Nota del autor:
Estrictamente para mayores de 18 años.
El Comisario Evaristo Gutiérrez despertó. Sus 22 años de servicio en Homicidios le recordaban que aún faltaban ocho años para su jubilación. Un pensamiento nada agradable para el frío de un domingo a finales del otoño, cuando debería estar durmiendo a las seis y media de la mañana.
El timbre del teléfono, y el hecho de que no lo estrellara contra la pared, indicaban que también llevaba 16 años de divorciado y vivía completamente solo.
—Dime —gruñó a su segundo, el Inspector José Rodríguez.
Básico, hasta en el apellido.
—Dime —repitió, ronco todavía por los mil y un cigarrillos del día anterior.
—Gutiérrez... volvieron a atacar —explicó la voz del otro lado con urgencia desbordada.
—¿Otra vez? —respondió el Comisario, entendiendo perfectamente a quiénes se refería su subalterno.
—Sí. Lamentablemente, fue uno de los nuestros.
—Maldita sea —Gutiérrez se incorporó en la cama, ya completamente despierto.
Hoy no voy a fumar, pensó.
Como pudo, se lanzó una franela encima, una gabardina y casi salió en zapatillas de dormir.
—Ufff —murmuró, regresando a la puerta para terminar de vestirse. Un blue jean, como si aún fuera un muchacho, y una camisa militar.
—Uno de los nuestros... —repitió en voz baja mientras salía a la fría mañana.
Encendió su coche asignado, un abollado Peugeot 408 Turbo Diésel blanco.
—¿Dónde es? —preguntó por la radio de la patrulla.
Sabía que, invariablemente, Rodríguez estaría del otro lado.
—Avenida Cuatricentenario con Paseo Orinoco. Fueron ellas —respondió la voz, ya con tono netamente policial.
—Pero si hace muy poco fue el último... —murmuró Gutiérrez, sin querer aceptar la realidad.
—Magnolia sale muy nítida en la cámara de seguridad de la farmacia.
—Ok. Déjame llegar...
Quince minutos después, el Comisario estacionó el Peugeot. Aunque era domingo y muy temprano, varios curiosos se habían congregado. Motocicletas y coches policiales mantenían sus luces giratorias encendidas.
Vio estacionado el Dongfeng A50 de la Policía Municipal. Las dos puertas delanteras estaban abiertas. Por una había salido el agente; la otra, seguramente, la abrieron las asesinas.
El Comisario maldijo en voz baja. Hasta la saciedad había advertido que, en caso de verlas —así fuese de lejos—, pidieran refuerzos, hicieran un cerco, y sobre todo, no se acercaran.
Evidentemente, el agente no hizo caso. Otro idiota queriendo ganarse el trofeo, creyendo que podía con tres chicas. Ahora era parte de la estadística.
Levantó la sábana de plástico. Hizo un gesto de contrariedad.
Un novato. Un muchacho. Un Policía Municipal.
Se incorporó y observó alrededor. Ellas ya debían estar lejos, o quizás camufladas entre los vecinos que contemplaban la escena. Casi por reflejo se acercó al grupo de espectadores. Ninguna de las pocas mujeres que trotaban a esa hora correspondía con ellas. Igualmente, observó hacia las casas lujosas del sector. Sabía perfectamente que una de las que miraban desde las ventanas... era una de ellas. Siempre lo hacían.
La dependienta de la farmacia las había visto. Le parecieron conocidas. Llevaban varios días comprando productos al amanecer. Una parecía enferma. Su conducta errática llamó la atención.
La dependienta llamó a la policía. El agente llegó cuando ellas ya se marchaban. Apenas se acercó, una se le lanzó, lo derribó. La otra lo sujetó. Y la tercera...
—Bueno... ya usted lo vio. Lo degolló. Se llevaron el arma de reglamento —explicó rápidamente Rodríguez, parado junto a su superior.
El Comisario asintió. Miró la puerta abierta del copiloto.
—Supongo que nuestro muchacho en realidad no sabía quiénes eran. Se acercó despreocupadamente. Ellas ya estaban prevenidas. Él no tuvo oportunidad. Se deslumbró por lo bonitas... y quiso hacer contacto desde la autoridad —comentó Gutiérrez, recorriendo la escena con la mirada.
—Craso error —dijo Rodríguez, comprendiendo.
—Se llevaron el arma como trofeo —musitó el Comisario, y en el mismo tono, casi al oído de su subordinado—: haz una redada. Detén todos los vehículos que circulen y, con mucho cuidado, identifica a todas las muchachas que anden por aquí... Hazlo con extremo cuidado.
El otro asintió casi imperceptiblemente.
Entraron a la farmacia. La dependienta aún estaba en estado de shock. Lo había visto todo desde el mostrador, a través del ventanal que daba a la avenida y al amplio estacionamiento.
Con un ataque de hipertensión, un manojo de nervios, y tartamudeando, contó más o menos lo mismo que su asistente.
—Lo peor —dijo con lágrimas corriendo por sus mejillas— es que son bonitas... tranquilas... nunca pierden la compostura. No debí haber llamado. Ellas se hubieran ido y ese chico estaría vivo. Siempre tenían mucho dinero en efectivo. Cuando pagaron, me pareció raro. Son tan jóvenes... No sé por qué lo hice. Ya eran clientas habituales. Me siento tan culpable. Ustedes... ustedes no están capacitados.
Gutiérrez asintió. Salió en silencio a la escena. Ya llegaba la Fiat Ducato Turbo Diésel del forense, y una reluciente grúa GMC se llevaba la radiopatrulla. En quince minutos, nadie diría que un asesinato se había cometido esa radiante mañana de domingo, en un elegante suburbio de la ciudad.
Gutiérrez encendió su Peugeot. El papeleo, los inútiles interrogatorios a los transeúntes y la sensación de fracaso se los dejó a Rodríguez. Dio la vuelta y se desplazó lentamente por las calles del vecindario.
Su experiencia le decía que, en alguna casa o apartamento abandonado, en venta o alquiler, ellas habían pernoctado tranquilamente, de incógnito. También podían tener secuestrado a un hombre que viviera solo. Ya lo habían hecho antes. Sin duda llevaban algún tiempo en el vecindario. Usaban muchos disfraces: universitarias de provincia, enfermeras, obreras, oficinistas recién graduadas. Dos hermanas y una de ellas con una relación lésbica. Coberturas eficaces, normales. Tres chicas bellas e inocentes que ocultaban lo que realmente eran. Después, desaparecían.
Vio el lote de residencias. Muchas casas tenían letreros de "SE VENDE". Aún la gente emigraba en masa: España, India, Vietnam, Estados Unidos...
—Rodríguez —llamó por radio—. En la avenida Raúl Castro, verifica todas las casas en venta o abandonadas. Busca alguna a la que le hayan quitado el letrero. Y si puedes, averigua si hay hombres viviendo solos por el sector. Pero que sea información del último mes.
Detuvo el coche con el motor encendido, observando atentamente el entorno.
¿Quién quita? A lo mejor todavía están por aquí.
Rodríguez solicitó detalles del sector.
—Es cerca de la plaza Steve Jobs —respondió el Comisario distraídamente.
Observaba las casas. Buscaba una con las ventanas abiertas... o las cortinas demasiado cerradas. La gente salía a sus jardines, se dirigía a sus iglesias, lavaban sus autos.
Gutiérrez comenzó a rodar lentamente. Se internó en una transversal. Luego giró a la izquierda. Calle sin salida. Al fondo, una casa cerraba el paso. El jardín estaba descuidado. Evidentemente abandonada... o vivida por ancianos.
Esa es. Esa tiene que ser.
—Rápido. Envíame al SWAT. Localízame por el GPS. Sin sirenas. Si pueden llegar en una panel sin identificación, mucho mejor. ¡Ya! ¡Apúrate! —ordenó el comisario mientras quitaba el seguro de su Beretta.
La Policía les había colocado tres seudónimos: Magnolia, Jazmín y Miosotis. Habían comenzado su terrible accionar siete años atrás. Costó años y muchos errores identificarlas, conectarlas con crímenes sin lógica ni motivo aparente. Varios investigadores habían fracasado estrepitosamente en su intento por atraparlas. No caían en celadas, trampas ni señuelos.
Muchos policías veteranos decían que tenían pacto con el Diablo.
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¡---**Habían comenzado su terrible accionar siete años atrás.** Costó años de esfuerzo identificarlas, conectarlas con crímenes carentes de lógica aparente, sin motivos visibles. Numerosos investigadores fracasaron estrepitosamente en su intento de capturarlas. No caían en trampas, celadas ni señuelos. Veteranos policías juraban que tenían un pacto con el diablo. La verdad era más prosaica: poseían coeficientes intelectuales excepcionalmente altos, lo que las marcaba como esquizofrénicas violentas y paranoicas.
Se anticipaban a cualquier estrategia policial con una frialdad desconcertante. No eran vanidosas ni egocéntricas, y los insultos o provocaciones de la policía no las hacían perder el control. Operaban con la precisión de adolescentes entrenadas al extremo en inteligencia emocional para el crimen, ejecutando su maligna carrera delictiva con una eficiencia pasmosa. La orden era clara: eliminarlas al primer disparo. Ellas, por supuesto, lo sabían. Habían escapado de trampas mortales y, con cada intento fallido, redoblaban sus precauciones en operaciones cada vez más arriesgadas. Los jefes policiales albergaban una esperanza secreta: que terminaran matándose entre ellas, poniendo fin a la amenaza de estas peligrosas mujeres.
**Sus orígenes eran dispares.****Magnolia**, cuyo verdadero nombre era **Krystal Johnson Fergusson**
, nació y creció en una urbanización de clase media alta. Su padre, alto ejecutivo de una empresa de tecnología de punta; su madre, una abogada de renombre. Rubia, con ojos azules inmensos que a veces ocultaba tras lentes de sol discretos, Krystal fue educada entre clases de ballet, pintura y defensa personal. Hablaba inglés y francés con fluidez, y su guardarropa —de perfumes a accesorios— era exclusivamente Donna Karan. La llevaban a un exclusivo colegio católico en una Cadillac Lyriq EV reservada solo para ella
. Extrovertida, afable, perfeccionista, imbatible en cualquier competencia. Su belleza precoz atraía a todos los chicos, aunque ella prefería hombres mayores. Era evidente que sus primeras experiencias sexuales ocurrieron a una edad temprana.
**Jazmín**, en realidad **Rita Peralta**
, nació en un hospital rural. Hija única de una inmigrante indocumentada argentina y un tractorista temporal en las vastas haciendas de maíz de propietarios chinos y japoneses. De ojos negros fieros y cabello oscuro que aclaraba con tintes, su piel morena y su cuerpo macizo, fuerte y bello reflejaban el entorno rudo que la forjó. Desde niña, aprendió a defenderse de las miradas de hombres a quienes poco les importaba su edad, en un lugar donde las mujeres escaseaban. Su educación fue básica, casi primitiva, marcada por un silencio constante. "Es que es así", explicaba su madre a quienes preguntaban. Vestía shorts de mezclilla, camisas de franela a cuadros y sombreros que adoraba. Abandonó la escuela para entrenarse en el manejo de tractores John Deere. Su pasión eran los camiones Mack, Hino y Navistar, y solo entonces rompía su silencio, hablando con entusiasmo de sus cajas de cambios y motorizaciones.
**Miosotis**, o **Susana Gálvez**,
era la tercera hija del cuarto esposo de su madre, la única con hermanos. La más hermosa de su familia, con un cuerpo escultural, una voz femenina y un talento innato para el baile. Alumna promedio, devoraba noticieros de farándula y compraba religiosamente el periódico. Fue la primera en golpear chicos en la primaria, la primera en manejar motos, la que leía novelas de terror con avidez y la que tenía una expresión corporal agresiva. Sus manos, siempre listas para golpear, la hacían la más peligrosa. Provenía de urbanizaciones obreras construidas por el gobierno en tiempos de oscuridad y maldad, destinadas a los marginales , habitantes y inmigrantes ilegales caribeños y llaneros que infectaban las favelas en los cerros de la capital.
**¿Cómo se conocieron? ¿Cómo congeniaron?** Solo ellas lo dirían, si alguna vez las capturaban. Todos sospechaban que se conectaron a través de plataformas como Line, Tango, X, Facebook, Skype, Telegram, TikTok, Weibo, Mastodon, Bitchat,Tinder, Instagram o WhatsApp, aunque no tenían perfiles visibles. El comisario, sin embargo, estaba convencido de que usaban seudónimos falsos para comunicarse.---*
*II**
Una Dodge Sprinter Turbo Diesel negra y brillante se estacionó estratégicamente. Cuando los agentes SWAT comenzaron a descender, los vecinos salieron a curiosear, convencidos de que era una redada de ICE para deportaciones selectivas de niños y gente trabajando , ejecuciones extrajudiciales de mujeres embarazadas inmigrantes .
.—¡Rápido! —gritó Gutiérrez, empuñando su automática mientras corría hacia la casa, que parecía desierta—. ¡Maldita sea! Hemos perdido el factor sorpresa.
Rodríguez lo seguía de cerca, con el pelotón detrás, derribando la puerta sin miramientos.
—Si hay una familia ahí dentro, esto será un desastre —masculló el comisario, pensando que un escándalo podría acelerar su jubilación.
—Estén alerta. Si están ahí, no dejen que se acerquen. Disparen a matar —ordenó, avanzando con cautela por la casa silenciosa y vacía—. Pero cuidado, podría haber civiles.
Mientras los policías irrumpían, un chico observaba desde el jardín de la casa en la esquina de la avenida principal. Como otros vecinos, miraba en silencio el operativo al final de la calle. Cuatro motos Kawasaki 650 y dos Chevrolet Malibu Turbo Diesel sin identificación pasaron desapercibidos.
—Ya no se puede vivir aquí —le comentó a su vecina, que, estupefacta, seguía regando su césped artificial.
—Es verdad —asintió ella, sin soltar la manguera—. Seguro es por el policía que mataron frente a la farmacia.
—Seguro —respondió el chico con suavidad, entrando en su casa mientras la música de Aerosmith, "Janie's Got a Gun", resonaba desde el interior.
—Debemos irnos —dijo Jazmín a Magnolia y Miosotis, quitándose la peluca.
—Estaríamos lejos si no te encantara ver el circo —respondió Magnolia con calma, sin rastro de disgusto.
—Ya me siento bien —dijo Miosotis.
—Necesitas descansar. Debes decírselo —insistió Jazmín.
Las tres tararearon la canción mientras pasaban caminando junto a la Dodge Sprinter. Un agente, distraído, les lanzó un piropo. Tres chicos, aparentemente gays, frágiles e inocentes, intentaban sin éxito parecer femeninos. Esperaron diez minutos en la parada y subieron al tranvía suburbano.
—Tienen razón. Se lo diré —susurró Miosotis, sin apartar la vista del paisaje que se deslizaba por la ventana.---
Continua
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Novelas Por Capitulos
Parte D
VII
...
Años antes del asesinato del policía municipal......
El aire olía a gasolina y mugre en el callejón donde el Chevrolet Malibu Turbo Diesel, tuneado con luces de neón y llantas cromadas, aguardaba como un depredador agazapado. Era el territorio de “Baberto”, un flaco con la cara devastada por cicatrices de acné, cuya silueta huesuda se recortaba contra la luz mortecina de una farola rota.
Susana y Kristal, apenas unas semanas después de su última pesadilla, habían acudido allí con el corazón latiendo al ritmo de una decisión temeraria: buscar al proveedor de sustancias de su madre, adentrarse en el submundo que ella frecuentaba. Querían algo, cualquier cosa, que apagara el dolor que las carcomía. Pero el callejón no era un lugar para adolescentes imprudentes. Era un lugar donde los errores se pagaban con sangre. Apenas cruzaron el umbral de la penumbra, el instinto les gritó que algo estaba mal. El aire se volvió denso, cargado de un hedor a sudor rancio y licor barato. No fueron veinte hombres, como dirían después, exagerando en un intento de justificar el horror. Fueron muchos, suficientes para destruir un destino--.
Una horda de sombras ebrias y brutales que las rodearon con risas guturales, como hienas cerrando el círculo sobre su presa. Las manos ásperas las sujetaron, las empujaron, las desgarraron. La noche se convirtió en un borrón de violencia, un torbellino de alaridos y súplicas que nadie escuchó. El asfalto frío fue su único testigo. Al amanecer, la policía las encontró en un charco de sangre y mugre, con los cuerpos magullados y las miradas vacías. Dos adolescentes más en la estadística de una ciudad que devoraba a sus hijos sin piedad. La prensa las llamó “estúpidas”, “imprudentes”, como si su sufrimiento fuera una lección moral.
Pero para Susana y Kristal, la verdadera lección estaba escrita en sus cuerpos destrozados: el mundo no perdonaba, y ellas tampoco lo harían. Gracias al dinero de su padre, un hombre ausente que pagaba para no mirar, ambas fueron internadas en una clínica privada. Los tubos, las máquinas, los médicos de rostros impasibles las mantuvieron con vida. Fue la última vez que Susana vio a sus padres juntos, una imagen borrosa de dos figuras discutiendo en voz baja en el pasillo de la clínica. A Susana no la visitó nadie. Nadie preguntó por ella. Nadie quiso saber.
Un mes después, salieron de la clínica, físicamente recuperadas pero irreparablemente cambiadas. En sus pechos anidaba algo nuevo, algo oscuro y afilado como una navaja: odio. Un odio frío, absoluto, que no conocía límites ni consuelo. Un odio que susurraba en cada rincón de su alma, alimentado por la rabia de lo que habían perdido. Se miraban en el espejo y no veían a las niñas de antes. Veían a dos desconocidas, unidas por un pacto tácito, un juramento sellado en sangre.
Fueron al psicólogo, un hombre de gafas gruesas que hablaba de “trauma” y “resiliencia” mientras garabateaba notas. Fueron al médico especialista en enfermedades venéreas, un trámite humillante que las hizo sentir como ganado marcado. Su madre, por unos días, mantuvo una discreción inusual, como si temiera que el escándalo la alcanzara. Pero Susana y Kristal no necesitaban palabras para entenderse. Se abrazaban en la oscuridad de su habitación, se consolaban con caricias tímidas, se prometían en silencio que nunca volverían a ser víctimas
. --- El nuevo “amigo” de su madre apareció una mañana, con una sonrisa torcida y un brillo en los ojos que Kristal reconoció al instante. Era el mismo destello cruel que había visto en Pedro Sulbarán, el hombre que irrumpió en su cuarto durante aquella fiesta lejana. Kristal lo sintió también, sin necesidad de palabras. Era un depredador, otro más, acechando en la penumbra de su hogar roto. Las feromonas, como habían leído en algún libro polvoriento de la biblioteca, las traicionaban. Atraían a los monstruos, los convocaban como un faro en la tormenta.
