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sábado, 10 de enero de 2026

Letzka. Parte 3

Novelas Por Capitulos


Capítulo 7
 
Fieramente custodiado por la escuadrilla de jets , el avión de Draktron aterrizó en la base  Militar subterránea número 1 de Poz-xekia .
Un antiguo y Oscuro Dragon1 mas  4 limousine 610 eléctricos lo esperaban.
Un hombre uniformado le indicó toscamente que abordara el segundo auto.  En silencio y rápidamente, los automóviles salieron por la solitaria autopista a la ciudad.
De verdad quería saber. Estaba más que seguro que los satélites de espionaje de la ISPT  seguían el cortejo. Ellos sin duda también querían saber. Minutos después estaba en palacio, enfrente a Tazzia. Por un momento se estremeció. Era extremadamente parecida a su madre Hoka,



, la diferencia es que la joven era exuberante, monumental, sin la dulzura poética del rostro de su esposa. Innegable la similitud. Inconmensurable la belleza
26 años. Bellísima en su uniforme de falda negra y camisa militar azul claro. 




La misma que usaba Kyllyo en las etapas finales de su gobierno, cuando quiso dar la impresión que habían cambios en el país.. Nadie. Pero nadie podía usar ese uniforme en Dekalia del Norte. Solo ellos.Los dueños del país.

Por un momento recordó la imagen que le encantaba de su hija Letzka...Mismo origen, todas diferentes




--Excelencia— saludo con una reverencia de acuerdo al protocolo.
--Dígame Tazzia. De alguna manera somos familia—dijo ella extendiendo una larga  cuidada mano y agregó—Disculpe lo de los Jet. Fue una cobertura necesaria.
--Bueno. Creo que puede funcionar a medias. Lo usual es que ustedes derriben a quien se acerque.—contestó el hombre sin la más mínima ironía.
.La muchacha embozó una helada sonrisa.
La exuberante mujer comenzó a caminar. Draktron la siguió. Era un palacio monumental. Adusto con guardias en firmes en todos lados. Presidido por una inmensa foto de Katkrot, tal como un altar con una permanente antorcha y una guardia de honor.
Caminaron por los largos  e infinitos pasillos y descendieron por un ascensor varios pisos . Llegaron a un profundo sótano y una clínica se desplegó ante ellos. Varios médicos y enfermeras se volvían estatuas ante el paso de la joven. Hasta que llegaron a un inmenso salón, con lo mas ultramoderno de la tecnología médica de la ISPT y RCOT.
En el centro estaba una ultramoderna cama hospitalaria, Draktron se asombró. En ella estaba Kyllyo conectado a muchos tubos.
--Un infarto y un derramen cerebral -anunció escuetamente la joven.-- Los excesos de mi hermano.
Draktron lo miró en silencio. Arrítmica respiración. Era evidente que el sobrepeso, los excesos de drogas, alcohol, cigarrillos  y comida habían pasado factura.
--Estoy sola a cargo. No tengo confianza en absolutamente nadie. Sé que mi hermano con la ayuda de hackers especializados en internet profundo, tomaba  recursos de las cuentas bloqueadas. Su contacto es Letzka. La necesito aquí.—explicó y ordenó en tono que no admitía replica. No le pedía. Simplemente le informaba
Draktron quedó en neutro. 
¿Su hija?.
La mujer lo entendió. Sonrió. El típico hombre de negocios que todo lo sabe, y desconoce hasta las actividades más cotidianas de sus hijos.
-Le moviliza el dinero. Ella no tiene ninguna sanción ni económica ni política.  Le hace llegar el dinero por diferentes vías. Ella lo aglutina y lo transfiere nuevamente. Todo en las narices de nuestros enemigos. Es la única forma de evadir las sanciones. Mi hermano tomaba el dinero para sí. Yo lo necesito para hacer funcionar el país. Estoy sin un centavo.
Draktron se vio obligado a explicar. No oculto en lo absoluto el estado de Letzka. Aunque sabía que la mujer tenía la información de una forma u otra. Simplemente quería oírlo de sus propios labios
Ella con cortesía lo escuchó. Pero ya tenía una decisión.
--Necesito a mi hermana aqui.Si no la trae .Usted no sale.  Ambos entendemos lo que sucede a las empresas privadas cuando falta el principal accionista. Por cierto. Tenemos muchas cosas en que entendernos en ese particular.
El hombre entendió. No tenía ninguna forma de negociar. Como empresario experimentado lo sabía.
La siguió. Mientras ella caminaba,  leían un reporte médico que presuroso le entregaron.
--Haga lo que sea necesario. El tratamiento de mi hermana lo continuaremos aquí—dijo, caminando rápidamente al ascensor.
 Sé parecía a Hoka. Sin embargo las órdenes las daba exactamente igual que Katkrot  y Kyllyo. Y por lo que entendía el estado de su hermano no le importaba un bledo



 
                                             Capitulo 8
                                                 I
Los intercambio de artillería y misiles eran constantes a lo largo de las alambradas. De cuando en cuando Dekalia del Norte le daba por lanzar misiles por encima del espacio aéreo de sus vecinos. La rustica forma de hacer diplomacia e indicar que querían hablar. Dekalia del Norte asaltaba aldeas, tomaba prisioneros y después, mediante jugosos rescates los devolvía. El Ejército de Dekalia del Sur más moderno, mejor dirigido se defendía bien. Pero a veces era sorprendido. Era evidente que los del norte duraban meses planificando sus actos y generalmente las cosas le salían maquiavélicamente bien.



Entonces, después de cada ataque comenzaban negociaciones indirectas. Con el auspicio de la RTCO , amigo de ambos. Se establecía un cese al fuego, que siempre era precedido de una catarata de acusaciones. Luego había que contentar a Dekalia del Norte: alimentos, medicinas, repuestos para aviones… Siempre los ISPT le agradaban estos incidentes. Vendían equipos militares a montones a Dekalia del Sur. Era un juego donde todos ganaban. Menos los soldados muertos en ambos lados.



Esta vez, se realizó un cambio en los actores. Hubo un contacto directo, cara a cara en las alambradas. Un Teniente General de Dekalia del Norte se acercó a las alambradas, habló cara a cara  con un alto representante del sur e hizo un gesto que fue memorable dentro de la rutina de la diplomacia en las alambradas
. El del norte repitió sin faltarle ni una coma su discurso. La agresión imperialista del Sur, los revisionistas  revanchistas del Sur, el permanente bloqueo de guerra económica, la lucha de los pueblos, bla, bla, Nico no es genocida.. Es una calumnia, los NarcoTataranietos están secuestrados…etc, etc…
El otro escucho inmutable y finalmente lo impensable. Se dieron la mano dentro de la adusta atmósfera que los rodeaba.
Entonces 150 prisioneros, entre ellos varios civiles, fueron devueltos a Dekalia del Sur. Estaban en muy malas condiciones, con la visible muestra de maltratos físicos y psicológicos. Por su parte Dekalia del Sur devolvió a 12 prisioneros, rozagantes, bien vestidos, quienes extrañamente luchaban por no ir a su patria. Igualmente una ambulancia de Dekalia del Sur, cruzó la carretera por primera vez en muchos años en dirección a la sombría Dekalia del Norte…Un herido de Dekalia del Norte. Una víctima de los monstruos.. Diría la prensa del norte. 
Al rato de entrar la ambulancia, otro liberado cruzó la frontera. El famoso empresario Draktron ,quien estaba en estado de conmoción 

                                                                   II
 
 
Letzka despertó. Estaba completamente desorientada, veía borrosamente, sin comprender donde estaba. Estaba en el medio de una inmensa y desnuda habitación. Como pudo se sentó en la cama y moviendo la cabeza  rítmicamente veía el sitio, austero,  frío, impersonal. No había Tv, Ni celular, ni su laptop. Tenía sed. Estaba más que mareada. Se rio. Se había “colocado” de más…
Contempló y tocó la sencilla bata. Una tela ordinaria. Vio los zuecos azules de plástico.
--Ufff.. ¡Que  Ugly¡. Me cambiaron de clínica—dijo,   Cuando colocó su pie en el piso, la quemó de lo frio que estaba. Se levantó ,salió y camino..
--UPS. Alguien se le olvidó la llave –dijo viendo las puertas de los ascensores al final del inmenso y desolado  pasillo..
--Uno baja, otro sube, otro para allá, otro para acá—dijo entrando en uno, justo al momento en que se abría el del a lado y arribaba un grupo de personas.
--A ver. De Tim.. Marín.. De dos ..Parihuelas—decía dándole a todos los pisos.
La puerta se abrió y ella salió al  gigantesco y descomunal salón.
--¡Whoaoo¡. ¡Qué moda¡-- dijo caminado , viendo la gran variedad de  los uniformes Negros y Vino tinto que caminaban en todas direcciones, con innumerables condecoraciones y grados de todas formas habidas y por haber..
--¡Que nice¡. Son soldaditos de cuerda—dijo divertida, caminando tambaleante entre ellos. Comenzó a saludarlos con un burlesco saludo militar. Vio el inmenso cuadro. La antorcha y los soldados firmemente parados de la guardia de honor.
--A ti te conozco—dijo,arremangandose imaginariamente las mangas de la camisa para caerse a golpes; quitando el grueso cordón dorado que separaba la monumental escalera del gigantesco salón. Incierta mente Subió  la escalera de mármol y quedado parada ante el imponente cuadro de Katkrot, le dijo en alta voz que se escuchó claramente hasta el último rincón del gigantesco salón  
—Eres un bicho. Un maldito hijo de la gran puta .Te borro inmediatamente de mi sueño. Tú desgraciado le hiciste la vida a cuadritos a mi madre. Ya me lanzaron el chisme...Borrado. Pa´Fuera.
Dicho esto hizo un imaginario borrador y comenzó a borrar el cuadro en el aire ,para luego con la mano simular una pistola y disparar imaginariamente sin descanso.
--No sirve—entendió—Este borrador no sirve. Tendré que buscar un aerosol.Y una pistola de verdad. Pum pum pum.. regalo finalmente al cuadro.
Descendió trastabillando de la escalera. Se detuvo. Vio los soldados, firmes de la guardia de honor.
--Oye maniquí.. Estemmm. ¿Por aquí no hay donde uno pueda tomarse algo?..¿Una cerveza Kirin Ichiban  para empezar?.

