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martes, 27 de enero de 2026

Tres Ases de Corazón.Fanfiction de Dana Chou.Parte 2

Novelas Por Capitulos


Viene de



Por alguna extraña razón, Joya se despertó a las 3 de la mañana y no maldijo un millón de veces a los imbéciles que votaban por el gobierno, pues no había electricidad ni agua. En oscuridad se fue bañando con una cuveta, vistiéndose y maquillándose a la luz de una vela… De alguna manera estaba nerviosa… ¡Por Dios! Es un chofer —le dijo a la difusa sombra reflejada en el espejo de su diminuto baño… A las 4 de la mañana sonó su teléfono. No tenía necesidad de adivinar. El tipo ese… el que la chocó… se había olvidado que ella le informó que entraba a las 7 de la mañana y quería despertarla.


—Sí. Estoy lista —dijo viendo nerviosamente su gas paralizante, su mini Thunder 380, revisó la cacerina y su electroshock de 50 000 voltios. No se sentía segura. Pero, en fin… Si la llevaba horas antes de entrar al trabajo, lo agradecía. Le eliminaba la tortura de arriesgar la vida en las calles de la ciudad… los islámicos, las feminazis, la delincuencia, los activistas del Partido Demócrata. Vivir en la ciudad era como jugar online… Cada vez un nivel más difícil… Llegó a la puerta de su edificio y… https://youtu.be/flCu9377Rlg Vio al chofer. A Kim. Era Kim. Pero no era Kim… O sí era. Un chico en un arrugado saco, en guarda camisas, musculoso, recostado en un Honda Dream, con toda la pinta de no haber dormido ni un segundo… El joven sonrió aliviado al verla. —Este soy yo… Kim Zuth… No soy sicario. Ni pertenezco a ningún club corrupto. No soy traficante de drogas al servicio del ejército y, por cierto… Trabajo… No estoy en ninguna apuesta, y no voto por los demócratas —le informó atropelladamente, tratando desesperadamente de lograr toda su atención y, sobre todo, su confianza.


—El Kim Zuth real. —El Kim Zuth real —supuso ella, tratando de que él no notara el impacto que el muy maldito y desgraciado causó en ella… —Estaba comenzando con el vehículo. No estaba muy familiarizado —comenzó por excusarse nuevamente, invitándola a subir al sencillo auto. —Mi humilde camioneta lo detuvo… —dijo ella, continuando cuando logró introducirse. —Algo así. Supe que es médica de verdad. Todos los mecánicos me llamaron… Le suplican que no se vaya del país —dijo, ocultando inútilmente que quería agradarle como fuera. —¿¿¿??? —Uno de ellos se fracturó y el médico comunitario graduado en la universidad le suturó la mano izquierda al talón derecho… —He oído ese chiste a veces… ¿Este auto no tiene aire acondicionado? —No. Pues déjeme decirle que no fue chiste… ¿Desayunó? —dijo él, recorriendo las solitarias avenidas de la ciudad. —Lo hago en el comedor de mi hospital —informó distraída ella, viendo la destruida ciudad, mientras se recriminaba. Aceptar así como así la invitación de un desconocido que se había presentado casi destruyéndole el auto era un premio a la ingenua del siglo. —Por favor. Insisto… Joya guardó silencio. De verdad, la oportunidad de comer algo diferente a agua hervida con una papa sonaba tentadora… Vieron el restaurante 24 horas. —Comida china, por los ancestros —sugirió él, deteniéndose ante un restaurante chino de autoservicio. —Soy descendiente de inmigrantes birmanos.-- indicó ella —Bueno. Como podrás ver, soy descendiente de inmigrantes chinos, aunque mi padre se casó con mi madre una muchacha de aquí.Por lo tanto soy nacional,hecho por aquí . —Por eso es que ese desgraciado es tan bello —pensó desfallecida y terriblemente asustada Ella asintió… Pasaron por las alambradas electrificadas y la revisión óptica del portero armado con una antiaérea… Desayunaron y, al momento de pagar, Joya vio entre divertida y asombrada que el superapuesto galán no llegaba al pago. Kim regateó con la cajera, sacó pocos billetes y prometió regresar para limpiar 677 platos sucios. —Oye. No es para tanto. No necesitaba eso —dijo Joya en el vehículo cuando se fueron. —¿Su turno hoy? —contestó él, absolutamente impermeable al incidente vivido. Ni le importó demostrar que no tenía un centavo. —Con suerte saldré a las 8 de la noche —dijo ella sin querer. Odiaba estar dándole oportunidades. —¿Y el tipo celoso que me partiría la cara dentro de un rato cuando desciendas del vehículo? —preguntó descaradamente, viéndola en lo más profundo de sus ojos, escudriñándola intensamente. —Está de vacaciones por el momento —dijo ella, sintiéndose imprudente, entendiendo que ese depredador frente a ella tenía muy claros sus objetivos. Kim la vio y se sonrió. Joya entendió que el desgraciado era lindo y, lo peor… lo sabía… No sería fácil luchar contra un chico tan apetitoso… Se había detenido, descendió del auto y él, con rapidez, cruzó al otro lado y cortésmente le abrió la puerta. —Que tenga un buen día, doctora Joya —se despidió, mirándola directa, osadamente, y ambos sabiendo que lo intentaría… —¡Por Dios!… Un chofer… Y no tenía para pagar completo el desayuno —pensó Joya mientras llegaba a la emergencia para ver los 128 heridos de bala, lanzallamas y napalm, provenientes de quién sabe cuál fiesta de cumpleaños infantil o celebración de aniversario de bodas…