El hombre se hizo el encontradizo en la cocina, un espacio que olía a grasa rancia y platos sucios. Susana lavaba los trastos, con las manos hundidas en agua jabonosa, cuando lo sintió acercarse. Su aliento cálido le rozó la nuca, y un escalofrío le recorrió la espalda. Intentó apartarse, pero él la acorraló contra el fregadero, sus manos buscando donde no debían. Ella forcejeó, con el corazón latiendo como un tambor de guerra, pero no gritó. No podía. El miedo la había entrenado para el silencio. Susana entró en ese momento, con el rostro pálido y los ojos encendidos por un fuego que no admitía dudas. La escena la golpeó como un relámpago: el hombre, Kristal , la cocina convertida en un campo de batalla. Los recuerdos de aquella noche en el callejón se estrellaron contra ella, cada alarido, cada golpe, cada humillación. Sin pensarlo, tomó un cuchillo de cocina, uno grande, con el mango desgastado por años de uso. Lo hundió en la espalda del hombre con una furia torpe pero implacable. La sangre brotó como un río oscuro, y los alaridos del hombre llenaron la casa. Kristal, liberada del agarre, tomó otro cuchillo. No hablaron. No hicieron falta palabras. Juntas, apuñalaron al hombre una y otra vez, con una furia que no conocía el cansancio. La sangre salpicaba sus rostros, sus manos, sus ropas, pero ellas no se detenían. Cada golpe era una liberación, cada grito del hombre una sinfonía que alimentaba su éxtasis. Cuando el cuerpo dejó de moverse, se miraron, jadeantes, bañadas en sangre, y sonrieron. Por primera vez, se sintieron poderosas. Dueñas del momento, del espacio, de la vida y la muerte.
Su madre entró entonces, con un grito que desgarró el aire. La escena la paralizó: el cuerpo destrozado en el suelo, sus hijas cubiertas de sangre, riendo como si hubieran descubierto un secreto divino. No tuvo tiempo de correr. Susana y Kristal se volvieron hacia ella, con los cuchillos aún en las manos. La madre fue la número dos en la estadística, otro nombre en la lista de víctimas de una ciudad que no hacía preguntas. La policía, perezosa y desbordada, atribuyó el crimen a los “robacasas westonzolanos de lujo”, una banda que servía como chivo expiatorio para cualquier caso sin resolver,Pero que generalmente era verdad cuando se investigaba un poco.
Nadie interrogó a las chicas. Nadie dudó de su historia de horror. Eran víctimas, después de todo. Intocables.
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--- A 1450 kilómetros de allí, en un pueblo abrasado por el sol del llano, Rita, de catorce años, vivía su propio infierno
. Su madre, una mujer endurecida por la pobreza y la desesperación, la veía como una moneda de cambio. Cada domingo, en los rodeos y las fiestas de cumbia y mariachi, la exhibía como un trofeo. Rita, con su cuerpo macizo, sus piernas cortas pero bien formadas y su cabello negro como la noche, era un espectáculo sentada en las talanqueras. Los hombres la miraban, pero ninguno se acercaba. Había algo en ella, una fiereza silenciosa, que los mantenía a raya.
“¿Será marimacha?”, se preguntaba su madre, con un desprecio alimentado por su ignorancia.
Pero no era eso. Rita era una flor del llano, un deseo prohibido que los hombres temían tocar. Hasta que su madre, harta de esperar, decidió negociar. Un fajo de billetes cambió de manos, y Rita fue enviada a “pasear” con “el niño”, el hijo de un hacendado que traficaba con cultivos ilegales. Ella, ilusionada, pensó en el cine, en una hamburguesa, en la GMC Suburban 4x4 Turbo Diesel que brillaba bajo el sol. Pero no hubo cine. No hubo besos. En la parte trasera de la camioneta, el muchacho la desnudó con la misma brutalidad con que un jinete doma a una yegua. La golpeó, la usó, la dejó rota.
“Por fin aprendiste a ser mujer”, fue lo único que dijo su madre, contando los billetes sin mirar el rostro demacrado de su hija.
Aquellanoche, Rita tomó una decisión.
A la madrugada, con el pueblo aún dormido, subió a un autobús Scania Marcopolo, oxidado y ruidoso, rumbo a la capital. No llevaba más que un bolso con ropa vieja y una determinación feroz. La ciudad, con su río de luces y peligros desconocidos, la recibió a las dos de la mañana. Asustada pero resuelta, caminó por la avenida principal, buscando un parque donde descansar. Sabía ordeñar vacas, manejar un tractor, cargar sacos de alimento. Era fuerte. Era bonita. Algo bueno tenía que suceder. O eso se dijo mientras el frío de la madrugada le calaba los huesos.
Una semana después del asesinato del policía municipal ..
En la capital, en una oficina solitaria que olía a café rancio y papel viejo, el Comisario Ramírez contemplaba una vez más las fotos de las Flores de la Muerte. Así las llamaban ahora: Magnolia y Miosotis, antes Susana y Kristal. Las imágenes eran pocas, borrosas, tomadas años atrás, cuando aún eran adolescentes de rostros serenos y ropas de buena calidad.
Nada en ellas delataba la monstruosidad que habían desatado. Pero el Comisario sabía la verdad. Eran asesinas seriales, un fenómeno raro, una simbiosis letal de dos mentes que se complementaban como piezas de un rompecabezas macabro. El informe del grafólogo hablaba de un autocontrol extremo, de un coeficiente intelectual elevado, de un sadismo que encontraba placer en el caos que dejaban a su paso. Las pruebas eran escasas. Videos en YouTube, Twitch, Line, siempre con usuarios nuevos, mostraban fragmentos de sus vidas: carreteras polvorientas, moteles baratos, risas frías
. Tenían una legión de admiradores, adolescentes que imitando su estilo gótico-emo y urbano-sport, convirtiéndolas en una leyenda urbana. La policía las había tenido cerca una vez, cuando un detective las reconoció y disparó, hiriendo a Jazmín —o quizás era Magnolia— en el hombro. Pero escaparon, aprovechando una alcantarilla mal vigilada. Dos semanas después, el detective apareció muerto en el baño de oficiales del precinto 31, con un punzón clavado hasta el mango en su cuerpo y la cabeza sumergida en un inodoro sucio.
La policía quiso culpar al Tren de Aragua o al Cártel Jalisco Nueva Generación. Pero el Comisario sabía que eran ellas. Siempre ellas. No cometían errores. Sus crímenes eran precisos, calculados, con un número par de víctimas cada año, sin un patrón claro de tiempo o lugar. Esta vez, habían vuelto al territorio de Kristal, un movimiento inusual. ¿Querían descansar? ¿O era una provocación? El asesinato del policía municipal no encajaba en su modus operandi. No fue una cacería. Fue una respuesta, un mensaje: no las toquen.
El Comisario se masajeó las sienes, agotado. Había un equipo interdisciplinario siguiéndolas, un grupo de agentes que había abandonado otros casos para centrarse en las Flores de la Muerte. Pero era como perseguir fantasmas. Las pistas se desvanecían, los testigos callaban, y las imitadoras —adolescentes vestidas como ellas— complicaban todo.
En una semana, habían detenido a 34 tríos de chicas que juraban ser las Flores, solo en la capital.
“La madre de Jazmin … ¿existe algún familiar aquí?”, preguntó el Comisario a Rodríguez, su subordinado, mientras revisaba una carpeta
. “No”, respondió Rodríguez, con la mirada fija en los papeles.
“¿Los de Susana… Miosotis?”
“Emigraron hace años a Rio Grande do Sul.”
“¿El padre de Magnolia?”
“Está aquí, en tratamiento. Lleva una vida tranquila. Su pareja murió en un accidente.”
El Comisario asintió, con una chispa de intuición en los ojos.
“Vino por él. Quiere verlo. Vigílalo, pero desde lejos. Sin errores esta vez.”
Rodríguez asintió, aunque la duda asomaba en su rostro. El Comisario suspiró. Era un caso imposible, un rompecabezas que se burlaba de ellos.
Salió al pasillo,a tomar el café número 50 de la noche.
En el pasillo, escuchó risas. El grupo SWAT, relajado, comentaba un operativo fallido. Uno de ellos imitaba a tres chicos que intentaban pasar por Gays , con movimientos torpes y voces exageradas.
El Comisario se detuvo en la puerta, con el rostro endurecido.
“¿Qué es lo gracioso?”No tolero ese tipo de burlas a las minorias--, preguntó, su voz cortante como un cuchillo. Silencio.
El teniente, un hombre fornido, palideció
. “Señor, eran tres chicos… intentaban ser femeninos, pero eran muy toscos. Fue en el operativo tras lo del municipal.”
El Comisario no respondió. Sus pensamientos eran un torbellino.
*Son demasiado inteligentes para nosotros*, pensó. La dependienta de la farmacia que las delató había sellado su destino. No debió haber llamado. Nadie estaba preparado para enfrentar a las Flores de la Muerte. Entendió la burla, las tres pasaron justamente frente a todos ellos.Una burla realizada con maestría.
Con un portazo, salió de la oficina, rumbo al hospital donde el padre de Magnolia luchaba por su vida. Algo le decía que allí, en esa frágil conexión, estaba la clave para atraparlas. O para morir intentándolo. -
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Novelas Por Capitulos
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## Parte E
Mucho tiempo antes del asesinato del policía municipal.
Las muchachas se habían detenido en la infinita y solitaria carretera vía al Socorro. La noche se cernía como un manto pesado sobre el páramo, y el motor del Malibú Turbo diesel modificada se apagó con un último suspiro metálico.
Susana, con su chaqueta de cuero gastada y una mirada que había visto demasiadas sombras, deslizó la pierna al suelo. A su lado, la bella Kristal , más joven y con una energía nerviosa que apenas podía contener, manipulaba una tableta electrónica. La luz azulada del dispositivo iluminaba su rostro, revelando una mezcla de excitación y aprensión.
En las tabletas electrónicas estaban las cuentas por internet del "Baberto". Sus contraseñas estaban guardadas. Hicieron una transferencia, sabiendo que pronto les clausurarán sus cuentas bancarias juveniles. Pero ya para eso habría solución. En la maleta había mucho dinero en efectivo, una fortuna suficiente para desaparecer y reinventarse. El viento helado de los Andes se colaba por cada rendija, trayendo consigo el olor a tierra húmeda y a pino.
Susana dejó el auto a orillas del camino y dieron vuelta desandando la carretera.
-- Lo incendiamos?
-- Si.Si..Quiero verlo arder-- exclamó Susana.
Así lo hicieron, contemplaron el auto mientras se calcinaba.
Era una ceremonia, una unión de tres adolescentes ,muy peligrosas ,con demasiado dinero para gastar.
3 días, el paisaje cambiando de montañas escarpadas a valles fértiles. Rita estaba excitada, ansiosa. Quería participar, quería estrenarse en el oscuro ballet que Susana había coreografiado con tanta maestría. Por eso llegaron a la pequeña ciudad, un punto en el mapa que prometía anonimato. Por eso estaban en la esquina a media noche, esperando como depredadoras silenciosas.
Vieron llegar la destartalada Pick Up Peugeot Turbo Diesel, con la pintura descolorida y abolladuras que contaban historias de innumerables caminos. Las luces delanteras, amarillentas y tenues, apenas iluminaban la escena. Vieron a los dos hombres descender, borrachos ambos, sus risas guturales resonando en la quietud de la noche.
"Ahora", dijo Susana a Rita con una sonrisa fría y depredadora. Sus ojos brillaron con una intensidad febril. El momento había llegado. El juego había comenzado.
#"#"#"#"
Los dos hombres descendieron de la destartalada camioneta. Bajo la tenue luz del único farol en la esquina, divisaron a tres adolescentes en shorts, a medianoche, charlando despreocupadamente. La calle, impregnada del bullicio lejano del carnaval, parecía vibrar con una energía inquieta.
—Mira, tres escorts buscando acción. ¿Te queda algo en la tarjeta de crédito? —dijo el primero, con una sonrisa torcida.
—Claro que sí. Ya van a saber lo que es un hombre negro hiperdotado de verdad —respondió el otro, su voz cargada de arrogancia y alcohol. La noche prometía diversión, y él estaba seguro de que terminaría aún mejor.Se acercó con paso confiado, mientras su amigo, tambaleándose por la borrachera, forcejeaba con la puerta de su casa .
Las ventajas de estar soltero y sin compromisos a la vista, pensó.
Pero algo no estaba bien. Giró, extrañado, y lo que vio lo congeló: las tres jóvenes rodeaban a su amigo, hundiendo puñales sin piedad en su cuerpo. El aire se llenó de un silencio roto solo por los gritos ahogados del hombre en el suelo.
Espantado, quiso gritar, pero el pánico le robó la voz. Sabía que no tendría tiempo de encender la camioneta y huir. Corrió, tropezando, hacia una casa iluminada donde una multitud festejaba al ritmo de la música.
—¡Llamen a la policía! ¡Ayuda! —gritó, jadeando.
—¿Qué te pasa, amigo? ¡Estamos en carnaval! —respondió un joven, riendo, mientras le ponía una cerveza en la mano.
El hombre miró atrás, aterrorizado. Allí estaban las tres, a apenas dos metros, inmóviles entre los jóvenes que bailaban y bebían en la calle. Sus rostros, iluminados por las luces parpadeantes, mostraban una calma perturbadora.
—¡Son asesinas! ¡Llamen a la policía! —insistió, ya sobrio por el miedo.
—¿Asesinas? ¡Por mí que me maten así, en mi cama! —bromeó el joven, lanzándoles un beso—. ¡Vengan, mamis!
Las tres sonrieron con frialdad y se desvanecieron entre la multitud, como sombras engullidas por la noche.
## Parte I
Fue en la época en que el padre de Kristal y su pareja recibieron la primera visita a media noche, cuando la vida de la joven comenzó a desdibujarse. Kristal, una niña ordenada y meticulosa, con una mente para los números que superaba su corta edad, le preguntó a su padre cómo manejaría su dinero. Ella era una niña ordenada, muy bien administrada. Su padre era un experto en finanzas, y de alguna manera él sabía que ella había solucionado todo con su mamá, una mujer de negocios tan astuta como él.
Se despidió con afecto de su hija, un adiós que se sentía inusualmente denso, como si supiera que cada despedida podría ser la última. No sería la única ni última vez. Estaba pendiente el asunto de las identidades, un laberinto de nombres y papeles falsos que se cernía sobre ellos como una sombra, una amenaza silenciosa que pronto se manifestaría con brutalidad inesperada.
## Parte II
Comenzaron una terrible carrera, una macabra danza de muerte. Pares de hombres por año caían bajo su mano implacable. A veces dos casi al mismo tiempo, sus vidas extinguidas con eficiencia escalofriante. A veces de día, a veces de noche. Dentro de apartamentos lujosos, en medio de una pista de baile en discotecas ruidosas, en cines oscuros. Algunos habían luchado, sus gritos ahogados en la noche. Otros habían suplicado, sus ruegos ignorados por la fría determinación de sus verdugos. Algunos habían intentado sobornarlas, ofreciendo fortunas que no significaban nada para ellas.
Supuestamente había sido casual, encuentros fortuitos que terminaban en tragedia. Supuestamente algunos las conocían, como el esposo del padre de Magnolia, cuya muerte llegó después del engaño que llevó a contaminar a su padre con SIDA, un acto de venganza gestado en las profundidades de la traición. O "el Niño", mucho tiempo después, en el baño de un chalet de playa, su vida truncada por un pasado que lo había alcanzado.
Pedro Sulbaran, en el último puesto de la clase económica de un Boeing 737 Max de Aerolíneas de La Costa, minutos después de aterrizar de emergencia en una base militar. Eran los lógicos para las estadísticas de la policía, casos que encajaban en un patrón. Aparentemente, los demás no tenían ningún motivo, lo que los convertía en enigmas para el detective Palacios.
Este año llevaban 4 víctimas. Un chofer de autobús, comenzando a trabajar en Expresos de La Selva, en una estación de servicio, en la primera parada rumbo a la capital. Un empleado bancario en la zona lacustre, su cuerpo descubierto flotando en las aguas tranquilas. Un chef de cocina en un Spa en la Cordillera Andina, silenciado en la quietud de las montañas. Y un Policía Municipal en la misma ciudad de Magnolia, un caso que había sacudido los cimientos de la comunidad.
Tres semanas después del asesinato del policia municipal
Tres semanas después del brutal asesinato de un joven policía municipal, el detective Palacios llegó al apartamento del padre de Kristal. El lugar era impecable, con un aire casi femenino: muebles ordenados, cortinas delicadas y un aroma sutil a lavanda. El hombre, vestido con una bata impecable, lo recibió con una calma que desentonaba con la gravedad del encuentro. Hablaba sin acento, con una voz pausada, casi monótona.
—Su hija volvió a matar —dijo Palacios, directo—. Tenemos razones para creer que pronto intentará contactarlo.
El padre no respondió. Sus ojos, fijos en el detective, no dejaban traslucir emoción alguna.Palacios sacó una fotografía del policía asesinado y la colocó sobre sus manos.
—Estaba esperando a su primera hija en un mes. Ahora, una joven viuda y una niña que crecerá sin padre.
El hombre inspiró profundamente, pero su rostro permaneció impasible+
.—Sé quién es mi hija —dijo al fin, con voz cortante—. No venga a manipularme con fotos. Primero atrape a los que le destrozaron la vida a Kristal, y luego hablamos de asesinatos.
Palacios guardó silencio, evaluándolo. Luego, con calma, preguntó:
—¿Puedo tomar un vaso de agua?
—Tómelo usted mismo de la cocina. No se preocupe, no lo voy a contaminar —respondió el hombre, con un dejo de ironía.
Palacios asintió y se dirigió a la cocina. Sus ojos escanearon rápidamente el espacio: un cuchillo en el fregadero, una ventana entreabierta, un par de platos aún húmedos. Todo demasiado ordenado, como si alguien hubiera limpiado a conciencia. Regresó al salón. Entendio que ella ya habia estado ahi, antes que el. Era la verificacion que estaba cerca y volveria.
—Gracias por su amabilidad. Me retiro —dijo, con un tono que ocultaba su verdadera intención y tomando el vaso con agua junto al hombre-- Muchas gracias por el agua.