El hombre se mantenía rígido viendo el infinito y ella  colocando su rostro en paralelo al de él, dirigió la mirada  con supuesta concentrada expresión hacia donde el hombre veía.
--¡Menso¡. Para allá no hay nada. Voy a tener que borrarte—dijo haciéndole el gesto de borrar con un aerosol. Luego comenzó a bailar delante del  soldado, un baile del cosaco, que combinó con un baile indígena. Haciendo el tam tam con la boca. Finalmente le quitó la gorra, se la colocó al revés y siguió caminando. Pero el esfuerzo la hizo trastabillar, se resbaló. Se desplomó  aparatosamente al piso, riéndose incontenible, hasta quedar sin aliento, pero no podía dejar de reír, dándole topes al piso.
Una joven oficial llegó corriendo y la levantó.
--¡Ey¡..¡Ey¡. Stop. Borrada. Es mi sueño. Es mi sueño—le decía, tratando de dar autoridad a su voz, pero no podía dejar de reír. —Oye. Hueles a lavanda. En mis sueños las chicas no huelen ni a vainilla ni a lavanda.. A propósito.. ¿Dónde se puede tomar  una cerveza por aquí?. Tengo una resaca horrible. --Confió a la otra, quien la llevaba tomada por el brazo.
---Oye. No me aprietes el brazo,… Me duele. Borrada. Borrada... Idiota— dijo con repentina ira, mientras comenzó a tratar de quitarse un zueco para golpear a la otra. Hasta que llegó a una inmensa puerta.
--No quiero hablar con mi papa. Tampoco voy a cantar—informó a la oficial, subiendo una ceja.—Yo no canto de gratis. Me pagan en dinero contante y sonante—haciendo el gesto de dinero a la cara de la imperturbable mujer
Entraron a la oficina.. 



En un juego de recibo al lado del escritorio estaba sentada Tazzia. Cuando su hermana llegó estaba dormida en el mismo. Toda la noche en vela, al lado de la cama de su hermano. Esperando alguna evolución. Pero el estado era estacionario en el coma profundo que lo envolvía.
La puerta al abrirse la despertó. Vio entrar a la rigurosa oficial quien traía a la otra que inútilmente trataba de soltarse.
La Oficial soltó a la joven y saludó rígidamente a la joven. Esta asintió. La mujer girando perfectamente 180 grados salió al paso de ganso de la habitación.
La vio. No quedaba nada de aquella niña tan bella que vio años atrás y a la que siempre veía en los videos musicales. Envejecida, anoréxica, ojerosa, con los pelos desgreñados, incoherente, las piernas y los brazos con la piel pegada a los huesos..
--Oye tú. Discúlpame. Mi sueño esta. Digamos que algo fuera de control. Se me perdieron los ..Este. Se me perdieron los…bueno tu sabes—dijo a manera de saludo.-- ¿Será que puedo irme a Internum Discoteque?.. Tengo unos asunticos que resolver por ahí…
Tazzia no contestó.
Letzka la miró y nuevamente habló.
--Me doy cuenta que estas a control de mis tostados locos soldados—dijo la muchacha viendo confidencialmente a la otra--¿Sera que me consigues  una cerveza?. Porque déjame decirte, que de un tiempo esta parte. No me obedecen.
--¿No me reconoces?—le dijo Tazzia  incorporándose del escritorio y tomándola  la llevó a un monumental juego de salón, sentándola a su lado.
--¡Graciaaaaaaaaaaasss¡. Al manos hay alguien con educación por aquí—dijo la muchacha refiriéndose  obviamente a la oficial y a todos los oficiales que vio en su azaroso periplo por palacio.—No.. Te me pareces a la policía que me multó la otra vez.. ¿No he chocado hoy? .ji.ji.ji.
--Soy tu hermana Tazzia.— anunció la mujer  mientras preparaba un café para ambas
--¡Kazzz¡ ¿Quéeeeee?. Te equivocas amiguita. Mi hermana Tazzia está por allá, en el quinto infierno.. Bip.. Pat...Blupt.. Ji.. Ji. Ji
Tazzia la miró.
--¿Quieres jugar conmigo?.—propuso extrayendo un laptop de un maletín.
--¡Ah¡. Yahoo Finance.. Otra más. Yo sabía. Pero. Ya que estamos entre soldaditos y esas cosas..¿Por qué no jugamos Los Khanes?..Me parece. No sé. Digo yo..
La otra no le contestó y abriendo el laptop  lo colocó en las piernas de la Letzka.
-¡Ah¡.. Mi laptop.. ¿Sabes?. Voy a tomar otros 25 millones. Voy a hacer otras novelas. Pero todos desnuditos. Ya yo practique…¿Kyllyo?..¡Ah sí¡¡.. Le voló la cabeza a una tipa. Ji. Ji…..boooobbmmm.—hizo el gesto una explosión con la boca ,acompañándolo con su dedo en la sien; comenzando repentinamente a llorar , lanzando el laptop al piso.
Tazzia recogió el laptop y con un suspiro lo cerró.
--¿Sabes?. Le tengo mucho miedo a Kyllyo. Le tengo miedo...Pero...Sí...Está bien. Si me das dinero. Jugamos con el laptop. Por mi está bien.—dijo repentinamente Letzka con una muy estudiada y convencida expresión ante la otra, que no parpadeaba ni un segundo ante los desafueros de la adolescente
Tazzia asintió. Lentamente la acercó. Lentamente la abrazó y la muchacha ocultó su rostro en el regazo de su hermana. Poco a poco la joven se fue tranquilizando y la debilidad la hizo dormitar, repentinamente se incorporó y anunció-- 

¿Sabes?. No soy lesbiana. Tengo muchísimas amigas de la comunidad LGBT, Aunque no tengo nada contra ellas. Pero con lo bonita que eres deberías tener una conquista por ahí…
Entró un médico . Traía un inmenso historial. Letzka nuevamente dormitó, agotada por el esfuerzo



Al rato Tazzia salió con su hermana .Ella misma llevaba la silla de ruedas. Era necesario. No podía exponer a la joven ante sus soldados. Los rumores siempre existían y la disciplina no podía resquebrajarse por ningún concepto.
Antes les había dicho al médico y a la oficial.
--No sale del cuarto hasta que yo diga. Los hago responsables directos a los dos. 24 horas por 24.La necesito coherente lo más rápido posible. —anuncio dentro del formulismo militar
Ahora la llevaba, mientras Letzka cantaba un incoherente



 ……..
Caminaba en silencio. El pronóstico de Kyllyo era reservado y por el momento, Letzka no sería de ayuda..
Un oficial ofreció llevar la silla de ruedas.
--Quiero disculparme por el comportamiento de mi hermana— dijo al hombre.  Comuníquelo a la guardia de honor. Ya me informaron de lo que hizo. Ella está muy enferma. No fue su intención. Fue mi culpa por no haber tomado mejores medidas de seguridad. Me hare responsable.



El hombre saludó marcialmente. Quedó totalmente extremecido. Ya eran 3 cosas que habían sucedido fuera de norma con Tazzia. Una reunión oficial en fronteras con los enemigos. Ella misma llevando a su hermana en silla de ruedas y ofreciendo una disculpa
. Las tres primeras cosas de la administración de Tazzia. De seguro vendrían más cambios en el país. Pues todos daban por sentado que Tazzia controlaba la nación.

Continua

viernes, 2 de enero de 2026

Lezka.Parte 2.

