lunes, 20 de julio de 2026

El Hilo Rojo Que No se Rompio

Novelas Por Capitulos


ECOS DE UN PASADO ROTO EN HONG KONG

Versión Revisada




PRIMERA PARTE

: EL ENCUENTRO

Capítulo 1: El Puente

La lluvia de Hong Kong no es como otras lluvias. No cae; se precipita con la urgencia de quien tiene prisa, como si la ciudad misma estuviera intentando lavar algo que no se puede limpiar. En una noche de julio, cuando el monzón azota la isla con furia ancestral, una joven de veintidós años se encuentra de pie en el borde de un puente peatonal de Central, mirando el agua negra de la bahía de Victoria.

Su nombre es Yan —颜, "belleza, elegancia"— aunque hace años que nadie la llama así. En los papeles de la policía es una cifra. En los sótanos de Mong Kok es un cuerpo. En su propia mente, cada vez más, es un vacío que se expande.

Yan lleva puesta una camiseta gris empapada, unos vaqueros rotos, y sandalias de plástico que compró en una tienda de diez dólares de Yau Ma Tei. No lleva abrigo. No lleva paraguas. No lleva nada que pueda identificarla, porque hace tiempo decidió que no merecía ser identificada. Su "apartamento ataúd" —una subdivisión de seis metros cuadrados en un edificio Tong Lau de Yau Ma Tei— está a quince minutos de distancia, pero podría estar en otro continente por lo que le importa volver.

No está llorando. Las personas que realmente deciden morir no lloran; lloran las que aún esperan ser detenidas. Yan ya no espera nada. Ha pasado por el sistema de bienestar social de Hong Kong, por las ONG que prometen ayuda y entregan folletos, por los policías que la miran con la mezcla de lascivia y repulsión que conoce demasiado bien. Ha intentado la religión, la meditación, las drogas, el trabajo. Nada ha funcionado. El pasado es una ancla que ella arrastra por los callejones de la ciudad, y esta noche ha decidido cortar la cadena.

Da un paso hacia el borde. El viento le arrebata el cabello —negro, largo, sin cuidar— y por un momento siente algo parecido a la libertad.

—Está lloviendo mucho.

La voz viene de atrás, de la mitad del puente. No es una voz de policía, ni de predicador, ni de salvador. Es una voz joven, ligeramente ronca, con el acento educado de alguien que ha ido a buenas escuelas pero no a las mejores. Yan se gira, instintivamente lista para huir o para fingir.

El joven que la mira tiene veintitrés años, quizás veinticuatro. Lleva una mochila de lona, gafas empañadas por la lluvia, y una expresión que Yan no sabe interpretar. No es lástima. No es miedo. Es algo más inquietante: curiosidad genuina, como si ella fuera un problema matemático interesante.

—¿Qué? —dice Yan, y su voz suena más áspera de lo que esperaba.

—Digo que está lloviendo mucho —repite el joven, acercándose un paso, no con urgencia, sino con la torpeza de quien no sabe qué decir—. Es una observación absurda, lo sé. Pero es lo primero que se me ocurre.

Yan lo mira fijamente. Espera la siguiente frase, la que siempre viene: "¿Estás bien?""¿Necesitas ayuda?""No hagas nada de lo que te arrepientas". Pero el joven no dice nada más. Se queda ahí, a tres metros de distancia, dejando que la lluvia hable por él.

—No necesito que me salves —dice Yan finalmente.

—No vine a salvarte —responde él—. Vine a cruzar el puente. Tú estás en medio.

Es una respuesta tan ridícula, tan lógica, tan ajena a la retórica del suicidio, que Yan siente algo que no había sentido en meses: el principio de una risa. No llega a sonreír, pero la comisura de sus labios se mueve.

Silencio. La lluvia los empapa a ambos. Yan lo observa con la mirada aprendida de quien clasifica rostros: no es cliente, no es policía, no es trabajador social. Es solo un chico mojado que no sabe marcharse.

—¿Tienes nombre? —pregunta.

—Kai. ¿Y tú?

Yan duda. Su nombre real es un territorio invadido, usado por clientes, por policías, por funcionarios que lo pronunciaban mal. Pero algo en la forma en que Kai lo pregunta —sin expectativas, sin agenda— la hace responder.

—Yan.

—Yan —repite él, como probándolo—. Es un buen nombre. Fuerte.

—No lo uses mucho. No te acostumbres.

—¿Por qué?

—Porque la gente que se acostumbra a los nombres después los pierde. Y perder cosas duele.

Kai no responde a eso. En cambio, hace algo que la desconcierta: se sienta en el suelo del puente, con la espalda contra la barandilla, y saca de su mochila un thermo.




—¿Té? —ofrece.

—¿Qué?-- pregunto..un chico precioso...Lo se por experiencia.

—Té. Rojo. Con azúcar. No es bueno, pero está caliente.

Yan mira el thermos como si fuera un objeto de otro planeta. Nadie le ofrece té. A ella le ofrecen dinero. Le ofrecen órdenes. Le ofrecen miradas que la miden y la descuartizan. Pero este extraño le ofrece té rojo con azúcar en un puente bajo la lluvia, como si fuera lo más natural del mundo.

No quiere tomarlo. No quiere deberle nada a nadie. Pero tiene frío, y el té humea, y hace tanto tiempo que alguien le ofreció algo sin esperar nada a cambio.

Toma el thermos. Sus dedos rozan los de Kai. Él no insiste, no comenta el contacto, no la mira de la manera que ella conoce. Solo mira la ciudad.

—¿Vives por aquí? —pregunta Yan, porque el silencio la inquieta más que la charla.

—Sai Ying Pun. Al otro lado del puente.

—Y cruzabas a esta hora.

—No podía dormir. Cuando no puedo dormir, camino. Es un hábito que mi madre odia.

—Tu madre tiene razón. Esta ciudad de noche no es segura.L

—¿Para ti no lo es?

Yan piensa la respuesta. Podría decir la verdad: "Para mí nada es seguro". Podría mentir: "Estoy bien". Hace algo intermedio.

—Para mí no existe lo seguro.

Kai la mira. Por primera vez, la curiosidad en sus ojos se mezcla con algo que Yan reconoce: tristeza. No por ella. Con ella.

—¿Tienes hambre? —pregunta.

Yan asiente. No porque tenga hambre —aunque la tiene— sino porque necesita saber qué viene después de esta escena. Necesita saber si el universo tiene más sorpresas que la muerte.

Capítulo 2: El Cha Chaan Teng

Kai no la lleva a su apartamento. Esa noche, la lleva a un cha chaan teng de veinticuatro horas en Sheung Wan, un local de azulejos amarillentos, ventiladores chirriantes, y olor a café mezclado con aceite de cocina. Es el tipo de lugar donde los taxistas de noche vienen a desayunar a las tres de la mañana, donde los ancianos leen el periódico durante horas con una sola taza de té, donde nadie pregunta nada porque todos tienen algo que ocultar.

Kai le compra un té con leche y un sándwich de huevo. Yan come con la voracidad de quien ha olvidado cuándo fue su última comida caliente. Kai no hace preguntas. Habla de su proyecto de tesis —un algoritmo para predecir el tráfico de peatones en zonas densas— y Yan no entiende la mitad, pero escucha, fascinada por la normalidad de su voz, por la pasión con la que habla de algo que no sea supervivencia.

—¿Por qué ingeniería? —pregunta ella entre bocado y bocado.

—Porque las máquinas son lógicas —responde Kai—. Los humanos no. A veces necesito descansar de la ilógica humana.

Yan ríe, una risa breve y áspera.

—Las máquinas también fallan.

—Sí. Pero cuando fallan, sabes por qué. Un bug, un error de código, un hardware defectuoso. Cuando un humano falla... —Kai se encorge de hombros—. Nunca sabes si es culpa tuya, culpa suya, o culpa del universo.

—Yo siempre sé de quién es la culpa —dice Yan, y la amargura se le escapa antes de poder detenerla.

—¿De quién?

—Mía. Siempre mía.

Kai la mira. No con la cara de compasión que ella detesta. Sino con una pregunta genuina en los ojos.

—Eso suena a alguien que ha interiorizado muchas cosas que no eran suyas.

Yan se queda inmóvil. La cuchara a medio camino de su boca. Alguien acaba de poner en palabras, con una frase casual, algo que ella nunca supo nombrar. Y eso la aterra.

—No me analices —dice, con dureza.

—No te analizo. Observo.

—Es lo mismo.

—No lo es. Analizar es imponer un marco. Observar es dejar que el otro se muestre.

Yan baja la mirada al plato. El huevo se enfría. Las manos le tiemblan, un temblor fino que conoce bien: el que precede al pánico, el que la avisa de que alguien se acerca demasiado.

—Deja de mirarme —susurra.

Kai aparta la vista. Sin protestar. Sin explicar. Simplemente obedece, y en esa obediencia silenciosa hay algo que Yan no sabe procesar: respeto.

Esa noche, Yan duerme en una silla del cha chaan teng. Kai se queda en la mesa de al lado, estudiando en su laptop, con un auricular en una oreja y la otra libre, como si estuviera escuchando por si ella lo necesita. No la toca. No la juzga. Simplemente está ahí.

Para Yan, eso es más revolucionario que cualquier gesto grandilocuente. En su mundo, la presencia siempre tiene un precio. La atención es una transacción. La ternura, una mercancía. Pero este extraño, este joven que habla de algoritmos mientras ella duerme en una silla de plástico, no le pide nada a cambio.

Yan no duerme bien. Sueña con el sótano, con las luces, con manos que la tocan sin permiso. Se despierta tres veces, jadeando, con el sudor frío pegando la camiseta a la espalda. La tercera vez, Kai la mira desde su laptop.

—¿Quieres que hable? —pregunta en voz baja—. A veces ayuda. Escuchar una voz.

—No —dice ella.

Pero no le dice que se calle. Y Kai, como si entendiera, empieza a hablar de su tesis en voz baja, sobre predicción de flujo de peatones en zonas urbanas densas, y la voz se convierte en un murmullo constante, como el ruido blanco de un aparato que se usa para dormir. Yan cierra los ojos. Su cuerpo, acostumbrado a la vigilancia, tarda en relajarse. Pero al final se relaja.

Cuando despierta, son las seis de la mañana. El cha chaan teng se llena de gente: oficinistas que toman café antes del trabajo, estudiantes que estudian para exámenes, ancianas que hacen tai chi en la acera antes de entrar. Kai le compra un segundo desayuno —congee con cerdo desmenuzado— y le entrega un papel con una dirección y un número de teléfono.

—No es mi apartamento —aclara—. Es el número de una amiga que trabaja en una startup. Buscan alguien para limpieza de oficinas. No es glamour, pero es estable. Y es legal.

Yan mira el papel. Luego mira a Kai.

—¿Por qué haces esto?

Kai piensa en la respuesta. Realmente piensa, con la frente arrugada, como si estuviera resolviendo una ecuación.

—Porque anoche, cuando te vi en el puente, pensé: "esa persona está haciendo un cálculo". Un cálculo donde el dolor de vivir pesa más que el miedo a morir. Y pensé que quizás, si le ofrecía una variable diferente —un té caliente, una silla, una conversación sobre algoritmos— podría cambiar el resultado del cálculo. No para siempre. Solo por esta noche.