-- Deje el vaso ahí, no se preocupe.Yo lo llevaré a la cocina-- dijo el padre de Kristal.
Cuando la puerta se cerró tras el detective, el padre habló en voz baja, mirando hacia la cocina.
—Debes ser más cuidadosa. Están demasiado cerca
.Kristal emergió desde el umbral de la cocina donde un rato antes estuvo el Comisario Palacios, su figura recortada contra la luz tenue. Sus ojos, fríos y calculadores, se clavaron en su padre. No dijo nada, pero su silencio era una promesa de que la cacería aún no había terminado.
## Parte III
Palacios no perdía tiempo. Su oficina, un caos de expedientes apilados y tazas de café vacías, era su santuario y su prisión. La imagen de Miosotis y Magnolia, golpeada y vulnerable, se había grabado en su mente, alimentando una furia silenciosa.
Cansado marcho a su casa en su destartalado Peugeot 408. Manejaba y la voz a su espalda le alerto.
-- Deberían darle un mejor auto.
Miró el retrovisor.Ahi estaba Susana, vestida gotica, con un inmenso Magnum 44 con el percutor hacia atrás.
Tenía que pensar rápido, no debía buscar detenerse.
-- Que bien que me das la oportunidad de hablar. Yo sé todo lo que les hicieron. Yo voy a defenderlas, yo quiero buscarle una salida a esto sin dañarlas.Mucho han sufrido.
-- Lo del policía municipal no era nuestra intención.
-- Lo sé.El no tenía por qué llegar.Fue un intruso -- les contesto. Tenía que alabarlas, tenía que hacerles creer que era muy importantes.
-- Usted parece un hombre honesto-- dijo la muchacha.
- Quiero ser un padre para ustedes. Yo voy a estar junto a ustedes. Todo saldrá bien.Quiero hablar con todas.
-- Quiere ser un padre para nosotras?
-- Para todas.Llevame dónde están Magnolia y Jazmin.
-- Estacionese
El policía se estacionó.
-- Deseo que nos dejen en paz.
-- Yo voy a ayudarlas a eso-- dijo el policía estacionándose.
Susana le inyectó en el cuello y el se desplomó.
La muchacha descendió del auto y ahí estaban Magnolia y Rita.Paradas en medio de las gentes que volvían de sus trabajos nocturnos.
-- Quiere ser un padre para nosotras-- informó a las otras dos.
Conversando tranquilamente las tres adolescentes tomaron el autobús en la ruta Avenida Vitacura (Vitacura)
Desde el día de la entrevista y el terrible golpe de Miosotis, su mal humor no había hecho más que empeorar. Sabía de todos los comentarios que había originado su fracaso. Al menos estaba vivo. Entendía que era una advertencia por haberse acercado demasiado. La conexión era el padre de Magnolia. Definitivamente fue por eso.
"Ella va a tratar de ver a su padre. Miosotis se supone está enferma. Eso les quita movilidad. Las tres siempre andan juntas. Nunca se quitan su disfraz", murmuró a Rodríguez, su compañero de pocas palabras pero eficiencia implacable.
"Pregúntale a la de la farmacia que medicinas compraron", ordenó a Rodríguez, su voz áspera como papel de lija.
"Nada especial. Ya lo averigüé. Omega 3, Vitaminas, pastillas para aliviar el dolor de la menstruación", contestó este viendo unos expedientes de otros casos.
"¡No! ¡Diablos! Esos fueron los pagados. Ve nuevamente las cintas. Se robaron remedios y medicinas... Ve en el pasillo donde duraron más sin comprar. Vamos a ver esos videos. Se comportaron de una manera inusual. Ellas no son así. Querían llamar la atención o alguna noticia las hizo explotar... ¿Por qué?"
Vieron los videos. Las tres muy juntas, muy tranquilas, esquivando las cámaras de seguridad con habilidad que solo la práctica podía otorgar. Sabían esquivar las cámaras de seguridad. Pero de repente, después que una de ellas fue al baño, vino el descontrol. Miosotis fue al baño. Se veían las luces giratorias reflejadas de la radiopatrulla al detenerse y ellas terminando de salir.
Retrocedió la cinta. Se veían comprando varios fármacos de libre prescripción. Retrocedieron más las cintas. Las tres, cada una por individual, recorrieron los pasillos y lanzaron al suelo la gran cantidad de remedios. Lo hicieron después de tomar los que necesitaban. Sabían que la policía buscaría los remedios que necesitaban. No tenían intenciones de pagar. Para tomar los que necesitaban prescripción facultativa fingirían un atraco y se llevarían dinero. Lamentablemente, la radiopatrulla llegó demasiado rápido.
La dependienta de la Farmacia no lo dijo, pues si lo declaraba, todos esos remedios no podrían venderse por precaución sanitaria. Su silencio se sumaba a la frustración de Palacios.
## Parte IV
Mientras el detective Palacios veía las cintas, a 850 kilómetros de ahí, Miguel estacionó su Dodge Gran Charger Turbo Diesel 4x4. Era su orgullo, su pasión. La amaba casi tanto como a "Pita" y a Lupe, Lupita, la mujer que había conquistado su corazón.
La feria agropecuaria estaba en su pleno apogeo. Exhibición de tractores rusos y japoneses, competencia de rodeo, caballos de paso, desfile de carrozas, la elección de la reina de las ferias. Y este año la emoción más grande: su Lupe había ganado. Era la reina. La más bella. La chica que estaba en el pináculo de la cadena alimenticia, por muchos kilómetros ante sus rivales. Lo mejor, él era únicamente su dueño.
Se acomodó entre las gentes, a orilla de la acera. Vio venir las carrozas, obras de arte florales. El inmenso Iveco Stralis 6x4 arrastraba la gigantesca carroza. Allá en lo alto estaba ella, con una atrevida minifalda de jeans, y un chaleco multicolor. Su preciosa cara estaba adornada con una inmensa corona. La reina de las ferias de los Valles Altos. La zona de las Naranjas.
"¡Híjole!", gritó agitando su sombrero al paso de la carroza, comenzando a correr junto a ella. "La más bella es mi Lupe..."
Ella le regaló una sonrisa. La misma magnífica y cándida sonrisa con que lo conquistó en una feria igual a esta, mucho tiempo atrás.
Miguel, viendo su bella reina, no podía dejar de recordar cómo conoció a Lupe. Eran las dos de la mañana. Venía de regreso, todavía muy emocionado. Había marchado por primera vez a la ciudad a comprar vacunas para los pollos. Su padre le había prestado la Dodge Gran Charger Turbo Diesel y había recorrido casi 3000 kilómetros entre ida y vuelta.
Llegó a la estación de Combustible Repsol. Cargaría Biodiésel ligero. Muchos camiones pesados estaban pernoctando y un autobús Marco Polo se marchaba. Mientras cargaba el combustible la vio. El viento frío de la noche agitaba su pelo. Ella veía el autobús alejarse. La miró mejor. "¡Rayos!", pensó. Desde aquí casi se le derramó el biodiésel, con lo costoso que era. Pero es que ese cuerpo había que contemplarlo de cerca. Con unos Shorts de Jeans desafiaba el frio de la noche.
"¿Necesitas ayuda?", fue su pregunta saludo. Ella giró su rostro. "¡Por todos los santos! ¡Vaya que era bonita!" Una niña que solicitaba un aventón, ignorante de los peligros nocturnos de las carreteras latinoamericanas.
Sin miedo la chica se incorporó a su camioneta. Tranquilamente, durmió en el puesto del copiloto. Había hablado muy poco con él. Estaba agotada. "¡Qué perfil tan bello!", pensó, con el pelo desordenado en su rostro. Descendió en el mismo pueblo que él. Buscaba trabajo. Cualquier cosa.
Entonces una oportunidad así no se dejaba escapar. Casi inmediatamente le ofreció el puesto. Ella asintió cuando vio la pequeña y ultramoderna granja avícola. Comenzó inmediatamente a trabajar en la granja. Era de gran ayuda. Todo lo sabía con el papeleo. Administraba excelentemente. Jamás se equivocaba y no había necesidad de decirle que hacer. Era fuerte. Metía una mano cuando se necesitaba. Manejaba muy bien. Con ella, los vendedores tenían que dar el precio justo.
No podía ser de otra forma. Comenzó a cortejarla. En una feria igual a esa, la Feria de las Rosas. Ahí fue. Cuando ambos subieron a la rueda carrusel, se le declaró. Ella le dijo que SÍ, en medio de unas inmensas lágrimas que le movió el alma a mandarriazos.
La primera vez que fueron a un hotel, ella fue un vendaval. Era insaciable. Lo amarró, le enseñó cosas increíbles, obscenas, deliciosas. Sencillamente, no concebía la vida sin ella.
Ahora Lupe era la reina de las ferias. Con todo gusto se tomó fotos para los periódicos locales. Posó en la TV regional. Él junto a ella. "Quien no cuida lo que tiene... A pedir se queda", pensó y es que Lupe era demasiado bella.
"¡Híjole!", gritó con el mismo entusiasmo, cuando ella descendió de la carroza y lo besó, para la delicia de todos los presentes. Él le entregó un inmenso ramo de rosas rojas.
Ella aprovechó para susurrarle al oído: "Papi... mi bello... vamos a ser tres..."
Miguel la vio. Un grito de felicidad atronó el valle, alzándola por el grácil talle. "¡Pero qué bella era la vida!" La abrazó con su amor de siempre, para no quedar mal y seguir con la fama de rústico, hundió su cara en su pelo, para ocultar las dos lágrimas de felicidad por la noticia dada por la mujer más bella del mundo, su compañera, su preciosa compañera.
## Parte V: La Conexión Oculta
. El detective, , seguía obsesionado con las muchachas y su patrón de asesinatos. La falta de un motivo aparente para la mayoría de las víctimas lo carcomía. ¿Qué unía a un chofer de autobús, un empleado bancario, un chef y un policía municipal?
Palacios decidió revisar los casos sin aparente conexión. Comenzó a buscar patrones en la base de datos policial. Horas de búsqueda, cruce de datos, llamadas a colegas. La inspiración en "Sanders affaire Alaska" le susurraba que la clave podría estar en los detalles más pequeños.
Se encontró con un detalle peculiar: el empleado bancario había sido encontrado cerca de una granja avícola en la zona lacustre. La descripción le sonaba familiar. Recordó un informe antiguo sobre fraude menor que involucró a un proveedor de vacunas para aves. El nombre de Miguel apareció en el informe.
Decidió investigar a Miguel, no como sospechoso, sino como posible conexión.
. La vida de un detective era un constante ejercicio de desconfianza.
## Parte VI: La Revelación
La investigación llevó a Palacios a la granja avícola de Miguel. Se presentó como inspector de rutina. Miguel lo recibió con hospitalidad de quien no tenía nada que ocultar. Mientras revisaba registros, su mente trabajaba conectando los puntos.
El empleado bancario había estado involucrado en un esquema de lavado de dinero, utilizando las cuentas de la granja para mover fondos ilícitos. Miguel, ajeno a la verdadera naturaleza de las transacciones, había confiado en el empleado.
Cuando el empleado bancario intentó retirarse del esquema, se convirtió en objetivo de alguien...
.Otra pared,otro callejón sin salida.Nada concluyente. Estuvo a segundos de , pero nada. Tenia muchos casos al mismo tiempo y el mas peligroso y activo, las Tres Flores de la Muerte.
##
Miguel, , continuó con su vida. Su granja prosperaba, su amor por Lupe crecía. La noticia del embarazo se había extendido por los Valles Altos, y la comunidad celebraba. El nacimiento de su hijo sería un nuevo comienzo y una continuidad de una vida en abundancia,sencilla,feliz.
parte F
Capítulo III
Espérame... Es un momento nada más.. Un beso de hielo , un corazón de piedra. No es mucho tiempo del sol de hierro, de la mañana en oscuridad. No es tu culpa. No es casualidad; es un hilo de muerte, una sombra en la claridad. Me buscaste. Te encontré........
Capítulo IV
El Comisario cambió su vehículo. Era evidente que ellas en algún momento se habían hecho copias de sus llaves. Ahora tenía asignado un IKCO Turbo Diesel eléctrico
y había duplicado la seguridad en su apartamento, dejando permanentemente encendido un laptop con un programa de rastreo y alarma silenciosa con la central de policía. Sabía que quizás no tendría otra oportunidad.
Dormía un sueño cansado y agitado. El Stress y el laborar años sin vacaciones pasaban su factura.
Se despertó e incorporó violentamente en la cama.
Rita estaba parada en el pie de la misma.Armada con una escopeta automática.
A esa distancia no le daría tiempo de tomar su Walter PPk automática y matarla.
La muchacha lo miraba fijamente. Finalmente dijo.
--Miosotis nos explicó que usted da la impresión de querer ser un padre para nosotras... Yo no conocí el mío ... ¿..¿Por qué quiere serlo?.
El comisario pensaba velozmente.. Una respuesta incorrecta.. Todas las respuestas eran incorrectas para estas paranoicas.
Guardó silencio.
La muchacha dejó caer dos lágrimas por sus mejillas.
--Sabía que era mentira....- afirmó la muchacha con pesar.
El comisario vio de soslayo la mesita de noche.
--Sé que quiere mucho su arma—le dijo la muchacha, enseñándosela – No lo molestaré mas... digamos que fue un error... Pero usted no es parte de nuestra estadística.
--Te repito lo que le dije a Susana, Quiero ser un padre para ustedes, pues deseo protegerlas de la maldad que las ha maltratado—aventuró el hombre, pensando a toda velocidad...
---Miosotis dice que su padre le hacía cosas cuando ella tenía 8 años.
--No es mi caso—expresó el comisario, sintiendo que caminaba terreno firme—Yo NO soy igual al padre de Miosotis.
--¿Es Gay?.-- pregunto suponiendo por lo afectuoso del padre de Kristal
---No. Mis sentimientos de padre son iguales a los de él. Yo soy la muralla que las va a proteger e impedir que les hagan daño... Estás aquí, porque tomas tus propias decisiones... Confía en mí.. No te defraudaré.Ni a ti ni a ellas..
La muchacha lanzó una inyectadora preparada.
--Hágalo—le dijo, quitando el seguro a la automática—digamos que es una protección... Una muestra de confianza. Negociarlo. Pero usted siempre habla en futuro. Y ya sabe que Susana lo inyecto. Solo quería saber que usted también quiere ser un padre para mi
--Si. Negociarlo. Pero debes darme la oportunidad—respondió el Comisario Inyectándose.. Algo le dijo que no lo mataría por el momento...
Mucho tiempo después de la feria, del asesinato del policia, en muchos meses de tranquilidad
.................Jairmur entendió y asimiló la noticia. Tenía una fuerte relación con la rubia más bella que cualquiera podría imaginar, Shannon se iría a trabajar a una hora apenas de ahí. Visitaría los fines de semana. Si acaso. Ya ella también estaba a punto de graduarse y debería comenzar sus pasantías. Eso era lo planificado. Eso era lo esperado en dos alumnos universitarios extremadamente brillantes. El se mantendría fiel. Ella prometía lo mismo.
Inesperadamente se decidió. Total si se amaban. Este era el preciso momento de hacerlo
Rápidamente, tomó un hilo e hizo un anillo de compromiso, y se arrodilló ante Shannon Di Marco.
--Shannon Di Marco. No es por miedo. No es por control. No es por compromiso ni manipulación. Es porque estoy irremediablemente enamorado de ti. ¿Quieres casarte conmigo?.—lanzó sin respirar, viéndola fijamente.
Shannon por un momento abrió los ojos por el impacto de la sorpresa. Luego, inevitablemente, una sonrisa iluminó su rostro.
--¿Prometes comprarme un Aston Martin eléctrico?.
--Seguro.—prometió el muchacho, mientras le besaba las piernas
--¿Y llevarme dos veces al año a Montecarlo a jugar en el casino?.
--Es un hecho.—exclamó este acariciando el interior de los torneados muslos
--¿Ropa de Saint Laurent?.
Te están esperando en el desfile de primavera.—dijo este levantando la vista y mostrando una brillante mirada
Ambos se rieron. El lentamente se incorporó. Ella lo abrazó. Le dijo muy quedamente.
--Si mi amor. Por supuesto que quiero casarme contigo....
--Te presentaré a mi padre.
--Y yo al mío.
Después se besaron apasionadamente.
--Lo tuyo, ¿es mío?. Y lo mío. ¿Seguirá siendo mío?.—susurró nuevamente ella, con su rostro casi pegado al de él, haciendo guerra de pestañas.
--No puede ser de otra manera—dijo el tomándola en brazos para llevarla al cuarto.
¡Ay dios¡... Pero loco... La luna de miel no puede ser antes del matrimonio....
Capitulo Final Parte I.
Fue una boda de Universitarios. Todos contribuyeron con algo. Los padres de ambos no pudieron asistir. Eso no les importó mucho. La luna de miel sería postergada para después, en las vacaciones de verano o en las vacaciones navideñas. Estuvieron por ahí y por allá en un viejo Chrysler New Yorker Turbo Diesel que un amigo les prestó.
Rodaron por el bosque y estuvieron en los lagos. Comieron arenque, una inesperada nevada les permitió tomarse fotos y vídeos que colgaron en You Tube. Hicieron irresponsablemente el amor, en la oscuridad del camino, a media noche, junto a los bosques de pinos. Desde allí en un cibercafé les enviaron e-mails a sus padres notificándoles que ya prontos volverían de su mini luna de miel.
Ella fue a trabajar sus pasantías en el pequeño Hospital privado de Ciudad Llano, y el entendió que le sería imposible una erección como en quince días, por la forma como ella lo amo.
Inesperadamente, el padre de Jairmur llegó. Tenía que hacerlo. Eran muchos e-mails de invitación. Ya no podía negarse.
--Hola hijo—saludó con una excusa muy fabricada en sus ojos, que ambos inmediatamente obviaron— fue imposible venir antes. Pero... Es que definitivamente hicisteis una boda muy inesperada. Es que acaso...¿Están esperando?.
--No padre... Nada de eso—abrazó afectuosamente el muchacho al otro—es que ya es tiempo. Ya está por recibirse de médico. En fin... Tú sabes...
-¡Vaya¡... Es médico.—asintió admirado el hombre.
-Sí papá. Disculpa que nunca te la presenté...Pero ya sabes... el trabajo...los estudios...Casi no usamos Twitter ,ni Facebook; ni siquiera Tik Tok.Mírala. – extendió las fotos de un improvisado álbum con fotos de la luna de miel, y se marchó a la cocina a buscar dos cervezas.
La ocasión era importante. Con un pie trancó la nevera. Inmediatamente, recibió el brutal golpe en la cabeza.