Novelas Por Capitulos

Viene de



El gran líder cosechaba fracasos, decepciones y derrotas por todas las causas conocidas. Adicional una terrible sequía desencadenó una cosecha espantosa. La pérdida del poco ganado de calidad. No era el bloqueo de ISPT... Era la flojera, la ignorancia del pueblo, el no querer invertir en el desarrollo de la nación por parte de los inversionistas extranjeros. Ahora la nación era más frágil y dependiente. El exceso de burocracia era un peso terrible en el menguado presupuesto. El plan de industrialización estaba ralentizado por no decir paralizado.
La fábrica de automóviles GTZ no terminaba de arrancar, la siderúrgica anunciaba como un triunfo incalculable haber llegado a producir 100 toneladas de acero en un mes,  la producción de electricidad era la de 40 años antes, la gente moría de las enfermedades más simples, pues en los hospitales no había ni gaza ni algodón, y el hambre se enseñoreaba en el país, con un incremento bestial en la represión..El gobierno tenía miedo. Miedo de un pueblo famélico y vencido..
El plan de Katkrot  de hacer funcionar una fábrica de autos, para después convertirla en fábrica de tanques de guerra, estaba teniendo un peligroso retraso. Desesperado hizo lo impensable. Un empresario de ISPT , quien era de esos industriales entusiastas del régimen de Dekalia del Norte. Como era lo común en esos casos. El gobierno era inmensamente popular entre los vagos, flojos, intelectuales de cafetín, vagos y parásitos en el extranjero. Eran apoyadores en manifestaciones, discursos , y actos de apoyo... Por supuesto, ninguno hubiera sobrevivido ni una hora en Dekalia del Norte. Se hubieran muerto del susto cuando los pusieran a trabajar más de 10 minutos.
Igualmente había industriales y empresarios que hacían un hipócrita lenguaje, con el único fin de buscar negocios... Pues en ese ambiente Silso Juta, el afamado fabricante de autos Sulsi, había anunciado que iría a Dekalia del Norte a ayudar e instalar la fábrica de autos  GTZ en todos los órdenes.
Simultáneamente el Gran guía, el gran planificador, el gran conductor, creador, padre de la nación lo anuncio en una reunión de ministros, con la aburrida y silenciosa Hoka sentada a su lado.
Todos se levantaron como un resorte aplaudiendo.
--¡Mentira¡ ¡Hipócritas¡¡Cacatúas¡-- gritó enfurecido, golpeando repetidamente la mesa haciendo que todos quedaran paralizados nuevamente de miedo y pavor. Sus ministros, tan incapaces, inmóviles, con la mente cerrada como el, no sabían qué hacer. Pero no podían dejar de sonreír. Sudorosos no entendían los diarios e incontrolables actos de furia y frustración del gran líder..Tampoco entendían porque Dekalia del Norte estaba tan atrasada con respecto a Dekalia del Sur.
Ni ellos lo entendían, ni nadie podía entenderlo. Dekalia del Norte era rica en tierra fértil. Tenía agua abundante, campos y llanuras con 4 metros de tierra negra natural. Playas hermosísimas con agua tibia todo el año. Minas de oro, hierro, bauxita, carbón, uranio, Magnesio, Manganeso, diamantes, cobre,rodio,  litio, gas natural, petróleo de la mejor calidad, buen clima, zona alejada de huracanes. Abundante granito, mármol, esmeraldas, selvas ricas en maderas finas .Se vociferaba que supuestamente habían buenas universidades,  y sus graduados no sabían ni hacer bien   ni una bicicleta, mucho menos un camión.
Por otra parte Dekalia del Sur no tenía nada de riquezas naturales, agua escasa, en medio de 3 fallas sísmicas de extrema categoría, zona de huracanes, playas rocosas. Sin embargo, exhibía un índice de pobreza 0,un adelanto tecnológico que la situaba como la 5ta mini superpotencia del mundo en todos los órdenes...…
El dictador les ordenó sentarse y a grito herido les dijo
—Necesito una crítica a esto. Otro punto de vista, para lograr un consenso, necesitamos ver que modelos de autos y camiones construiremos, cuáles si, cuáles no. Sí no hay una opinión contraria todos se van al espacio oscuro y a sus familias les elimino el QR identificatoria ( QR ID para todo uso, desde pagar bus, usar teléfono, ir a hospital; perderlo era quedar muerto en vida, borrado digitalmente)
Se miraron unos a otros, fijaron la mirada en el más anciano.  Tenían hijos pequeños. El hombre entendió. Alguien debía sacrificarse. Levantó la mano.
El gran líder  hizo un gesto invitándolo a hablar.
--Gran conductor. Es un precedente peligroso y debilitante. Es una alianza con una empresa que representa todo lo que combatimos, adicionalmente es del país que es nuestro peor enemigo. Allá explotan terriblemente a los obreros.  Les pagan buenos sueldos, tienen autos, casas con aire acondicionado, comen 3 veces al día, luz eléctrica todos los días, ven lo que quieren en televisión y van de vacaciones a las playas. Es una información muy peligrosa y debilitante para nuestro pueblo. Por su parte Silso es un peligroso ejemplo. Nació pobre y con trabajo se hizo multimillonario.
El dictador escuchó y asintió, viendo a los demás les dijo, señalando al anciano y sonriendo expresó su satisfacción..
--¿Ven? Esa es una buena opinión contraria. Nos permite ver mejor el panorama y avanzar. Aprendamos de este ejemplo. Sigue por favor. Vas bien. Yo te diría que ocultamos todo lo que dices. Restringimos a sus ingenieros, permitiéndoles únicamente entrenar a nuestra gente, impidiéndole todo contacto social y amoríos. Zona oscura para los nuestros que transijan con el enemigo en esas cosas sociales. También te puedo decir  que ellos nos van a dar los planos y matrices de sus modelos descontinuados de autos, Suv, pick up, camiones y camiones pesados. Dime ahora…
El anciano carraspeo. Vio desesperado a los demás, quienes inmutables miraban el infinito. Hoka negó con un movimiento de su rostro para que el pobre hombre no continuara…
--Dime.—apremio.
--Debilita nuestro pueblo introduciéndole productos de consumo. Nuestra gente camina un mínimo de 50 kilómetros diarios. Eso los hace saludables y resistentes. Los autos los volverían sedentarios y aumentarían los riesgos del corazón.
--¿O sea que no puedo tener autobuses, tractores, y camiones por una concepción ideológica?—preguntó hoscamente el dictador, cerrando los puños sobre la mesa.
El anciano no supo que contestar, previendo una tormenta en el horizonte.
--¡CONTESTA¡—gritó con la cara descompuesta.
-Si—dijo con un hilo de voz.
--Lo sabía. !Malditos!. Todo nuestro atraso es por culpa de ustedes, saboteadores, atrasados, imbéciles…Todos. Todos a la zona oscura—gritó fuera de sí—Guardias. Guardias.
Los guardias entraron…
--Todos al paredón. Son unos malditos. Estaban complotados contra la nación. Están  complotados contra mí. Miserables, lo pagarán muy caro.
Hoka suspiro aliviada, levantándose rápidamente   de su silla y caminando de primera  en la fila... ¡Por fin libre¡
--¡TU NO¡-- rugió el hombre golpeando repetidamente la mesa—Eres la única que comprende y entiende lo que aquí sucede...¿Adónde crees que vas?.
Hoka se detuvo en seco, pues los guardias le impidieron avanzar; viendo el grupo alejarse en medio de una lluvia de golpes. Suspiro derrotada. Por un momento la posibilidad de morir  la había hecho sentirse libre y casi feliz…



CAPÍTULO 5
Tazzia siempre fue inteligente. En la época en que fue a estudiar economía a la Unión Vethel (UV) junto a su hermano, era una joven seria que comprendía, de alguna manera, que debía respirar el aire que su madre tanto ansiaba, apreciar las flores y descubrir por qué verlas la conmovía de forma especial. Su educación marcaba su ritmo: entendía por qué hacer el amor era distinto a enamorarse, habiendo vivido en un mundo físico carente de sentimientos.


Le parecía estúpido que sus compañeras escucharan canciones banales en vez de marchas militares; casi ninguna sabía pelear y veían películas que ellaconsideraba imbeciles. Su hermano, por su parte, comprendía que vivir entre enemigos era una oportunidad para obtener los conocimientos que en su hogar les negaban. Él comía y bebía como un cosaco, disfrutaba de las mujeres y fumaba en exceso. Ambos eran estudiantes Suma Cum Laude, aunque los profesores no les concedían ningún beneficio por su origen. Los odiaban por provenir de una dictadura horrible y por ser hijos de un sádico sin límites. Sin embargo, la cortesía y el respeto eran la norma entre los habitantes, y nadie se metía con ellos.





Al aprobar el séptimo semestre, planeaban pasar una semana de vacaciones antes de terminarlas en Dekalia del Norte. Ambos hermanos  deseaban volver a su país, pues detestaban la degradación moral y social de aquella nación donde la gente hacía lo que quería: elegían a sus gobernantes, protestaban en las calles, los jóvenes rechazaban el servicio militar ,las muchachas decidían no tener hijos ,vivían inmersas en sus iPhone y cada quien gastaba su dinero y se desplazaba a su antojo. Y lo peor de todo: se divertían como nadie.

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Aunque Tazzia aceptaba el trato de algunas compañeras, las consideraba sensibles y débiles. En una ocasión, contra su voluntad,se vio obligada a participar en una fiesta en su apartamento universitario. Ella solo quería dormir, pero el ruido no se lo permitía; además, nunca había probado la cerveza y su sabor le desagradó.



Una de sus compañeras era una joven alegre, sencilla y amable que la trataba con una familiaridad asombrosa, sin importarle que Tazzia la viera como un ser peligroso. Era una ciudadana enemiga de los odiados ISPT. Cuando llegó su hermano, Reon —rubio, atlético y de ojos azules—, ocurrió lo inevitable.Una terrible traición del destino. Fue un "golpe magnético" bidireccional: amor a primera vista. Él olvidó que ella era la hija de la "bestia de Dekalia del Norte", y ella olvidó que él era un soldado de los ISPT. Se enamoraron perdidamente durante tres días intensos; ella estaba hechizada y fuera de control.Desesperada por controlarse ante aquel ser que la tenía hechizada,hipnotizada,alegre,sin poder casi contenerse como una colegiala.



Entendio una canción que consideraba la mar de ridícula y ahora le parecía que la escribieron solo para ella. 




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Kyllyo, informado por los preocupados guardaespaldas  de la muchacha, irrumpió en el apartamento y se llevó a Tazzia a golpes. Fue trasladada de inmediato a Dekalia del Norte para continuar su carrera allá. Según el régimen, se había debilitado y corrompido al entregar sus sentimientos a un "canalla", aunque ella en sus sentimientos sentía haber descubierto algo noble y bello. 

Los servicios de seguridad consideraron el encuentro como un intento de infiltración y lavado de cerebro por parte de los hijos del Almirante Superior Mtx Tecla, porque el extremadamente atractivo Reon y su hermana era precisamente eso. Tazzia fue "salvada" en el último momento. Por otro lado, la familia del Almirante pensó que Tazzia había hipnotizado al joven Reon con su imponente belleza, para extraer información y convertirlo en un informante de Dekalia del Norte



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Katkrot realizó una purga preventiva y, horrorizado al ver que Tazzia heredó los "sentimientos débiles" de su madre, Hoka, la envió a las Fuerzas de Seguridad y Control con órdenes de no darle ninguna concesión. Silenciosamente, Tazzia se adaptó, terminó su carrera y se refugió en la disciplina militar, aunque a veces miraba de forma distinta las flores de la plaza principal mientras rendía honores a la estatua de su padre.








CAPÍTULO 6

Años antes de los desfiles de Tazzia


Cuando Tazzia cumplió dos años, Hoka decidió que debía escapar; la opresión era insoportable, se sentía como un león enjaulado. No podía cantar, bailar ni abrazar a sus hijos, quienes fueron concebidos sin su consentimiento. Se sentía una incómoda espectadora en las celebraciones de Dekalia del Norte, viendo a su esposo beber sin control, mientras todos aguardaban sus arrebatos violentos. Era una historia de terror con ella como única protagonista.Sabía que, al quedarse solos, él la golpearía y ultrajaría según su costumbre.

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En 


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Dos meses después, ella estaba sentada en una silla, mientras veía las silenciosas sirvientas limpiar diligentemente su habitacion.
Solicitó un vaso con agua y préstame te una de las muchachas de servicio se lo acerco...Bebio y vio claramente en el hielo el mensaje.
Mañana 2.AM en el balcon. Una sola oportunidad..

Convencida que era una trampa de su esposo para asesinarla, llena de curiosidad fue al balcón a esa hora. Hoka acudió al balcón sur a las 2 a.m.. A pesar de que su esposo casi frustra el plan al llegar temprano, una llamada urgente sobre la detención del ministro de salud lo obligó a marcharse. Eso reafirmó en Hoka la idea que en minutos moriría...La idea de liberarse de una vez por todas del moustruos de su marido,casi la hizo correr al balcón.

En el balcón, una voz le ordenó no moverse y le colocó un arnés. Fue lanzada al vacío, pero en lugar de caer, fue elevada y transportada por el aire a gran velocidad a 200 metros por encima de la oscura ciudad... por primera vez en años lloro y grito de alegria. Minutos de libertad. No le importaba morir.Realmente no le importaba morir al aterrizar. El parapenti que la transportaba era dirigido por alguien...Su marido.Quien más?.   




Tras aterrizar cerca de una carretera, fue recogida por agentes de la RTCO y trasladada a Dekalia del Sur. Los hombres que la rescataron —enfermos terminales de cáncer y leucemiaque buscaban asegurar el futuro de sus familias— se suicidaron esa misma noche para no dejar rastros. 

La información que Hoka entregó fue vital para orquestar más dominio sobre  Katkrot.

