la cama. Estaba de pie, inmóvil, y la cama se fue transformando hasta que apareció detrás de ella como si la habitación misma se hubiera reconfigurado o ella y cama fueran una misma pieza, siniestra y seductors

—No me quiero ir. No vine a preguntarte sobre una ocasión en la que fallaste en algo importante y qué aprendiste de ello.-- dijo con una sonrisa diferente

Demach subió a la cama y ella, sosteniendo sus senos, los ofreció como ofrenda. Pero sus pechos no se movían con la respiración. Permanecían quietos, como máscaras de carne.

—Lo sabía —dijo ella con un suspiro que no era aire, sino algo más denso, más antiguo—. Lo sabía. Por eso fuiste a mi casa. Fuiste a buscarme... o quizás yo te llamé. No hay diferencia cuando uno ya está perdido.

IV

La música embargaba toda la casa. No provenía de ningún altavoz, de ningún instrumento. Surgía de las paredes, del suelo, del aire mismo. Demach despertó y, con vergüenza, se sentó en la cama.

—No debí. Perdóname... Fue un gigantesco error.

Pero ella no estaba. La música continuaba. Hacía calor y estaba amaneciendo. Todavía estaba oscuro. Salió al pasillo del segundo piso. Todas las luces apagadas, la música no cesaba. Desde el pasillo vio la puerta principal abierta de par en par.

Con cuidado salió; la música cesó inmediatamente. Una lluvia mañanera envolvía el ambiente. Pero la neblina no se movía con el viento. Permanecía quieta, como si respirara sola. Era una vista desagradable







. Pronto vendría el calor, por lo tainnto era un genuino placer disfrutar el frío.

—Se fue —dijo con pesar. No tenía idea de cómo le vería la cara si es que ella volvía... La música comenzó otra vez.

Entró a la casa y en la inmensa sala vio a la mujer. No la conocía. Bailaba un vals con unos pasos desconocidos para él. Solo que eran fascinantes en giros y contragiros, de una belleza espectacular. Pero algo estaba mal: sus pies no tocaban el suelo. Flotaban a milímetros del piso, y la música respondía a sus movimientos, no al revés.

Su cerebro sabía que no estaba ahí. Pero no podía moverse, fascinado por la música, por la belleza y por su bailar... Hasta que la música terminó y comenzó a luchar, a patalear, a tratar desesperadamente de salir de donde fuera, hasta que lo logró...

Estaba en su tina, llena de agua hasta el borde, en la oscuridad de su baño. El agua estaba fría, demasiado fría, como si hubiera estado guardada en la noche eterna. Se levantó de la tina casi ahogado. Salió al cuarto.

Ella estaba desnuda, viendo la ventana. Pero no miraba hacia afuera. Miraba a través de la ventana, como si viera algo que no existía en este mundo.

—Ya no puedes irte —dijo sin volverse. Su voz resonó en todo el cuarto, como si hablara desde todas las paredes a la vez—. Ya no eres mío. Ahora eres parte de la casa. Parte de mí.

Demach intentó correr, pero sus piernas no respondieron. La mujer finalmente se giró. Sus ojos ya no tenían pupilas. Solo dos pozos negros que absorbían la luz, la esperanza, la voluntad.

—Bienvenida a la eternidad —susurró, y por primera vez, Demach entendió que ella no era humana.Quizad Nunca lo había sido. Solo había estado esperando... esperando a alguien que pudiera escucharla. Lucho por despertar.Tenia que despertar...

Continuara






Continuara



Continua en



John Too Parte II

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