El Comisario tomó las fotos... Las miro distraídamente... No sirve para la estadística... Después con un golpe en el corazón las miró mejor...Pelo negro... Pero es... Entendió los lugares. Cada una vivía en un sitio diferente....Jairmur era parte de la estadística... La de ellas...Se quedan a ver nuestros procedimientos... Diferente a los de la Policía... Las chicas que trotaban... Pelo negro... Después venga a tratar de manipularme hablándome mal de mi hija... Ojos negros... La negociación siempre es parte de un todo ¡Dios mío¡.... Era... Era...Se juntaban para cazar... Tiempos y lugares sin lógica... Lo entendió absolutamente todo
El exquisito aroma de Glamorous Magnolia de Flora de Gucci le hizo Levantar la vista.
El bisturí se hundió e hizo un tajo inmenso en el cuello y pecho del Comisario Evaristo Gutiérrez.
¿Magnolia?...
--No necesito un padre. Ya tengo uno y tú no eres quién para desunir mi familia—dijo ella, sin ninguna expresión en su rostro de máscara de cera.
Después de inspirar aire, salió tranquilamente por las escaleras posteriores, rumbo al estacionamiento.
Jairmur estuvo varios días en el hospital. Todos vieron salir tranquilamente la rubia de la residencia universitaria. Magnolia, Jazmín y Miosotis se marcharon en el Peugeot del Comisario... Todos la vieron...
........................ Shannon hizo una carretera a toda velocidad. Llegó a atender a su amado. Reía y lloraba al mismo tiempo de pena por su suegro, y de felicidad, pues su esposo había escapado de tan terrible trance.
La investigación fue contundente. Las tres fueron vistas. Identificación 100% positiva. El Peugeot fue abandonado en un bote de basura. Ni una Huella. Ni un trazo de ADN... Nada.... La bendita estadística se volvía contra los que la llevaban. Todos afirmaban que el Comisario estaba a punto de resolver el caso y por eso fue dado de baja por las asesinas.
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Rodríguez era un hombre duro, se despidió con lágrimas a su superior. No pudo resolver el caso. Él lo continuaría...
Meses después...
No estuvo bien... Fue la alegría de la noticia.... Seremos madres.... Nunca más... Nunca más...
-- Mi amor... ¿Sabes algo?.. No sé... Me encantaría cambiar el color de mi pelo... Alguna de las enfermeras dice que si me pintara el pelo de amarillo, me parecería a Olivia Wilde.
--¿Tú crees?..—dijo distraídamente, sin despegar sus ojos de la computadora, inmerso en números y números
-- Será toda una sorpresa... Ya lo verás...
---¡Ahhhh¡...
Esa noche Jairmur se tomó unos Whiskies. Ella entró al baño y un rato después salió envuelta en una toalla. Luego picarescamente la dejó caer... Levantó sus brazos juntando sus manos. Movió sensualmente sus caderas en un perfecto movimiento de danza tántrica hindú..
¡Dra. Shannon Si Marco ¡—exclamó el joven anonadado de tanta belleza. Una voluptuosa rubia, ojos azules espectacular— toda mía...
--Quiero que me embaraces—susurró ella, mientras rozaba con sus pezones erectos el pecho de él.
Pasaron otros meses más.
Lupita Ya estaba en el octavo mes de gestación. Miguel conoció esa tarde a las dos primas de su esposa. Eran bellas. Una rubia muy bella. . Una chica muy Urbana y Fuerte... ... Una doctora, controlaría de ahora en adelante el embarazo Rita y la chica fuerte como Kristal... Fue una sensación rara. Las tres se sentaron frente a él, muy juntas. Era una tarde y estaban en el Restaurante de Parrilla Argentina "La Boutique de la Carne" en la carretera hacia el llano central. Lupe no comió, por el cuidado del embarazo... Conversaron distendidamente. E inesperadamente. Fue un segundo. Las tres lo miraron intensamente por un instante. Sin parpadear. En un absoluto y hermético silencio. Fue una sensación. Como si una serpiente cascabel.... Como si ellas eran un solo ser diferente, maligno y único... Como si fueran el afiche una película de terror
Sintió un escalofrío.
¿Saben algo?... Por un momento me dieron mucho miedo. —dijo Miguel, después de tomar un largo trago de Coca Cola Light y dejar escapar un brutal eructo.
Inmediatamente estallaron en risas..Continuará
Continuara
Continua
Flores de la Muerte se marchitaron. No volvieron a atacar. Nadie supo lo de la estadística. Nadie supo porque desconocidos pagaron una venganza que solo ellas entendían. Otros casos llamaban la atención de la PDI. Lo de siempre. Maridos celosos, mujeres obsesivas, fanáticos religiosos, delincuentes comunes.
Nunca nadie entendería ni sabría, cómo era que Jairmur y Miguel si lograron estar estables con ellas, ser padres amorosos y esposos devotos.
Aunque varias veces y en el silencio de la madrugada, mientras reposaban tranquilamente un filoso bisturí se acercaba a sus cuellos...
No...Lo amo demasiado...La estadística... La Muerte.
Parte II
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Dos años después de la extraña muerte del Comisario Palacios
CAPRICORNIO PARTE 2
Vio con cuidado la ventana... Atisbo la avenida. Ya eran 4 años en esa zozobra. Millones de veces maldijo esa noche. Millones de veces pidió que lo dejaran en paz. Ya había pagado lo hecho.. Esas dos muchachas llorando y suplicando que no les hicieran nada.. Él fue uno. .La rubia, era la más frágil y bella. Se lo hizo brutalmente 2 veces y después riéndose se fueron a celebrar...
Después su primo Iguana Podría junto a su jefe apareció destazado. En cada fecha cercana a ese aniversario, cada uno de los participantes fue cayendo asesinado, a medida que pasaban los años era más y más la forma horrible que aparecían los cadáveres. Hasta llegar al único sobreviviente. El mismo.
Había sobrevivido gracias a que se mudó a un pueblo lejos en el llano selvático. Luego volvió por unos días a la ciudad al entierro de su madre. Estuvo en el funeral desde lejos, en el cementerio se mantuvo dentro de un vehículo. No caminaba a pie. No andaba en moto. No frecuentaba fiestas, no se divertía ni en bares ni en discotecas. en una semana se cumpliría el quinto aniversario. No podía asomar ni la punta de la nariz a la calle. Eran días de variados sentimientos.. Rabia, miedo, frustración le erizaban la piel.. Cada vez recordaba el periódico con las fotos de su primo y de "Baberto", después cada uno de los 30 hombres de esa noche. 6 hombres por año, en éste año 5 aparecieron destazados, martillados, golpeados, mutilados.. El único que quedaba era el...
Lo sabía perfectamente. Eran ella. Eran ellas dos... Por eso dormía con su Mágnum 44. Pero le parecía insuficiente tenía una Heckler & Koch P7M13 con 3 cacerinas. Ahora con todo eso había pedido ayuda a varias bandas amigas del sector. Un No rotundo fue la respuesta. Otros divagaron.. Entendió. Era un muerto que caminaba. Nadie quería morir junto a él. Éste año era el quinto. Cualquier precaución era insuficiente. Por eso se mudaría nuevamente. Ya el dueño de la pensión le había dicho que se fuera. Pero de verdad le daba miedo tomar una carretera. Nadie quería llevarlo. Nadie quería acompañarlo.
--Maldita sea. Si son unas mocosas—dijo con furia para nadie.
Por momentos quería salir a la calle. Encontrarlas. Y bueno.. Si lo matarían. Que fuera delante de la gente. si tenía oportunidad matar alguna de allá. Ellas le debían más.. Nada menos que sus 29 amigos, cómplices y compadres. Pero nuevamente el miedo lo invadió. Cualquier ruido lo hacía saltar. Cualquier ring de teléfono lo hacía temblar. Más nunca pudo dormir bien. Más nunca un pase de POLVO ILEGAL le entró bien. Todo por culpa de esa noche. Esa noche que nunca debió pasar.
II
El hombre vio con satisfacción como el viejo Y8. Transportaría una carga de 16 toneladas de "Pasta Pura" al 90% de pureza. No había que ser avaricioso. Bajo perfil. Utilizar las "ventanas" en los pantanos de Luisiana, o en el desierto de Sonora. Usaría el avión unas 6 veces. Después el mismo le daría el pitazo a la policía. Unos dos meses de vacaciones. Otro avión. El mismo procedimiento. 28 años de labor sin casi pérdidas. Salvo las programadas lo hacían un hombre extremadamente rico. "El Papa de todos los Helados". "El absoluto", "El Químico", "Papadios", eran varios de sus sobrenombre. Varias cuentas en el Líbano, en isla de Man, un pequeño ejército privado, muchos colaboradores en las policías de nUEVA gRANADA, Westonzuela, LA Española, Jalisco y New York.
. Todo bello. Todo perfecto... Pero a pesar de tener otros 6 hijos, le hacía falta el "Blanco" su hijo menor, el que siempre lo acompañaba, el que siempre estaba con el acompañando los embarques, el que lo apoyaba en los largos y peligrosos viajes a la selva del Darien.
Fue una muy mala idea darle 500 dólares a la india, para comprarle el virgo a la hija. Dos cosas habían sucedido. "El Blanco" Manuel se había encaprichado por la muchacha. después de usarla una noche y no verla más, andaba por medio país buscándola; hasta aquel día en que apareció destrozado. De momento soltó su rabia contra los "Guayacanes de Guayaquil", pero a la larga entendió que no fueron ellos. Luego la policía le dijo que era la muchacha campesina junto a otras dos. Algo muy malo había pasado. las tipas eran más peligrosas que un comando israelí.
Tenía casi 5 años buscándolas. Nada. Ningún resultado. Mucho dinero había soltado por alguna información, alguna pista, un indicio. Pero nada.
Vio el avión desaparecer en el horizonte. Estaba Trasnochado. Vio detenerse la Range Rover eléctrico 4x4 Turbo Diésel
. Descendieron dos hombres con ametralladoras en sus espaldas. Saludaron con distancia y respeto.
El hombre en silencio se dirigió a la camioneta. Una hora por malos caminos le esperaba. A lo mejor dos patrullas del ejército encontraría por ahí y unos 300000 dólares pasarían silenciosamente de mano.
Rodaron por la accidentada vía por una media hora. Finalmente uno de los hombres le dijo.
Llamaron de PETARE. La "gente" allá dice que consiguieron al hombre.
No contestó. Cada quien sabía qué hacer. Cada quien sabía cuánto dinero gastar. También sabían cómo traer al hombre. Ya todo eso estaba "Cuadrado".
Descendió de la camioneta y por un momento contempló el paisaje . Pero ya no le causaba emoción . Más importante era que mañana mismo le trajeran al hombre. Se introdujo en el helicóptero
III.
El Doctor Darío Sifontes Ortega, se consideraba un hombre apuesto. Sus tres divorcios y sus 6 amantes, junto a sus 9 novias lo confirmaban. Donde ponía el ojo, ponía la bala. Para eso tenía la ayuda de su Detroit EV eléctrico., sus fama de excelente médico, su capacidad de bailar ininterrumpidamente, su expresión de chico juvenil, malo, mentiroso , encantador y la posibilidad que alguna mujer fuese la acompañante oficial. Pero desde unos meses, esa joven doctora que estaba terminando su post grado de médico internista lo tenía extasiado, enamorado, ansioso de verla desnuda en su cama y después, bueno sería después. Todo dependería de cómo se presentaran las cosas. Lo había averiguado todo sobre ella. Que era casada, un hijo varón de dos años, un esposo a 4 horas de carretera, y cada 15 días un largo viaje, o el venia o ella se desplazaba. Mas nada. Era seria, callada, bella, deseable, sexy , todo en una mujer que se sabía tenía un cuerpo espectacular , ponía siempre una distancia, hablando únicamente en forma mesurada de los casos clínicos, de las nuevas tecnologías, durante esas dos semanas tomaba casi todas las guardias, los fines de semanas, en navidad no había compartido y no aceptaba regalos ni invitaciones a almorzar. Era todo un reto.
Terminó su turno a las 11 de la noche. Estaba cansado. Había realizado una larga intervención quirúrgica de 5 horas. Era una operación innecesaria. Todos sabían que el paciente no tenía posibilidades. Pero el seguro de hospitalización norteamericano del enfermo era una tentación que no podía dejar de lado. Una vez terminado, caminaba por el solitario pasillo hacia el estacionamiento. Camino por el vacío estacionamiento. Vio junto a su Detroit un sencillo Troller 4x4 Turbo diesel, precisamente allá caminaba ella. Sencilla, tranquila, también cansada, siempre perfecta.
--Doctora Shannon Di Marco. ¿Cómo le va?.
La joven sonrió, era indicativo. Estaba cansada y su expresión corporal indicaba que de verdad no quería hablar. El entendió 16 horas de trabajo era la media de una cursante de post grado.
--Oh Vamos. Somos seres humanos. Tenemos derecho aunque sea una hora en paz. La invito a una copa. Si quiere, le prometo no le decirte ni una palabra. Pero de verdad es un crimen no desestresarse después de tanto trajín.
Por un momento ella dudo. Pero no era descortés.
No soy muy buena en eso de tomar una copa—índico sin dejar de caminar.
Vaya. Vaya. Que buen punto. Por fin. Después de tanto tiempo.
---Yo también. Pero creo que todavía se puede transitar por la Avenida Bolívar.
Ella silenciosamente acepto.
Ella siguió el Detroit. Nada de ser ostentoso. Manejo con baja velocidad. Pensaba rápidamente un buen sitio. Un lugar decente. Nada de ser indicativo. Sería una labor de hormiga. Pero él era experto en eso.
El "Salón Turpial" era un lugar familiar, discreto, no indicativo de nada. Con cortesía escogió una mesa justo en el centro Bien visible. Pidió una botella de Tatay de Cristóbal, el mejor vino de Talca que se podía conseguir. Se dispuso a la difícil tarea de derribar las defensas de esa joven doctora. Se mostró distendido, cordial y respetuoso. Para eso tenía a su favor los temas médicos. Era inevitable, a ambos le gustaba demasiado su profesión. Resultó que la Doctora Shannon Di Marco era muy culta, nada tonta. Definitivamente lo que quería era tomar un buen vino y disfrutar de unos trozos de queso Queso Vacherin Mont D' Or:. En silencio le dolió el golpe a la tarjeta de crédito, esperaba que hubiera valido la pena. Pero es que imaginaba el cuerpo de ella en su amplio uniforme y ese era un acicate para intentar más ...Por lo menos ya había aceptado una invitación.. Así que se despidió y con una inocente sonrisa se fue en su Detroit EV.
Ella tomó el teléfono y llamo.
----Jairmur. Mi bello. No estás dormido?. Sí. Cansada... tomé dos copas de vino con un colega...¿Y mi bebe?. Pónmelo en el visor que quiero verlo...
Después manejó con cuidado. Ni por un segundo se engañó en cuanto a las intenciones del doctor. No quería lidiar con eso. En su sitio de trabajo No. Se sentía estable. No quería empezar de nuevo. No quería esconderse.
Jairmur sonrió.. Su esposa era más que perfecta. Sin suegros fastidiosos, sin un pasado atormentador. Tranquila, Sin escándalos anteriores. Todo bello, todo perfecto... Elevo la vista de su pantalla de computador, en su oficina y contempló por un instante su asistente. Un fugaz pensamiento. Una mirada. Una insinuación.. Era una de estas licenciadas recién graduadas, tan obvias. Siempre hablaba en ese tono de dos. Tan íntimo. Siempre se colocaba en el escritorio de una manera que era todo un mundo de posibilidades... Sin duda esa estrategia daría resultado con otro. Con el no. No por mojigatería. No porque creyese en una relación cerrada y monógama. Simplemente Shannon llenaba todo su mundo y nadie; pero absolutamente nadie cabía en él.
IV
El inspector Tiburcio García, sabía que no ascendería más.
Cosa que le tenía sin cuidado. Había destruido 20 patrullas, matado 5 inocentes, tenía 59 expedientes por corrupción y después en 3 años de investigación no había aportado nada a la detención de las Flores de La Muerte.
Si Por el fuera , ellas podían llamarse como les daba la gana. No tenía ni la menor intención de ponérseles delante. Sin embargo, 150.000 dólares llamaron poderosamente su atención. "Papa Dios" estaba pagando eso por cualquier información que lo llevase a las asesinas de su hijo. eso si lo sabía la policía. Que Rita Peralta, Susana y Kristal lo asesinaron en venganza a la violación de Rita.
Solamente debía guardar al "esqueleto" Sánchez, único sobreviviente de las Flores de la Muerte y llevárselo a "Papa Dios".. Él era el único en la policía que sabía esa información: Todos en la división no encontraban la conexión entre los asesinatos. Pero dos años antes "Esqueleto" se entregó y le contó todo. Inmediatamente lo soltó. ¡Para que darle comida y abrigo¡. Que Las Flores de La Muerte hicieran el trabajo
Nada Mal
Se dirigió a su Mitsubishi Eclipse Diesel eléctrico. ¡Claro¡. ¿Cómo no lo pensé?. .
Esqueleto, fue el único sobreviviente. el hijo del "Papa Dios" también era parte de la extraña estadística de las Locas asesinas. Algo bueno venia caminando por ahí y él no estaba dispuesto a perdérselo.
Pondría a "esqueleto" y le darían 150.000 dólares..¡Como sería lo que venía detrás¡...
..............La Pizzería estaba repleta, un inmenso bullicio y actividad era el indicativo que era un mediodía, cerca del día de pago. La muchacha se desplazaba diligentemente entre comensales, malandros, chavistas kirchneristas, mendigos, ladrones, piqueteros, asesinos y algunos trabajadores llenaban las mesas y las desocuparon a medida que terminaban de comer.
La muchacha sabía que mientras servía las mesas uno que otro pellizco llegaba a su trasero, un guiño de ojos y 9 invitaciones de acostarse con alguien recibía. Y es que era verdad. Con ese pelo negro, esas piernas y aquel espectacular trasero, nadie quedaba indiferente.
Los comensales veían ávidamente "Los más buscados".
---Oye Emma, mi preciosa. Ahí saliste otra vez—dijo una voz admirado por la similitud de la imagen en la pantalla.
--¡Claro¡. Por eso es que trabajo aquí--, dijo la muchacha sin dignarse a mirar el televisor.
--Yo quiero que me mates.
¿Y cómo?.—repuso ella con picardía.
--Tú sabes cómo. Desnuditos los dos. Después me matas así—explicó el hombre enseñándole un video porno interracial de Blacked en la pantalla de su iPhone.