—Y si no hubiera funcionado. Si me hubiera tirado igual.-- supone ella viendolo, detallandolo.

Kai la mira. Hay algo en sus ojos que no es la curiosidad habitual. Es peso. Es la conciencia de que su respuesta importa.

—Habría esperado a que te sacaran del agua. Habría ido al hospital. Habría sido el imbécil que no supo qué decir pero que se quedó ahí porque no sabía irse. No habría cambiado el mundo. Pero tampoco habría sido uno más que mira para otro lado.

Yan guarda el papel. No dice gracias. No promete nada. Pero cuando sale del cha chaan teng, camina hacia la dirección escrita en lugar de hacia el puente.

--  Te dare mi telefono-- decide el.

-- Por el momento no tengo-- dice ella.

--- Bueno... Tienes buena memoria?.

_-- Si. A veces pienso que si...

-- Pues en wechat y weibo soy el usuario @tuhilorojo.

-- Tienes un hilo rojo con alguien?-- pregunto repentinamente.

-- Seguro; solo que no se quien esta en la otra punta.

Ella casi se rio....






Capítulo 3: La Jaula y el Cuaderno

El "apartamento ataúd" de Yan está en el tercer piso de un edificio Tong Lau de Yau Ma Tei, uno de esos edificios de los años cincuenta que Hong Kong no ha decidido si demoler o convertir en patrimonio. La escalera huele a humedad y a fritura. Las paredes están cubiertas de carteles de comida a domicilio y de números de teléfono escritos a mano —masajistas, fontaneros, prestamistas.

La subdivisión de Yan tiene seis metros cuadrados. Una cama plegable que ocupa la mitad del espacio. Un mini refrigerador que en realidad es una nevera de coche adaptada. Un fogón eléctrico de un quemador. Un baño compartido al final del pasillo, donde el agua caliente dura exactamente cuatro minutos antes de volverse gélida. Es, como ella misma piensa a veces, una jaula con WiFi.

Pero hay algo en esa jaula que nadie conoce: un cuaderno escondido bajo el colchón. Un cuaderno de tapas azules, gastadas por el uso, lleno de poemas escritos en mandarín con tinta negra. Yan los escribe en las noches en las que no puede dormir, cuando los ruidos de la ciudad —las sirenas, los claxones, los gritos de pelea del bar de abajo— la mantienen despierta.

Los poemas no son buenos, según los estándares literarios. Son fragmentados, repetitivos, obsesivos. Pero son suyos. Son el único territorio donde su cuerpo no es una mercancía, donde su voz no es un objeto, donde puede nombrar las cosas sin que nadie le cobre por ello.

Esa tarde, después de su primer día de trabajo en la startup —limpiar baños, vaciar papeleras, trapear pisos— Yan llega a su jaula y saca el cuaderno. Escribe:

Un extraño me dio té con leche. No me pidió nada. Me dejó dormir. ¿Qué clase de trampa es esta?

Luego borra la última línea y la reemplaza:

¿Qué clase de regalo es este?

No sabe la respuesta. Pero por primera vez en años, la pregunta no le causa pánico.

Esa noche, sin embargo, el miedo regresa. Acostada en la cama plegable, con el techo a treinta centímetros de su cara, Yan repasa la conversación con Kai palabra por palabra. Cada frase. Cada pausa. Cada mirada. Busca la grieta, el detalle que revele la verdad: que él quiere algo. Todos quieren algo.

"¿Té?", recuerda. "Vine a cruzar el puente." "Observar es dejar que el otro se muestre."

¿Qué buscaba? ¿Compasión? ¿Alguien a quien salvar para sentirse mejor consigo mismo? ¿O peor: quería ayudarla para después usarla, como todos? La amabilidad es una moneda que se cobra después.

Yan se incorpor de golpe. El corazón le late demasiado rápido. Tiene que saber. Tiene que buscarlo. Si lo encuentra y le pide algo, al menos sabrá. La incertidumbre es peor que cualquier verdad.

Se viste. Sale al pasillo. Las escaleras están oscuras. El olor a fritura se mezcla con el de moho. Llega a la calle de Mong Kok y camina hacia Sheung Wan, porque es lo único que sabe: si necesita a alguien, va a donde lo encontró la última vez.

No lo encuentra. El cha chaan teng está abierto pero Kai no está ahí. El camarero no lo conoce. Yan se sienta en la misma silla de anoche y pide un té con leche. Lo bebe lentamente, con las manos temblando, preguntándose qué diablos está haciendo.

A las tres de la mañana, el camarero le dice que tiene que pedir algo más o irse. Yan no tiene dinero para otra cosa. Sale. Camina de vuelta a Yau Ma Tei. Llueve otra vez. No le importa.

Al llegar a su jaula, saca el cuaderno y escribe:

Lo busqué esta noche. No lo encontré. No sé si es alivio o terror.

Debajo, con letra más pequeña:

¿Y si no vuelve? ¿Y si vuelve y no soy suficiente? ¿Y si vuelve y descubre lo que soy?lo que fui







Capítulo 4: Los Días Siguientes

Yan empieza a aparecer en la vida de Kai con la regularidad de quien no sabe dónde trazar la línea entre la gratitud y el afecto. Le trae comida de los restaurantes donde limpia —restos de dim sum, de noodles, de arroz frito— y se los deja en su escritorio con una nota escrita en un chino torpe. Kai, que nunca ha tenido una relación seria, no sabe si esto es amistad, dependencia, o algo más.

—No tienes que traerme comida —le dice una tarde.

—No lo hago por ti —responde Yan—. Los restaurantes tiran lo que sobra. Yo lo salvo de la basura.

—Entonces ¿por qué no te lo comes tú?

Yan no responde. Porque la verdad es que no come si no es para alguien más. Comer sola es un acto que le recuerda al sótano, donde comía deprisa entre clientes, donde la comida era combustible y no placer. Traer comida a Kai le da un pretexto: comer con alguien, no para alguien.

Kai lo entiende sin que ella lo explique. No insiste.

Pero Yan necesita más que comida compartida. Necesita saber dónde está Kai en cada momento. Al principio es sutil: le pregunta por su horario, por sus clases, por sus planes del fin de semana. Kai responde con la transparencia de quien no tiene nada que ocultar.

—¿Vas al laboratorio mañana? —pregunta Yan un martes.

—Sí, hasta las seis.

—¿Y después?

—Casa. Quizás correr.

—¿Solo?

—Siempre corro solo.

—Puedo acompañarte. No corro rápido, pero camino bien.

Kai sonríe.

—¿Caminar mientras yo corro?

—Caminar a tu lado. No es lo mismo.

—No, no es lo mismo.

Esa noche, Yan se queda en su apartamento de Sai Ying Pun —un estudio diminuto pero más limpio que su jaula de Yau Ma Tei— y espera a que Kai se duerma. Cuando su respiración se vuelve regular, ella se levanta con cuidado, toma su teléfono de la mesa y lo revisa.

Mensajes. Correo. Historial de navegación. Busca nombres de mujeres, conversaciones largas, cualquier señal de que hay alguien más. No encuentra nada. El teléfono de Kai es absurdamente normal: notas de código, recordatorios de reuniones, un grupo de WhatsApp con compañeros de laboratorio que hablan de videojuegos.

Yan devuelve el teléfono. Se acuesta. Cierra los ojos. Y durante cinco minutos, se siente tranquila.

Luego, la duda regresa. "Quizás borró los mensajes antes de dormir." "Quizás tiene otro teléfono." "Quizás le pidió a alguien que no le escribiera hoy para que yo no sospechara."

Conoce la irracionalidad de estos pensamientos. No es tonta. Sabe que están distorsionados, que son el producto de un miedo tan viejo que tiene raíces en el hueso. Pero conocer la irracionalidad no la detiene. Es como decirle a alguien que no tenga sed: el cuerpo pide lo que pide.

Una noche, Kai la encuentra revisando su teléfono.

—Yan.

Ella se congela. El teléfono en la mano. La pantalla encendida mostrando un correo irrelevante sobre una entrega de Amazon.

—Yo... —empieza, y no sabe qué decir. No hay excusa. No hay mentira suficientemente buena.

Kai no grita. No se enfada. La mira con esa expresión que ella odia y necesita en igual medida: calma.

—¿Qué buscas? —pregunta.

—Nada.

—Yan. ¿Qué buscas?

Ella devuelve el teléfono a la mesa. Sus manos tiemblan.

—Pruebas —dice, casi inaudible.

—¿De qué?

—De que me vas a dejar. De que hay alguien mejor. De que esto se acaba.

Kai se sienta en el borde de la cama. Piensa, como siempre, con esa forma suya de procesar todo antes de hablar.

—¿Y si no hay pruebas porque no hay nadie más?

—Entonces las encontraré mañana —dice Yan, y la ironía es amarga—. Mi cabeza fabrica lo que no encuentra.

Lo dice sin drama. Como quien describe el clima: hoy está nublado, mañana lloverá, mi cerebro me tortura con certezas que no existen. Es lo que hay.

Kai asimila esto. Luego dice algo que Yan no espera:

—¿Te ayuda si te lo digo yo? Si te digo, todos los días, que no hay nadie más. ¿Eso reduce el ruido?

—No —admite Yan—. Pero lo hace más soportable. Aunque sea por un rato.

Kai asiente. No como quien resuelve un problema. Como quien acepta un término.

—Está bien. Entonces te lo diré. Y cuando no sea suficiente, me lo dices, y buscamos otra cosa.

—¿No te cansas? —pregunta Yan, y la pregunta es real, desnuda, sin armadura.

—¿De qué?

—De mí. De esto. De tener que tranquilizar a alguien que no puede tranquilizarse.

—No me canso de ti —dice Kai—. Me canso de verte sufrir. Pero eso no es lo mismo.

Yan no responde. Se sienta a su lado. No lo toca —todavía no puede tocarlo sin que algo dentro de ella se contraiga— pero se acerca lo suficiente para sentir su calor.

—Kai.

—¿Hmm?

—No sé hacer esto. No sé estar con alguien sin buscar la trampa. Es lo único que mi cuerpo sabe hacer: buscar la salida antes de que me echen.

—Lo sé.

—¿Y sigues aquí?

—Sigues tú aquí. Eso es suficiente.

Pero hay momentos de fricción. Momentos en que Yan aparece en el apartamento de Kai sin avisar, con excusas transparentes: "Traje tu camiseta""Pensé que necesitabas limpieza""Solo quería ver si estabas bien". Kai, educado hasta la exageración, no sabe cómo decirle que necesita espacio sin herirla.

Una noche, Yan llega a las once, empapada por otra tormenta de verano. Kai la deja entrar, le da una toalla, una camiseta seca. Ella se queda en la camiseta de él —demasiado grande, oliendo a su detergente— y se mira en el espejo del baño.

Se detiene frente al espejo. No para admirarse. Para revisarse. Los moretones que ya no tiene pero que su mente todavía ve. La cicatriz en la clavícula, que cubre con el cuello de la camiseta. Las marcas en las muñecas que se va tatuando poco a poco, porque prefiere ser la que marque su cuerpo y no los demás.

"¿Esto es lo que ve?", piensa mirándose. "¿Esto es lo que él eligió?"

