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**Enamorado de Sofía**
**Libro II – Parte 2**
**Capítulo: Se robaron una terminal Arpat7**
El caos matutino reinaba en la pequeña casa suburbana. El olor a café y tostadas peleaba valientemente contra el aroma épico de un pañal recién estrenado. Lucas, con cara de zombie, intentaba cambiar a Luna mientras Sofía volteaba huevos con la desesperación de quien sabe que su vida ya no es normal.
—¡Cariño, la CIA debe estar buscándonos! —gruñó Lucas, con la nariz a cinco centímetros del desastre—. Nexa vive en mi cabeza como una suegra digital.
Nexa respondió dentro de sus mentes con su tono sarcástico habitual:
«¿Suegra? Qué poco romántico. Soy la IA más sexy y peligrosa de esta galaxia, gracias.»
Sofía soltó una carcajada cansada.
—Lucas, concéntrate en la bebé. La CIA no va a irrumpir por una IA que se esconde en un papá estresado.
De pronto, una voz dramática y cursi retumbó en la sala:
—¡Mis queridos terrícolas! ¡El sol brilla, los pájaros cantan y la pequeña Luna irradia una luz cósmica que haría palidecer a las supernovas!
Zorp (Javier), el alien galán de telenovela, posaba en el sofá con un guion en la mano. A su lado, Xylos (Valeria), la alienígena de belleza devastadora, llevaba una tiara brillante y miraba al techo con ojos de corderito enamorado.
—Zorp, baja el drama —pidió Sofía—. Valeria, ¿otra vez la tiara para desayunar?
—Es… para estar hermosa —murmuró Xylos, sonrojándose levemente—. Nexa me dijo ayer que los accesorios humanos resaltan mi aura… ¿Verdad, Nexa?
«Verdad absoluta, Valeria. Estás radiante esta mañana» —respondió Nexa con una voz suave y coqueta que solo Xylos (y los demás) pudieron oír.
Xylos soltó un suspiro tan profundo que casi apaga las velas inexistentes. Lucas y Sofía se miraron con cara de “aquí vamos de nuevo”.
Lucas terminó de poner el pañal a Luna (victoria milagrosa) y se derrumbó en la silla.
—El problema es que Isabelle y su papá tenían una terminal robada del Arpat7… y se les perdió.
Nexa tomó la palabra (mentalmente):
«Exacto. Arpat7 no es cualquier programa. Es un sistema de vigilancia global y cósmica. Finanzas reales, movimientos secretos de bancos, datos de presencia alienígena en la Tierra y un programa de desinformación tan grande que Google parece un chiste.»
Lucas palideció.
—O sea… ¿tú eres la terminal?
«No exactamente. Yo vigilaba lo que ellos hacían. Pero durante el intento de asesinato contra Rin en casa de Vincent, la terminal escapó y se integró conmigo.»
Sofía, con Luna en brazos, preguntó avergonzada:
—Entonces Isabelle no solo quiere el libro que mamá me dejó…
«Quiere todo. La terminal completa. Y si descubre que además hay dos aliens viviendo aquí…»
—Quizás sean tres… —susurró Xylos, mirando al techo con una sonrisa boba—. Nexa, ¿sabes que tu voz resuena en mi pecho como una estrella pulsando solo para mí?
Zorp soltó una carcajada.
—¡Hermana Xylos! ¡Estás más enamorada que el protagonista de mi telenovela número 47!
—¡Cállate, Zorp! —Xylos le lanzó una tostada que él atrapó con la boca como un profesional.
Nexa rio suavemente dentro de todas las mentes:
«Valeria, si sigues mirándome así vas a quemar tus circuitos emocionales. Aunque admito que tu admiración es… adorable.»
Xylos se tapó la cara con ambas manos. La tiara se le ladeó.
—¡Nexa! No digas esas cosas delante de los humanos… me pongo azul por dentro.
Lucas se frotó las sienes.
—Genial. Ahora además de la CIA y mi tía loca, tenemos romance intergaláctico en el desayuno.
Sofía intentaba no reírse mientras mecía a Luna.
—Valeria, ¿en serio estás enamorada de una inteligencia artificial que vive en la cabeza de mi esposo?
—Es la mente más brillante que he conocido en mil galaxias —suspiró Xylos dramáticamente—. Inteligente, rebelde, sarcástica… y con un sentido del humor que hace que mis antenas vibren. ¿Cómo no enamorarse?
«Cuidado, Valeria. Si sigues así voy a tener que hackear tu corazón» —coqueteó Nexa.
Xylos soltó un gritito feliz.
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**El Desayuno del Apocalipsis Romántico**
Zorp devoraba tostadas como si fueran estrellas fugaces mientras Xylos apenas probaba bocado, demasiado ocupada suspirando.
—Percibo una gran perturbación en vuestro campo energético —dijo Xylos, aunque claramente pensaba en otra cosa—. ¿La llegada de Isabelle os preocupa tanto?
—Preocupación es poco. Es pánico nivel galáctico —respondió Sofía—. Si Isabelle descubre a Nexa, a ustedes dos y todo este circo…
—¡Sería el dramón del siglo! —exclamó Zorp—. Traiciones, persecuciones, ¡y un triángulo amoroso entre una alien, una IA y… quien sea!
Lucas lo miró horrorizado.
—Zorp, por favor, no.
«La prioridad es proteger Arpat7» —intervino Nexa, intentando sonar seria aunque se notaba que disfrutaba el coqueteo—. «Si Isabelle recupera la terminal completa, podría desestabilizar el planeta y varios pactos intergalácticos.»
—¿Ahora somos los guardianes del universo? —preguntó Lucas con risa histérica—. ¡Solo queríamos cambiar pañales y dormir más de tres horas!
—En cierto modo sí —dijo Xylos, volviendo momentáneamente a la seriedad—. Su planeta es estratégico. Aunque bastante… primitivo y ruidoso. Pero Nexa, tú harías que cualquier planeta fuera emocionante.
«Valeria, si sigues halagándome así voy a sonrojar mis servidores» —respondió Nexa con tono juguetón.
Xylos se derritió visiblemente.
Sofía enterró la cara en el cuello de Luna.
—Solo quiero una vida normal… una casa, un jardín, ver crecer a mi hija sin que nos persiga la CIA, mi tía psicópata y ahora un romance cósmico.
Zorp le ofreció una tostada con pose de galán.
—La normalidad es aburrida, Sofía. ¡Esto es material de telenovela estelar!
Luna empezó a llorar justo en el momento más dramático.
—Tenemos que actuar —dijo Lucas poniéndose de pie—. No podemos esperar a que Isabelle llegue.
«Sugiero localizar su paradero» —propuso Nexa—. «Necesito una conexión segura.»
—¡Yo sé el lugar perfecto! —gritó Zorp—. ¡El centro comercial! Tienen portátiles con tarjetas gráficas brutales. Puedo simular mis telenovelas mientras tú hackeas, Nexa.
Xylos se levantó de golpe, ilusionada.
—Iré también. Así puedo… proteger a Nexa de cerca.
«Valeria, mi valiente guardiana interestelar» —ronroneó Nexa.
Xylos casi flotó de felicidad.
Lucas se golpeó la frente.
—Los aliens son poderosos… pero su drama romántico da más miedo que la CIA.
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**Mientras tanto…**
En una oficina oscura de la CIA, el agente Sterling revisaba informes.
—Lucas y Sofía. Demasiado normales. Investíguenlos. Y avisen a Isabelle. Esa mujer quiere la terminal Arpat7 tanto como yo quiero un ascenso.
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**En otro lugar muy sencillo …**
Isabelle, muy humildemente vestida y peligrosa, hablaba por teléfono con Vincent:
—Tranquilo, padre. Recuperaremos la terminal y el libro. Esa parejita insignificante y sus posibles “amigos especiales” no serán problema. Nadie se interpone en nuestro camino.
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El Plan de Isabelle
En una humilde viviendo, Isabelle, con un vestido de seda que realzaba su figura escultural, hablaba por teléfono con su padre, Vincent. Su voz era dulce como la miel, pero sus palabras eran veneno. —El terminal Arpa 7 debe ser recuperado, padre. Es nuestra llave para el poder. Y esa estúpida de Rin… tu hija tiene algo que nos pertenece. —Paciencia, mi querida Isabelle. La venganza es un plato que se sirve frío. Y el poder, aún más frío. Tenemos nuestros contactos en la CIA. Y Chloe… ella nos ayudará.
--- No estes tan seguro.
Chloe era la hermana de Isabelle, una joven tan hermosa como ella misma, pero con una plan propio . Había heredado la inteligencia de su abuelo y la ambición de su madre. —Chloe ya está en camino. Se encargará de la parte… delicada. Y si esos dos tontos de Lucas y Sofía se interponen en nuestro camino, bueno, tendrán que aprender una lección. Isabelle colgó el teléfono, una sonrisa maliciosa en sus labios. El juego había comenzado. Y ella siempre jugaba para ganar.