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Mientras tanto, Katkrot declaró furioso que su esposa había sido secuestrada, amenazando con bombardear el Sur. Al ver que no lograba recuperarla, cambió el discurso: afirmó que Hoka siempre fue una espía y proscribió su recuerdo.

 Hoka, ahora libre en el Sur, concedió una entrevista mundial denunciando las atrocidades del régimen, convirtiéndose en una figura más efectiva que mil escuadras navales.


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Hoka dio importantes entrevistas, creo un post cast que se viralizo y obtuvo fuertes ingresos dónde detallo su huida no sin antes declarar ,denunciar y reclamar en nombre de los detenidos políticos en la nación esclavizada por su esposo,leyendo una declaración de una exiliada de la cuál por el momento no podía dar el nombre, sin embargo anuncio que cuando la nación fuera libre indicaría quien era :::

Más de mil personas siguen en prisión.
De muchas de ellas, ni siquiera sabemos si siguen con vida.

El derecho internacional no hizo nada durante tres décadas.
Dentro de otras tres décadas, cuando los sobrevivientes den entrevistas y las cámaras de tortura  sean mostradas al mundo, el mundo fingirá sorpresa y dirá:
“¿Cómo permitimos que esto ocurriera?”

Eso ya lo hemos escuchado antes.

Sigue ocurriendo porque si no lo ves, estás cómodo.
Si no lo viviste, te desconectas.
Entonces se convierte en teoría, no en vida humana.
( De una exiliada que no podía ser identificada pues tenía familiares dentro del infierno que era Dekalia del Norte)



###########

Hoka en la mañana se asomo a la ventana del refugio por dónde permanecería en incógnito... Una gran ciudad, la capital de su país RTCO;con gentes ricas,pobres,en movimiento,con olores en el ambiente,conversaciones,autos...vivos.... Recordó con lágrimas todo..absolutamente todommm

""La celebración que Hoka  contemplaba, con la máscara plástica de sonrisa, era  acerca de su hijo Kyllyo. Había desarmado y armado una ametralladora con los ojos vendados, además había participado en el fusilamiento de un grupo de traidores.
Como cosa extraña le habían permitido usar perfumes, talcos, lavado su pelo con shampoo,  su uniforme gris y verde era  confeccionado con tela de buena calidad..
Tenía 26 nominalmente. Su verdadera edad era mucho menor.  2 hijos que nunca veían, que no podía abrazar, que no podía hablar normalmente con ellos, extranjera en un pueblo desconocido. Esposa de un sádico criminal.
Sin embargo ésta fiesta era diferente. Había extranjeros. No sabía de qué países provenían. Vestidos de forma que la dejo admirada. Tuvo que controlarse. Hubiera huido con cualquiera de ellos. No es que se enamorara. Era que les fascinaba su educación, cortesía, de los temas tan diferente,  ella desde su silla los escuchaba hablar. Hablaban sin miedo. Decían lo que querían. Se reían sin pedir permiso. Cortejaban a las rígidas oficiales.
Para ahorrar la celebración era conjunta. Varios ejecutivos de una filiar de empresa de Hardware y Software de Dekalia del Sur; con base en RTCO, estaban estableciendo negocios. Como siempre. El único que podía hacerlo era su marido.
Estaba más que segura que no entendía nada de lo dicho por ellos. Pero no daría su brazo a torcer. Haría el negocio según su criterio.
Por esa razón también se encontraba ahí. Eran de su patria  la RTCO y algunos no hablaban el difícil idioma de Dekalia del Norte .Humildemente ella podía traducir. Sería una muestra de la igualdad de Dekalia del Norte.
¿Por qué esa fiesta era tan diferente a las otras?. Sencillamente se realizaba en la Embajada de la RTCO .
El embajador por protocolo debía conversar con ella. Mostraba indisimuladamente el orgullo que le producía que una ciudadana de su país fuera la primera dama de otro.
Ella se mantenía fascinada escuchando música de una orquesta, viendo al personal de la embajada bailar alegremente. Tenía los ojos húmedos de felicidad. Su primer momento feliz en su mundo sin color.
El embajador se acercó .Pretendía invitarla a bailar. Inteligente se dio cuenta que no era buena idea. Por eso se limitó a un metro de ella hablar por menos de un minuto, por mera cortesía de diplomático.
Su esposo por ese momento estaba de espalda. Su grupo y él se encontraban en un grupo, hablando animadamente de las prestaciones del nuevo Dron de Combate Águila Azul. Pretendía comprar 100.
El embajador dentro del protocolo le comento que conocía su provincia, limítrofe con el bello desierto. Ahora era una importante ruta turística.
--Quiero escapar. Sáquenme de aquí. Tengo algo importante que decir.— dijo en medio de lo que el hombre expresaba. No lo había planificado. Salieron sus palabras, sin pensar lo que decía. En fin. ¡qué más daba¡
El hombre continuó hablando, sin ninguna inflexión en su rostro, protocolarmente se despidió, ella se sintió la mar de estúpida por lo que había hecho.A fin de cuentas fueron ellos quienes la vendieron a su marido.
Cuando terminó la reunión, los ejecutivos extranjeros se pararon en fila para saludar a los ilustres invitados. Sucedió algo impresionante. Todos no disimulaban el impacto de su belleza. Con dos hijos, casada, vestida sencillamente, sin maquillaje,, todos la habían visto diferente. Era una señal. Todavía eres bella. Todavía tenía  derecho a una vida.
Transcurrieron dos meses. Siempre tenía en su mente que hizo una mayor idiotez. Afortunadamente no tuvo consecuencias. Con eso estaba más que satisfecha.
¡Qué gran tontería¡. Ellos fueron los que la vendieron. No la rescatarían. Agarrarse de la información de la enfermedad de su esposo. De seguro sus espías lo sabían ya. La RTCO lo sabía todo.
Un día, sin ver ni oír, estaba sentada, solitaria en su habitación apartamento., mientras un grupo de mujeres limpiaban el piso. Era un gran honor limpiar el piso en palacio. Debían hacerlo con rostro de felicidad.
Se levantó para ir a la nevera a tomar agua. Una de ellas la adivinó y prestamente le sirvió un vaso con agua. La miró diferente y siguió limpiando.
Comenzó a tomar. Vio uno de los cubos de hielo. Estaba escrito fosforescente. A pesar de lo pequeño se leía fácilmente. Se sentó viendo el vaso.
. Lo leyó.
“En dos días, vaya al balcón sur de su aposento, el que está frente a la garita 9.A las 2 a.m. No tendrá otra oportunidad”
SE comió los hielos. Una trampa de su marido para tener justificación para matarla. Se sintió feliz. Ya saldría de todo esto. ¡Por fin¡. ¡Por fin moriría¡.¡Por fin seria libre¡
...Estaba más que segura que su cuarto estaba infestado de cámaras y micrófonos ocultos. Pero si iría al balcón a esa hora. Su esposo tenía días sin verlo. Ojala no se le ocurriera venir. Pero. Precisamente eso fue lo que sucedió.
Llegó como a las 12 y media de la noche. La prueba que se quedaría y a las 2 de la madrugada la acusaría de traición. Lo corroboraba el hecho que se mostrara amigable, casi amable. Extrañado por su cortedad y frialdad. Es que estaba muy contento. Habían logrado fabricar su primer camión 4x4, por supuesto que para exclusivo uso militar .
Se disponía a acostarse, ella con terror lo hizo igual. La violaría, la obligaría a besarlo. La obligaría a hacer poses.
Una llamada lo interrumpió. El ministro de salud y su familia habían sido detenidos. Pretendían escapar a ISP. Hecho una furia salió. No volvería. El mismo los mataría.
A las 2 A.M salió. No tenía ninguna esperanza. Pero tenía curiosidad de saber cómo haría su esposo para capturarla. Estaba convencida que lo del ministro era mentira.
Salió al balcón  gigantesco e infinito. Todo oscuro. La ciudad oscura. Solo el cielo surcado por el esporádico resplandor de las luces antiaéreas.
--No mire. No se mueva—dijo la voz detrás de ella—No me mire.
Unas manos le colocaron un arnés.
--Ya entiendo—pensó sin ninguna emoción.—Cuando salte me estrellare contra el suelo. Dirían que fui asesinada o me suicide.
La empujaron al vacio.Debió haber hecho esto mucho tiempo atrás. Ni se acordó de sus hijos. Sintió el halón hacia arriba. Se elevó y un gran susto le oprimió el corazón. No sabía que la llevaba por el aire. Casi no podía respirar ni abrir los ojos. Con mucha dificultad se llevó la mano a la nariz para poder respirar. Sentía sus mejillas desplazarse. Sentía que marchaba a gran velocidad. Más o menos veía  la oscuridad que envolvía en un manto de miedo a Poz-xekia, allá debajo de ella a unos 400 metros .Por su parte, Repentinamente no  tenía nada de miedo. Solo reía y lloraba. Si este era un regalo de su marido. Era el mejor que hubiera hecho nunca jamás. Le perdonaba todo por esos 5 minutos de felicidad.
Lentamente comenzó a descender. No veía adonde caería. Tampoco le importaba. Lentamente, casi detenida en el aire, fue delicadamente colocada en el piso, en un césped al lado de una carretera. Como pudo comenzó a quitarse el arnés.-
--Hoka... Hoka... Aquí—dijo una voz entre los árboles.
Miró desorientada. Hasta que los ubicó. Había un grupo de personas... Vio la mole de 2 camiones.
En silencio camino hacia ellos..¿Dónde estaría Katkrot?..Esperaba oír el tronar de su voz.
Una mano la tomo con respeto.
Suba...rápido...No tenemos mucho margen de maniobrar. --Le habló en el idioma de su país de la RTCO .

 .

Meses despues....
Con el dinero obtenido, Hoka comenzó a invertir en la bolsa de valores, utilizando su vasto conocimiento económico. 
Sin buscarlo,sin proponérselo, Se enamoró de su corredor de bolsa, Draktron, con quien se casó tras divorciarse de Katkrot. Tuvieron una hija llamada Letzka.

Ambos diversificaron su cartera, inversiones inmobiliarias,consecionarios de autos y camiones, una fábrica de semiconductores y microships...Era dinero que Hoka utilizaría para rescatar sus dos hijos,allá en la oscura Dekalia del Norte.





 Sin embargo, la felicidad no duró para siempre;una tarde Hoka fue a una importante boutique.Midiendose el traje, una de las costureras la pincho con un alfiler; mil disculpas,todo bien..A las horas Hoka enfermo...Contaminada radio activamente...No se pudo hacer nada.
 Hoka falleció, y Letzka,muy pequeña quedó con su padre...