III Kim llegó a la oficina y estacionó el humilde Honda Dream eléctrico urbano , descendió de ella y fue caminando, tarareando feliz una cancioncita… Lanzó la llave en el mostrador. —Gracias, TomCat —le dijo al muchacho del mostrador. —Ajá, Kim… Andas de cacería —saludó sonriendo el joven, recibiendo las llaves… —Y es la pieza mayor —contestó autosuficiente, con una alarma encendida por allá bien lejos que le indicaba que ¡cuidado! ¡Y no fuera al revés!… Distendido, despreocupado, subió al penthouse en el piso 172 de la Torre 1 del Complejo Comercial Inversiones Nuevo Mundo… —¿Mi padre? —saludó con un guiño a la voluptuosa asistente. —Lo espera —dijo esta con una provocativa sonrisa. Ambos habían recorrido ya tres veces todo el Kama Sutra y estaba a punto de volver a empezar… Entró a la oficina de su padre… Se parecían ambos en todo. Mujeriegos, mentirosos, mágicos en hacer dinero, poderosos. Su padre, para tener 55 años, era un hombre extremadamente atractivo, lo sabía… Y lo utilizaba… —Vaya. Me parece que estás bastante casual —dijo Meck al ver el aspecto de su hijo… —Hola, Meck —saludó a su padre sin hacer mucho caso a la referencia. Ambos eran cómplices en todo. Hasta en las mismas mujeres… Cuando uno se fastidiaba, la enviaba vía satélite a la cama del otro o viceversa… —Ya vi que me chocaste el auto. Solo tiene 29 kilómetros… —No fue de la manera que piensas… —Hay una dama involucrada… —entendió el padre. —Es lo usual —dijo el muchacho sirviéndose un whisky. Vio a su padre. Sirvió otro… —Las acciones han tenido un golpe bastante duro. Fue un grave error invertir en los índices bursátiles de Westonzuela y en bonos de Corporación Westonzolana de Petróleo; están hasta el sótano, hundidos en narcotráfico. Yo, a la verdad, no lo sabía… —comenzó anunciando Meck. Eso siempre era el preludio de peligrosísimos enredos según la costumbre. De repente, al joven el whisky le supo amargo. Se puso alerta… El muchacho lo señaló con el dedo y no dijo nada. Apuró el trago y se dispuso a afrontar lo que fuera. —También fue un error apostar a la compañía de hidrógeno natural en el mar de Westonzuela. Era embuste, una trampa para esquilmar inversionistas sin información privilegiada,ahora que el país es una colonia del TLCAN no se pueden hacer negocios ilegales—continuó el hombre, tratando cuidadosamente de llegar a donde tenía que llegar. El muchacho se sentó en el amplio sofá de cuero y colocó las piernas encima de la mesa, absolutamente desconectado de las explicaciones de su padre. —Ya lo resolverás… —expresó entre un sorbo y una expresión soñadora. Esa médica me tiene locoooooo… —No es tan fácil. Hay una deuda por ahí… Debo pagar de contado… —dijo el padre, extrañado de ver a Kim en una nebulosa total. ¿¿¿??? —4.678.908.500 euros —anunció en el mismo tono de pedir un vaso de agua. Quizás para no aterrarse de más. —Lo sabía —dijo el muchacho levantándose como un resorte y golpeando el escritorio al dimensionar la magnitud del desastre donde estaban—. Te dije que no invirtieras en Westonzuela, ni en Argenzuela ni en Chilboric. Perfectamente sabes que te lo robarían todo; te estafarían, te engañarían, te expropiarían y no te pagarían ni un centavo. Pero el genio maneja su barco. Hasta el final. Hasta el fondo del mar y a toda velocidad. Esta vez no cuentas conmigo, pues me lanzo inmediatamente por la borda… —Siempre hay una solución —explicó el hombre, viendo significativamente a su hijo… —No me vas a vender… —repuso repentinamente, riendo nerviosamente ante las locuras de su padre, sirviéndose sin darse cuenta otro whisky… Tembloroso recordó las peligrosísimas maneras que tenía su padre para salirse de los no menos peligrosos enredos en que se metía. —No hay otro camino… —dijo repentinamente serio el otro. No estaba jugando. Kim miró mejor a Meck… Entendió y era verdad. Era una pérdida muy grande… —¡Oh, vamos! Te vas a casar… Ya tengo a la chica… Fundimos el negocio. Es una forma de venta. Es más fácil… Sin tanto papeleo de abogado. Después te divorcias. Les dejamos completa esta carcasa y nos vamos a nuestra casa en Hong Kong, y tienes ese noviazgo con esa actriz coreana que te tiene loco… —exclamó el padre con un gesto de “la vida es así”. —Esta mañana andaba en un hei car . Ya veo que tendré que acostumbrarme… Y de paso, ya la actriz coreana no me tiene loco. —Cuando veas a la chica… No te va a disgustar nada… —Oye… ¿Y tú dices que son tan idiotas que no se darán cuenta de la jugada? Parece una jugada de laboratorio del Barça. Tendremos que vivir escondidos toda la vida —dijo recordando el “y tú”. —Se encontraron con una fortuna al cruzar la calle… Tú sabes. La contabilidad y esas cosas, los papeles de Panamá, las imprudencias de fotografiarse con Lula, Cristina y Petro, el Pizzagate, y aparecen fotografiados en el Lolita Express… —dijo el hombre, colocando un video de la muchacha con la que se estaba negociando el matrimonio… Kim quedó con la boca abierta.


