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lunes, 2 de junio de 2025

El Corazón de Jade .libro III.

Novelas Por Capitulos







I

I

Li Wei miró a Mei Lin

Y es que cuando Mei Lin se ponía así es que quería

Y es que cuando Mei Lin se ponía así es que quería....A pesar de ya tener dos hijos... El voraz apetito de ambos no disminuía, y ambos dejaban en principiantes a cuál quier película porno extrema....

Y siempre terminaban así, abrazados, enamorados, como el primer día..y es que en estos tres años Wei Li era extraordinariamente apetecido, y la rellenita Mei Lin impactaba y mucho ..


Capítulo 1

Capítulo 1





Capítulo 1: El Despertar del Corazón de Jade

El amanecer en Shanghai, 2025, llegaba con una sinfonía de luces y sonidos. Los rascacielos de cristal y acero reflejaban los primeros rayos del sol mientras los drones de reparto surcaban el cielo entre edificios, transportando desayunos y paquetes a los habitantes de la ciudad más poblada de China.

En el piso 87 de la Torre Perla Oriental Residencial, Mei Lin se despertó sobresaltada, con el corazón latiendo desbocado y la frente perlada de sudor. 





A su lado, Wei Li roncaba plácidamente, ajeno al tumulto interior de su compañera. La luz azulada de la pantalla de seguridad proyectaba sombras fantasmales sobre el rostro de Mei Lin, acentuando sus rasgos delicados pero firmes, propios de una mujer que había enfrentado más peligros de los que cualquiera podría imaginar.

"Wei Li", susurró, sacudiendo suavemente el hombro de su compañero. "Wei Li, despierta".

El ingeniero de software murmuró algo ininteligible y se dio la vuelta, abrazando la almohada como si fuera un tesoro invaluable. Mei Lin puso los ojos en blanco. Para ser uno de los programadores más brillantes de Asia, Wei Li tenía el sueño sorprendentemente pesado.

"¡Wei Li!", exclamó con más fuerza, esta vez acompañando su llamado con un certero codazo en las costillas.

"¡Ay! ¿Qué? ¿Quién? ¿Dónde?",-- Wei Li se incorporó de golpe, con los ojos desorbitados y el cabello apuntando en todas direcciones. "¿Nos atacan? ¿Es otro demonio? ¿O tu ex-novio de la dinastía Ming?"

Mei Lin no pudo evitar sonreír a pesar de su inquietud. Wei Li siempre había tenido ese efecto en ella, incluso en los momentos más tensos.

"No es ningún ex-novio", respondió, dándole un ligero golpe en el hombro. "Y ya te he dicho mil veces que nunca salí con nadie durante la dinastía Ming. Eso fue hace quinientos años, y yo solo he viajado hasta el siglo XVIII".

"Detalles, detalles", murmuró Wei Li, frotándose los ojos y buscando a tientas sus gafas inteligentes en la mesita de noche. "¿Qué hora es? El sistema debería haberme despertado a las 7:30 para la videoconferencia con Silicon Valley".

"Son las 5:17", respondió Mei Lin, levantándose de la cama y caminando hacia el ventanal que ocupaba toda la pared este del apartamento. Con un gesto de su mano, las persianas inteligentes se retrajeron, revelando el impresionante skyline de Shanghai bañado por la luz dorada del amanecer.




--"¿Las cinco? ¿En serio? Mei Lin, sabes que no funciono correctamente hasta después de las siete y al menos dos tazas de café", protestó Wei Li, dejándose caer nuevamente sobre las almohadas.

Pero Mei Lin no lo escuchaba. Su atención estaba completamente capturada por algo que sostenía entre sus manos. Wei Li entrecerró los ojos, intentando enfocar sin sus gafas.

"¿Eso es...?"

"Sí", respondió Mei Lin con un hilo de voz. "El Corazón de Jade. Está brillando de nuevo".

Wei Li saltó de la cama como si hubiera recibido una descarga eléctrica, tropezando con las sábanas y casi cayendo de bruces antes de recuperar el equilibrio. En tres zancadas estuvo junto a Mei Lin, observando con asombro el objeto que ella sostenía.

Era una piedra de jade del tamaño de un puño, tallada en forma de corazón humano anatómicamente correcto, con venas y arterias representadas con inquietante precisión. Lo más extraordinario, sin embargo, era el suave resplandor verde que emanaba de su interior, pulsando como si estuviera vivo.

"Pensé que habíamos acordado guardarlo en la caja de seguridad cuántica", dijo Wei Li, ajustándose las gafas que finalmente había encontrado.

"Y ahí estaba", respondió Mei Lin sin apartar la mirada del jade. "Hasta anoche. Lo soñé, Wei Li. Soñé con él llamándome, y cuando desperté, estaba aquí, en mis manos".

Wei Li frunció el ceño. Después de dos aventuras con aquel artefacto místico, había aprendido a no subestimar sus poderes ni a cuestionar las conexiones que tenía con Mei Lin.

"¿Qué viste en el sueño?"--, preguntó, activando discretamente la grabadora de sus gafas. Si algo había aprendido como ingeniero de software, era que siempre debía documentar los fenómenos inexplicables.

Mei Lin cerró los ojos, intentando recuperar las imágenes que habían poblado su sueño.

"Nieve", dijo finalmente. "Mucha nieve. Una mansión antigua, con techos curvados y columnas rojas. Personas vestidas con ropas de la dinastía Qing. Y una voz... una voz que me llamaba por un nombre que no era el mío, pero que de alguna manera sabía que me pertenecía".

"¿Qué nombre?", preguntó Wei Li, cada vez más intrigado.

"Lin Mei Hua",-- respondió ella, abriendo los ojos. --"Me llamaban Lin Mei Hua, y era... era importante. Tenía algo valioso, algo que dejé escondido".

Wei Li se pasó una mano por el cabello, desordenándolo aún más si eso era posible.

"¿Crees que es otro viaje en el tiempo? Porque, sinceramente, aún no me he recuperado del último. Todavía tengo pesadillas con esos monjes guerreros y sus espadas que violaban todas las leyes de la física".

Mei Lin sonrió débilmente.

"No lo sé con certeza, pero...", su voz se apagó cuando el jade en sus manos pulsó con más fuerza, proyectando imágenes tridimensionales en el aire frente a ellos.

Ambos contuvieron la respiración mientras observaban la escena que se desarrollaba: una joven que era el vivo retrato de Mei Lin, vestida con elaboradas ropas de seda, escondía algo en un compartimento secreto detrás de un panel en una habitación lujosamente decorada. La imagen cambió, mostrando la misma habitación, pero vacía y cubierta de polvo, como si hubieran pasado años. Luego, una sucesión rápida de imágenes: nieve cayendo sobre un paisaje montañoso, un anciano de aspecto siniestro inclinado sobre extraños artefactos, una hermosa mujer con el rostro idéntico al de la actriz Zhao Liying llorando junto a una ventana, y finalmente, un resplandor verde que lo envolvió todo antes de que las imágenes desaparecieran.

"Bueno",-- dijo Wei Li después de un largo silencio, "supongo que cancelaré mi videoconferencia con Silicon Valley".

Mei Lin asintió distraídamente, su mente procesando lo que acababa de ver.

"Tenemos que ir", dijo finalmente. "Tengo que recuperar lo que dejé allí".

"¿Y dónde es 'allí' exactamente?", --preguntó Wei Li, aunque ya sospechaba la respuesta.

"China, provincia de Yunnan, año 1700", respondió Mei Lin con una certeza que no admitía discusión. "Durante el reinado del Emperador Kangxi".

Wei Li suspiró profundamente.

"Por supuesto. No podía ser Hawaii en 2023, tenía que ser la China imperial en pleno invierno". Se dejó caer en el borde de la cama, resignado. "¿Al menos podemos desayunar antes de embarcarnos en otra aventura potencialmente mortal?"

Mei Lin sonrió, esta vez con más calidez, y se acercó para depositar un beso en la frente de Wei Li.

"Claro que sí. Incluso te dejaré tomar tres tazas de café en lugar de dos".

"Qué generosa", murmuró Wei Li, pero le devolvió la sonrisa. "Supongo que debería empacar mi kit de supervivencia para viajes en el tiempo".

"Sería lo más sensato", asintió Mei Lin, colocando cuidadosamente el Corazón de Jade sobre la mesita de noche. "Y esta vez, nada de llevar tu teléfono cuántico. Casi causas un colapso temporal la última vez cuando intentaste conectarte al Wi-Fi del siglo XIX".

"¡Era puramente con fines de investigación!", protestó Wei Li. "Además, ¿cómo iba a saber que mi intento de crear una red inalámbrica rudimentaria atraería la atención de esos monjes tecnófobos?"

Mei Lin puso los ojos en blanco mientras se dirigía al baño.

"Solo empaca lo esencial. Y por esencial me refiero a cosas que no alterarán el curso de la historia ni provocarán una paradoja temporal".

"Aguafiestas", murmuró Wei Li, pero ya estaba mentalmente haciendo una lista de lo que necesitarían. Esta vez estaría preparado. No más improvisar traductores con palitos de bambú y cuerdas, no más intentar explicar conceptos de programación a personas que creían que la electricidad era magia.

Mientras Mei Lin se duchaba, Wei Li se acercó a la ventana y contempló el Shanghai futurista que se extendía ante él. Rascacielos que desafiaban la gravedad, vehículos autónomos deslizándose por las calles, drones publicitarios proyectando hologramas en el cielo matutino. Todo tan familiar y, sin embargo, pronto estaría a más de tres siglos de distancia.

"Al menos esta vez sé en lo que me estoy metiendo", se dijo a sí mismo, aunque sin mucha convicción.

El Corazón de Jade pulsó suavemente sobre la mesita, como si estuviera riéndose de su ingenuidad.

Cuatro horas más tarde, el apartamento de Mei Lin y Wei Li parecía el almacén de una tienda de camping. Mochilas, sacos de dormir ultraligeros, ropa térmica, botiquines de primeros auxilios, purificadores de agua,un cargador eléctrico solar,desodorante y crema dental, y una cantidad absurda de barras energéticas se amontonaban en el suelo de la sala de estar.

"¿En serio necesitamos todo esto?", preguntó Mei Lin, arqueando una ceja mientras observaba a Wei Li intentando comprimir un saco de dormir hasta reducirlo al tamaño de una lata de refresco.

"La última vez casi morimos congelados, ¿recuerdas?", respondió él sin levantar la vista de su tarea. "No pienso pasar por eso de nuevo. Además, he mejorado mi kit de supervivencia. Mira esto".

Sacó de su bolsillo lo que parecía un simple bolígrafo metálico.

"Parece un bolígrafo normal", dijo Mei Lin, sin impresionarse.

"Exacto. Pero es mucho más". Wei Li giró la punta del bolígrafo y este se transformó, desplegando una pequeña pantalla y un teclado holográfico. "Computadora cuántica en miniatura, completamente autónoma, con energía solar y capacidad para analizar cualquier sustancia, traducir idiomas antiguos, y lo mejor de todo: ¡tiene todos los episodios de 'El Gran Chef Chino' descargados!"

Mei Lin lo miró fijamente.

"¿Llevaste meses desarrollando una tecnología revolucionaria solo para poder ver tu programa de cocina favorito mientras viajamos en el tiempo?"

Wei Li pareció ofendido.

"No solo para eso. También puede hacer cálculos astronómicos precisos, lo que nos ayudará a determinar exactamente cuándo estamos. Y tiene un mapa estelar completo, por si necesitamos orientarnos".

"Impresionante", concedió Mei Lin. "¿Y has pensado en cómo vamos a explicar todas estas cosas del siglo XXI si alguien las ve en la China imperial?"

Wei Li sonrió con suficiencia.

"Por supuesto. Todo está diseñado para parecer objetos de la época si alguien más los mira. Es una aplicación práctica de la teoría de campos de percepción selectiva que desarrollé el año pasado".

"A veces olvido que eres un genio", dijo Mei Lin, genuinamente impresionada.

"Solo a veces", respondió Wei Li con una sonrisa. "El resto del tiempo soy simplemente el tipo que no puede encontrar sus calcetines por la mañana".

Mei Lin se rio y se acercó para besarlo suavemente.

"Por eso te quiero. Genio y despistado en un solo paquete".

Wei Li la abrazó, disfrutando del momento de calma antes de la tormenta que seguramente les esperaba.