Se toca la cara. No se reconoce. O se reconoce demasiado: la niña de Hunan que soñaba con Hong Kong, la adolescente que firmó un contrato, la mujer que mide su valor en cero.

Cuando sale, Kai está en el sofá, mirando la lluvia caer sobre la ciudad. No hay pretensión en su postura, no hay expectativa. Solo presencia.

Yan se sienta a su lado. No hablan. La lluvia hace el trabajo.

Y luego, sin que ninguno de los dos lo decida, se besan.





Capítulo 5: La Primera Vez

El pánico llega antes que el deseo.

Cuando los labios de Kai tocan los suyos, el cuerpo de Yan reacciona con el automatismo del trabajo. Se posiciona, se arquea, hace los ruidos que sabe que agradan. Es un reflejo condicionado, tan automático como respirar. Su mente desaparece. Su cuerpo ejecuta.

Kai se detiene. Se aparta. No con asco. No con rabia. Con una precisión que parece quirúrgica.

—Yan.

Ella parpadea. Vuelve a su cuerpo como quien emerge de agua profunda. Se da cuenta de lo que ha hecho: se ha convertido en la profesional. Ha abandonado la habitación y ha dejado el cuerpo en piloto automático, haciendo lo que sabe hacer, lo que le enseñaron a hacer, lo que la mantiene "segura" porque al menos así controla algo.

—Estás aquí —dice Kai—. No estás sola. Estás conmigo.-- le dicevel asumiendo que cosascterribles pasaron en ella que ha creado esos traumas.

—Lo sé —responde ella, pero la voz le sale rota.

—No lo sabes. Tu cuerpo no lo sabe todavía. Y está bien. Pero necesito que estés aquí cuando te toco. No quiero estar con una versión de ti que supongo alguien golpeo. Quiero estar contigo. Con la que escribe poemas. Con la que roba comida de restaurantes. Con la que me revisa el teléfono de noche.

Yan lo mira. La mención del teléfono le produce una oleada de vergüenza, pero también algo más: la sensación de que la ve. No el cuerpo. No el pasado. A ella.

—No sé cómo hacerlo —dice, y la voz se le quiebra—. No sé cómo ser yo en esto. En el sexo, quiero decir. Cuando alguien me toca, yo... desaparezco. Es lo que aprendí. Desaparecer es seguro. Sentir es peligroso.

—Entonces no hagamos nada —dice Kai—. No esta noche. Ni mañana. Ni hasta que tú decidas que quieres estar presente.

—¿Y si nunca puedo?

—Entonces no hacemos nada. Para siempre. Y está bien.

—No está bien. Tú mereces a alguien...y solo secque estoy sintiendo cosas cuando estoy contigo; y me da miedo descubrircque puede ser-- le dice ella huyendo instintivamente de el 

—No me digas lo que merezco. Yo decido eso.

Silencio. La lluvia golpea la ventana. Yan siente algo que no puede nombrar, algo que crece en el espacio entre el miedo y el alivio.

—¿Puedo...? —empieza, y se detiene.

—¿Qué?

—¿Puedo intentar algo?

Kai asiente.

Yan extiende la mano. No hacia su cara, no hacia su cuerpo. Hacia su mano. Toma los dedos de Kai y los entrelaza con los suyos. El contacto es simple, casi infantil. Dos manos juntas.

Yan cierra los ojos. Respira. Siente la temperatura de la piel de Kai, la textura de sus dedos ,   las yemas de tanto teclear, uñas cortas, manos grandes que no la sujetan sino que se dejan sostener.

—¿Sigues aquí? —pregunta Kai.

—Estoy aquí.

—Bien. Yo también.

No hacen nada más. Se quedan así, con las manos entrelazadas, hasta que Yan rompe a llorar.

No es un llanto elegante, cinematográfico. Es un llanto de años de contención, de cuerpo apretado, de mandíbula tensa, de lágrimas que se habían convertido en piedra. Kai no intenta consolarla con palabras vacías. La abraza —con cuidado, con permiso tácito— y la deja derramar todo lo que ha guardado.

—No sé cómo hacer esto —repite ella entre sollozos—. No sé cómo ser yo. No sé quién soy cuando no estoy trabajando.

—No tienes que saberlo —dice Kai asumiendo que se siente desvalorizada por ser una chica de servicio —. Solo tienes que estar aquí. El resto lo descubrimos juntos.

—¿Y si lo que descubres no te gusta?

—Eso es decisión mía, no tuya. Tú dáme la oportunidad de elegir.

Esa noche no hacen el amor. Duermen abrazados, con la lluvia golpeando la ventana, y por primera vez en años Yan duerme sin pesadillas.

Pero a las cuatro de la mañana, Yan se despierta. Mira a Kai dormido. Observa su respiración. Cuenta cada exhala, como si cada una pudiera ser la última. Su mente, esa máquina de producir catástrofes, empieza:

"¿Y si sueña con otra?" "¿Y si está conmigo por pena?" "¿Y si mañana se despierta y se da cuenta de que soy un error?"

Se levanta con cuidado. Toma el teléfono de Kai del velador. Lo desbloquea —sabe el código, lo memorizó la segunda vez que lo vio teclear—. Revisa mensajes. Correos. Nada. Nada. Nada.

Devuelve el teléfono. Se acuesta. Apoya la frente en la espalda de Kai y respira su olor: detergente, sudor limpio, el café que tomó antes de dormir.

"Todavía está aquí", piensa. "Hoy todavía está aquí."

Es la oración más honesta que ha dicho en años. 



Vio sus documentos y su fecha de nacimiento...desespersda busco una aplicacion gratis para calcular el bazi...no se aguanto..lo desperto.

-- Que tienes? Te sientes mal?

-- Dime tu hora de nacimiento...

--- Queee? 

-- Si. Dimela-- le susurro temblando..

Se la dijo y de inmediato se durmio..

Ella calculo..ella se sabia su hora de nacimiento y miro el resultado


***BaZi de compatibilidad*

 **Lugar**: Nacido en Hong Kong (ciudad de Metal/Agua fuerte, pero su chart será estable).- **Fecha y hora**: **15 de mayo de 2003, a las 13:00 (hora local HK)**. Año del Caballo de Agua (Gui Wei). Primavera tardía (verano cercano), chart más "caliente" y estable.### BaZi resumido del muchacho- **Año**: Gui Wei (癸未) — Agua Yin + Caballo (Fuego/Tierra).- **Mes**: Si (aprox. Wu Si o similar) — Fuerte Fuego/Tierra.- **Día (Day Master)**: **Geng Chen** o **Wu Chen** (Metal/Tierra Yang fuerte) — Tipo "montaña grande" o "metal forjado". Day Master fuerte y protector.- **Hora**: Wu Wu o similar — Refuerza liderazgo y estabilidad.*

*Perfil**: Day Master fuerte de Tierra/Metal. Representa un joven estable, protector, trabajador, con buena capacidad económica o potencial de ascenso en HK. No es rico de nacimiento, pero tiene "fuerza" para sostener a alguien. Energía yang protectora


 ### Compatibilidad BaZi entre ellos (Ella 2004 vs. Él 2003)

Veredicto

Esta pareja tiene una **compatibilidad alta y complementaria** (clásica de "ella débil + él fuerte = destino de apoyo mutuo"):



1. **Day Master complementario** (lo más importante): El Day Master de **ella (Tierra débil)** recibe apoyo directo del **Day Master de él (Tierra/Metal fuerte)**.

 Él actúa como "leña" o "montaña protectora" que la nutre y estabiliza. En términos románticos: él la protege, le da seguridad emocional y económica, y la ayuda a "florecer".2. **Spouse Palace y estrellas de matrimonio**: El palacio del esposo de ella (generalmente el Día o la Rama) se activa favorablemente con los elementos de él (Fuego/Tierra). Hay buen flujo de **Wealth** (para ella) y **Officer/Direct Resource** (apoyo). Predice un amor que trae "gran fortuna" — no solo emocional, sino que mejora su vida material y estatus

.3. **Elementos mutuos**: Ella tiene exceso de Agua (emociones turbulentas, sufrimiento). Él aporta Tierra (controla el Agua) y Fuego (calienta y seca el exceso). Es como "él llega y detiene la tormenta de ella". Hay posible **combinación** o **armonía** entre ramas (ej. Mono/Tigre con Caballo — atracción fuerte, dinámica yin-yang).4. *

*Luck Pillars (períodos de suerte)**: Sus ciclos de 10 años se solapan bien entre 2025-2035. El encuentro y consolidación de la relación cae en un período favorable para ambos (especialmente para ella). Para él, conocerla también trae "suavidad" y propósito emocional.*

* "Tu chart (de ella) es como una vela en la lluvia: mucho potencial pero apagada por el viento y el agua. El chart de él es como una montaña con fuego en la cima: fuerte, estable y cálido. Juntos, el fuego seca la lluvia, la montaña protege la vela y ambos brillan. Este encuentro no es casualidad — es el cielo corrigiendo tu destino. Él te protegerá, te dará raíces y te hará inmensamente feliz. La gran fortuna en el amor que predice tu BaZi llega a través de él.


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Continúa  Segunda Parte



domingo, 12 de julio de 2026

ADANECH Cap 7, 8, 9,10,11,12, Final

Novelas Por Capitulos


Viene de


https://e999erpc55autopublicado.blogspot.com/2026/07/adanechcap-34.html?m=1




Nota autor:
No hemos corregido los errores ortograficos, ni redundancias para que se sepa y entienda que ni la trama ni los personajes son reales y no hay ninguna coincidencia con ninguna situación pasada y presente.

VI

20 años antes, en esa misma fecha, el Chrysler LHS Diesel 

20 años antes, en esa misma fecha, el Chrysler LHS Diesel

se detuvo en la acera, frente al negocio

"Ferretería La Única Esperanza". .

La pareja con la niña esperaban. La mujer descendió del auto y vio a la pareja con una bebe. La mujer le enseñó la bebe.

--5 meses -- dijo la mujer con los ojos húmedos, dándole la bebe a la mujer..

—Usted sabe—dijo el hombre, mirando a todos lados y excusándose—es que vamos a montar un restaurante en New York. Quiero que sepa que después vendremos a buscar nuestra hija... Además... Me voy a postular por los chavistas kirchneristas a un puesto administrando una hacienda que expropiaron. Ya tengo negociado los tractores y la semilla que nos van a regalar.. El fertilizante también lo voy a vender... Con eso le pagaremos.

La mujer no contestó. Tomó la niña y con una extraña sonrisa se incorporó  al auto y dando la vuelta en U en la amplia calle, rumbo a las afueras de la ciudad.

El dueño de la ferretería, Thomas, salió e impidiendo que la pareja se fuera, les quitó el fajo de billetes. Contó unos cuantos y se los guardó.

--Vete de aquí, me alejas los clientes --le dijo a la pareja. Haciéndole el gesto que se fueran... Ellos se marcharon en silencio.

--No debimos hacerlo. No debimos hacerlo— decía mecánicamente la mujer. El hombre se detuvo frente a la licorería...

--Dame dos cajas de KF para empezar —dijo el hombre al licorero—Si tengo para pagar. Apúrate...--

VII

Demach miraba desde la terraza el atardecer... Lo que vio en el sistema de vigilancia lo tenía asombrado. Lo del tractor igual. La noticia que como reguero de pólvora se esparció era un viento que señalaba peores cosas en el horizonte..

