Capítulo 1 y 2
Rin Tanaka
GÉNERO: Thriller urbano, novela negra contemporánea, Saga El Corazon de Jade
1:
El cielo de Nueva York tenía el mismo tono que el acero: gris, impersonal, dispuesto a aplastar a quien lo mirara por demasiado tiempo. La torre Crane Capital dominaba el horizonte como una navaja vertical, una amenaza arquitectónica más que un símbolo de éxito. En el último piso, las paredes de vidrio no dejaban escapar secretos. Vincent Crane estaba sentado tras un escritorio de ébano africano, más caro que discreto, afilando silenciosamente una estilográfica Montblanc con dedos lentos y expertos.
Isabelle irrumpió sin anunciarse. No golpeó. No saludó. Iba vestida como si fuera a presidir su propio funeral: falda lápiz negra, blusa de seda que apenas ocultaba el filo de su ambición, y unos tacones que sonaban como un martillo sobre la madera noble.
—Quiero el 51%, papá.-- anuncio sin saludar, luego de sentarse elegantemente frente al escritorio del hombre
Vincent levantó la vista. Su rostro, aún atractivo a los 48, parecía esculpido en mármol. Había una grieta, eso sí: una pequeña arruga en la comisura de su ojo izquierdo, la única concesión al paso del tiempo.
—Buenos días, Isabelle--indico para centrar a su hija en los buenos modales..
—No te hagas el cínico. O me das lo que me corresponde, o empiezo a hablar con Marcus. Y créeme: él no es tan... comprensivo como yo.-- continuó la joven haciendo caso omiso a la norma, era evidente que lo habia estado meditando y asi lo anuncio, sin preambulos, sin negociacion, sin respeto, tal como era ella para todo, lo peor , sin perder la calma, sin perder el tranquilo y sereno tono de voz.
La palabra "comprensivo" se le curvó en los labios como una hoja oxidada. Vincent soltó una sonrisa breve,, y se reclinó en la silla. jUNTO SUS DEDOS Y SE DEDICO A CONTEMPLAR SU HIJA.
Desde el ventanal, el Empire State parecía un dedo acusador apuntando al cielo. Pensó en tirarse por ahí una vez, hacía muchos años. Pero había demasiado dinero de por medio.
—No sé qué te han enseñado en la universidad, pero aquí arriba, cariño, nadie regala nada. El 51% se gana. O se roba. ¿Estás preparada para eso?
—Lo estoy haciendo ahora mismo, ¿no? —dijo Isabelle, y dejó sobre el escritorio una carpeta negra. Adentro, un informe forense de finanzas, cuidadosamente editado. Suficiente para hacerle pasar un mal rato con el IRS. O con sus enemigos.
Vincent hojeó sin pestañear.
—Qué diligente. ¿Te ayudó Marcus?
Ella no respondió. La mirada que le devolvió estaba hecha de vidrio molido. Cuando salió, el aire pareció recuperar la temperatura.
--- Déjame continuar los trámites.De todas maneras ya lo había decidido
II
Chloe observaba a su hermana desde el otro lado del pasillo. Siempre la veía salir como si hubiera ganado otra batalla. Siempre con ese paso firme, ese perfume caro mezclado con veneno. Isabelle no caminaba: ejecutaba. Chloe, en cambio, se limitaba a seguir.
—Quiero que lo sigas A TODOS LADOS, PAGA LO QUE SEA, HA ESTADO VIAJANDO sin decir adonde y otros los ha enmascarado en supuestos viajes de negocios. Desde Hoy. —informo enfatica Isabelle, le lanzó un sobre cerrado. Dentro, fotos de Vincent entrando y saliendo de varios lugares. Algunos con letreros en japonés.
—¿Japón? —preguntó Chloe, bajando la voz.
—Miyagi. . Busca vuelos. En algún momentoTú vas también. Ha estado iendo y viniendo en el avion de la empresa, dice que por inversiones. Hasta donde tengo entendido las inversiones que estan en Tokyo se hacen via internet y con inteligencia artificial. Tengo un video de mi padre tomando el tren para Miyagi. Realmente me intriga
—¿Y el recuerdo de mamá? Crees que vuelva a buscar otra mujer? —preguntó, por reflejo. El aire se volvió denso. Isabelle la miró como si hubiera escupido en la alfombra.
—Mamá está muerta. Tú solo obedeces.
Chloe apretó el sobre. Las uñas se le clavaron en la palma.
III
Vincent no se sentía cómodo en clubes nocturnos, pero ese en particular tenía el beneficio de la oscuridad, el anonimato y las sustancias ilegales caras. Se sentó en la esquina más alejada de la pista, rodeado de ejecutivos quemados y prostitutas maquilladas como ángeles del infierno.
Una figura se acercó: Jayden, un asesor independiente de inversiones con conexiones turbias.
—Marcus se mueve. Esta hablando con gente de Teheran, Damasco y Bengazi. Y con ella. —Jayden se refería a Isabelle sin nombrarla.
Vincent se masajeó las sienes. En la mesa, una copa de whisky Dalmore 62 se evaporaba sola.
—Estoy cansado, no quiero mas. Quiero estar vivo aunque sea por dos minutos. En un principio era magnifico. ahora no.Realmente no.--respondio con voz agotada
—¿Vas a correr?
—Voy a desaparecer unos días. Japón. Asuntos sin resolver.
Jayden se echó a reír.
—¿Japón? ¿Por qué siento que hay una mujer de por medio?
Vincent no respondió. En su memoria, Aiko reapareció como un cuchillo envuelto en seda. Y junto a ella, el recuerdo de una carta no contestada. Habia ido varias veces a Miyagi. Habia estado buscando. Habia llegado a al centro de belleza, modesto, muy sencillo. Su dueña Aiko Tanaka. Había contemplado la foto y el vídeo que le entregaron.Mas bella, madura,delgada,con ese aire tranquilo,que le trajeron sin piedad todos sus recuerdos...
Ella No estaba, las empleadas ,tipico de los japoneses le dijeron que estaba de viaje. Que podia volver. Le dieron el Whatsapp y correo de la empresa. Viajando?. Aiko sin duda lo habia visto venir y se escondio. Varias veces insistio. Nunca la encontro. Queria saber de ella. Queria saber si estaba casada. Aiko fue lo mejor de su vida y volverla a ver lo traía nuevamente a la vida
IV
La pequeña ciudad Miyagi estaba mojada. Siempre lo estaba. Vincent descendió del coche alquilado frente a un local decrépito con luces de neón fallando. "Sakura Beauty" decía el cartel, en rosa descascarado. Nuevamente , otro intento, otras 18 horas de viaje .Entró sin tocar el timbre.
La encontro.
Aiko no levantó la vista. Estaba limpiando instrumentos de tratamientos de belleza. Usaba guantes.
—¿Qué haces aquí?--dijo sin verlo,con su suave voz que todo el tiempo lo encantaba,dulce ,suave,hasta cuando estaba indignada --Me han dicho que has venido varias veces en los ultimos dos meses
—Negocios.
—¿Y desde cuándo tus negocios incluyen a mujeres pobres con salones de belleza rotos?
—Desde que recibí una carta hace quince años. Quiero saber que tan de cierto hay en lo que no colocaste en esa carta.
Ella lo miró. Ni una lágrima. Ni un parpadeo. Aiko estaba rota, pero cada fragmento afilado
—Vete, Vincent. Ya hiciste suficiente.-- susurro a la defensiva,tratando de dominarse.Estaba asustada,viendolo de reojo
Vincent sonrió. Era la sonrisa de un hombre que no acepta "no".
—Quiero verte. Hablar. Comer sushi malo y recordar por qué me dejaste.-- dijo acercándose, invadiendo el espacio personal de ella.
Aiko se quitó los guantes. Los dejó caer con un golpe seco.
--Te deje?.. Yo te deje? Mira si eres cinico-- dijo ella dignandose a mirarlo
—¿Quieres respuestas? Mañana a las diez. Aquí. ... Yo no quiero que me hagas daño, siempre fue mi deseo que no vinieras nunca.--agrego ella
Vincent salió al frío de Miyagi. Su chaqueta de diseñador no lo protegía del pasado.
Capítulo 2: El Secreto Revelado
Miyagi, Japón – mayo del 20 y tantos...
Vicent no durmió en toda la noche. Fastidiado, contemplaba la lluvia desde la amplia ventana de la habitación del hotel. Caía como una cortina rota sobre Miyagi, difuminando los letreros de neón en manchas de rojo y azul. "Los japoneses y sus transparencias", pensó.
El local de Aiko estaba atrasado en los pagos. Había un préstamo sobre la tarjeta de crédito, un gasto de ingreso a una clínica por un tratamiento no cubierto por el seguro. Todo eso la arrastraba cuesta abajo.Se lo dijo el detective.
Él ganaba millones por segundo. Se lo debía. Quien tiene dinero tiene conexiones. Quien invierte en el TOPIX Banks Index sabe todo lo que quiere saber.
Tenía 75 millones de dólares en ese índice y otros 145 millones en el Global X Japan Bank High Dividend ETF.
Todo eso para descubrir que Aiko Tanaka tenía una deuda insignificante para el, imposible de pagar para ella.
En dos segundos y medio, hizo una transferencia. Pagó todo. Intereses, clínicas, créditos. Absolutamente todo. Por primera vez en años, se sintió bien consigo mismo.
"¿Por qué Aiko?" Porque se enamoró de ella.Y Porque siempre la amó. Por su calma. Su serenidad.Su imposible belleza, Por la manera apasionada son límites en que hacían el amor. Porque se imaginó un futuro con ella. Porque tuvo que volver a Estados Unidos, a causa de una enfermedad devastadora que arrastraba su pequeña Isabella, de solo siete años. Leucemia. Vida reducida a tratamientos y hospitales.
Y en ese caos, perdió la pista de Aiko. Hasta ahora.Seguia siendo bella. Tenia que saber quien estaba en su vida. tenia que averiguar de ella, queria intentarlo..Le gustaba, le atraia, siempre fue ella.
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Al día siguiente, Vincent Crane, con su gabardina empapada, caminaba por una calle que olía a fritura y desesperación.
El centro de belleza de Aiko estaba al fondo de un callejón, un edificio achaparrado con un letrero oxidado que prometía "Eterna Juventud", pero ofrecía solo óxido y promesas rotas.
Comparado con los rascacielos de cristal de Nueva York, esto era un insulto. Pero Vincent no estaba ahí por estética. Estaba por respuestas. Ella le había dicho que volviera. Y volvió.
Empujó la puerta. Una campanilla oxidada anunció su entrada.
El interior del local era un mausoleo de espejos empañados y frascos de laca vacíos. En la visita de ayer no habia detallado la pobreza del local, para ser sincero en las anteriores tampoco.
Aiko Tanaka, 42 años, estaba tras el mostrador, contando billetes arrugados con dedos que temblaban, de rabia o cansancio.
La belleza seguía ahí, oculta bajo las grietas de una vida difícil. Cuando lo vio, su rostro se endureció.
—Vincent —dijo con voz de seda y filo—. Suponía que no vendrías. ¿De casualidad quieres acostarte conmigo otra vez? Déjame decirte que no me he bañado hoy...-- dijo apartando el rostro con un pequeño extreme cimiento.Estaba tratando desesperada e inútilmente de crear una barrera entre ella y el.
Él se acercó, dejando un rastro de agua en el piso.
—Te dije que quería hablar, Aiko. No vine desde el otro lado del mundo para un portazo.
Ella cruzó los brazos. Pura muralla.
—No hay nada que decir. Lo nuestro terminó hace 16 años. Vete. Me dejaste. Sufrí demasiado hasta quedarme sin lágrimas y entender que una mujer no debe llorar por un hombre que no la valora. Pero lo superé —dijo, con esa rabia que sólo una mujer enamorada y herida puede reunir y decir..
Vincent sonrió. Esa sonrisa calculada que desarmaba a socios y amantes. Pero Aiko no era una conquista.
Recordó sus noches en Tokio, cuando ella era chispa en su mundo podrido. Luego, el silencio. Hasta hoy.
—Quince años —dijo, apoyándose en el mostrador—. Justo el tiempo desde que me enviaste esa carta. ¿La recuerdas? Estabas embarazada?. Era una carta pidiendo ayuda, desesperada. Me pedías apoyo. Y algo me impidió venir. Quiero que lo sepas.La carta la descubri hace poco tiempo.
El rostro de Aiko palideció. Pero sus ojos no se apartaron.
—No sé de qué hablas. Nunca te escribí nada.
—Mentira —replicó él, la voz baja pero cortante—. La tengo. Guardada en un servidor que nadie toca. ¿Quieres que te la recite? "Vincent, no sé qué hacer. Estoy sola..."
—¡Basta! —Aiko golpeó el mostrador. Un frasco vacío saltó como un insecto, respondió ella con voz quebrada—. No hay carta. No hay nada. ¡Vete!
Vincent la observó. Buscaba la verdad en las grietas.
El miedo que oía no era por él. Era por algo ,o alguien más.
Y Vincent Crane sabía una cosa: el miedo siempre escondía un secreto.
—No vine porque no podía.-- insistio
—Creo que llegaste algo tarde.¿Y eso tan importante que te lo impidió?
—Isabelle fue diagnosticada con leucemia. Tenía que estar con ella. —Su voz era piedra al informarlo —. Luego volví. Te busqué por todas partes. No te encontré. Aiko... entiéndelo. Solo quiero hablar.
—No puedo atenderte en este momento —dijo ella, golpeada por la confesión—. Estoy recibiendo una notificación...
Miró el celular. La notificación bancaria decía: "Crédito saldado. Cuenta restituida. Límite ampliado."
Su mirada se oscureció.
—Realmente no tienes perdón de Dios —dijo, enseñándole el iPhone
—. ¿Quieres tenerme amarrada? ¿Chantajearme con el pago de mis deudas?Yo sé cómo quieres cobrarme.No resistiré,Pero tampoco colaboraré. Terminó diciendo resignada con los ojos cerrados y abriendo los aterrada cuando sintió que el se acercaba.
—Solo quiero un café contigo. Eso pagaría la deuda, que no lo es. Quiero cuidarte y apoyarte.
Aiko lo miró. Se estremeció. Demasiado atractivo, con esa maligna experiencia de un hombre veterano en caceria. Demasiado tarde. Demasiado todo.Odiaba haber estado enamorada. Odiaba hasta el infinito seguir enamorada, sentirse fragil, dominada, debil ante el atractivo Vicent, que solo queria algo,y por eso estaba ahí frente a ella, venía a hacerle despiadadamente, insaciablemente el amor hasta dejarla llorando de placer. la idea le dio una indignación sin limites,porque lo odio por años, Pero frente a el de quedó débil e indefensa.
Nueva York
Isabelle Crane estaba en su loft de Tribeca, rodeada de sombras y ventanales que se abrían a un Manhattan despiadado.
En su laptop brillaban los correos hackeados de Vincent. Japón. Miyagi. Varios viajes sin sentido... o eso parecía.
Pero Isabelle no creía en las casualidades. Todo tenía propósito. Y ella lo descubriría.
Chloe, su asistente,su única hermana; estaba en un sillón. Piernas cruzadas, mirada baja.
—No sé qué más buscar, Isabelle. Su itinerario no dice nada. Solo vuelos y hoteles. También ha ido a Sudáfrica y Polonia...
Isabelle ni levantó la mirada.
—Entonces busca mejor. O tendré que recordarte lo que pasa cuando me decepcionas.
Nuestro querido padre no tuvo una amante en Sudáfrica ni otra en Polonia. Solo mujeres sin importancia. Pero en Japón se enredó muy fuerte. Totalmente.Eso lo se.
Chloe se estremeció. El recuerdo de una bofetada invisible dolía más que cualquier golpe. Isabelle no necesitaba tocar para hacer sangrar.
—Está bien —susurró Chloe—. Seguiré mirando.
Isabelle cerró la laptop de un chasquido.
—Hazlo. Y no se lo digas a nadie. Ni a Elliot. ¿Entendido?
-- Elliot.
-- Anda cortejandome, a veces pienso que realmente le gusto
Chloe asintió, pero su mente estaba en otro sitio.
Llevaba días Hackeando, buscando... encontró algo: un correo antiguo, borrado, recuperado.
Una línea escrita por Lena , la madre de Isabelle.La madre de ambas
"No estoy muerta, Vincent. Sé lo que hiciste."
Chloe no se lo dijo a Isabelle. Todavía no.
Pero ese secreto ya empezaba a romperla.
Isabelle, ajena, recibía mensajes cifrados. ETF falsos, bonos que financiaban armas, drogas, votos.
Su red tejida entre los hilos de Trump y Hunter Biden.
Vincent era la fachada. Ella, el poder. Y quería el 51%.
Quería todo.
Y si Vincent escondía algo en Japón, lo averiguaría.
Capítulo 3:
Miyagi a las 2,05 de la mañana. La discoteca rave era un infierno de luces estroboscópicas y bajos que golpeaban como martillos.
Vincent, fuera de lugar con su traje de $5,000, se abrió paso entre cuerpos sudorosos y ojos vidriosos. Había seguido un impulso, una pista de un taxista que mencionó el sitio de las " chicas salvajes" que frecuentaba este antro.
Y allí estaba: Rin, de 15 años, bailando en una plataforma como si el mundo le debiera algo. Su cabello teñido de morado
neón, sus piercings, su ropa rota —todo gritaba caos. Pero Vincent vio algo más. Sus ojos. Eran los suyos.
Mucho tiempo antes
Tokio, 20 y tantos.
Aiko riendo en un bar de sake, sus dedos rozando los de Vincent.
"Eres un desastre, Crane," dijo ella, "pero me haces sentir viva." Él le prometió el mundo, pero solo le dio promesas vacías. Cuando ella desapareció, él no la buscó. Era más fácil así.
Salió de sus recuerdos
Rin tropezó, cayendo de la plataforma. Vincent la atrapó por instinto, y ella lo miró, drogada pero astuta.
—--- Que tenemos aquí? Un "gaikokujin". Quién eres, viejo? —dijo, su voz, un gruñido.