"¿Estás segura de esto?", preguntó en voz baja. "La última vez fue... intenso".

Mei Lin asintió contra su pecho.

"Tengo que ir. Siento que hay algo importante esperándome allí, algo que dejé inconcluso".

"Entonces iremos", dijo Wei Li con firmeza. "Pero esta vez, nada de separarnos. Permanecemos juntos pase lo que pase".

"Trato hecho", acordó Mei Lin, separándose para mirarlo a los ojos. "¿Listo para otro viaje al pasado, ingeniero?"

Wei Li suspiró dramáticamente.

"Supongo que Silicon Valley tendrá que esperar. De nuevo".

Mei Lin sonrió y se dirigió al dormitorio para recuperar el Corazón de Jade. Cuando regresó, lo sostenía con ambas manos, su resplandor verde más intenso que nunca.

"¿Recuerdas cómo funciona?", preguntó Wei Li, ajustándose la mochila a la espalda.

"Más o menos", respondió Mei Lin. "La última vez tuvimos que sincronizar nuestros latidos con los pulsos del jade".

"Y concentrarnos en el lugar y tiempo específicos", añadió Wei Li. "Aunque, sinceramente, creo que el jade tiene más control sobre el destino de lo que nos gustaría admitir".

Mei Lin asintió, colocando el artefacto entre ambos.

"Yunnan, 1700", dijo con voz clara. "La mansión de Lin Mei Hua".

Ambos colocaron sus manos sobre el Corazón de Jade y cerraron los ojos, concentrándose en acompasar su respiración. Lentamente, los latidos de sus corazones comenzaron a sincronizarse con los pulsos luminosos del jade, que se hacían cada vez más rápidos e intensos.

La habitación comenzó a girar a su alrededor, primero lentamente y luego con velocidad vertiginosa. Wei Li sintió la familiar sensación de caída libre en su estómago, mientras que Mei Lin experimentaba lo que siempre describía como "ser estirada en todas direcciones a la vez".

El resplandor verde se intensificó hasta envolverlos por completo, cegándolos momentáneamente. Hubo un sonido como de cristal rompiéndose, un tirón violento, y luego...

Frío. Un frío tan intenso que quemaba la piel y congelaba el aliento en el aire. Wei Li abrió los ojos y se encontró de rodillas en medio de lo que parecía un bosque nevado. A su lado, Mei Lin ya estaba de pie, observando sus alrededores con expresión alerta.

"¿Estamos...?", comenzó Wei Li, pero un violento estornudo interrumpió su pregunta.

"Sí", confirmó Mei Lin, ayudándolo a levantarse. "Yunnan, 1700. Y por lo que veo, en plena tormenta de nieve".

Efectivamente, copos de nieve caían densamente a su alrededor, acumulándose rápidamente sobre sus hombros y cabezas. El viento aullaba entre los árboles, transportando más nieve y un frío que penetraba hasta los huesos.

"Maravilloso", murmuró Wei Li, sacando rápidamente de su mochila dos capas térmicas que parecían simples abrigos de piel. "Justo como lo recordaba: inhóspito y potencialmente mortal".

Mei Lin aceptó la capa que le ofrecía, pero su atención estaba fija en algo que se vislumbraba entre los árboles.

"Wei Li", dijo, señalando hacia adelante. "Mira".

A través de la cortina de nieve, apenas visible en la distancia, se alzaba una imponente estructura. Techos curvados con tejas de cerámica, columnas rojas, y muros blancos: una mansión tradicional china de proporciones considerables.

"La mansión de Lin Mei Hua", susurró Mei Lin. "Mi mansión".

Wei Li se ajustó la capa y comprobó que el Corazón de Jade estuviera seguro en el bolsillo interior de su abrigo.

"Bueno", dijo con una sonrisa forzada, "supongo que deberíamos presentarnos. Espero que tu otro yo sea hospitalaria".

"Técnicamente, yo soy su reencarnación, no su otro yo", corrigió Mei Lin automáticamente, comenzando a avanzar hacia la mansión.

"Detalles, detalles", respondió Wei Li, siguiéndola mientras intentaba no hundirse demasiado en la nieve. "Solo espero que esta vez no nos confundan con espías, demonios, o peor aún, recaudadores de impuestos".

Mei Lin sonrió a pesar de la situación.

"No prometo nada. Pero al menos esta vez sabemos a lo que nos enfrentamos".

"¿Lo sabemos?", preguntó Wei Li, pero Mei Lin ya se había adelantado, moviéndose con la gracia y determinación que siempre lo habían cautivado.

Con un suspiro de resignación, Wei Li ajustó su mochila y la siguió hacia la mansión, hacia el pasado, hacia lo desconocido. El Corazón de Jade pulsaba suavemente contra su pecho, como un segundo corazón, guiándolos hacia una aventura que ninguno de los dos podía imaginar.

Lo que no sabían era que, desde una ventana de la mansión, alguien ya los observaba. Un hombre alto y apuesto, con rasgos que recordaban sorprendentemente al actor Xu Kai, entrecerraba los ojos intentando distinguir las figuras que se acercaban a través de la tormenta.

"Lin Mei Hua", murmuró para sí mismo, su aliento empañando el cristal de la ventana. "Has vuelto".


Capítulo 2: La Mansión Ancestral

Capítulo 2: La Mansión Ancestral

El viento cortante azotaba los rostros de Mei Lin y Wei Li mientras avanzaban con dificultad por el sendero nevado. La tormenta había arreciado, convirtiendo lo que debería haber sido un corto paseo hasta la mansión en una odisea de proporciones épicas.


"¡Esto me recuerda a aquella vez que intentamos escalar el Monte Huangshan durante un tifón!", gritó Wei Li para hacerse oír por encima del aullido del viento.


"¡Nunca hemos escalado el Monte Huangshan durante un tifón!", respondió Mei Lin, entrecerrando los ojos para protegerse de los copos de nieve que parecían pequeñas dagas heladas.


"¡Lo sé! ¡Por eso dije 'intentamos'!", replicó Wei Li con una sonrisa congelada. "¡Esto es igual de mala idea!"


Mei Lin no pudo evitar sonreír a pesar de la situación. Wei Li siempre había tenido ese don: encontrar humor incluso en las circunstancias más adversas. Era una de las muchas razones por las que lo amaba, aunque en ese momento preciso, mientras luchaba contra una ventisca del siglo XVIII, se preguntaba si no debería haber elegido a alguien menos propenso a meterse en situaciones peligrosas, olvidando que ella era el origen de cuánta situación peligrosa existía.



La mansión se alzaba ante ellos, cada vez más cercana, como un faro en medio de la tormenta. A medida que se aproximaban, los detalles arquitectónicos se hacían más evidentes: los elaborados tallados en madera bajo los aleros, los faroles rojos que colgaban a ambos lados de la entrada principal, las estatuas de leones guardianes cubiertas parcialmente por la nieve.


"Es exactamente como en mi sueño", murmuró Mei Lin, sintiendo una extraña mezcla de familiaridad y desconcierto.


"¿Tu sueño incluía congelarnos hasta morir antes de llegar a la puerta?", preguntó Wei Li, frotándose las manos enguantadas.


Antes de que Mei Lin pudiera responder, la imponente puerta principal de la mansión se abrió de golpe. Una figura alta y esbelta emergió, avanzando con determinación hacia ellos a través de la nieve. A medida que se acercaba, Wei Li pudo distinguir que se trataba de un hombre joven, vestido con elegantes ropas de guerrero en tonos rojos y dorados. Su rostro, sorprendentemente similar al del actor Xu Kai, mostraba una expresión de asombro e incredulidad.


"¿Lin Mei Hua?", --exclamó el hombre, deteniéndose a pocos pasos de ellos. Sus ojos, intensos y penetrantes, estaban fijos en Mei Lin como si estuviera contemplando un fantasma.


Mei Lin se quedó inmóvil, sintiendo una extraña resonancia en su interior al escuchar ese nombre. Era como si una parte dormida de ella despertara súbitamente.


"Yo...", comenzó, pero se detuvo, insegura de cómo responder.


El guerrero dio un paso más hacia ella, ignorando completamente a Wei Li.


"Has vuelto", dijo en un tono que mezclaba asombro, alivio y algo más que Wei Li no pudo identificar pero que no le gustó en absoluto. "Después de todos estos meses... has vuelto".


Wei Li carraspeó sonoramente, interponiéndose sutilmente entre Mei Lin y el recién llegado.


"Disculpa, pero creo que hay un malentendido aquí. Somos viajeros perdidos en la tormenta y buscamos refugio. Yo soy Wei Li, y ella es..."


"Lin Mei Hua", ---completó el guerrero, sin apartar la mirada de Mei Lin. "La hija del General Lin y heredera de esta mansión".. sin completar el " ella es la dueña absoluta de mi corazón y vida"


Wei Li miró a Mei Lin con una ceja arqueada, como diciendo "¿algo que quieras compartir?". Ella le devolvió una mirada que claramente significaba "te lo explicaré después".


"Mi nombre es Mei Lin", dijo finalmente, dirigiéndose al guerrero. "Y como ha dicho mi compañero, somos viajeros buscando refugio de la tormenta".


El guerrero frunció el ceño, confundido.


"Pero eres idéntica a ella. Hasta la más pequeña marca en tu rostro...", extendió una mano como si quisiera tocar la mejilla de Mei Lin, pero se detuvo al ver la expresión de Wei Li, que había pasado de amistosa a potencialmente homicida en una fracción de segundo.


"Quizás deberíamos continuar esta conversación dentro", sugirió Mei Lin diplomáticamente, señalando hacia la mansión. "La tormenta está empeorando".


Como para enfatizar sus palabras, una ráfaga particularmente violenta de viento y nieve los golpeó, casi derribando a Wei Li.


El guerrero pareció salir de su trance y asintió.


"Por supuesto. Soy Zhao Yun, capitán de la guardia de la familia Lin. Por favor, síganme".


Se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la mansión. Mei Lin y Wei Li intercambiaron una mirada rápida antes de seguirlo.


"¿Capitán de la guardia de TU familia?", susurró Wei Li mientras avanzaban. "¿Hay algo más que debería saber? ¿Quizás que eres una princesa imperial o que tienes un dragón como mascota?" Por qué tengo la sensación que en el fondo no querías que yo viniera?? -- pregunto Wei Li hirviendo de celos.


"No tenía idea", respondió Mei Lin en voz baja. "Sabía que Lin Mei Hua era importante, pero no que fuera la hija de un general".


"Y aparentemente la dueña de esta mansión del tamaño de un palacio", añadió Wei Li, observando la estructura que se hacía más imponente a cada paso. "Nada mal para una vida pasada".

"Nada mal para una vida pasada"


Llegaron a la entrada principal, donde varios sirvientes esperaban con expresiones que iban desde la curiosidad hasta el franco asombro. Zhao Yun les dio instrucciones rápidas en un dialecto antiguo que Wei Li apenas pudo entender gracias a su traductor oculto.


"Preparen habitaciones para nuestros invitados. Traigan ropa seca y comida caliente. Y avisen al resto del personal que la señorita Lin ha... que tenemos visitantes importantes".


Los sirvientes se dispersaron rápidamente para cumplir las órdenes, no sin antes lanzar miradas de soslayo a Mei Lin, quien comenzaba a sentirse incómoda con tanta atención.Y sobre todo la descarada observación hacia el superatractivo Wei Li, indicando que no podía dejar solo a su marido así como así . Las servicios todas tenían en mente siempre pasar a concubinas por las buenas o por las malas.


Entraron en un amplio vestíbulo decorado con exquisito gusto. Pinturas tradicionales colgaban de las paredes, jarrones de porcelana fina se exhibían en pedestales de madera tallada, y lámparas de aceite proyectaban una luz cálida y acogedora que contrastaba con la furia helada del exterior.


"Por favor, siéntanse como en su casa", dijo Zhao Yun, haciendo un gesto hacia unos cómodos asientos junto a un brasero encendido. "Les traeré té caliente mientras preparan sus habitaciones".


Se retiró con una reverencia, no sin antes lanzar una última mirada intensa a Mei Lin que hizo que Wei Li sintiera un repentino deseo de practicar sus limitados conocimientos de artes marciales en el apuesto rostro del capitán o tener a punto una Norinco 7. 65 mms


"Bueno", dijo Wei Li una vez que estuvieron solos, acercando sus manos al brasero para calentarlas, "eso fue interesante. Aparentemente eres la hija perdida de un general y heredera de todo esto. Y ese Zhao Yun te mira como si fueras el último dumpling en un banquete después de una hambruna".