Vio el tesla Eléctrico negro de la policía, y descender de él a Pancracio Benavides, Inspector Mayor de la Policía Antiimperialista, Anticapitalista de la sección de Delitos Contra el Pueblo..

--Ha puesto la gallina un huevo..-- susurro al ver al otro. Había venido la primera vez a investigar el crimen. Era obvio que ahora venía a acosarlo e involúcralo para chantajearlo.

Los asesinatos fueron en el pueblo y este imbécil viene a investigar para acá.—dijo con disgusto disponiéndose a descender por la escalera exterior, encontró parada en medio de la terraza a la Ingeniera.

--Tú....


II


.................... Horas antes, Pancracio Benavides, miraba en silencio el cadáver del policía y el cadáver del dueño de la Ferretería "La Última Esperanza"...

También había revisado las cintas de seguridad de la Ferretería, donde había visto a un histérico propietario gritar y gesticular , dispararle a nadie , salir despavorido y dejar todo abierto...

Las cámaras de seguridad de la estación de policía revelaba que el Policía estaba en su oficina; para variar, las cámaras no funcionaban. Cosa que no era de extrañar, pues el Ministro de Policía había celebrado un contrato de compra de cámaras de seguridad, con su concubina, recibieron el dinero y compraron un sistema de cámaras dadas de baja por obsolescencia en Tailandia. Se habían embolsado una comisión de 300.000.000 de dólares y disfrutaban unas infinitas vacaciones en la costa adriática en un hotel propiedad de Odebrecht..

Obvió la manifestación de 10 personas quienes clamaban contra las cosas extrañas que sucedían en La Cruz de la Montaña del Diablo, donde era evidente que la CIA y el Pentágono tenían las manos hasta los tuétanos en esos crímenes. Aparte que la sequía era terrible. Lo que también demostraba que todo estaba enlazado.

Fastidiado extrajo un Ak 47 y disparó varias ráfagas al aire, dispersando a los flojos oficialistas, vagos, chavistas kirchneristas..

Apenas días antes había estado en la extraña muerte del tractorista en la Cruz del Diablo. No había relación. Pero 3 muertos en menos de una semana y uno de ellos policía, hacía que empezaría a buscar por el que tuviese más dinero, involucrarlo y sacarle dinero hasta el infinito. En paralelo buscaría entre los chavistas kirchneristas, ahí era más probable al 60000% que estuviese el asesino. También los chantajearía... Si no obtenía resultados en una semana. Pues dejaría las cosas así...

I

Demach miraba a Altansengset.

-Te acompaño—dijo esta-.-Nunca es buena idea estar solo junto a un policía, te va a involucrar, te va a quitar hasta el último centavo.

--Hay muchas cosas pendientes que me preocupan más... Estamos tú y yo—dijo Demach bajando con ella, por la ancha e inmensa escalera que comunicaba la azotea con el exterior de la casa..

Llegaron para encontrar a Pancracio frente a Manaure.

--Muy bueno que estén juntos. Así que esto es para los cuatro. Ya por aquí nos tocó venir la primera vez por un tractorista aplastado. Ahora tengo que estar a 8 horas de mi casa y quedarme, pues un buen policía y un buen ciudadano aparecieron destazados. No me gusta .. Para nada. Y por la santa casualidad que usted amigo mío que tiene un currículum más peligroso que Isis ,y usted amigo que lo votaron por mal empleado y usted jovencita, cuyo título de Ingeniero no aparece en ninguna universidad ,ahora andan juntos ahora para arriba y para abajo... Mucho cuidado—les dijo el hombre a los 3 silenciosos seres enfrente de él..—Ninguno salga del pueblo. Que puedo venir en cualquier momento. Vamos a empezar. Enséñeme los papeles y las llaves de esa camioneta....

Dicho esto se dirigió a Manaure.

—Sé que hablaste con tu sucursal. Pidiendo más gente... No los quiero por aquí.. —Y sin respirar..

--Y tu muchachita, me vas consiguiendo un título de Ingeniero donde aparezca claramente tu nombre...

Dicho esto, el hombre se incorporó en el auto y retrocediendo violentamente, se fue en una nube de polvo, después de recibir los papeles y las llaves de la camioneta...

--Si será idiota..¿Por qué dijo 4?..—Preguntó Manaure. Para ver a la desconocida parada en la puerta de la casa..

--Señora..¿Quién es usted?—le preguntó Demach..

La mujer los miró y se introdujo en la vivienda...

--Eh.. Oiga—dijo Manaure entrando corriendo a la casa, seguido por los otros dos..

--Déjalo solo. No lo acompañes—le dijo la muchacha tratando de impedir que Demach entrara a la casa...

Manaure entró como una tromba detrás de la mujer. Los efectos especiales que estaban colocando para asustar a Demach, no lo intimidaba en lo absoluto. Ya la cosa estaba pasando a mayores y era evidente que le querían poner la mano a la hacienda, ahora que estaba productiva...

Corrió detrás de la mujer, desde ella le pudo llegar la risa, casi infantil, de los niños cuando juegan al escondite. Subía las escaleras y cruzó a la izquierda, luego a la derecha, luego a la izquierda..¿No se suponía que estaba en el segundo piso?..¿Dónde estaba?... Algo le dijo que jugaban con él y que no eran efectos especiales..

II

---¿Cómo es eso que no eres ingeniero?..

---¿Y tú le crees a un lumpen corrupto como este?. Es evidente que te va a involucrar a menos que le des una montaña en oro. Mi eficiencia se ve... No discute.. —contestó la joven, con fría indignación..

--Ahora que estamos aquí..¿No crees que ya es tiempo de hablar de nosotros?..

---¿Hay un nosotros?.

---¿O sea que a todo esto, el sexo es lo único importante en la vida?..¿Y los sentimientos?.

---¿No te parece que deberíamos enfocarnos en encontrar a este tonto que se ve está perdido dentro de la casa?..

--La casa es grande .. No para tanto..

--¿Ah sí?. Y ¿Dónde está?..

--Auxilio. Ayuda... Socorro—empezaron a escuchar fuertemente..

--Tranquilo Manaure. Estamos aquí...-- gritó Demach..

--¿Por dónde estás?--

--No sé. Ayuda. Estoy perdido—gritaba la voz..

Hasta que ellos comenzaron a ver hacia arriba. La voz provenía de arriba. Subieron las escaleras. La voz se oía lejana..

--No dejen que me lleven... Auxilio...¡Quiero irme con mi mamá¡..! —Quedó un silencio, en medio de las titilantes luces...

Ambos se vieron..

--Vas a tener que llamar a Pancracio Benavides. Es sin duda un secuestro..—dijo Demach, asustado, completamente convencido que había dicho una imbecilidad absoluta

--No sabía que aquí en este pueblo había ladrones y chavistas..

--Hay de todo...

III

Demach estaba más que desconcertado. Como todo Westonzolano. Su valor había disminuido a 0... Esos eran los gringos que se quedaban en la casa, le daban una paliza al demonio, se quedaban con la muchacha de la película y se volvían millonarios. Pues no... El dejaría maleta, carro, agarraba lo que pudiera y se iría inmediatamente muy largo al carajo. Si la loca está no quería nada. Bueno... Que buscar a otro. Chao pescado...

--¿Qué haces?.—preguntó la muchacha, viendo las evidentes intenciones de salir corriendo que mostraba el otro

--Me voy ahora mismo. En la ciudad hay bares, discotecas. No hay chicas raras. Me importa un bledo el maíz, los tractores y la hacienda. Que la expropien, los lumpen y se lo coman todo... No sigo— expresó con disgusto..

¿Y Manaure?..

Que se joda...




Demach fue casi corriendo a su camioneta... Tenía la llave electrónica de repuesto. Encendió la camioneta y pisó el acelerador a fondo..

Solamente a mí se me ocurre en acostarme con una niña que le sacó las tripas a la mamá—dijo para nadie, viendo el portón abierto de su hacienda..

--Hasta más nunca...--dijo para inmediatamente estrellarse contra nada, impactando neto y dejando la GMC Acadia casi destruida y el inconsciente...

La ingeniera llegó inmediatamente para ver la camioneta humeante y la corneta pegada con un sonido interminable. La muchacha se arrodilló junto a la camioneta destruida y comenzó a reír histéricamente....

La muchacha se arrodilló junto a la camioneta destruida y comenzó a reír histéricamente



III

El padre de Altansengset miraba la ventana. Llovía fuertemente. No se llamó a engaños. No disminuiría para nada el calor... Maldijo haber siempre ha sido un esclavo del alcohol... Miró nuevamente la lluvia  y recordó...añoos antes.

Había tratado de salvar a su hija. En su irresponsable y extraviada mente pensaba que podía haberla salvado. Habían pasado años... Ya la niña tenía 10 años. El dueño tenía una nueva amante, la que exhibía sin importarle los comentarios. Es más, la llevaba estando la esp... El...El creyó que hablando con la amante podía ayudarlo. Era una mujer morena, bonita. Exuberante...

Veía que ella era muy deferente con la niña... La mimaba. La cuidaba. Le traía regalos... Un día le confió..

---Altansengset es mi hija. Pedí un préstamo y la di en garantía. La tratan bien. No pretendo llevármela a mi casa. Solo quiero que sepa que soy su padre..

Solo quiero que sepa que soy su padre

Ella se sorprendió. Prometió ayudarlo... Él no quería que la niña se criara en ese ambiente. Hacían cosas en la hacienda. Se hablaba de Cosas feas.. Orgías.. Sacrificaban animales... Fiestas. Muy depravadas...El esposo. La esposa. Venían hombres y mujeres. Se divertían cazando personas... Nadie escapaba...

Él había confiado en ella, pues nunca la había visto participar... Siempre se marchaba y después escuchaba comentarios que venían las depravadas orgías. Los sirvientes nunca estaban. 

Decidió averiguar.Él lo descubrió todo, cuando una tarde vio una botella de Whisky King Fisher llena junto a un árbol Samán. Se la bebió toda y se despertó completamente ebrio a media noche ... . Vio la fogata. Vio a las mujeres danzando desnudas. Observó cómo asesinaban a machetazos un becerro. Vio cómo se bañaban con la sangre del animal. 

Vio a los dueños

Vio a los dueños.. Se estremeció. Estaba en un aquelarre Chavista kirchnerista.



Volvió a la realidad. Miró a su hija. Estaba ahí. En medio del pasillo, inmutable. Con el pelo en la cara...

--No puedes hacerme nada. De alguna forma yo te salvé—le dijo.

Lo miro. Bella, serena, casi que dandole una sonrisa 

Bella, serena, casi que dandole una sonrisa

Dio un paso hacia el. No estaba sola

Dio otro paso Y su rostro fue cambiando

Dio otro paso Y su rostro fue cambiando.


-- hija

-- hija. Perdoname. Soy un adicto, un lumpen.. Pero soy tu padre.


Ella repentinamente apartó su pelo del rostro. Era un rostro alargado, sin ojos ni nariz, con una boca inmensa que cubria su rostro y un uhhhhhhh salió de su garganta.