—Alguien que quiere hablar —respondió él, ayudándola a levantarse.Ella se rió, extridente,sin cortesía ni normas,un sonido roto.
—Hablar cuesta. ¿Tienes efectivo?, Ya se, andas buscando una adolescente "shōfu"
Vincent sacó un fajo de yenes, y los ojos de Rin brillaron.ella Lo llevó a un rincón, donde la música era un rugido lejano.
—Dame más y te consigo lo que quieras .Sabes? Tengo contactos—dijo, acercándose demasiado.
Vincent sintió una punzada de asco, no por ella, sino por sí mismo. Esta chica, esta ruina, era su sangre. Lo sabía. Y ella no tenía idea.
Y no lo sabía.
—No es lo que crees. ¿Y si te dijera que puedes ganar una beca?
—¿Qué clase de beca?
—Para modelaje. O canto.
—Como sea —dijo ella, con desdén, aunque le brillaron los ojos.
—Sé que habrá un casting para entrar en Takane no Nadeshiko.
—Mentira. ¿Y tú qué cobras? ¿Te vas a acostar conmigo?. Soy menor de edad.Pero puedo conseguirte algo exclusivo.Tranquilo.Los policías reciben su parte y todo queda en familia.
—Mañana hablamos. Quiero llevarte a casa.
—Viejo depravado. Son apenas las dos. Ven mañana. Siempre estoy aquí. Soy popular.
Y le cantó Cute for Life.
https://youtu.be/KgcjPd8n2Es?si=l9Tmxl1nzQLg9nSI
Tenía voz. Buena voz.
Al terminar, dijo:
—Viejo, hablas japonés muy bien. ¿Sabes algo? Me caes bien.
—Vendré mañana.-- insistio
—Te estaré esperando... Con una denuncia por acoso.-- soltó la carcajada en medio del torbellino.
Vincent sonrió. Se fue.
—No hay duda, Es hija de Aiko y creo que es s mía tambien.Todo concuerda y tiene un ojo azul...Mis ojos—dijo, a nadie cuando salio
IV
En la mañana, sin haber dormido ni un segundo,De vuelta en el centro de belleza, Vincent enfrentó a Aiko apenas ella abrió el sencillo negocio. La luz gris se filtraba por las cortinas rotas, iluminando un espacio que olía a quiebra. Un hombre estaba allí, un acreedor con tatuajes que asomaban bajo su camisa.
—Tanaka, el plazo se acabó —dijo el hombre, ignorando a Vincent, quien se sento en una de las sillas de espera de las clientes—. Paga o tu negocio arde.
Aiko lo enfrentó, su voz temblando pero firme.
—Dame una semana. Lo tendré.El hombre rió y se fue,regalando le una sonrisa de asco al extranjero sentado en la pequeña sala, pero su amenaza quedó en el aire. Vincent esperó a que la puerta se cerrara.
—Es mi hija, ¿verdad? —dijo, sin preámbulos—. Rin. La vi. Es mía.Tiene mis ojos y el mismo caracter de Isabella.
Aiko se derrumbó en una silla, su fachada rota.
—No tienes derecho, Vincent. No después de abandonarme. De ignorar mi carta.
—Entonces si la escribiste —dijo él, su voz un triunfo frío.
Ella lo miró, lágrimas de rabia en los ojos.
—SÍ, la escribí. Y tú no viniste. Así que me escondí. Por ella. Por Rin. Porque sabía que tu mundo la mataría. Y ahora, si te acercas, alguien más lo hará.
—¿Quién? Nadie le hara daño y tampoco te la quitare—explico Vincent, pero su mente ya estaba en Isabelle. Su hija mayor, la que no dudaría en borrar a una hermanita del mapa
.—No te acerques a ella —susurró Aiko—. O estamos muertas las dos. Se cómo es de peligrosa tu hija.
Vincent no respondió. Estaba obsesionado. Rin era un error, pero también una oportunidad. Ayudarla, controlarla, usarla. En su mundo, todo era una herramienta.
Nueva York
Isabelle estaba en un bar clandestino, un lugar donde el dinero sucio cambiaba de manos. Marcus, el socio de Vincent, estaba allí, sudando bajo su traje barato.
—Vincent está en Japón —dijo Marcus—. No sé por qué, pero es un mal momento. Los reguladores están cerca.
Isabelle tomó un sorbo de su martini, su sonrisa una navaja.
—Déjame a mí los reguladores, Marcus.
.Marcus palideció.
—¿Qué planeas, Isabelle? Esto es grande. Trump, Biden, lo del Fraude electoral..Estamos hasta el cuello en todo.. si se sabe...
—No se sabrá —cortó ella—. Porque tú no hablarás. ¿Verdad?
Él asintió, pero el miedo en sus ojos era un libro abierto. Isabelle lo notó. Y decidió que Marcus ya no era útil.
Miyagi
Esa siguiente noche
Vincent Volvió a la discoteca, le dijeron que Rin se fue con varios hombres,
La buscó por todas partes ,fue un incapaz de dejarla ir la noche anterior.
La buscó por horas.La encontró en un callejón, negociando con un traficante que no aceptaba "no" por respuesta. Rin les debía dinero, Vincent, estúpido o desesperado, intervino. Sacó más yenes, pero el traficante no era un amateur.
—Gringo, esto no es tu juego —dijo el hombre, sacando una navaja.Vincent sonrió, esa sonrisa que cerraba tratos.
—Todo es mi juego.Pero el callejón era oscuro, y la navaja brillaba.
Vincent estaba fuera de su elemento, y lo sabía.
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El Comac 909 VIP volaba justamente entrando en el mar Caribe rumbo a new york. Su unico pasajero, descalzo, en shorts y una franelilla sin mangas, disfrutaba un whisky , y miraba a ratos una pelicula y la ruta por donde se desplazaba su avion personalizado
-- Todavia faltaban 5 horas y media para llegar a new york, vio el reloj que se ajustaba a medida que el avion se desplazaba..llegaria 3.35 am hora de New York. Habia durado 2 meses sin ir a la Gran Manzana.Estaria mas o menos un mes ahi…
Nada menos que uno de los cinco solteros mas cotizados,perseguidos de argentina brasil y mexico, Diego Alejandro Vargas, Edad: 27 años: Argentino, con raíces mexicanas, brasileñas, venezolanas y chilenas Heredero y gestor de inversiones familiares en México, Brasil y Argentina
Muy popular en los clubs y playas de Sao Paulo,Punta Cana con su Metro ochenta y siete, piel bronceada que mezcla el sol del Caribe y el sur del continente. Cabello negro, muy liso, y algo largo, , siempre despeinado con estudiada despreocupación. Ojos castaños intensos, con una chispa que prometia todo tipo de problemas. Siempre elegante, siempre deportivo, siempre casual, mezclando trajes a medida de diseñadores italianos con blue jeans , o sus zapatos Alexander McQueen con un pantalon de obrero , siempre un toque rebelde: camisa desabotonada,y un toque diferente con su reloj Apple Watch. Su sonrisa es un arma, afilada y peligrosa. En definitiva un tipo peligroso, depredador nato,
extrovertido, magnético, un huracán social que llena cualquier habitación. Viviendo al límite, coleccionando amantes, fiestas y riesgos. Sin necesidad de buscar validacion de nadie, marcando siempre tendencia,Su carisma es una trampa; seductor sin esfuerzo, pero nunca se queda. Bajo la fachada de playboy, hay un hombre atrapado por su propia libertad, buscando algo que no puede nombrar. Su herencia multicultural le da un aire cosmopolita, pero también una sensación de no pertenecer a ningún lugar, bastante honesto a pesar del ambiente, fuerte en su personalidad,
Volviendo a New York, atrasado por un Iman muy poderoso, hechizado, ansioso, y asustado por que no queria preguntarse al espejo si se habia enamorado..
Su curriculum era conocido, ella tambien lo sabia y no la impresiono en lo mas minimo…
Diego Vargas nació en una mansión de Recoleta, Buenos Aires, bajo el peso de un apellido que abre puertas y cierra corazones. Su abuelo paterno, un magnate mexicano del tequila, se casó con una brasileña de familia cafetera, cuya sensualidad y ambición definieron el linaje. Por el lado materno, un venezolano petrolero y una chilena heredera de viñedos forjaron una fortuna que cruza fronteras. La familia Vargas es un imperio: inversiones en tequila mexicano, café brasileño, petróleo venezolano, vino chileno y bienes raíces argentinos. Dinero que huele a poder y traición.
Criado entre jet privados y colegios exclusivos, Diego aprendió a hablar español con acentos que cambian según la habitación: el cantadito mexicano, el ritmo samba brasileño, el calor venezolano, el filo chileno. Pero Argentina, con su tango y su arrogancia, lo marcó más profundo. A los 27, dirige una rama del negocio familiar, moviendo millones entre México, Brasil y Argentina. No trabaja por necesidad; lo hace por adrenalina.
Su vida es un desfile de excesos. Clubes en São Paulo, yates en Cancún, casinos en Buenos Aires. Mujeres que caen rendidas ante su risa fácil y su billetera sin fondo. Es un playboy consuetudinario, un coleccionista de conquistas que nunca repite. No porque no quiera, sino porque ninguna lo retiene. Hasta que la conoció y por primera ve se sintio nervioso, sin argumentos,sin saber como hacer su proximo movimiento,viendose a actuar con sinceridad.
Ahora en su avion sentia que se dio razones para un viaje innecesario de negocios. Era eso. Verla otra vez. No era chica de whatsapp, no era chica emoticons, no estaba en orbita normal.
Para su mala suerte, su desdicha y la pérdida de toda tranquilidad, Diego conoció a Isabelle Crane. Fría, inalcanzable, con ojos que cortan como navajas. No es hermosa en el sentido clásico; su magnetismo radica en su intensidad, en su rechazo absoluto a ser poseída. Isabelle se abrió paso en un mundo de hombres con inteligencia y acero. Los millones de Diego no la impresionan, ni su charme, ni sus promesas susurradas en la penumbra de un bar. Para ella, él es solo otro depredador en un traje caro. Sabe lidiar con hombres más bellos, más seductores, más playboys que él. Y eso lo enloquecia de saber que disfrutaba sexo con otros.Era indignante ver que ella era inmune a toda propuesta amorosa
Diego la vio por primera vez en una gala benéfica tras un desfile de modas en New York . No sabía quién era ella. Estaba en primera fila, acompañada de una chica silenciosa, ignorando a los tiburones que orbitaban a su alrededor. Él apostó que la tendría en una semana. Han pasado tres meses, lo ha intentado todo, y ella no ha cedido un milímetro. Cada rechazo es un anzuelo que se clava más hondo. Por primera vez, Diego no sabe si quiere conquistarla o rendirse ante ella. Pero está seguro de una cosa: esto ya no es una conquista. Isabelle es un veneno maligno que no puede dejar de beber.
.
Dos días después del viaje de Diego..
El humo del tabaco y un jazz rasposo llenan el aire. Su traje Brioni brilla bajo las luces tenues, pero sus ojos buscan solo a una persona. Allí está Isabelle, en un vestido blanco que abraza su figura, su piel pálida evocando una fragilidad etérea que es pura ilusión. Parece un ángel caído, intocable y letal.
—¿Sigues castigando al mundo con esa cara tan preciosa? —Diego se apoyo en la barra, su sonrisa un desafío—. Suena barato, lo sé, pero no se me ocurrió nada más que decir la verdad.
Ella lo miro, evaluándolo con curiosidad fría. Otro más. Igual a todos. Nada nuevo.
—¿Eres de los que gastan millones para llenar el vacío? —Su voz es un bisturí, precisa y cruel.
Diego río, pero el golpe quema. Pidio dos whiskys. El barman los sirvio sin preguntar.
—Te invito a una copa. Sin trampas. —Mentia y ella lo sabia,no importaba nada
Isabelle ladeo la cabeza, sus ojos lo atravezaron como si pudiera desarmarlo.
—No bebo con hombres que no tienen argumentos para acercarse.
El calor subió por el cuello de Diego. Nadie lo rechazaba. Nadie. Pero con ella, el juego era distinto. Cada palabra de Isabelle es una pared que él queria derribar, aunque significara romperse en el intento.
—¿Y si te digo que estoy cansado de inventar frases ingeniosas? —Su voz baja, casi un susurro—. A veces, mostrarse como es resulta más honesto.
Por un segundo, la máscara cayo. Ella lo estudio, como si viera las grietas bajo su piel. Luego, tomó el whisky, bebió un sorbo y se levantó.
—No soy un trofeo, . Ni estoy en venta. —Su tono era hielo puro—. Hay chicas que por 290.000 dólares te prometen un fin de semana en los Hamptons. Búscalas.
Se alejo, su figura esbelta cortando el bullicio de la fiesta. Dejo el vaso en la barra, con una mancha de lápiz labial carmesí. Diego lo tomo, lo giro entre los dedos y bebio donde quedó su marca, saboreando el rastro de ella. Por primera vez en años, sientio que no controlaba nada. Viviendo al límite, rozando lo suicida, y sintió el vertigo de esta mujer era el riesgo más grande que habia tomado. Su facilidad para conectar, para seducir, se desvaneció ante ella. Era demasiado sofisticada, demasiado inalcanzable para su mundo.
La fiesta explotó cuando Isabelle tomó un microfono comenzando a cantar Dancing in the Dark a capella.
https://youtu.be/E7r_xgV-z88?si=pDYTILhHjUxXNkSD
La multitud gritaba, bailando, perdiéndose en el frenesí. Diego, con el vaso de Isabelle en la mano, la buscó entre la gente. Allí estába, bailando sola, su cuerpo ondulante un desafío abierto.
Aquí estoy, indicaba su movimiento. Inténtalo. Conmigo no vas a poder. Giró, su vestido blanco destellando bajo las luces. Lo miró, viendo el vaso en sus manos, y siguio bailando, imperturbable. Diego tomó un sorbo donde quedó la mancha de sus labios. Ella no aparto la mirada. El juego apenas comenzaba.
Urbanismo Malba, Nueva York . mansión de la familia Crane
La oficina de Vincent
en la mansión en la exclusiva urbanizacion Malba era poder, riqueza, sellado ambición sin limites.
. Isabelle Crane se había adueñado de ese lugar con la misma facilidad con la que toma una copa de vino: sin pedir permiso. El despacho, como todo lo que alguna vez fue de su padre, ya le pertenecía por derecho moral, si no aún por papeles. Vincent apenas aparecía, como un recuerdo molesto de vez en cuando.
Chloe entró con pasos mínimos, casi disculpándose con el aire. Siempre vestía bien, siempre hablaba poco. Su sombra parecía pedir perdón por precederla.
Isabelle estaba sentada al escritorio, firme como una escultura de hielo. No levantó la vista, estaba inmersa en negociaciones de armas para financiar a un grupo no muy decente en africa, le pagarían con Rodio y Coltan...Era una inversion propia que manejaba a través de una red de internet especial..
—Llegas tarde. ¿Qué averiguaste? —Su tono fue quirúrgico, limpio de afecto, sin perder tiempo, como era ella para todo.
Chloe tragó saliva. Dejó un sobre con documentos sobre el escritorio y evitó mirar directamente a su hermana.
Nuestro padre Vincent...ha estado viajando , lo hace en clase económica y ahi triangula con Japon . , siempre desde Europa. Ahora mismo ... ahora está en Japón —murmuró. Las palabras salían secas, cortadas, como si temiera el eco.
Isabelle hojeó el contenido sin apuro.
—Japón —repitió, entornando los ojos. Vicente estaba desarrollando otro tablero de juego.
—Tal vez... está buscando algo que perdió —aventuró Chloe, con voz baja. —Una mujer. De antes. Cuando éramos chicas. Nunca la menciona. Pero creo... creo se trata de que la mujer que decían amó. Y no lo soportó cuando se fue.
Silencio.
Isabelle cerró el sobre con un chasquido seco.
—¿Y tú cómo sabes eso? —preguntó sin levantar la voz, pero había algo en su mirada que podía romper costillas.
—Oí cosas —susurró Chloe. Se encogió un poco, como esperando una bofetada verbal., evitando "lo escuche cuando estabas enferma y yo era mas pequeña".
—No repitas chismes. No eres camarera de salón de té . Es muy raro que a estas alturas de la vida a Vicent se le ocurra buscar una mujer que lo dejó hace un montón de años. Debe ser otra cosa.—escupió Isabelle, molesta ante lo inevitable. Vicent andaba haciendo lo que le daba la gana y no se lo decia.
—Perdón... —dijo Chloe, casi inaudible.
—¿Dijo algo más a alguien, a los gerentes?
—Solo les dijo ... que regresaría en unas semanas.. Está... está esquivo.
Isabelle apoyó el codo sobre la mesa y la miró, por fin. Unos segundos interminables.
—¿No Te resulta extraño que nuestro padre esté buscando algo a espaldas de nosotras? —preguntó. No esperaba respuesta. Chloe sólo negó con la cabeza.
—Claro que no. Siempre lo hace —añadió Isabelle, como si sellara un epitafio.
**
Más tarde, en el comedor informal de la mansión.
El almuerzo era una coreografía de opulencia, una declaración de desprecio al hambre del mundo. El chef —sumiso, invisible— sirvió en silencio. El menú era insultante en su perfección:
Ostras Kumamoto con mignonette de maracuyá y jengibre fresco, dos por cabeza.
Mini blinis con crème fraîche y caviar Oscietra, apenas tocados con perlas de limón.
Para Chloe: ensalada tibia de langosta Maine, espárragos blancos, flor de cebollino y vinagreta de champagne.
Para Isabelle: filete de lubina chilena sobre risotto de azafrán iraní, con láminas de trufa negra de Périgord.
Panes artesanales infusión dos con aceitunas kalamata, mantequilla de Normandía batida a mano.
Postre: mini tarta de frutos rojos y almendras, helado de flor de azahar, trufas de chocolate belga con corazón de caramelo salado, y una bandeja con frutas frescas cortadas con precisión quirúrgica.
Todo regado con un Champagne Blanc de Blancs Salon Le Mesnil Brut Millésimé, servido en copas de cristal de roca talladas a mano.