Continua


Kim la vio mientras escuchaba la comercial presentación, el aire acondicionado silbando frío en la nuca y el leve olor a cuero caro y whisky añejo impregnando la oficina.


—La familia llevó avionetas con algunos “productos” durante 9 años a Miami y por ahí. Luego los chicos de la DEA aparecieron. Los bancos de Andorra se pusieron nerviosos. Descubrieron la sociedad con Didalco Pelo y el Mariachi del Mar… En fin. Es demasiado dinero… —Nunca nos metimos en esas honduras. Y no tengo idea cómo pudiste botar 4000 millones de euros. —El Boeing 737 Max, los bancos de Hong Kong, y… Bueno… Por ahí se vino en catarata todo lo demás… Yo también creí en los demócratas… ¡Qué diablos! Kim vio el video y escuchó la presentación del producto, el sonido metálico y distante de la voz enlatada rebotando en las paredes de vidrio, mientras el hielo tintineaba suavemente en su vaso. —1.80, 5 idiomas, y vale más de 20 000 millones de dólares más unas cuantas toneladas de oro puro. —Y yo la conquisté. Por encima de los chicos de Abu Dabi —replicó a su padre con sorna, contemplando a la chica… ¡Vaya que tenía con qué!… Se ve bastante usada y fanática del chemsex… El sudor frío le perlaba la sien al imaginarla. —Ya vio un show protagonizado… —dijo con cuidado el hombre, bajando la voz como si el eco pudiera delatarlos. —Sabía que me estaban filmando. Tenías que ser tú… —entendió repentinamente el joven, recordando el olor salado del mar Mediterráneo, el crujido de las sábanas de hilo egipcio y la sensación pegajosa de la crema solar en la piel cuando decidió disfrutar el fin de semana con la princesa árabe en uno de sus tantos yates en las Baleares. —Ella se entusiasmó con todo —contestó obviamente su padre, con un tono aceitoso que le revolvió el estómago. —Ya me dolió el alma… Oye, Meck. No sé si pueda perdonarte… —Nos envió un regalo. Una prueba de amistad… —dijo el padre enseñándole la foto… La chica encima de una cama rodeada de 45 lingotes de oro, el brillo dorado reflejándose en su piel sudorosa bajo luces tenues. —Con soda y limón —comentó Kim con voz ronca… Esa era una chica preparada genéticamente para disfrutarla en un largo fin de semana… El sabor amargo del whisky le quemó la garganta al tragar. ⏩⏩⏩⏩ Joya… Una pared de freno le nubló la mirada, el corazón latiéndole en los oídos como un tambor desbocado. Un susto por allá le hizo apurar el whisky, el líquido ardiente bajando como fuego líquido. ¿Había un impacto?… ¿Sería real? El aire olía a desinfectante y a café quemado del pasillo. Minutos después estaba en su oficina, el zumbido constante del ventilador de techo rozándole la piel erizada. La chica estaba bien. Y valía 20 000 millones… No podía dejar de pensar en Joya. No podía dejar de pensar en Joya y… No podía dejar de pensar en Joya. La médica… Fue un derechazo sin compasión al mentón, el golpe seco resonando en su pecho. Kim vio su teléfono… Tamborileó los dedos encima del escritorio, el sonido rítmico y nervioso contra la madera pulida… Al rato, en un Toruk eléctrico asignado a su oficina, marchaba en automático hacia el hospital, el ronroneo suave del motor eléctrico vibrando en sus muslos, el aire acondicionado soplando olor a plástico nuevo y a su propio perfume caro. —¿Qué le digo?… ¿Cómo me aparezco? No debo asustarla —murmuraba mientras se dirigía al hospital, el cuero del asiento pegándosele a la espalda por el sudor de los nervios… A ver. Son las 10:30 a. m… Esperaré que sea mediodía. Si eso es… No… La esperaré a las 8 p. m… Eso es… La invitaré a cenar… Un amigo. No. Amigo no… Sí. A la noche. Que no me vea como un acosador. Capítulo II Joya trastabilló caminando, el tacón resonando seco contra el piso de vinilo gastado. Desesperada buscó sus lentes, para encontrar que los tenía en el pelo, el metal frío rozándole la frente caliente. Pero eso no era nada. Era ese chofer que en un santiamén había aparecido para trastornar su vida, tenerla lela en toda la mañana, el pulso acelerado latiéndole en las sienes. —Oye… —Oye… Tambó está muy dolido. Pasaste 4 veces por delante de él y ni lo viste —anunció una amiga entre el corre corre de las visitas a los pabellones, el olor a yodo y sangre seca flotando en el aire.