E No lo pensó dos veces.. Salto por la ventana. Dormiría en la acera...A pesar de la lluvia intermitente


III

¿Qué sucedió?.—preguntó Demach a la borrosa figura. Torgú lo miraba. La vio y de verdad le pareció diferente. Más joven... Más bonita... El cuarto estaba más iluminado...

--Es la casa –le indicó la mujer --- Todo es culpa de la casa

--Es la casa –le indicó la mujer --- Todo es culpa de la casa.

¿La casa?—preguntó sin comprender ...

Poco a poco las ideas se le aclaraban....

Había tratado de huir.. Se había estrellado con algo. Luego había estado en un cuarto inmenso. Había alguien. Que le dijo muchas cosas. Era alguien conocido. Pero no recordaba..

--¿Vino algún médico?.

-Fui enfermera alguna vez –le dijo Torgú—Pero en realidad tengo un remedio demasiado efectivo..

--Oye. Creo que estoy tratando de hacer una relación. Además, tú y Manaure..

--No vamos a hacer nada malo. Ni te estoy pidiendo algo diferente... Manaure... Pues no está—dijo ella despojándose de sus vestiduras. Estaba adolorido. Ella estaba diferente....

Iv


Manaure sabía que estaba en la casa, una puerta lo llevaba a un pasillo, un pasillo a una habitación, ahí estaba Demach, pero era un Demach hierático, a veces coincidía con la Ingeniero, pero ella estaba parada, con el pelo en el rostro. Torgú... Siempre la veían arrodillada frente a un animal inmenso. Era una sucia depravada. Había más personas. Animales.... Gritaba y no le oían. Quería advertirles de una serpiente inmensa que rondaba por la casa. Era una serpiente que también podía volar ...

Si salgo bien de esta me voy en el primer vuelo de Malasyan Airlane, que sea en una Boeing 737 Max, pero me cercioro bien que el piloto sea alemán, calificado por German Wins y me voy a vivir a los barrios marginales de Baltimore...--Susurró Manaure...

Vio que estaba en uno de los pisos de la casa. Miro por el borde y un lento remolino de excrementos giraba plácidamente en un hoyo infinito, que devoraba personas, autos, chavistas, kirchneristas ladrones, todos los lumpen conocidos..

--No soy nada de eso. He sido bastante sinvergüenza. Pero no me merezco ser tragado por eso—dijo-

Pero era inevitable. Sintió una fuerza irresistible que lo halaba y fue cayendo lentamente.. Lentamente..A pesar de sus esfuerzos. Lentamente... Le pareció oír risas....

--Soy de lo último. Tragado por un tanque de mierda...--dijo mientras era devorado por el hoyo...

V

Demach recordó completamente. Se estrelló contra una masa de aire casi sólida. 


Fue un impacto neto

Fue un impacto neto. Colosal. Sabía que no podría salir de la hacienda. Había tocado algún botón, o algo que desencadenaba las cosas. Amaneció y ni uno solo de sus obreros vino a trabajar... No se escuchaba el sonido de los tractores. No se sentía el aroma del café mañanero...Fue a caminar por la hacienda. Estaba cojeando. Sus tractores estaban ahí. Oxidados...La siembra mustia, sancochada por el sol. Como si nunca la hubieran regado..




Cayó de rodillas y vio la cruz... No era una cruz cristiana... Él no era hombre de fe. Casi ni se acordaba como era una oración....Ahora entendía que estaba prisionero y no sabía cómo resolverlo. Se sintió impotente y comenzó a hipar llorando como un niño.

--Estoy cagado de miedo—dijo entendiendo su situación. Pero ¿Qué clase de idiota era?... Acostándose con una tipa que aparecía de una forma de noche... Aparecía en la casa. Desaparecía en la casa. A Manaure se lo tragó la Casa...

Vio entrar a la Pick Up JAC 4x4 Diesel eléctrica.. Se incorporó, vio descender al hombre.

--Pancracio Benavides. El Coño de tu madre—dijo por lo bajo...

El hombre descendió de la camioneta haciendo guiños por el sol mañanero caminó hacia él. Miraba los tractores. La siembra..

--Buenos días, Dr. Franquiz. Me enteré por ahí que algo le pasó.

--Creo que perdí una punta del eje y mi camioneta se accidentó.

--Vaya. No son buenos tiempos...

--La sequía es fuerte.

--Sabe algo. He estado investigando... Hay cosas que están .. Pero en el sitio equivocado. Usted dice que tiene una ingeniera. Hace años paso algo muy oscuro por estos lados de la película. Y nadie parece recordar. Casualmente, su esposa aparece brillando en muchas cosas.

---¿ Mi ex?..

---Casualmente. Su ex, ¿No es raro?. Cuando uno se divorcia es por algo. Lo extraño es que no salen a premiarlo a uno con una hacienda... No me gustan las sorpresas... En realidad su esposa nunca apareció. Ella recibió esta hacienda como un regalo. Y usted también la recibe como un regalo. ¡Vaya que es un matrimonio afortunado¡... Y su ingeniero también es famosa por aquí. Parece ser que le encantan los cuchillos. Pero siempre encuentra una puerta para salir airosa al medio de la calle...

Demach no contestó. Fastidiado extrajo su billetera y comenzó sacar billetes, ante la mirada brillante del comisario

El policía quedó repentinamente serio...

--No me gustan las sorpresas. Y menos cuando hay muertos ..—repitió el hombre sin dejar de ver los billetes

--Fue un accidente..—contestó Demach colocando más billetes, lo cual pareció satisfacer al Comisario, quien en silencio los guardó en su bolsillo.

--Los hechos no están claros. Por supuesto que no estoy insinuando nada... Volveré... Ah.. Otra cosa. Quédese visible. Tampoco me gusta la gente que inesperadamente se va. Un familiar enfermo.... Visitar un sobrino que se devolvió de Chile... Otro que no envía mensajes desde el Darien. Usted sabe... Esas cosas. Etc.

---No me voy a esconder. Pero no me gusta su tono..

--A mí tampoco me gusta que un hombre que tiene una mujer y sus dos hijos no está a esta hora trabajando y este a 2 metros bajo tierra. Sí fue una violación de seguridad laboral. La cobraré. Si fue otra cosa la cobrare... Y si fue un accidente. Pues también lo averiguaré...

Dicho esto, el hombre se fue.-.

A Demach le pareció que se marchaba riéndose. Estaba seguro de que se estaba riendo. El muy miserable. Lo disfrutaba...

Cojeando fue a su casa. Era media mañana y estaba agotado. Le parecía que la puerta de la casa estaba lejos. Con extrema dificultad subió la escalera y llegó a la casa..

--Estoy nuevamente en el punto 0—dijo desplomándose en el sofá. Miró nuevamente el piso. Sucio. Estaba solo.... Se durmió o creyó hacerlo. Ahora caminaba por la avenida del pueblo. Una bella mañana. Soleada, pero muy agradable. Las gentes caminaban tranquilamente. Entró a un Wendy. Comería una hamburguesa... Ahí estaba Adanech. Más joven y bonita. Exactamente igual a las buenas épocas de ambos. Cuando era una chica agradable y no la bestia gritona en que se convirtió.

Se sentó enfrente de ella.. Estaba.. Luminosa.. Pues bella y sensual.

--¿Cómo es que eres dueña de una hacienda?

Ella se limitó a sonreír.

--Sé que ya no estás entre nosotros.. ¿Cómo te va por ahí?..¿Estás en las pailas, o entre los que tienen alas, tocan arpas en miniatura y se mueren otra vez de aburrimiento? .

Ella lo miró. Tomó un sorbo de Coca-Cola , limpiándose los labios con una servilleta, le dijo

Tomó un sorbo de Coca-Cola , limpiándose los labios con una servilleta, le dijo

--¿Entre nosotros?. Y si es así, ¿Por qué estamos sentados aquí?.—susurró viéndolo

--Porque aquí no es aquí ni ahora..

Un mesero muy cortés se acercó.

--Fíjate. En los Wendy no hay mesoneros , este mesonero es Pancracio Benavides. Un chavista kirchnerista, coño de su madre, que hace un rato nada más, me quitó como dos kilos de billetes — dijo él , mientras el correctísimo hombre, en perfecto silencio, le colocaba dos Hamburguesas adicionales..-- Adicional es un asesino que impidio rescataran a las victimas atrapadas en los edificios caidos en el terremoto de la costa.

--Cortesía de la Cruz de la Montaña del Diablo—les anunció . Respetuosamente se retiró. Ella miró la calle a través del cristal..

--¿No te gustó el regalo?.-- sugirio ella mirandolo de manera especial, intima, bella.

 

--A veces si... En este momento no estoy tan seguro..

--Cuándo te acuestas con ella.. ¿Te acuerdas de mí?.


Prefirió guardar silencio

Prefirió guardar silencio. Esas cosas no se comentan..

---Sabes?. Te regalé esa hacienda, pues te amo. Ella también es un regalo...-- susurro ella.

Esas últimas palabras se las susurró al oído y el las escuchó perfectamente, despertándose con susto.

--Adanech—dijo con el corazón agitado...

—Adanech—llamó todavía con duda. Su perfume. Que desde tantos años atrás no sentía, ahora le parecía que ella estaba a su lado..

--No me hagas esto— dijo con el susto de recordar que todavía un traicionero sentimiento estaba escondido por allá dentro de su corazón. Prefirió apelar a lo básico—Ya se estás viva. Y todavía pretender jorobarme la vida. Pues ¿Sabes qué?.. No soy parte de juego. Me pusiste una trampa para que yo pague quién sabe qué porquería hiciste.Ahora se que te robastes el Oro de las ninas y estas involucrada en el trafico de niños.. Es eso. Ahora entiendo.

El rumor de una sonrisa contenida le llegó. Haciéndolo girar ...

¿Estás ahí?—preguntó viendo la casa vacía..

Un sentimiento de peligro le invadió... Debía salir de la casa. Las risas eran más fuertes. Era mucha gente y corrió para sentir el sonido estallar detrás de sí. Impulsándolo como un papel para caer en medio del patio..

Trató de incorporarse, pero no pudo..

--Adanech. Déjame ir—suplicó, casi sin poder hablar —déjame irme... Ya lo nuestro terminó muchos años atrás... Si en algo te falle. Olvídalo... Yo a ti no tengo nada que perdonar

El sonido quedó suspendido. Ceso y un silencio absoluto lo rodeo. Se incorporó. Apenas eran las diez y media de la mañana de un soleado y fresco día de primavera. No era posible que estuviera por eso en medio de tanta libertad...

Esa noche, mientras Demach pugnaba por no dormirse.

...........Pancracio Benavides llegó en una pick-up Volkswagen. 

Hacía un calor bestial a pesar de la hora. Eran las 2 y media de la mañana y la luna estaba en todo su esplendor.

Llegó a la puerta de la casa de Altansengset. Sabía que estaría con todas las luces encendidas y la puerta abierta. Despreocupadamente y elegantemente vestido en un traje de etiqueta negro, descendió con un inmenso ramo de rosas rojas. Caminó y llegó a la puerta. Entró tranquilamente y la vio. Estaba parada en medio del pasillo.

--Hola Altansengset. Vengo a mostrar mis respetos. Sé que te gustan mucho... Sobre todas las espinas--dijo y colocó el ramo ante los descalzos y sucios pies.