--¡Ja¡. Siéntate a esperar –contestó riendo la joven, inmersa en su labor.
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Novelas Por Capitulos
Parte H
.
Nunca nadie entendería ni sabría, cómo era que Jairmur y Miguel si lograron estar estables con ellas, ser padres amorosos y esposos devotos.
Aunque varias veces y en el silencio de la madrugada, mientras reposaban tranquilamente un filoso bisturí se acercaba a sus cuellos...
No...Lo amo demasiado...La estadística... La Muerte.
Parte II
All rights reserved.
CAPRICORNIO PARTE 2
II
Fue una muy mala idea darle 500 dólares a la india, para comprarle el virgo a la hija. Dos cosas habían sucedido. "El Blanco" Manuel se había encaprichado por la muchacha. después de usarla una noche y no verla más, andaba por medio país buscándola; hasta aquel día en que apareció destrozado. De momento soltó su rabia contra los "Guayacanes de Guayaquil", pero a la larga entendió que no fueron ellos. Luego la policía le dijo que era la muchacha campesina junto a otras dos. Algo muy malo había pasado. las tipas eran más peligrosas que un comando israelí.
Tenía casi 5 años buscándolas. Nada. Ningún resultado. Mucho dinero había soltado por alguna información, alguna pista, un indicio. Pero nada.
Vio el avión desaparecer en el horizonte. Estaba Trasnochado. Vio detenerse la Range Rover eléctrico 4x4 Turbo Diésel
. Descendieron dos hombres con ametralladoras en sus espaldas. Saludaron con distancia y respeto.
El hombre en silencio se dirigió a la camioneta. Una hora por malos caminos le esperaba. A lo mejor dos patrullas del ejército encontraría por ahí y unos 300000 dólares pasarían silenciosamente de mano.
Rodaron por la accidentada vía por una media hora. Finalmente uno de los hombres le dijo.
Llamaron de PETARE. La "gente" allá dice que consiguieron al hombre.
No contestó. Cada quien sabía qué hacer. Cada quien sabía cuánto dinero gastar. También sabían cómo traer al hombre. Ya todo eso estaba "Cuadrado".
Descendió de la camioneta y por un momento contempló el paisaje . Pero ya no le causaba emoción . Más importante era que mañana mismo le trajeran al hombre. Se introdujo en el helicóptero
III.
El Doctor Darío Sifontes Ortega, se consideraba un hombre apuesto. Sus tres divorcios y sus 6 amantes, junto a sus 9 novias lo confirmaban. Donde ponía el ojo, ponía la bala. Para eso tenía la ayuda de su Detroit EV eléctrico., sus fama de excelente médico, su capacidad de bailar ininterrumpidamente, su expresión de chico juvenil, malo, mentiroso , encantador y la posibilidad que alguna mujer fuese la acompañante oficial. Pero desde unos meses, esa joven doctora que estaba terminando su post grado de médico internista lo tenía extasiado, enamorado, ansioso de verla desnuda en su cama y después, bueno sería después. Todo dependería de cómo se presentaran las cosas. Lo había averiguado todo sobre ella. Que era casada, un hijo varón de dos años, un esposo a 4 horas de carretera, y cada 15 días un largo viaje, o el venia o ella se desplazaba. Mas nada. Era seria, callada, bella, deseable, sexy , todo en una mujer que se sabía tenía un cuerpo espectacular , ponía siempre una distancia, hablando únicamente en forma mesurada de los casos clínicos, de las nuevas tecnologías, durante esas dos semanas tomaba casi todas las guardias, los fines de semanas, en navidad no había compartido y no aceptaba regalos ni invitaciones a almorzar. Era todo un reto.
Terminó su turno a las 11 de la noche. Estaba cansado. Había realizado una larga intervención quirúrgica de 5 horas. Era una operación innecesaria. Todos sabían que el paciente no tenía posibilidades. Pero el seguro de hospitalización norteamericano del enfermo era una tentación que no podía dejar de lado. Una vez terminado, caminaba por el solitario pasillo hacia el estacionamiento. Camino por el vacío estacionamiento. Vio junto a su Detroit un sencillo Troller 4x4 Turbo diesel, precisamente allá caminaba ella. Sencilla, tranquila, también cansada, siempre perfecta.
--Doctora Shannon Di Marco. ¿Cómo le va?.
La joven sonrió, era indicativo. Estaba cansada y su expresión corporal indicaba que de verdad no quería hablar. El entendió 16 horas de trabajo era la media de una cursante de post grado.
--Oh Vamos. Somos seres humanos. Tenemos derecho aunque sea una hora en paz. La invito a una copa. Si quiere, le prometo no le decirte ni una palabra. Pero de verdad es un crimen no desestresarse después de tanto trajín.
Por un momento ella dudo. Pero no era descortés.
No soy muy buena en eso de tomar una copa—índico sin dejar de caminar.
Vaya. Vaya. Que buen punto. Por fin. Después de tanto tiempo.
---Yo también. Pero creo que todavía se puede transitar por la Avenida Bolívar.
Ella silenciosamente acepto.
Ella siguió el Detroit. Nada de ser ostentoso. Manejo con baja velocidad. Pensaba rápidamente un buen sitio. Un lugar decente. Nada de ser indicativo. Sería una labor de hormiga. Pero él era experto en eso.
El "Salón Turpial" era un lugar familiar, discreto, no indicativo de nada. Con cortesía escogió una mesa justo en el centro Bien visible. Pidió una botella de Tatay de Cristóbal, el mejor vino de Talca que se podía conseguir. Se dispuso a la difícil tarea de derribar las defensas de esa joven doctora. Se mostró distendido, cordial y respetuoso. Para eso tenía a su favor los temas médicos. Era inevitable, a ambos le gustaba demasiado su profesión. Resultó que la Doctora Shannon Di Marco era muy culta, nada tonta. Definitivamente lo que quería era tomar un buen vino y disfrutar de unos trozos de queso Queso Vacherin Mont D' Or:. En silencio le dolió el golpe a la tarjeta de crédito, esperaba que hubiera valido la pena. Pero es que imaginaba el cuerpo de ella en su amplio uniforme y ese era un acicate para intentar más ...Por lo menos ya había aceptado una invitación.. Así que se despidió y con una inocente sonrisa se fue en su Detroit EV.
Ella tomó el teléfono y llamo.
----Jairmur. Mi bello. No estás dormido?. Sí. Cansada... tomé dos copas de vino con un colega...¿Y mi bebe?. Pónmelo en el visor que quiero verlo...
Después manejó con cuidado. Ni por un segundo se engañó en cuanto a las ......
--
Capricornio
PARTE II
Vio con cuidado la ventana... Atisbo la avenida. Ya eran 4 años en esa zozobra. Millones de veces maldijo esa noche. Millones de veces pidió que lo dejaran en paz. Ya había pagado lo hecho.. Esas dos muchachas llorando y suplicando que no les hicieran nada.. Él fue uno. . La rubia, era la más frágil y bella. Se lo hizo 2 veces y después riéndose se fueron a celebrar..
Posteriormente, su primo Iguana Podría junto a su jefe aparecieron destazados y en cada fecha cercana a ese aniversario, cada uno de los participantes fue cayendo asesinado, y a medida que pasaban los años era más y más la forma horrible que aparecían los cadáveres. Hasta llegar al único sobreviviente. El mismo.
Había sobrevivido gracias a que se mudó a un pueblo lejos en el llano selvático. Luego volvió por unos días a la ciudad al entierro de su madre. Estuvo en el funeral desde lejos y en el cementerio se mantuvo dentro de un vehículo. No caminaba a pie. No andaba en moto. No frecuentaba fiestas, no se divertía ni en bares ni en discotecas. Y en una semana se cumpliría el quinto aniversario. No podía asomar ni la punta de la nariz a la calle. Eran días de variados sentimientos.. Rabia, miedo, frustración le erizaban la piel.. Cada vez recordaba el periódico con las fotos de su primo y de "Baberto", después cada uno de los 30 hombres de esa noche. 6 hombres por año, en este año 5 aparecieron destazados, martillados, golpeados, mutilados.. El único que quedaba era él...
Lo sabía perfectamente. Eran ella. Eran ellas dos... Por eso dormía con su Magnun 44. Pero le parecía insuficiente, tenía una Heckler & Koch P7M13 con 3 cacerinas. Ahora con todo eso había pedido ayuda a varias bandas amigas del sector. Un No rotundo fue la respuesta. Otros divagaron.. Entendió. Era un muerto que caminaba. Nadie quería morir junto a él. Y este año era el quinto. Cualquier precaución era insuficiente. Por eso se mudaría nuevamente . Ya el dueño de la pensión le había dicho que se fuera. Pero de verdad le daba miedo tomar una carretera. Nadie quería llevarlo. Nadie quería acompañarlo.
--Maldita sea. Si son unas mocosas—dijo con furia para nadie.
Por momentos quería salir a la calle. Encontrarlas. Y bueno.. Sí lo matarían. Que fuera delante de la gente. Y si tenía oportunidad matar alguna de allá. Ellas le debían más.. Nada menos que sus 29 amigos, cómplices y compadres. Pero nuevamente el miedo lo invadió. Cualquier ruido lo hacía saltar. Cualquier ring de teléfono lo hacía temblar. Más nunca pudo dormir bien. Más nunca un pase de cocaína le entró bien. Todo por culpa de esa noche. Esa noche que nunca debió pasar.
II
El hombre vio con satisfacción como el viejo Y8. Transportaría una carga de 16 toneladas de "Pasta Pura" al 90% de pureza. No había que ser avaricioso. Bajo perfil. Utilizar las "ventanas" en los pantanos de Luisiana, o en el desierto de Sonora. Usaría el avión unas 6 veces. Después el mismo le daría el pitazo a la policía. Unos dos meses de vacaciones. Otro avión. El mismo procedimiento. 28 años de labor sin casi perdidas. Salvo las programadas lo hacían un hombre extremadamente rico. "El papa de todos los Helados". "El absoluto", "El Químico", "Papadios", eran varios de sus sobrenombres. Varias cuentas en el Líbano, en isla de Man, un pequeño ejército privado, muchos colaboradores en las policías de Nueva Granada, Westonzuela, Peninsula de Merida, Las Antillas y Miami . Todo bello. Todo perfecto...
Pero a pesar de tener otros 6 hijos, le hacía falta el "Blanco" su hijo menor, el que siempre lo acompañaba, el que siempre estaba con él acompañando los embarques, el que lo apoyaba en los largos y peligrosos viajes a la selva de Darien. Fue una muy mala idea darle 500 dólares a la india, para comprarle la pureza de la hija. Dos cosas habían sucedido. "El Blanco" Manuel se había encaprichado por la muchacha y después de usarla una noche y no verla más, andaba por medio país buscándola; hasta aquel dia en que apareció destrozado. De momento soltó su rabia contra los "Guayacanes ", pero a la larga entendió que no fueron ellos. Luego la policía le dijo que era la muchacha campesina junto a otras dos. Algo muy malo había pasado y las tipas eran más peligrosas que un comando ICE.
Tenía casi 5 años buscándolas. Nada. Ningún resultado. Mucho dinero había soltado por alguna información, alguna pista, un indicio. Pero nada.
Contemplo el avión desaparecer en el horizonte. Estaba trasnochado. Vio detenerse la Range Rover eléctrico 4x4 Turbo Diésel
. Descendieron dos hombres con ametralladoras en sus espaldas. Saludaron con distancia y respeto.
El hombre en silencio se dirigió a la camioneta. Una hora por malos caminos le esperaba. A lo mejor dos patrullas del ejército encontraría por ahí y unos, 300000 dólares pasarían silenciosamente de mano.
Rodaron por la accidentada vía por una media hora. Finalmente, uno de los hombres le dijo.
Llamaron de Santiago de León. La "gente" allá dice que consiguieron al hombre.
No contestó. Cada quien sabía qué hacer. Cada quien sabía cuánto dinero gastar. También sabían cómo traer al hombre. Ya todo eso estaba "Cuadrado".
Descendió de la camioneta y por un momento contempló el paisaje . Pero ya no le causaba emoción . Más importante era que mañana mismo le trajeran al hombre. Se introdujo en el helicóptero
A Darío Sifontes Ortega organizó una fiesta e invitó a numerosos médicos residentes y colegas, algunos tan inmaduros como él, siempre persiguiendo a las jóvenes doctoras recién graduadas. Sin embargo, su esfuerzo fue en vano. La doctora Shannon ignoró su invitación y, al terminar su turno el viernes, se marchó rápidamente en su sencilla camioneta. Conduciría cuatro horas para llegar a medianoche, incapaz de soportar un minuto más sin su esposo e hijo.---
**II.
**Shannon y Jairmur fueron a la playa, acompañados por Lupe y su esposo. Fue un fin de semana espectacular. A Jairmur le caía muy bien el esposo de Lupe: un hombre sencillo, con un único tema de conversación —gallos, gallinas, pollos y huevos— y una pasión desmedida por las cervezas Regional, Polar, Bavaria, Cristal, Águila, Balachi, Quilmes, SKOL, Medalla Light, Brahma y Presidente. Jairmur apenas podía seguirle el ritmo, pero, entre tanto líquido, comenzaba a reír y a hablar tonterías sobre béisbol: los Leones de Ponce, los Guerreros de Oaxaca, los Navegantes del Magallanes y los Caimanes de Barranquilla, mientras observaba a Lupe.
La maternidad no había afectado en absoluto el atractivo de ambas mujeres.
Sus esposos eran conscientes de la admiración que despertaban, pero, por alguna razón, nadie se atrevía a decirles nada. Jairmur siempre se sentía seguro al lado de Shannon, como si un aura extraña la rodeara. Esa sensación se intensificaba cuando estaba con Lupe; parecían fusionarse en un solo ser, en una conexión íntima que a veces le parecía turbia. Cuando Emma, la tercera del grupo, estaba presente, la sensación se volvía aún más sólida. En la oscuridad, mientras hacía el amor con Shannon, a veces imaginaba que era Lupe o Emma. Aquel pensamiento lo avergonzaba profundamente, como una falta de respeto hacia su amigo, tan distinto a él en todo.Una palmada dolorosa en la espalda lo sacó de sus pensamientos.
—¿Sabes qué? —dijo el esposo de Lupe.
—Dime —respondió Jairmur, inspirando hondo para aliviar el dolor del golpe.
—Vamos a comernos siete kilos de cochino asado.
—¡Por supuesto! —respondió Jairmur, algo asustado.
—Y voy a comprar dos cajas de cerveza Tecate y dos de Soberana. ¡Te las vas a tomar conmigo!El resultado fue que, a las dos de la mañana del sábado, Lupe al volante y una silenciosa Shannon soportaron el viaje de regreso escuchando a los dos hombres, completamente ebrios, cantar a todo pulmón en la peor de las borracheras.
Al llegar a casa de Jairmur en la alta madrugada, acostaron a los cuatro niños. Los dos mayores fueron más difíciles de controlar, pero finalmente lograron que los dos bebés descansaran en sus cunas. Solo entonces, Lupe y Shannon se quedaron solas en la sala.Se abrazaron y se dieron un beso suave, lento, cargado de amor, como si quisieran recuperar el tiempo que habían estado separadas.
—Te amo —susurró Lupe.
—Yo también —respondió Shannon, apagando la tenue luz de la lámpara.
---**VI.**
El lunes, Shannon enfrentó una jornada agotadora: evaluaciones académicas, casos importantes, estudios y la rutina de admisión y evaluación de nuevos pacientes. Además, tuvo que lidiar con un despechado doctor Sifontes, quien le reprochó su ausencia en la fiesta que, claramente, había organizado solo para impresionarla.
Mientras tanto, a 350 kilometros de ahi, "el Esqueleto" logró levantarse de la cama. Desesperado por un cigarrillo, aún sentía los efectos de una inyección que no le había dado un buen "viaje", sino una experiencia de pesadilla. Dolorido, recordó que esa mañana el casero lo había amenazado con echarlo si seguía gritando en la madrugada.
—Necesito una "flecha" —murmuró para sí mismo, olvidándose del cigarrillo. Una línea de cocaína le arreglaría el día.De pronto, la puerta se abrió violentamente y un hombre corpulento de piel oscura entró, se sentó sobre su pecho y lo saludó con desprecio:
—Hola, pedazo de mierda. Me contaron que anoche diste todo un concierto. Ahora vamos a dar un paseo.
—¡No, por favor, no! ¡No me lleves a la policía! ¡Ahí no estoy seguro! —gimoteó "el Esqueleto", aterrorizado.
—Conmigo estás tan seguro como en el Pentágono —respondió el hombre, agarrándolo por el pelo y arrastrándolo fuera de la habitación.
—¡No, ellas no, por favor! —suplicó "el Esqueleto", aferrándose a la pierna del hombre.
—Maldita basura, camina. Haz como si fueras un hombre —ordenó el otro.
—¡No, ellas no! ¡Te vendiste! ¡Por la Virgen, no! —gritó "el Esqueleto" en un paroxismo de terror.El inspector Tiburcio García finalmente lo llevó hasta una camioneta Gonow doble cabina.
—¿Qué? ¿Me vas a llevar en esto? —preguntó "el Esqueleto", indignado al ver el vehículo sencillo.Sin responder, García lo empujó dentro y arrancó rápidamente, mientras "el Esqueleto" seguía gimoteando.
---**VII.**A la mañana siguiente, aún aturdido por el vino de su esposa y la cantidad de cerveza que consumió el esposo de Lupe —ocho cajas el sábado y una de Kaiser Light el domingo—, Jairmur fue al trabajo.
—Permiso —escuchó una voz suave.
—Buenos días, Magdalena —respondió.
—Hola, Jairmur —saludó su asistente con tono íntimo—. ¿Cómo estuvo el fin de semana?—Húmedo —dijo él, recordando el camión de cerveza.
—Promiscuo —replicó ella, provocadora.
Jairmur suspiró. No merecía esto. Tenía demasiado trabajo para lidiar con ella a diario. Magdalena era atractiva, pero también abusiva, irrespetuosa, entrometida y acosadora. Era evidente por qué sus compañeros evitaban cualquier relación con ella.
—Esta noche es la despedida de Urrea. Se va a Vietnam —anunció Magdalena, acercándose para mostrarle su escote.
—No creo que pueda ir—se excusó Jairmur.
—Es una invitación de toda la oficina.
—Urrea no me ha dicho nada.
—Claro, es una sorpresa —respondió ella, acercando peligrosamente su rostro al suyo.