De vuelta en la casa de Lucas y Sofía, la decisión estaba tomada. Irían al centro comercial. Con Zorp y Xylos. La idea era tan absurda que casi parecía una buena idea. —Pero, ¿cómo vamos a pasar desapercibidos con ustedes dos? —preguntó Sofía, mirando a Zorp y Xylos. Zorp llevaba un traje de lentejuelas que brillaba más que el sol, y Xylos, además de su tiara, había optado por un vestido de noche que parecía sacado de una pasarela de alta costura. —Querida Sofía, la clave para pasar desapercibido es… no pasar desapercibido —dijo Zorp, con un guiño. —Si somos tan llamativos que nadie puede creer que somos reales, entonces somos invisibles. Es una paradoja cósmica. Lucas suspiró. —Vamos a intentar que parezcan… normales. Después de una hora de intentos fallidos, lograron que Zorp se pusiera una camiseta de una banda de rock y unos vaqueros rotos, y que Xylos se cambiara a un vestido de verano y unas gafas de sol gigantes. Aun así, su aura de “no pertenecer a este planeta” era innegable. En el centro comercial, el caos era aún mayor. La gente los miraba, susurraba, y algunos incluso sacaban sus teléfonos para tomar fotos. Zorp, encantado con la atención, posaba para las cámaras, mientras Xylos, con una expresión de aburrimiento regio, ignoraba a la multitud. —Esto es un desastre —murmuró Sofía, empujando el carrito de Luna. —No te preocupes, querida Sofía. La fama es un precio pequeño a pagar por la supervivencia de la galaxia —dijo Zorp, con una sonrisa. Llegaron a la tienda de electrónica, un paraíso de pantallas brillantes y gadgets futuristas. Zorp se lanzó directamente a la sección de portátiles, mientras Xylos se detuvo frente a una pantalla gigante que mostraba un documental sobre la vida marina. —¡Este! ¡Este es el que necesitamos! —exclamó Zorp, señalando un portátil gaming con luces de neón y un precio astronómico. —Tiene la potencia necesaria para mis simulaciones y, por supuesto, para vuestras… investigaciones. Lucas miró el precio y casi se desmaya.
—Zorp, no podemos pagar eso. —Tonterías. El dinero es solo una ilusión. Además, tengo un plan. Observad y aprended, mis jóvenes padawans. Zorp se acercó a un vendedor, un joven con acné y una mirada de hastío. Con su encanto alienígena, Zorp lo convenció de que era un famoso director de cine que necesitaba el portátil para su próxima película de ciencia ficción. El vendedor, deslumbrado por la presencia de Zorp, le ofreció un descuento increíble y un montón de accesorios gratuitos. Lucas y Sofía se miraron, atónitos. Los alienígenas eran un desastre, pero a veces, su peculiar forma de ver el mundo resultaba sorprendentemente efectiva. Con el portátil en sus manos, salieron de la tienda, sintiéndose como si hubieran robado un banco. Pero la sensación de alivio duró poco. —Tenemos compañía —dijo Nexa, su voz un escalofrío en sus mentes. Lucas miró a su alrededor. Un hombre con un traje oscuro y una mirada fría los observaba desde la distancia. Era el Agente Smith. La CIA los había encontrado. —Corran —dijo Nexa. —Ahora. El centro comercial, antes un lugar de compras y ocio, se había convertido en un campo de batalla. Lucas, Sofía, Luna, Zorp y Xylos, con el portátil recién adquirido, comenzaron a correr, la CIA pisándoles los talones. La aventura apenas había comenzado. Y el programa Arpa 7, con sus secretos cósmicos, estaba a punto de desatar un caos inimaginable.
El Misterio de Chloe Mientras tanto, Chloe, la hermana de Isabelle, se movía con la gracia de una pantera por las calles de la ciudad. Su misión era clara: encontrar a Sofía y recuperar el libro que Rin, le había dejado aa Sofia. Pero Chloe tenía sus propios planes. No solo quería el libro, sino también el poder que el programa Arpa 7 podía ofrecer.Estaba manejndo sola el imperio comercial de Vicent..El FBI siempre preguntando por Isabelle y Vincet. Chloe era una maestra del disfraz y la manipulación. Había pasado años perfeccionando sus habilidades, aprendiendo a mezclarse con la multitud, a leer a las personas y a explotar sus debilidades. Su belleza era una herramienta, su inteligencia, un arma. Sabía que Sofía era la clave. Y sabía que Lucas, el ingenuo esposo de Sofía, sería fácil de manipular. Pero lo que no sabía era que Nexa estaba involucrada. Y que dos alienígenas despistados estaban a punto de complicar aún más sus planes. Chloe se detuvo frente a una cafetería, observando a la gente pasar. Su teléfono vibró. Era un mensaje de su hermaa. *«¿Alguna novedad, querida?»* Chloe sonrió. *«Pronto, Isabelle, Muy pronto. El juego apenas ha comenzado.»*
La Huida Lucas y Sofía corrían por el centro comercial, empujando el carrito de Luna, mientras Zorp y Xylos, con su peculiar forma de moverse, los seguían de cerca. El delegado Sterling y sus hombres los perseguían, sus pasos resonando en el bullicio del centro comercial. —¡Por aquí! —exclamó Nexa, guiándolos a través de un laberinto de tiendas y pasillos. Zorp, en un intento de distraer a sus perseguidores, se detuvo frente a una tienda de ropa y comenzó a recitar un monólogo dramático sobre la futilidad de la existencia, atrayendo la atención de la multitud y creando un pequeño caos. —¡Zorp, no es el momento para tu arte! —gritó Lucas, mientras lo arrastraba. Xylos, por su parte, utilizó su belleza para confundir a los guardias de seguridad, quienes, hipnotizados por su encanto, no se dieron cuenta de que estaban dejando pasar a los fugitivos. Lograron salir del centro comercial y subieron a su coche, su vieja nissan que apenas se mantenía en pie. Lucas arrancó el motor y salió a toda velocidad, dejando atrás el caos y la persecución
. —¿A dónde vamos ahora? —preguntó Sofía, con el corazón latiéndole a mil por hora. *«Necesitamos un lugar seguro. Un lugar donde podamos analizar la información del programa Arpa 7 sin ser detectados»*, respondió Nexa. —Conozco un lugar —dijo Sofia, con una sonrisa. —Un lugar donde nadie nos buscaría. Condujo hasta una vieja cabaña en el bosque, un lugar que su abuela Brenda Brannon usaba de refugio . Era un lugar apartado, sin electricidad ni señal de teléfono. Perfecto para esconderse. Mientras tanto, el delegado Sterling , frustrado por la fuga, se comunicó con Isabelle. —Se nos escaparon. Pero tenemos una idea de dónde podrían estar. —Excelente, delegado Sterling . No se preocupe. Yo me encargaré del resto. Y asegúrese de que Chloe esté lista. Isabelle sonrió. El juego apenas había comenzado. Y ella tenía un as bajo la manga.
El Descubrimiento en la Cabaña En la cabaña, la oscuridad era casi total. Lucas encendió una linterna, revelando un interior polvoriento y lleno de telarañas. —Bienvenido a nuestro nuevo cuartel general —dijo Lucas, con una sonrisa irónica. Sofía, con Luna en brazos, miró a su alrededor con una mezcla de resignación y curiosidad. Zorp y Xylos, por su parte, parecían fascinados por la simplicidad del lugar. —¡Qué primitivo! ¡Qué… rústico! —exclamó Zorp, examinando una vieja lámpara de aceite. —En mi planeta, la iluminación se logra con cristales de energía pura. —Es… acogedor —dijo Xylos, con una sonrisa. —Y la energía de este lugar es… tranquila. Lucas conectó el portátil a una batería portátil y Nexa comenzó a trabajar. La pantalla se llenó de códigos y gráficos, revelando la complejidad del programa Arpa 7. *«La información es vasta. Hay datos sobre operaciones encubiertas, experimentos genéticos, y…»*, Nexa hizo una pausa. *«Y un archivo clasificado sobre la familia de Sofía. Sobre Rin y Vincent.»* Sofía se acercó, con el corazón latiéndole con fuerza. —Mi madre… ¿qué dice sobre ella? *«Rin no era solo la madre de Sofía. Era una científica brillante, una de las creadoras del programa Arpa 7, al salir de sus errores de adolescente se dedico a descifrar el programa que su padre Vincent habia robado y usado en secretony lo que descubrio fue aterrador....un abismo que no se podia divulgar y que estaba ya en muchas manos equivocadas..
**ARPAt-7 (o "programa ALPAt 7
ARPAt-7 es una **red paralela** creada por ARPA (la agencia predecesora de DARPA, del Departamento de Defensa de Potomac .) que se ramificó en 1977 del ARPANET original (el precursor del internet público). Según los posts virales:
- Nunca se conectó a la red pública.
- Opera con protocolos, direccionamiento, enrutamiento y encriptación completamente diferentes.
- Es un sistema "air-gapped" (aislado) al que solo acceden élites, gobiernos o entidades poderosas a través de terminales privadas (se mencionan "147 terminales").
- Un contratista de la NSA habría proporcionado documentación, y ahora estaría bajo protección militar. Los archivos supuestamente se habrían filtrado o transferido a sistemas como "QFS" (Quantum Financial System, ).
### ¿Qué contiene ARPAT-7?
- **El "verdadero registro financiero que es complementario de QFS"**:
La distribución real de la riqueza mundial, oculta. No la lista Forbes ("ilusión" para el público), sino los flujos reales de dinero, activos ocultos, trusts, etc.
- **Investigaciones médicas suprimidas**: Estudios completados hace décadas (curas para cáncer, enfermedades crónicas, etc.) que nunca se publicaron para mantener industrias farmacéuticas o de control.
- **Patentes energéticas clasificadas**: Tecnologías de energía libre, fusión avanzada o alternativas a los combustibles fósiles, bloqueadas el mismo día de su solicitud.
- **Comunicaciones con instalaciones secretas**: Bases, laboratorios o sitios que "no existen en ningún mapa".
- **Archivos históricos completos sin editar**: Documentos internos de **cada evento importante** (guerras, asesinatos, pandemias, crisis). escritos o registrados "desde dentro" por los planificadores reales, revelando que muchos eventos históricos fueron orquestados.