Mei Lin se quitó la capa húmeda y la colocó cerca del fuego para que se secara.


"No soy Lin Mei Hua", dijo con firmeza. "Soy su reencarnación, es diferente. Y Zhao Yun obviamente la confunde conmigo".


"¿Reencarnación, doppelgänger, gemela separada al nacer?", Wei Li se encogió de hombros. "Para él eres la mujer que conoce, y por cómo te miraba, diría que la conoce muy bien".


Mei Lin estaba a punto de responder cuando un sonido de pasos apresurados llamó su atención. Una joven sirvienta entró corriendo en el vestíbulo, se detuvo en seco al ver a Mei Lin, y dejó caer la bandeja con té que llevaba. Las tazas de porcelana se hicieron añicos contra el suelo de madera pulida.


"¡Señorita Lin!", exclamó la sirvienta, pálida como si hubiera visto un fantasma. "¡Ha vuelto! Pero... pero usted... usted está..."


"¿Muerta?", completó Wei Li, ganándose un codazo de Mei Lin.


La sirvienta asintió frenéticamente, sin apartar los ojos de Mei Lin.


"El funeral fue hace tres meses. Todos la vimos... el ataúd... la ceremonia..."


Un silencio sepulcral cayó sobre la habitación. Wei Li miró a Mei Lin, quien parecía tan sorprendida como él.


"Creo", dijo Mei Lin finalmente, "que tenemos un problema".


"¿Solo uno?", murmuró Wei Li. "Yo estoy contando al menos tres, y eso sin incluir al capitán enamorado que probablemente esté afilando su espada para mi cuello en este momento".


Zhao Yun reapareció en ese instante, seguido por varios sirvientes que traían bandejas con comida y ropa seca. Se detuvo al ver la escena: la sirvienta paralizada de miedo, los restos del té derramado, y las expresiones de confusión en los rostros de sus invitados.


"¿Qué sucede aquí?", preguntó con autoridad.


La sirvienta se arrodilló, temblando.


"Capitán Zhao, es... es la señorita Lin. Pero la señorita Lin está muerta. Todos lo sabemos. ¿Es... es un espíritu que ha regresado?"


Zhao Yun miró a Mei Lin con una expresión indescifrable.


"No es un espíritu", dijo finalmente. "Es Lin Mei Hua. Ha regresado a nosotros".


"Pero el funeral...", insistió la sirvienta.


"Fue un error", cortó Zhao Yun. "Obviamente, un terrible error. Ahora, limpia este desastre y trae más té. Y ni una palabra de esto a nadie fuera de la mansión, ¿entendido?"


La sirvienta asintió, aún temblorosa, y comenzó a recoger los fragmentos de porcelana.


Zhao Yun se volvió hacia Mei Lin y Wei Li con una sonrisa que no llegaba a sus ojos.


"Lamento la confusión. Ha habido... acontecimientos desafortunados en los últimos meses. Pero ahora que has regresado, todo volverá a la normalidad".


"Sobre eso", comenzó Mei Lin, "creo que hay un malentendido. Yo no soy—"


"Por supuesto", la interrumpió Zhao Yun, lanzando una mirada significativa hacia los sirvientes que aún permanecían en la habitación. "Hablaremos de todo en privado, después de que te hayas cambiado y descansado. Tu habitación está tal como la dejaste".


Hizo un gesto a una sirvienta de mediana edad que esperaba pacientemente.


"Shu Li te acompañará. Ella ha cuidado tus aposentos en tu ausencia".


La mujer hizo una profunda reverencia a Mei Lin.


"Es un honor tenerla de vuelta, señorita Lin", dijo con voz temblorosa de emoción que indicaba un pavor superlativo.


Wei Li dio un paso adelante.


"¿Y dónde me quedaré yo?", preguntó con una sonrisa forzada.


Zhao Yun lo miró como si acabara de notar su presencia.


"Ah, sí. Tu... acompañante. Prepararemos una habitación en el ala de invitados. Está bastante lejos de los aposentos principales, pero es cómoda".


"Qué considerado", respondió Wei Li con sarcasmo apenas disimulado. "Pero preferiría estar cerca de Mei... de la señorita Lin".


Los ojos de Zhao Yun se entrecerraron ligeramente.


"Me temo que eso no sería apropiado. Las habitaciones de invitados masculinos están estrictamente separadas de los aposentos familiares. Es tradición".


"Wei Li es mi invitado personal además es...mi...mi...extrategs...tiene que estar a mi disposición a toda hora ", intervino Mei Lin con firmeza. "Quiero que se le asigne una habitación en el ala familiar, cerca de mis aposentos".


Un silencio tenso siguió a sus palabras. Los sirvientes intercambiaron miradas complices de sorpresa, y Zhao Yun pareció momentáneamente desconcertado antes de recuperar su compostura.Era obvio que Mei Lin había probado las mieles del amor en....todas formas ..


"Como desees", dijo finalmente con una inclinación de cabeza. "Shu Li, asegúrate de que el señor Wei tenga todo lo que necesite".


-- Y un baño con papel toalette, hojillas de afeitar y desodorante. A pesar del frío me baño todos los días, y no olviden crema dental 

La sirvienta asintió, aunque parecía confundida por la situación.Y no entendió ni una letra de lo dicho por el ... atractivo visitante.


"Si me siguen, por favor", dijo, haciendo un gesto hacia un pasillo lateral.


Mientras seguían a Shu Li por los intrincados pasillos de la mansión, Wei Li se inclinó hacia Mei Lin.


"¿Notaste cómo evitó que dijeras que no eres Lin Mei Hua?", susurró. "Creo que sabe más de lo que aparenta".


"O quizás solo quiere evitar confundir más a los sirvientes", respondió Mei Lin, aunque no sonaba muy convencida. "De cualquier modo, necesitamos averiguar qué le sucedió a Lin Mei Hua y por qué todos piensan que está muerta".


"Y por qué el Corazón de Jade nos trajo exactamente a este momento", añadió Wei Li. "No creo en las coincidencias, especialmente cuando hay artefactos místicos de por medio".


Llegaron a un pasillo especialmente amplio y elegante. Las paredes estaban decoradas con pinturas de paisajes y poemas caligráficos. Shu Li se detuvo frente a una puerta ornamentada y la abrió con reverencia.


"Sus aposentos, señorita Lin", anunció, haciéndose a un lado para que Mei Lin pudiera entrar.


La habitación era espaciosa y lujosamente amueblada. Una cama con dosel ocupaba el centro, rodeada de pintados a mano. Un tocador con espejo de plata pulida se encontraba junto a una ventana que daba a un jardín ahora cubierto de nieve. Varios baúles y armarios de madera tallada completaban el mobiliario.

Mei Lin entró lentamente, sintiendo una extraña familiaridad con el espacio

Mei Lin entró lentamente, sintiendo una extraña familiaridad con el espacio. Era como si hubiera estado allí antes, como si conociera cada rincón.


"Todo está como lo dejó", dijo Shu Li con orgullo. "He mantenido sus pertenencias en orden y he cambiado las flores frescas cada día, como a usted le gusta".


Efectivamente, un jarrón con flores de invierno adornaba una mesa lateral, añadiendo un toque de color a la habitación.


"Gracias, Shu Li", respondió Mei Lin automáticamente, sorprendida por lo natural que se sentía estar allí.


La sirvienta sonrió, visiblemente emocionada.


"La habitación para el señor Wei está justo al lado", continuó, señalando una puerta en la pared lateral. "Es más pequeña, pero cómoda. Solía ser el estudio privado de la señorita Lin".


"Perfecto", dijo Wei Li, intentando no mostrar su alivio al saber que estaría tan cerca de Mei Lin. Y lamentando que no podía quedarse en ese cuarto con Mei Lin... y es que le daría un uso promiscuo lascivo e intenso entre ambos.


"He dejado ropa seca para ambos", añadió Shu Li. "Para la señorita Lin, sus propias prendas. Para el señor Wei, ropas que pertenecieron al joven maestro Lin, que en paz descanse".


"¿El joven maestro Lin?", preguntó Mei Lin.


"Su hermano menor, señorita", respondió Shu Li con expresión triste aclarando mal entendidos para no echar más leña al fuego. "Fallecido hace dos años en la campaña del norte, junto con el general".


Mei Lin y Wei Li intercambiaron una mirada. Más información para procesar.


"Gracias, Shu Li", dijo Mei Lin. "Nos cambiaremos y descansaremos un poco. Ha sido un viaje... agotador".


"Por supuesto, señorita. La cena se servirá al anochecer en el salón principal. El capitán Zhao ha solicitado su presencia". Hizo una pausa y añadió en voz más baja: "Todos están muy emocionados por su regreso, señorita. Ha sido un milagro".


Con una última reverencia, Shu Li se retiró, cerrando la puerta tras de sí.


En cuanto estuvieron solos, Wei Li se dejó caer en un elegante diván.


"Bueno, eso fue intenso", dijo, pasándose una mano por el cabello húmedo. "Aparentemente eres la hija de un general fallecido, tienes un hermano también fallecido, y tú misma se supone que estás muerta desde hace tres meses. Oh, y el capitán guapo está claramente enamorado de ti. O de Lin Mei Hua. O de ambas, lo cual es perturbador en varios niveles".


Mei Lin se acercó a uno de los armarios y lo abrió. Dentro había exquisitos vestidos de seda en diversos colores, todos claramente pertenecientes a una mujer de alto estatus.


"Esto es muy extraño", murmuró, pasando los dedos por las telas. "Siento como si conociera este lugar, estos objetos. Como si fueran míos, pero al mismo tiempo, no lo son".


"Es la conexión con tu vida pasada", sugirió Wei Li, levantándose para examinar la habitación. "El Corazón de Jade debe haber fortalecido ese vínculo al traernos aquí".


Se detuvo frente a una pintura colgada en la pared. Mostraba a una joven idéntica a Mei Lin, vestida con ropas formales, sentada junto a un hombre mayor con uniforme militar y un joven que compartía sus rasgos.


"Creo que encontré a tu familia", dijo, señalando la pintura. "El general Lin y tu hermano".


Mei Lin se acercó y contempló el retrato. Era desconcertante ver su propio rostro en una pintura de hace más de tres siglos.


"Es como mirar un espejo", murmuró. "Pero hay algo más... algo que no encaja".


Wei Li la miró con curiosidad.


"¿A qué te refieres?"


Mei Lin negó con la cabeza, frustrada.


"No lo sé exactamente. Es solo una sensación. Como si hubiera algo importante que debería recordar, pero no puedo".


Se alejó del retrato y se dirigió a la ventana. La tormenta continuaba afuera, azotando los jardines de la mansión con nieve y viento.


"Lo que no entiendo", dijo Wei Li, acercándose a ella, "es por qué todos piensan que Lin Mei Hua está muerta si claramente no lo está. O no lo estaba. O... esto es confuso".


"Quizás no sea Lin Mei Hua quien murió", sugirió Mei Lin, pensativa. "Quizás fue alguien más, alguien que confundieron con ella".


"O quizás", dijo Wei Li con tono sombrío, "alguien quería que todos creyeran que estaba muerta".


Un escalofrío recorrió la espalda de Mei Lin, y no era por el frío.


"Necesitamos averiguar qué sucedió realmente", dijo. "Y encontrar el tesoro que vine a buscar antes de que—"


Un suave golpe en la puerta interrumpió sus palabras. Wei Li se tensó instintivamente, pero Mei Lin le hizo un gesto tranquilizador y se acercó a abrir.


Era Zhao Yun, ahora vestido con ropas más formales pero igualmente elegantes. Su rostro, tan similar al del actor Xu Kai que resultaba desconcertante, mostraba una mezcla de emociones difíciles de descifrar.


"Lamento interrumpir tu descanso", dijo con una leve inclinación, "pero hay asuntos urgentes que debemos discutir. En privado".


Su mirada se desvió hacia Wei Li, dejando claro que "en privado" significaba sin él.


Wei Li dio un paso adelante, colocándose junto a Mei Lin.


"Lo que tengas que decir a Mei Lin puedes decirlo frente a mí", declaró con una firmeza que sorprendió incluso a él mismo.


Los ojos de Zhao Yun se entrecerraron peligrosamente.