—No lo vi… —dijo sonámbula, mientras revisaba unos signos de un anciano, quien preocupado veía a la distraída doctora, su aliento agrio rozándole la cara. —Oye, no seas cruel. Ya no halla la manera de enviarte señales… —Creo que no aprobé ese curso —contestó disgustada y vio al final del pasillo al motivo de su disgusto, el fluorescente parpadeando sobre su cabeza como un latigazo de luz blanca. —¡Ah, vamos! —dijo con ira, acomodándose mejor sus lentes, el plástico caliente contra sus dedos sudorosos. Era un sinvergüenza abusador y no tomaba ninguna distancia… Estaba parado en el amplio dintel separador de los pasillos. Se mostraba tal un showroom ante las boquiabiertas enfermeras, el aroma sutil de su colonia cara cortando el hedor hospitalario como un cuchillo. —Creo que empezamos mal y estamos peor —dijo con los brazos cruzados y entrecerrando los ojos, el pulso latiéndole visible en el cuello. Era un maldito. Había visto en su profesión hombres bellos, hombres atléticos, hombres interesantes, hombres groseros, sexys. El grandísimo problema es que este chofer era todo eso, y con dos autopistas de ventaja… El calor le subía por el pecho, la bata pegándosele a la espalda. —Bueno. No quiero que pienses mal de mí —dijo él acercándose fascinado con ella. Su pelo recogido, lentes, todo lo demás en comparación con la chica de la fotografía, el roce de su aliento cálido contra su oreja. —Pues precisamente eso es lo que hago. No me gustan interrupciones en mi trabajo —dijo ella sinceramente disgustada, el corazón golpeándole las costillas. Pues si seguía apareciendo, no podía concentrarse en sus labores… —Supongo que debo llevarla a almorzar —dijo él, haciendo caso omiso al sitio y los presentes que veían el evolucionar de ambos, totalmente abstraídos al sitio donde estaban, el murmullo de voces y pitidos de monitores de fondo. —Pues si va a limpiar el piso para pagar la comida… —contestó ella dando un paso atrás. Le estaba faltando el aire con ese cretino, el oxígeno escaso y caliente. Dos pensamientos de los más sucios cruzaron en un instante su mente, el calor subiéndole por la nuca. —No fue así. Se me olvidó la cartera… Joya vio por los laterales y vio cómo a sus colegas disimulaban que no veían nada. Todos estaban cortando y cosiendo… Parecían chicos de liceo, el olor metálico de la sangre fresca en el aire. Lamentó que Tambó viera también… Pero… Con eso la dejaría en paz por un tiempo. Pero este no atendía razones. Estaba plantado ante ella y solo quería su única atención. Ni le importaba el ambiente, ni su trabajo, ni nada. Solo ella… —¿Y bien? —preguntó sin creérselo todavía… ¿En dónde había estado este hombre todo este tiempo? ¿Tenía novia, amiga, compañera, amante? Y la que estaba a punto de caer, que no era otra que ella misma… El pulso le retumbaba en los oídos. —Esperaré para invitarte a almorzar. Algo sencillo. Unas hamburguesas en el Wendy’s. Ella asintió con ironía, el sabor metálico de la bilis subiéndole a la boca… —Bien, bueno… —Bien, bueno… —dijo por lo bajo. No le alcanzaba el sueldo… Únicamente hamburguesas. Se sintió pensando que compartirían la cuenta. Estaba perdida de regalada, el estómago rugiendo de anticipación y nervios. Kim suspiró, el aliento caliente escapando entre sus labios. No pudo soportar esperar hasta la noche y estaba pensando seriamente tirarse de cabeza para que lo hospitalizaran y estar más tiempo con ella, el sabor de la adrenalina amarga en la lengua.

lunes, 14 de julio de 2025

Irías Conmigo a New York.Cap 2,3

Novelas Por Capitulos

Irías Conmigo a New York.Cap 2,3

30 años atrás perdidos en la bruma del tiempo . Septiembre 1994


Explicacion necesaria...

I

Era lunes, Rubén Sauvver 

caminó por los pasillos de las oficinas de Corporación Orquídea--espacial; un miniconglomerado de pequeñas y medianas industrias

caminó por los pasillos de las oficinas de Corporación Orquídea--espacial; un miniconglomerado de pequeñas y medianas industrias.

Un día mas de rutina laboral. Llegaba muy temprano , inmediatamente se concentraba en su actividad y al terminar se retiraba. Su figura igual era muy familiar cualquier sábado, o entre la semana verlo por las noches. Economista, administrador; estaba asignado a la Gerencia administrativa.

Eso estaba contrapuesto a su personalidad; amable, cortés, nada distante, afable, con una invisible aureola de familiaridad. Por supuesto que su estancia en el pequeño grupo de empresas seria corto. Estaba llamado a ir a empresas de mayor alcance y magnitud.

Otro detalle; era el principal. Rubén no era mujeriego; tranquilo, lo mas seguro es que esperaba conocer a la indicada. Ahí estaba el detalle. TODAS querían ser la indicada. Rubén Sauvver era alto, con un imposible pelo negro azul, unos ojos negros inmensos, apasionados, que daban vida a un rostro viril, distinguido, en un cuerpo elegante, proporcionado y muy alto.

Es que realmente todas peleaban con saña para llamar su atención; Es verdad que Era apetecible, deseado; levantaba ansias , pasiones de todo tipo de intensidad. Él lo sabía y no abusaba de eso.

-- ¡No es posible que ese hombre sea tan perfecto!-- era la exclamación favorita de una secretaria , parte de la lista que quería experimentar todo lo obsceno  y sucumbir con él.

Ver a Rubén Sauvver era entender que seria perfecto amante, compañero, amigo, confidente, cómplice, buen padre, ideal para las vacaciones, excelente para vivir con el todos los días; para muchas chicas darse el lujo de decir "miren lo que es mío"; estoy tranquila, con el si se que lo voy a lograr.

Apenas se instaló para iniciar su semana de trabajo, fue llamado a Gerencia.