Jairmur inspiró hondo. Quería dormir desde las seis de la tarde. La playa y la intensa noche con Shannon lo habían dejado agotado. Sacudió la cabeza para alejar el recuerdo de Lupe en la playa y la confusa sensación de haber estado con dos mujeres en la oscuridad. Se sintió sucio.
—¿Entonces? —insistió Magdalena, admirando una foto de Shannon con su hijo
—. ¡Por Dios, qué bella es!
Jairmur asintió. Nadie cambiaría lingotes de oro por billetes sin valor
.—Está bien, iré —cedió finalmente, sumergiéndose en la pantalla de su computadora.
—Gracias —respondió Magdalena, asumiendo que sería su acompañante.---
**VIII.*
*Los días laborales eran monótonos, repetitivos. A la semana siguiente, Jairmur sacudió la cabeza con fastidio. La despedida de Urrea fue un desastre. Magdalena, fanática de los Leones del Caracas, crédula de las mentiras del gobierno y adicta a etiquetar fotos en Facebook, se había colgado de él toda la noche e incluso intentó meterse por la ventana de su auto. Fue difícil hacerla bajar cuando la dejó en su edificio. Los rumores de que tenían algo ya circulaban y pronto llegarían a la gerencia. Jairmur decidió pasar el fin de semana con Shannon para evitar que Magdalena planeara más salidas con él, como los partidos de softbol y fútbol en el club del banco.---
**IX.**"Papá Dios" observó al hombre deshecho frente a él. Asintió. Este sujeto le serviría para capturar a las asesinas de su hijo.
—Tiburcio me dijo que puedes ayudarme... Quiero irme de aquí, a Somalia, a Afganistán... No he podido vivir en paz estos años —suplicó "el Esqueleto".
"Papá Dios" miró al policía
.—Es fidedigno. Un grupo de malandros violaron y torturaron a dos de las Flores. Este basura fue uno de ellos. Creo que los asesinados estuvieron esa noche.
—¡Yo no quería! —intentó justificarse "el Esqueleto", pero un gesto de "Papá Dios" lo silenció.No era confiable, pero era lo único que tenían. Las compañeras de Kristal las consideraban heroínas por matar a dos de sus agresores y no colaborarían. Los familiares de Susana Gálvez y la madre de Rita Peralta también las temían.
—Si me das dinero, me voy por un tiempo y luego volvemos a joder a esas perras —propuso "el Esqueleto".
—¡Muestra respeto! —lo reprendió el policía con un golpe—. No estás hablando con tu madre.
—Te daré dinero, más del que nunca soñaste —dijo "Papá Dios"—. Pero también quiero atrapar a las Flores de la Muerte. Creo que Rita tuvo algo que ver con la muerte de mi hijo. Ellas pueden aclararlo.
—¿Rita? ¿Quién es Rita? —preguntó "el Esqueleto".
—Rita es Jazmín —aclaró el policía, mostrándole una foto antigua.
"El Esqueleto" se estremeció. Ella no estuvo esa noche.
—Rita conoció a Kristal y Susana. Si atrapamos a una, las tendremos a todas —explicó el policía.—No sé dónde están —dijo "el Esqueleto".
—Ellas sí sabrán de ti —afirmó "Papá Dios".---
**X.**Emma conducía su viejo BMW 625 Turbo diésel, regalo de sus hermanas. Sonrió. Era el quinto aniversario de su reencuentro, y no faltaría. Le encantaba vivir en diferentes lugares y trabajar en distintos oficios, no por el dinero —sus hermanas le daban todo lo que necesitaba—, sino por sentirse útil y buscar a alguien que fuera padre, hermano, novio, amante, todo en uno. Aún no lo había encontrado.Llegó a un estacionamiento en la carretera. Faltaban horas de viaje. Observó las cámaras de seguridad; quizás ni funcionaban, pero nunca dejaba de ser precavida.Quería un sándwich de pavo, una Coca-Cola Light. ¿Cigarrillos? No. ¿Cerveza? No. ¿Drogas? No. ¿Matar? Sí, matar.... Matar..asesinar...ver morir...
Rió y bajó tranquilamente. Sabía que sus shorts de mezclilla y sandalias brasileñas atraerían miradas, pero no buscaba atención. Quería hacer el amor con un universitario sano, presumido y algo ingenuo.Entró al local, donde había trabajado días antes. Comió tranquilamente y disfrutó su refresco. Notó a dos hombres que la observaban con insistencia. Ella les devolvió la mirada, desafiante.
¿Policías o ladrones? Matar... hacer el amor... con brutalidad... sangre.
Salió con calma, encendió su auto y se detuvo para incorporarse a la carretera. Vio una caravana de cinco camiones de biodiésel. A su lado, una Ford Ranger Turbo Diésel se detuvo, y un hombre la apuntó desde la ventana.
—Quieta, perra. Las manos al volante. No te muevas o te lleno de plomo.
Emma lo miró con calma. El hombre bajó y se acercó, sin dejar de apuntarla.
—Levanta los seguros —ordenó, entrando por la puerta trasera
—. Dale, acelera, maldita —añadió, poniendo una pistola en su cabeza, sin seguro.El teléfono sonó.
—Es ella, es Jazmín. La reconocí. No está disfrazada. Llama a los refuerzos, rápido. Esta maldita es peligrosa.
.--Detente-- ordenó el hombre. ella en silencio lo hizo.
--Apaga el motor y pon las manos hacia atras, en tu nuca-- le dijo afincando la automatica en la cabeza de la muchacha.-el otro hombre entro por la otra puerta y la tomo por el pelo arrastrandol sin consideracion al puesto del acompañante.
--No te muevas--dijo mientras le colocaba unas esposas en los tobillos, despues la obligo a meterse debajo de la guantera ,mientras el otro se sentaba en el puesto del chofer.
--- Maldita puta, quito las llaves de encendido--dijo con alarma y susto el hombre...
continuara
Horas después el inspector Tiburcio García contemplaba la pick up y el BMW a un costado del camino. Lo habían llamado y se trasladó de urgencia en un helicóptero militar. Él debía ver esto personalmente.
El BMW y la Pick Up totalmente incendiados y los dos cadáveres dentro del BMW,esposados y calcinados. Un crimen ritual.
¿Fueron los "Mata Actrices"??.—preguntó un policía de carreteras anonadado por la brutal escena
--No. Este asesinato tiene la firma de las Flores. Dos tiros en los ojos, 2 clavos en los oídos y les desprendió la lengua. No veas, no oigas, no digas.-- explicó el comisario viendo los dos cadáveres-- Sus armas de reglamento.
-- Desaparecieron.
-- Un trofeo personal Un recuerdo. Una conexión sexual-- musitó el policía
--No entiendo. Los colegas Cometieron un error. Debieron disparar de lejos.. O esposarla primero.
--Si la hubieran tratado de esposar primero los hubiera matado antes, donde quiera que sea que la hayan encontrado primero...en cuanto a dispararle primero...quizás quisieron asegurarse que si era ella y prefirieron la captura .-- explicó Tiburcio al otro para que pusiera los pies en la tierra
Vio una vez más los dos cadáveres. Dos imbéciles más que creían que podían ellos solos con semejantes asesinas.
--¿Las cámaras de seguridad de la estación de biodiesel?
--Apagadas.
--Registra el BMW, algo, seriales, debemos seguirle la huella, quiero todo.. Se acerca la fecha . Pronto se van a reunir...el "Esqueleto" es el pase a mi retiro. Se los pondré delante y las matare desde lejos...
#!#
Jairmur no podía creerlo. Lo habían llamado de la Gerencia. Era eso. Tenía que ser por culpa de Magdalena. La verdad no supo manejarlo. Ella se había comportado tan obvia. Tan fastidiosa y ridícula. Le regalo flores. Cuando se quedaba en sobretiempo ella también lo hacía. Al irse se le pegaba como una estampilla. Procuraba llenar el Facebook con fotos de él. Y ahora caminaba a la Gerencia. Sabía más que nadie la política del banco. Nada de romances. Nada de perder tiempo. Y lo peor. No tuvo nada que ver, pues ni por un momento hizo el asomo de atención hacia ella, pero todo lo malinterpretan, todo lo decía en dobles sentido, con la clara intención que llegaran noticias donde Shannon...
--No te vas a salir con la tuya—dijo para nadie cuando entro y silenciosamente se sentó en la silla enfrente del director de sección de análisis de créditos regionales.
--Jairmur. Gracias por venir—saludó el hombre invitandolo con un gesto a sentarse—Estamos en un proceso de restructuración de las gerencias.
Ahí va..
--Muchas personas lamentablemente no podemos seguir con ellos. Los costos...los controles del gobierno nos ahogan...Estan quebrando muchos bancos y apenas es el comienzo de la recesion económica
--...........—se acomodó mejor en la silla esperando el impacto.
--Pero, también se abren nuevas oportunidades para todos..¿estarás de acuerdo con nosotros?
--Por supuesto. Le sigo.
--El caso es...ejemmm...que nos gustaría que pasases a Ciudad del Llano... Los negocios ahí están creciendo y estamos instalándonos ahí... El Dr. Rootes va de Gerente Corporativo y él quiere tu apoyo allá. Tenemos entendido que tu esposa está ahí. Y pensamos que sería bueno para ti.
Jairmur por un momento supuso que era un sueño.. Era lo que en estos años había pedido tanto en sus oraciones que no sabía si reír o llorar.
--No dices nada..
--Por supuesto que acepto.
--Es una excelente decisión. Nos encantaría que agilizará las cosas...
--Claro.. Tengo que arreglar el kínder de mi hijo. El traslado.
--Podemos ayudarte con eso. .Por cierto. De tu sección ya confirmaron, Enrique Lozada, Remigio Tallet, Lisa Gardel y Magdalena Cortez.
--¿Magdalena?.-- preguntó perdiendo la alegria inicial.
--Sí .. Es una de nuestras primeras opciones. Es tu asistente.. Conoce tu sección.. ¿O tienes alguna opinión?
No—contestó abatido el muchacho....
#!#!#!
Miguel miró el amanecer. Ya su esposa se había levantado y estaba por los galpones. La semana que viene saldrá una cosecha de 625000 pollos. De verdad que sin Lupe no lo hubiera logrado.
Contempló su nena. Sus tres mujeres que le llenaban la vida absolutamente. Su Grand Charger, Lupe, y Dennis su bella nene. Sabía que su esposa debía ir a la capital. Era un viaje anual a los funerales de su familia. Le encantaría apoyarla en eso, pero la granja no podía quedarse sola. Además sabía que la Doctora Shannon y la otra prima estaría ahí para darle apoyo..
#!#!#!
La Doctora Shannon no veía los noticieros. Pero el extra le llamó la atención.. Vio las radio patrullas. Un BMW incendiado...Lo miro mejor. Tranquilamente vio el extra... Otro ataque de las Flores de La Muerte. Al menos una de ellas. Colocaban antiguas fotos de las famosas asesinas y la policía solicitaba toda la colaboración posible....
#!#!#
La rueda de prensa en el salón de conferencias de la Policía de Investigación estaba repleto. Los flashes y luces inundaban la escena. .El inspector Tiburcio García esta vez vestido y afeitado correctamente junto a un hombre flaco, con un tic infinito a su lado pidió silencio..
--Buenos días señores periodistas. Tengo un comunicado y no responderé preguntas.. El comunicado es el siguiente. .La Policía de Investigaciones durante estos casi 5 años no ha descansado ni un momento en las labores de captura de las asesinas seriales Kristal Johnson Fergunson,Rita Peralta y Susana Gálvez conocidas como Magnolia, Jazmín y Miosotis. Nuestra estadísticas nos dicen que su enloquecido comportamiento aumenta en esta época de comienzo de primavera. Todos los años esa frecuencia aumenta y este año no ha sido la excepción. Dos agentes de la policía Rural que estaban francos de servicio identificaron a una de estas criminales. Tenemos razones que es la criminal Rita Peralta.. Nuestros colegas valientemente trataron de detenerla y suponemos que en una primera instancia lo lograron, pero cayeron en el cumplimiento del deber.
--¿Cómo harán para capturarlas en ésta fase?—pregunto una bella periodista de pelo corto y gruesas gafas.
--Tenemos nuestras estrategias. Quisiéramos que nos dejaran campo libre. Muchas veces hemos fallado pues la presencia periodística y por curiosos interrumpiendo nuestra labor de captura.
--¿No es más bien incompetencia policial?-- azuzo la bella periodista
--¿O tienen quien las ayude desde adentro?-- insistio otro.
--¿Será que ellas pagan dinero? Todo el mundo entiende que tienen bastante.-- Preguntaron atropelladamente los periodistas.
--No. Es más bien la publicidad gratis e inútil que ustedes les dan..¿¿Srta.??
--Diana Lotz corresponsal del Entrepito de Parapara de Ortiz—aclaró la joven, enseñando su carnet—y no le damos publicidad gratis a esas asesinas. Simplemente es nuestro deber de informar.
Los periodistas aplaudieron a la colega.
--Está bien. Si quiere puede acompañarnos y así vera que no hay nada de eso que acaban de acusarnos.—Viéndola, pretendiendo asustarla con la proposición
--Completamente de acuerdo.—respondió la joven sin dejarse intimidar por el policía.
Todos apoyaron la idea.
Agente Rada—ordenó el Inspector, usted será el agente asignado con la joven periodista. Ella cubrirá lo que se pueda ver de la investigación, para demostrar a la ciudadanía que no estamos de brazos cruzados.
Si señor—dijo el joven agente, viendo a la periodista, que se entendía trataba de adaptarse a al nuevo escenario planteado para ella.
Óyeme muy bien niñita linda—dijo el inspector levantándose repentinamente ante la muchacha que dio un brinco del susto, una vez terminada la rueda de prensa y estando solo ellos tres—solo tú puedes ir sacando los videos, yo tengo que verlos primero. Después puedes compartirlos con tus colegas. Igualmente todo lo que escribas yo debo censurarlo primero. Si llego a ver una sola letra alabándolas, o publicando algo que yo no permití, te vas vía aérea gracias a Messi a tu pueblo..¿Cómo es que es?
Todo usted debe verlo primero.
¿Y?
--Leer lo que yo escribo también.
--Creo que estamos de acuerdo. Y Tu—dijo apuntando al agente Rada—no uses una patrulla con ella. Toma uno de los vehículos incautados.
--Sí señor.
Horas después en un Caprice Turbo diésel que habían incautado a un político oficialista,corrupto,ladron, estafador, mentiroso y que nadie entendía cómo es que estaba detenido .
--¡Vaya que tienes estilo¡-- exclamó complacida Diana Lotz al sentarse en el asiento del pasajero, preparando todo su equipo-- ¿Qué es lo primero que haremos?
--Vamos a visitar a los soplones, ellos todo lo oyen y ven. Si aparece algo parecido a las Flores las detendremos. – dijo el joven, acelerando para no perder la caravana de patrullas que velozmente salieron a todos lados de la ciudad y sintiendo el acelerar de su corazon; cuando de soslayo vio aquellas piernas para desquiciar a cualquiera...
II
Miguel besó a Lupe, quien también besó a su hija. Iniciaría el largo viaje a la ciudad en su auto Huawei Maestro S800 EVl. Lamentó mucho no ir. Pero la cosecha era importante y no podía descuidar. Lágrimas acudieron a sus ojos. Es que Lupe era tan frágil e inocente....
Jairmur comenzó a unir todo en cajas. Casi todo estaba ordenado y listo. Y descubrió un falso en la pared. Quizás sería de la misma casa. Nunca recordó a Shannon decir nada o usarlo. Con cuidado lo abrió y vio dos cajas en su interior. Una metálica. Otra de madera. Ninguna cerrada. Tomó la más grande... con curiosidad la abrió. Quizás sería de los dueños anteriores. Fue viendo... Una Glock automática con el sello de la policía municipal de la capital... Un bisturí...6 carteras... Eran de hombres...tomó otra... Tenía una placa policial...Jairmur se sentó en el suelo...era la placa de su padre. .La que nunca se consiguió aquel fatídico día cuando lo asesinaron...vio recortes de periódicos....Vio la otra.. Pacas de dólares, euros, mucho dinero...Jairmur poco a poco fue entendiendo...los días en que viajaba...la ropa que más nunca aprecia...los silencios... Se recostó en la pared.... ¡Mi papa¡.. Shannon..¿¿No puede ser?? Vio nuevamente las fotos de las solicitadas...Kristal Ferguson... Magnolia
Durante horas Jairmur quedó recostado contra la pared. Sin pensar en nada. Viendo fijamente las cajas. Estaba viendo al vacio.El sonido del timbre llevo en automático a la puerta.. Había llorado, por su padre, por Shannon, por él ..por su hijo.
Abrió la Puerta.
Magdalena.—dijo casi con desaliento
Hola mi bello—dijo la mujer entrando, con un saludo que inevitablemente lo llevaba otra vez a Shannon – te he llamado varias veces pero no contestabas. Me imagine que estabas en problemas para llevar tus cosas a tu casita...y alquile una camioneta. Así que vamos a cargar..
--No tengo planificado.
--¿Qué importa un día más u otro menos?..¿Nuestras?.
Anda chico apúrate. Disfrutaremos la carretera.-- Dijo la mujer agarrando una percha con fluses y camisas.
--Es que.
--Vamos. Aquí aprovechamos y llevamos nuestras cosas.
--Hay varias cosas que dejare.
Tú me dices—dijo la mujer pasando frente a sus ojos la caja metálica.
Jairmur quedó en silencio. De verdad por el momento no quería ir. Que todo se fuera al diablo. Shannon. Magnolia...Las Flores de La muerte...Sin familia.. Sin amigos. ¿Cómo no me di cuenta?.
Ya nos vamos. Prácticamente lo monte yo sola—recriminó íntimamente Magdalena. Hablando como si fuese su pareja de toda la vida
¿No tienes familia?
Claro. 3 hermanos. 26 primos, 4 tíos.
--Está bien...--repuso Jairmur mecánicamente al rato, sentado AL lado de Magdalena, quien a exceso de velocidad manejaba peligrosamente la Furgoneta FDG eléctrica
III
Lupe manejaba el Huawei a más de 260 Kms. Esta excitaba. La velocidad la excitaba...la sangre la excitaba. .hacer el amor la excitaba... matar la excitaba... Pasaría cerca de la ciudad del Hierro. Un vago recuerdo.. Difuso.-. no importante...sus hermanos...¿Hermanos? no eran importantes...manejar de noche la excitaba....Kristal la excitaba...Rita la excitaba....Pasaron horas y llego la noche... La noche la excitaba más todavía.. el peligro le dilataban las aletas de la nariz..Manejar a toda velocidad a media necha le despertaba sus instintod Vio la estación Mobil Exxon Biodiesel.. Camiones...Un autobús con turistas Canadienses... Estacionó el exótico auto y descendió. Recargaría electricidad
. vio la vieja camioneta , la mujer y los dos hombres que la vieron desplazarse,caminando tranquilamente entre los camiones.