Chloe comía en silencio. Masticaba despacio, sin placer. A veces El lujo la intimidaba. Isabelle, en cambio, lo dominaba como una reina en su trono.
—Me pediste que investigara. Lo hice —dijo Chloe, sin levantar la vista, adivinando la continuacion de la conversacion.
—Eso ya lo vi —respondió Isabelle, señalando el sobre—. ¿Algo más?
—Una... una foto antigua,de unos 17 años atrás.. De él. Con alguien. Parecían felices —dijo Chloe, con la voz casi apagada.
—¿Una japonesa? No me gusta estar dando vueltas en circulos-- indicó Isabelle, anunciando que tomaría cartas en el asunto, inmediatamente
—No sé... se veia bien. Pero pareciera que si . Era una chica oriental.Muy bella, de concurso
. Nuestro padre es muy joven.Está muy sólo. Necesita compañia,Una pareja--se atrevio a proponer Chloe
Isabelle bebió su champán con desgano, sin cortesia , como tomando una coca cola..
—Debe tratarse de esa. La que lo dejó como un perro en la lluvia. Típico. No soporta algo que no puede controlar, tiene que tenerlo a toda costa —musitó tratando de tranquilizar su mente..
Chloe no respondió. El silencio era su defensa.
—--Si llegará con esa mujer que dices que siempre amó, ¿qué harías?
—Es un hombre joven y bello. Tú lo dijiste. Necesita pareja —respondió Isabelle encogiéndose de hombros.
—¿Aceptarías Una japonesa?
Isabelle hizo un gesto ambiguo, como si la idea le diera igual.
—Son bonitas, inteligentes, guardan las formas. No creo que sea eso. Mas si es una que hace poco conoció por ahi, no le durara mucho — respondió finalmente Isabelle, con un dejo de sarcasmo.
Chloe pareció sopesar la idea
—Son muy fértiles —añadió Isabelle, ácida, para que Clhoe dimensionara la situacion.
—No parece. Se están extinguiendo —replicó Chloe y con mucho cuidado preguntó ,
—Bien. Si el te vende la mitad del negocio, ¿qué harás?
—Tengo ideas —dijo Isabelle, su voz un murmullo cargado de peligro.
—¿Por qué no haces una fiesta e invitas a ese aburrido, patético, mojigato que anda por ahi detras de ti? —propuso repentinamente Chloe,
—Jamás, es un "bore A wet blanket" —espetó Isabelle, sabiendo perfectamente a quien se refería su hermana. Ya le habia llegado el chisme. Definitivamente New York era un rancherio de 18 millones de personas..
—Estás derretida. Te conozco. Lo vi. Se parece identico a una foto de un actor Frances de no se cuantos siglos atras...Dime, ¿cree que el piensa eres demasiado High-maintenance?
— Si. Se parece a Alain Delon joven. Nada más cambia el color de los ojos....Que lo crea. Y tú ten cuidado de no toparte con uno igual. Eres demasiado bonita —respondió Isabelle convencida y cambiando su tono a una advertencia envuelta en hielo al final.
—Hay un chico —confesó Chloe, casi como un desafío.
—Lo sabía —dijo Isabelle, terminando su plato y tomando otra copa servida de champán sin modales, bebiendo como si fuera una gaseosa barata.
—Tengo sed —se justificó, mientras un mesonero, presto como un perro entrenado, le servía la tercera copa.
—¿Es serio? —preguntó Isabelle, sus ojos entrecerrados.
—No. Nada formal.Apenas nos estamos conociendo. Anda con cuidado. Es un chico francés.
—¿Se baña y se cepilla los dientes? Algunos apestan a cinco millas —expreso Isabelle, su voz destilando asco.
—Por favor, Isabelle. Tiene dinero. Su padre es francés, la madre de Kuwait o algo así. Tienen petróleo —respondió Chloe, con desdén.
—Esos visten a las mujeres con trapos —escupió Isabelle.
—Son cristianos.
—Da igual —cortó Isabelle, dando por terminado el almuerzo. Luego, mirándola fijamente, añadió—: ¿Cuento contigo para la compra de acciones?
—Es una posición adelantada —respondió Chloe, clínica, como si hablara de un asesinato.
Isabelle asintió en silencio, un gesto que sellaba un pacto tan frío como el mármol de la mansión.
Miyagi, Japón. Medianoche. Un puesto callejero, un yatai.
A 13 horas de distancia, mientras el frío mordía los huesos, Vincent y Aiko comían en un yatai destartalado.Ofrecian Yakitori y tempura,en raciones humildes que sabían a derrota...Vincent comía yakitori en un banco plástico que cojeaba. A su lado, Aiko sorbía una sopa clara con udon aguado y tempura triste. El aceite recalentado se pegaba en la lengua... Ni siquiera podía imaginarse como reaccionaria Isabelle de verlo comer asi en una oscura esquina de una solitaria zona rural de Miyagi..
Los platos eran descartables. Las servilletas, papel de arroz.
La primavera no llegaba, y su hija tampoco. Rin seguía perdida en las calles de Miyagi, un espectro que se les escapaba. Los acreedores de Aiko, por ahora, tampoco aparecían. Pero ambos sabían que el tiempo se agotaba.
--Aiko.
Ella levanto su mirada.
--Por que siempre andas en camisas manga largas??
—
A . Q
Fin del capítulo 2 Continuara..
Mientras tanto
Lectura de Entretenimiento. Prohibida la reproducción parcial ó total de éste documento sin el permiso escrito del autor y/o editor.
Agradecimientos A todos y cada uno de los amigos lectores que nos han leído, nos han comentado y alguna vez nos han ayudado comprando uno de estos trabajos, adicionando el hecho de compartirlos. Muchas Gracias a todos y cada uno de Ustedes. e999erpc55
Cuento. Urbano. Contemporáneo. Erótica. Aventuras. Ficción. Romance. Distópico
Los personajes y acontecimientos relatados en esta obra son absolutamente ficción, producto de la creación del autor. No tiene relación absoluta con ninguna situación real presente o pasada.
#romance #acciòn #aventuras #urbanocontemporaneo #edrapecor
Los cuentos incluidos en èste trabajo colocan imagenes de inteligencia artificial creados por el autor.Los derechos de autor,la Comercialización, ganancias y responsabilidad legal es unicamente de sus propietarios y creadores
Vincent y Aiko llegaron al lugar que les indicaron ,en silencio detuvieron el auto,desde su asiento observaron el sórdido apartamento en planta baja con una mueca casi imperceptible.Al entrar los recibió El olor a rancio, mezclado con un dulzor químico de drogas baratas, --supuso Vincent–, se adhería a la ropa de todos.
Vieron la mujer sentada frente a ellos. Ella los esperaba; sabía que vendrían.
Vicent Había acudido a saldar una deuda adicional de Aiko, primero una moral y de sus propios sentimientos que él consideraba no estaba cerrada hacía años, y otra diferente; los cabos sueltos que tenían la molesta costumbre de reaparecer.
Aiko, a su lado, contempló a la otra mujer, una sombra de la figura que recordaba La belleza japonesa que una vez había cautivado tanta gente, la mujer estaba marchita: ojos oscuros rodeados de sombras violáceas, piel cetrina, un cigarrillo temblando entre sus dedos.
—Así que viniste —dijo la mujer, su voz un susurro ronco, sin sorpresa, solo resignación opaca.
—El dinero —replicó Vincent, su tono neutro, desprovisto de cualquier inflexión que pudiera interpretarse como emoción. Colocó un maletín sobre la única desvencijada mesa que parecía a punto de colapsar—. Está todo ahí. Puedes contarlo. Y luego desapareces de la vida de Aiko
.La intermediaria no miró el maletín. Sus ojos, fijos en él, reflejaban una extraña mezcla de anhelo y desesperación.
—Oye, Aiko, mala madre —espetó con desprecio—. La zorra de tu hija Rin anda por ahí queriendo ser la reina "furyō" del bajo Miyagi. ¿Eso no está bien, verdad?.
Ambos se tensaron. Rin. La hija que compartían, un error de juventud, una consecuencia imprevista de una relación fugaz que Vincent había inútilmente intentado olvidar. Sabía de su existencia, por supuesto. Su hija era una delincuente juvenil, absentista escolar crónica, consumidora. Un producto predecible de su entorno y de la negligencia de Aiko.
—No es mi problema —afirmó Vincent, disimulando. No era aún el momento de hacer pública su paternidad, aunque también había venido por Rin sin saber que existia.
La deuda de Aiko era un pretexto, una transacción que le permitía mantener la distancia emocional necesaria. También dejaba claro que una relación estable con Aiko sería imposible: ella estaba llena de secretos, cada uno peor que el anterior.Sin embargo tomaría el reto.Estuvo enamorado y seguía sintiendo lo mismo.Aiko seguía siendo bella y parte de todo lo sufrido fue por el abandono de el.
—Ellos... ellos la tienen controlada y son los que la destruyen —susurró Aiko, las palabras apenas audibles—. Dijeron que si no pagaba hoy, le harían daño. Por eso te llamé. Sabía que solo tú podrías...
Vincent sintió una punzada, no de preocupación, sino de irritación. Complicaciones. Siempre complicaciones.Por un momento le había parecido una agradable solución dejarle la empresa a Isabelle y Chloe e irse a vivir tranquilamente con Aiko y Rin.
Pero la imagen fui sustituida por una más real ,tan problemática como la crianza de Isabella y Clhoe
. —¿Quiénes son "ellos"?-- pregunto sospechando la respuesta.
Antes de que Aiko pudiera responder, la puerta del apartamento se abrió de golpe. Dos hombres corpulentos, con rostros impasibles y miradas vacías, entraron. No eran los matones callejeros que esperaba. Estos eran profesionales. Silenciosos. Eficientes.Uno de ellos sonrió levemente a Aiko.
—Buen trabajo, Aiko-san. El jefe estará complacido.
Aiko bajó la mirada, sus hombros encorvados,repentinamente aplastada por una inmensa culpa.
—Lo siento, Vincent. Tenía que proteger a Rin. Siempre está metiéndose en problemas. Ellos me obligaron a un trato... Te vieron con Rin, vieron tu interés en ella. Quieren más dinero o tu cabeza por su seguridad.
Vincent no se movió. Su rostro permaneció inexpresivo, sus ojos grises evaluando la situación con frialdad quirúrgica. Usado. Sí. Traicionado. Por supuesto. ¿Sorprendido? Apenas. La naturaleza humana, en su forma más básica y predecible, rara vez ofrecía novedades. Aiko, esclava de sus problemas y de un amor retorcido hacia él, había elegido el camino que percibía como el de menor resistencia, el que le ofrecía una falsa sensación de control sobre el caos de su vida y la de su hija.
—El dinero está en el maletín —dijo Vincent, su voz plana—. Tómenlo. Y díganle a su jefe que esto ha terminado.
No era una amenaza nacida de la ira, sino una simple declaración de hechos. Una ecuación que necesitaría ser balanceada.
Los hombres intercambiaron una mirada. El que había hablado se encogió de hombros.
—El jefe no está interesado únicamente en ese el dinero , "Hafu". Está interesado en ti.Debes traernos otra maleta igual a esta.Despues resolveremos-- indicó el hombre viendolo con desprecio.
Vincent asintió lentamente. Entendía. Esto no era por una deuda cualquiera de una mujer desesperada. Era algo más. Algo personal.Aiko, con su patética devoción y su secreta adicción a las "tiradas" ,probablemente juegos de azar de alto riesgo o alguna otra deuda con gente peligrosa, había sido el peón perfecto. La carnada.Mientras los hombres se acercaban, Vincent no pensó en Aiko ni en la traición. Pensó en Rin, su hija desconocida, una delincuente juvenil. Una pieza más en un juego que acababa de volverse considerablemente más complejo. Detestaba las complicaciones innecesarias, pero también sabía cómo resolverlas. De forma permanente.
Era de preveer que El dinero que Vincent había dejado, supuestamente para las deudas de Aiko, una parte de el, encontraria un camino mucho más rápido hacia las venas de Rin, para mantener la presión y el chantaje.
No sé equivocó.Dos horas después de llegar el maletín a manos del jefe del delito de la zona le fue llevada una dosis de ilegales.
La joven Rin , un torbellino de autodestrucción adolescente, lo quemó en una espiral de euforia química que culminó predeciblemente;, ella en el suelo frío de un callejón olvidado, con espuma escapando de sus labios azulados. Alguien, quizás un alma con un vestigio de compasión o simplemente alguien que no quería un cadáver en su territorio, llamó a una ambulancia.
II
En ese mismo instante y en diferente Uso Horario
Isabelle recibió una llamada en medio de una videoconferencia con su equipo legal en Nueva York, discutiendo la hostil adquisición de una corporación rival. Su rostro no mostró alteración alguna cuando una voz anónima le informó que su "padre" estaba andando a todas horas con una mujer bella y pobre en Miyagi Japon. Le anexaron un informe generado por IA con todos sus movimientos en tiempo real .
—Entendido, procede y luego me dices —dijo al escuchar lo último.
Vincent y la bellísima mujer llamada Aiko habían ido a una casa vinculada a la delincuencia, y otros matones "chinpira" habían ingresado mientras estaban dentro. No era bueno.
Sin pestañear, cortó la llamada y volvió a la pantalla.
—Continuemos con la cláusula de no competencia —indicó a sus abogados, su voz tan firme como siempre.
III
Vincent y Aiko fueron golpeados brutalmente por los matones.
—Escucha, "ketchiyin aho" —espetó uno de ellos—.No se te olvide. Queremos otro maletín igual para el fin de semana. Se ve que te interesa esta sucia "anko". Si la quieres entera, procura pagar.De paso, ella deberá ir a pasar el fin de semana con el jefe,para darle placer.
.El hombre le propinó una patada, el otro y la mujer se rieron.Luego lo levantaron y empujaron junto con Aiko fuera de la casa.A Aiko la golpearon en el estómago y caderas, lanzandola igualmente contra el suelo.
—Gracias, "shofu" .Y no se te olvide que tienes que ir a darle placer al. "shateigashira" —dijo el segundo despectivamente a Aiko. Los habían sacaron a empujones y luego de una lluvia de patadas los dejaron en medio de la calle solitaria, iluminada por la luna.
Como pudieron,ella lo sostuvo ,y trastabillando se dirigieron en el viejo Nissan Laurel 1985 diesel de Aiko ,rumbo al hospital.
Ambos Fueron atendidos, y Aiko fue informada sobre su hija. Vincent no le pasó desapercibido que el personal conocía a Aiko y a Rin. El lugar olía a desinfectante y desesperación, una combinación familiar de otras incursiones en los márgenes de la sociedad.A consecuencia de los golpes, Vincent sufrió un ataque de hipertensión.
Dos horas después de estabilizarlo, pagar su tratamiento y hacerse responsable del de Rin, encontró a Aiko en la sala de espera, una figura encogida y sollozante. No le dirigió la palabra.Ella simplemente se arrodilló y llorando le suplico perdón en forma "Dogeza" diciendo varias veces "Mōshiwake gozaimasen"
-- No Aiko,.Soy yo quien debe pedir perdón.No he cumplido mi deber, y te he hecho sufrir innecesariamente.-- le dijo Vicent,levantandola y sentándose y abrazándola,para que Aiko pudiera llorar.Vicent la besó en el pelo y le dijo-- Vamos a recuperar a Rin.Voy a solucionar todo.Si no me amas, no importa,No te molestare.Pero quiero que sepas que Yo te amo como el primer día y eso no va a cambiar.Tu lucha con la vida me tiene de ahora en adelante contigo.
Quedaron en silencio ,abrazados,entendiendo que ni el tiempo,ni el lugar, ni las circunstancias habían apagado un destino equivocado.
,#@$$@
Una hora después,casi al amanecer,
Un médico de aspecto cansado le informó sobre el estado de Rin: crítica pero estable, gracias a una intervención rápida. Le habían bombeado el estómago y ahora estaba sedada, conectada a un laberinto de tubos y monitores.
Vincent escuchó el informe con la misma atención impasible que dedicaría a un análisis de mercado. Luego, preguntó por los responsables de la deuda original de Aiko, aquellos a quienes ella lo había entregado
. El médico, confundido por el cambio de tema, no supo qué decir. Fue Aiko quien, entre lágrimas, le dio un nombre: Ryuu, un usurero de bajo nivel con conexiones con la yakuza local.
--"Ocúpate de ella", le susurro Vincent a Aiko en el oido, refiriéndose a Rin, sin mirarla. "Yo me ocuparé del resto."
-- Que vas hacer?. No te pongas en peligro.Seria demasiado-- dijo Aiko con un hilo de voz .
-- Descuida.Nada malo me sucederá.
No visitó la habitación de Rin. Tenía que pensar,buscar soluciones.
. Le llego un mensaje, una cita desde un teléfono desconocido.En menos de una hora, dos hombres discretos y vestidos con trajes oscuros, diferentes a los que lo habían emboscado, se reunieron con él en el estacionamiento del hospital justo al frío y oscuro amanecer.
Eran "solucionadores", la clase de individuos que operaban en las sombras donde la ley no llegaba o era demasiado lenta.
-- Una "amiga" nos contrato, dijo que estaba en problemas con "Ryuu",
-- Quien es Ryuu?-- disimulo Vicent con desconfianza.
-- Es un chino que quiere ser "yokozuma" por aquí. Sabemos que lo atacó.Cualquier cosa llámeme a este Whassap.-- le dijo el hombre entregándole otro número.
Quedó sólo en el solitario estacionamiento del centro comercial.
-- Un amigo? . Obvio. Isabelle-- el nombre de su hija le tenso las venas, produciendo casi otro ataque de hipertensión.
Mientras lo hombres se dispersaban en las sombras , Vincent se permitió un momento de reflexión, no sobre Rin, sino sobre la situación. La chica era una variable no planificada, un pasivo. Pero también, potencialmente, una palanca. Los acreedores de Aiko, los que lo habían querido a él y no el dinero, eran el verdadero objetivo. Ryuu era solo un peón. La venganza era un plato que se servía frío, calculado y con precisión quirúrgica. No había espacio para la emoción, solo para la estrategia.