El gerente lo saludó y después que el hombre se puso cómodo, le dijo.

-- Rubén, no necesito decírtelo. Tu lo has visto ya desde hace tiempo. Estamos a punto de entrar en fase de hundimiento.

Rubén asintió levemente en silencio.

--Debo decirte que estoy haciendo mis planes. No estoy seguro de cuánto tiempo pueda sobrevivir está organización. No es por ventas. Es el derroche sin control. Estamos completamente insolventes. Los proveedores están deteniendo los suministros. Casi nos cuesta pagar el personal. Todos sabemos porque.

Rubén lo miró y nuevamente hizo un gesto asintiendo.

-- Deberías buscar otros rumbos. Tu eres excelente profesional. Personalmente no soy nada optimista .

-- Siempre hay opciones. Buscar un socio. Vender las empresas no operativas. Explorar otras áreas. Contactar empresas japonesas que quieran distribuir sus productos aquí.

--La Señora Anne Sterling quiere programar una reunión de urgencia . Quiere explorar posibilidades y opciones. Realmente no estoy interesado en participar. Es una perdida de tiempo.

-- ¿Quieres darle un motivó ?

El hombre lo miró en silencio y casi se le escapó una sonrisa.

--Quieres participar?. En otra época estar en una reunión de esas era todo un suceso. Ahora es casi un funeral.-- indicó el gerente.

Rubén en principio pensó en negarse. Fue un impulso. ¿Por qué no?.

--Puedo ir en nombre de la gerencia?.

-- Un favor. Aparte dile a ella que perdí interés.

-- Oye.

-- Te lo sabré agradecer.

II

Al día siguiente, muy temprano, en el salón de conferencias Rubén arribó. Apenas se instaló comprendió que todos los gerentes compartían el sentimiento de su jefe. La gran mayoría de los participantes eran asistentes.

Hizo su aparición Anne Sterling y su esposo. Una mujer de 43 años, muy distinguida, de una belleza clásica. Su esposo, Rigoberto Cedeño; sarcástico, con la irresponsable expresión de un bueno para nada.

-- Necesito un café-- fue el saludo inicial de Rigoberto a nadie.

-#-

Anne Sterling se incorporó a la reunión e inmediatamente al verlos entendió. No conocía a casi ninguno. Sus gerentes enviaban un contundente mensaje.. "Quiero irme antes que se hunda el barco"..

Eso la obligaba a cambiar el discurso. No tenía confianza en ninguno. Además. Era perder el tiempo. La causa de la ruina de la empresa era conocida por todos. Estaba sentado junto a ella. Con evidente signo de fastidio, a punto de dormirse, Rigoberto Cedeño se mantenía con la expresión de "Maldita sea. Qué carajos hago yo aquí?".

Fue una reunión donde se habló de todo y nada, presos en la burocracia no se aportó ninguna idea, no se hizo ningún plan de rescate y al terminar la misma estaban justo donde mismo antes de comenzar, la misma sensación y expresión de un medico ante un cáncer Terminal. Y es que eso era. La empresa tenia un tumor maligno. Todos lo sabían

La reunión finalizó . Todos se agolparon junto a la mesa con pasteles y café, eso era lo único importante y hablar en voz baja, disimulando sin importar mucho. La gran mayoría tenía listas las maletas.

Anne Sterling quedó junto a Rubén.

-- Rubén Sauvver de la gerencia de administración.-- se presentó el hombre.

--Qué piensa de todo esto?-- dijo Anne Sterling por decir algo. En realidad, a pesar de no decirlo todo en la reunión, era más que cierto que todos sabían.

-- Pienso que debería crear algunas cuentas bancarias alternas; dejar libres algunos gerentes, franquiciar algunas instalaciones no operativas.

-- ¿Despedir parte del personal?.

-- Los que deseen irse.

-- ¿Qué otra cosa?-- Preguntó la clásica mujer desde sus finos lentes de oro.

Rubén guardó silencio.

Ella entendió. Todos sabían.

--Voy a tener un día muy ocupado. Puede venir a mi oficina a las 5 PM . Sr..?.

--Rubén Sauvver..-- indicó el hombre nuevamente



Capitulo 1

Anne Sterling era la única heredera de Corporación Orquídea Espacial. No era hija de los fundadores de la empresa. Era sobrina.

Los dueños de la empresa y sus hijos; en otras palabras, los tíos y primos de Anne Sterling murieron en uno de los tantos accidentes de los Boeing 707 primera generación.

Heredó la empresa con apenas 19 años de edad; la que por supuesto no sabía manejar.

La solución?. Habían varias. Vender el consorcio. Buscar un socio. Eso fue lo que se hizo. El hijo de un gran ganadero fue el escogido en consenso por los padres de Anna y los gerentes.. Un matrimonio sin amor, una transacción comercial, donde los sentimientos no eran tomados en cuenta.

Resultó que su flamante marido era un drogadicto mujeriego, machista, golpeador, dilapidador de dinero; el hombre se encontró casado con una desconcertada joven, lo que le permitió seguir llevando olímpicamente su vida.

Luego llegó una hija. Para el momento en que Rubén Sauvver y Anne Sterling hablaron aquella mañana de la reunión; Chandra, la hija de Rigoberto Cedeño y Anne Sterling tenía 14 años..