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Años después su padre en un segundo matrimonio.Letzka la actriz del momento y la inesperada caída del pedestal
 La bella Letzka sumida en excesos y sin control, terminó en un hospital psiquiátrico, bajo una camisa de fuerza y sin reconocer a su padre.



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Draktron, desesperado por la situación de su hija y la presión de sus accionistas en el holding Hoka Group Corp., emprendió un viaje hacia la RTCO.El grupo de empresas no tenía un heredero aparente, los socios e inversionistas en la bolsa de valores estaban preocupados.La empresa no tenía continuidad..

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 Durante el vuelo,en su jet privado, su asistente le informo que tenía una llamada personal.
--- Quien?
-- La comandante Tazzia.
El hombre dió un respingo.Sin más Tazzia sabía de su hermana.No dudo que Tazzia exigiría explicaciones de lo acontecido a su hermana.
 recibió una llamada inesperada de Tazzia,y ahora una figura poderosa en Dekalia del Norte.



 Bajo una "amenazante invitación" y escoltado por aviones de combate, Draktron se vio obligado a desviar su rumbo hacia el hermético país enemigo para una reunión urgente cara a cara con ella.

El hombre vio en su mente todo lo acontecido estos días y no le cupo la menor duda que Tazzia lo sabía todo...

Días antes del vuelo

Draktron miraba a través del cristal a su hija Letzka. Sentada, con la mirada vacía, en un cuarto acolchado, con una camisa de fuerza, totalmente incoherente.
El médico trataba de colocar inútilmente una mirada optimista.
--¿Dónde falle?. ¿Qué fue lo que me faltó hacer por mi hija?—preguntó angustiado. A su lado, llorosas Armenia y Lydia contemplaban espantadas aquel despojo humano.
--Pedimos disculpas. Tuvimos graves errores de apreciación. No logramos ver la magnitud del daño. Sugiero un internado de un año. Estamos en capacidad de garantizar que no habrá daños psicológicos ni físicos.—sugirió cuidadosamente el doctor, pensando en la cantidad de ceros de los honorarios
Draktron se agarró a esa esperanza. Pero su hija no los había reconocido. Se limitaba a reírse estúpidamente, a masticar epilépticamente,  abrir y cerrar las manos de una manera que enloquecía. Por eso le había puesto la camisa de fuerza para que no se hiriera. Le habían cortado las uñas ,su comida y necesidades fisiológicas era asistidas..
Tantos consentimientos, tantos mimos, ningún control. Tenían resultados nefastos.
No podía culpar a Armenia. Se había casado nuevamente, más que todo para darle una madre a su hija. Pues borrar a Hoka de su corazón era imposible. La alegría, la felicidad, el amor había descendió con ella en la urna. Y si se mantenía vivo era por sus hijas.
Armenia era una muchacha simple y sencilla, que adoró a Letzka en todo, con toda honestidad,  no le disminuyó ni un milímetro su cariño y entrega cuando nació  Lydia.  Los errores fueron de todos.
Demasiado débiles. Fue un impacto terrible encontrar el cuarto de Letzka convertido en un almacén de todo tipo de licores, drogas, dinero, preservativos, inyectadoras. No estaba estudiando, había abandonado la universidad tiempo atrás y lo había ocultado. El dinero ganado en la telenovela lo había dilapidado desde el primer centavo hasta el último en francachelas, orgias, fiestas, regalos, donaciones, chantajes por videos indebidos,  manteniendo vividores de todo tipo.
Sucedió lo que tenía que suceder. Sus accionistas comenzaron a ponerse nerviosos. El largo plazo de las empresas no tenía continuidad. 2 mujeres .Una de casi 20 años perdida en el espacio. Otros 2 herederos prácticamente confinados dentro de su país. Lydia muy pequeña.. Él estaba joven.. Pero si le sucedía algo. Las empresas quedarían descabezadas. No pensaban en el futuro. Pensaban en el ahora. Le sugirieron Vender. Buscar socios mayoritarios. En fin. Era mucho dinero 10.000.000.000 de Dólares de RTCO(10.000.000 Mondoong.Coin) .
Era verdad .Hoka Group Corp. era un holding que comenzó como una oficina de inversiones de bolsa, aumentó a inmobiliaria, seguros, se incrementó como constructora, después manejaba sus propios centros comerciales, franquicias de comida rápida, concesionarios de autos, camiones y tractores. Embotelladoras de bebidas refrescantes. Estaba comenzando a incursionar en los hipermercados. Tenían el 9 % del capital accionario de  Yang Pa Motors... 
¡No era poca cosa lo que Letzka estaba botando con su comportamiento¡.
Precisamente a pesar de su angustia tenía que ir al aeropuerto, viajar personalmente y tranquilizar a sus accionistas de la RTCO. No tenía ningún ánimo de hacerlo, pero era urgente y necesario.
Por eso una hora despues  en su INBO 36 
Volaba en un aburrido viaje de 4 horas hasta To-Ing-Ta capital de la RCTO… a 36  kilómetros de altura, se mantenía distraídamente viendo las estáticas nubes  desde su panorámica ventana, que por cámaras le permitía disfrutar el vuelo en visual de 360 grados completamente.
Sin embrago sentía que traicionaba a Hoka. Tenía vergüenza de ir a su tumba y explicarle que por su culpa su hija había descendido todas las escaleras.
Su asistente atendía una llamada. Lo normal. En 4 horas mucha gente llamaba.
Se acercó con el celular en la mano y le dijo.
--Alguien quiere hablar con usted.
..¿…?
--Tazzia Letkro. —dijo la asistente con cada letra
Dio un respingo. Lo que le sucedía a su hija se había permeado al otro lado de la alambrada y partes interesadas le pedían cuentas. Tomó inmediatamente el teléfono.

Así que saliendo de sus pensamientos e inspirando fuerte tomo su iPhone y la pantalla holográfica se encendió 
--Saludos Srta. Tazzia-´-dijo inmediatamente, preparándose para lo peor.
--Lo saludo. Quisiera saber en qué lugar se encuentra en éste momento. —preguntó una voz, que por saber  el de quién era, entendía que era una mujer, de lo contrario, cualquiera la hubiera confundido con el tono automático de respuesta de cualquier computadora.
--Estoy en mi avión en vuelo hacia la RTCO.—señaló cuidadosamente,sabía que ellos estaba mirando su ruta.
--Me urge hablar personalmente con usted. ¿Tiene suficiente combustible para llegar aquí?
--Inmediatamente le digo—le solicitó a su asistente e inmediatamente éste fue a la cabina. Momentos después por teléfono interno le afirmaban.
--Si tengo autonomía.—contestó, absolutamente intrigado, y entendiendo que la pregunta era interesada. Alguien debió  haberle dicho la ruta de vuelo y era obvio que  estaban más que contemplaban  su itinerario.. O sea que en Dekalia del Norte si estaban suscritos a flaighradar 240
--Es necesario que venga aquí a Dekalia del Norte.-- indicó la mujer
--Es una invitación algo extraña. Tengo asuntos en agenda de verdad impostergables en To-Ing-Ta.—expreso con extremo cuidado
--Esto es  más importante. No es soberbia. Necesito hablar personalmente con usted. Y será ahora—informó la voz sin ninguna inflexión.
-¿No puede ser en video conferencia?.—aventuró el hombre.
--No. No... Lo hubiera hecho. Necesito hablar urgentemente con usted cara a cara. —contesto secamente la voz al otro lado. Inmediatamente por la pantalla de su internet apareció el rostro,  firme, bello de Tazzia.
--Es arriesgado. Hay muchas cosas que explicar.—contestó viendo la pantalla.
La voz no contesto. No podía arriesgarse a que lo derribara. , sabía que por ahí estaban cerca. Y si...Ya le confirmaban que jets color gris  negro de Dekalia del Norte estaban en formación rodeándolo.







--¿Cómo compruebo que una vez allá poder salir?.-- pregunto ,olvidando la cortesia
--Tiene mi palabra.
--Su hermano y yo…
--Tiene mi palabra—dijo la voz en tono que no admitía réplica.
--Está bien. —acepto. No todos los días recibía una amenazante invitación de un ser tan peligroso y enigmático
--Alguien de mi personal le hablara su piloto. Le dará la ruta de vuelo. En una hora espero reunirme con usted…Lo escolta remos.
Draktron entendió que estaba en un lío. Un vuelo no autorizado a un país enemigo. De seguro pasarían muchas horas de silencio. Pensarían en un secuestro. Un accidente. Dekalia del Norte derribaba a todos. O que estaría desertando. Pero ya estaba hecho. Si sus acciones están cayendo. Ahora bajarían por el ascensor a velocidad de vértigo.





Continua en

domingo, 28 de diciembre de 2025

Trinchera de Espinas de Madera.Capitulo Final

Novelas Por Capitulos

### Trinchera de Espinas de Madera #### Capítulo 8: El Abrazo del Bowibu Los golpes en la puerta llegaron al fin, no como un trueno, sino como un ritual inevitable. Eran las 4:17 de la madrugada, según el reloj digital que Gunther había desconectado semanas atrás para ahorrar batería. Ji-yeon, acurrucada contra él en el suelo frío, se tensó como un animal herido. Sus ojos, hundidos en órbitas moradas, se abrieron de golpe. No hubo palabras. Solo un beso rápido, desesperado, con sabor a sangre seca y a semen de la noche anterior. Gunther se levantó, desnudo y magullado, y abrió la puerta sin resistencia. Cuatro agentes del Ministerio de Seguridad del Estado —el Bowibu— entraron como sombras negras. Uniformes impecables, rostros de piedra. El líder, un hombre alto con cicatrices en las manos, lo miró con desprecio clínico. —Profesor Voss. Camarada Gunther Alexander. Está bajo arresto por traición al pueblo y conspiración contra el Estado. No hubo sorpresa. Gunther extendió las manos para las esposas. Detrás de él, Ji-yeon fue arrastrada del suelo por dos agentes. Gritó una vez, un sonido gutural que se ahogó cuando le taparon la boca con un trapo. La golpearon en el estómago hasta que se dobló, vomitando bilis sobre sus pies descalzos. Los separaron de inmediato. A Gunther lo metieron en un saco negro sobre la cabeza y lo arrojaron a la parte trasera de una furgoneta. El viaje fue largo, lleno de baches y silencio. Sintió el olor a gasolina y a miedo propio. Pensó en Ariza, en cómo su muerte lo había traído aquí. Pensó en Ji-yeon, en si la volvería a ver. Lo bajaron en un sótano subterráneo, un kuryujang —centro de detención e interrogatorio— en las afueras de Pyongyang. Lo desnudaron, lo registraron con brutalidad: dedos invasivos en cada orificio, buscando dinero, mensajes, cualquier cosa. Lo afeitaron la cabeza con una navaja oxidada que le cortó el cuero cabelludo en varios puntos. La sangre corrió caliente por su cuello. La primera sesión de interrogatorio empezó esa misma noche. Lo encadenaron a una silla metálica en una habitación sin ventanas, iluminada por una bombilla desnuda que parpadeaba como un ojo enfermo.