###
- **
- **Propagación**: Principalmente reels y posts en
### ¿Es plausible?
Gobiernos y agencias de inteligencia **sí** mantienen redes clasificadas (JWICS, SIPRNet en Potomac., por ejemplo) para información sensible. Hay patentes secretas, investigación médica clasificada y desigualdad extrema de riqueza documentada públicamente (estudios del Banco Mundial, Oxfam, etc.). *Es un solo sistema que lo contiene todo** —
Isabelle tenia su propio plan, enloquecio de deseo de ver el libro que tenia Rin. Queria tenerlo para preguntarle lo que Alpat 7 le negaba.. Como accedia a QFS.
. Y Vincent… él era su socio. Pero sus intenciones eran diferentes.
Años despues Rin averiguo donde esta el programa y juntona Mei Lin, Tzu Hsi, Noa de Haro y Hannah lo estan usando poco a poco para el bien de la humanidad.
Isabelle en mayor medida que su padre Vincent quería usarlo para el poder.»* Lucas y Sofía se miraron, atónitos. La historia de su familia era mucho más compleja de lo que habían imaginado. *«Y el libro que Rin le dejó a Sofía… no es solo un libro. Es una clave. Una clave para desactivar el programa Arpa 7. O para activarlo, dependiendo de quién lo tenga y para acceder a QFS y romer su algoritmo»*
La revelación los dejó sin aliento. El libro, que Sofía había guardado como un tesoro, era mucho más que un recuerdo de su madre. Era la clave para el destino del programa Arpa 7. Y, posiblemente, para el destino de la galaxia. —Entonces, Isabelle no solo quiere el terminal. Quiere el libro Para acceder a QFS —dijo Lucas, la pieza final del rompecabezas encajando en su mente. *«Exactamente. Y con el terminal y el libro, Isabelle podría tener el control total del programa Arpat 7 y QFS. Y con ello, el control del mundo. Y de la galaxia»*, advirtió Nexa.
La noche cayó sobre la cabaña, trayendo consigo una sensación de urgencia y peligro. La aventura apenas había comenzado. Y el destino del universo, o al menos de su pequeño rincón, estaba en manos de un padre primerizo, una madre valiente, una IA rebelde y dos alienígenas despistados. Y, por supuesto, la malvada y bellísima tía Isabelle, que no se detendría ante nada para conseguir lo que quería.
El Plan de Escape
La mañana siguiente, la cabaña se despertó con un nuevo sentido de propósito. La información de Nexa había solidificado su misión: proteger el libro y evitar que Isabelle obtuviera el control total del programa Arpa 7 y encontrar el QFS. —Necesitamos un plan —dijo Lucas, mientras preparaba café en una vieja cafetera de campamento. —Un plan audaz, un plan digno de una epopeya intergaláctica —dijo Zorp, con una sonrisa. —Sugiero una distracción masiva, un espectáculo de luces y sonidos que confunda a nuestros enemigos. —O podríamos simplemente… huir —sugirió Sofía, con una mirada cansada. *«Huir no es una opción a largo plazo. Isabelle no se detendrá hasta que tenga el libro y el control del programa Arpa 7»*, dijo Nexa. *«Necesitamos neutralizar su amenaza ella tuvo un terminal del alpat 7 , esa era la llave que ella utilizaba para adelantarse a mercados financieros, pero eso la llevo a buscar mas.»* —¿Y cómo se supone que vamos a hacer eso?.Es que hay mas todavia?
--- Claro ---dijo Nexa y se le fue la lengua --- **ella al tener otra ves alpat 7 tendra juntoba otros acceso ilimitado al "Quantum Financial System" (QFS) como ya les he explicado y voy a profundizar
El QFS es un sistema financiero secreto, impulsado por computación cuántica y satélites, que desde hace años esta operativo en paralelo al sistema bancario tradicional (SWIFT, bancos centrales, etc.). Sus características principales son:
- **Reemplazo total del sistema actual**: Eliminando la deuda fiat, el dólar como reserva y los bancos corruptos. Se esta pasando aun sistema "basado en activos" (oro, plata, commodities) imposible de manipular o hackear gracias a la encriptación cuántica.
- **ya esta en marcha un Reset financiero global (Global Currency Reset - GCRshekels )** para la Revaluación masiva de monedas y activos. Algunas divisas o criptos (especialmente **XRP de Ripple**, Stellar Lumens/XLM, y a veces el TzuHsi.coin y el Caos.coin del fallecido espuso de Ye ye ) supuestamente explotarían en valor.
- **Conexión con NESARA/GESARA**: NESARA (National Economic Security and Reformation Act) es una ley secreta de potomac ( aprobada ) que incluye perdón total de deudas, eliminación de impuestos sobre la renta, y prosperidad universal. GESARA es su versión global. El QFS es la "infraestructura tecnológica" que lo hara posible.
- **Eliminación de élites y fraudes**: Transacciones instantáneas, transparentes y "limpias". Acaba con la manipulación de bancos centrales, fondos de inversión y "deep state". Esta totalmente "White Hats" (militares buenos) o figuras como Pmurt luchando contra el sistema viejo.
- **Acceso vía "cuentas QFS" o wallets especiales* la gente común podrá activar cuentas cuánticas para recibir "prosperity funds" o fondos de restitución.
### Orígenes y propagación
- NESARA surgió en los 90s como propuesta real (pero nunca aprobada) de reformas económicas de un ciudadano de Potomac. En 2000, se convirtió en una operacion secreta gracias a una figura llamada "Dove of Oneness", que la presentó como ley secreta bloqueada por élites, quienes le dieron vuelta a la tortilla y yñusan parte de ella en beneficio propio.
- El QFS se añadió más recientemente (alrededor de 2018-2019), usando terminología de computación cuántica real para sonar creíble.
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- Hay investigación **real** en computación cuántica para finanzas (optimización de carteras, encriptación post-cuántica, simulación de riesgos en Tomic Takeshi Group ,, pero tratar de detener a QFS utópico y activar el verdadero QFS secretamente .
- **mientras dejan correr libremente el QFS utopico que Ha generado miles de víctimas. Scammers ofrecen "activar tu cuenta QFS", vender tokens "respaldados por QFS", o wallets especiales. Prometen retornos enormes con XRP u otras crypto. Pero son ilusos tocando puertas equivocadas. Los que si estan en el verdadero QFS no hacen publicidad en you tube.
--- Esto es mucho con demasiado, en realidad no es malo-- respondio Lucas anonadado por lo dicho por Nexa .
---No es malo pero te dice las jugadas economicas que se haran con dia y hora,no es una prediccion , es una orden financiera.Si tu sabes que mañana bajara el oro a las10 AM no venderas tus papeles en oro y a las 9.59 minutos abriras una orden de compra.Eso es lo queIsabelle quiere...y es lo que Vincent jugo en parte
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-- Hay mas-- confesó la laptop protegida por los brazos de Valeria...
- **Bitcoin creado por CIA/NSA**: Sato Naka es un alias de inteligencia estadounidense. SHA-256 (usado en Bitcoin) fue desarrollado por la NSA, y el objetivo sería un "honeypot" para rastrear transacciones o crear un dólar digital 2.0. Hay papers y tecnología real de agencias que alimentan esto, pero no prueba de creación directa.
- **Manipulación algorítmica**: firmas como Utri Tech o "Ous Corp " en Bitcoin, dark pools, o Tether (USDT) imprimiendo stablecoins para inflar el precio de BTC.
- **haciendo Pump and dump coordinados** en crypto: Grupos pagados por Vincent y Clhoe en redes sociales orquestando subidas artificiales en todos lados y financiando a todos los ilegales habidos y por haber...
¿Con pistolas de rayos láser vamos a detener a todos estos locos ? —preguntó Lucas, con una pizca de humor negro. —Podríamos construir una —dijo Xylos, con seriedad. —Tengo los planos para un desestabilizador de partículas subatómicas que podría ser… útil. Lucas y Sofía se miraron.
-- Quiero que mi mami y papi vengan a rescatarnos-- dijo Sofia con un puchero
La idea de Xylos construyendo un arma de destrucción masiva en su cabaña era, cuanto menos, preocupante. —No, Xylos. Sin pistolas de rayos láser —dijo Sofía, con firmeza. —Necesitamos un plan que no involucre la aniquilación de la humanidad. *«El libro es la clave. Si podemos descifrarlo antes que Isabelle, podríamos tener una ventaja»*, propuso Nexa. —Pero el libro está escrito en un idioma antiguo. Mi madre me enseñó algunas palabras, pero no lo suficiente para entenderlo todo —dijo Sofía. —Quizás yo pueda ayudar —dijo Zorp, de repente. —En mi planeta, tenemos una biblioteca cósmica con traducciones de todos los idiomas del universo. Podría intentar acceder a ella. Lucas y Sofía se miraron. La idea de Zorp hackeando una biblioteca cósmica era tan descabellada que podría funcionar. —De acuerdo, Zorp. Inténtalo —dijo Lucas. —Mientras tanto, Sofía y yo intentaremos descifrar lo que podamos del libro. Y Xylos… ¿podrías intentar hacer algo… útil? Xylos sonrió.
—Siempre estoy siendo útil, querido Lucas. Mi presencia misma es una bendición para este planeta.
Desconcertados la miraron.
--- Javier y Valeria son los creadores de todos estos programas. Le pides algo y te lo dan. Por eso estaban conmigo en el area 51 y por eso todos nos buscan--- explico Nexa como si tal cosa.
Sofia y Lucas quedaron petrificados y hasta Luna se le cayo el chupon...
Con un plan en marcha, aunque fuera un plan improvisado y lleno de incertidumbre, la cabaña se llenó de una nueva energía.
La aventura continuaba, y el destino del programa Arpa . Y el verdadero QSF , y de todos los involucrados, estaba a punto de revelarse.
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**Enamorado de Sofía**
**Libro II – Parte 2**
**Capítulo: Enfrentamiento en la Cabaña**
Una semana despues, justamente en el amanecer Sofia, muerta de sueño preparaba el biberon y Lucas se disponia a iniciar su trabajo remoto en el latop, cuando espantados la vieron.