Anna presa de un matrimonio sin amor, amarrada en una sociedad comercial, madre de una niña; se dedicó a desarrollarse buscando algún día ser libre. Profesional, pintora, aficionada al yoga y taichi; con un corazón cerrado al amor y oídos blindados a los chismes que a raudales le llegaban de su esposo, estaba a punto de hacerse a un lado y permitir que todo se lo llevara el diablo.

¿Qué la frenó?. El futuro de su hija Chandra. Pero mas que eso fue detenerse un día al salir del trabajo y ver empleadas y obreras. Muchas eran madres solteras con hijos. Técnicamente ella lo era. Dependían de sus trabajos. Un futuro incierto en una mala época en un pueblo apartado de todo. Decidió luchar. Por ellas también lo haría.

#-#

Rubén Sauvver escaló dos posiciones dentro de la empresa. El equivalente de ser ascendido a general dos días antes del hundimiento final.

No perdió tiempo. El mismo día de su nombramiento de gerente administrativo, abrió dos cuentas bancarias matrices con la firma de Anna y de él. Dejó irse a los gerentes. Reestructuró la deuda con los proveedores. Hizo de lado para todo a Rigoberto Cedeño; quien se sintió muy feliz por eso. Total. Todavía tenia una fortuna que derrochar

30 años atrás perdidos en las nubes del tiempo

Rubén trabajó hasta tarde el tercer Domingo de Abril, aniversario de su nombramiento. Podría decir que está satisfecho. Casi Tres años bajo su tutela, con pasos lentos, seguros, constantes, la corporación se recuperó y bastante. De un grupo de medianas industrias se consolidó como un sólido consorcio de empresas de mediano tamaño. En la semana que terminaba, había estado inmerso en la creación de una empresa de su propiedad , para prestar servicios con contrato fijo al 100% con la Corporación Orquídea Espacial. Ahora no solamente era empleado; también era proveedor.

Ni cuenta se dio que eran las cinco de la tarde.

Fue al estacionamiento de ejecutivos. Nadie. Entró en su clásico y antiguo  Camaro, su auto no encendió y una sorda maldición escapó de sus labios. Se le olvidó cargar combustible.

No llamaría a nadie. Decidió disfrutar la caminata. !Qué más daba!. No tenía a nadie en casa. Le daba igual. Se quitó el saco, corbata , tarareando una cancioncilla comenzó a caminar con la caída de la tarde, por la solitaria carretera. Atravesaría el bosque, llegaría a la urbanización de town house donde residía.

Casi a las 6 de la tarde se dijo a sí mismo, que sucediera lo que sucediera, su Camaro SS sincrónico, compañero fiel desde su época de la universidad,  estaría siempre full de gasolina.

Vio casi dentro del comienzo del bosque la camioneta Lexus ultimo modelo aparcada y evidentes signos de lucha dentro de él. Alcanzó a escuchar una voz femenina que ahogadamente decía.

-Auxilio. Ayuda..

Se acercó , vio que una muchacha luchaba con un joven. Tenía la blusa rota. El muchacho trataba de poseerla.

--Ey. ¿Qué sucede?—preguntó Rubén comprendiendo al instante lo que sucedía, mientras comenzaba a tratar de abrir la puerta. El muchacho buscó encender la lujosa camioneta para huir , Rubén a la velocidad del rayo tomó una rama grande y la estrelló contra el parabrisas. luego rápidamente vio una piedra, la tomo y con ella Rompió el vidrio del conductor. Este trató de retroceder, pero Rubén desde afuera agarró firmemente el pelo del joven. Si aceleraba le dejaría el cuero cabelludo en la mano. Por su parte, La muchacha comenzó a golpearlo y Rubén logró abrir la puerta del conductor, sacando al muchacho fuera del vehículo, lanzándolo contra el suelo. La muchacha salió por la misma puerta del conductor, dando gritos se colocó detrás de Rubén y el joven aprovechó para huir corriendo.

La muchacha , histérica, lo abrazó llorando. Rubén la calmó como pudo. Fue hasta la camioneta  que había rodado hasta una cuneta. Lo apagó y se quedó con las llaves.

--Vámonos antes que vuelva—le dijo a la jovencita que no paraba de llorar.

 -- Ya pasó. Todo está bien.-- Dijo colocando su propio saco en los hombros de la adolescente.

Caminaron un rato . La joven se desmayó. Rubén la cargó y

y coincidencialmente al rato de dificultoso caminar, una patrulla de policía los rescató

 y coincidencialmente al rato de dificultoso caminar, una patrulla de policía los rescató. La llevaron a una clínica. Rubén dio su declaración en la estación de policía y la joven exclamo que él era su héroe salvador.

A las ocho de la noche de ese domingo, Rubén  mientras comía una hamburguesa no pudo menos que sonreír al recordar esa extraña rotura a su rutina.

Continúa


El capitulo tres de la novela romántica Irías conmigo a New York?


30 años antes perdidos en las nubes del tiempo

El miércoles siguiente al suceso en el bosque, en su sitio especial se habían amado. Tres años siendo el ejecutivo más confiable de la organización. Dos años tenía de amante oficial de Anne Sterling.

-- Estoy pensando opciones-- susurró ella ante una sugerencia de Rubén, viéndolo.

-- Has luchado mucho para recuperar tu libertad.-- indico el tomando un sorbo de un exquisito chocolate.

-- Ahora no estoy tan segura de querer hacerlo.-- dijo ella apartando la mirada por un momento de el.

-- ¿Por qué?. No te entiendo.-- contestó sorprendido.