Ahí llegó El interrogador principal . Era una mujer. Alta, delgada, con uniforme negro ajustado que acentuaba su figura atlética. Cabello corto, ojos fríos como el acero de una bayoneta. Bella, preciosa.





Casi que se rio.Lo supo siempre.Ri Ji-jeon. No la Ji-yeon del jangmadang, la vendedora de cables con ojos desesperados. No.La verdadera. La Coronel Ri Ji-jeon, oficial superior del Bowibu, División de Operaciones Especiales contra Extranjeros.
Gunther la miró, y por primera vez sintió que el mundo se rompía del todo. —Tú...Siempre lo supe —susurró, la voz ronca por la sed. Ella sonrió. Una sonrisa perfecta, profesional, sin calor. —Hola, Gunther Alexander. O Voss, como te gustaba llamarte. El zorro que cayó en su propia madriguera. Se acercó, sus tacones resonando en el concreto. Le tocó la mejilla con guantes de cuero negro, un gesto casi tierno que contrastaba con la frialdad de sus ojos. —Todo fue una operación. Desde el principio. El Tío, el hermano, los 5.000 dólares. Todo diseñado para atrapar a un extranjero ingenuo con acceso a fondos occidentales y un corazón roto. Pudo ser cualquiera. Te elegí a ti porque eras guapo. Bien parecido, como dicen en Occidente. Fácil de seducir. Fácil de romper. Gunther intentó escupir, pero solo salió saliva seca. —¿Y el sexo? ¿La habitación sin ventanas? ¿Todo eso también era parte del guion?-- pregunto sabiendo de antemano la respuesta Ji-jeon —no, la Coronel Ri— se rio suavemente. Se sentó en la mesa frente a él, cruzando las piernas. —Improvisación. Me gustaste de verdad. Tu cuerpo, tu desesperación. Fue... divertido. Pero al final, todo sirve al Estado. Demostramos la culpabilidad de los extranjeros. Cómo corrompen, cómo traicionan. Tu "Operación Fénix" era perfecta: un profesor de ROCT reclutando disidentes, moviendo dinero, planeando fugas. Evidencia irrefutable. Un agente entró con una carpeta. Fotos: Gunther en el jangmadang, con el Tío, con Min-ho. Grabaciones de audio de sus conversaciones. Incluso fotos de ellos follando en el apartamento, tomadas desde una cámara oculta en la telepantalla. —Te embrujaste a ti mismo, Gunther. Creíste en mí. En nosotros. Y ahora, pagarás.-- dijo con el íntimo tono de ambos,después de amarse con locura. La tortura empezó esa noche. Primero, lo colgaron de las muñecas, pies apenas tocando el suelo. Lo golpearon con varas de madera en las plantas de los pies, en las rodillas, en la espalda. Cada golpe un estallido de dolor que lo hacía gritar hasta quedarse sin voz. Luego, el agua. Lo obligaron a arrodillarse en una tina, agua hasta la nariz. Lo empujaban bajo el superficie hasta que los pulmones ardían, sacándolo justo antes de ahogarse. Repetido. Una y otra vez. —Confiesa —decía Ri Ji-jeon, observando desde una silla—. Confiesa que eres un espía imperialista. Que viniste a derrocar al Líder. Gunther negaba. Al principio con rabia, luego con súplicas mudas.

-Que voy admitir?. Pues la verdad. Nos acostamos, hicimos el amor como animales.Me enganche en una relación sin futuro....creo en ti... En la tercera sesión, trajeron electricidad. Electrodos en los dedos, en los genitales. Corriente que lo hacía convulsionar, orinarse encima, morderse la lengua hasta sangrar. Ri Ji-jeon participaba personalmente. Se quitaba los guantes, lo tocaba. Lo violaba con objetos fríos —un bastón, una botella— mientras le susurraba al oído: —Te amo, Gunther. Te amo tanto que te destruiré. Me embrujaste con tu piel pálida, con tu deseo. Ahora, me libero de ese hechizo.Me obligantes a enamorarme de ti.Eso de debilita, me corrompe.Por eso toda esta charada. Lo montaba a veces, forzándolo a endurecerse con drogas inyectadas, follándolo mientras los agentes miraban o grababan. Era violación pura, humillación absoluta. Le decía "te amo" mientras lo sodomizaba con un strap-on improvisado, lágrimas falsas en sus ojos. —Eres mío. Siempre lo fuiste. Pero ahora, te mato porque no puedo tenerte. Tu belleza extranjera me corrompió. Debo purgarme matándote.-- le dijo mordiendo lo brutalmente en la mejilla,mientras lo miraba cara a cara Gunther perdía la noción del tiempo. Días, semanas. Lo alimentaban con sopa agria, arroz con gusanos. Lo dejaban en una celda diminuta donde no podía estar de pie ni acostarse del todo. Privación de sueño: luces constantes, ruidos grabados de gritos. En una sesión, trajeron a Ji-yeon —la verdadera, la que él había escondido. Estaba irreconocible: huesuda, cubierta de moretones, ojos vacíos. La arrojaron al suelo frente a él.
-- Resiste. Yo me lánzate la culpa de todo. Soy extranjero. A la larga me liberan. Dire que te engañe e involucre contra mi voluntad.

La mujer levantó su cara y comenzó a reír . —Ella era mi agente encubierta,yo misma —dijo Ri Ji-jeon parándose repentinamente y riéndose con malvada expresion—. este era mi disfraz, buen maquillaje ,La usé para atraerte. Odio está representación que hice;ropa normal,maquillaje barato





porque se que amas a esa figura y no a mi, a pesar de todo Me gusta ,cuando me hacías el amor así. Ahora Nadie nos ve. Será la última vez.Se que voy a llorar de desesperación. Pero no puede ser de otra forma.Adonde vas morirás y yo estaré tranquila. No serás de nadie.Solo mio.-- dijo clavándole las uñas en el brazo. Gunther se rompió entonces. Confesó todo. Firmó papeles. Admitió ser espía, traidor, corrupto.Sabia que no tenía oportunidad ante ella.
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Lo trasladaron a un kwanliso, un campo político en las montañas del norte. Camp 15, Yodok, o uno similar. Trabajo forzado en minas de carbón, 16 horas al día, con raciones que lo reducían a esqueleto. Allí, en las barracas heladas, oyó rumores. Ri Ji-jeon había sido ascendida por su operación exitosa. Demostró la "culpabilidad de los extranjeros". Su informe era lectura obligatoria en las academias del Bowibu. Gunther cavaba carbón, pensando en ella. En su cuerpo, en su traición. En cómo la amaba y la odiaba. En cómo ella lo amaba lo suficiente para destruirlo. Una noche, un guardia nuevo le susurró: "La Coronel Ri viene de visita. Quiere verte. Dice que te extraña." Gunther sonrió en la oscuridad. El juego no había terminado. O quizás sí. En este infierno, ¿qué diferencia había? La nieve caía eterna fuera de las alambradas electrificadas. Adentro, los prisioneros morían uno a uno. Gunther esperaba su turno, o su visita. El Gran Hermano había ganado. Pero en su mente rota, Gunther aún follaba a Ri Ji-jeon en la habitación sin ventanas. Aún la odiaba. Aún la amaba. Y planeaba, en silencio, su venganza. O su muerte. (Continuará)


### Trinchera de Espinas de Madera

Dos meses después. #### Capítulo 9: La Habitación 101 El campo de reeducación política número 14, en las montañas de Hamgyong del Norte, era un valle helado rodeado de alambradas y torres de vigilancia. El viento cortaba como cuchillas, y el carbón negro cubría todo: la nieve, la piel, los pulmones. Gunther Alexander Voss ya no era un hombre; era el prisionero 47-892, un saco de huesos con cabeza rapada y ojos hundidos que cavaba en la mina desde el amanecer hasta que la oscuridad lo devoraba todo. Habían pasado meses —o años; el tiempo se disolvía en este lugar—. La rutina era simple: trabajo hasta desfallecer, sopa agria con gusanos, palizas por cuota no cumplida, ejecuciones públicas los domingos para mantener la moral. Gunther había visto a hombres romperse de formas que ni en sus peores pesadillas berlinesas imaginaba. Uno confesaba haber sido agente de la CIA solo por dormir una noche sin golpes. Otro se comía su propia mierda para calmar el hambre. Pero Gunther resistía. En su mente rota repetía un mantra: *Ri Ji-jeon vendrá. Me prometió que vendría.Se que vendrá a liberarme. Vendrá a matarme* Y ella llego. Una mañana de invierno tan fría que el aliento se congelaba en la barba, los guardias sacaron a Gunther de la barraca. Lo arrastraron, encadenado, a un edificio separado: el centro de "reeducación intensiva". Lo metieron en una celda blanca, sin ventanas, con una sola bombilla y una silla de metal atornillada al suelo. Lo dejaron allí tres días, sin comida, solo agua helada. La luz nunca se apagaba. El silencio era tan absoluto que oía su propia sangre circulando. Al cuarto día, la puerta se abrió. Ella entró sola. Coronel Ri Ji-jeon, impecable en su uniforme negro, botas relucientes, el cabello corto peinado hacia atrás. Llevaba guantes de cuero y un maletín pequeño. Olía a jabón caro y a poder absoluto. Cerró la puerta con llave. Se quedó mirándolo. Gunther, desnudo y temblando, levantó la vista. Su cuerpo era un mapa de cicatrices: quemaduras de electricidad, cortes infectados, costillas visibles bajo la piel translúcida. —Mi hermoso extranjero —dijo ella en voz baja, casi tierna—. Mira lo que te has hecho. Gunther intentó hablar, pero solo salió un graznido. Ella se acercó, se arrodilló frente a él y le tocó la cara con el guante. El cuero frío contra su piel ardiente fue un shock.
En silencio, sin dejar de verlo lo baño, ella misma fue limpiando las costras de sucio.. limpio sus dientes, le coloco cremas contra los hongos en los dedos de los pies, lo afeito. —Te quiero, Gunther. Siempre te amé, desde que te escogieron para esta escena, yo llegaría a ti de una u otra forma;. Por eso tuve que romperte. Me embrujaste con tu piel blanca, con tus ojos tristes, con tu deseo por mí. Un oficial del Partido no puede amar a un enemigo del pueblo. Así que te purifiqué. Te traje aquí para salvarte... y para salvarme.Nuestra relación es tóxica,dañina,te tengo miedo,de noche cuando duermo me extremezco de deseo, no puedo trabajar,no puedo aferrarme a mis creencias.Eres maligno.Eres extremadamente bello y debo destruirte. Se quitó los guantes lentamente. Sus manos eran suaves, manicure perfecto. Le acarició el pecho, los pezones endurecidos por el frío, bajó hasta su sexo flácido y lo tomó con delicadeza clínica. —Te voy a matar, amor mío. Pero primero, te voy a hacer confesar la verdad final. No la verdad del Partido. La tuya.