"¿Mei Lin?", repitió, pronunciando el nombre como si fuera una palabra extranjera. "¿Así es como te llamas ahora?"


Mei Lin y Wei Li intercambiaron una mirada rápida. La situación se estaba complicando por momentos.


"Es una larga historia", respondió Mei Lin con cautela. "Y una que preferiría contar cuando estemos todos más descansados".


Zhao Yun la estudió por un momento antes de asentir.


"Como desees. Pero hay algo que debes saber ahora mismo". Bajó la voz y miró a ambos lados del pasillo antes de continuar. "No estás segura aquí. Hay personas que no se alegrarán de tu regreso. Personas que se beneficiaron de tu... ausencia".


"¿Te refieres a las personas que fingieron su muerte?", preguntó Wei Li directamente.


Zhao Yun lo miró con sorpresa, luego volvió su atención a Mei Lin.


"Veo que ya has deducido parte de la verdad. Sí, tu muerte fue... fabricada. Por tu propia protección".


"¿Mi protección?", repitió Mei Lin, cada vez más confundida. "¿De quién?"


Zhao Yun miró nuevamente hacia el pasillo, como si temiera ser escuchado.


"Del hombre que mató a tu padre y a tu hermano. Del hombre que ahora controla la mitad de la provincia desde las sombras. Del hombre que juró acabar con toda la familia Lin".


"¿Y ese hombre es...?", presionó Wei Li.


Zhao Yun los miró a ambos con gravedad.


"Lai Chong Wisang", respondió en un susurro. "El Sinvergüenza Tecnológico, como lo llaman en secreto. Un hombre que posee conocimientos que no deberían existir en nuestra época. Un hombre que parece... no ser de este mundo".


Wei Li y Mei Lin intercambiaron una mirada de asombro. Las piezas comenzaban a encajar, pero el rompecabezas resultante era más extraño de lo que habían imaginado.


"Y lo más importante", continuó Zhao Yun, mirando directamente a Mei Lin, "es el hombre que busca desesperadamente el Corazón de Jade que tu familia ha protegido durante generaciones".


El jade en el bolsillo de Wei Li pulsó suavemente, como si respondiera al ser mencionado. La aventura apenas comenzaba, y ya se perfilaba más peligrosa y compleja de lo que habían anticipado.

La aventura apenas comenzaba, y ya se perfilaba más peligrosa y compleja de lo que habían anticipado

Capítulo 2





Capítulo 3: El Sinvergüenza Tecnológico


A media noche en su cuarto Wei Li no podía dormir, y es que más suave era una piedra de mármol pulido que el colchón de la inmensa cama. Una lamparita le alumbraba y extrañaba mucho el suave Cuerpo de su compañera.

Con cuidado la puerta se abrió y entro Mei Lin, vestida con una impresionante bata.

-- Tendrás que quitarte esos palillos gigantes en el pelo. Me puedes sacar un ojo.

Ella le hizo un signo de silencio y le susurró 

-- Sabía que no podías dormir por qué estás estresado por el cambio de tiempo y el frío horrible-- Es tremendo el frío.

---Te traje esto-- dijo Mei Lin abriendo la bata y enseñando todo lo que tenía y bastante sin más nada de ropa

---Te traje esto-- dijo Mei Lin abriendo la bata y enseñando todo lo que tenía y bastante sin más nada de ropa

-- Mi medicina desestresante-- susurro Wei Li lleno de fiebre sexual

Al rato, luego de serenar su corazón Mei Lin antes de dormirse, le susurró.

-- Ahora recuerdo. Todo esto está lleno de pasadizos secretos y sitios para ver de incógnito. Además, tendrás que dejar que hablé con Zhang Yu para saber que es lo que quiere. Los hombres de esta epoca son muy diferentes, y por quítame está u otra quieren un duelo a muerte. Más este tipo que está empeñado en hacerme entender que yo tengo algo con el y tú eres el tercero.

-- El entrepito es el-

- -Eso lo sabes tú y yo. No el.

I

La cena en el salón principal de la mansión Lin transcurría en un ambiente de tensión apenas disimulada. Mei Lin, ahora vestida con elegantes ropas de seda que pertenecían a Lin Mei Hua, ocupaba el lugar de honor en la cabecera de la mesa. Wei Li, incómodo en un traje tradicional que le quedaba ligeramente estrecho en los hombros, estaba sentado a su derecha, mientras que Zhao Yun ocupaba el lugar a su izquierda, lanzando miradas alternativas de adoración a Mei Lin y de sospecha a Wei Li.


Los sirvientes entraban y salían silenciosamente, trayendo platos tras platos de exquisiteces: pato laqueado, dim sum variado, sopas aromáticas y vegetales de temporada preparados con técnicas que, Wei Li tuvo que admitir, superaban a muchos restaurantes de cinco estrellas del Shanghai del siglo XXI.


"La comida está deliciosa", comentó Wei Li, intentando romper el silencio. "Compliments to the chef, como dirían en Occidente".o


Zhao Yun lo miró como si acabara de sugerir que la Tierra era plana.


"¿Occidente?", preguntó con tono suspicaz. "¿Has viajado tan lejos?"


Wei Li se dio cuenta de su error demasiado tarde. En la China del siglo XVIII, los viajes al extranjero eran extremadamente raros y generalmente limitados a diplomáticos y comerciantes autorizados.


"Mi amigo es un estudioso de lenguas extranjeras", intervino Mei Lin suavemente. "Ha leído muchos textos de los misioneros occidentales".


Zhao Yun no parecía convencido, pero asintió cortésmente.


"Impresionante. No muchos tienen acceso a tales conocimientos".


"Wei Li es un hombre de muchos talentos", un erudito de paz respondió Mei Lin con una sonrisa que hizo que Wei Li se atragantara con su té.


"Sin duda", murmuró Zhao Yun, con un tono que sugería exactamente lo contrario. "Pero hablemos de asuntos más urgentes. Como mencioné antes, tu regreso, aunque milagroso, nos pone a todos en peligro".


"Sobre eso", dijo Mei Lin, dejando sus palillos sobre la mesa. "Me gustaría saber exactamente qué sucedió. ¿Por qué todos creen que Lin Mei Hua está muerta?"


Zhao Yun miró nerviosamente a los sirvientes que permanecían en las esquinas del salón.Era obvio que hasta el gato habían sabido del combate sexual de Mei Lin y su marido, primero porque Mei Lin no se guardaba nada a la hora del orgasmo y medio palacio los había visto por las aberturas secretas.


"Quizás deberíamos discutir esto en privado", sugirió.


"Ellos ya creen que soy un fantasma", respondió Mei Lin con una sonrisa irónica. "Un poco más de información extraña no les hará daño".


Wei Li reprimió una sonrisa. Esta era la Mei Lin que conocía: directa y pragmática incluso en las situaciones más absurdas.


Zhao Yun suspiró y despidió a los sirvientes con un gesto. Cuando la puerta se cerró tras el último de ellos, se inclinó hacia adelante.


"Hace tres meses, recibimos información de que Lai Chong Wisang había ordenado tu asesinato. Sus hombres ya habían matado a tu padre y a tu hermano, haciéndolo parecer un accidente de batalla. Eras la última de los Lin, la única que quedaba para proteger el secreto familiar".


"El Corazón de Jade", dijo Mei Lin.


Zhao Yun asintió.


"El Corazón de Jade. Un artefacto que tu familia ha protegido durante generaciones. Se dice que otorga a su poseedor el poder de viajar entre mundos y tiempos".


Wei Li y Mei Lin intercambiaron una mirada. Aparentemente, la leyenda no estaba tan lejos de la realidad.


"Decidimos fingir tu muerte", continuó Zhao Yun. "Un cuerpo con el rostro desfigurado, vestido con tus ropas, fue presentado como el tuyo. Todos en la provincia asistieron al funeral, incluido el propio Lai Chong, quien parecía genuinamente complacido".


"¿Y dónde estaba yo... es decir, Lin Mei Hua... durante todo este tiempo?", preguntó Mei Lin.


Zhao Yun la miró con una mezcla de confusión y sospecha.


"Eso es lo que esperaba que tú me dijeras. Desapareciste la noche antes del falso funeral. Te dejé en una cabaña en las montañas, con provisiones y la promesa de que volvería en una semana. Cuando regresé, te habías ido. Sin rastro, sin mensaje. Durante tres meses te busqué desesperadamente, temiendo lo peor. 


Su voz se quebró ligeramente, y Wei Li sintió una punzada de compasión por el hombre, a pesar de los celos que le provocaba su evidente afecto por Mei Lin.


"Y ahora apareces de la nada, con un extraño a tu lado, llamándote por otro nombre y actuando como si no recordaras nada", concluyó Zhao Yun, su tono mezclando alivio y reproche.-- Pudo perdón por el atrevimiento al hablar. Lo dije sin pensar y la ofendí. Por favor castigueme.


Mei Lin guardó silencio, procesando la información. Wei Li podía ver los engranajes girando en su mente, intentando encajar esta nueva información con lo que ya sabían.


"¿Y qué hay de Lai Chong Wisang?", preguntó Wei Li, decidiendo tomar la iniciativa. "¿Qué sabes exactamente de él?"


Zhao Yun lo miró con renovada sospecha.


"¿Por qué te interesa tanto?"


"Porque si es el enemigo de Mei... de Lin Mei Hua, entonces también es mi enemigo", respondió Wei Li con firmeza.


Algo en su tono debió convencer a Zhao Yun, porque después de un momento de duda, asintió y comenzó a hablar.


"Lai Chong Wisang apareció en la provincia hace aproximadamente cinco años. Nadie sabe de dónde vino realmente, aunque él afirma ser de Pekín. Estableció lo que llama una 'fábrica' en las montañas, pero nadie sabe exactamente que es una fábrica,  . Los pocos que han trabajado allí hablan de artefactos extraños , de luces que funcionan sin aceite ni fuego, de sonidos que no deberían existir".


"Suena... inusual", comentó Wei Li, intercambiando una mirada significativa con Mei Lin.


"Es más que inusual", continuó Zhao Yun. "Es imposible. Algunos dicen que es un brujo, otros que ha hecho un pacto con demonios. Lo que sí sabemos es que en los últimos años ha acumulado una fortuna inmensa y una influencia política desproporcionada. Gobernadores, magistrados, incluso generales... todos parecen temerle o deberle favores. A veces desaparece por temporadas.


"¿Y qué quiere con el Corazón de Jade?", preguntó Mei Lin.


"Poder", respondió Zhao Yun simplemente. "El tipo de poder que trasciende lo mundano. Tu padre creía que Lai Chong no es... normal. Que posee conocimientos que ningún hombre de nuestra época debería tener".


Wei Li sintió un escalofrío recorrer su espalda. La descripción sonaba sospechosamente como alguien que, al igual que ellos, podría haber viajado desde el futuro.


"¿Dónde está ahora?", preguntó.


"En su mansión, al otro lado del valle", respondió Zhao Yun. "Aunque pasa la mayor parte del tiempo en su misteriosa fábrica en las montañas. Desde allí, dicen los rumores, controla su imperio de secretos y extorsión".


Un sirviente entró apresuradamente, interrumpiendo la conversación. Se inclinó profundamente ante Mei Lin.


"Señorita Lin, hay un visitante en la puerta principal. Dice que es urgente".


"¿A esta hora?", preguntó Zhao Yun, frunciendo el ceño. "¿Quién es?"


El sirviente pareció incómodo.


"Es... es la señorita Ye Ye, hija adoptiva de Lai Chong Wisang".-- informó con alarma y susto.


La tensión en la sala se multiplicó instantáneamente. Zhao Yun se levantó de un salto, llevando instintivamente la mano a la empuñadura de su espada.


"¿Qué hace ella aquí? ¿Viene sola?"


"Sí, capitán. Sin escolta, y parece... agitada".


Mei Lin y Wei Li intercambiaron una mirada rápida. Este era un desarrollo inesperado.


"Hazla pasar", ordenó Mei Lin con una autoridad que sorprendió incluso a Wei Li. "Pero mantén guardias cerca, por si acaso".


El sirviente asintió y se retiró rápidamente. Zhao Yun miró a Mei Lin con preocupación.


"¿Estás segura? Podría ser una trampa. Si Lai Chong ha descubierto que estás viva..."


"Es una oportunidad de obtener información", respondió Mei Lin. "Además, si viene sola y agitada, quizás no esté aquí en nombre de su padre".