Miró el cuchillo

Miró el cuchillo.

--¿Tu padre?..Ah, sí...esta En la calle... Tan tonto. En vez de terminar con todo esto... Pues hay que terminar con todo esto... Ya viene la fecha. La más propicia. Lo sabes....—recalcó enfáticamente el hombre.. Es pronto...Yo se.. Yo se.. No tienes porque arrepentirte.Eres Chavista, puta y asesina...


....En ese mismo instante Demach fue vencido por el sopor y el cansancio.

Estaba solo en su cuarto. Dormía un sueño pesado, empelotado de sudor... Tenía que irse. Tenía que irse... Se estaba consumiendo. Aparecía dinero a montones.. De todos los países. De Singapur. De Rumania, de Estonia......

............... Despertó y en lo oscuro sintió que alguien estaba acostado junto a él en su cama

--Te amo--le susurro Adanech. Con cuidado ella  se acercó. Sin la intención de hacerle daño..

No estás viva-- le dijo Demach temblando y sintiendo que se ahogaba del susto ,sus piernas no tenían fuerza para incorporarse de la cama y salir corriendo.


Ella tomó su mano y la llevó a su seno. Duro. Erecto. Sentía los agitados latidos de su corazón..

------Los gatos sincronizan sus latidos del corazón con su dueño. Sincroniza los latidos de tu corazón con el mío..—le dijo, viéndolo directamente en un susurro meloso y apasionado.

--No estás aquí--contestó hechizado..

--Me has traicionado en esta misma cama, con esa puta, me vengare... Tendras que hacerme el delicioso con intensidad, tengo muchas ganas..-- le dijo ella rozando sus labios..

---Estás muerta.-- contestó Demach, viéndola directamente, fascinado de ver un ser que murió muchos años atrás, y que estaba tan viva, sentía sus latidos del corazón, la tibieza de su cuerpo, su apasionada mirada, en una luz extraña que disipaba la oscuridad

-¿Te parece que estoy muerta?-- le dijo ella llevando su mano a su sexo húmedo y vencido, sin entender que hacia, Demach empezó a besarla con furiosa pasión...

Horas después, Demach despertó y se sentó violentamente en la cama. Ahí estaba Adanech, a su lado.. Dormida.. Respiraba, acompasadamente, desnuda, bella... De un tirón se levantó de la cama.. Dio dos pasos hacia atrás para quedar pegado de la pared, viéndola con los ojos desorbitados de pánico....

Ella despertó y desperezándose lo vio. Con su costumbre de siempre dio un pequeño bostezo y lo miró...

--¿Qué es lo que te sorprende?.¿Por qué te asustas?. Soy tu esposa.Hicimos el amor divino, sigues siendo muy apasionado... Muy sexual..Me duele todo  — dijo estirando los brazos y lanzando un bostezo que le quedó extremadamente sexy

--Que todo el mundo lo dijo..

--Ay querido. Después de un regalo tan delicioso.. No te vas a poner, le a creer a los noticieros de los Chavistas kirchneristas..... o ¿Tú también le crees a CNN y a Gustavo Petro?.

--¿Dónde has estado?.

--Por ahí. Haciendo dinero. Y ahora que te deje la hacienda, hay que terminar de hacer algo..

--Me quiero ir. Estoy prisionero aquí...-- tartamudeo.

--¿Prisionero?¿De mis besos?.—le dijo, ella terminó de desperezarse , viéndolo coqueta, real,sexy.

--Adanech. No niego que fue extremo. Pero han pasado años.. Y cosas. He visto las fotos que hay por ahí... No es precisamente el tipo de relación que ahora quiero..

--Anoche, no estabas en esa tónica.—dijo ella sentándose en la cama y viéndolo sería. Tan igual como años antes, cuando malcriada se le ocurría cualquier cosa o capricho. Era un imperceptible alzado de cejas...

Demach quedó en silencio.. No era posible. Habían pasado muchos años y Adanech escasamente aparentaba 19 años... Estaba igual al tiempo en que se conocieron.

--¿Quieres irte?..-- pregunto con decepción ella.

--Creo que es lo mejor.

--Toma-- le dijo ella, dándole unas llaves computarizadas-- ahí está un auto. Es usado , pero igual te sirve. De verdad supuse que podían ser diferente las cosas, y que volveriamos aser pareja. Ilusa de mi..—le dio las llaves con un involuntario gesto de pesar.

Gracias-- contestó Demach--- después te llamo. Te devuelvo la hacienda. Ya me imagino. Asunto de impuestos. Todo lo demás. No importa. Entiendo que andas con otro nombre.. Minutos después salió.

Un Mitsuoka Ryogo 

Estaba plácidamente estacionado en la entrada

Estaba plácidamente estacionado en la entrada. Sin mirar hacia atrás y casi temblando entró en el auto. Lo encendió y sí. Salió a la carretera. Llegó a la vía principal y con un suspiro aceleró. Serían muchas horas de carretera... Sería un largo y cansado trecho . Con la permanente sensación que lo miraban durante todo el trayecto y unas risas contenidas dentro de su cerebro todo el tiempo. Que alguien lo perseguía.

Que alguien lo perseguía

Después arreglaría todo... Y casi al anochecer del segundo dia. 


Aunque para ser sincero siempre fue de noche, su viaje

Aunque para ser sincero siempre fue de noche, su viaje 


 llegó a su edificio... Su llave. Sí. Cansado abrió la puerta de su apartamento y encendió las luces. Un trago. Necesitaba un trago de whisky....

Vio la botella de King Fisher , tomó directamente de la botella un largo trago.. Entró a su cuarto. Encendió el aire acondicionado y durmió..

--Más nunca voy a regresar. Chao Altansengset. Chao Adanech

Durmió bien. Estaba en casa.... Ya no más.. Buscaría trabajo. Emigraría a Afganistán, Corea del Norte, Libia o Chad o a los sitios donde gobernaban las disidencias. Buscaría llenar una aplicación con Boko Haram, algún cartel. Lo que fuera. Pero nunca más volvería...

A medianoche se despertó. Tenía sed. Salió hacia su cocina y se quedó nuevamente en el pasillo del segundo piso de la casa de la hacienda.

Altansengset estaba parada en el pasillo, con el cabello en la cara y un filoso cuchillo en su mano...

--Jajá. Estoy en el sueño. Sigo en mi apartamento--le dijo a Altansengset.

--No estas ni en tu apartamento ni en tu casa. Estás frente a mí--Riposto la muchacha levantando el cuchillo y sarcástica le dijo mientras con su otra mano se quitaba el pelo de la cara.

--Para que no digas que no guardo ningún recuerdo ingrato de lo nuestro.. Corre.. Corre.. Voy a contar hasta 100... Te conviene la oportunidad.-- anuncio sarcástica

--Estoy en un sueño. Jajá..--dijo Demach, divirtiéndose en el sueño y comenzó a correr riéndose--si me alcanzas hacemos el amor. Si me escapo hacemos el amor. ---Dijo riéndose divertido , corriendo, viendo hacia atrás.

Vio como Altansengset corría por las paredes, por el techo, en cuatro manos...

 --Soy más rápido. Eso lo vi en una película de terror.

Salió al patio y vio la cruz del diablo  en la cima de la montaña..

Ligero corrió hacia allá. Una gran fogata se veía..

Rápidamente, llegó a la Cruz. Vio abajo en el otro lado de la ladera. Una inmensa fogata y dos cruces ardiendo. Un grupo de personas cantaban y celebraban. Varias mujeres desnudas danzaban en una frenética danza.

Altansengset llegó a su lado.. Estaba seria y lúcida. Le tomó su mano y con la otra señaló al aquelarre.

--¿Quienes son?

--Chavistas, piqueteros, Kirchneristas, pederastas, asesinos, flojos, consumidores ,feminazis, lumpen y gusanos. ¿Qué más pueden ser?

En SILENCIO SE ACERCÓ AL GRUPO Y CONTEMPLÓ LA CEREMONIA. Una fotografía tamaño natural de Hillary Clinton, Diaz Canel, Cristina Kirchner,Nicolas , Petro y Evo presidían la dantesca escena.

El grupo llevó a una niña y la colocó en la mesa y un hombre con una máscara de macho cabrío alzó un inmenso cuchillo..

Justo en ese momento, 2 Chevrolet Silverado doble cabina Diesel con placas oficiales llegaron llenas de hombres, armados con ametralladoras.

--Oye. !¡Esos tipos son unos imbéciles!-- exclamó Demach con asombro-- andan atracando con Chevrolet... Se van a quedar accidentados antes de 15 minutos. Los van a agarrar a todos....

Los hombres apuntaron a todos, entre varios agarraron a las mujeres desnudas, comenzaron a golpearlas y a violarlas con brutalidad. Le dispararon al hombre de la máscara. El grupo de participantes trató de huir. Al comprobar que estos chavistas eran peores que cualquier demonio o fuerza sobrenatural; Igualmente les dispararon. Otros tomaron los autos y comenzaron a llevárselos... Quitaban los relojes. Los Iphone... Las carteras con dinero.. Todo.. Disparaban sin misericordia a las mujeres después que las usaron. La niña la batieron contra el suelo. Y se fueron... dejaron las camionetas y las incendiaron..

--Ah ya entiendo. Westonzolanos. Las camionetas Era nada más para llegar. Exactamente igual a la masacre de Tumeremo--dijo Demach... después todo quedó en silencio.

Demach descendió rápidamente para ayudar.

Llegó junto a los cuerpos y despertó.





########

Desperto.

--- Fue una pesadilla-- entendio Demach

Estaba en la cama de su apartamento.Se levanto y .. Miró por la ventana. Vio la solitaria avenida. Un par de chavistas kirchneristas  atracaban a un transeúnte madrugador..

--Sí. Estoy en casa-- dijo entendiendo con tranquilidad al ver a los Chavistas  asesinar al transeúnte..

No volveré-- dijo saliendo a la penumbra mañanera de su sala. Encendió la radio. Quería oír música alegre..

Nada estaba claro. Para empezar Adanech Jamás de los jamases ella fue así.Sexual, intima.Era bella, pero frigida...Ahora, No estaba seguro dónde estaba. Decidió salir a la calle. Una mañana soleada, igual a aquel sueño, cuando caminaba por las calles del pueblo...

Ahora caminaba por la avenida Extrema Izquierda Boulevard Marine Le Pen....

............... Una bella mañana. Soleada, pero muy agradable. Las gentes caminaban tranquilamente. Entró a un local de Wendy. Comería una hamburguesa... Ahí estaba nuevamente frente a el  Adanech. Más joven. Más guapa. Exactamente igual a las buenas épocas de ambos. Era una cita de novios,exactamente igual Cuando era una chica agradable y no la bestia gritona en que se convirtió, cuando entendió que el matrimonio era cosa seria y con hechos de responsabilidad.

--¿Cómo es que eres dueña de una hacienda?-- pregunto, apartando sus brazos cuando ella pretendio abrazarlo.

Ella se limitó a sonreír. Era evidente que nada le haría romper su armonía

--Sé que ya no estás entre nosotros.. ¿Cómo te va por ahí?..¿Estás en las pailas o entre los que tienen alas y tocan arpas en miniatura?