Se enfrentaba a la realidad de su hija secreta, no con angustia paternal, sino con la fría lógica de un estratega. Su incapacidad para "ayudarla" en el sentido convencional era irrelevante. Él no operaba en el ámbito de los sentimientos o la redención familiar. Operaba en el ámbito del poder y el control. Rin, en su estado vulnerable, era una pieza en el tablero. Vincent siempre jugaba para ganar. La escena del hospital, con sus olores y su miseria, no era más que el telón de fondo para el siguiente movimiento en su juego particular. Un juego donde él dictaba las reglas y, eventualmente, el resultado final. Estaba más que claro que amaba a Aiko, y sacarla de la red donde estaba entregada no sería fácil y también peligroso. Ahora tenía a Isabelle dentro de la jugada
Mientras caminaba por el pasillo entendió el momento y la jugada . Aiko,Rin y el eran las víctimas. Las víctimas de Isabelle.Era evidente que su peligrosa hija ya tenía la trama de todo.
III
Mientras Vincent movía sus piezas en el oscuro tablero de Miyagi; en Nueva York, otra partida, no menos peligrosa, estaba en juego. Isabelle, la primogénita de Vincent, una belleza de veintidós años con el mismo acero en los ojos que su padre y una ambición que ardía como hielo seco, no se contentaba con ser simplemente la heredera.
Quería el imperio, sí, pero para sus propios fines, una agenda paralela que tejía con meticulosa discreción en los círculos de poder de la Gran Manzana.
Y ya más o menos tenía un panorama de lo que estaba sucediendo con Vicent
Los discretos informes que su padre recibío sobre una posible hija en Japón no habían pasado desapercibidos para Isabelle. Tenía sus propios informantes, mejor pagados y más leales a su creciente influencia que a la de su distante padre.
Le hablaron existencia de una preciosa mujer muy pobre, ahora sabía cómo se llamaba , ,Aiko,
era una variable que necesitaba cuantificar y, si era necesario, neutralizar. No por afecto fraternal o preocupación familiar ,esos eran conceptos ajenos a su naturaleza, sino porque cualquier cabo suelto de Vincent podría enredar sus propios planes.
Isabelle llegó tarde al apartamento de su hermana. No con la fanfarria de una heredera multimillonaria, sino con la sutileza de un depredador acechando a su presa.
. A sus diecinueve años, Chloe era la antítesis de Isabelle: suave, sumisa, con una fragilidad que Isabelle despreciaba y explotaba a partes iguales. Chloe se asustó. Isabelle no era precisamente dada a hacer visitas.
-- Hola Chloe-- saludó finalmente Isabelle a su hermana-- No tienes a nadie en el cuarto?
-- Sabes que no soy así.
-- Ok.Como te quedaste el fin de semana conmigo, te devuelvo la cortesía.
-- Te quedarás?
-- Ahhhh..siiii, estoy cansada,-- dio un bostezo explicativo
-- Cenaste?
-- No tengo hambre.
Quitándose los zapatos, Isabelle se sentó en la minimalista y ecléctica sala.
—Nuestro padre anda en andanzas juveniles con una mujer de baja reputación. Le dieron una paliza a los dos y terminaron en el hospital de Miyagi. No te lo dije ayer porque estoy averiguando en qué anda metido.
Chloe se sobresaltó
. —!Isabelle!.
Isabelle sonrió, una curva perfecta de sus labios que no alcanzó sus ojos fríos.
—Oh, querida Chloe, estoy averiguando cosas. Sé su nombre: Aiko, la amante japonesa olvidada.No entiendo porque ahora anda junto a ella.Ya me la enseñaron, es esta-- dijo dándole la foto de Aiko
Se acercó a Chloe, invadiendo su espacio personal, su perfume caro y exclusivo envolviéndola como una telaraña sedosa.
—La pregunta no es qué sé yo, hermanita. La pregunta es, ¿Qué sabes tú? ¿Te ha contado padre sus pequeños sucios secretos ? ¿O sigues siendo la niña buena que no ve nada, no oye nada y, ciertamente, no dice nada?
Chloe retrocedió instintivamente.
—No sé de qué hablas. Padre no me cuenta esas cosas.
—No mientas, Chloe. Es insultante —siseó Isabelle, su sonrisa desvaneciéndose—. Te pedí que averiguaras, y terminé haciéndolo yo misma. ¿Padre está limpiando un desastre o quizás invirtiendo en uno nuevo? Eso, querida, interfiere con mis planes. Con nuestros planes, si decides ser inteligente.
—¿Nuestros planes? Isabelle, ¿Qué estás tramando? Esto va más allá y llega hasta la empresa, ¿verdad?
Isabelle se rió, un sonido cristalino y vacío.
—La empresa es solo el principio. Es el poder para hacer lo que realmente quiero. Y nadie, absolutamente nadie, se interpondrá en mi camino. Ni siquiera una hermanastra perdida y su patética madre. Ni siquiera tú, si te vuelves un obstáculo. Ya lo hablamos y estuviste de acuerdo.
La amenaza flotó en el aire, palpable y helada. Chloe sintió un escalofrío recorrer su espalda. Conocía a Isabelle. Sabía de lo que era capaz. —¿Qué quieres de mí? —preguntó en un susurro.
—Por ahora, nada. Solo quería que supieras que yo sé. Que estoy aquí. Y que estoy observando —dijo Isabelle, volviéndose hacia la ventana—. Miyagi es un lugar interesante. Lleno de secretos. Y yo soy muy buena descubriendo. Y usándolo.
La amenaza implícita suspendida, sabiendo que el miedo de Chloe era un instrumento más efectivo que cualquier orden directa. Por ahora.
$#@##
Las palabras de Isabelle resonaban en la mente de Chloe, frías y afiladas como fragmentos de cristal. El miedo era una constante en su vida junto a Isabelle, una sombra que la seguía, pero esta vez era diferente. Había una finalidad en el tono de su hermana, una crueldad desnuda que insinuaba algo mucho más oscuro que una simple toma de control empresarial.Impulsada por una inquietud que no podía ignorar, Chloe comenzó a hacer algo que nunca antes se había atrevido: husmear. Isabelle era metódica, casi paranoicamente organizada, pero también arrogante.
Creía que Chloe era demasiado débil, demasiado insignificante para representar una amenaza. Fue esta arrogancia la que permitió a Chloe encontrar las primeras pistas.
@$$#@##
En la computadora de Isabelle, protegida por contraseñas que Chloe adivinó tras años de observación pasiva (el nombre de su primer caballo de exhibición, un vestigio sentimental de una infancia menos calculadora), encontró archivos encriptados. La mayoría estaban más allá de sus capacidades técnicas, pero uno, titulado "Plan de Contingencia Familiar", estaba menos protegido. Dentro, no había documentos financieros ni estrategias corporativas. Había perfiles detallados de Vincent: fotografías, seguimientos de sus movimientos, historiales médicos. No era un perfil de admiración filial, sino un análisis frío de sus vulnerabilidades, rutinas y contactos clave. Entre líneas, Chloe leyó una intención escalofriante.No eran solo planes para despojar a su padre de su empresa. Las notas marginales, escritas en un código personal que Chloe tardó días en descifrar (basado en las novelas de misterio que Isabelle devoraba en su adolescencia), hablaban de "neutralización permanente" y "eliminación de obstáculos irreconciliables". Asesinato. La palabra explotó en la mente de Chloe, helada y aterradora.
Durante días, Chloe vivió en un estado de terror paralizante. Isabelle seguía con su vida, alternando entre reuniones de alto nivel y eventos sociales exclusivos, su fachada de heredera perfecta impecable.
Ahora Chloe veía la oscuridad detrás de la sonrisa brillante, la crueldad que acechaba en los ojos calculadores.
El miedo la consumía, pero también forjó algo nuevo en su interior: una chispa de ira, de desafío. La sumisión que la había caracterizado toda su vida comenzó a resquebrajarse. No era por amor a Vincent, un padre distante y emocionalmente inaccesible. Ni siquiera por una súbita preocupación por una media hermana desconocida. Era por algo más primario: la comprensión de que Isabelle, si no se la detenía, destruiría todo y a todos, incluida, eventualmente, a la propia Chloe si se convertía en un inconveniente.
La transformación fue lenta, dolorosa. Cada pequeño acto de rebelión –copiar los archivos encriptados en una unidad USB oculta, investigar discretamente los contactos mencionados en las notas de Isabelle, aprender sobre programas de encriptación y comunicación segura– estaba acompañado de un terror abrumador.
Temblaba cada vez que Isabelle la miraba, temiendo que su hermana pudiera ver a través de ella, descubrir su incipiente traición.Pero la imagen de esos archivos, la fría planificación de la destrucción de su propia familia, era un motor más poderoso que su miedo.
Chloe, la chica débil y sumisa, estaba empezando a darse cuenta de que incluso la criatura más asustada puede morder cuando está acorralada. Aún no sabía cómo ni cuándo, pero una certeza comenzó a tomar forma en su mente aterrorizada: tenía que actuar. El miedo seguía ahí, un nudo helado en su estómago, pero ahora estaba acompañado de una determinación frágil pero persistente. Isabelle había subestimado a su hermana pequeña. Y esa podría ser su primera, y quizás última, equivocación.
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-- Ven. Vamos a dormir-- dijo Isabelle entrando en el cuarto,simulando el papel de una hermana mayor,cariñosa y protectora ,anuladora de personalidad-- Te tengo unos chismes que te vas a desmayar
Continuara
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Novelas Por Capitulos
New York brillaba con su arrogancia habitual. En las alturas de Manhattan, donde los cristales reflejan poder y los silencios se compran con tarjetas negras, Diego Alejandro Vargas había escuchado lo que suponía era parte de un rompecabezas más complejo.
La revelación le llegó en una de esas cenas largas, vacías de sentido, donde los vinos corren más que las verdades. Una mujer —bella, manipuladora, resentida— había hablado. "¿Isabelle Crane? Esa no siente. No ama. No responde. Está hecha de mármol y silencio."
Él se había reído. Por fuera. Por dentro, una grieta.
La descripción fue más precisa de lo que Diego estaba dispuesto a admitir. Isabelle no se rendía ante elogios, no le importaban los lujos —a pesar de estar rodeada de ellos por ser dueña a su edad de una incalculable fortuna y una herencia fastuosa—, y si alguna vez alguien intentó ganarse su alma, fracasó como quien intenta atrapar el humo con los dedos.
Pero él no estaba acostumbrado al fracaso. También Su fortuna era una maquinaria sólida, sus amantes coleccionables muy de farras y de alfombra roja y perfectamente prescindibles. Lo que no sabía manejar era el desinterés. Menos aún, el desinterés genuino.
Ella lo había herido sin tocarlo.
Situación que en la misma oficina de Isabelle con hombre,Eric Foster otro ejemplo de esa herida sin contacto. Tenía 30 años, un máster en Finanzas por Columbia, y un miedo incurable a no ser suficiente. Isabelle lo contrató tres años atrás para su Gerencia en la firma de inversiones de su padre. Desde entonces, Eric había pasado de ser un ejecutivo competente a un sirviente con corbata.
La amaba. Lo sabía. No lo decía.Se tenía que tragar ese sentimiento desgarrador que causaba la presencia de ella
En cambio, comería el error más grave que comete un hombre cuando está enamorado de una mujer de personalidad fuerte; vivía para complacerla: informes a tiempo, café sin azúcar, silencios calculados. Isabelle lo miraba solo cuando necesitaba algo. Y él, como un perro fiel, respondía con gratitud.Por que al menos por un momento el era importante para ella.
—Eric, necesito el reporte de Tencent en 20 minutos. Y que alguien me reserve la mesa 7 en Le Coucou. A las doce. No quiero excusas —le dijo esa mañana, sin levantar la vista del portátil.
—Por supuesto, Isabelle —respondió él, tragando saliva, casi agradecido de que ella lo tratara con desprecio en lugar de indiferencia.
Había días en los que Eric pensaba que ella podía mirarlo distinto. Pero entonces la escuchaba hablar con ese tono quirúrgico, esa voz sin textura, y se daba cuenta de que lo suyo no era deseo reprimido. Era simple y llana obediencia emocional ante una mujer que utilizaba todo a su favor, con fría eficiencia.
@#$
Ese mediodía , en Le Coucou, Diego la vio antes que nadie. Vestía de negro. Solitaria. Sin mirar el móvil. Sin sonreír.
Se acercó. La tensión era invisible pero brutal.
—Isabelle —dijo, firme.
Ella alzó la mirada y lo
—Diego —respondió, sin más,viendo el extremadamente atractivo hombre frente a ella.
—¿Puedo sentarme?
No dijo sí. Lo miró. Eso bastó.
Silencio.Lo cuál el interpretó como un "me da igual"
—Creí que este restaurante te parecía vulgarmente europeo.-- indicó viendo el ambiente alrededor.
—Sigue siéndolo. Pero el chef me debe una apuesta.-- contestó,excrutandolo,esperando ver con que le saldria
Pidió whisky. Ella no pidió nada. No lo necesitaba,estaba terminando un frugal almuerzo, había ido para mostrarse, y bueno Diego serviría para publicidad adicional. Su presencia ya lo llenaba todo.
-- A veces me fastidia la gente, se colocan en mi espacio vital y realmente es aburrido
—Dicen que no sabes amar , para un experimentador social es un aprendizaje muy interesante —soltó él,directo. Si se iniciaría una contienda,por algún lado había que empezar.
—Dicen muchas cosas. También dicen que tú solo sabes mentir cuando no consigues lo que quieres.Eso igual me da curiosidad. Que haces con tus metas? Las inventas o te imaginas resultados? O solo quieres algunos momentos de atención para auto saludarte?
—No me interesas como trofeo.No es así como luce
—Agradezco la sinceridad.No me interesas, punto, tampoco soy parte de un circo.-- contestó poniendo un limite
Fue tan simple como brutal.
—¿Nunca te has enamorado, Isabelle?.Pareciera que tuvieras miedo a algunas cosas,-- indagó viendo un grueso muro defensivo que la envolvia
Ella lo miró. Le sostuvo la mirada. No hubo ternura. Solo evaluación.
—El amor es una deuda emocional. No lo necesito. Tú sí. Y eso te hace débil.Por lo que veo, viniste con la expresa idea de cuestionarme.Porque?
Diego no contestó. Entendió que Isabelle era muy rápida en llevar todo a situaciones límites.
-- Quería ver una posibilidad de inversión.
-- Esto nos lleva a un ambiente más colorido. Que tanto?
--285 millones de $.
-- No es un bluft. Es para crearte un interés al verme -- repuso el tomando el whisky Macallan Rare Cask le traido por el mesonero....
—No te estoy viendo. Tú viniste. Y me tengo que ir
-- Me disculpo Isabelle, realmente me equivoqué. No pretendo conquistarte. No tengo un Broker y necesito invertir parte de mi capital-- repuso el sirviéndose otro trago de la botella
Se levantó, tomó su clutch y lo miró como se mira a un error de cálculo.
—No todos los vacíos se llenan con dinero, Diego.
Y se fue. Sin temblar. Sin un giro de cabeza.
Diego asintió y terminó el whisky,aprovecharía para almorzar.Total esa fue la idea primaria.
Afuera, mientras esperaba su chofer, Isabelle vio a Eric acercarse. Llevaba un abrigo que no le favorecía y el andar ansioso de quien no espera nada pero se entrega igual.
—Tu auto está aquí —dijo él.
—Lo sé —respondió ella. Luego, sin mirarlo—: ¿Reservaste mi suite en el Langham?Hoy no iré a casa
—Sí. Como lo pediste. Vista norte. Sin flores.
Ella subió al auto. Antes de cerrar la puerta, se volvió:
—¿Sabes por qué nunca te miro, Eric?-- indicó Repentinamente desde su asiento en la Cadillac Escalade
Él tragó saliva. No sabía si quería la respuesta. Pero asintió.Y se acercó a la ventanilla abierta.
—Porque eres como una nota al pie en un contrato: útil, predecible, y nadie lo suficientemente interesante como para leer hasta allí.
Subió el vidrio. El chofer arrancó.
Eric se quedó solo en la acera, bajo la llovizna, con el corazón reducido a polvo. Y aún así, al día siguiente,en la oficina, le enviaría su café sin azúcar. A tiempo.
Diego salió 35 minutos después. Había pagado la cuenta con una tarjeta negra Visa President personalizada, era la única testigo a la que no logro ocultar su fracaso. Caminó por Park Avenue sin rumbo, con el estómago lleno y el alma vacía.
Dos hombres ricos, rotos por la misma mujer.Ambos se cruzaron caminando sin conocerse.
Uno lo sabía. El otro no quería admitirlo.
Isabelle Crane, a sus 22 años, era la prueba viviente de que el amor no es una moneda universal.
Y que en esta ciudad, a veces el hielo no se derrite. Se multiplica.
¿
¡
Ese fin de semana.
El evento era el tipo de fiesta donde el champán vale más que un sueldo anual y las miradas son contratos implícitos. El Museo de Arte Moderno reabría su ala de coleccionistas privados con una gala reservada para la élite que vive del dinero que genera el dinero.
Diego Alejandro Vargas llegó tarde. Por cálculo. No Sabía que Isabelle estaría allí. Pero al llegar descubrió también que el vestido, su silencio y su distancia serían los verdaderos protagonistas de la noche.
Lo que no sabía era que Isabelle ya lo había previsto todo.
La vio de inmediato. Vestía rojo. No ese rojo vulgar que buscan las debutantes desesperadas por atención. No. El rojo exacto. El rojo de una herida abierta, elegante, imposible de ignorar.
Estaba hablando con el CEO de una farmacéutica asiática, flanqueada por dos curadores de arte y un príncipe exiliado. Reía con una perfección robótica. Sin alma, pero con precisión.
Eric estaba cerca. Como siempre. De traje gris, postura obediente, sonriendo sin ser parte. Vigilaba a Isabelle como quien cuida un arma cargada.
—No la mires así, Eric —le dijo una colega de relaciones públicas—. Te vas a quemar con una mujer que ni sabe que existes.
—Ella lo sabe —respondió él. Pero su voz sonó como un eco sin fuerza.