Antes de que Zhao Yun pudiera protestar más, la puerta del salón se abrió nuevamente. Una mujer joven y hermosa entró apresuradamente. Vestía ropas elegantes pero prácticas, y su rostro, aunque hermoso, mostraba signos de preocupación y cansancio. Se detuvo en seco al ver a Mei Lin, y su expresión pasó de la sorpresa al miedo y luego a una extraña resolución.


"Lin Mei Hua", dijo con voz temblorosa y completamente asombrada. "Los rumores eran ciertos. Has vuelto de entre los muertos".


"No exactamente", respondió Mei Lin con calma. "Pero estoy aquí. ¿Qué te trae a mi casa a estas horas, Ye Ye?"


La mujer miró nerviosamente a Zhao Yun y Wei Li antes de volver a centrarse en Mei Lin.


"Necesito tu ayuda", dijo finalmente. "Mi padre... ha hecho algo terrible. Algo que podría destruirnos a todos".

Algo que podría destruirnos a todos"


II


La historia de Ye Ye, relatada entre lágrimas y momentos de determinación, era tan extraordinaria como inquietante. Según explicó, su padre adoptivo, Lai Chong Wisang, había estado obsesionado durante años con lo que él llamaba "la energía del futuro". Había construido máquinas extrañas en su fábrica secreta, máquinas que generaban calor y luz sin fuego, que hacían voces  cálculos imposibles y producían sonidos nunca antes escuchados.Era una grave hechicería que podía llamar la atención del emperador y arrasar la provincia por colaboradores 


"El Dice que está minando algo llamado 'criptomonedas, Pero yo no veo ninguna mina ni ningún mineral, no hay una fragua. Yo creo que mi padre perdió la razón por un espiritu", explicó Ye Ye, pronunciando la palabra extranjera con dificultad. "No sé qué significa, pero requiere enormes cantidades de agua que hierve, produce vapor y el dice que se llama  Energía que obtiene de... bueno, no estoy segura de cómo explicarlo".


"Inténtalo", la animó Wei Li, cada vez más intrigado y alarmado." Por la palabra criptomonedas"


Ye Ye respiró hondo.


"Dice que captura la energía del cielo mismo. Ha construido torres metálicas en las montañas que atraen los rayos durante las tormentas. Y cuando no hay tormentas, utiliza... otras fuentes,hierve el agua,hizo un molino de viento, está fuera de contral


"¿Qué otras fuentes?", preguntó Zhao Yun, quien había estado escuchando con creciente incredulidad.


Ye Ye bajó la voz, como si temiera ser escuchada por fuerzas invisibles.


"Energía espiritual. Dice que hay líneas de poder que cruzan la tierra, que los antiguos llamaban 'venas de dragón'. Ha encontrado una forma de extraer esa energía y convertirla en lo que él llama 'electricidad'".


Wei Li sintió que se le erizaba el vello de la nuca. Lo que Ye Ye describía sonaba como una mezcla de tecnología moderna y superstición antigua, una combinación potencialmente desastrosa.


"¿Y qué ha salido mal?", preguntó Mei Lin, intuyendo que la historia no terminaba ahí.


Ye Ye la miró directamente, sus ojos brillantes por las lágrimas contenidas.


"Ha liberado algo. Algo que no debería estar en este mundo. Al principio pensamos que eran solo historias de los trabajadores asustados: sombras que se movían solas, voces en la oscuridad, objetos que cambiaban de lugar. Pero hace tres días...". Su voz se quebró. "Hace tres días, toda la montaña tembló. Una luz verde emergió de la tierra, y desde entonces, han comenzado a ocurrir cosas extrañas en toda la provincia".


"¿Qué tipo de cosas?", preguntó Wei Li, aunque ya sospechaba la respuesta.


"Tormentas donde nunca las hubo. Animales que actúan de forma extraña. Personas que enferman sin razón aparente. Y lo peor...". Ye Ye tragó saliva. "Algunos dicen haber visto una figura oscura, más alta que un hombre, vagando por los bosques y las aldeas. Donde pasa, las plantas se marchitan y los animales mueren".


"Un demonio", murmuró Zhao Yun, haciendo instintivamente un gesto de protección.


"O algo peor", añadió Ye Ye. "Mi padre está... emocionado. Dice que es un 'efecto secundario aceptable' de su gran obra. Que pronto tendrá suficiente poder para... para...".


"¿Para qué?", presionó Mei Lin.


"Para abrir una puerta", completó Ye Ye. "Una puerta a lo que él llama 'el futuro'".


Wei Li y Mei Lin intercambiaron una mirada de alarma. Si sus sospechas eran correctas, Lai Chong Wisang no solo era un viajero del tiempo como ellos, sino que estaba intentando crear algún tipo de portal permanente, con consecuencias potencialmente catastróficas.


"¿Y dónde entra el Corazón de Jade en todo esto?", preguntó Wei Li.


Ye Ye lo miró con sorpresa.


"¿Cómo sabes sobre...? No importa. El Corazón de Jade es la clave. Mi padre dice que es un 'estabilizador cuántico', sea lo que sea eso. Sin él, su puerta será inestable y podría colapsar, llevándose consigo toda la provincia".


"Y por eso ha estado buscándolo tan desesperadamente", concluyó Mei Lin. "Por eso mató al general Lin y a su hijo".


Ye Ye bajó la mirada, avergonzada.


"Sí. Y por eso intentó matarte a ti también. Sabía que eras la última guardiana del secreto".


Un silencio pesado cayó sobre la habitación mientras todos procesaban la gravedad de la situación. Finalmente, Wei Li habló.


"¿Por qué has venido a nosotros? Estás traicionando a tu propio padre".


Ye Ye levantó la mirada, y en sus ojos había una determinación férrea.


"Porque lo que está haciendo está mal. Porque ha cruzado líneas que nadie debería cruzar. Y porque...". Dudó un momento. "Porque mi esposo está atrapado en esa fábrica, ayudándolo contra su voluntad".


"¿Tu esposo?", preguntó Zhao Yun, sorprendido. "No sabía que estabas casada".


"Es un secreto", respondió Ye Ye. "Mi padre no aprueba nuestra unión. Ken Zhao es... diferente. Como mi padre, posee conocimientos inusuales. Pero a diferencia de él, Ken tiene escrúpulos. Ha estado saboteando el proyecto desde dentro, ralentizando el progreso. Pero mi padre lo descubrió y ahora lo mantiene prisionero, obligándolo a trabajar bajo amenaza de muerte".


"Ken Zhao", repitió Wei Li, el nombre resonando en su memoria. "¿Es japonés?" Es de Cipango? ( Japón en la antigua)


Ye Ye asintió, sorprendida.


"Sí, aunque pocos lo saben. ¿Cómo lo supiste?"


Wei Li improvisó rápidamente.


"Su nombre. Tiene una... resonancia japonesa para alguien que estudia lenguas" -- Wei Li le pareció extremadamente raro ese matrimonio y era lógico que no lo aprobará.

Era obvio que el noble chino Lai Chong Wisang  considerara la propuesta como inapropiada o incluso ofensiva. Pero al aceptar esa unión era evidente que Lai Chong Wisang tenía intereses políticos o económicos en Japón, . Un matrimonio entre su hija y un noble japonés podría haber fortalecido alianzas o facilitado el comercio.

-El noble chino podría haber rechazado la propuesta de manera educada, alegando razones como la incompatibilidad de los horóscopos, diferencias culturales o compromisos previos de su hija.No lo hizo.

Entonces  el japonés tenía un alto estatus y ofrecía beneficios políticos o económicos significativos, el noble chino podría haber considerado la propuesta, aunque probablemente con cierta resistencia interna, para disimular ante la poblacion.


Ye Ye había seguido explicando , no parecía completamente convencida, pero continuó.


"Necesito vuestra ayuda para rescatar a Ken y detener a mi padre antes de que sea demasiado tarde. Sé que es mucho pedir, especialmente después de todo lo que mi familia ha hecho a la tuya, pero no tengo a nadie más a quien recurrir".

Mei Lin miró a Wei Li, una conversación silenciosa pasando entre ellos. Finalmente, asintió.

"Te ayudaremos", dijo. "Pero necesitamos saber exactamente a qué nos enfrentamos. ¿Puedes llevarnos a tu castillo o a la mina dónde trabaja tu esposo.?"

Ye Ye palideció.

"Es extremadamente peligroso. Mi padre tiene guardias, trampas, y esos extraños dispositivos que pueden detectar intrusos".

"Hemos enfrentado peligros antes", respondió Mei Lin con una confianza que hizo que Zhao Yun la mirara con renovado asombro.

"Además", añadió Wei Li con una sonrisa torcida, "tengo cierta experiencia con... dispositivos extraños".

Ye Ye los estudió a ambos por un largo momento antes de asentir lentamente.


"Hay un camino secreto que conozco. Podemos ir mañana por la noche, cuando la mayoría de los guardias estén en el cambio de turno".


"Perfecto", dijo Mei Lin. "Mientras tanto, puedes quedarte aquí. Estarás más segura".


Ye Ye negó con la cabeza.


"No puedo. Mi padre sospecharía inmediatamente. Debo regresar y actuar con normalidad hasta mañana".


"Es demasiado arriesgado", protestó Zhao Yun. "Si descubre tus intenciones..."


"He vivido bajo su techo durante quince años", respondió Ye Ye con amargura. "He aprendido a ocultar mis pensamientos y sentimientos. Un día más no hará diferencia".


Mei Lin asintió, respetando la valentía de la mujer.


"Como desees. Nos encontraremos mañana al anochecer en el límite este de la propiedad".


Ye Ye se levantó, ajustándose la capa.


"Gracias", dijo simplemente. "Quizás esto no compense el daño que mi familia ha causado a la tuya, pero es un comienzo".


Después de que Ye Ye se marchara, escoltada discretamente por guardias hasta los límites de la propiedad, Zhao Yun se volvió hacia Mei Lin con expresión preocupada.


"¿Realmente confías en ella?"


"No completamente", admitió Mei Lin. "Pero su historia encaja con lo que sabemos, y parece genuinamente asustada".


"Además", añadió Wei Li, "es nuestra mejor oportunidad de averiguar qué está pasando realmente y cómo detenerlo".


Zhao Yun no parecía convencido.


"Es una locura entrar en la guarida del enemigo basándose en la palabra de la hija del propio enemigo".


"A veces las mejores alianzas nacen de intereses comunes, no de la confianza", respondió Mei Lin. "Ye Ye quiere salvar a su esposo y detener a su padre. Nosotros queremos lo mismo".


"Y encontrar el tesoro que vinimos a buscar", le recordó Wei Li en voz baja.


Mei Lin asintió imperceptiblemente.


"Necesitaremos prepararnos", dijo, dirigiéndose a Zhao Yun. "Armas, provisiones, y cualquier información que tengas sobre la ubicación exacta de esa fábrica".


El capitán suspiró, reconociendo la determinación en su voz.


"Como desees. Pero insisto en acompañaros. No permitiré que te pongas en peligro nuevamente".


"Agradezco tu preocupación", respondió Mei Lin diplomáticamente, "pero esta misión requiere sigilo, no fuerza. Cuantos menos seamos, mejor".


"Además", añadió Wei Li con una sonrisa que no llegaba a sus ojos, "yo estaré con ella. No dejaré que nada le suceda".


Zhao Yun lo miró fijamente, evaluándolo.,con unas ganas enorme de quitarle la cabeza.


"¿Y qué habilidades posees exactamente que te hacen tan valioso en esta misión, señor Wei?"


Wei Li sostuvo su mirada sin pestañear.


"Digamos que tengo experiencia con el tipo de... Extrañas tecnologías matemáticas, que Lai Chong parece estar utilizando".


"¿Tecnología?", repitió Zhao Yun, pronunciando la palabra como si fuera extranjera. "Hablas como él. Como Lai Chong y su yerno japonés. Utilizando palabras que no tienen significado en nuestra lengua".


"Quizás porque venimos del mismo lugar", respondió Wei Li enigmáticamente.


Mei Lin le lanzó una mirada de advertencia, pero el daño ya estaba hecho. Zhao Yun entrecerró los ojos, su mano moviéndose instintivamente hacia su espada.


"¿Estás admitiendo ser un aliado de Lai Chong Wisang?"


"No", respondió Wei Li con firmeza. "Estoy diciendo que entiendo lo que está haciendo porque he visto cosas similares antes. Lo cual me convierte en el mejor aliado que podrías tener si quieres detenerlo".