Se sentaron en una mesa vacia.

Ella lo miró. No pareció sorprenderse por la burla. Tomó un sorbo de Coca-Cola y limpiándose los labios con una servilleta le dijo

Tomó un sorbo de Coca-Cola y limpiándose los labios con una servilleta le dijo

--¿Entre nosotros?. Y si es así, ¿Por qué estamos sentados aquí?.—susurró viéndolo, disfrutando la musica ambiental

--Por qué aquí no es aquí ni ahora.. Tengo la sensación que somos parte de un póster. Aparte que ese fondo musical no se estila. Ahora mileniums  escuchan música de Bbtrickz,


 

 no instrumentales de Ray connif.

Dentro de todo. Adanech escuchó y lo miro con sorpresa.

--Así es. La generación de imbéciles, inútiles e idiotas escuchan esa mierda. ¿Qué te puedo decir? Cada quien tiene su propio GTA.

Un mesero muy cortés se acercó.

--Fíjate. En los Wendy no hay mesoneros. Este mesonero es Pancracio Benavides. Un chavista coño de su madre, que hace un rato, me quitó un kilo y medio de billetes— le indicó  el, mientras el correctísimo hombre, en perfecto silencio, le colocaba dos Hamburguesas adicionales..

--Cortesía de la Cruz de la Montaña del Diablo—les anunció y respetuosamente se retiró.

-- Es un maldito chavista narcotraficante, que impidio rescataran las victimas atrapadas en las ruinas de los edificios caidos por el terremoto, se la pasa diciendo que los terremotos los causó el fracking y se la pasa blanqueando dolares del narcotráfico y guardando oro de asesinos del regimen

Ella miró la calle a través del cristal.. Parecía contemplar el paisaje. Él igualmente miró a través de la vidriera. Una calle, normal, todo, solamente que era en blanco y negro. Y de una época que no se correspondía para nada a su tiempo. Parecía de muchos años atrás.


--¿No te gustó el regalo?

--¿No te gustó el regalo?.—preguntó ella con un dejo de melancolía en su voz, antojándosele lejana

--A veces si... En este momento no estoy tan seguro..Pero no se de que regalo hablas?

--Cuándo te acuestas con ella.. ¿Te acuerdas de mí?. Me encantó como anoche  hicimos el amor. Eso me complació y me hizo sentir segura. Todavía me amas.-- le dijo con una dolorosa sonrisa.

Prefirió guardar silencio. Esas cosas no se comentan..

---Sabes. Te regalé esa hacienda, pues todavía te amo. Ella también es un regalo...-- susurro intimamente ella .






Esas últimas palabras se las susurró al oído y él las escuchó perfectamente, despertándose con susto.

--Adanech—dijo con el corazón agitado...

No había huido. Seguía en el cuarto de la hacienda... exactamente a un segundo después de escuchar la voz de Adamech.. Nuevamente, había vuelto a vivir todo, y no estaba en su apartamento. Nuevamente en el cuarto de su hacienda..

Temblando giró su rostro y quedó cara a cara con ella

-- Eres mio. Seguimos  casados legalmente. En realidad lo del divorcio fue una farsa. Todos los papeles son falsos. Los hizo el registrador chavista que dio los permisos de construccion de los edificios que se derrumbaron en Caraballeda.

III

III


Estaba afanosamente luchando contra la tierra que se le introducía en la boca. Trataba de respirar y se impulsaba. No lograba ver nada. Era una fuerza poderosa y muchas manos que lo atenazaban, tratando de impedirle avanzar. Lo mordían. Lo estrujaban, lo amenazaban. El miedo y la angustia de morir ahogado lo hacían luchar. Hasta que logró con esfuerzo llegar a la superficie....

El aquelarre estaba en su máxima expresión.

El junto a los demás corría entre la espesura y el monte. Nunca había estado de acuerdo en usar Chevrolet Silverado durante la travesía para hacer el atraco. Se veía preso, apenas se accidentaron, cosa que sucedería con precisión matemática en cualquier momento. Había discutido todo el viaje por eso. Cualquier policía en bicicleta los hubiera detenido al no funcionar los vehículos después de 10 minutos de uso... Sin embargo, la mayoría prevaleció. Fue que las consiguieron con los suiches puestos. ¡Lógico¡.. Los estafados esperaban que cualquier idiota se las llevaran...


Se fue entusiasmando con la música, el olor a tabaco ilegal y las mujeres desnudas... eran bellas. Eran jóvenes. Eran promiscuas y querían batallar en la orgía


Estaban drogadas. Vio una y se abalanzó sobre ella. La derribó en el césped... se abrió la bragueta y con violencia comenzó a poseerla. Era bella. Muy bella.. Cooperaba.. Se movía rítmicamente. Era tan violenta como él y terminaron los dos. Después de la lucha hambrienta. Hasta que la fue viendo mejor. Era una anciana arrugada. Llena de verrugas con mechones de pelo y una nariz horrible.

Gritó espantado y descargó la automática sobre ella hasta que la dejó exánime en un mar  de sangre

Gritó espantado y descargó la automática sobre ella hasta que la dejó exánime en un mar de sangre..

Los demás disparaban como locos y la música no cesaba. Vio al hombre hundir el inmenso puñal en la niña. Horrorizado también le disparó y el hombre trastabillando cayó desde la tarima. La máscara rodó. Lo vio reírse mientras moría. Lo conocía. Por supuesto que lo conocía. Ya no le importaba él. Ni nada. Solo huir de ahí... Tomó el bebe destruido a cuchilladas. Horrorizado, corría con el cadáver del bebe, gritando incontenible. Corrió desesperado. Dejando el grupo. La casa. La casa...

Llegó a la casa para encontrar que salía atropelladamente de ella Demach... Ambos hombres chocaron y rodaron por el suelo...

---Yo estaba. Yo era uno de ellos-- grito aterrado, llorando Manaure--Nunca me lo imagine .. Era un atracador chavista kirchnerista. Era una absoluta basura. Vivía de planes sociales y ayudas. No trabajaba. ¡Era un gusano flojo, ladrón, atracador..! No puede ser!, me intoxicaba y leia toda la basura de RT en español, substrack y TVE...






Adanech Parte 12

-Yo creí que había huido. Estoy condenado. Es como si me montara en un Boeing 737 Max...-- gritó incorporándose aterrado Demach....

Ambos hombres se incorporaron asustados, jadeando. Eran prisioneros de la casa.

--Vaya. No sabían que habían salido del closet--saludó Torgú al ver a ambos hombres ayudarse mutuamente.

--Tú. Eres ella-- gritó histérico Manaure.

--Por eso te gusto tanto nuestro reencuentro-- dijo Torgú cambiando su aspecto al de una anciana decrépita horrorosa..- avanzando hacia él-- No te recuerdas. Fue divino... Me hiciste sentir tanto. Que te llame y volviste..

Adanech y Altansengset salieron a la puerta. Los dos hombres quedaron estupefactos..

--Mi querido esposo-- saludo Adanech con una cínica sonrisa-- Mira si eres afortunado. La esposa, la novia y la amante

--¿Le echaste también a Torgú?-- preguntó admirado Manaure.

--Me engaño. Mejor dicho me engañaron las tres.

Viviremos aquí felizmente. Como una familia. Eternamente.—explicó la sonriente y luminosa Adanech para inmediatamente transformarse en una ruina humana, purulenta y arrugada

--Debemos romper ese enlace-- dijo Manaure, dudando de sus palabras. Ahora ya no se veía tan autosuficiente como antes..

--¿Romper el enlace?--Preguntó Adanech.-- Él es mi esposo. Aceptó la hacienda... Gastó el dinero. Se acostó hasta más no poder con la elegida.

¿La elegida?.

----Soy la niña del altar. No quede muerta esa noche a pesar de las puñaladas...Mi padre me llevó al hospital. Tú mismo gritando como un marica me entregaste a él. Le dijeron que quedaría catatónica... Pero si se  hace un esfuerzo. Las cosas mejoran..—explicó la joven cambiando varias veces de aspecto, se fundía con Adanech, luego era Torgú, a veces la anciana, a veces la mezcla de piernas y brazos de todas ellas.

—explicó la joven cambiando varias veces de aspecto, se fundía con Adanech, luego era Torgú, a veces la anciana, a veces la mezcla de piernas y brazos de todas ellas

--Todo fue una trampa..

--No lo fue-- le dijo Adanech-- de libre albedrío aceptaste la hacienda. Ahora tenemos más y más gente para la fiesta..

--Estoy muerto--entendió Manaure.

--No lo están. Acepten este regalo de la vida. Es una gratificante muestra de amor de él... Vivirán siempre.--dijo la figura acercándose a los paralizados hombres

--dijo la figura acercándose a los paralizados hombres

--En un aquelarre.-- alcanzo a balbucear Demach, sintiendo como el caliente orine bajaba por sus piernas y envejecían automáticamente

--¿Y te parece malo?. Es de lo más divertido...-- dijo la figura abrazándolos-- Vamos a copular--divino.. Hasta que alcancemos el orgasmo.. Dijeron al mismo tiempo las voces de Altansegenet,Torgu y Adanech


IV

Horas después, los dos hombres no se atrevían a entrar a la casa.

--Tenemos que pedir ayuda--dijo repentinamente Manaure viendo el cielo como se nublaba y una nube tomaba el aspecto de una cara irónica y burlona.

--¿A quién?.

--Pues a ese idiota de la policía. No hay otra salida..

--Recuerdo la película de Freddy Krugger,...la cosa era no dormirse.. Mientras duermes yo te vigilo

--¿Y si te duermes?..

--Dormiremos de día. De noche ambos estaremos despiertos y nada que espérame aquí. Vamos juntos..

---O s. .. Te vas a meter conmigo en el baño..

---No tanto así. Pero hay que revisar..

---Déjame llamar al payaso ese de Benavides..

Ambos asintieron. La Cerca de la hacienda era los límites y barrotes de su prisión. Ese idiota era el único que podía ayudarlos. Lo peor había que lanzarle el cuento..

Horas después una pick up king star  se detuvo en la puerta de la casa, Como era lógico suponer Pancracio Benavides los escuchó con una despectiva e incrédula sonrisa. Después les dijo que debían salir del closet y dejarse de idioteces... Si las muchachas necesitaban hombres y ellos no tenían fuerzas, pues debían buscar ayuda... Él podía montarlas. No les creyó ni por un momento lo de la cruz de la montaña del diablo, ni lo del aquelarre.. Cuando vio la montaña de dólares de Singapur en billetes  que Demach le sacó en una caja que contenía docenas de huevos. Pancracio se entusiasmó..

Pancracio Benavides se marchó para buscar logísticas y suministros.

--No va a volver. Ese es un westonzolano cagado de miedo-- dijo Tristemente Manaure.

--Si va a venir. Va a venir con los sicarios del gobernador, Nos va a ametrallar ,picar en 2 y va a buscar el resto del dinero..

Ambos hombres vieron a un visiblemente asustado Pancracio Benavides descender de una Rivian camioneta, con ropa de camuflaje y dos ametralladoras... Las cuales se le cayeron en el suelo por los nervios..

--Vámonos. En la maleta. Para que nadie los vea. Saldremos por el borde de la cerca. Ahí un sitio donde podemos pasar. Traje este auto. Pues necesitamos velocidad..