Diego cruzó la sala. Los flashes lo seguían. Él era noticia siempre, pero esa noche no quería titulares. Quería que ella lo mirara como un hombre, no como un capital.Y para ser sinceros no esperaba encontrarla ahí, haría todo lo posible para no hablar con ella.
—Isabelle —dijo, cuando por fin se enfrentaron,porque a pesar de sus intentos coincidieron frente a frente,peligrosamente muy cerca uno del otro.
—Diego —respondió ella, con el tono de quien reconoce el nombre de un antiguo proveedor irrelevante.
—Estás hermosa.-- se vio obligado a ser sincero, aunque eso no llevaba a nada.Pero sentía que había algo que ella eludia de el..Era la posibilidad?
—Siempre.-- indicó ella impermeable al cumplido.
—¿Puedo hablar contigo? No tengo idea del sentido e intención de las obras de esta exposicion
Ella se giró. Lo miró. Casi sonrió,luego, como quien decide mostrar que el enemigo está desarmado, alzó la voz sin elevar el tono:
-- Seguro . Está por ejemplo indica las circunstancias eclécticas de la presión post industrial sobre el punto focal de un desempleado en Menphis-- explicó ella parada junto a el ,frente aquella incomprensible obra de cualquier cantidad de garabatos.
-- Comprendo, cualquier profano diría que se le acabaron los colores , sólo uso 4 y sus mezclas.-- indicó el viendo analíticamente el desperdicio de lienzo y pintura.
-- Esa es otra posibilidad-- contestó ella,sabiendo que Diego era maldita mente precioso y ambos estaban realizando la pose perfecta de la pareja del año.
-- Gracias. Debo irme.-- indicó el para no estar expuesto más de lo necesario
-- Eso es triste. Te vas porque no estás capacitado para entender está galería.-- le dijo susurrante ella,cruel..íntima
-- No vengo de una selva.Tenemos un movimiento post modernista más humano.
—¿Vas a seguir persiguiendo como un perro sin dignidad?-- le susurró a quemarropa,suficiente para que los que estaban cerca escucharán .
La frase cayó como un cuchillo. Las miradas se desviaron, fingiendo no oír pero sin dejar de registrar.
Diego no respondió. No podía.Era una trampa para obligarlo a quedarse
Isabelle dio un sorbo a su copa. Fría, radiante, letal.Una jugada para divertirse.
—Te lo advertí en Le Coucou. No juego con sentimientos porque no los uso. Y tú, Diego... tú solo sabes jugar cuando ganas.Hablaremos en la oficina.-- terminó de susurrar con expresión obvia.
Él la observó. Por primera vez, realmente la vio: no era una mujer herida ni una mujer inalcanzable. Era una mujer hueca. Una estructura perfecta sin contenido.con miedo a algo. Lo descubrió en ese momento..
Era preferible no contestar. Fue un cuchicheo realizado a propósito. Lo involucraba y presentaba como un tonto adolescente
—Solo las personas que sienten se duelen. Yo funciono.-- respondió bajo,sabiendo que escucharían,tergiversarian y complicarían..
Se dio la vuelta y volvió con su grupo, como si nada hubiera pasado. Como si Diego fuera parte del mobiliario olvidado del evento.
Eric lo vio todo. Lo sintió como una traición silenciosa. No hacia Diego, sino hacia él mismo. Había soportado el desdén, la indiferencia, la humillación privada. Pero verla hacer eso... en público... lo quebró un milímetro más.Era la primera prueba que a Isabelle le interesaba un hombre
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Esa noche, en su departamento anodino del Upper West Side, Eric se sentó frente al espejo. Se quitó la corbata con manos temblorosas. Abrió su portátil. Escribió un correo. Borró el correo. Lo escribió otra vez.
"Isabelle: Estoy dispuesto a lo que necesites. No tengo precio. No tengo orgullo. Solo quiero estar cerca."
No lo envió.
Todavía no.
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Diego salió del museo con la mandíbula tensa. Encendió un cigarro que no pensaba fumar. Miró al cielo de Manhattan como si ahí hubiera alguna respuesta. No la encontró.
En cambio, entendió una verdad brutal: Isabelle no lo rechazaba. Lo ignoraba. No porque le doliera menos, sino porque ella era infinitamente peor.
Y eso... eso era el nuevo dolor de los ricos. Cuando ni siquiera vales el desprecio.
(...continuación...)
Esa noche, Eric no durmió.
A las 3:14 a.m. volvió a abrir el borrador del correo. Esta vez no lo pensó tanto. Lo envió.
Asunto: Para servirte
"No tengo límites, Isabelle. Lo que necesites, lo haré. Puedo protegerte, obedecerte, limpiar tus errores. Solo no me alejes. No me ignores. Haz de mí lo que quieras."
A pesar de la hora ,Media hora después recibió una respuesta. Fría. Escueta. Casi empresarial.
"Necesito acceso al servidor de ArkTech que está conectado al terminal tres de la oficina personal de mi papa.Antes del lunes. Nadie debe saberlo. Si fallas, estás fuera. Si cumples, hablaremos."
Él no preguntó por qué. Ni lo que buscaba. Ni si era legal.
Solo respondió: "Entendido."
Ya no era un hombre. Era una herramienta. Y se sentía vivo por primera vez.
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Una hora antes...en la Galeria... Diego inmune al espectáculo que Isabelle le regaló de gratis, se quedó contemplando toda la galería. Realmente disfruto la exposición post moderna urbana.
Luego, a medianoche; al terminar la exposición,Diego caminaba solo por la ciudad, como un exiliado de su propio poder. Se detuvo frente a la fachada de vidrio del edificio Crane Global Capital. La empresa de Isabelle. Intocable. Misteriosa. Peligrosamente eficiente.
Un taxi pasó. No lo tomó. Encendió otro cigarro que tampoco fumó.
Sabía que tenía que alejarse de ella. Sabía que lo estaba destruyendo. Pero también sabía —con la certeza con que un adicto reconoce su dosis— que no podía.
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Al otro lado de la ciudad, en su penthouse de Tribeca, Isabelle Crane no dormía.
Estaba frente a cinco pantallas. Un código corría. En chino. En ruso. En silencio.
Un fondo de inversión secreto, vinculado a inteligencia artificial militar. Un paraíso fiscal en Singapur. Una transferencia opaca en la blockchain de una empresa fantasma. Todo encajaba.
Ella no podía enamorarse. El amor era una variable impredecible. Y lo impredecible, en su mundo, significaba debilidad. Peligro. Exposición.
Sus secretos no toleraban errores. Su fortuna no admitía testigos.Su trabajo en la empresa de su padre era una fachada. Por eso necesitaba la empresa completa para utilizarla como tapadera.
Suspiró. No de cansancio, sino de cálculo.
Diego estaba demasiado cerca. Fue un error exponerse junto a el. En principio le pareció divertido. Todo New York está comentando a las 5 am del amanecer del día domingo que ella tenía una relación con Diego Vargas.
Eric? demasiado dentro y desechable.
Y cuando el afecto no se puede permitir, todo aquel que siente... se convierte en un riesgo.
Ella sonrió. No por emoción.
Sino por control.
Capítulo 5: Infiltrados en el abismo
En la madrugada para amanecer lunes ; Eric Foster luego de pensarlo todo el día domingo, entró a las oficina personal de Vicente Crane, contaba haber desactivado toda la vigilancia AI, fue a la terminal 3 que conectaba con ArkTech a las 2:38 a.m.
La seguridad lo dejó pasar en la entrada principal Tenía acceso. Lo había tenido siempre y era común su presencia a cualquier día y hora. Lo que no tenía era permiso para entrar al núcleo de servidores.Lo hizo. Tenía una llave holográfica y una sala virtual de comando en su oficina, con los lentes holográfico puestos estaba en la oficina de Vicente Crane.
Esa noche sí que haría historia, Vestía jeans y una chaqueta negra. Se sentía como en una película de espías, pero sin el glamour. Llevaba un USB cifrado en el bolsillo interior, con instrucciones precisas de Isabelle.
Mientras subía al piso 34, repasaba mentalmente el proceso: conectar, extraer, cerrar logs, salir. Diez minutos. Once máximo.
No sabía para qué era la información. No preguntó. Solo obedecía. Como un perro amaestrado en medio de una tormenta.
Cuando todo terminó, salió caminando al amanecer del lunes con el cuerpo empapado en adrenalina y vergüenza. No era el mismo hombre.
Ahora era útil.
Isabelle recibió los archivos a las 6:22 a.m del lunes ., mientras tomaba café en bata de seda, sin maquillaje, con la luz del sol reflejada en sus vidrios blindados.
Abrió el paquete digital. Verificó firmas. Rastros. Accesos. Todo limpio.
Sonrió. No con placer. Con eficiencia.
Después envió un mensaje.
"Bien, Eric. Estás aprendiendo. Mañana te quiero en Dubai.Alllacespera instrucciones. Vuelo privado. Sin preguntas."
Y luego lo borró. No por seguridad.
Por costumbre.
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Diego, por su parte en la semana , había comenzado a buscar respuestas. No por curiosidad, sino por dolor.
Contrató a alguien que hacía trabajos especiales para su propia organizacion. Un investigador con acceso a lo que no se ve en Google. No quería espiarla por despecho. Quería entender qué lo estaba destruyendo. Porque Isabelle ya no era solo una mujer para él.
Era una obsesión estructurada.Entendia que no descubriría todo. Digamos que el nivel externo,así su investigador se lo hizo saber...Con eso tendría una idea.
Lo primero que descubrió fue el rastro de empresas ficticias. Transacciones con paraísos fiscales. Lo segundo fue más inquietante: una empresa tecnológica en Singapur, Deep Dark Virtual Systems, aparecía como dueña de un programa de IA que había sido retirado del mercado por razones legales.
Una IA que analizaba emociones humanas para manipular decisiones financieras.
Diego no era ingenuo. Había usado trucos sucios en su vida. Pero esto era otra liga. Otro juego. Isabelle no vendía sueños. Vendía control. Y lo aplicaba como una artista quirúrgica.
"Ella... no solo sabe que me tiene a sus pies. Me usa como un experimento más. Quiere ver de que soy capaz-- , pensó.
No sabía si debía detenerla... o si quería verla más de cerca todavía.
Esa tarde del lunes en qué Eric en la madrugada allano la oficina de Vicente , en un lounge privado del aeropuerto JFK, Eric esperaba el vuelo del Airbus 350-1000 VIP que lo llevaría únicamente a el.
Llevaba una carpeta con información clasificada de su propia empresa. Datos que Isabelle le había pedido sin contexto. Tenía miedo. No del arresto. No de la traición.
Tenía miedo de que, incluso después de cruzar todos los límites, ella siguiera sin mirarlo como un ser humano..
$#@#$@@
Por su parte ,Esa noche del día lunes, Isabelle estaba sentada en la terraza de su mansión en Malba Square, viendo datos en una tablet. Junto a ella, en reunión virtual un jeque con inversiones en deep tech y ciberseguridad.
Conversaban en código. En porcentajes. En amenazas. En ganancias.
Isabelle no pensaba en Eric. Ni en Diego. Ni en el amor.
Pensaba en el algoritmo que estaba desarrollando. Un modelo que predecía crisis humanas antes que los humanos las sintieran. Lo llamaba informalmente "Red Flag".
Era el futuro del control emocional financiero. Ella no lo había creado sola.
Pero sería la única en dominarlo.
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En la semana, Diego, en su penthouse, recurrente ,miraba el cielo con una copa de whisky sin hielo.
Sabía que estaba metido en algo más grande que una mujer imposible. Sabía que Isabelle no era solo cruel. Era peligrosa.
Pero la pregunta que no podía dejar de hacerse era otra:
¿Y si me hundo con ella... solo para verla sin máscara? Porque actúa así?. En una constante defensiva? No es lógico? La gente de New York solo son ridículos y autodestructivos.Ella no.
Eric, a 30 mil pies de altura, esperaba. Sin entender que ya no volaba hacia ella.
Volaba hacia su propia extinción.
#@#@#
Isabelle Termino la reunión y vio la alerta. Era Clhoe.
Clhoe hablo tan rápido que no le entendió.
-- Que vienes para acá? Está bien--. Yo mañana te llevo a la universidad antes de ir al trabajo o tu te llevas el Aurus Senat. Vicent tiene más de medio año sin encenderlo.
Una hora después el taxi dejo a Clhoe en la casa y sentada en el sofá junto a la perfecta y enigmatica Isabelle le dijo.
-- Hicistes un escándalo el Sábado junto a Diego.
-- La única que escuchó fue Ivonne.
--- Querías hacerlo público.-- entendió Chloe
-- Ivonne da esas oportunidades. No viniste a eso.
-- Averigue... Nuestro padre tiene una hija , 15 años,se llama Rin, es delincuente juvenil, casi se mata con una sobredosis y Vicente está enloquecido con esa mujer Aiko.
Isabelle guardó silencio ,mientras apuró un sorbo de Coca Cola..
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Dos semanas antes de la confirmación por parte de Chloe a Isabelle.....
La aguja del monitor cardíaco dibujaba picos irregulares mientras Rin observaba el techo del hospital con ojos vacíos. Dieciséis horas atrás, su corazón se había detenido durante noventa segundos. La sobredosis de Neuro-K, mezclada con Ketamina, sustancia sintética que inundaba el submundo de Miyagi, casi la había convertido en otra estadística más. Otra adolescente perdida en el abismo urbano de un Japón que prefería fingir que sus problemas no existían.
A través de la ventana de su habitación, Rin contemplaba las luces de neón que teñían el cielo nocturno de Miyagi. Su reflejo le devolvía la imagen fragmentada de lo que era: una chica de quince años con tatuajes cibernéticos decorativos temporales en toda su piel, sintió el palpitar de sus sienes, supuso que su pelo cabello morado con mechas violeta fluorescente estaría hecho un desastre, y sus ojos heterocromáticos—uno azul heredado obviamente de su padre, y otro negro azabache como el de su madre japonesa, Aiko.
El mensaje de Kazuo iluminó la pantalla de su I Phone : "23:15. Pasillo este. Trae lo que guardas."
Rin arrancó el catéter de su brazo sin pestañear. La sangre brotó un poco , manchando las sábanas blancas con un patrón que le pareció hermoso. Del compartimento oculto en el tacón de sus botas cyber-goth extrajo un chip de memoria.
Sabía porque su gente quería que se fuera con ellos.
Allí estaban las coordenadas, los nombres, las transacciones. La única prueba de que el grupo Kaonashi de Tokyo les había robado seis millones de yenes digitales, producto de tres meses vendiendo acceso a fiestas Rave en galpones abandonados. prohibidas en el distrito de Aoba.
En el pasillo este, Kazuo y Mei la esperaban. Ambos vestían el uniforme de la subcultura: cuero sintético negro, componentes electrónicos expuestos, maquillaje que simulaba circuitos y coordenadas. . Nadie cuestionó su presencia. En un Japón obsesionado con la perfección tecnológica, los adolescentes cyber-goth eran invisibles por elección.
"Aiko andaban para arriba y para abajo junto a un extranjero buscándote por todos lados. Oye, de paso; te queda magnífico ese tinte morado en el pelo" susurró Mei mientras avanzaban hacia la salida de emergencia.
- Que te pasa? No he tenido tiempo ni de bañarme-- susurro Rin.
"Pues deberías verte en el espejo....Ahora están aquí . Aiko está dormida en el pasillo y el extranjero está afuera ,en el estacionamiento ,Creen que sigues sedada."
"Déjalos creer," respondió Rin, su voz un susurro ,con la voz ronca por el efecto de todo lo que ingirió por su garganta.
-- Vamonos-- apresuró tambaleante Rin,hacia la estación del tren, Amanecería pronto y tomarían el primer viaje,4 A M
El tren bala a Tokyo era un tubo plateado que cortaba la noche a 320 kilómetros por hora. Rin observaba el paisaje difuminarse mientras Kazuo le compro un café bien cargado estabilizadores en su sistema. No podía permitirse otra sobredosis, no esta noche.
"¿Estás segura de que estarán allí?"--- preguntó Kazuo, sus pupilas dilatadas por sinteticas, un potenciador sensorial ilegal.
"El Laberinto Eléctrico es su territorio," contestó Rin. "Kaonashi no rechazaría una oferta de paz, especialmente cuando creen que venimos desarmados.En realidad estamos haciendo historia. Somos los primeros que dejamos de ser visual estéticos y entramos en profundidad.
El distrito de Shinjuku había evolucionado para mal, casas vacías,edificios vacíos,galpones abandonados . Entre ellos, los espacios abandonados se habían convertido en el hogar de quienes rechazaban la utopía tecnológica japonesa. El Laberinto Eléctrico era uno de esos lugares: un antiguo centro comercial reconvertido en club clandestino donde la realidad y lo virtual se entrelazaban sin distinción clara.
La música industrial golpeaba
https://youtu.be/ksLFPR_EGl8?si=V_5jgK92B0ndXNlI
como un segundo pulso mientras avanzaban entre cuerpos que bailaban en trance químico. Rin identificó a los miembros de Kaonashi por sus máscaras blancas características, una subcultura "Therian". Cinco figuras que controlaban el flujo de datos ilegales en Tokyo este.
"Miyagi no debería enviar niños a hacer trabajo de adultos," dijo la figura central, su voz distorsionada digitalmente.
Rin sonrió, un gesto frío que no alcanzó sus ojos. "No somos niños. Somos lo que ustedes crearon cuando decidieron robarnos."
El intercambio fue rápido. El chip por los fondos robados. Pero Rin sabía que no habría paz. Lo supo cuando detectó el ligero movimiento de manos hacia armas ocultas.
III
La primera tanda de puñaladas paralizó a Mei. La segunda derribó a Kazuo. Rin apenas tuvo tiempo de huir Cuerpos cayendo, gritos ahogados por la música, luces estroboscópicas que convertían la violencia en una danza macabra.
Mientras se arrastraba hacia la salida, con una herida abierta en el costado y el sabor metálico de la sangre en su boca, Rin recibió la notificación en su I Phone. La transmisión en vivo había sido un éxito. Todo Tokyo underground estaba viendo la traición de Kaonashi. La venganza no sería inmediata, pero sería inevitable.