La tensión en la habitación era palpable. Finalmente, Mei Lin intervino.


"Wei Li tiene mi absoluta confianza, Zhao Yun. Si confías en mí, debes confiar en él también".


El capitán la miró largamente antes de asentir con reluctancia.


"Como desees. Yonobedezco.Pero estaré vigilando".


"No esperaría menos", respondió Wei Li con una sonrisa tensa.


III



Más tarde esa noche, en la privacidad de los aposentos de Mei Lin, ella y Wei Li ( quien entro de un incógnito total que fue visto y comentado hasta por el último guardia de la torre sur) discutían en voz baja los eventos del día.


"¿Crees que Lai Chong Wisang es realmente un viajero del tiempo como nosotros?", preguntó Mei Lin, sentada en el borde de su cama mientras cepillaba su largo cabello negro.


Wei Li, que estaba examinando el mapa de la región que Zhao Yun les había proporcionado, asintió sin levantar la vista.


"Todo apunta a ello. 'Minería de criptomonedas', 'electricidad', 'estabilizador cuántico'... esos no son términos que alguien del siglo XVIII conocería a menos que viniera del futuro".


"Pero si es así, ¿por qué está intentando crear un portal? ¿No podría simplemente usar el Corazón de Jade para viajar, como nosotros?"


Wei Li dejó el mapa y se acercó a ella.


"Quizás no funciona igual para él. O quizás tiene ambiciones mayores que un simple viaje. Piénsalo: un portal permanente entre su época y esta le daría un poder inmenso. Podría traer tecnología, conocimientos, incluso armas".


"Convertirse en el gobernante de facto de toda China o al menos del Qin--, murmuró Mei Lin, comprendiendo la magnitud de la amenaza.


"Exactamente. Y a juzgar por lo que dijo Ye Ye sobre ese 'efecto secundario', parece que sus experimentos ya están causando daños graves al tejido de la realidad".


Mei Lin dejó el cepillo y se levantó, caminando hacia la ventana. La tormenta había amainado, y la luna llena iluminaba el paisaje nevado con un resplandor plateado.


"¿Crees que podemos confiar en Ye Ye?", preguntó.


Wei Li se encogió de hombros.


"Es difícil saberlo. Pero su preocupación por su esposo parecía genuina, y si realmente está investigando delitos cibernéticos en nuestra época, tiene sentido que tenga ciertos escrúpulos morales".


"Espera", dijo Mei Lin, girándose para mirarlo. "¿Cuándo mencionó ella que investiga delitos cibernéticos?"


Wei Li se quedó paralizado, dándose cuenta de su error.


"Yo... eh... debió mencionarlo durante la cena".


"No lo hizo", afirmó Mei Lin con certeza. "Wei Li, ¿qué sabes que no me estás diciendo?"


Wei Li suspiró, pasándose una mano por el cabello.


"Recuerdas cuando el Corazón de Jade nos mostró esas imágenes antes de viajar? Vi a una mujer que coincide con la descripción de Ye Ye. Y en mi investigación sobre anomalías temporales el año pasado, encontré referencias a una investigadora de Hong Kong llamada Ye Ye que desapareció misteriosamente mientras investigaba una red de fraude criptográfico".


"¿Y no pensaste que era importante mencionarlo?", preguntó Mei Lin, cruzándose de brazos.


"Honestamente, no estaba seguro hasta que la vi en persona", se defendió Wei Li. "Además, hemos estado un poco ocupados con todo el asunto de 'todos piensan que estás muerta' y 'hay un demonio suelto por ahí'".


Mei Lin no pudo evitar sonreír ante su tono.


"Punto concedido. Pero a partir de ahora, comparte todas tus teorías conmigo, por locas que parezcan. Estamos juntos en esto, ¿recuerdas?"


"Lo prometo", dijo Wei Li, acercándose para abrazarla. "Sin secretos".


Se quedaron así un momento, encontrando consuelo en la familiaridad del otro en medio de este mundo extraño y peligroso.


"Hay algo más que me preocupa", dijo Mei Lin finalmente, separándose ligeramente para mirarlo a los ojos. "El tesoro que vine a buscar. Las visiones mostraban algo escondido en un compartimento secreto en esta habitación, pero he buscado por todas partes y no he encontrado nada".


"Quizás no estamos buscando correctamente", sugirió Wei Li. "O quizás no es un objeto físico lo que viniste a encontrar".


"¿Qué quieres decir?"


"Bueno, el Corazón de Jade nos trajo aquí por una razón. Quizás el 'tesoro' es información, o una persona, o incluso una experiencia que necesitas para completar algún tipo de ciclo kármico".


Mei Lin consideró la idea.


"Es posible. Pero sigo sintiendo que hay algo concreto, algo importante que dejé aquí... que Lin Mei Hua dejó aquí".


Wei Li estaba a punto de responder cuando un suave golpe en la puerta los interrumpió. Se separaron rápidamente, Wei Li retrocediendo hacia el mapa como si hubiera estado estudiándolo todo el tiempo.


"Adelante", llamó Mei Lin, componiendo su expresión.


La puerta se abrió para revelar a Shu Li, la sirvienta personal, con una bandeja de té humeante.


"Pensé que podríais desear algo caliente antes de dormir, señorita", dijo con una sonrisa amable. "La noche es fría".


"Gracias, Shu Li", respondió Mei Lin, genuinamente agradecida. "Eres muy considerada".


La sirvienta colocó la bandeja sobre una mesa lateral y comenzó a servir el té en dos delicadas tazas de porcelana. Mientras lo hacía, Wei Li notó que lanzaba miradas furtivas a Mei Lin, como si quisiera decir algo pero no se atreviera.


"¿Sucede algo, Shu Li?", preguntó Mei Lin, también percibiendo su inquietud.


La mujer dudó un momento antes de hablar en voz baja.


"Es solo que... me alegra tanto que haya regresado, señorita. Todos la extrañábamos terriblemente. Especialmente después de... bueno, después de lo que sucedió con el maestro y el joven señor".


"Gracias", respondió Mei Lin suavemente, sin saber qué más decir.


Shu Li pareció tomar valor y continuó.


"Y me preguntaba si... si ya había revisado su colección especial. La que guardaba detrás del panel del fénix".


Mei Lin y Wei Li intercambiaron una mirada rápida. ¿Podría ser esta la pista que necesitaban?


"Aún no he tenido tiempo", respondió Mei Lin con tentativa cautela. "Ha sido un día agotador".


Shu Li asintió comprensivamente.


"Por supuesto, señorita. Solo pensé que querría saber que nadie la ha tocado en su ausencia. Seguí sus instrucciones al pie de la letra: limpiar el polvo cada tercer día, pero nunca abrir el panel".


"Hiciste bien", dijo Mei Lin, intentando ocultar su emoción. "Mañana revisaré la colección".


Shu Li sonrió, aparentemente satisfecha, y tras una reverencia, se retiró, cerrando suavemente la puerta tras de sí, para ir a toda velocidad a contar el chisme de conseguir a Wei Li en el cuarto y que la ama estuviera enseñando las "piernototas" y los pies,junto al acompañante.


En cuanto estuvieron solos, Wei Li se giró hacia Mei Lin con los ojos brillantes de excitación.


"¿El panel del fénix? ¿Eso te suena de algo?"


Mei Lin negó con la cabeza, pero ya estaba recorriendo la habitación con la mirada, buscando cualquier cosa que pudiera parecerse a un fénix.


"Nada específico, pero debe estar aquí en alguna parte".


Comenzaron a examinar metódicamente la habitación: los paneles de las paredes, los muebles, incluso el techo. Después de varios minutos de búsqueda infructuosa, Wei Li se detuvo frente a un biombo decorativo que separaba la zona de dormir del área de vestidor.


"Mei Lin", llamó en voz baja. "Creo que lo encontré".


Ella se acercó rápidamente. El biombo estaba exquisitamente pintado con escenas de jardines y palacios, pero en uno de los paneles, casi oculto entre el follaje decorativo, se encontraba la figura de un fénix en pleno vuelo.


"Es hermoso", murmuró Mei Lin, pasando los dedos por la pintura. "Pero no veo cómo podría ser un compartimento secreto".


Wei Li examinó el panel más de cerca, presionando suavemente diferentes partes del marco.


"En mi experiencia, los mecanismos ocultos suelen activarse mediante presión en puntos específicos o...". Se detuvo cuando sus dedos encontraron una pequeña protuberancia en la parte posterior del marco, justo detrás de donde estaba pintado el fénix. "O mediante palancas ocultas".


Presionó la protuberancia y se escuchó un suave clic. El panel del fénix se deslizó ligeramente hacia un lado, revelando un compartimento oculto detrás.


"Voilà", dijo Wei Li con una sonrisa triunfal. "La colección especial de Lin Mei Hua".


Mei Lin contuvo la respiración mientras alcanzaba el interior del compartimento. Sus dedos tocaron algo envuelto en seda. Con cuidado, extrajo el paquete y lo desenvolvió sobre la cama.


Era un libro antiguo, encuadernado en cuero rojo descolorido por el tiempo. Junto a él había un pequeño cofre de madera tallada y un rollo de pergamino sellado con cera verde.


"¿Qué es todo esto?", murmuró Wei Li, fascinado.


Mei Lin abrió el libro con cuidado. Las páginas estaban llenas de diagramas, fórmulas y textos en una escritura que combinaba caracteres chinos antiguos con símbolos que ninguno de los dos reconocía.


"Parece algún tipo de manual o diario", dijo, pasando las páginas con reverencia. "Pero estos símbolos... no son de ninguna escritura que conozca".


Wei Li sacó discretamente su "bolígrafo" tecnológico y lo pasó sobre una de las páginas, permitiendo que el escáner integrado analizara el texto.


"Es una mezcla de chino antiguo y... ¿código binario?", dijo, incrédulo. "Esto no tiene sentido a menos que..."


"A menos que Lin Mei Hua también tuviera contacto con tecnología del futuro", completó Mei Lin, llegando a la misma conclusión.


Dejaron el libro a un lado y abrieron el pequeño cofre. Dentro había una colección de cristales de diferentes colores y tamaños, cada uno etiquetado con los mismos extraños símbolos del libro.


"Parecen componentes de algo", sugirió Wei Li, examinando uno de los cristales a la luz de la lámpara. "Quizás partes de un dispositivo mayor".


Finalmente, Mei Lin rompió el sello del pergamino y lo desenrolló cuidadosamente. A diferencia del libro, este estaba escrito enteramente en chino antiguo, aunque con una caligrafía que le resultaba extrañamente familiar.


"Es una carta", dijo, comenzando a leer. "Una carta de Lin Mei Hua... para mí".


Wei Li la miró con sorpresa.


"¿Para ti? ¿Cómo es posible?"


"Escucha", dijo Mei Lin, y comenzó a leer en voz alta:


"A mi futura yo, o a quien sea que el Corazón de Jade haya guiado hasta aquí:


Si estás leyendo esto, significa que mis peores temores se han confirmado. El hombre que se hace llamar Lai Chong Wisang no es de nuestro tiempo ni de nuestro mundo. Es un ladrón de conocimientos, un manipulador de la realidad, y representa una amenaza mayor de lo que cualquiera podría imaginar.


Lo que encontrarás en este escondite son las claves para detenerlo: el Libro de los Pasajes, que contiene los secretos para navegar entre mundos; los Cristales de Estabilización, que pueden cerrar las brechas que él ha abierto; y esta carta, que espero te guíe en tu misión.


Lai Chong busca el Corazón de Jade no solo por su poder para viajar en el tiempo, sino porque es la única cosa en este mundo que puede controlar al demonio que ha liberado. Un demonio que no es tal, sino una entidad de pura energía desplazada de su dimensión natural.


Para detenerlo, debes encontrar el punto donde la brecha es más delgada. Estará marcado por un resplandor verde, similar al del jade. Allí, deberás utilizar los cristales en el orden indicado en el libro, mientras el Corazón de Jade actúa como ancla.


Pero ten cuidado. Lai Chong no está solo. Tiene aliados tanto en este tiempo como en otros. Y lo más peligroso de todo: tiene conocimiento del futuro, tu futuro.


Confía en tu instinto y en aquellos cuyo corazón resuene con el tuyo. El destino de muchos mundos depende de ello.