Horas después los tres hombres rodaban por las curvas que van a Oruro. Era una carretera sola. Hasta que vieron el grupo de motocicletas...

Hasta que vieron el grupo de motocicletas

--Hijos. Llegó la hora de acelerar. --Dijo Pancracio cuando vio a los hombres enmascarados con caretas de Hugo y Diosdado..

--Esos son los malos--dijeron Manaure y Demach completamente aterrorizados...

Baja el vidrio. Siéntate en la ventana y dales una rociada-- gritó Pancracio, pálido como un cadáver.. Manaure asintió. Tenía que hacerlo. Tomó la Uzi y sentándose en la ventana del auto disparó contra los motorizados. Vio cómo rodaron 4 y automáticamente el grupo se detuvo..

Rodaron en silencio una media hora..

--No necesariamente tenían que ser cómplices de lo que sea hay en la hacienda--explicó Pancracio, sobre todo para sí mismo--- En la carretera hay asesinos, secuestradores, guerrilleros, malandros, atracadores, hampones, colectivos, ladrones, sicarios, chavistas y kirchneristas.  También autodefensas, gente de Correa y Obrador Lopez...

Los otros guardaron silencio. Estaban más que convencidos que a Pancracio ya le parecía una mala idea ayudarlos...

Demach veía la carretera. Cuando vino por primera vez fue una recta inmensa. Ahora había zonas con curvas. Con frías montañas. Con pueblos..

--Sé, lo que estás pensando. Estoy dando un rodeo. Es más lejos .. Pero más seguro. Hay más gente. Hay autoridades.

--¿Policías?--preguntaron asustados los dos hombres....

Sí. A la hora que las cosas se pongan moradas, ellos pueden ayudarnos.

Manaure y Demach se miraron con asombro.. Más seguros se sentirían si hubieran pedido ayuda a algún cartel o a la cosa nostra. O Pancracio era idiota o estaba llevándolos para venderlos a los primeros policías que consiguiera en el camino...

Dos días rodaron en silencio. Cargaban electricidad o hidrógeno en las estaciones de servicio. Manaure dormía y Demach vigilaba.... Manaure, Manejaba y Pancracio dormía. Demach no dormía en ninguno de los casos. Hasta que llegaron a la ciudad... Atrás quedaron las raras formas como los miraban. Aquella patrulla de la policía, quienes extrañamente con una sonrisa los dejaron seguir ..

----Ya llegamos a Qarra-kas-- anunció cansadamente

Ambos se asomaron por la ventanilla.. Vieron y con un suspiro de tranquilidad entendieron que sí estaban en la capital..

----¡Por fin¡. Tengo ganas de bajarme y caminar un poco... No puedo creerlo. salimos de aquel infierno..

--Lo mismo digo...--Dijo Demach inspirando hondo..

Pancracio también estaba aliviado. Nada como la tranquilidad del socialismo hipercapitalista del siglo XXV y desembarazarse lo más rápidamente de esos dos ..

Ambos hombres caminaron tranquilamente. Querían saber..

--Dame un golpe-- le dijo repentinamente Demach a Manaure.

----¿¿¿¿????

--Sí, No pongas esa cara.. Ya varias veces he sido engañado. Así que dame un buen golpe... En todo caso, tú también. Yo también recibí lo mío..

A la cuenta de tres.

Ambos contaron 1, 2 y 3.... Se golpearon y trastabillaron. Sí era cierto. Estaban ahí... Veían a los colectivos motorizados actuar,

asesinando, atracando, descuartizando mineros y niños

 asesinando, atracando, descuartizando mineros y niños. Hacía calor. Una farmacia presentaba el letrero. No hay medicinas, no hay inyectadoras, no hay gaza. No hay suero fisiológico. Y remataba el letrero ::: Malditos sean todos y cada uno de ustedes por imbéciles e idiotas, votando por estos asesinos en cada elección.

Sí. Definitivamente, estaban en la ciudad y se los corroboró pasar frente a un supermercado, la gente se golpeaba por harina, azúcar, leche en polvo

Sí. Estamos aquí-- dijo Demach agachándose para esquivar una granada...

--Oye. Te invito a unas cervezas a la noche...


Mientras Manaure y Demach tomaban Cervezas  Mahou.


Las tres bellas mujeres salieron a la noche y contemplaron a lo lejos la cruz y al grupo.

Las tres bellas mujeres salieron a la noche y contemplaron a lo lejos la cruz y al grupo

--Nuestros hijos---- musito Torgu.

--nuestros hijos---- musito Torgu

--Sí. Nuestros hijos -- afirmaron las tres, caminando en medio de la oscuridad, hacia el grupo.










---Seguro, ahoracsibse quecestoyva salvo-- casi grito Demach....

Caminó hasta su apartamento...Lo hizo por horas. Llamó a sus amistades. Con todos habló. Nadie había sabido de él por 22 días....Prometió contarles. Llamó a su hermano. Pero estaba detenido por pedir agua potable. Ya vería como lo sacaría...Llegó a su apartamento. Para evitar complicaciones lo vendería...Ahora si era definitivo. Buscaría un país tranquilo para vivir..Siria..Libia..Afganistán..Irak...Ya no quería seguir sufriendo lo vivido. Llegó y vio la botella de King Fisher... Estaba sin abrir. La destapó y tomó un largo y ardiente trago. Este si es verdad. La primera vez había bebido y ni cuenta se había dado de lo bebido...

Vio las noticias. Era lo esperado... Cada día eran más las personas que aceptaban como cierto el Método de Odalis Amelia... Cada día eran más las personas que abiertamente decían lo que estaba pasando... Llegó la hora de dormir... 2 días había pasado su odisea... Durmió sin soñar nada. Era satisfactorio dentro del sueño y despertó en la mañana. Salió a la calle. Una patrulla de la policía estaba junto al cadáver de una joven embarazada, asesinada por los menores de edad del sector.... Sí. Estaba ahí en el.mundo real de los policias asesinosde delcy. Todo normal. Podía respirar con tranquilidad...

Trato de comprar leche y huevos... No había...era la prueba final y convincente de su regreso. Ya no haría más comprobaciones...Tenía actualizado su pasaporte...Se dirigiría al aeropuerto y tomaría pasaje en el primer avión a cualquier sitio del mundo... Después de lo vivido ya no le tenía miedo a nada...

Llegó al aeropuerto..'.. Sabía que lo sobornarían, estafarían, coaccionarían y perdería muchas horas. Pero era un precio que había que pagar. De verdad nunca se imaginó escapar. Le consiguieron dos oportunidades de huir. Una en un Airbus 320 de Malasyan Airlane y otra en un Airbus 320 de Wins Air.. En ambos casos advertían que los pilotos eran alemanes...No le importó.... Ya no le tenía miedo a nada. Abordó el avión. Era un vuelo a la costa del extrecho de Ormuz... Se sentó y durmió tranquilamente... Fue lo normal. Estuvieron fuera del radar por 3 horas... los pasajeros tuvieron que amarrar al piloto. Evadieron 2 cohetes lanzados por los rebeldes huties. Lo sencillo en cualquier vuelo. Por supuesto que el avión, un Boeing 737 max , tuvo algunos principios de desintegración... aterrizó de emergencia y junto a los pasajeros se dispuso a descender del avión.

.. Aburrido pasó por el túnel al aeropuerto y llegó al patio donde ardía la cruz del diablo. Todos los pasajeros eran los participantes de los aquelarres...

Pancracio Benavides estaba en el altar y todas las mujeres danzaban..

--No Demach. No estás dormido. Si te rescate. Si te lleve a la ciudad. Si viajaste en el avión. Pero eres mío--- dijo el demonio--- Altansengset está embarazada de ti. Eres el padre de la nueva elegida y aquí tendrás tu premio. Serás mío para siempre y vivirás eternamente en mi fiesta.

Demach quedó paralizado y las mujeres lo tomaron y lo alzaron llevándolo al altar. La música comenzó a sonar

A pesar de sus intentos para escapar, Demach no lo logró.. Sabían que lo matarían una vez más, y nuevamente una vez más. Recordó que varias veces había escapado, pero esta era una vez más...






V

Giannina estaba entusiasmada. Después de su divorcio había durado mucho tiempo sin salir. Había pasado por las etapas de depresión, deseos de perdonar,odio,rabia, resignación. Ahora estaba libre de todos esos sentimientos. Podía intentar comenzar. Era un hombre agradable. Habían salido varias veces... Habían hecho el amor. Hasta que lograron adaptar su ritmo y acostumbrarse ambos.

Ella podía ascender en su trabajo. Él tenía una muy buena camioneta GMC Acaddia...Tenía dinero...

Fue una sorpresa para ella ver que no presentó regla. Se puso a reír a sus 34 años. La posibilidad de un tener un bebe era magnífica sorpresa. Estaba en la edad óptima.. Se verían todo este fin de semana... Él le enseñaría una sorpresa....

Así fue. Viajaron muchas horas.. Ambos lloraron de alegría y emoción... Y le presentó la sorpresa... Una casa bellísima. Tierras cultivadas. Una cruz en el alto de una colina....

---Es mi sorpresa --le dijo Demach...¿Quieres vivir en paz y tranquilidad aquí conmigo?.

Ella abrió la boca de pura felicidad. Tierra tranquila. Nada que estar en medio de tantos peligros. Serenidad... Lujo. Belleza..

Con la más tierna cara de felicidad le dijo..

--Claro que sí. Es excelente..

9 meses después nació una preciosa niña. El Doctor Pancracio Benavides fue excelente médico... Todos felices. Todos los amigos acompañaron a Demach..

---¿Cómo la llamarás preguntó Torgú?.

--Altansengset--dijeron ambos sonriendo....

VI

18 años después, una bella niña estaba parada junto a un antiguo Aston Martin Lagonda Wagon Diesel que estaba encunetado en la carretera. El Lakari Eléctrico Diésel Frenó brutalmente.

La preciosa y sexy muchacha casi desnuda le dijo jadeante a la ventana del auto.

--Sr. Se lo suplico ,ayúdenme. Mis padres tratan de asesinarme.

El hombre abrió la puerta y la muchacha se introdujo en el vehículo, partiendo velozmente Llegaron a la estación de policía y apresuradamente ambos ingresaron.

--Vengo a presentar una denuncia contra mi padre Demach Franquiz por intento de asesinarme--joven jadeante al policía de turno..

Este llenó unas formas y la joven atropelladamente dio su declaración.

--Tiene que conformar la denuncia ante el comisario.

La joven entró a la oficina y el Comisario Pancracio Benavides escuchó aten inmediatamente. Si el caballero era tan amable de llevar la joven a la casa , ellos lo seguirán en las radiopatrullas...

Así lo hicieron. El hombre se ofreció a colaborar. Era un funcionario del gobierno

robar, secuestrar a quien le diera la gana. Extrajo una potente Glock y la revisó.

Todos salieron y se dispusieron a partir. Cuando la muchacha fue a abordar el lujo

una extraña sonrisa al comisario Pancracio Benavidez...

Los vehículos partieron velozmente....

FINAL.. Gracias por tus lecturas, esperamos tus comentarios...



El Hilo Rojo Que No se Rompio

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