En el hospital de Miyagi, el teléfono de la habitación vacía sonaba insistentemente. Vicente y Aiko Crane, preocupados por la falta de respuesta del personal médico, no sabían que su hija estaba desangrándose a trescientos kilómetros de distancia.
Y mientras nuevamente la conciencia de Rin se desvanecía en un callejón de Shinjuku, su último pensamiento fue que quizás, después de todo, la sobredosis habría sido una salida más misericordiosa que la verdad que ahora todos conocerían.
Por eso, con lo último de fuerza y colocando su iPhone con disparador automático se hizo un selfie.Habia visto morir a sus compañeros, vio morir a los de la otra banda.
-- Ahora sí soy una auténtica basura.Y es verdad.Tengo el pelo color morado-- exclamó satisfecha.
luego se desmayo
El olor a antiséptico se mezclaba con el aroma metálico de la sangre seca en las vendas de Rin la hija de Aiko. La habitación 307 del Hospital General de Tokio era un refugio temporal para la joven de quince años que había sobrevivido, una vez más, a sus propios demonios. Sus ojos, una mezcla perfecta entre el azul gélido heredado de su desconocido padre y el negro profundo de su madre japonesa, observaban con desdén el goteo constante del suero que mantenía a raya el síndrome de abstinencia.
Nadie en el hospital sabía su verdadero apellido, ella no lo dijo el de su madre. Para el personal médico, ella era simplemente Rin Aoyama, otra adolescente problemática de los barrios bajos de Shibuya. Nadie imaginaba que ella vivía en Miyagi, protagonista de una pelea que se comentaba en la fauna salvaje y subterránea de Tokyo, ella misma desconocía que por sus venas corría la sangre de Vicente Crane, uno de los inversores más poderosos de Wall Street, un hombre cuya fortuna rivalizaba con la de pequeños países.
"Mañana te irás, la policía quiere hablar contigo, y estás en graves problemas, se ve que vienes de otro hospital, hay una cuenta que pagar y llegastes sin documentos
informó la enfermera mientras revisaba sus signos vitales.
Rin sonrió con amargura. La mentira que había construido funcionaba a la perfección. Sus madre Aiko creían que estaba en el hospital Miyagi, mientras que en el hospital pensaban que sus progenitores vivían allí. La realidad era que Aiko, su bella madre japonesa, había abandonado a Vicente Crane hace años, llevándose consigo el secreto de su embarazo.
"Como sea", respondió Rin, ajustando la manga de su camiseta para ocultar los tatuajes que revelaban su afiliación a los Cyber Ghosts, una de las bandas más temidas del submundo de Miyagi. La última pelea territorial contra los Neon Yakuza había terminado con tres de sus compañeros muertos y ella con una sobredosis de una nueva sustancia sintética conocida en las calles como Sueño rosado .
La enfermera salió, dejando a Rin sumida en el silencio interrumpido únicamente por el pitido de las máquinas. Desde la cama contigua, separada por una delgada cortina, escuchó una respiración entrecortada. Su compañera de habitación, una mujer de unos ochenta años, luchaba por cada bocanada de aire.
"Niña", la voz de la mujer sonaba como papel de lija contra metal. "Acércate."
Rin dudó, pero algo en aquella voz quebrada la atrajo. Se levantó con dificultad, arrastrando el soporte del suero hasta la cama vecina. La mujer tenía el rostro demacrado, con la piel amarillenta y los ojos hundidos. Entre sus manos huesudas sostenía un libro de aspecto antiguo.
"Toma esto", dijo, extendiendo el objeto hacia Rin. "Es el último manuscrito de Ryo Tatsuki. Nunca se publicó."
Rin conocía ese nombre. Ryo Tatsuki era leyenda urbana, un mangaka cuyas obras habían sido prohibidas por su contenido extremadamente violento y sus predicciones inquietantemente precisas sobre tragedias sociales. Se decía que había desaparecido después de que su editorial rechazara su última obra.
"¿Por qué me lo das a mí?", preguntó Rin, tomando el libro con cautela.
"Porque tú eres parte de la historia", susurró la mujer antes de que una alarma en su monitor cardíaco comenzara a sonar frenéticamente.
El caos se desató en la habitación. Médicos y enfermeras entraron corriendo mientras Rin era empujada de vuelta a su cama. Desde allí, observó cómo intentaban reanimar a la mujer sin éxito. Cuando finalmente la cubrieron con una sábana, Rin miró el libro en sus manos. Parecía un simple cuaderno de bocetos con tapas negras desgastadas.
Al abrirlo, descubrió que todas las páginas estaban en blanco. "Basura", murmuró, arrojándolo dentro de su mochila.
Tres días después, Rin fue dada de alta. La líder de los Cyber Ghosts no podía permitirse más tiempo fuera de las calles. Su territorio estaría siendo disputado, y su ausencia interpretada como debilidad.Debia volver a Miyagi,y preparar un cuento apocalíptico para lanzarse lo a Aiko,junto con la factura del hospital y evadirse de la policía.
Mientras esperaba el ascensor en el vestíbulo del hospital, abrió distraídamente la mochila para buscar sus auriculares. El libro de la mujer fallecida cayó al suelo, abriéndose.
Rin se congeló. La primera página, antes completamente en blanco, ahora mostraba un dibujo detallado de ella misma en la cama del hospital. El estilo era inconfundible: líneas afiladas, sombras densas, un realismo cruel que capturaba no solo su apariencia física sino también el vacío en su mirada. En la esquina inferior, una fecha: el día siguiente.
Debajo del dibujo, una frase escrita con una caligrafía elegante pero perturbadora: "Las hermanas Crane han encontrado a la heredera perdida. La sangre llama a la sangre."
El corazón de Rin se aceleró. Quien es Crane? Que hermanas?
Siguió viendo en el libro el relato ..los dibujos era una manga impresionante. Como pudo se sentó en el parque exterior del hospital para ver el desarrollo de la historia. Y vio otro inquietante dibujo que no entendió..
........Su teléfono vibró con una notificación. Un mensaje de un número desconocido:
"Hola, hermanita. Isabelle y Chloe están ansiosas por conocerte. Papá ha estado muy enfermo últimamente y necesita poner sus asuntos en orden. ¿Sabías que eres junto a nosotras beneficiaria de su testamento? Qué descuido de su parte no mencionarnos nunca que tú existes"
Rin siguió viendo el libro, incapaz de levantar la vista vio ........ través de las puertas de cristal del hospital, vio una limusina negra estacionándose. De ella descendieron dos mujeres: una rubia de porte aristocrático y expresión calculadora,muy joven,preciosa,cruel en su mirada, y otra de cabello castaño que parecía moverse como una sombra de la primera.
Volvió a mirar el libro. La página siguiente ahora mostraba un nuevo dibujo: las tres hermanas Crane reunidas, pero una de ellas yacía en un charco de sangre mientras las otras sonreían.
El estilo cruel y urbano del dibujo hacía que la escena pareciera salida de una pesadilla contemporánea. Y lo peor era que Rin no podía distinguir cuál de las tres era la que no sobreviviría al encuentro.
-- Maldita sea, tengo necesidad.....tengo que ir a Miyagi.... Boto el libro en el césped, y tomó un taxi.....miró su cartera....tenía parte del dinero que recuperaron de la pelea . No podía darse el lujo de llorar a Mei y Kazuo.
Continua
La luz mortecina del atardecer se filtraba por las persianas del rascacielos, proyectando sombras alargadas sobre el inmaculado suelo de mármol de la oficina. Isabelle Cramer, con su cabello negro azulado recogido en un moño impecable, observaba Manhattan desde el piso 47 con la misma frialdad calculadora con la que analizaba sus inversiones. A sus veintidós años, ya era temida en Wall Street por su despiadada intuición para los negocios y su absoluta falta de escrúpulos.
Meditaba sobre la extemporánea decisión de Clhoe afirmando haber obtenido resultados en su investigación,revelando que su padre tenía una hija desconocida.Ella igual lo hubiera averiguado.
El sobre manila que descansaba sobre su escritorio de caoba había llegado esa mañana. Lo había ignorado deliberadamente durante horas, sabiendo perfectamente su contenido. Los resultados del ADN.Mucho dinero había pagado. Le fue extremadamente facil llegar a Vicent,de ahí a Aiko y su peluquería de mala muerte y su famosa hija. En dos hospitales obtuvo muestras y las dos fueron concluyentes con su propio ADN. Definitivamente Eran hermanas por parte de padre.
La confirmación de algo que ya sospechaba desde que su padre, Vicent Cramer, había repentinamente tres semanas atrás, dejando un testamento sorprendentemente complicado.Lo que la obligó a pedir TODA la empresa en vida.
"Señorita Cramer, el señor Kenji está aquí", anunció su asistente a través del intercomunicador.
"Hazlo pasar", respondió Isabelle, sin apartar la mirada del horizonte de Nueva York.
Kenji entró con la silenciosa precisión de un depredador. A sus cincuenta años, su rostro impasible revelaba décadas de servicio independiente , Vestido con un traje negro impecable, nadie sospecharía que sus manos habían ejecutado más de treinta asesinatos.
"Tengo la información que solicitó", dijo Kenji, colocando una tableta sobre el escritorio. "Lia chica se llama Rin, Quince años. Vive con su madre, Aiko, en una casa de las que el gobierno regala en Miyagi.. La madre está tratando de sacar adelante una peluqueria...debo agregar, que con muy mala fortuna.
Rin Actualmente está nuevamente hospitalizada tras una pelea callejera. Problemas con metanfetaminas y otras sustancias.Los dos hombres que trabajan para mí contactaron a su padre. Vimos a la mujer Aiko y contactaron la niña. Ellos tomaron la muestra para el ADN.
Isabelle deslizó un dedo por la pantalla, examinando las fotografías de una adolescente de rasgos mixtos, con el inconfundible perfil de Vicente Cramer pero los ojos rasgados de su madre japonesa.
-- Definitivamente es muy bella ¿Sabe ella quién es su padre?", preguntó Isabelle, su voz carente de toda emoción.
"No hay evidencia de ello. La madre Aiko Tanaka trabajó como camarera en un hotel de lujo en Tokio hace dieciséis años. Aparentemente, tuvo un breve romance muy intenso con su padre durante un viaje de negocios.
Isabelle sonrió con frialdad, recordó una extraña cláusula del testamento de su padre, . "
". Si hubiera hija o hijo y se demostrara paternidad y puede ser localizada antes de su decimooctavo cumpleaños, tiene derecho a reclamar parte proporcional por partes iguales el 40% de las acciones de Cramer Investments.Si es localizada después de esa fecha solo tiene derecho a la parte excluida de la venta de mi paquete accionario de Cramer Group"
El rostro de Isabelle permaneció impasible, pero sus nudillos se tornaron blancos al apretar el borde del escritorio. Cuarenta por ciento. Millones de dólares ahora estaban en juego para una adolescente adicta, que ni siquiera sabía quién era su padre.
"Necesito que desaparezca", dijo finalmente. "Sin rastro. Sin cuerpo. Simplemente... que nunca haya existido."
Kenji asintió levemente.
"Tengo a alguien perfecto para esto. Llegó recientemente de Shanghái. Mori. Un especialista., Pero hay un adicional que debe saber.
-- Que cosa?.
--- No se que cosa hizo Rin, Pero mis hombres detectaron dos operarios de Kuroi Tsiku, la secta criminal japonesa que había infiltrado cada rincón del poder en Asia.
Y que tiene que ver?
-- Mis hombres no están muy seguros, pero estaban casi seguros que perseguían o vigilaban a Rin.
* * *
A ocho mil kilómetros de distancia, en un hospital público de Miyagi, Rin contemplaba el techo descolorido de su habitación. El dolor pulsante en sus costillas le recordaba que había elegido a los oponentes equivocados esta vez. Tres miembros de su pandilla local estaban muertos en Tokyo.
Casi No recordaba cómo había llegado nuevamente al al hospital de Miyagi.
Lo había logrado,ahora tenía toda la atención de la policía, de su madre y del atractivo extranjero.
Ahora Ella era una combinación de hikō shōnen (delincuente juvenil) , saihan (reincidencia) y shakai futekiyō (inadaptación social) ,areru (agresivo/rebelde).
Descansó un rato.aburrida sabía que en un rato llegaría su madre Aiko con la repetida historia de lágrimas, auto culpa,diciendo que la amaba ,bla,bla.
Vio su bolso y abrió los ojos. Dentro del desastre que era su mente recordó haber botado el cuaderno con dibujos. Estaba nuevamente ahí.
Vio las páginas vacías y los dibujos comenzaron a aparecer.....
"Tienes visita", anunció una enfermera con evidente desaprobación, dejando pasar a un hombre de mediana edad con gafas de montura fina.
El hombre se sentó junto a la cama sin decir palabra. Llevaba un maletín gastado que colocó sobre sus rodillas.
"¿Quién demonios eres?", preguntó Rin en japonés, su voz áspera por el dolor y la desconfianza.
"Soy Hiroshi Yamada", respondió el hombre en voz baja. "Trabajé con tu madre hace muchos años."
Rin lo estudió con suspicacia. Su madre rara vez hablaba de su pasado.
"Tu madre me salvó la vida una vez", continuó Yamada. "Y ahora estoy aquí para salvar la tuya."
Abrió el maletín y extrajo un libro de aspecto antiguo, encuadernado en cuero negro desgastado. Lo colocó sobre la cama de Rin.
"No debes separarte de esto", dijo con urgencia. "Bajo ninguna circunstancia. Pronto entenderás por qué."
"¿Un libro? ¿En serio?" Estando....en el hospital Una mujer me dió uno igual y murió.Porque insiste en darme otra vez un libro con páginas en blanco,ahora que estoy nuevamente en el hospital....
El hombre no contestó...
, Rin lo tomó con desdén, abriéndolo para encontrar páginas completamente en blanco. "¿Qué clase de broma es esta?"
"No es una broma. Es tu única esperanza de supervivencia." Yamada se levantó abruptamente. "La Kuroi Tsuki te está buscando. Y cuando te encuentren..."
No terminó la frase. Sus ojos se desviaron hacia la puerta con súbita alarma.
"Ya están aquí", susurró, palideciendo visiblemente.
En ese momento, un hombre delgado con un traje gris entró en la habitación. Su rostro anguloso y pálido contrastaba con su cabello negro azabache. Sonrió, revelando dientes perfectamente alineados.
"Señor Yamada", dijo en un japonés fluido pero con un ligero acento. "Qué coincidencia encontrarlo aquí."
Yamada se puso rígido. "Mori."
El recién llegado, Mori, cerró la puerta tras de sí con deliberada lentitud. "Veo que me conoce. Eso facilita las cosas."
Rin observaba el intercambio con creciente inquietud, apretando inconscientemente el libro contra su pecho.
"La chica no tiene nada que ver con esto", dijo Yamada, interponiéndose entre Rin y Mori.
"Por el contrario", respondió Mori, sacando un objeto metálico de su bolsillo. "Tiene todo que ver. O más bien, lo que ahora posee."
Rin terminó de leer y sin entender nada Rin miró el libro en sus manos.
Ahora las páginas blancas mostraban otros dibujos
Las páginas, antes blancas, ahora mostraban líneas que se formaban como si una mano invisible estuviera dibujando. Un edificio alto. Una mujer rubia mirando por una ventana. Un hombre japonés de traje negro. Y luego, con escalofriante precisión, la habitación de hospital donde se encontraban en ese preciso momento.
"Imposible . Esto no es real", murmuró, pasando las páginas con dedos temblorosos.
Cada página mostraba una nueva escena, dibujada con trazos rápidos pero precisos. Un hombre mayor en un ataúd. Una mujer japonesa llorando. Y luego, con claridad aterradora, el rostro de Mori, con un objeto metálico en la mano, exactamente como estaba parado frente a ella ahora.
"El Oráculo", dijo Mori, su voz cargada de reverencia y codicia. "Después de todos estos años."
"Corre", gritó Yamada, lanzándose contra Mori.
Lo que sucedió a continuación ocurrió con una velocidad brutal. Mori esquivó a Yamada con la gracia fluida de un bailarín y, en un movimiento casi imperceptible, hundió el objeto metálico —un estilete de hoja estrecha— en el cuello del hombre mayor. Yamada se desplomó, llevándose las manos a la herida mientras la sangre brotaba entre sus dedos.
Rin nuevamente dejo de leer. Tenía que salir del hospital otra vez. Quería estar con su madre ,esconderse, sin duda era síndrome de abstinencia alucinativo.
Rin saltó de la cama, ignorando el dolor punzante en sus costillas.
Fue suficiente. Rin corrió hacia la puerta, el libro firmemente agarrado contra su pecho. El pasillo estaba desierto. Corrió descalza, con la bata de hospital ondeando tras ella, el corazón martilleándole en el pecho.
Detrás, escuchó una voz "Puedes correr, pero el libro ya te ha mostrado lo que sucederá."
La puerta se abrió para dar paso a la angustiada Aiko,Vicente y un policía uniformado.
AIKO desesperada se abrazó a su madre.
---Mami,mami,no dejes que me lleven, yo voy a colaborar.. por favor... No permitas que me lleven..Voy a cambiar ..!Tengo miedo!. Ya no se que es real y que no....
* * *
E
* * *
En la sala de conferencias de la Torre Cramer en Manhattan, Isabelle revisaba los documentos que eliminarían a Rin Tanaka del testamento. Su abogado, un hombre de sesenta años con expresión perpetuamente preocupada, señalaba las cláusulas con un dedo tembloroso.
"Si algún heredero desconocido no aparece para reclamar su parte antes de su decimooctavo cumpleaños, las acciones revertirán automáticamente a usted", explicaba. "Pero debe entender que cualquier... interferencia... podría invalidar todo el testamento."
Isabelle lo miró con desdén. "¿Está sugiriendo algo, Dr Hoffman?"
El abogado palideció. "Por supuesto que no, señorita Cramer. Solo cumplo con mi deber de informarle sobre todas las implicaciones legales."
El teléfono de Isabelle vibró. Un mensaje de Kenji :
"Complicaciones. Efectivamente la gente de Kuroi Tsuki está detrás de Rin."