-- No estoy dispuesta a darle la mitad de todo mi sacrificio a mi marido-- dijo en un tono que no admitía replica.

-- No estoy dispuesta a darle la mitad de todo mi sacrificio a mi marido-- dijo en un tono que no admitía replica

-- ¿No es un precio muy caro?.

-- Soy libre. Voy donde quiero. Te tengo a ti.-- expresó con una sonrisa.

-- Dijiste que sin involucrarnos.

-- Quiero que te cases. No es justo que te niegues el placer de tener un hijo. Voy a luchar para que consigas una mujer que te merezca.-- afirmó ella con convencida expresión.

-- Estás muy sentimental hoy. Divórciate y cásate conmigo. No perderás tu mitad. Ya la perdiste cuando aceptaste la sociedad. Haremos más. Ya hiciste un matrimonio por conveniencia. Sabes cómo funciona.

-- No es tampoco por el dinero. Es no darle el gusto a Rigoberto. Voy a sostenerme hasta donde pueda. Lo hago por mi hija. Además, te llevo mucha edad. En este momento no es importante. Luego es muy cuesta arriba.

-- Bah.Eres muy bella y lo seguirás siendo.

-- Es la verdad. Después dirán, el Sr Sauvver y su madre han llegado. Yo lo he dicho en mas de una oportunidad y nos hemos reído.

-- Me parece que te estas dando razones equivocadas. Es cierto. Tengo 32 años. De hecho casi  33. No quiero que nos escondamos más. No quiero decir Sra Sterling de día y mi amor de noche.

-- ¿Te gusta el escándalo?.

-- ¿Piensas que lo nuestro es un escándalo?. Todos lo saben, hasta donde sé no les importa mucho.

-- Voy a dar una fiesta. Mi hija llegó de su escuela de señoritas en Suiza. -- anunció repentinamente.

-- No me vas a obligar a ir– contestó él con una sonrisa defensiva...

-- No hacerlo es una evidencia muy palpable– repuso ella.

-- Te seré sincero. No quiero que nos ocultemos mas.

-- Rubén. No te engañes ni pretendas engañarme . No estas enamorado de mi..









Capítulo 2

Tiempo actual.

30 años exactos, ni un día mas, ni un día menos de la conversación de aquel miércoles entre Anne y Rubén; Marina Raeders Natera descendió de su viejo Nissan Cedric 1994

30 años exactos, ni un día mas, ni un día menos de la conversación de aquel miércoles entre Anne y Rubén; Marina Raeders Natera descendió de su viejo Nissan Cedric 1994

Su padre se lo regaló para sus movilizaciones en la universidad. Era cómodo, mantenimiento sencillo y nada apetecible para los ladrones de autos; mientras las leyes ambientales no se ensañaran lo seguiría utilizando.

Contempló el salón de fiestas. Una reunión de bienvenida para los nuevos empleados de la Corporación Orquídea Espacial.. Apenas tenía una semana laborando. Todavía no había terminado de organizarse en el miniloft que alquiló.

--No nos van a amedrentar--le dijo a su auto cuando vio los Tesla, BMW, Cadillac, Meercedes Benz, camionetas Hummer electricas y Rivian estacionados

-- --!¡Por todos los diablos!. ¿Que estoy haciendo aquí?. Espero no convertirme en una autómata funcional  o en la fotocopia de Roro-- susurro al entrar y ver el ambiente

Vio a todos enfundados en  sus elegantes e informales trajes; si afuera había un catalogo de autos, adentro era un desfile de marcas originales de ropa de  lujo, sintió que desentonaba algo con un traje taller con pantalones

Vio a todos enfundados en sus elegantes e informales trajes; si afuera había un catalogo de autos, adentro era un desfile de marcas originales de ropa de  lujo, sintió que desentonaba algo con un traje taller con pantalones. 

No estaba muy acostumbrada a usar tacones; toda una semana en un maremágnum en la inducción , realmente vio tanta gente que no estaba muy segura quien era quien

No estaba muy acostumbrada a usar tacones; toda una semana en un maremágnum en la inducción , realmente vio tanta gente que no estaba muy segura quien era quien. Nada parecido a sus "Amanesquera" de la Universidad.

--Bueno. De estudiante a empleada en una corporación en un lejano pueblo.-- dijo inspirando al entrar en el amplió salón.-- Nadie me obligó.Yo solita me busque este lio.

Ella no era fácil de intimidar. Está seria la gente con la que compartiría por algún tiempo. El incentivo era el excelente sueldo. Al asentarse en la organización el paquete anexo. Y el bono era i-m-p-r-e-s-i-o-n-a-n-t-e.

Estuvo un rato tonteando por ahí, por allá, hablando con algunos nuevos y vio por primera vez a Ruben.

Un anciano muy alto, con una muy cuidada barba, en extremo elegante, estilizado. 


Fue una impresión. Le resultó conocido. Aunque estaba más que segura que era la primera vez que lo veía.

El hombre hablaba a un grupo de ejecutivos y en un momento determinado envió su mirada hacia ella.

A Marina casi le dio un ataque de risa. El anciano la miró y el vaso con whisky se le cayó de la mano.






II

30 años antes que Marina Readers descendiera del Nissan Cedric


El joven , elegante, deseado, distinguido Ruben Sauvver estacionó su Camaro frente de la imponente mansión del matrimonio Cedeño Sterling.