Lupe Compró hamburguesas...carne...carne...vio como los choferes de tracto camiones la miraban.. Extrajo su monedero.. Pago en efectivo... El olor a comida la excitaba, los ruidos y conversaciones los escuchaba todos al mismo tiempo, veía los gestos y los entendía todos...Fue al baño . El olor de desinfectantes la excitaba....se miró al inmenso espejo y sonrio..
--Quieta perra...--le dijo la mujer apuntándole con una automatica norinco desde lejos—pon la cartera ahí. Vaciala.
Asi lo hizo, fajos de Euros, Yuanes y Dolares. Ella misma tenia colocado un bulova en su brazo izquierdo y un fino collar de diamantes en su cuello
Entraron los dos hombres detrás de la mujer , casi inmediatamente para ver como ella colocaba tranquilamente la cartera en el inmenso lavamanos múltiple...
Se excitaba...los miraba...
Mira lo que tenemos aquí.—dijo el hombre tomando la cartera y le ordenó--- Quítate la ropa.
--Me lo vas a mamar... Si me muerdes te caigo a patadas-- le dijo torvamente el hombre..Era evidente,la violarian,la robarian y luego la asesinarian...Un llanero,Un caribeño y una westonzolana, basuras de cloacas, desechos de la humanidad,jugando a ser delincuentes.
--
Se excitaba...los miraba...
Se excitaba..... Más y más.... Las pupilas de sus ojos se dilataron...Sus ojos lanzaron una mirada muerta...
--Que te desnudes-- indicó el malandro ,acercándose.
Ella en silencio comenzo a desnudarse.
El hombre con una sucia sonrisa
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Por Capitulos
El agente Rada y la periodista Diana compartieron unas copas. Total. Ambos eran solteros, jóvenes, bellos, ella con esos ojos cafés y ese pelo tan corto, con esas minifaldas que quitaban la respiración, a pesar de unos lentes que no le hacían ninguna falta, lo hacía tragar grueso y ansiar más y más. Bailaron. Un baile decente que se fue transformando..
en uno más intenso. Más intenso... más licor, más humo, más ambiente y más sitios recorrieron hasta que ambos repentinamente se besaron, no lo pudieron evitar. Fueron al asiento trasero del Lincoln. No se pudieron controlar. Con brutalidad se quitaron la ropa, se besaron con hambre, hicieron el amor con amplia ferocidad, hasta que ella tuvo 5 orgasmos seguidos que la hicieron gritar, morder y llorar....
Quedaron agotados, envueltos en el olor a sexo, licor, sudor que impregnó el automóvil .
Él fue a decir algo.. Ella colocó sus bellos dedos en su boca y le susurro en el oído.
--Quede muerta. .pero quiero más...
Y el auto en el oscuro callejón fue otra vez el escenario de combate mas feroz entre ellos dos.
4 CHAPTER NAME
Papa Dios" colgó el teléfono satelital..
Dos víctimas. Significaban que se acercaban y anunciaban con esas muertes su próxima llegada. Tenía la carnada. Dejarían que lo mordieran y el las mordería también. Fueron las tres las que asesinaron a su hijo. No le importaba que su muchacho hubiera violado una de ellas siendo casi una niña. Era un "macho" y las mujeres solo servían para eso.
--"Soldado Grazón"—ordenó el hombre.
El "Soldado Grazón se acercó.
--Te vas para la capital y te instalan.. Ya la hora se va acercando..
I
El fin de semana fueron a una nueva recepción del Dr Dario Sifontes Ortega.
Shannon se vistió y estrenó ropa interior la cual se colocó enfrente de su marido , se había pintado nuevamente el pelo de negro y para combinarlo se colocó un traje corto blanco intenso.
-¿Te preparas para volver a asesinar?. No lo permitiré. Tendrás que matarme. He leido las noticias. 5 crimenes en dos escenarios—dijo Jairmur estremecido por la inconmensurable belleza de su mujer.
Ella giró su rostro con naturalidad y desde sus imposibles ojos azules le dijo.
-Tu eres mi mundo.. Toda mi vida...No debes ni puedes acusarme de eso. Hay cosas...que no debemos nombrar...no desearlas, pueden suceder.
--Eso lo sé. Pero entiende. No debes seguir en esto. Si tanto me amas debes parar. Debemos convencer a ellas de no seguir.
Shannon no contestó. NO lo había oído. Había un muro que silenciosamente se eregìa entre ambos,y a cada segundo se solidificado entre ambos
Jairmur se desplomó y sin poderlo evitar se besaron, luego se amaron, Jairmur entendiendo en cada instante que era una increíble locura que hacía...ya no tenía dudas ...ella Lo mataría. En cualquier momento lo mataría.
Cuando terminaron ambos lloraron. Entendieron que sucediera lo que sucediera, se amaran como se amaran, ella siempre las escogerìa a ellas.
No digas nada—dijo finalmente Shannon limpiando sus lágrimas...Llevarían su niño de paseo antes de la fiesta.....era el ancla que Jairmur necesitaba para seguir entendiendo que era un ser humano.Ya no sabia la coherencia de las cosas, habia perdido el nexo con la rutina de la vida.. Fue antes?. Es ahora?. La amaba. Le tenia miedo.
II
Una semana luego de la fiesta que Shannon y Jairmur fueron.
"Esqueleto" caminaba por la avenida. Era media mañana. No veía por ningún lado a los policías que debían cuidarlo. No lograba identificar a ninguno. Pero le parecía que todo el mundo lo veía. El ardor en el estómago y el sudor frio que recorría su espalda no era de miedo.. era necesidad de una buena línea.. Estaba con un flux y una swteer a pesar del sol.. es que tenía frio ..Un maldito frio que le hacía estallar los huesos y la taquicardia..
-Míralo. Ese es –dijo el agente rada desde una Baw minivan turbo diésel con los vidrios ahumados
--¡Qué feo es¡. Debe pesar 40 kilos.—musitó la joven viendo el hombre caminar por la acera de la arbolada avenida
-Yo escuche que el Inspector dice que él es el anzuelo para atraparlas. Cuando ellas intenten atacarlo las detendrá y las llevará ante los tribunales. Todos ascenderemos.
-¿Ascenderás tú?. Yo creo que ya recibiste muchos regalos—dijo melosa la periodistas.
El joven se estremeció.. Ondas de deseo provenían de ella, eran demasiado perturbadoras .
Entre ambos se desarrollaba precisamente un "algo" terriblemente fuerte y estable.
III
Siguieron desde lejos a "Esqueleto"
El agente Rada dejó a la joven en el centro comercial transparente. Ella desayunaria, haría actividades relacionadas con su profesión. Él debía volver al precinto...En la tarde continuarian siguiendo a "Esqueleto". Ojalá no lo liquidaran en ese intervalo de tiempo. También debía entregar su informe y recibir instrucciones.
Llegó al precinto y fue al baño. .Escogió uno de tantos. Estaba completamente sólo ...Ahora habían cámaras de seguridad por todos lados y para tener más intimidad entró en uno de los W.C. El último del segundo pasillo.
Unos minutos después había terminado y justo en el instante que se disponía a bajar la palanca escuchó la voz.
-Claro..Claro..No puedo hablar mucho. Es mejor comunicarnos vía mensajería....Si..entiendo..los riesgos..Ok..Me pondré en contacto con su gente...no se preocupe. Lo mío. Pues en la olla....ya él está caminando dejándose ver...tranquilo que usted es el que las va a enfriar...nadie las va a poner ni en tribunales...ya se...nadie...ellas son para usted.. Ok..
Rada quedó en una pieza. El inspector estaba haciendo negocios con la captura de las Flores. No tenía intención de entregarlas a la justicia. Las estaba vendiendo quién sabe a quién.
Un movimiento generó un pequeño sonido, que no dejó de ser captado por el veterano García.
Este quitó el seguro de su automática y miró por debajo de las puertas de los wc. Con cuidado fue abriendo una a una. Rada hizo el movimiento clásico. Se sentó en el tanque. Eso era el indicativo que lo escuchado era malo. Muy malo.
Inesperadamente un grupo de novatos entraron y García rápidamente guardó su arma. Los jovenes agentes utilizaron los W.C.Minutos despues Saliendo en silencio.
Rada bajo la palanca y salió entre el grupo de muchachos. Al final del pasillo vio al inspector...el sabia. El sabía.
IV
Dias antes que el inspector. Viera salir del baño a Rada con el grupo de novatos ...
Esa misma noche en el más estricto silencio en el nuevo vehículo asignado a Jairmur. Cualquier cosa menos una fiesta. Una fiesta con los colegas de su esposa. Una fiesta con gentes a las que no quería saludar. Una fiesta donde no quería bailar. Una fiesta donde ya no estaba tan seguro de poder soportar junto a Shannon.. ¿Shannon?. La sentada a su lado. Dios mío....
Llegaron y ella en silencio caminó a su lado, tomando su brazo. Como siempre, con la naturalidad , con la confianza de una pareja.
Llegaron a la puerta y fueron recibidos por un elegante hombre. El dueño de la casa.. el enamorado de Shannon.
-Shannon. Viniste—dijo el hombre efusivamente ignorando olímpicamente a Jairmur..
-Mi esposo—presentó inmediatamente ella.
-Seguro. Adelante. Bienvenido—saludó el hombre invitando a entrar y sin dejar de admirar ni por un momento a la magnífica mujer.
Jairmur no pudo menos que resentir el hombre tan obvio.. ¿Con que también este era parte de los secretos?.
-Jairmur.. Que guapo—exclamó casi en sus oídos Magdalena, mirándola hambrienta, ignorando a su vez a Shannon.
--Hola—saludo seca y cortésmente el muchacho, entendiendo que habia una piedra adicional a su amargura de soportar la fiesta..—Supongo que conoces a mi esposa.
-Claro—saludo esta con envidia. Era evidente que era una montaña muy difícil de escalar..—
Shanon la saludó y ambos se sumergieron en la reunión, hablando sin hablar, compartiendo sin compartir hasta que les tocó en silencio bailar
En silencio bailaron, mirándose, preguntándose cómo habían llegado hasta aquí.
-¿Esto también es parte de Kristal, Magnolia O Shannon?.. Por qué creo que de ahora en adelante debo preguntar en qué fase de la vida de una de las tres estoy.
Shannon lo miro directo, dulce, bella.
--En la de la mujer que te ama por encima de cualquier cosa.No debes olvidarlo
--Déjame ayudarte. Déjame buscar la manera que queremos esto. Debes entender que ya no será igual—insistió Jairmur en la única conversación que lograba hilvanar junto a su esposa.
--Todo es igual. Nada ha cambiado. Excepto que me estoy dando cuenta que tengo que reforzar en cada instante nuestro amor.Peligrosa entendio las intenciones de la otra.
Terminó la canción y Jairmur entendió que nada estaba dicho ni explicado y que su mujer podía matar a Magdalena ,al doctor, y a toda la fiesta en cualquier momento..
Shannon le dio un suave beso, que indicaba "Propiedad privada", "No comparto".. Y así lo entendió Jairmur. Eso es lo que él ...una cartera, una pistola de un asesinado. Un trofeo más..
Mientras bailaban Magdalena y el Dr. Sifontes también lo hacían, se mantuvieron toda la canción viendo sin disimulo a la pareja.
--Creo que esa escalera es muy difícil de subir— susurró la joven, entendiendo que ambos para doblegar en algo la desilusión, esa misma noche se acostarían...
--Siempre entre dos es más fácil—dijo el hombre aspirando el perfume del cuello de la mujer.
Ella lo miró y le dijo.
--No creo que lo logre.. Yo sí.
-Cada quien tiene sus argumentos. Podemos convérsalo luego.
-Me gusta el vino Tatay de Cristóbal.
-Ese no—repuso el hombre.
La reunión fue intensificando y Shannon se vio obligada a retocar su maquillaje.
Magdalena entró detrás de ella. Era muy difícil. Pero muy difícil soportarla.
-tenemos algo en común.—dijo con una extraña y retadora sonrisa
Shannon continúo maquillándose mientras la otra la vea igualmente al espejo.
-Somos nuevas en la ciudad... --explicó neciamente, viendo que Shannon impertérrita seguía retocando su maquillaje.-- y como dicen pueblo pequeño infierno grande. Y es que hay que cuidarse. Los hombres todos son iguales en todos lados. No valoran lo que tienen, siempre buscando otras mujeres.
Ambas quedaron en silencio. Magdalena vio cómo ni un pelo salió fuera de lugar de Shannon. Esta simplemente terminó de maquillarse y salió del baño.
"Maldita creída. Te lo voy a quitar"
Una fiesta.Una reunión. La estadistica. El no. No es parte de la estadistica...
#@#
Jairmur entró a la cocina. Shannon lavaba los platos. Por precaución él se sentó en el extremo de la mesa. Sabía que no lo envenenaría. Por lo que había leído, destripaban con un bisturí, un hacha, un machete y a veces disparaban.
-¿Dónde está mi hijo?—preguntó ella repentinamente después de colocar simétricamente los platos en la platera.
-Lo lleve fuera de la ciudad. Debes entender. Tienes que tratar de razonar.
-No he hecho todo estos esfuerzos para estar al lado de mi hijo.Debistes consultarme
-No puede ser de otra forma.- respondio con cuidado.
-Claro. De un tiempo a esta parte me cuestionas en todo. Solo debo hacer tu santa voluntad. ¿Quién aporta más dinero aquí?. ¿Quién lleva todos los gastos aquí?.—dijo ella repentinamente sin verlo, dejando de fregar, con un pequeño tono agrio en su voz.
-Vaya. Vaya. Apenas iniciaste la subida del ascensor sacaste las uñas. ¿Eso tiene que ver con el Dr. ese, tan obvio?.
-Que yo sepa nunca te he dado motivos.-- respondio ella, francamente fuera de su serena actitud.
--Shannon. Los distes todos.-- respondio el, sin advertir la mirada de ella.
--Ahora discutimos. Sabía que apenas estuviésemos juntos ,el proceso de adaptación sería difícil.-- respondio con sus ojos azules oscureciendose.
--No es fácil convivir con una asesina en serie.-- respondio sin contenerse.
-No me insultes. Que te exhibes con esa mujer con pinta de callejera.
-Cuida tu lenguaje. Por lo menos creo que no anda descuartizando gente por ahí.
-Ah. También la defiendes—dijo Shannon ciega de celos y furia, agarrando un inmenso cuchillo de cocina.
Shannon se abalanzó sobre él gritándole y Jairmur sintió como se hundía en su pecho una y otra vez el puñal.
-Hago esto porque te amo. Eres mío y de más nadie—dijo Shannon con la horrible expresión asesina en su rostro.
5 CHAPTER NAME
-No piensa entregarlas a la justicia. Las va a vender—dijo Rada a Diana. Cuando en esa noche veían al "Esqueleto" salir del cine después de ver "Thor y el divorcio con Jane Foster IV", después caminar , entrar a un bar el cual repentinamente quedaba solo, después comprar cocaína y drogarse bajo un poste de luz, indiferente a una ciudad repentinamente sin malandros, ladrones, asaltantes y mal vivientes. Parecía ser el nuevo hogar del hombre araña y los vengadores.
-Pero eso es ilegal—exclamó Diana viendo intensamente al maleante que despreocupadamente caminaba. Hacia muy mal su papel de anzuelo. Veía temerosamente a ambos lados, se detenía. No se acercaba a las personas. Se devolvía constantemente por donde había pasado. Se montaba y bajaba del metro.
-No creo que suceda nada—continuó la joven—creo que hay por aquí cosas más interesantes que hacer.
Tú crees—dijo el joven policía, con el ímpetu de 24 años , cuando se estan al lado de un bellísimo y adorable cuerpo femenino.
I
--No. Shannon. No lo hagas—gritó Jairmur para despertar y sentarse ,respirando agitadamente en la cama.
Miró la cama. Estaba vacía. Con cuidado se levanto, y en silencio caminó por la casa oscura. Con cuidado abrió el cuarto del bebe. Este dormía tranquilo. Fue a la cocina y al baño. Shannon no estaba. Había salido a matar.
II
Llegó la mañana del Jueves. Un jueves donde el calor arreciaba ya. Era media mañana y la temperatura era fuerte.
"Esqueleto "caminó, desayuno en un puesto móvil donde no le quisieron cobrar. Fue a donde un proveedor de cocaína y este le lanzó un pomo y le tranco la ventana en las narices. 2 taxistas no lo quisieron llevar. Es que era un delincuente muy conocido y todos se alejaban de él como a un leproso. Aparte que era el único ladrón que se veían en la calle.
Llegó al quiosco de periódicos y chucherías.
--Hola "Gato feo" --saludo al vendedor. Pero este estaba de espaldas.
--Hola maricon—repitió "Esqueleto". Dame el Globovisión impreso. Quiero saber cómo defiende al gobierno hoy.
"Gato Feo" giro... No era "Gato Feo".
--Te pusiste bien "Buena"—dijo "Esqueleto". Miro mejor.. No puede ser....No puede ser....
"Gato feo" estaba amarrado en el piso del quiosco. Levantó asustado la cara y con desorbitados ojos lo mirò.
-Hola "Esqueleto" . Las noches siempre tienen un mañana. Hoy es hoy. Solo puedo decirte que estas muy feo para la foto.—dijo la voz. Una voz muy agradable... Tan agradable como la de su dueña. Una preciosa mujer...La reconoció...
-No. No....No— atinó a susurrar el "esqueleto" fascinado por aquella belleza.
La inmensa aguja entró por el lagrimal, paralizando completamente. La mano lo atrajo y lo dejo así. Paralizado, parado recostado al quiosco Después con cuidado fue desprendiendo las córneas. Introdujo otra aguja en el otro lagrimal.....
-No mires—ordenó ella al aterrorizado "Gato Feo"., mientras hacia su labor.
Un tata Magic diésel se estaciono y descendió un muchacho con paquetes de revistas. Habló con el vendedor del quiosco. Se despidió y el vendedor salió tranquilamente, le dieron dos palmaditas al "esqueleto" y se marcharon, introduciéndose en el atestada Av "Bill Clinton".