Lin Mei Hua, Guardiana del Corazón de Jade"


Un silencio sobrecogedor siguió a las últimas palabras. Wei Li fue el primero en romperlo.


"Bueno", dijo con una mezcla de asombro y resignación, "parece que nuestras vacaciones en la China imperial acaban de complicarse considerablemente".


Mei Lin no pudo evitar reír a pesar de la gravedad de la situación.


"¿Cuándo han sido nuestras aventuras algo sencillo?", preguntó, guardando cuidadosamente la carta, el libro y los cristales en el cofre.


"Cierto", concedió Wei Li. "Aunque debo admitir que 'salvar muchos mundos' es un escalón por encima de nuestras habituales 'casi morir en el pasado mientras buscamos artefactos místicos'".


Mei Lin guardó el cofre en su mochila moderna, que había mantenido oculta bajo la cama.


"Mañana, cuando visitemos la fábrica de Lai Chong, debemos estar preparados para cualquier cosa", dijo, súbitamente seria. "Si realmente es un viajero del tiempo con tecnología avanzada, será extremadamente peligroso".


"Y si ha liberado algún tipo de entidad interdimensional, podríamos estar enfrentándonos a fenómenos que desafían las leyes de la física tal como las conocemos", añadió Wei Li.


"Exactamente por eso necesitamos descansar", concluyó Mei Lin, apagando la lámpara principal y dejando solo una pequeña vela encendida. "Mañana será un día decisivo, Pero antes... Quiero probar este colchón.

-- Estoy comenzando el periodo.

-- Entonces por ahi-- exclamó Wei Li mirando apetitosamente el inmenso trasero.

-- Entonces por ahi-- exclamó Wei Li mirando apetitosamente el inmenso trasero

https://youtu.be/bcaLBKH-Yfc?si=q-whFPwldJoqo3bn

-- Es un placer... Muy doloroso-- exclamó asustada ante lo que inevitablemente ocurriria

Una hora después,un tambaleante Wei Li se despidió y fue a su cuarto, no sin antes decirle a su mujer

"Buenas noches, Mei Lin", dijo suavemente. "Intenta no preocuparte demasiado. Hemos enfrentado lo imposible antes y hemos sobrevivido".

"Buenas noches, Wei Li", respondió ella con una sonrisa cansada. Por el delicioso combate"Y gracias por estar siempre a mi lado en estas locuras".

"¿Dónde más estaría?", preguntó él retóricamente antes de cerrar la puerta tras de sí.


Mei Lin se quedó sola, contemplando la luna a través de la ventana. El Corazón de Jade, que había colocado sobre la mesita de noche, pulsaba suavemente, como si respondiera a sus pensamientos.

Y causando un desconcierto a todos los fisgones,que no tenían idea que por ahí también se hacía...

"¿Qué secretos guardas realmente?", murmuró, observando los destellos verdes que emanaban de su interior. "¿Y por qué nos has traído aquí, a este momento preciso?"

Como era de esperar, el jade no respondió, al menos no con palabras. Pero su resplandor pareció intensificarse brevemente, proyectando sombras danzantes en las paredes de la habitación.


Afuera, en los bosques más allá de la mansión, una figura oscura se movía entre los árboles, más alta que un hombre y de forma vagamente humanoide. Donde pisaba, la nieve se derretía y el suelo se ennegrecía. Y en la distancia, en lo alto de las montañas, luces que no deberían existir en el siglo XVIII parpadeaban rítmicamente, como si enviaran un mensaje a las estrellas desde una edificación oscura.




Capítulo 4: Secretos Familiares

El amanecer llegó a la provincia de Yunnan con una calma engañosa. La tormenta de la noche anterior había cesado, dejando tras de sí un paisaje de cuento de hadas: árboles cubiertos de escarcha, tejados blancos y un cielo de un azul imposiblemente claro. Pero la belleza exterior contrastaba con la tensión que se respiraba dentro de la mansión Lin.


Mei Lin despertó antes del alba, inquieta por los descubrimientos de la noche anterior. El libro, los cristales y la carta de Lin Mei Hua habían alterado profundamente su comprensión de la situación. No era solo una cuestión de recuperar una herencia o un tesoro familiar; ahora parecía que estaba involucrada en algo mucho más grande, algo que afectaba a múltiples mundos y tiempos.


Se levantó silenciosamente y se acercó a la ventana. En la distancia, las montañas se recortaban contra el cielo cada vez más luminoso. En algún lugar de esas cumbres se encontraba la misteriosa fábrica de Lai Chong Wisang, y con ella, quizás, las respuestas que buscaba.


Un suave golpe en la puerta interrumpió sus pensamientos.


"Adelante", dijo, esperando ver a Shu Li con el desayuno.


Para su sorpresa, fue Wei Li quien entró, ya completamente vestido y con una expresión de entusiasmo mal contenido.


"Buenos días", saludó en voz baja, cerrando la puerta tras de sí. "Espero no haberte despertado, pero tengo noticias".


"¿Qué tipo de noticias?", preguntó Mei Lin, intrigada por su evidente excitación.


Wei Li sacó su "bolígrafo" tecnológico y lo activó, proyectando una pequeña pantalla holográfica que mostraba lo que parecían ser páginas del libro que habían encontrado la noche anterior.


"He estado analizando el Libro de los Pasajes", explicó. "La mayoría está en un código que mezcla chino antiguo con binario, como dije anoche, pero hay secciones que mi traductor puede descifrar parcialmente".


"¿Y qué has descubierto?", preguntó Mei Lin, acercándose para ver mejor la proyección.


"Dos cosas importantes", respondió Wei Li, manipulando la imagen para mostrar un diagrama particular. "Primero, este libro no solo habla de viajes en el tiempo, sino de viajes entre dimensiones paralelas. Según esto, el Corazón de Jade no es solo un artefacto para viajar en el tiempo, sino una llave que puede abrir puertas entre diferentes realidades".


"¿Dimensiones paralelas?", repitió Mei Lin, asimilando la información. "¿Como universos alternativos?"


"Exactamente", asintió Wei Li. "Y aquí viene lo realmente interesante: según estos textos, existe una entidad conocida como 'La Diosa de la Paz' que fue aprisionada hace milenios por alterar el equilibrio entre dimensiones. Su prisión está sellada por siete cerraduras, y una de ellas es... adivina qué".


"El Corazón de Jade", completó Mei Lin, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda.


"Bingo", confirmó Wei Li. "Y hay más. El libro menciona una organización llamada 'La Espada Oxidada', un antiguo culto dedicado a liberar a la Diosa y usar su poder para derrocar dinastías y sembrar el caos".


Mei Lin se sentó en el borde de la cama, procesando esta nueva información.


"Entonces, ¿crees que Lai Chong Wisang está relacionado con esta 'Espada Oxidada'?", preguntó.


"Es una posibilidad", respondió Wei Li, apagando el proyector. "O quizás está siendo manipulado por ellos sin saberlo. Lo que está claro es que sus experimentos con la 'minería de criptomonedas' están debilitando las barreras entre dimensiones, lo que podría estar liberando parcialmente a la entidad que todos llaman 'demonio'".


"Que podría no ser un demonio en absoluto", murmuró Mei Lin, recordando las palabras de la carta. "Sino una entidad desplazada de su dimensión natural".


"Exacto", dijo Wei Li. "Y si mis cálculos son correctos, la herencia que viniste a buscar no es solo el Corazón de Jade o estos artefactos. Es algo más, algo relacionado con tu linaje como guardiana".


Mei Lin se quedó en silencio, sintiendo una extraña resonancia con esas palabras. Siempre había sentido que su conexión con el pasado, con Lin Mei Hua, iba más allá de una simple reencarnación. Había algo más profundo, algo que no podía explicar pero que sentía en lo más hondo de su ser.


"Wei Li", dijo finalmente, "creo que no vine aquí solo para recuperar algo. Creo que vine para impedir algo".


"¿Impedir qué?", preguntó él, aunque por su expresión, ya sospechaba la respuesta.


"La liberación de la Diosa", respondió Mei Lin. "Piénsalo: el Corazón de Jade nos trajo específicamente a este momento, cuando Lai Chong está a punto de completar sus experimentos, cuando el 'demonio' ya ha sido parcialmente liberado. No es coincidencia".


Wei Li asintió lentamente.


"Tiene sentido. Y explicaría por qué el jade te mostró esas visiones específicas antes de viajar. No era solo para que recuperaras un tesoro; era para advertirte del peligro".


Un nuevo golpe en la puerta interrumpió su conversación. Esta vez sí era Shu Li, trayendo el desayuno y noticias de que Zhao Yun solicitaba su presencia en el salón principal tan pronto como fuera posible.


"Dice que es urgente, señorita", añadió la sirvienta con expresión preocupada. "Han llegado noticias de las aldeas cercanas".


Después de que Shu Li se retirara, Mei Lin y Wei Li intercambiaron una mirada de preocupación.


"Será mejor que nos apresuremos", dijo Mei Lin, dirigiéndose al biombo para cambiarse. "Tengo la sensación de que las cosas están acelerándose".





El salón principal de la mansión Lin bullía de actividad cuando Mei Lin y Wei Li llegaron. Zhao Yun estaba inclinado sobre una mesa grande, estudiando lo que parecía ser un mapa de la región. A su alrededor, varios hombres con uniformes de la guardia familiar discutían acaloradamente.


Al ver entrar a Mei Lin, todos guardaron silencio y se inclinaron respetuosamente. Zhao Yun se adelantó para recibirla.


"Lamento molestarte tan temprano", dijo, "pero han ocurrido sucesos preocupantes durante la noche".


"¿Qué tipo de sucesos?", preguntó Mei Lin, acercándose al mapa.


"Tres aldeas han reportado avistamientos de la entidad que llaman 'el demonio'", explicó Zhao Yun, señalando varios puntos en el mapa. "Aquí, aquí y aquí. En cada caso, dejó un rastro de destrucción: cultivos marchitos, animales muertos, pozos contaminados".


"¿Hubo víctimas humanas?", preguntó Wei Li, uniéndose a ellos en la mesa.


Zhao Yun negó con la cabeza.


"Afortunadamente, no. Pero hay algo extraño en estos ataques. Según los testigos, la entidad parecía estar buscando algo. Revisaba casas, templos, incluso tumbas antiguas".


"¿Buscando qué?", preguntó Mei Lin, aunque ya sospechaba la respuesta.


"Nadie lo sabe con certeza", respondió Zhao Yun. "Pero en la última aldea, la entidad se detuvo frente al templo local y, según el monje principal, pronunció una palabra antes de desaparecer".


"¿Qué palabra?", preguntó Wei Li.


Zhao Yun los miró gravemente.


"'Guardiana'".


Un silencio tenso cayó sobre la sala. Mei Lin sintió que todos los ojos se posaban en ella.


"Creen que me busca a mí", dijo, no como una pregunta sino como una constatación.


"Eres la última de los Lin", respondió Zhao Yun. "La última guardiana del Corazón de Jade. Si esta entidad está relacionada con el artefacto, como sospechamos, es lógico que te busque".


Wei Li dio un paso adelante, colocándose protectoramente junto a Mei Lin.


"¿Qué medidas de seguridad se han tomado?", preguntó con autoridad, sorprendiendo a los guardias con su tono.


Zhao Yun pareció momentáneamente irritado por la intervención, pero respondió profesionalmente.


"He duplicado la guardia en todos los accesos a la propiedad. Hemos preparado amuletos de protección según las tradiciones locales, y he enviado mensajeros a los monasterios cercanos solicitando la presencia de monjes guerreros especializados en combatir entidades sobrenaturales".


"Bien", asintió Wei Li. "Pero si esta entidad es lo que creo, las defensas convencionales podrían no ser suficientes".


"¿Y qué crees que es, exactamente?", preguntó Zhao Yun con escepticismo apenas disimulado.


Wei Li miró a Mei Lin, quien asintió levemente, dándole permiso para compartir lo que habían descubierto.


"Creemos que no es un demonio en el sentido tradicional", explicó Wei Li. "Sino una entidad de otra dimensión, desplazada a nuestro mundo por los experimentos de Lai Chong Wisang".


Los guardias murmuraron entre sí, algunos haciendo gestos de protección. Zhao Yun frunció el ceño.


"¿Otra dimensión? Hablas como Lai Chong, con conceptos que desafían el entendimiento común".


"Porque la amenaza que enfrentamos desafía el entendimiento común", respondió Wei Li sin amilanarse. "Los métodos tradicionales pueden no funcionar contra algo que no pertenece a este mundo".