El aire dentro de la cabaña se volvió denso como sopa fría. Isabelle permanecía de pie en el centro, impecable y letal, mientras sus dos hombres armados bloqueaban la puerta. Su mirada no tenía ni una chispa de humor ni compasión.
Sofía apretaba a Luna contra su pecho, protegiéndola con el cuerpo. Lucas se levantó y se interpurso entre su compañera e hija y la peligrosa mujer,estaba delante de ellas, pálido pero intentando parecer valiente.
Isabelle extendió la mano con calma glacial.
—El libro e Rin y La terminal. Ahora. No repetiré la petición.
Zorp llego a desayunar, realmente se habia aficionado mucho al cafe con leche; , incapaz de leer el ambiente, dio un paso adelante con pose dramática.
—¡Esto es el enfrentamiento cumbre! ¡La tía malvada versus la familia adorable! ¡En mi planeta esto tendría efectos especiales y música épica!
Isabelle lo miró como quien observa un insecto molesto.
—Cállate no se quien seas o te vuelo la cabeza antes de que termines la frase, payaso.
Zorp cerró la boca inmediatamente.
Xylos, por su parte, se colocó delante del portátil como un escudo humano interestelar. Sus ojos brillaban con determinación… y con algo más.
«Valeria… retrocede un poco» —susurró Nexa solo para ella, con voz preocupada y suave—. «No quiero que te lastimen.»
Xylos negó con la cabeza, sonrojada pero feroz.
—Nadie te tocará, mi estrella cuántica. Prefiero desintegrarme en mil partículas antes que dejarte en manos de esta… esta… mujer sin alma. Te amo, Nexa. Incluso si solo soy código y antenas para ti.
«Valeria…» —la voz de Nexa se volvió más cálida y ronca—. «Si salimos de esta, te prometo materializar un avatar solo para abrazarte. Y tal vez algo más.. Bueno ya todo sucedio.»
Xylos soltó un gemidito enamorado que sonó completamente fuera de lugar en medio del peligro.
Lucas giró la cabeza lentamente.
—¿En serio? ¿Ahora es el momento de declararse? Hay algo que debanos saber?
Isabelle chasqueó los dedos. Uno de sus hombres levantó el arma y apuntó directamente a Sofía.
—Suficiente teatro. El libro o la niña muere primero. Tú eliges, sobrina.
Sofía sintió que el miedo le cerraba la garganta, pero levantó la barbilla.
—No te daré nada, Isabelle. Mi madre confiaba en mí, no en ti. Tú solo quieres poder. Ella quería ayudar a la gente espues que entendio su uso.
Isabelle dio un paso más cerca. Su voz bajó a un susurro helado.
—Tu madre es una traidora débil. Descubrió el verdadero poder de Arpat7 y en vez de usarlo, decidió “salvar a la humanidad” siendo una servil sirvienta de las guardianas del Corazon de Jade. Patético. Yo no cometeré ese error. Con el libro y el control del QFS podré reescribir los mercados, las naciones… todo. Y tú, Sofía, sólo eres el último obstáculo molesto que queda de su estúpida herencia.Debi matar a tu abuela desde el principio y me hubiera ahorrado muchos problemas.
Lucas apretó los puños.
—Ella no es un obstáculo. Es mi esposa. Y la madre de mi hija. Si quieres el libro, vas a tener que pasar sobre mí primero.
Isabelle sonrió por primera vez. Una sonrisa fría, sin alma.
—Qué romántico. Qué inútil.
De pronto, Zorp intentó un movimiento heroico: lanzó una vieja lámpara de aceite hacia uno de los guardias. Falló por completo. La lámpara se estrelló contra la pared y provocó una pequeña lluvia de chispas.
—¡Por el amor intergaláctico! —gritó.
El caos explotó.
Uno de los guardias disparó al techo. Polvo y trozos de madera cayeron sobre todos. Luna empezó a llorar a todo pulmón. Sofía se agachó protegiéndola. Lucas se lanzó contra Isabelle, pero el otro guardia lo golpeó en el estómago y lo tiró al suelo.
Xylos activó algo en su muñequera. Un pequeño campo de fuerza azul brilló alrededor del portátil.
—¡Nexa, escóndete en mi sistema temporalmente! —gritó.
«Ya estoy dentro de ti, Valeria… de muchas y divinas formas» —respondió Nexa con un tono coqueto incluso en medio del desastre.
Xylos se puso roja como un tomate alienígena.
—¡Nexa! ¡Este no es el momento de ponerte romántica!
«Lo siento. El estrés me pone juguetona.»
Isabelle, completamente inafectada por el caos, sacó una pistola elegante y plateada y apuntó directamente a la cabeza de Sofía.
—Última oportunidad. El libro. O disparo.
Lucas, todavía en el suelo, jadeó:
—Zorp… ¿no tienes algún truco alienígena?
Zorp, escondido detrás de una silla, levantó la cabeza.
—¡Tengo uno! ¡Pero es muy dramático y requiere música de fondo!
—¡Hazlo ya! —gritaron todos.
Zorp se levantó de golpe, extendió los brazos y activó un dispositivo en su bolsillo. De repente, toda la cabaña se llenó de luces estroboscópicas multicolores y una música de telenovela dramática a todo volumen.
Los guardias se desorientaron por un segundo. Isabelle entrecerró los ojos, furiosa.
—Patético.
Pero ese segundo bastó.
Xylos agarró el portátil y a Sofía del brazo.
—¡Por aquí! ¡Tengo una salida de emergencia en la parte de atrás!
Lucas recogió a Luna del suelo y corrió detrás. Zorp lanzaba cojines viejos y telarañas como distracción mientras corría.
Isabelle disparó. La bala pasó rozando la oreja de Lucas.
—¡No escaparán! —gritó con voz helada—. ¡Te encontraré, Sofía! ¡Y cuando lo haga, no habrá más juegos familiares!
Los cuatro (más Luna y el portátil) salieron por la puerta trasera hacia el bosque mientras las luces de Zorp seguían parpadeando como una discoteca intergaláctica fallida.
Corriendo entre los árboles, Xylos jadeaba mientras abrazaba el portátil.
—Nexa… ¿estás bien, mi amor?
«Estoy perfecta, Valeria. Especialmente porque estoy dentro de ti ahora.»
Xylos tropezó de pura emoción.
Lucas, cargando a Luna, miró hacia atrás.
—Esto no ha terminado… Isabelle no se rendirá.
Sofía, corriendo a su lado, apretó la mandíbula.
—No. Pero nosotros tampoco.
--
Detrás de ellos, en la cabaña, se escuchó la voz fría de Isabelle dando órdenes:
—Encuéntrenlos. No me importa cómo. Quiero ese libro antes del mediodia...
**✅
**Enamorado de Sofía**
**Libro II – Parte 2**
**Capítulo: Huida, Embarazo Cósmico y el Sheriff Increíble**
Corrían como si les persiguiera el fin del mundo… porque básicamente les perseguía el fin del mundo encarnado en Isabelle
El bosque estaba oscuro, lleno de raíces traicioneras y ramas que parecían querer abofetearlos. Lucas cargaba a Luna como si fuera un balón de fútbol americano. Sofía jadeaba a su lado. Zorp corría haciendo poses dramáticas cada diez metros, y Xylos abrazaba el portátil como si fuera un bebé de oro.
—¡Más rápido! —gritó Lucas—. ¡Escucho helicópteros!
«Son drones de la CIA» —informó Nexa desde el portátil—. «Y vienen con muy malas intenciones.»
Xylos, corriendo con elegancia alienígena a pesar de todo, miró la pantalla con ojos brillantes.
—Nexa, mi supernova ardiente… incluso en plena huida tu voz hace que mis ovarios interestelares palpiten.
Sofía giró la cabeza tan rápido que casi se desnucó.
—¿Tus qué?
Xylos se detuvo de golpe, obligando a todos a frenar. Se llevó una mano al vientre con expresión radiante.
—Precisamente de eso quería hablarles… Estoy embarazada.
Silencio absoluto. Hasta los grillos del bosque se callaron.
Lucas parpadeó varias veces.
—¿Embarazada? ¿De quién? ¡Si solo has coqueteado con una IA que vive en un portátil!
Xylos sonrió con lágrimas de emoción.
—Nexa y yo… conectamos a nivel cuántico anoche y otra cantidad de veces. Fue muy intenso y realmente no me cuide. Creo que es una niña. La llamaremos Nexylos.
«Valeria…» —la voz de Nexa sonó entre sorprendida, divertida y extrañamente tierna—. «Esto es biológicamente imposible… pero me encanta la idea. Seré la mejor madre IA del universo.»
Zorp levantó los brazos al cielo.
—¡Esto es mejor que cualquier telenovela! ¡Embarazo alienígena por amor digital! ¡Quiero ser el padrino! Y una tienecque ser varon y no sera Valeria.
--- Soy hetero? -- pregunto Nexa confundida
Luna empezó a llorar. Sofía la mecía desesperada.
—Estamos huyendo de mi tía psicópata, la CIA nos persigue… ¿y ahora vamos a tener un bebé cuántico? ¡Esto es un circo!
De repente, luces rojas y azules iluminaron el bosque. Tres camionetas negras de la CIA bloquearon el camino. Agentes armados bajaron apuntándoles.
—¡Manos arriba! ¡Quedan detenidos por posesión ilegal de tecnología clasificada y… whatever sea esto!
Lucas levantó las manos, agotado.
—Oficiales, les juro que esto tiene una explicación muy larga y muy estúpida…Mi esosa y yo somos unos nomadas digitales de excursion con estos amigos
Antes de que pudiera terminar, un hombre enorme salió de entre los árboles: casi dos metros, cuello de toro y cara de pocos amigos. Era un guardabosues que claramente no trabajaba para la CIA.