Luego diestra mente le hizo sexo oral, luego con movimientos felinos se desnudo, mostrándole su cuerpo precioso y perfecto.

-- Soy de vulva muy pequeña.. tu aparato europeo gigante me destroza, me hace feliz y me convierte en una puta.Tu puta.
Cuando terminaron de amarse como animales en el frío suelo, ella se incorporo. Abrió el maletín. Dentro había instrumentos: pinzas, un bisturí pequeño, una jeringa con un líquido transparente, y algo peor: una caja de madera con agujeros. Gunther conocía esa caja. Había oído los rumores en el campo. La Habitación 101 norcoreana. Ri Ji-jeon se sentó en la silla frente a él. Lo miró a los ojos. —Sabemos lo que más temes, Gunther. No es el dolor. Lo soportaste. No es la muerte. La deseas. Es otra cosa. Abrió la caja. Dentro, atadas con alambres, había tres ratas grandes, grises, hambrientas. Sus ojos rojos brillaban. Chillaban de excitación. Gunther palideció. El miedo primal, el que no podía controlar, le subió por la garganta como bilis. Desde niño le aterrorizaban las ratas. En Berlín, una vez una lo mordió en la cara mientras dormía. La cicatriz aún estaba en su mejilla. Ri Ji-jeon sonrió, esta vez con verdadera tristeza. —Te pondré esta jaula en la cara, amor. Las ratas olerán tu miedo. Comerán a través de tus ojos, de tu nariz, hasta tu cerebro. Lentamente. Mientras yo miro. Se acercó con la jaula. Las ratas se volvieron locas, arañando los barrotes. Gunther gritó. No palabras. Un sonido animal, inhumano. —¡No! ¡Por favor! ¡Haré lo que quieras! Ella se detuvo. La jaula a centímetros de su cara. —¿Qué quieres confesar? —¡Que te amo! ¡Que siempre te amé! ¡Que el Partido tiene razón! ¡Que los extranjeros somos gusanos! ¡Que merezco morir!!Yo fui uno de los que ayudó a Hoka a escapar! Ri Ji-jeon bajó la jaula. Las ratas chillaron de frustración. —No es suficiente. Volvió a acercarla. Gunther rompió del todo. —¡Traicionaré a cualquiera! ¡A Klaus! ¡A los disidentes! ¡Dame nombres falsos y los firmaré! ¡Diré que Ariza era una puta imperialista! ¡Que nunca la amé! ¡Que solo te amo a ti y al Líder! Ella apartó la jaula. La cerró. La guardó. Se arrodilló de nuevo. Lo besó en la boca. Un beso profundo, con lengua, como amantes en la habitación sin ventanas. Gunther respondió con desesperación, lágrimas corriendo por su cara. —Bien, mi amor —susurró ella contra sus labios—. Ahora eres puro.Sabes algo?. Un día soñé que tú y yo caminábamos felices por Urbania.Tu tenías una niña en brazos y yo estaba embarazada.Nos reíamos.Eramos felices...Desperté y me sentí sucia, traidora a mi ideología, a mi entrenamiento.Tu eres el culpable.. Se levantó. Sacó la jeringa. —Esto es para el dolor. Y para el placer.Se que no tienes fuerza para hacerlo normalmente Le inyectó en el cuello. Una droga que calentó su cuerpo, que lo hizo endurecerse a pesar del terror. Ri Ji-jeon se desabrochó el uniforme. Se quitó la chaqueta, la camisa, el sujetador. Sus pechos perfectos, como los recordaba. Se sentó a horcajadas sobre él, aún encadenado a la silla. Lo montó lentamente, mirándolo a los ojos. —Te amo, Gunther. Te amo tanto que te voy a matar y después me mataré.Tengo un atraso.No puedo seguir traicionado lo que soy.No puedo tener un bebé de un cerdo capitalista. Lo cabalgó con furia controlada, sus caderas moviéndose como en un ritual. Gunther gemía, mezcla de placer y horror. Ella lo besaba, lo mordía, le arañaba el pecho ya destrozado. —Cuando termines dentro de mí —susurró—, te cortaré la garganta. Será rápido. Y me llevaré tu semilla. Quizás tenga un hijo tuyo. Un hijo del enemigo, para criarlo como soldado del Partido. Gunther eyaculó con un grito ahogado, el orgasmo más intenso y terrible de su vida. Ella se levantó. Su semen corría por sus muslos. Tomó el bisturí. Se acercó a su cuello. Gunther cerró los ojos. —Es verdad, es muy básico,debo aceptarlo. Estoy enamorado de ti, con disfraz,con uniforme,desnuda—repitio él. —Falso, mentira.No me amas a mi te enamoras tes de la muchacha del mercado,la que fue tu compañera, la que tenía miedo y busco refugio en ti. Ella no existe, nunca se enamoro de ti.Yo si.Me atraistes desde el primer momento.Deseaba estar contigo,solos los dos, como ahora.Este es nuestro verdadero refugio—respondió ella. El bisturí brilló bajo la luz. Pero no cortó. En vez de eso, Ri Ji-jeon se arrodilló de nuevo. Lo besó en la frente. —No puedo —susurró vencida—. No puedo matarte. Me embrujaste demasiado. Guardó el bisturí. Sacó una llave del bolsillo. Le quitó las cadenas. —Hay un túnel. Debajo de la mina. Lleva a ROCT. Un guardia está comprado. Corre. Ahora. Gunther la miró, incrédulo. —¿Por qué? —Porque me importas de verdad. Y porque si te mato, tendré que matarmé después. El Partido no permite el amor. Así que elijo la traición final.Te traicionó,traicionó mis ideales y me traicionó yo. Lo empujó hacia la puerta trasera de la celda. Un pasadizo oscuro. —Corre, Gunther. Y olvídame. Él dudó un segundo. La besó una última vez, con sangre y lágrimas. Corrió. Detrás de él, oyó un disparo. Dicen que Ri Ji-jeon se había pegado la pistola en la sien. Cuando los guardias entraron, informaron que encontraron un cuerpo perfecto en un charco rojo, y al prisionero extranjero estaba desaparecido.

#@#@## Gunther cruzó la frontera esa noche, guiado por el guardia sobornado. Llegó a ROCT hecho un esqueleto, con el nombre cambiado, la mente rota. Nunca volvió a Urbania. Vivió en el exilio, en un pequeño apartamento en la Unión Vettel, escribiendo su confesión. La novela que estás leyendo ahora. A veces, en sueños, vuelve a la Habitación 101. Ve a Ri Ji-jeon montándolo, con el bisturí en la mano y amor en los ojos. A veces despierta gritando.Viendo a Ri Ji-jeon con la pistola en la sien. A veces despierta erecto. El Gran Hermano ganó, al final. Porque incluso en la libertad, Gunther la ama. Y la odia.Y la adora.No puede enamorarse Y sabe que ella lo salvó, asesinando a una inocente. Todo fue otra mentira.Lo supo cuando un desconocido le entregó la fotografía de una niña con rascos coreanos y ojos azules.En el reverso de la foto estaba estampado un beso con lapiz labial.Los labios de ella. Fin.
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jueves, 18 de diciembre de 2025

La trinchera de espinas de madera. Cap 1

Novelas Por Capitulos

### La trinchera de espinas de madera



#### Capítulo 1: El olor a carbón quemado Dekalia del norte , otro invierno . La ciudad huele a carbón quemado y a nieve sucia. No es un olor fuerte, es un olor constante, como si el aire mismo estuviera cansado de respirar. Alexander Voss llegó cuatro meses atrás con un visado de profesor invitado en la North Dekalia University of Science and Technology. Treinta y dos años, pasaporte ROCT, doctorado en informática aplicada por la TU Urbania, y una carta de recomendación de una fundación cristiano católica, que nadie en el Ministerio de Educación Exterior se molestó en verificar demasiado. Los nordekalianos necesitaban profesores de inglés técnico; él necesitaba desaparecer un tiempo del mundo.
--- Razones personales--- dijo en la entrevista en Urbania. En su juventud para financiar su carrera perteneció al equipo de atletismo y modelo de pasarelas...Quien lo diría? Un aventajado alumno,un excelente atleta y un modelo de trajes de caballeros.Ahi conoció a una bella chica chiita...Una refugiada...Bella,intensa,apasionada...Sin problemas y con esperanzas....Hasta que un ataque de islamistas, un tiroteo en la universidad, 8 muertos,16 heridos..Ariza, una de las victimas...Tenia que irse, no soportaba más estar en su país, irse a ninguna parte.



Nadie preguntó más por qué al terminar decidió irse Ni familia,ni amigos ni nadie...
Ahora estaba en Prox-zekia del norte,capital de Dekalia del Norte. En PUST..( politécnico universitario ciencia y tecnología) todo es limpio, ordenado, casi occidental. Los estudiantes llevan uniformes impecables, hablan un inglés fluido y nunca hacen preguntas prohibidas. Los profesores extranjeros viven en un compound vallado, comen tres veces al día y salen los fines de semana en tours guiados. Alexander cumplía las reglas durante la semana. Los sábados, cuando los vigilantes estaban más cansados, se escabullía. El primer sábado lo pasó en el Morambong Park, mirando a familias hacer picnic con comida que no parecía racionada. El segundo, en la estación de tren, observando cómo la gente cargaba sacos de arroz que claramente no venían de la PDS estatal. El tercero encontró el jangmadang. No era un mercado grande. Estaba escondido detrás de un bloque de apartamentos grises en el distrito de Rakrang, cerca del río Taedong. Un terreno baldío convertido en laberinto de lonas azules y mesas improvisadas. Luces de linternas, generadores que tosían, voces bajas. Nadie gritaba precios. Todo se susurraba. Alexander llevaba una bufanda subida hasta los ojos y un gorro ruso comprado en el hotel diplomático. Se movía despacio, fingiendo interés en pilas de calcetines chinos y cajetones de cigarrillos Essence. Nadie le prestó atención hasta que ella apareció.