Isabelle frunció el ceño. Que significaba eso? Era bueno o malo?
Un segundo mensaje llegó: " La Kuroi Tsuki está movilizando todos sus recursos. La situación ha cambiado."
El abogado los observaba con creciente alarma, claramente incómodo con la conversación.
"Sr. Hoffman, continuaremos esto más tarde", dijo Isabelle con firmeza.
"¿Me estás traicionando?", preguntó Isabelle, su voz peligrosamente suave, cuando el abogado salió
Isabelle se quedó inmóvil, procesando las implicaciones que llegaban a su vida está niña... Entendió que está niña llegaba y que su planificado mundo se complicaria
En ese momento, las luces de la Torre Cramer parpadearon y se apagaron, sumiendo el edificio en la oscuridad.
Continua
Sinopsis
Nueva York. Ático de Isabelle Cramer. Medianoche.
El horizonte se desangraba en luces eléctricas. Nueva York era un tumor luminoso, y desde su ático, Isabelle Cramer lo observaba como una diosa dispuesta a destruir su propia creación. Vestida de negro como un cuervo de duelo, sostenía una copa de champán como si fuera una reliquia, pero el temblor de su mano delataba lo que nunca admitiría: miedo. No a la muerte. Isabelle había dejado de temerla hacía años. Lo que temía era el anonimato, la irrelevancia. Morir sin dejar huella.
Su apuesta por Caos.coin había sido más que audaz: había sido un suicidio estratégico, una ofrenda al caos como única forma de evolución. Y ahora Utri Tech y Ous Corp querían devorarla. No por dinero. Por lo que representaba: una anomalía, una mujer sin dueño.
El mensaje en su teléfono ardía como veneno:
"No confíes en nadie. – Estúpida."
— Diego Alejandro Vargas.
Arrojó la copa contra la pared. No por furia. Por placer. Le encantaba ver romperse las cosas. La destrucción tenía un ritmo propio, un ballet de esquirlas.
Diego. Un parásito con sonrisa de jaguar y alma de ácido. Amarlo había sido un acto de mutilación voluntaria. Le hablaba como si pudiera leerle la carne, como si la conociera desde antes de nacer. Y aun así, Isabelle le ocultaba cosas. Como el contrato para asesinar a Rin Tanaka, su hermanastra bastarda, una alimaña japonesa que amenazaba con enturbiar su linaje.
Rin no era nada. Una sombra con pulso. Un obstáculo.No estuvo nunca en su vida,no tenía por qué no Star en el futuro de su vida.
Pero los obstáculos, Isabelle los convertía en cadáveres y está advenediza era ideal para serlo lo más pronto posible.
Encendió un cigarro. El humo era como ella: lento, letal, arrogante. Quizás también debería mandar asesinar a Diego.La estaba descontrolando.
Japón. Callejón en Miyagi. Amanecer.
El callejón apestaba a orina, grasa y desesperación. Rin Tanaka no recordaba cuándo había comido por última vez. Tenía sangre seca en los nudillos, una jeringa vacía en el bolsillo y un libro que no debería existir: ell Oráculo del Caldero Sagrado. Un tomo que vibraba como una criatura viva y le susurraba cosas que solo un loco podría entender.
—Huye. Huye. Hacia el norteamericano.Vuelve a tu casa
El norteamericano?. El libro le acababa de escribir que el norteamericano era Su padre. Vicent Crane. Un nombre que no le significaba nada, salvo una maldición genética.
Los hombres que la seguían habían degollado a una niña en un templo por menos que ese libro. Rin los había visto dibujado en el libro. Uno fumaba mientras lo hacía. El otro reía. Nada tenía sentido.Porque recibió ese libro? Porque las páginas se escribían solas? Le pareció un mal "viaje" de sustancias.
En un impulso, se arrastró hasta una verja oxidada. Al otro lado, el mundo era igual de sucio, pero más ancho. Corrió. El Oráculo vibró de nuevo. La página se llenó con una imagen: un hombre maduro, muy bien parecido, y a su lado una mujer japonesa con el rostro como de mármol: Aiko.Su madre.
Rin vomitó. No por emoción. Por hambre.
Los lazos de sangre eran solo eso: sogas. En su delirio el hombre y su madre la habían protegido. Fue una alucinacion..No recordaba el viaje en el tren...Había vuelto a Miyagi.Tenia que ir a casa.Descansar,Dormir...
-- Rin...Hija....Rin...despierta...
Dos días después.Jet Privado. En vuelo hacia Nueva York.
Vicent Crane observaba a su hija como si fuese un experimento. Se preguntaba si podía "repararla", el término era odioso, el término era sanarla, no era una "Cosa", era su hija.
. Pero en realidad, solo quería una pieza más para su tablero. Rin no era su hija. Era un seguro. Un peón sacrificial.Una medida de presión para contrarrestar el moustruo sin piedad que era Isabelle
Aiko dormía, con la cabeza en su hombro. La deseaba. Era todo lo que le quedaba.
—¿Crees que Isabelle aceptará esto? —murmuró Aiko, sin abrir los ojos.
—No necesito que acepte. Solo que obedezca.
Vicente había vendido su alma hacía mucho. Pero ahora tenía el cuerpo de Rin, su potencial, su sangre maldita. Lo usaría como palanca. Como amenaza.
No sabía que Isabelle ya había firmado su sentencia.
Los Hamptons. Mansión de Isabelle. Atardecer.
Marcus Vex vestía el miedo como una prenda. Sus ojos no pestañeaban. Isabelle le ofreció un trago, pero él se negó.
—No bebo veneno —dijo.
—Entonces no bebas nada en esta casa —respondió ella, sin sonreír.
La conversación fue una danza de amenazas veladas. Isabelle fingía ceder. Marcus fingía creerle. Ambos sabían que al final solo uno quedaría vivo.
—La niña llegará mañana. Haz lo necesario —ordenó Marcus.
Isabelle lo miró como si estuviera ya muerto.
—Nadie toca mi herencia.Y desde que se de ella las cosas a veces no salen tan perfectas
Cuando se marchó, Isabelle llamó al sicario. Su voz no tembló.
—La bala en la cabeza. Nada más. No la toques.
El asesino rio del otro lado.
—Como quieras, princesa.
Club Privado. Manhattan. Medianoche.
Diego Alejandro Vargas no era un hombre. Era un arma disfrazada de millonario. Sentado entre modelos rusas y traficantes de armas, bebía coñac mientras escuchaba a Isabelle.
—Necesito tu ayuda —dijo ella, mordiéndose las palabras.
—Yo no ayudo. Me aprovecho.
—Diego...
—¿Lo sabías? Que tu padre trae a esa criatura a Nueva York. La bastarda. La niña oriental.
Isabelle lo sabía. Y por eso lo había llamado. Diego era la única criatura lo bastante depravada para nadar en su misma cloaca.
—Entonces jugamos. Tú y yo. Hasta el final —dijo él.
Ella asintió.
Mentía.
.
Aeropuerto JFK. Amanecer.
El jet aterrizó con elegancia quirúrgica. Aiko tomó de la mano a Rin. La joven la apartó.
—No soy tu hija. No soy nada.No quería venir aquí Me separastes de mi triada.
El frío en su voz era real. Vicente sintió una punzada. No de culpa. De fracaso.
En la terminal, dos hombres los observaban. El sicario de Isabelle. El agente de Ous Corp. Ambos esperaban la señal. Rin no lo sabía, pero caminaba sobre su propia tumba.
El Oráculo vibró. La niña lo abrió temerosamente.Mostró una imagen: Isabelle. Sonriendo.
—Hermana —susurró Rin. Una palabra tan sucia como el asfalto.-- Hermana?. Nunca. No la tuve en mi vida, no creo que la tenga ahora
A 400 metros, El sicario levantó su arma. El agente también. Nadie sabía quién apretaría el gatillo primero. Ambos se disponían a disparar.
-- Oiga. Usted Quieto
El sicario volteo.Un simple agente de seguridad,que lo apuntaba con una nueve mms.el Podia liquidarlo, Pero eso sería complicar las cosas.
-- Soy agente ICE.Tengo mi identificación -- dijo colocando la automática en el piso.Habia perdido la oportunidad.
El otro sicario tenía la ventaja,la oportunidad y un blanco fácil.Apreto el gatillo.Su pistola se e casquillo.Con velocidad volvió a levantarla y vio que el resorte estaba roto.Usaria la otra.Demasiado tarde.Ya el grupo había entrado en una Cadillac escalade y se marchaba.
Mansión Cramer. Noche.
El recibimiento fue un simulacro de hospitalidad.
—Isabelle, esta es Rin —dijo Vicentt,presentado a su hija a la otra.-- Siempre supistes de Aiko.Pues bien. Todos siempre lo supieron.Simplemente lo hago verdad
Isabelle ni la miró. Diego sí. Se acercó a Rin, la olió.
—Eres diferente. Me gusta eso.--saludo el hombre. Una niña, con un pelo morado .Saludo a Vicent Cramer,para que esté entendiera que su hija tenía un nuevo compañero sexual. Otro más.
Rin apartó la mirada. El Oráculo seguía vibrando. Nadie lo notó.Era un recibimiento descortés, sin gracia,de hielo; para demostrarle que aquí tampoco recibiría respeto ni amistad.Nada diferente a su vida en Miyagi.
Una cena fría,silenciosa,con Clhoe sin decir ni A, y la cara de sorpresa de los empleados.
Luego.En el estudio, Isabelle hizo la llamada.
—Dispara. Ahora.No quiero las escusas de hoy en la mañana.
El sicario asintió desde el jardín.
Pero nuevamente algo salió mal.
Un disparo. Un grito. La sangre no era de Rin. Era de una empleada. El agente de Ous Corp había fallado. Confundió el blanco.
El caos estalló. Rin corrió. Isabelle gritó. Clhoe se quedó livida,Diego disfruto la escena
—Esto es hermoso —dijo.Diego reía.
La Mansión Arde.
Minutos después,Policías. Sirenas. Flash de cámaras.
Isabelle estaba destruida, pero no derrotada.
—Controla esto. —dijo a Diego.
—No soy tu perro.realmente estás atrayendo muy mala publicidad en Despierta América.
—¿Qué eres?No creas que necesito sexo nada más. Tengo en mi nómina a varios actores de Blacked.
—La próxima bala puede ser para ti. Tienes que buscar la manera de frenar. Creo que hay suficientes millones para toda tu familia.vEsa niña se ve que es una adicta, no durará mucho
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Rin observaba desde un rincón. Su rostro era piedra. El Oráculo estaba caliente como una bomba.
Vicent comprendió que había fracasado. Otra hija rota. Otra traición.Lo común en su familia
—Nos vamos .Creo que fue un espantoso error.Me parece que lo único bueno fue el desayuno en tu avion.—dijo Aiko ,preparándose para salir.
—No. Vamos a quedarnos.No voy a dejar una hija mía abandonada,ahora que se que la tengo.-- insistió Vicent,a pesar del caos generado y siempre en su inútil empeño de replicar su exito económico a su vida personal
Amanecer
Isabelle fumaba sola .Lo sucedido en la noche En el desarrollo de la noche a Rin le pareció Diego un hombre muy magnético ,atrevido y atractivo. Rin le enseñó el Oráculo se lo había entregado, quien en una muestra de decencia,desconocida para las hermanas Cramer; hojeaba el libro del Oraculo.Un libro con antiguos dibujos japoneses muy bonitos.
Le indicó vía traductor que quería enseñárselo a Isabelle.Algo para llamarle la atención.Para crear algún lazo entre ellas dos.Aunque sabiendo que no lograría nada,Rin acepto.
Isabelle vio el libro,.Algo le atrajo de el . Un capricho de tenerlo surgió de la nada.El libro...Eso..Era adictivo...Tenerlo..Sentía que era mejor que tener dinero..
-- Me antojo de este libro.
-- Tiene dueña.No seas caprichosa.Bajo ninguna circunstancia
—¿Por qué? —le preguntó.
—Porque tú no lo mereces.
Isabelle buscó darle disimuladamente con su puño.
Diego la evadió fácilmente, se acercó por detrás. La abrazó.
—Vamos a destruirlo todo, Isa.Eso es lo que quieres. Podemos empezar por nuestras vidas Somos lo suficientemente infantiles para eso-- le dijo al oído, apretando su pena contra el trasero de ella.
Ella no respondio.
-- No se siente tan grande-- le dijo mirándolo directamente a los ojos.
-- Estás fallando mucho Isabelle; estás descontrolada-- susurro Diego.
Luego vino el caos ....Total
PARTE 6
.
### CAPÍTULO FINAL —
El aire en Westonzuela era espeso, cargado con el olor a salitre y a la decadencia de un pais olvidado,destruido por la incapacidad,ignorancia,ganas de fracasar y falta de aspirar mejorar de su propia gente.Vivir en la pobreza,fracaso,ruina y sin deseos de superarse era la norma.El sitio ideal para esconderse,una vida bajo perfil,y poder investigar con tranquilidad.Si no sabían ni sumar,ni leer correctamente,mucho menos les interesaría las investigaciones de matemáticas holograficas de la 5ta dimensión en lo que trabajaba Brenda Branner....
. Dentro de la casa victoriana de nueve ventanas,que alguna vez perteneció a Alicia de O'Neill y luego al Dr Manuel Tuapire, que ahora parecía más un organismo vivo que una estructura de madera y ladrillo, el tiempo se había vuelto maleable. Las paredes respiraban al unísono con el Oráculo, y las enredaderas que crecían por las ventanas florecían con capullos de un púrpura iridiscente, idéntico al cabello de Rin Tanaka.
Cómo era posible que Brenda Branner estuviera en esa casa colonial,en la región donde el Dr Hannibal Leckter hubiera tenido pánico de caminar 50 metros en su calles,Superman Y Batman se negaría a ayudar a nadie?...Cómo sucedió?
#@#@#@
OUS Corp,Trump Corp y UTRI Tech tenían algo en común; cuando atacaban eran unos perros de Presa.Habian robado a Isabelle Cramer y no estaban dispuestos a devolver ni un céntimo.Eran aliados y eran enemigos.Generalmente todo al mismo tiempo.
Brenda Branner observaba todo ,permanentemente conectada a su laptop.Ahora debía viajar a su país de origen.
Habian viajado en el Comac 929 VIP, uno de tantos de la Corp Tomic Takeshi.
Ir a New York era una apuesta arriesgada.Ella era una fugitiva.Las organizaciones criminales de Potomac la buscaban con saña, Cramer Corp, Trump Corp,el partido republicano,La DEA,el FBi,La CIA,los señalados en la lista de Empstein
,todos buscaban matarla ..Afortunadamente la policía metropolitana de New York no tenía a nadie honesto en sus filas.Eso le daba margen de maniobra. No tenía un plan preconcebido. Improvisaria en.medio de una gira turística con su hijo por todos lados....
@#$#@
Al llegar Brenda Branner y su hijo a New York se encontró con un maremágnum de noticias.La mansión de los Cramer había Sido bombardeada.La policía había allanado a Cramer Investment,Las cuentas bancarias vacías, el lujoso pent house del Play boy y conocido amante de Isabelle Cramer; el simpático Diego Vargas con otro tiroteo.
Todos desaparecidos.Chloe Cramer en una lujosa clínica,ilesa,Pero desmayada. Rin Tanaka detenida por el grupo de exterminio ICE,con posibilidades de mandarla a la Cárcel de Exterminio del CeCOT, dónde posiblemente la usarían de materia prima para Embutidos Carroña.
Rescatarla no fue muy difícil.Simples transferencias bancarias.Que era lo que no estaba corrompido en Potomac?
Porque hizo eso? Fue una petición personal de Tzu Hsi.Rin Tanaka tenía un libro muy importante que no debía llegar a manos extrañas...
Brenda Branner entregaron a Rin Tanaka en medio de una crisis de abstinencia,cicatrices en los brazos,una rabia infinita.Porque fue eso?. Muy sencillo Vicent Cramer fue el esposo de su hermana que se suponía muerta. Con todo lo sucedido en mansión Cramer,Vicent le suplico a su cuñada Brenda Branner escondiera a Rin, mientras el solucionará las cosas
Rin se mantuvo reacia al trato; Pero vio a Tim Corona Branner y simplemente se derritio
Se enamoró,se enloqueció, se apasionó. Parecía que nunca había visto un muchacho lindo, y se le olvidó totalmente el "tsundere"
Brenda le costó un poco despegarla de su hijo.
A partir de ahí, ella le pareció fantástico irse con Brenda,sin conocerla; ni preguntó por su madre,mucho menos le importó nada de su padre y hermanastras, y aparentemente no recordaba el Oráculo.
Brenda suspiro.Su hijo Tim tenía esa maligna cualidad de su padre Miguel Córdoba,de desquiciar a una muchacha,sin hablarle mucho.Rin no parecía tener ninguna defensa ante el atractivo adolescente.
Por su parte y para aumentar la consternación de Brenda Branner;Su hijo Tim Córdoba Branner no pudo menos que enamorarse de Rin Tanaka
-- Dios mío...Misericordia....Ha llegado la que me va a tatuar un "Kenji" imborrable-- susurro al quedar prisionero de la maligna belleza de Rin
La mejor representante habida y por haber de la Yami Kawai
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Hicieron el viaje de regreso, con Rin diciéndole quién sabe cuantas cosas en un apasionado Japonés.Para consternación de Brenda,Tim estaba fascinado con el pelo morado de Aiko,su piel,y el hecho,que sería lo que sería,Pero era una niña preciosa,de una belleza salvaje y era evidente que no se auto frenaría en nada Y se hubiera preocupado más si hubiera entendido lo que Rin le dijo a Tim.
"Apenas lleguemos adónde me lleven, te voy a ultrajar ,morder,y te voy a dejar impotente por un mes, lo juro por el código Bushido"
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Semanas despues
Fue difícil desintoxicar a Rin. Muy difícil de verdad. En el interno su pelo se le transformó en más morado.Brenda Branner recordó a la otra adolescente de pelo morado.Carmen Lizbeth II.