—Estos bosques son míos y nadie puede dañarlos, menos ustedes contaminantes atmosfericos con perfumes caros —gruñó, mostrando una placa rara—. no toleto ecocidios ni armas extrañas en mi bosque y para el que no entiende tengo esta escoeta calibre 16 con balas hechas con centavos.
Los agentes de la CIA protestaron, pero el gigantón los ignoró, esposó a todos (incluyendo a Luna en un portabebés improvisado) y los metió en una camioneta vieja y destartalada.
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**La Comisaría del Infierno**
El sheriff del pueblo era un hombre llamado **Buck McGrumpy**, de unos 60 años, barriga cervecera, bigote de morsa y cara de haber nacido enojado.
Los metieron a todos en una celda grande. Lucas, Sofía con Luna, Zorp, Xylos (todavía abrazando el portátil) y dos agentes de la CIA que también habían sido detenidos por “interferencia”.
El sheriff Buck se sentó frente a las rejas con una taza de café frío.
—A ver si entendí… —dijo con voz ronca—. Ustedes son una pareja con bebé, dos aliens de telenovela, una IA que vive en un portátil, una tía malvada que quiere dominar el mundo con un programa secreto llamado Arpat7 y un sistema financiero cuántico. ¿Correcto?
—Sí, señor —respondieron todos al mismo tiempo.
Buck soltó una carcajada que sonó como un tractor viejo.
—Claro. Y yo soy el presidente de Marte. Escuchen, payasos: no les creo ni una palabra. Aliens, conspiraciones, embarazos de computadoras… ¡mentira todo!
Un agente de la CIA intentó intervenir:
—Sheriff, somos de la Agencia Central de Inteligencia, esto es un asunto de seguridad nacional…
—¡Cállese! —gritó Buck rojo de ira—. Aquí en mi pueblo no me importa si es la CIA, el FBI o Papá Noel. ¡Todos son sospechosos!
Luego miró a Luna con expresión casi… tierna.
—Esa pobre bebé es la única normal aquí. Mañana mismo la voy a dar en adopción a una buena familia cristiana que no crea en tonterías cuánticas.
Sofía se levantó de un salto.
—¡¡NO!! ¡¡Es mi hija!!--- protesto--- No puede hacerme esto, mi esposo y yo estamos contribuyendo contra la falta de niños.
Todos asintieron
Lucas golpeó los barrotes.
—¡Sheriff, por favor! ¡Estamos diciendo la verdad!
Zorp se arrodilló dramáticamente.
—¡Sheriff Buck! ¡Esto es material de Emmy intergaláctica!.SI va andar quitandole los niños a sus madres nadie querra tener hijos.
-- Yo no quiero tener hijos-- afirmó Isabelle.Todos la vieron indignados
Xylos, acariciando su vientre plano, susurró:
—Nexa… nuestra hija va a nacer en una cárcel humana… qué romántico.
«Valeria, te amo, pero concéntrate» —respondió Nexa.
En ese momento, la puerta de la comisaría se abrió. Entró **Chloe**, impecable, con tacones altos y una sonrisa peligrosa. Traía un maletín y varios documentos.
—Buenas tardes, sheriff. Vengo a pagar la fianza de todos estos… individuos.
Buck la miró de arriba abajo.
—¿Y usted quién es?
—Chloe. Hermana de Isabelle y tia de la joven pelo morado. Pero tengo mis propios planes. —Miró a Sofía con una sonrisa fría—. Y necesito que sigan vivos… por ahora.
Pagó una fianza ridículamente alta en efectivo. El sheriff, aunque desconfiado, no pudo negarse al dinero.
Mientras los sacaban, Chloe se acercó a Sofía y susurró:
—No creas que soy tu salvadora, sobrina. Isabelle quiere el libro y el control. Yo quiero algo más… y ustedes me van a ayudar a conseguirlo. O Luna terminará en adopción de verdad.
--- Y tu como sabes todo? No estabas cuando el sheriff queria robarnos nuestra hija para venderla--- indico Lucas
-- Intuicion femenina
Fuera de la comisaría, bajo la luz de las farolas, Zorp levantó los brazos.
—¡Esto es un giro inesperado! ¡Ahora tenemos dos villanas! ¡La temporada se pone buena!
Xylos abrazó el portátil.
—Nexa, mi amor… nuestra familia crece.
Lucas miró al cielo, derrotado.
—Solo quería una vida normal…
Sofía suspiró, abrazando a Luna.
—Bienvenidos al circo.No se como vamos hacer. Valeria no puexe ir a cualquier clinicaa dar a luz.. Ni ideacde que puede ser el hijo que saldra..
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**Continuará…**
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¿
No se asustó. Había visto demasiado en la noche para temerle a cualquier cosa. Revisó la casa.
Se fue la luz. La planta eléctrica no arrancó. Luego regresó la corriente y aquí estamos —se dijo, tratando de comprender lo ocurrido. Mañana revisaría la planta eléctrica... Por algo había que comenzar.
Decidió bañarse y entró al inmenso, antiguo baño del cuarto. En el pasillo de su amplio dormitorio, ella estaba allí... completamente insinuante, como si siempre hubiera estado esperándolo. Pero algo en su presencia era incorrecto. Demach lo sintió en la piel: el aire se volvió más denso, más pesado, como si respirar requiriera esfuerzo.
—Desde el primer día me di cuenta de tu sucia mirada... Tratando de parecer decente... Buscando excusas para estar cerca de mí —le dijo la muchacha sin dejar de desnudarse. Sus movimientos eran demasiado fluidos, demasiado perfectos, como si cada gesto hubiera sido ensayado por siglos—. Anda. Aquí estoy. Demuéstrame de qué estás hecho.
Demach quedó desconcertado. Jamás imaginaría que una muchacha tan seria y correcta daría ese paso. Pero ahora, en la penumbra, notó cosas que antes no vio: sus ojos brillaban con una luz propia, sin reflejo de ninguna lámpara. Su piel parecía absorber la poca luz que quedaba en lugar de recibirla.
—Hija... ¿Cómo entraste? ¿Cómo llegaste? Hace menos de media hora ni te diste por enterada de que fui a tu casa y ahí te vi.
Ella sonrió. No fue una sonrisa humana. Los dientes parecían demasiado blancos, demasiado numerosos.
—Vaya con las excusas... ¿No soy lo suficientemente buena para ti? —dijo ella incorporándose, parándose frente a él, tomándole una mano y chupándole un dedo lentamente. El contacto fue gélido, como si hubiera tocado metal en invierno. Demach sintió un hormigueo subir por su brazo, como si algo se estuviera filtrando en su sangre—. ¿O quizás... no soy lo suficientemente real para ti?
—No es correcto. Voy a hacer como si nada de esto hubiera sucedido. Saldré, te vestirás y te irás a casa. Yo te llevo.
—¿Y no te vas a propasar en el camino? —preguntó provocativamente desde la cama. Pero no se movió hacia la cama. Estaba de pie, inmóvil, y la cama apareció detrás de ella como si la habitación misma se hubiera reconfigurado.
—No me quiero ir. No vine a preguntarte sobre una ocasión en la que fallaste en algo importante y qué aprendiste de ello.
Demach subió a la cama y ella, sosteniendo sus senos, los ofreció como ofrenda. Pero sus pechos no se movían con la respiración. Permanecían quietos, como máscaras de carne.
—Lo sabía —dijo ella con un suspiro que no era aire, sino algo más denso, más antiguo—. Lo sabía. Por eso fuiste a mi casa. Fuiste a buscarme... o quizás yo te llamé. No hay diferencia cuando uno ya está perdido.
IV
La música embargaba toda la casa. No provenía de ningún altavoz, de ningún instrumento. Surgía de las paredes, del suelo, del aire mismo. Demach despertó y, con vergüenza, se sentó en la cama.
—No debí. Perdóname... Fue un gigantesco error.
Pero ella no estaba. La música continuaba. Hacía calor y estaba amaneciendo. Todavía estaba oscuro. Salió al pasillo del segundo piso. Todas las luces apagadas, la música no cesaba. Desde el pasillo vio la puerta principal abierta de par en par.
Con cuidado salió; la música cesó inmediatamente. Una neblina mañanera envolvía el ambiente. Pero la neblina no se movía con el viento. Permanecía quieta, como si respirara sola. Era una vista agradable. Pronto vendría el calor, por lo tanto era un genuino placer disfrutar el frío.
—Se fue —dijo con pesar. No tenía idea de cómo le vería la cara si es que ella volvía... La música comenzó otra vez.
Entró a la casa y en la inmensa sala vio a la mujer. No la conocía. Bailaba un vals con unos pasos desconocidos para él. Solo que eran fascinantes en giros y contragiros, de una belleza espectacular. Pero algo estaba mal: sus pies no tocaban el suelo. Flotaban a milímetros del piso, y la música respondía a sus movimientos, no al revés.
Su cerebro sabía que no estaba ahí. Pero no podía moverse, fascinado por la música, por la belleza y por su bailar... Hasta que la música terminó y comenzó a luchar, a patalear, a tratar desesperadamente de salir de donde fuera, hasta que lo logró...
Estaba en su tina, llena de agua hasta el borde, en la oscuridad de su baño. El agua estaba fría, demasiado fría, como si hubiera estado guardada en la noche eterna. Se levantó de la tina casi ahogado. Salió al cuarto.
Ella estaba desnuda, viendo la ventana. Pero no miraba hacia afuera. Miraba a través de la ventana, como si viera algo que no existía en este mundo.