Rada vigilaba . La periodista se había marchado a orinar...Mujeres...siempre orinando.. Un rato antes, con los vidrios ahumados de las ventana del vehiculo subidas;habían hecho el amor ferozmente, como pudieron en el asiento de atrás del viejo Buick e Diésel.Mientras en la acera las personas caminaban apresuradas en sus actividades.
Vio la pequeña tata. Vio el muchacho entregar los periódicos. Vio al otro pagarle. Los vio conversar con "esqueleto". Se despidieron y se fueron. Pasaron por un lado de él y ni siquiera los vio... Dos minutos. ..¿Dónde estás..? Vaya que te demoras...
"esqueleto" todavía estás ahí.....
-Esto no está bien—dijo Rada descendiendo del auto, para ver a Diana venir con dos inmensas Coca colas Light.
-Claro. Como ya orinaste—dijo el muchacho volviendo a ver a "esqueleto".
-Me limpie...es que eres un caudal—dijo ella melosa l acercarse.
-"Esqueleto".?
-Allá está—dijo ella señalando con la mirada.
-No se mueve..
-Claro. Esta...
!Esta. Muerto!—gritó Rada, entendiéndolo todo, comenzando a correr hacia el quiosco seguido difícilmente por la muchacha con sus inmensos tacones.
III
"Esqueleto" quedo parado..Inmovilizado..Sin córneas, mientras el aterrorizado "Gato Feo" trataba de liberarse de las ataduras. Tenía los ojos desorbitados estaba en shock..No reconocía...no entendía.
¿Cómo era?¡ Cuando lego?. ¿Cómo se apoderaron del quiosco?..¿Fuiste cómplice?..¿Cuánto te pagaron?..
--Revisen las cámaras de seguridad.. Busquen y detengan a todos los tata Magic, detengas a todos los repartidores de periódicos. Todos los hoteles ..Todas las pensiones..Revisen..barricadas.,,,redadas..-- gritaba desaforado el inspector.
--Tenemos algo... Es la cinta de seguridad del edificio contiguo al quiosco.—dijo un sargento a García.
--¿El Tata?.
--Abandonado en el canal rápido.. Nadie vio nada. Ya la grúa lo trae.
--Revísenlo todo. Nadie dice nada si yo no lo apruebo.
El inspector García recibió el CD. Varios agentes lo acompañaron.
--Solo yo. No quiero cómplices de esas perras.
--¿Lo dice por nosotros?—protestó un agente.
--Sí. Por cada uno de ustedes. Ellas sabían, porque aquí hay un maldito soplón y lo voy a descubrir. Se los prometo.
Colocó el CD y vio claramente una imagen... Era de una mujer que había bajado de la Minivan...No se vio la otra que salió del quisco. Ni la conductora. Pero esta cometió un imperceptible error. Bella, pelo castaño corto...Sería fácil identificarla.... La colocó en la base de datos de identificación y pasaportes... en un minuto y medio la tenía..
--¿La identificó?.—preguntaron en coro los agentes cuando García salió del laboratorio.
--No—dijo García—sale una imagen muy borrosa.
--Pero podemos recuperarla en el laboratorio de los Federales.
--Por supuesto. Cuando yo diga—repuso García...
Minutos después llamó.
--Sí. La tengo. Tengo la dirección de su casa. –dijo al Teléfono.
6 CHAPTER NAME
Esa noche las tres estuvieron juntas. Cada uno con otro crimen más por separado. Cada una se abrazaron en silencio.. La estadística se había cerrado. Los nombres de todos los participantes, que fueron invitados a esa encerrona aquella noche fatídica, por el Baberto.. Todos los nombres en el laptop del maleante ahora habían sucumbido en su venganza. Y todos los que se interpusieron también fueron aniquilados, sin compasión, sin lástima
""Estás enamorada""....""Él todo lo sabe""..."La niña tiene los ojos de su papá".... Estaban excitadas. Estaban saciadas..."es violento cuando me ama"...."te daré un nuevo auto". "Él lo sabe"..."tiene una amante"...."me gusta la Coca-Cola light.". Las tres... Besos... Besos. Abrazos... Las tres.... "Me acosa"..."es mi trabajo"...
Las tres...
"Tus labios". "Te amo". "Yo también"
... Las tres.....
"Duerme". "Yo te cuido". "Yo también"..."es insaciable amándome".
Las tres...
"La estadística". "Está completa""...
I
Jairmur vio las noticias.
--Tu esposa es muy bonita. Pero muy tímida—dijo enfáticamente Magdalena.
"Debo renunciar al trabajo. Llevarme lejos el niño"...
-Oye..Lelo.. Se ve que tu esposa te sorbió los sesos—
-Perdón—dijo Jairmur volviendo a la realidad—Estoy cansado..
-Aja. Combates nocturnos—dijo provocativamente Magdalena, con la pose de aquí también hay.
Jairmur optó por no contestar.
"Ya veo que se te pegó lo de tu mujer—dijo la otra batiéndose.
El Doctor Sifontes no era la gran cosota.. Quedo con muchas ganas de más.
.Jairmur. Estúpido. --Musitó la mujer.
II
Miguel vio las dos Range Rover Autobiagrafity entrar violentamente y estacionarse.
Eran hombres de muy mal aspecto los que descendieron.
Buenos días—saludo con precaución Miguel. Él tenía dinero. Pero nunca llamó la atención. En la zona todos sabían que era un simple hombre de trabajo que producía, 670000 pollos cada 45 días. Más nada.
-¿Dónde está Miosotis?.
-¿Miosotis?.
-Si idiota. No te hagas.. Miosotis... Susana Gálvez. O como tú la conoces. Lupe..
-Oiga amigo. Más respeto con mi esposa.
-¿Tu esposa?. Este marico no sabe a quién tiene de esposa—dijo el hombre con la cara llena de huecos , haciendo estallar un soez coro de risas.
En ese momento, la servicio entró con la niña en brazos. Fue un error, pero atraída por la curiosidad de tantas camionetas de lujo se asomó.
-La niña... eso es --dijo el hombre, pero Miguel se interpuso, él lo empujó, Miguel lo golpeó y le dispararon 3 veces, dándole un brutal puñetazo a la servicio y tomando la niña..
Mientras Miguel caía, en esos microsegundos, antes de desmayarse, vio los ojos de su hija. Le encantaba que tuviera los ojos de diferente color. Pero uno de los ojos. Era conocido.. ¿Por qué diablos uno de los ojos de mi niña es del color de los ojos de Jairmur?
-Esperaremos.
-Mejor que no—dijo uno de los delincuentes al ver los obreros y empleados atraídos por los disparos y armando con todo lo que tenía.
Los hombres dispararon a los obreros, pero se vieron obligados a huir.
Uno de los hombres tomó el IPhone de Miguel y lo desbloqueo, viendo el listado de contactos.
-Miguel. Hermano. Le dispararon a Miguel rápido.. Ayuda.. Ayuda—gritaron todos—Se llevaron la niña.
Como pudieron se llevaron a Miguel a una camioneta, seguido por todos.
III
En la tercera noche después del asesinato del "esqueleto", un camión del aseo urbano salió de la ciudad hacia la estación de reciclaje y productora de electricidad. En el camino se detuvieron y dejaron que el camión fuera por un inmenso barranco. Luego entraron en el monte y llegaron a un sitio donde estaba algo cubierto de paja. Con cuidado lo destaparon y un Dodge Satélite Diésel apareció. Se introdujeron en él, internándose en la oscura carretera.
El teléfono de Miosotis sonó
-Hola Puta.. Tenemos algo por aquí para ti.—dijo la desconocida voz.
Miro el número. Era de Miguel
La joven escuchó en silencio el llanto de su hija. No contestó. Coloco el iPhone entre su rostro y el de Magnolia. Ambas escuchaban el llanto de la niña.
-Creo que el imbécil de tu marido va a pasar a mejor vida.. Pero tenemos este paquete tuyo...Nos debes. Y mucho. Alguien quiere hablar contigo. Necesito que traigas adonde te diga la basura de Rita. Te conviene y podrás recibir de nuevo tu saco de mierda. Te llamaré luego.
#!#
El Inspector García maldijo y gritó todas las grosería habidas y por haber. Alguien lo contó Todo. Tenía que ser la periodista esa con cara de yo no fui.
Las Flores de La Muerte habían asesinado delante de toda la policía. Un hombre malherido.. En el hospital enseñaron la foto, también dijeron que le habían secuestrado su hija y su esposa no aparecía por ninguna parte. Igualmente, enseñaron la foto de ella. Precisamente Lupe. Miosotis.. Nadie los conectaba. Pero sería cosa de horas.
-Rada...rada—gritó desaforadamente.
Rada llegó y el Inspector lo miró torvamente.
-Mira niñito novato. Hiciste las cosas bien mal y dañaste un caso que tiene muchos policías muertos.
-Usted quería venderlas—acusó el joven.
-No. Pedazo de idiota.. Esas tipas las consideran unas héroes nacionales. No había juez en este país que las condenara. Y mis colegas...tus colegas se quedarán muertos impunemente.-.Simplemente las entregaría a alguien quien si haría justicia.
-Y usted cobraría mucho dinero. Supongo..
-Idiota... Pendejo—le dijo el enfurecido policía—Llámame a la periodista chismosa esa tuya , que ya todo el mundo sabe que te la estás pegando, en vez de cumplir tu deber.
El joven la llamó. Pero no respondió.
-¿Qué pasa?..
-No responde.
-Llama a su base. Le voy a dar inmediatamente una mala recomendación. Aquí no entra más.-- Dijo el hombre, buscando el teléfono del "Entrepito" de Parapara de Ortiz.
Habló unos minutos. Luego casi estrelló su celular contra el piso.
Rada lo miro en silencio.
-No existe esa periodista. Diana Lotz no existe en ese periódico—dijo con ira el inspector
Rada se quedó en una sola pieza.... Su interés en el caso. Su apasionada forma de hacer el amor. Sus constantes llamadas y conversaciones por teléfono. El día de la muerte de esqueleto. No estaba....
-Idiota—le dijo empujándolo el Inspector—Sal de mi vista.
-Me engaño—dijo quedamente el muchacho...es..
-Diana Lotz Una de Las Flores de la Muerte—le gritó desde la puerta el Inspector.- Siempre estuvo aquí
.
"Todo se fue al diablo. Para que el ridículo no sea mayor tengo que enseñar la foto de Miosotis... Esto va a ser terrible"
Papa Dios " Se preparó.. Contrato dos grupos de sicarios llaneros caribeños antillanos . Repartió fusiles El TAR-21 con municiones ilimitadas, granadas, 5 El EBR.
Sabía que venían. Pero un aire distinto inspiró de repente. No tenía miedo. Se había enfrentado a los ejércitos y policías de Vichada, Guayaquil, Puerto Maldonado y Maracaybo, teniendo resultados variopintos. Pero estaba en su hacienda , con su negocio y 9 agentes de la DEA enterrados en el patio.
"Conmigo no pueden"..
Miro la niña. Muy linda. La criaría como propia. Sería asesina. Pero a su servicio... tenía ojos diferentes. Heterocromia. Lo se...
Ahora la gente celebraba la última incursión. Un asesino, drogadicto y narcotraficante menos. Una manifestación frente a la policía pedía que las nombraran policías honorarias de la ciudad. Y es que mientras se sabía que venían hubo paz y tranquilidad
Pero conmigo se acabó el juego
II
"papa dios "durmió tranquilamente. Se despertó.
Ya las habían llamado. Ya ellas sabían dónde tenían que venir. Y cómo debían entregarse. Sino la chiquita lo pagaría...
La prensa había descubierto primero que la policía las fotografías de las Flores. Por Miguel y al revisar su cartera. Las fotos actuales.. Delirio en la gente, entrevistas. La policía cuidando con un candado al malherido. Jairmur fuera de su trabajo. Precisamente el hijo del inspector asesinado es el esposo. No sabía. Nadie sabía..El Dr Sifontes aterrado. Magdalena huyó asustada.. la próxima sería ella en cualquier momento. Por haberse fijado en el marido de una asesina psicópata en serie.
Las Tres...""mi hija....excitada...rabia..Rabia..Las tres. "Mi hija". "Estoy enamorada". El auto...un cuartel....militares....un cuartel...las tres...las aletas de la nariz...besos..."mi esposo".. "Miguel herido." Rabia...odio. Rabia...sangre.....matar..
"Papa Dios " se levantó...el silencio era absoluto. Todo tranquilo. En paz...
--Mi café..¿Qué pasa con mi café?—preguntó el hombre con disgusto.. Vio la mesita portatil..sus pastillas para la diabetes y la tensión. Su tetera humeante de cafe.. Fuerte..negro..sin azucar..como se toma en Apure y Porto Velho ..Se las tomó...Una agradable sensacion de comodidad....
Sus movimientos se hicieron pesados...¿Un infarto?. Tengo el azúcar alta...mis piernaaaaaaaaaaaaasss.....¿dónde estoy?...Ellas...ellas...
Despertó sentado en su amplio sofá en su lujosa sala de la imponente casa colonial
. Se incorporó y fue hasta el comedor..Se detuvo intespectivamente... Vio Torsos, vio brazos. Retrocedió aterrado... buscó salir al terreno. Sus sicarios... vio el incendio gigantesco que arrasaba su laboratorio de sustancias, sus depósitos explotaban ....vio sus lujosos autos incendiándose, su helicóptero también estaba en llamas.. Comenzó a correr a la carretera...Entendio...tenía que huir. Quería gritar.. Veía los cadáveres de sus guardias..descuartizados...regados por todos lados...... Veía todo su ganado salir en manada incontenible por la carretera de tierra... Sus empleados del laboratorio de fueron destrozados a tiros y machetazos; Miro y ahi estaban cerrandole el camino. Las vio...paradas las tres. Bañadas en sangre, descalzas, nada mas con un short... sin camisas...sus pelos goteaban la sangre de sus victimas..
Rodeadas por sus perros asesinos, quienes afectuosamente las saludaban.Se identificaban.Eran iguales. Tan asesinas como ellos.
Ellas le regalaron la sonrisa que siempre era lo último que veían sus víctimas. Eran jóvenes... Eran bellas...
Una de ellas tenía un bebe en brazos.La niña con la misma mirada.
"Una maldita serpiente de cascabel"
El terror lo paralizó. Sus hombres. Todos.. Vio la otra...tenía una cabeza en las manos. Era la de "Soldado Grazón"
¿Usted fue quien me llamó?-- Dijo la muchacha con el niño en brazos.
Cayo de rodillas. No podía hablar. Siempre quiso morir como los hombres. No envuelto en estiércol y orines....lloro.
--Tu nombre aparece en el laptop de "baberto".
--Yo no conozco a Baberto..-- atino a decir
Pero el a ti sí—dijo Jazmín con una sonrisa y recibió de la rubia un machete afilado—Mi querido suegro....Mirame... Mirame ... mirame.. Me gusta que me vean
#@#
Horas despuesLa policía llegó a la hacienda. Ya las llamas lo consumían todo. No había nada que hacer. Guerra entre bandas. Una organización sumamente poderosa o la DEa habían dado de baja al "Papa Dios" y a sus 37 criminales. Destruido los laboratorios y los pobladores dijeron que una preciosa morena había lanzado paquetes a diestra y siniestra de dólares y se fueron en tres Camiones trailer llenos de quien sabe quien, peto que de los mismos caían paquetes de 100 $ por toda la carretera. se suponía que se habían llevado una indeterminada cantidad de lingotes de oro, Dólares y euros. En fin una incalculable fortuna...
Epilogo.
Han pasado 3 años.. El Inspector García huyó, está escondido quien sabe adonde.. Jairmur vive en un pequeño apartamento. Trabajaba llevando la contabilidad a pequeños negocios y cuidando a su hijo...
Miguel Sobrevivió. No pudo creer nada de lo que la policía les dijo. Era mentira. Lupe era incapaz de matar ni una mosca. La interpol tenía un código rojo para las peligrosas asesinas. No pudieron conectarlas con la destrucción de la Banda de "Papa Dios". No se encontraba ni el dinero.ni el cadáver de "papadios".
De alguna forma el agente Rada entendió que ellas no le harian daño..
consiguió una vez una nota en su cama que le preguntaba con una letra muy bella.
¿Entre las Magnolias, Miosotis y Jazmines cuales te gustan más?.
Los jazmines.-- Escribió y desecho el papel.
I
Una noche de verano, con mucho calor Jairmur tenía un sueño inquieto. Debía dos meses de alquiler. Había tenido una muy fuerte gripe y estaba atrasado en el seguro social.. Tenía que esforzarse. Había aumentado el precio de la luz, el gas y la mensualidad del kínder.
Se sentó asustado en la cama. Había despertado violentamente.- Ella estaba parada en lo oscuro.
No dijo nada. La exquisita fragancia que siempre precedía a Shannon lo había alertado.
Mi único enamorado. Jairmur. Mi bello. Debo leerle los cuentos para dormir a nuestro hijo—dijo ella besándole los labios al aterrorizado esposo....
Miguel vendió la granja.. Un nudo en la garganta lo hacía llorar. Ahora estaba lejos. Muy lejos. También era víctima del calor. Casi no comía. No quería enamorarse mas..Lupe. Lupe fue lo más bello en su vida.. Ahora sin ella ni su hija. ¡Que importaban las cosas¡.. Camino con dificultad hacia la cocina. Las secuelas de los disparos...sin afeitarse. Sin bañarse. Abrió la nevera. Pocas cervezas. Destapo una Unibroue Grand Reserva. Un lujo que no se daba desde tanto tiempo atrás. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Con rabia se las quitó.
Giro sobre sí mismo. Ella estaba sentada ahí en lo oscuro.
Lupe...
Estaba con su hija.. se levantó en silencio y le tocó la cara.
Mira mi amor...tu papa....—la niñita en lo oscuro beso la áspera mejilla, del paralizado hombre
El agente Sertorio Rada quedó dolido, despechado, enamorado.. En todo este tiempo le dijeron que estuvo junto a las terribles asesinas y logró sobrevivir. Pero es que nunca una joven tan dulce y bella podía serlo. Por las descripciones y las imágenes de las cámaras dedujeron que era Jazmín. Rita...la que nunca lograba conseguir un amor...Azahar
Azahar—dijo el joven terminado de bañarse—Había tenido un turno terrible de sábado por la noche. Solo quería dormir. Se había mudado varias veces. No por ella ..sus jefes le decían que tenía que tomar todas las precauciones. Que podía ser asesinado en cualquier momento..
Salió del cuarto y Diana,Emma Jazmín. Rita...le sonrió, con la mirada brillante..Queria sexo..El tenia que darselo....Se jugaba la vida si no lo hacía
.Final
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