Estaba vendiendo baterías recargables y cables USB. Tenía el cabello negro recogido en una trenza apretada, la cara pálida por el frío, y una chaqueta acolchada que había visto mejores días. No era la belleza idealizada de las presentadoras de la KCTV; era más real, más afilada. Los ojos grandes, pero con una sombra de cansancio que no disimulaba. Calculó que tendría veintiocho o veintinueve años. —¿Cuánto por el cable largo? —preguntó él en inglés bajo, probando. Ella levantó la vista. No se sorprendió de ver a un extranjero. En los mercados grandes de Poz-zekia a veces aparecían rusos o chinos; occidentales eran raros, pero no imposibles. —Diez dólares del Pacifico—respondió en un inglés cuidadoso, casi sin acento—. O cien yuanes de la mañana ntaña Alexander extrajo un billete de diez. Ella lo tomó rápido, lo dobló dos veces y lo guardó en un bolsillo interior. Sus dedos rozaron los de él un segundo más de lo necesario. —¿Funciona bien? —preguntó él, por decir algo. —Todo funciona hasta que deja de funcionar —dijo ella. Sonrió apenas. Era una sonrisa que no llegaba a los ojos—. Depende de cuánto lo necesites. Se llamaba Ri Ji-yeon.Lo dijo por cortesía .Una costumbre de la gente educada de Poz-xekia que. Lo dijo después de que él comprara tres cables más y una batería externa que claramente era de segunda mano. No le preguntó su nombre a él. En los jangmadang las presentaciones completas eran sospechosas.El del mercado daba su nombre.Para que el comprador supiera a quien buscar. Durante tres sábados volvió al mismo puesto. Compraba cosas inútiles: un cargador solar roto, un altavoz bluetooth que solo emitía estática, pilas AA que probablemente estaban caducadas. Ella aceptaba el dinero sin protestar. A veces hablaban. Poco. —¿De dónde vienes? —preguntó repentinamente ella una vez.Cadi que a quemaropas. —De muy lejos —respondió él. —Eso lo sé. Todos los extranjeros vienen de muy lejos. Pero ¿de qué lejos exactamente? —Del lado donde la gente puede irse cuando quiere. Ella asintió como si eso confirmara algo que ya sabía. —La gente aquí también se va cuando quiere —dijo casi con una triste sonrisa—. Solo que no siempre vuelve. Alexander empezó a llevarle pequeños regalos. Un chocolate helvetico envuelto en papel dorado. Un lápiz labial rojo que compró en la tienda del hotel Yanggakdo. Ella los aceptaba, pero nunca los abría delante de él.Era evidente que ella se dió cuenta que le había agradado al apuesto joven,de 1,88, de ojos azules,pelo muy negro y extremadamente atractivo. No le sonreía, no lo miraba directamente, no se mostró abierta.Era un cliente agradecido.Gunther Alexander entendio que le sería bien difícil acercarse..el daba un paso y ella retrocedía dos.

II
Una tarde de ese primer diciembre sin navidad, el cielo estaba tan bajo que parecía tocar los tejados. Nevaba fino, como polvo de hielo. El mercado cerraba temprano porque había inspección policial anunciada.
Ji-yeon recogía sus cosas con prisa. Gunther Alexander llegó casi al finalizar las ventas, la ayudó a cargar una caja de cables en una bicicleta oxidada. —Tengo que irme ya —dijo ella—. Mañana no vendré. —¿Por qué? Ella miró alrededor. Dos mujeres mayores recogían pescado seco a diez metros. Un hombre vendía cigarrillos sueltos bajo una lona. Nadie parecía escuchar. —Mi hermano —dijo en voz muy baja—. Lo "cogieron" la semana pasada. Copiaba películas de Dekalia del Sur en USB. Ahora investigan a toda la familia. Alexander sintió que el frío le entraba por la nuca. —¿Cuánto tiempo tienes? —No lo sé. Días. Semanas. Depende de cuánto paguemos. —¿Cuánto necesitas?-- pregunto sin pensar en que se estaba metiendo. Ella lo miró fijamente por primera vez sin cautela. —No es solo dinero. Necesito alguien que hable con la gente correcta. Alguien que no sea de aquí. Gunther Alexander no respondió de inmediato. Sabía que estaba cruzando una línea que los profesores de PUST nunca cruzaban. Sabía también que si lo descubrían, su visado se revocaría y probablemente terminaría en una cárcel diplomática hasta que ROCT pagara rescate. Pero miró los ojos de Ji-yeon y vio algo que no esperaba: miedo real, no el miedo teatral de las películas, sino el miedo animal de quien sabe que no hay apelación. —Puedo intentarlo —dijo. Ella asintió una sola vez. Luego le dio una dirección escrita en un trozo de papel de periódico: un bloque de apartamentos en el distrito de Sosong, piso 14, puerta 1407.

---“Después de las diez de la noche. Llama tres veces lento, dos rápido.” Alexander guardó el papel en el bolsillo interior de su chaqueta, junto al pasaporte que de pronto le pareció demasiado pesado. Esa noche no durmió. Leyó 1984 por tercera vez en su vida, pero ahora las frases le golpeaban diferente. “Si quieres una imagen del futuro, imagina una bota aplastando un rostro humano… eternamente.” Pensó en Ji-yeon. Pensó en su propia vida en Urbania: apartamento luminoso en Kreuzberg, novia que le dijo "ahora vuelvo", para morir destrozada en un atentado realizado por unos animales terroristas.
”,
@#@##@#### A las nueve y media salió del compound de PUST. Los guardias lo saludaron con indiferencia; estaba en la lista de profesores autorizados para paseos nocturnos “limitados”. Tomó el metro hasta la estación Ponghwa, luego caminó veinte minutos por calles vacías.









Prox-zekia de noche es una ciudad fantasmal: edificios iluminados solo en las plantas donde viven funcionarios importantes, el resto en penumbra para ahorrar electricidad. El Monumento a la Idea Juche brillaba rojo en la distancia como un corazón latiendo. El bloque de Sosong era un edificio de diecisiete plantas construido en los setenta, con ascensores que rara vez funcionaban. Subió por las escaleras oliendo a repollo fermentado y carbón. En el piso 14 llamó como le indicó: tres golpes lentos, dos rápidos. La puerta se abrió apenas diez centímetros. El ojo de Ji-yeon lo escaneó. —Pasa rápido. El apartamento era pequeño: una sala con cocina integrada, dos puertas que presumiblemente llevaban a dormitorios. Calefacción por estufa de carbón que tossía calor irregular. En la mesa, una lámpara de kerosene y un plato con kimchi y arroz frío. No estaban solos. Sentado en un taburete, un hombre de unos cincuenta años fumaba un cigarrillo liado a mano. Llevaba uniforme de trabajador, pero limpio. Lo miró sin hostilidad, solo evaluando. —Este es mi tío —dijo Ji-yeon presentándole al hombre—. Él conoce gente. El tío asintió. Hablaba algo de ruso, pero prefirió coreano. Ji-yeon traducía. —Necesitamos cinco mil dólares americanos —dijo el tío sin rodeos—. O equivalente en yuanes. Para parar la investigación. Si no, mi sobrina y yo vamos a provincia. Quizás peor,porque nos quitarán el permiso de vivir aquí. Alexander sintió que el suelo se movía un poco. —No tengo cinco mil dólares aquí. El tío sonrió sin humor. —Nadie los tiene aquí. Pero tú eres extranjero. Tienes acceso. Puedes pedir préstamo, transferir desde fuera, vender algo. Los donju pagan más si hay prisa. Alexander miró a Ji-yeon. Ella estaba de pie junto a la estufa, calentándose las manos. No lo miraba. —¿Y si no puedo conseguirlo? El tío apagó el cigarrillo en un plato. —Entonces ella se va sola. Yo me quedo a cuidar de la madre. Es lo que hay. Silencio. Solo el crepitar del carbón. Alexander pensó en su cuenta bancaria: unos ochenta mil euros ahorrados. Podía transferir la mitad sin levantar alarmas. La otra mitad requeriría explicaciones. Pensó en su pasaporte. En la embajada alemana en Pekín que tardaría semanas en responder. Pensó en la cara de Ji-yeon cuando dijo “Depende de cuánto lo necesites”. —¿Cuánto tiempo tengo? —Una semana —dijo el tío—. Máximo diez días. Después cierran el caso y la trasladan. Ji-yeon habló por primera vez desde que entró. —No tienes que hacerlo —dijo en inglés—. Es mucho riesgo para ti. Alexander la miró. En la luz amarilla de la lámpara parecía más joven. Y más cansada. —¿Y si lo hago? ¿Qué pasa después? Ella bajó la vista. —Después… no lo sé. Quizás pueda quedarme en Prox-zekia . Quizás tenga que irme a otra provincia de todos modos. Pero no a la zona oscura. El tío se levantó. —Piensa rápido, camarada extranjero. El tiempo aquí no espera a nadie. Lo acompañaron hasta la puerta. En el pasillo oscuro, Ji-yeon lo detuvo un segundo. —Gracias por venir —susurró—. Pase lo que pase. Luego cerró la puerta. Gunther Alexander bajó las escaleras sintiendo que cada paso lo alejaba más del mundo que conocía. Afuera seguía nevando. Caminó hasta el río. El Taedong estaba congelado en los bordes. Se sentó en un banco y sacó el teléfono satelital que usaba para emergencias. Tenía señal débil.
-- Que ganaba con hacer eso? Quizás un montón de graves problemas... Que obtendría a cambio?.. la respuesta llegó como un mazazo a su cerebro... Obtendría a Yi-Jeon.Era el pago...La estaba comprando por 5000 $... Ella lo sabía, desde el principio. Escribió un mensaje a su ex jefe en Berlín: “Necesito préstamo urgente. 30.000 euros. Te explico después. Confía en mí.” Lo envió. Luego apagó el teléfono. No sabía si estaba salvando a Ji-yeon o cayendo en la trampa más antigua del mundo. Quizás ambas cosas. Quizás ninguna. Solo sabía que por primera vez en años sentía algo que no era apatía. El frío le calaba los huesos, pero no se movió. Miró las luces rojas del Juche Tower parpadeando en la distancia y pensó que, de alguna forma retorcida, empezaba a entenderlas. (Continuara)


Como siempre recomendamos la mejor novela de ciencia ficción latinoamericana








Tres Ases de Corazón.Fanfiction de Dana Chou.Parte 2

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