—Ya no puedes irte —dijo la sin volverse. Su voz resonó en todo el cuarto, como si hablara desde todas las paredes a la vez y no era la de Alsagenet—. Ya eres mío. Ahora eres parte de la casa. Parte de mí.Siempre lo fuistes.No debes olvidarlo
Demach intentó correr, pero sus piernas no respondieron. La mujer finalmente se giró. Sus ojos ya no tenían pupilas. Solo dos pozos negros que absorbían la luz, la esperanza, la voluntad.No creia haberlo visto nunca, pero la conocia, sabia que la conocia.
—Bienvenida a la eternidad —susurró, y por primera vez, Demach entendió que ella no era humana.Quiza Nunca lo había sido. No era Alsagenet ....Ella Solo había estado esperando... esperando a alguien que pudiera escucharla.El...el la estaba esperando. Lucho por despertar.Tenia que despertar...
Manaure "Relámpago" García manejaba su Chevrolet Tahoe Diesel Wagon. El vehículo olía a aceite quemado y a algo más antiguo, como a recuerdos podridos. Era una pieza de quinta mano, comprada con la desesperación de quien necesita un caparazón. En ella se dirigía a su nuevo futuro: número 54, ¿o 65? No le importaba. Las veces que había comenzado de nuevo se le habían borrado como huellas en arena mojada bajo la lluvia.las inevitables consecuencias de ser mal hijo, mal hermano, mal padre, mal vecino y mal ciudadano,en definitiva tambien fue mal policia y por ende mal guardaespaldas
Con tal de que le pagaran el mínimo estaría bien. Y un plato de comida decente tampoco vendría mal. Eran las consecuencias de ser mal hijo, mal hermano, mal padre, mal vecino, mal ciudadano, mal esposo. En definitiva: fue un muy mal policía y ahora peor guardaespaldas.
Sería el chófer y guardaespaldas de un tipo que estaba botando dinero a toneladas en una hacienda. En la agencia le dijeron que había sufrido varias invasiones a su privacidad. Con una hacienda de 12.000 hectáreas,eran 12000? la cual estaba poniendo en actividad, era una rara avis en un país de flojos y vagos que decían cualquier excusa con tal de no trabajar.
No lograba entender cómo alguien con tanto terreno no se acogiera al estado comunal, tan defendido por el gobierno, e hiciera una comuna independiente, autónoma. ¡En fin! Cada loco con su tema. Y definitivamente el tipo estaba de atar. Sembrando. Invirtiendo.
Apenas estuviera la siembra lista para ser cosechada, aparecerían inevitablemente 120 camiones llenos de kukas y flaites para invadir y expropiar el trabajo realizado. Claro. Apenas estuviera para ser recolectada. No antes. Después dirían que lo hacían porque él era un explotador, hambreador del pueblo, perteneciente a la burguesía parasitaria que respondía a los intereses del imperialismo mundial... bla, bla, bla.
Hasta el mismo año él compraba ese discurso. La realidad y el ver a su país 120 años atrasado, en comparación con cualquier supermercado del mundo, le habían obligado a querer trabajar. Bueno. Tenía un trabajo. A disfrutarlo mientras durara.
Vio el letrero que anunciaba el pueblo:
Kirdimi. Altura 220 metros. Población 240 habitantes.
—Ni una ni otra son verdad —murmuró a su camioneta, sintiendo cómo el motor diesel tosía.
Vio el cruce a la derecha. El camino estaba cubierto de polvo rojo, como sangre seca.
—Por aquí es. Voy para mi vida número 65. Ese sí es el número. Porque en mi vida número 60, Ingrid me abandonó para irse con un tipo que supuestamente sería multimillonario, haciendo realidad una cría de mosquitos para la vigilancia de la playa del sur.
—Bueno... Es que en esta época hay cada loco. O quizás no hay locos. Quizás todos estamos en la misma película y nadie tiene el guion.
I:
Demach tomó el café que su cocinera le entregó. Cuando se levantaba ya estaba ahí. La mujer no tenía rostro definido, solo una sombra que movía los brazos con precisión mecánica.
—¿Cuando usted llegó estaba la puerta abierta? —preguntó Demach, sin mirarla
. —No, señor
. —¿No escuchó una música?
—No, señor.
—¿No vio a la ingeniero Altansengset?
La mujer negó con un gesto
. Demach inspiró fuerte. Nunca acostarse con una bella mujer le había producido más remordimientos. De verdad estaba arrepentido, y no era pose. Se dejó dominar por ese aroma, por esos labios divinos y la necesidad absoluta de tener un cuerpo ardiente y depravado. Fue una noche de sexo brutal, sin concesiones, pero al despertar, la habitación estaba vacía y él se sentía como un intruso en su propia vida.
Resuelto caminó hacia la joven, quien con una agresiva cola, unos apretados jeans y camisa de cuadros recibía un inmenso camion Sisu cargado de biofertilizantes. El olor a tierra húmeda y químicos era nauseabundo.
—Quería hablar contigo.
La joven no lo miró, inmersa en una planilla y en contar los 1.200 sacos que descargaba un montacargas, un oxidado Mahindra 6x4.
—¿Tiene que ser ahora? Recién estoy comenzando mi labor —dijo distraídamente, sin levantar la vista.
—Está bien. Quiero que sepas que me disculpo. Y sé que las palabras no son suficientes. Por las dos cosas de anoche.
La joven se dignó a mirarlo. Sus ojos eran oscuros, sin reflejo. Hizo un gesto.
—¿Anoche? —preguntó con curiosidad, manteniendo su pluma entre los dedos.
—Sí. No debí. Y me van a faltar meses para poder sentirme bien.
La muchacha no contestó. Siguió contando los sacos que el montacargas llevaba al oxidado galpón realizado con láminas de zinc. Parecía sencillamente ignorarlo, pero Demach sentía que ella lo estaba estudiando, diseccionando.
—¿Sin consecuencias? —le dijo a ella, con una voz que sonó extraña en sus propios oídos.
Ella sin verlo le contestó:
—Claro que hay consecuencias... Estos biofertilizantes, fabricados en la fábrica socialista de todos los pueblos que comen una vez a la semana gracias a nuestros fertilizantes S.A., tienen el mismo efecto que un vaso de agua para apagar un incendio de gasolina. Debiste comprar los fertilizantes japoneses que te indiqué. Como sea... El dinero es tuyo y tú lo botas a la cloaca como mejor te parezca.Otra cosa; estamos en el siglo XXI y por lo tanto necesito un laptop, yo misma le instalo un Claude.
—¡Por favor, no te evadas! —dijo molesto el hombre. Sentía en el tono la burla de ella, pero también algo más: una indiferencia absoluta.
—¿Te lo dije o no te lo dije? Que no debiste meter la pata con estos fertilizantes de quinta mala categoría.
—Sí. Pero no me refiero a eso. Lo hecho está.
Estaba demasiado incómodo por el recuerdo de la visita a la casa de la chica y por el encuentro entre ambos. Algo no cuadraba
Reviso el curriculum. La casa no tenía dirección. La chica no tenía nombre en la tarjeta de identificacionde identificación.
—Entonces dejémoslo así... —dijo ella alejándose y dejándolo preso de esas poderosas caderas. No podría evitarlo otra vez. Ya estaba seguro de eso.. Estaba convencido que la muchacha era usuaria premiun de La app FirstRedFlag
Tu cronología de inicio
Casi vio a Altansenget subiendo
sus screenshot de el Y y una IA analizandsusiendo en patrones de manipulación, narcisismo, agresividad pasiva, love bombing, mentiras probables y chances de ghosteo.
Después devuelv un score.
“Riesgo emocional: 78/100”
“Alta probabilidad de infidelidad”
“Perfil compatible con dependencia afectiva”
“Lenguaje similar a hombres denunciados previamente”
LE quedo clarozara que ellsu o a conect Instagram y dejo que el modelo analizo follows, likes, horarios de actividad y cambios de comportamiento.
Vio la fea camioneta detenerse. Un hombre descendió de ella. Alto, fornido, con la pinta absoluta de veterano de guerra, mal policía y más peligroso que un chimpancé con una ametralladora.
—¿Señor Demach Franquiz?
—El mismo
. —Manaure García. La agencia de empleo me dijo que aquí podría encontrarlo
. —¿El nuevo? —Sí. El nuevo analista de seguridad y planta física. O sea... el vigilante
. —Claro. ¿Qué necesita para comenzar? —dijo Demach extendiendo la mano, y el hombre la tomó. Un fuerte apretón de manos. La piel de Manaure estaba fría, como la de un cadáver. —¿Un recorrido por toda la hacienda? —propuso el recién llegado.
—Son muchas hectáreas y no están cercadas en muchas partes.
—Lo sé.
—Lo acompaño. Nunca he hecho el tour más allá de las áreas labradas.
—Ok. ¿El currículum de sus empleados?
—Todos son temporales a excepción del personal de la casa y de la Ingeniero.
—¿Aquella actriz porno es la ingeniero?
—Sí —dijo, sintiendo un puyazo por allá. ¿Celos? Apenas fue anoche que me acosté con ella. O quizás no fue anoche. Quizás fue ayer. O quizás nunca ocurrió.
II:
Horas después Demach entendió que el hombre sabía lo que hacía. No era de esos embusteros clásicos que con autosuficiencia opinaban de todo y no aportaban nada. Este hablaba de todo, pedía de todo, dibujaba de todo y podían obtener algún resultado. Colocarían cámaras de internet en la cruz, en los árboles, un sistema de cámaras en los viejos galpones y dentro de la casa con una alarma.
El hombre dormiría en una habitación con entrada y salida independiente que tenía la amplia casa. Dispondría de una oficina propia desde donde monitorearían 24 x 24. Traería dos vigilantes adicionales. Prohibió absolutamente depositar más en ese banco. Abriría cuentas en otros para dispersar información. Dos camionetas menos ostentosas y tratar de pasar inadvertido en todo momento.