### Brenda Branner
Se había convertido en una guardiana silenciosa, una científica que había desatado una fuerza que ya no podía comprender. Pasaba sus días en el laboratorio subterráneo, analizando los datos que emitía el Oráculo,que Rin le entrego ; ella había intentando predecir el siguiente movimiento del enemigo. Sabía que no estaban a salvo. Era solo cuestión de tiempo. El mundo no tolera las anomalías. Las erradica.Ahora tenía en sus manos una defensa inmensa, una parte complementaria del Caldero Sagrado y las nueve tortugas magicas
El oráculo delante de Brenda dibujaba casi que a velocidad de película, páginas y páginas... Brenda leía y veía.. Es más oscuro de lo que probablemente puedas imaginar." : "Estos niños no solo son secuestrados, y en algunos casos criados por familias como un cultivo de efectivo. Tenemos personas en los Estados Unidos de América que crían niños para venderlos. Y cuando se venden, vienen sin certificados de nacimiento, lo que significa que es más fácil matarlos y que nadie pregunte dónde están. También estamos importando niños por cargas de aviones. De nuevo, niños que no tienen documentación. No se trata solo de esclavitud infantil o abuso sexual. También es tortura infantil, porque tienes sangre adrenalizada. Tienes toda la ceremonia de beber sangre de este mundo satánico. Y luego ceremonias rituales y asesinato ritual, así como asesinatos incidentales. La otra suposición de trabajo es: ¿cuánto tiempo sobreviven estos niños? Lo que estoy escuchando de testigos con los que he hablado es dos años." #nes. El contenido alega la existencia de un "mercado en la sombra" (shadow market) involucrando tráfico de niños, crianza intencional para venta, tortura para extraer "sangre adrenalizada" (relacionado con la teoría de conspiración del adrenocromo), rituales satánicos y asesinatos entre élites globales. El video muestra imágenes de figuras públicas como el Papa Juan Pablo II, Ronald Reagan y otros, insinuando su participación, aunque sin evidencia directa. #### Quién es Robert David Steele el control de un "Estado profundo" (Deep State) por bancos, los Rothschild y redes de pedofilia elitista. Fue consejero jefe de la Comisión Judicial de Investigación del Tribunal Internacional para la Justicia Natural (ITNJ), una entidad no oficial que investiga presuntos abusos infantiles y tráfico humano.Y una investigación muy detallada del "Mercado en la Sombra"
El término "shadow market" se refiere a un supuesto mercado negro subterráneo de tráfico humano, enfocado en niños para explotación sexual, laboral, órganos y rituales. Que involucra instituciones como servicios infantiles, Boy Scouts, ONGs (ej. Oxfam) y gobiernos, con niños indocumentados facilitando su desaparición. Era desenmascarar una cábala elitista satánica que trafica niños para pedofilia y rituales. #### Perspectiva Equilibrada sobre el Tráfico Humano El . Organizaciones como el NCBI y el gobierno canadiense enfatizan el tráfico real a través de migración forzada y esclavitud, pero no validan elementos sobrenaturales o elitistas. Lo que dibujaba el Oráculo era una denuncia de algunos de los aspectos vibratorios anómalos del Corazón de Jade. .
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Rin y Tim Corona Branner se movían por aquel espacio como si fueran los únicos habitantes de un planeta recién nacido. Su amor no era un refugio; era un arma. Un acto de desafío contra el silencio que había dejado la masacre de Nueva York. No hablaban del pasado. Los nombres de Isabelle, Vicente, Aiko y Diego eran fantasmas que no se atrevían a invocar, no por miedo, sino por irrelevancia. Esas personas pertenecían a un mundo de ceniza y traición, un mundo que ellos habían decidido abandonar.
Tim había dejado de ser un tranquilo adolescente. Se había convertido en el cronista de lo imposible, llenando cuadernos con los susurros del Oráculo, traducidos a través de la mente de Rin. No eran simples notas; era la génesis de una nueva mitología.Esa era la conexión.El oráculo del libro del Caldero Sagrado y Las 9 tortugas mágicas emitía ondas que buscaba que lo rescatarán.
Rin, por su parte, ya no era la ladrona llena de rabia y frustraciones de Miyagi.
El poder del Oráculo no la había poseído; la había liberado. La kratomina azul era un recuerdo borroso, una cicatriz en un alma que ahora se expandía con la fuerza de una galaxia. Las nueve tortugas no eran sus sirvientes, sino extensiones de su voluntad. La primera, a la que llamó *Ancestro Líquido*, se había fusionado con el océano cercano, enviándole visiones de futuros ahogados y pasados sumergidos. La segunda, *Aliento de Éter*, era un gas invisible que viajaba por el viento, susurrándole los secretos que se decían en las salas de poder de Ous Corp y UTRI. Las otras siete danzaban a su alrededor, a veces como proyecciones de luz, otras como seres tangibles de jade y obsidiana.
Una noche, mientras una tormenta eléctrica azotaba la costa, Tim la encontró en el observatorio de la casa, una cúpula de cristal que Brenda había construido. Rin flotaba a centímetros del suelo, con los ojos cerrados y el cabello púrpura crepitando con energía estática. A su alrededor, las proyecciones de las tortugas giraban como un sistema solar en miniatura.
—Están hablando de nosotros —murmuró Rin sin abrir los ojos. Su voz no era la suya; era un coro de ecos antiguos—. Nos llaman la *Anomalía Pura*.
Tim se acercó, sin miedo a la energía que la rodeaba. Su presencia era el ancla que la mantenía atada a la realidad.
—¿Quiénes? —preguntó, su mano buscando la de ella.
—Los que observan desde el otro lado del velo. Los que crearon el Oráculo. No esperaban... esto.
"Esto" era su amor. Un factor que ninguna simulación, ninguna profecía, había podido calcular. El Oráculo fue diseñado como un arma de control, un motor de poder. Pero en las manos de dos almas que no buscaban nada más que la existencia del otro, se había convertido en algo diferente. Algo incontrolable.
—Dicen que el amor es una debilidad —continuó Rin, su voz volviendo a ser la suya mientras sus pies tocaban suavemente el suelo—. Una variable corrupta.
—Se equivocan —respondió Tim, atrayéndola hacia él. La besó,fue la primera vez
, y el mundo exterior, con sus conspiraciones y sus cazadores, se disolvió. El beso no fue tierno. Fue un acto de afirmación, un grito silencioso que decía: *existimos*.Nos encontramos,Me salvastes,Yo te amo y no buscaba.No importa nada.Somos tu y yo.Y siempre será así.
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Brenda Branner observaba todo desde la distancia infinita que estaba dentro del laboratorio herencia de Manuel Tuapire. Se había convertido en una guardiana silenciosa, una científica que había desatado una fuerza que ya no podía comprender. Pasaba sus días en el laboratorio subterráneo, analizando los datos que emitía el Oráculo, intentando predecir el siguiente movimiento del enemigo. Sabía que no estaban a salvo. Era solo cuestión de tiempo. El mundo no tolera las anomalías. Las erradica.
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Una tarde, mientras revisaba las transmisiones interceptadas por *Aliento de Éter*, encontró algo. Una comunicación encriptada entre un agente de Trump Corp y una facción renegada de UTRI. Hablaban de un protocolo llamado "Cosecha Final". El objetivo: Westonzuela. No querían el Oráculo. Querían destruirlo, junto con su portadora. Temían que el poder de Rin pudiera reescribir la realidad misma, deshaciendo los cimientos de control sobre los que habían construido sus imperios.No sabían que el oráculo estaba nuevamente perdido
Subió las escaleras, con el rostro pálido. Encontró a Tim y a Rin en el jardín, entrelazados bajo un árbol que daba flores de luz.
—Vienen —dijo, sin rodeos—. Flotas enteras. No podemos ganar.
Rin se giró hacia ella. En sus ojos lilas no había miedo, solo una calma aterradora.
—Ganar nunca fue el objetivo, Brenda. El objetivo era vivir.
Tim asintió, apretando la mano de Rin. Miró a su madre, la mujer que lo había arrastrado a este torbellino de locura y poder, y por primera vez, sintió una punzada de gratitud.
—Gracias por traerme hasta aquí —le dijo.
Brenda no supo qué responder. La lógica y la ciencia se desmoronaban ante la simpleza de su devoción. Se retiró en silencio, no para preparar una defensa, sino para ser testigo del final que ella misma había provocado.
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Meses después.....
Mientras tanto, en un rascacielos de New York Clhoe miraba por la ventana. Había sido ascendida, tal como se lo prometieron. Ahora era una de las directoras de operaciones globales de Trump Corp. Tenía poder, dinero y el respeto temeroso de sus subordinados. Pero cada noche, soñaba con su hermana. No con la Rin ladrona y adicta, sino con la figura de cabello púrpura que veía en las imágenes satelitales, una diosa en ciernes.
La orden de la "Cosecha Final" había pasado por su escritorio. La había firmado sin dudar, con la misma frialdad con la que había organizado el funeral falso en el Bronx. Pero algo dentro de ella se había roto sin remedio. La culpa no era un sentimiento que reconociera; era más bien un vacío, un agujero negro que devoraba la satisfacción de su victoria. ¿Era esto lo que quería? ¿Un mundo ordenado, predecible y estéril, construido sobre los huesos de la única familia que le quedaba?
Tomó su comunicador y abrió un canal seguro, uno que ni siquiera sus superiores conocían.
Envió un único paquete de datos a la base de Westonzuela: los esquemas completos de las transacciones financieras, e, sus frecuencias de comunicación y sus puntos ciegos. No fue un acto de redención. Fue un acto de caos. Un último intento de darle una oportunidad a la anomalía, de ver si el amor de su hermana era lo suficientemente fuerte como para quemar el mundo que ella había ayudado a construir. Luego, borró el rastro y esperó su propio final. Sabía que la traición, en su mundo, solo se pagaba con la muerte.
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De vuelta en Westonzuela
, el cielo comenzó a llenarse de puntos negros. El horizonte parecía una herida abierta de la que brotaba acero y fuego.
Rin y Tim no se escondieron. Subieron a la azotea, el mismo lugar donde se habían besado por primera vez bajo la tormenta. El viento azotaba sus ropas, pero ellos permanecían inmóviles, de espaldas el uno contra el otro, como el eje de un universo a punto de colapsar.
—¿Recuerdas lo que me preguntaste? —dijo Tim, su voz firme por encima del rugido de los motores que se acercaban—. ¿Sobre qué pasaría si moríamos mañana?
—Lo recuerdo —respondió Rin. Podía sentir el poder de las nueve tortugas convergiendo en ella, una energía tan inmensa que amenazaba con desgarrarla.
—Mentí —dijo Tim, girándose para mirarla. Le tomó el rostro entre las manos, sus pulgares acariciando sus pómulos—. No quiero que perdamos ni un segundo. Quiero una eternidad contigo. Aquí. Ahora. En este instante.
Rin sonrió, una sonrisa genuina y desgarradora. Las lágrimas brotaron de sus ojos, no de tristeza, sino de una emoción tan abrumadora que no tenía nombre.
—Entonces tómala —susurró.
Y se besaron.
No fue un beso de despedida. Fue un beso de creación.
se besaron.
No fue un beso de despedida. Fue un beso de creación.
-- Se que no está de moda.Y jamás pensé decir esto-- dijo Rin entre aquellos besos de fuego,mientras el mundo se desintegraba a su alrrededor--- Quiero darte un hijo.
-- Que sea una niña y bella como tu-- dijo Tim ,desbordante de pasión
En el momento en que sus labios se tocaron, el Oráculo desató todo su poder. No fue una explosión. Fue un silencio. Una onda de pura energía púrpura se expandió desde la casa, pero no destruyó nada. Simplemente, lo cambió todo.
Los drones se convirtieron en enjambres de mariposas metálicas que volaban en patrones geométricos. Los misiles florecieron en el aire, sus ojivas transformándose en semillas que llovían sobre la tierra yerma de Westonzuela, que al instante comenzó a reverdecer. Los helicópteros se deshicieron en una arena brillante que caía como nieve sobre el océano.
Los pilotos y soldados no murieron. Simplemente, olvidaron. Olvidaron por qué estaban allí, a quién servían, cómo disparar un arma. Miraron sus manos, sus consolas, el cielo púrpura, con la confusión inocente de un niño. Algunos comenzaron a llorar. Otros, a reír.
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Brenda Branner, desde su laboratorio, vio cómo sus pantallas se llenaban de datos incomprensibles, de poesía matemática. El Oráculo no había atacado. Había *respondido*. Había respondido al único estímulo puro que había recibido: el amor absoluto entre Tim y Rin.
En la azotea, la luz púrpura se desvaneció, dejando a los dos jóvenes en el centro de un mundo renacido. Pero el esfuerzo había sido inmenso. Rin se tambaleó, su cabello perdiendo lentamente su brillo, volviéndose de un blanco pálido como la luna. Cayó de rodillas, agotada. Tim la sostuvo, su propio cuerpo temblando por la retroalimentación de la energía.
Estaban vivos. Estaban juntos. Pero no estaban a salvo.
El mundo había visto lo que eran capaces de hacer. La anomalía no había sido erradicada; se había revelado. Ahora no solo los buscarían las corporaciones. Los buscarían todos. Gobiernos, cultos, científicos, ejércitos. Algunos para destruirlos, otros para adorarlos, otros para estudiarlos. Se habían convertido en el nuevo mito, el nuevo Grial.
Rin miró a Tim, sus ojos ahora de un gris suave. Estaba débil, vulnerable. El poder se había retirado, dejándola humana de nuevo. O casi.
—¿Y ahora qué? —susurró ella, su voz apenas un hilo.
Tim la miró, y en sus ojos no había desesperación, sino una determinación forjada en el fuego. La levantó en sus brazos.
—Ahora —dijo, caminando hacia el borde de la azotea, desde donde se veía un mundo transformado y hostil—, les enseñamos a tener miedo de las historias de amor.
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Nadie sabe si lo lograron. No hay registros, ni testigos fiables. Algunos dicen que se convirtieron en nómadas digitales , viajando por las zonas muertas del planeta, siempre un paso por delante de sus perseguidores. Otros juran que una de las tortugas los llevó a las estrellas, a un lugar más allá del alcance del odio humano.En realidad no es así.Rin con su pelo medio blanco y medio morado está tranquila,Sabe que el Oráculo tarde o temprano la encontrará.
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Hay quienes creen que Isabelle Cramer, con su rostro medio quemado y una sonrisa demente, todavía los caza, no por venganza, sino porque está enamorada de la belleza de su destrucción. Otros susurran que Diego Vargas, ahora un profeta callejero en Bangkok, predica sobre la llegada de dos amantes que desharán el mundo.
Pero todo eso son ecos, rumores en un mundo que ya no sabe en qué creer.
Lo único cierto, lo único puro, es la imagen final que capturó un satélite antes de quedar ciego: dos figuras de pie en el borde de una azotea, en medio de un jardín artificial aéreo, abrazados contra un cielo imposible, listos para enfrentarse a la eternidad o al olvido. Juntos. Y eso, quizás, era la única victoria que importaba.
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La inversión de Caos.Coin se concreto, alguien la desvío a los huérfanos de Tel Aviv y Kiev A los hijos de las victimas del odio de UTRI Tech,OUS Corp y Trump Corp.. quien lo hizo?.Como lo hizo?.
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Wei Li y su compañera Mei Lin pasean muy felices sus hijos por el atardecer de Shanghai.Algo hizo Wei Li que lo tiene muy alegre y feliz
Final total
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La noche del caos en la mansión Cramer,sucedido medio año atrás..m
Eric Foster la contempló.Isabelle Estaba herida, se quejaba.
-- No te preocupes por nada. No me importa que no me ames, con amarte,yo me conformo. Te cuidare. Te protegere.
Con delicadeza limpió su rostro....
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Diego, perseguido por la policía,sin posibilidades de devolverse a Buenos Aires,En el último asiento de un autobús que se dirigía a Detroit, miró la foto de ambos.Fue unas horas antes que hicieran el amor
-- A quien quiero engañar? Estoy enamorado de ella.Tengo que encontrar A Isabelle.No está muerta,estoy seguro que no.La siento..
El oráculo del libro del Caldero Sagrado y Las Nueve Tortugas Mágicas sigue perdido...
Final total
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Epílogo..
-- No todo el tiempo se puede ganar-- indicó Tzu Hsi a Noa D'Haro---- .Brenda Branner hizo un trabajo expectacular.
-- Y ganamos una nueva enemiga.Inteligente,dolida en su ego y sentimientos Será difícil.
-- Dicen que está muerta Su hermana Clhoe hizo el funeral.
-- También es otra enemiga y con poder, Alta directiva de la Corp Trump. Y solo con 19 años.Clhoe Cramer. Otra más gerenciando la maldad.No creo en lo absoluto que Isabelle este muerta .Ya aparecerá llena de odio y con bastante poder
-- El oráculo?
-- Está perdido.Hay que cuidar el libro--- de Delmira, El Caldero Sagrado y Las Nueve Tortugas magicas
Final total?
Final total?
Final total?
En una carretera en Montaña
Fastidiada,indignada ,después de recibir pellizcos y sucias insinuaciones ,vio detenerse un BMW y de el descender una sofisticada mujer. Una bella mujer oriental.Fue directa y precisa.
-- Hola.No me conoces.No te preocupes.Creo que podemos ser amigas.Me llamo Zhao Yue, dijo la mujer. Tengo amigos que quieren conocerte.
Ella no dijo nada. Contempló a la mujer y le pregunto.
-- Cuál es tu orientación sexual?
-- Podemos conocernos.Te aseguro que será sensacional -- respondió Zhao Yue.
La otra se quito el delantal y la siguiente.Ambas se fueron en el BMW 7
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Y a Miles de kilómetros de ahí.Carmen Lizbeth II y Ramdon contemplaban un raro corazón de Jade que les apareció
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Brenda Brandon se asustó...No se cuidaron, no planificaron y por eso, en la maternidad contemplaba su primera nieta....Había nacido fuerte, preciosa y ya sus padres le habían puesto nombre.... Sofía Corona Branner Tanaka.
-- Sofía Corona...Latina,nacida latina, sangre latina, de Ohio y Miyagi..jajaja...
Fin

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