Mentalmente se preparó para soportar al fatuo e incoherente Rigoberto, tratar a Anne con la deferencia y cortesía social dada a la elegante anfitriona, ver con quien conversaba un rato, esperar la foto de sociales  e irse discretamente

Mentalmente se preparó para soportar al fatuo e incoherente Rigoberto, tratar a Anne con la deferencia y cortesía social dada a la elegante anfitriona, ver con quien conversaba un rato, esperar la foto de sociales e irse discretamente. Una mirada de más, un abrazo más allá de lo supuestamente formal, una conversación demasiado larga, seria anotada y comentada. Ya los rumores se esparcieron por todos lados desde hacía mucho tiempo...Pueblo pequeño. Infierno grande.

También le fastidiaba Dulce Maria, la ingeniero residente; era evidente que estaba enamorada de él. No lo disimuló, el se sentía objeto de una aburrida y tediosa cacería. Ni por error se acostaría con ella. Hacerlo, significaba no quitársela más nunca de encima.

En realidad la reunión no era del todo mala.

Conversó por aquí y por allá. Soportó a Rigoberto unos 15 interminables minutos. Saludó con cortesía a la luminosa Anne Sterling y ésta le pidió acompañarla por el medio de la fiesta donde estaban reunidas un grupo de bulliciosas adolescentes.

Anne le dijo a una de ellas que estaba de espaldas.

Anne le dijo a una de ellas que estaba de espaldas

-- Hija, quiero presentarte a alguien.-- sugirió la mujer

La muchacha dio vuelta ,quedó frente a su madre, sin disimular en lo más mínimo abrió sus ojos y boca a todo dar .

-- ¡Mi héroe salvador!-- exclamó sin contenerse, desarrollando una sonrisa más bella que la luna llena..

Anne quedó en silencio, vio alternativamente a Rubén, vio a su hija Chandra.

-- Sabía que tenía que encontrarte-- dijo tuteando la joven, olvidando fiesta, madre, en el acto.

-- Un gusto. Celebro que esté bien. Rubén Sauvver. A Sus órdenes-- se presentó Rubén muy formalmente ante la niña que lo Miraba con los ojos muy abiertos.

-- No comprendo. ¿De dónde conoces a mi hija? .-- preguntó Anne viendo a ambos alternativamente.

-- ¡Ah madre!. La otra vez salí a caminar y me desmayé. Él me encontró ,cuidó y me llevó a la clínica.-- respondió la joven con el exacto tono de "no me fastidies"

-- No sabía eso-- repuso Anne extrañada.

-- Nada importante-- terció Rubén, al entender que la adolescente no comentó el incidente con su madre.

-- Así es madre. No te dije nada para no preocuparte.-- insistió la joven, prácticamente desesperada porque su madre se retirara y poder quedarse unos momentos con Rubén.

Una balada comenzó a escucharse y Chandra extendió su enguantada mano hacia Rubén. Estaba decidido. Una cortesía, un baile formal e inocente.

Anne miró a su hija bailar y conversar con Rubén. Su hija venía de un internado Suizo. Muy formal. Sin embargo, parecía olvidar lo aprendido al bailar con Rubén; hablaba con él, reía con él, lo miraba deslumbrada, le coqueteaba sin el más mínimo control, ni importarle que la vieran.

Anne conocía más que nadie a Rubén; por algo eran amantes. Rubén era auto controlado, cortes. Sin embargo, le dio la impresión que estaba disfrutando mucho el momento. Su hija cumpliría pronto los diez y siete años. Se estaba comportando como de quince, sin saber controlarse.

Terminó la pieza y Rubén besó la fina mano enguantada de Chandra, la saludó nuevamente y buscó refugio dentro de la fiesta.

Ahí estaba Dulce Maria con su conversación tediosa, insulsa y básica, que no tocaba aspectos de su profesión. Con infinita paciencia la escuchó y hasta compartió otro Whisky. Era el tiempo indicativo para retirarse.

Recibió del mesonero otro whisky y se disponía a irse cuando de nuevo se quedó frente a Chandra.

-- ¿Ella es su esposa?-- Preguntó heladamente la muchacha impidiéndole el paso.

-- No . Una compañera de trabajo..

-- Pero .¿Tienen una relación? .-- insistió ella ansiosa, levantando su mirada hacia él.

-- De trabajo nada más.

-- Quiero darle las gracias por no decirle nada a mi madre. Desde ese día, para poder dormir tranquila me colocó tu chaqueta. Me hace sentir segura.-- dijo la joven más tranquila.

Rubén asintió. Vio el rostro de Chandra. Una tersa piel muy blanca, un pelo castaño en los bucles, unos inmensos y expresivos ojos color miel y un rostro adorable, bello, tierno e impetuoso. Deslumbrante en toda su extensión.

-- En realidad olvidé la chaqueta

-- Voy a buscarla para devolverla-- dijo la joven con pesar.

-- No es necesario. Estoy seguro que pronto olvidará todo, y podrá desechar el saco.

-- ¿Vendrá a visitarnos?-- insistió la joven.

-- Cuando tu madre lo decida.

-- Yo también decido-- dijo ella mirándolo de par en par.

Minutos después Rubén manejaba hacia su hogar. No era ningún neófito. Chandra Cedeño Sterling había tenido un flechazo. Era con él. No le hizo gracia. No le gustaba la idea de ser perseguido por una impetuosa adolescente


continuara


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Tres Ases de Corazón.Fanfiction de Dana Chou.Parte 2

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