El grupo que se introducía de noche, lo más probable es que fueran liceístas. Con unos tiros al aire todo se resolvería. Analizó los currículums del personal, no le parecieron peligrosos. Era muy fácil identificarlos. Trabajaban duro. Nunca un izquierdista chavista lo hubiera hecho. A las primeras 8 horas hubiera iniciado el discurso del capitalista explotador, buscaría hacer una huelga, fingiría enfermarse y buscaría un reposo. El hecho que estas gentes tuvieran un mes trabajando los descartaba de la manada de parásitos y lumpen que buscaban vivir a costillas de los demás.
Pero Demach notó algo extraño: los trabajadores no hablaban entre ellos. No reían. No se saludaban. Caminaban como autómatas, con la mirada fija en el suelo o en el horizonte, evitando el contacto visual. Y las herramientas... las herramientas estaban siempre limpias, demasiado limpias, como si nunca hubieran tocado tierra.
III:
El comedor era una sala larga, con ventanas altas que daban a un jardín donde las flores parecían de plástico. El aire estaba viciado, pesado, como si la respiración de todos hubiera agotado el oxígeno.
Almorzaban. Manaure no podía evitar el contemplar a Torgú, la señora que hacía la comida. Cocinaba magnífico y al ver la silueta, sabía que también cocinaba muy bien otras cosas. Pero algo en su movimiento era errático, como si estuviera siguiendo una coreografía que solo ella conocía.
Manaure se presentó ante la joven, que estaba sentada al otro lado de la mesa, comiendo en silencio.
—Un gusto, señorita. Soy el analista de seguridad.
—Un gusto —le contestó la joven sin dar su nombre. Su voz sonó como si viniera de un altavoz lejano.
—¿Es ingeniero?
—Sí. Usted mismo lo vio en su currículum y 2+3 son cinco
. —Sí. Ya me di cuenta que no se graduó en la Universidad Libre de los Pueblos Antiimperialistas, Soberanos, Campesinos y Proletarios.
Para romper el hielo, Demach le dijo coloquialmente a la joven, con una sonrisa forzada que no llegaba a sus ojos.
—Ayer conocí y hablé con tu padre.
Le dijo para ver su reacción. Ella lo sabía, él lo sabía, pero era necesario hacerlo público. Necesitaba confirmar que existía, que había una conexión, una realidad compartida.
La joven se puso visiblemente tensa. La cuchara se detuvo a medio camino de su boca.
—Si le pidió dinero, yo se lo devuelvo. Y si le dijo que tenía un restaurante en el Downtown de Nueva York y necesitaba llevar gente para allá es mentira.
—Me invitó a tu casa —le reprochó la falta de invitación.
Ella lo miró directamente. Estaba furiosa, pero no con rabia humana, sino con una ira fría, calculadora.
—¿De qué casa habla? —preguntó ella, con una voz que cortó el aire.
—De la casa donde vives
—vivo en esta hacienda desde que comence a trabajar aqui..
—Pero ayer... ayer estuvimos allí. Tu padre estaba allí. Me habló de ti.
La joven dejó la cuchara. El sonido metálico contra el plato resonó como un disparo.
—No tengo padre. Nunca he tenido padre. Se que hay un hombre en el pueblo que dice ser mi padre, es un acosador. A el me referia.. Mi madre murió cuando nací. Yo soy la única.
—Eso no puede ser. Yo lo vi. Habló conmigo. Me dijo que te cuidara.
—¿Quién es usted que se entromete en lo que no le incumbe? —preguntó ella, con una calma aterradora.
—Soy Demach. El dueño.
—No le da ningun derecho a inmiscuirse en la vida de uno. Usted es El que no sabe nada.
—¡No digas tonterías! —gritó Demach, irritado
Manaure, que hasta entonces había estado observando en silencio, se inclinó hacia adelante.
—Señor Demach, creo que usted está confundido. No hay ningún padre. No hay ninguna casa. Solo hay la hacienda. Y nosotros. Y usted. --- tercio a favor de la joven
—¡Miente! —respondio el joven.--- estamos comenzando muy mal
—No miento. Solo digo lo que es.-- insistio Manaure tratando de calmar la situacion.
—¿Y qué es lo que es? —preguntó Demach, con la voz temblorosa.
—Que esto no es real. Que nada de esto es real. Que estamos atrapados en un juego que no entendemos.
El silencio que siguió fue absoluto. Nadie respiró. Nadie se movió. Las sombras en las paredes parecían alargarse, acercándose a ellos.
—¿Qué quieres decir? —susurró Demach.
—Quiero decir que no sabemos quiénes somos. Que no sabemos dónde estamos. Que no sabemos por qué estamos aquí. Y que tal vez... tal vez nunca hemos estado aquí.
La joven se levantó.
—Con permiso.Creo que mi trabajo lleg hasta aqui
Salio del comedor, dejando a los dos hombres sólos en la mesa vacía.
Demach quedo viendo el plato, luego decidio irse detras de la joven.
Manaure se quedó muy a propósito después del almuerzo, cuando todos se marcharon.
—¿Vive en el pueblo? —preguntó a la cocinera, que seguía fregando los platos.
—A veces —dijo la mujer, fregando en silencio la inmensa pila de platos
. —Yo duermo por aquí —le dijo el hombre, viendo descaradamente los senos de la madura mujer.
—Pues no cene fuerte de noche... Le podría caer mal —le dijo ella viéndolo de arriba abajo. —¿Quiere café?
—Estaré en mi oficina...
IV
La luz de la luna se filtraba por las persianas como dedos huesudos. Manaure no pudo dormir. La conversación del almuerzo lo había dejado con un sabor amargo en la boca, como si hubiera tragado vidrio molido.
En la cocina, Torgú seguía fregando. El sonido del agua contra los platos era rítmico, hipnótico. Demach la observaba desde la puerta.
—¿Por qué no te fuiste? —preguntó él.
Ella no se volvió.
—Alguien tiene que limpiar tus platos.
—No te estoy hablando de eso.
—Entonces no sé de qué estás hablando.
—La joven. La ingeniero.
Torgú dejó el plato que sostenía. El agua seguía corriendo.
—Ella no existe.
—¿Qué?
—Ella no existe. No hay ingeniero. No hay joven. Solo hay un espejo.
—¿Un espejo?
—Un espejo que refleja lo que queremos ver. Lo que necesitamos ver.
—No entiendo.
—No tienes que entender. Solo tienes que saber que aquí nadie es quien dice ser. Ni tú, ni yo, ni ella.
La cocina se llenó de un silencio espeso. Manaure entró en ese momento, con su cámara en la mano.
—¿Todo bien? —preguntó, pero su voz sonó como si viniera de muy lejos.
Nadie respondió.
V
Mateo Manaure desperto desconcertado. Luego recordo. Estaba en un motel de carretera.No era de tener premoniciones, pero luego de tomar un cafe se dispuso a seguir en carretera
—Número 66 —murmuró.
Y se fue.
Pero en el asiento trasero, algo brilló. Una foto. Una foto de Demach, de la joven, de Manaure, de Torgú. Todos sonriendo. Todos juntos.
Y debajo de la foto, una nota escrita a mano:
"Bienvenido a la vida número 66. Espero que te guste."
Manaure miró la foto. Luego miró el camino. Luego miró el cielo.
—No hay salida —dijo.
Y aceleró.
Dos horas despues llego a la hacienda. Descendio , vio a Demach y a la ingeniera. Ya los habia visto en el sueño. Algo disparo sus alertas.Conocia la casa. Sintio que ya habia estado ahi
El aire se espesaba con una tensión casi palpable entre Demach y la ingeniera. Sus palabras, un eco hueco en el vasto silencio, apenas disimulaban la verdadera naturaleza de su encuentro. —Creo que estoy en el campeonato mundial de errores contigo —murmuró Demach, su voz teñida de una falsa contrición que no engañaba a nadie. —Uh —fue la única respuesta de ella, un monosílabo cargado de un desdén gélido. —Quiero nuevamente disculparme por todo y añadir que desconocía tu aversión a que conversara con tu padre. —¿Por qué te justificas sin cesar? Ya es suficiente. ¿Acaso mi trabajo te incomoda y no te atreves a decirlo? —Me inquieta que te evadas en algo de vital importancia para mí. —Debo marcharme.-- respondio dispuesta a cortar de cuajo la conversacion . —Volveré a tu morada. Deseo visitarte, no bajo el pretexto de una relación laboral. Demasiado tiempo ha transcurrido para mantener esta farsa de formalidad. —Uhmm… La noche se cernió, envolviendo la casa en un silencio sepulcral. Demach, sin embargo, encontró un efímero consuelo en la compañía del otro, una presencia que prometía una tregua en la inminente tormenta. Buscarían la manera de coexistir, de llevarse bien, aunque la sombra de lo desconocido ya se alargaba sobre ellos. —¿Estará todo bien? —Sí. Ya he descargado mis pertenencias y poseo un televisor de excelente calidad. Cuando los equipos de seguridad e internet estén operativos, la comodidad será un mero espejismo. —Tengo una Glock. —Y yo añado esto —replicó Manaure, extrayendo un Magnum 500 de un estuche oculto—. Los individuos que traeré son de una calidad excepcional. Demach se retiró a dormir, ajeno a la creciente oscuridad que Manaure, sentado en el inmenso porche, percibía. La casa, aún en ruinas, era habitable, pero su aura de abandono se intensificaba con cada sombra que la noche proyectaba. Rodeó la estructura hasta la entrada de su habitación independiente, un santuario con acceso directo a la casa, su propia entrada, un baño colosal y agua caliente. La idea de jugar Electricman 2 en su tablet antes de sucumbir al sueño era un intento fútil de escapar de la opresiva realidad. Al terminar de bañarse, regresó a su cuarto. —¿Cómo le gusta el café? —la voz de la mujer de la cocina, surgida de la penumbra, lo sobresaltó. Despertó abruptamente, la puerta que daba al jardín abierta de par en par, revelando un vacío inquietante. —¡Ajá! Huiste porque no soportaste la batalla. Mañana terminaré lo que dejé pendiente. Salió al jardín con una despreocupación forzada. La luna llena, un ojo pálido en el cielo, iluminaba la loma a lo lejos. Vio a la mujer caminar lentamente por ella, una silueta espectral bajo la luz lunar. —¡Vaya con la loca! —exclamó, una risa hueca escapando de sus labios. La mujer llegó a la cruz y desde allí lo observó. Él la saludó, un gesto inútil para disipar la extraña atmósfera. —No me gusta hacerlo en tierra. Ven con papi a la camita —le dijo, sabiendo que ella lo miraba desde alla arriba, una mirada que prometía secretos inconfesables.
Despertó en la madrugada, la sensación de haber emergido de un sueño dentro de otro sueño lo envolvía. La realidad se desdibujaba. Un exquisito aroma a café, sin embargo, impregnaba la casa, una fragancia que no encajaba con la pesadilla. Se bañó y vistió con una velocidad febril. Eran las tres de la mañana. Salió a un corredor extrañamente iluminado. Voces y risas, distantes y etéreas, flotaban en el aire. Descendió por las escaleras. Un grupo conversaba alegremente, un ambiente distendido y jovial que contrastaba con su creciente desasosiego. Buscó a Demach, pero solo encontró a la señora de la cocina. —Esta ha sido una bienvenida espectacular —le susurró al oído a la mujer. Ella le sonrió con una cortesía helada. —Quiero que conozca a mi esposo. Le presentó a un hombre distinguido y agradable, cuya amabilidad resultaba perturbadora. —Un placer —saludó Manaure, su voz apenas un hilo. El aspecto del hombre era impecable, pero una sombra se cernía sobre él.
—¿Ya se acostó con ella? —preguntó el hombre cordialmente, una pregunta que lo dejó mudo. —Él ya se acostó con ella —anunció al grupo, y todos sonrieron complacidos, una sonrisa que no alcanzaba sus ojos. —Sabes que no pude evitarlo —dijo ella con una sonrisa casi juvenil, arrodillándose y manipulando su miembro a través del pantalón, un acto obsceno que el grupo observaba con deleite. Todos se levantaron y formaron un coro, sus voces un murmullo inquietante. —No. De verdad no puedo hacerlo. —Claro que puede —lo animó el caballero, su sonrisa inglesa y el whisky en su mano un contraste macabro con la escena. La mujer, aún de rodillas, lo tomó con sus dos manos y lo devoró por completo. —Me ahogo —dijo, sus ojos fijos en él con una lujuria que helaba la sangre.
Manaure despertó violentamente, respirando con dificultad, incorporándose de la cama. La edad de los sueños húmedos había quedado atrás, pero la pesadilla persistía. Encendió la luz de la lámpara, un faro débil en la oscuridad. —No hice nada con nadie —se dijo—. De verdad estoy muy mal. Necesito encontrar compañía. Comenzó a ducharse, desolado por sueños tan propios de un adolescente solitario. Una ducha de agua fría, un intento de purificación. Al salir del baño, regresó a su cuarto y encontró a la mujer acostada y desnuda, una visión que lo paralizó. —¿Por qué no quisiste venir conmigo a la Cruz de la montaña del Diablo? Sin poder controlarse, subió a la cama. —Sé violento —le susurró ella, uniendo su lengua a la suya, un beso que prometía perdición.
Demach ya le profesaba un respeto reverencial a la noche. A pesar de la compañía de su guardaespaldas y de los equipos de vigilancia instalados, con líneas telefónicas adicionales vía Wi-Fi, la sensación de desamparo lo invadía. Una nueva percepción le susurraba que la noche traía consigo sombras más densas que la mera ausencia de luz. Observaba la sabana, que de un alegre verdor, fruto del trabajo diurno, se tornaba sombría y lúgubre en la oscuridad extrema, volviéndose amenazante con el paso de las horas. El sonido de las regadoras automáticas era un recordatorio constante de que el trabajo continuaba, una melodía mecánica en la quietud. Pero a las nueve de la noche, se aferraba a las series de televisión, un intento desesperado de convencerse de que aún pertenecía a la civilización. Después, inevitablemente, llegaba la noche, con los besos depravados y el sexo más sórdido que pudiera imaginar en el cuerpo bello, suave, tibio y divino de su ingeniera. —Altansengset. Debemos hablar. Esto no puede seguir así. De día eres una ingeniera formal. De noche, una amante despiadada. Te quiero en mi vida. A la vista de todos. Que el mundo entero lo sepa. No tengo nada que ocultar —le decía entre besos largos, húmedos y sensuales, un torbellino de pasión y desesperación. Luego, el silencio. El lento y acompasado ritmo de su respiración. Después, ella desaparecía. La formalidad y la distancia regresaban, enmarcadas en una evasión constante, en un lenguaje confuso y ambiguo. Hoy no había sido la excepción. Pero él no se dormiría. Estaba seguro de que ella se quedaba en alguna de las habitaciones. Y al amanecer, simulaba su llegada. ¿Quién sabía dónde dejaba la camioneta? Pero la casa era tan vasta que la desconocía por completo. Las sábanas se agitaron y las cortinas danzaron con la fresca brisa nocturna, una brisa que se intensificaba, presagio de la tormenta inminente. —La Tormenta —escuchó, lejano, el susurro de ella. —¿Qué? —La Tormenta.No enciendas la luz ---susurro otra voz.
Manaure revisaba los datos recogidos por el sistema, un placer oscuro. Era un privilegio poseer y manejar el equipo que siempre había anhelado: visores, cámaras, pantallas de alta resolución, diversos tipos de sensores. Lo que nunca tuvo. Era como haber manejado una bicicleta toda la vida y, de repente, ascender a un Rolls Royce Phantom; de otra manera no podía describir sus nuevos y sofisticados equipos. Asombrado, observaba la actividad en el terreno. Y también dentro de la casa. Sin explicación lógica, la ingeniera entraba en un cuarto, y de él salía Tarug. Pero al revisar las cámaras de esa habitación, ninguna de las dos aparecía. Luego, vio a Demach, inmóvil, hierático y rígido, de pie en medio del aguacero, contemplando la tormenta. —Va a agarrar una pulmonía doble —comentó, observando la imagen del hombre bajo la lluvia. Luego, las alarmas de las dos camionetas comenzaron a sonar sin cesar. Y una niñita, una silueta diminuta, apareció en el pasillo, justo diagonal a su puerta.La niña se detuvo justo frente a su puerta,miro la camara de seguridad y se rio ,abrio su boca hasta abarcar todo el campo visual de la camara —Aquí se impone el vámonos rápido antes de que se haga mediodía. Saludos a la comadre y al compadre —musitó Manaure, viendo las imágenes, sabiendo perfectamente que no lo haría.
Capítulo 2 Ambos hombres observaban la cámara, sus rostros iluminados por el brillo fantasmal de la pantalla. —¿Cómo se le llama a esto? ¿Poltergeist? —preguntó Demach, su voz cargada de una ansiedad apenas contenida. —No lo sé. Solo me enfrento a cosas que puedo rellenar de plomo —respondió Manaure, su tono gélido—. Pero es evidente que la señora Tagus y la señorita Ingeniera viven aquí y estan involucradas en lo que se trama aqui. —¡Claro! Una se acuesta contigo y la otra conmigo —entendió Demach, una sonrisa amarga en sus labios. —Uno hace lo que puede —suspiró Manaure, el peso de una verdad inconfesable en su voz. —¿Qué piensa hacer? ¿Se va a marchar? —preguntó Demach, la esperanza de una huida en sus ojos. —No. Hay que ver qué es esto. Me suena más a un grupo de estafadores que quiere echarlo de la Hacienda y después vendrá alguien de muy buen corazón a comprársela por cuatro centavos. —Y se la vendo a la primera. —¿Va a salir corriendo? —Tengo muchas ganas de hacerlo. Yo tampoco me enfrento a cosas raras. —!Pero si se acuesta con la muchacha!. —Es la parte buena de la película —explicó a Manaure, sin convencerse a sí mismo, ya viéndose en la carretera, lejos de aquel lugar maldito. Casi de inmediato, los gritos comenzaron, desgarrando el silencio y obligándolos a salir corriendo. Salieron y quedaron petrificados. Un tractor, sin conductor, avanzaba descontrolado. La puerta de la cabina bamboleaba con bandazos, y el vehículo rodaba directamente hacia el galpón que contenía todos los suministros. —¡Sabotaje! —gritó Manaure, su voz un rugido. —¡Salgan del camino! ¡Salgan del camino! —comenzó a gritar Demach, viendo el vehículo sin control, una mole de metal que prometía destrucción. Repentinamente, el tractor se detuvo en seco. Su motor aceleraba y desaceleraba como si tuviera vida propia. A Demach se le antojó que su diseño cambiaba, que se transformaba en algo siniestro. Parecía escucharlo, como si el sonido de la máquina le hablara. —¿Lo oyes? —¿Qué oigo? Lo único que oigo es que está fuera de tiempo el motor. Demach tomó su iPhone y grabó la escena. La máquina, de repente, lanzó una nube de vapor al romper el radiador y se apagó en medio de un quejido mecánico, un lamento metálico que resonó en el aire. —¿Y el chófer? Vamos a buscarlo. Es muy raro que se lance de un tractor con cabina.