"¿Y qué sugieres entonces?", preguntó Zhao Yun, cruzándose de brazos.


Antes de que Wei Li pudiera responder, las puertas del salón se abrieron de golpe. Un guardia entró corriendo, su rostro pálido de terror.


"¡Capitán! ¡Hay una comitiva acercándose a la mansión! Es... es la princesa imperial Mei Xing".

es la princesa imperial Mei Xing"


La noticia cayó como una bomba en la sala. Los guardias intercambiaron miradas de asombro, y Zhao Yun pareció momentáneamente desconcertado.


"¿La princesa Mei Xing? ¿Aquí? ¿Estás seguro?", preguntó, incrédulo.


"Completamente, capitán", respondió el guardia. "Su estandarte imperial es inconfundible, y viene con una escolta de la Guardia del Dragón".


Zhao Yun se volvió hacia Mei Lin, su expresión una mezcla de preocupación y confusión.


"Esto es... inesperado. La princesa Mei Xing rara vez abandona la capital, y nunca sin anunciar su visita con semanas de antelación".


"¿Quién es exactamente esta princesa?", preguntó Wei Li.


"La sobrina favorita del Emperador Kangxi", respondió Zhao Yun. "Una mujer de gran influencia política y... y una antigua amiga de la familia Lin".


Algo en su tono al decir "amiga" hizo que Mei Lin lo mirara con curiosidad.


"¿Hay algo más que debería saber sobre ella?", preguntó.


Zhao Yun pareció incómodo.


"La princesa Mei Xing y tú... es decir, Lin Mei Hua y ella... tenían una relación complicada. Eran amigas de la infancia, pero hubo... tensiones en los últimos años".


"¿Qué tipo de tensiones?", insistió Mei Lin.


Zhao Yun miró a su alrededor, como asegurándose de que nadie más pudiera oír, y bajó la voz.


"La princesa estaba enamorada de mí", dijo con evidente incomodidad. "Pero yo siempre he estado dedicado a ti... a Lin Mei Hua. Esto creó cierta rivalidad entre ustedes".


Wei Li reprimió una sonrisa ante la expresión de sorpresa de Mei Lin.


"Vaya, parece que tenemos un triángulo amoroso en nuestras manos", murmuró lo suficientemente bajo para que solo Mei Lin lo escuchara.


Ella le lanzó una mirada de advertencia antes de volverse nuevamente hacia Zhao Yun.


"¿Y ahora aparece justo cuando todos creen que he regresado de entre los muertos?", preguntó. "Eso no puede ser coincidencia".


"No, no lo es", concordó Zhao Yun. "La princesa tiene espías en toda la provincia. Debe haber escuchado los rumores de tu regreso y ha venido a verificarlos personalmente".


"O tiene otros motivos", sugirió Wei Li. "¿Qué sabemos de sus conexiones políticas? ¿Podría estar aliada con Lai Chong Wisang o con esta 'Espada Oxidada'?"


Zhao Yun pareció ofendido por la sugerencia.


"La princesa Mei Xing es miembro de la familia imperial. Su lealtad está más allá de toda duda".


"Nadie está más allá de toda duda", respondió Wei Li. "Especialmente en tiempos como estos".


Antes de que la discusión pudiera continuar, el guardia regresó para anunciar que la comitiva de la princesa había llegado a las puertas de la mansión.


"Debemos recibirla con todos los honores", dijo Zhao Yun, dando órdenes rápidas para preparar una bienvenida apropiada. "Una visita imperial es un gran honor, independientemente de las circunstancias".


Mei Lin asintió, aunque no podía sacudirse la sensación de que esta visita complicaría aún más su ya complicada situación.


"Wei Li", dijo en voz baja mientras los guardias se dispersaban para cumplir las órdenes de Zhao Yun, "mantente alerta. Tengo el presentimiento de que esta princesa podría ser más de lo que aparenta".


"Siempre estoy alerta", respondió él con una sonrisa confiada. "Especialmente cuando se trata de mujeres hermosas que podrían estar enamoradas de tu vida pasada".


Mei Lin puso los ojos en blanco, pero no pudo evitar sonreír.


"Eres incorregible".


"Es parte de mi encanto", respondió Wei Li, guiñándole un ojo. "Ahora, vamos a conocer a Su Alteza Imperial y ver qué nuevas complicaciones nos trae".





La princesa Mei Xing hizo su entrada en la mansión Lin con toda la pompa y ceremonia que cabría esperar de un miembro de la familia imperial. Precedida por guardias con estandartes de seda roja y dorada, y acompañada por damas de compañía que parecían tan elegantes como nerviosas, la princesa avanzó por el patio principal como si fuera la dueña del lugar.


Mei Lin y Wei Li, junto con Zhao Yun y el personal de la mansión, esperaban formados en perfecta alineación para recibirla. Cuando la princesa finalmente se detuvo frente a ellos, Mei Lin tuvo que contener una exclamación de sorpresa.


La princesa Mei Xing era extraordinariamente hermosa, con un rostro que, tal como había mencionado el usuario, recordaba sorprendentemente al de la actriz Bai Lu rasgos delicados, ojos expresivos y una presencia que combinaba fragilidad y determinación. Vestía ropas imperiales de seda púrpura bordada con dragones dorados, y su cabello estaba adornado con elaboradas peinetas de jade y oro.

Vestía ropas imperiales de seda púrpura bordada con dragones dorados, y su cabello estaba adornado con elaboradas peinetas de jade y oro

Pero lo más impactante no era su belleza o su atuendo, sino la expresión de absoluto shock que apareció en su rostro al ver a Mei Lin. Por un instante, la compostura imperial se quebró, revelando a una mujer genuinamente conmocionada.


"Lin Mei Hua", susurró, tan bajo que apenas fue audible. Luego, recuperando rápidamente su dignidad real, alzó la voz. "Veo que los rumores eran ciertos. Has regresado de entre los muertos".


Todos los presentes se inclinaron profundamente, como dictaba el protocolo. Todos excepto Wei Li, quien solo inclinó ligeramente la cabeza, ganándose miradas horrorizadas de los sirvientes y una sonrisa divertida de Mei Lin.


"Su Alteza Imperial nos honra con su presencia", respondió Mei Lin formalmente, inclinándose con la gracia que parecía venir naturalmente cuando habitaba la mansión de Lin Mei Hua. "La mansión Lin está a su disposición".


La princesa la estudió con intensidad, como buscando alguna señal de impostura.


"Levántate", ordenó finalmente. "Todos, levántense. Y déjennos a solas. Deseo hablar con Lin Mei Hua en privado".


Zhao Yun dio un paso adelante, claramente incómodo con la idea.


"Su Alteza, con todo respeto, la seguridad de la señorita Lin es mi responsabilidad. En estos tiempos peligrosos—"


"¿Cuestionas mis órdenes, Capitán Zhao?", interrumpió la princesa con un tono que, aunque suave, contenía una amenaza implícita.


"En absoluto, Su Alteza", respondió Zhao Yun, inclinándose nuevamente. "Solo expresaba mi preocupación por—"


"Tu preocupación está notada", lo cortó la princesa. "Ahora, déjanos.Obedece

-- Perdone excelencia. Yo obedezco--.Me retiro.


Zhao Yun lanzó una mirada de disculpa a Mei Lin antes de retirarse junto con los demás sirvientes y guardias. Wei Li, sin embargo, permaneció firmemente en su lugar junto a Mei Lin.


La princesa lo miró con una mezcla de sorpresa e irritación.


"¿Y tú eres...?", preguntó con tono gélido.


"Wei Li", respondió él con una sonrisa afable que contrastaba con la tensión del momento. "Consejero personal y guardaespaldas de la señorita Lin".


"No recuerdo que Lin Mei Hua tuviera un 'consejero personal'", dijo la princesa, entrecerrando los ojos con sospecha.


"Es un nombramiento reciente", intervino Mei Lin suavemente. "Y le confío mi vida. Lo que tengas que decirme, puedes decirlo frente a él.Como vez es mi extrategs, y como tal debe conocer todas las informaciones.


La princesa los estudió a ambos por un largo momento antes de asentir reluctantemente.


"Como desees. Pero esta conversación debe permanecer entre nosotros. ¿Entendido?"


Ambos asintieron, y la princesa hizo un gesto hacia el interior de la mansión.


"Vamos a un lugar más privado. Lo que tengo que decirte no debe ser escuchado por oídos indiscretos".


Los condujeron a una sala de té privada en el ala este de la mansión. Una vez que las puertas se cerraron tras ellos y la princesa se aseguró de que no hubiera sirvientes escuchando, su demeanor cambió completamente. La rigidez imperial desapareció, reemplazada por una urgencia casi desesperada.


"¿Cómo es posible?", preguntó, acercándose a Mei Lin y tomando sus manos. "Te vi en tu ataúd. Lloré por ti. ¿Cómo...?"


Mei Lin intercambió una mirada rápida con Wei Li, insegura de cuánto revelar.


"Es... complicado", respondió finalmente.


"¿Complicado?", repitió la princesa con incredulidad. "¿Regresar de entre los muertos te parece simplemente 'complicado'? Lin Mei Hua, si alguna vez te importó nuestra amistad, dime la verdad".


Había tal sinceridad en su voz que Mei Lin se sintió conmovida. Esta no parecía ser la rival celosa que Zhao Yun había descrito, sino una amiga genuinamente preocupada.


"La verdad es que nunca estuve muerta", dijo Mei Lin, optando por una versión simplificada. "Mi muerte fue fingida para protegerme de Lai Chong Wisang".


La princesa soltó sus manos y retrocedió, su expresión cambiando de alivio a algo más complejo.


"¿Zhao Yun lo sabía?", preguntó en voz baja.


"Él ayudó a organizarlo", confirmó Mei Lin.


La princesa asintió lentamente, una sombra de dolor cruzando su rostro antes de ser rápidamente suprimida.


"Ya veo. Y supongo que no consideraron importante informarme, a pesar de que podría haber usado mi influencia para protegerte".


"Fue por tu propia seguridad", intervino Wei Li. "Cuantas menos personas supieran la verdad, menor sería el riesgo".


La princesa lo miró como si acabara de notar su presencia nuevamente.


"¿Y quién eres tú realmente?", preguntó. "No eres de esta provincia. Tu acento, tu forma de hablar... eres un extranjero".


"Soy amigo de Mei... de Lin Mei Hua", respondió Wei Li, corrigiéndose rápidamente. "Y estoy aquí para ayudarla".


"¿Mei?", repitió la princesa, captando el desliz. "¿Qué nombre es ese?"


Mei Lin decidió que era momento de tomar el control de la conversación.


"Su Alteza, ¿por qué has venido realmente? Dudo que sea solo para verificar rumores sobre mi regreso".


La princesa la estudió por un momento antes de suspirar y sentarse en uno de los cojines dispuestos alrededor de la mesa de té.


"Siempre tan directa", murmuró. "Algunas cosas nunca cambian". Hizo una pausa y luego continuó con voz más seria. "Tienes razón. No he venido solo por ti, aunque confirmar que estás viva es... un alivio indescriptible".


Hizo un gesto para que se sentaran frente a ella, lo cual hicieron.


"He venido porque la provincia está en peligro", continuó la princesa. "No solo por los extraños fenómenos que todos han notado, sino por algo más siniestro. Hay rumores en la corte imperial sobre una antigua sociedad secreta que ha resurgido: La Espada Oxidada".


Mei Lin y Wei Li intercambiaron una mirada de sorpresa. Que la princesa mencionara específicamente este nombre no podía ser coincidencia.


"¿Qué sabes sobre ellos?", preguntó Mei Lin con cautela.


"No tanto como quisiera", admitió la princesa. "Son extremadamente secretos y han existido durante siglos, quizás milenios. Se dice que adoran a una entidad que llaman 'La Diosa de la Paz', aunque según los textos antiguos, de pacífica tiene poco".


"¿Y qué buscan exactamente?", presionó Wei Li.


"Poder", respondió la princesa simplemente. "Creen que liberando a su diosa, podrán derrocar dinastías y remodelar el mundo según sus deseos. Y según mis fuentes, están más cerca que nunca de lograrlo".


"¿Por qué ahora?", preguntó Mei Lin. "¿Qué ha cambiado?"


La princesa la miró directamente a los ojos.


"Tú", dijo. "O más específicamente, tu muerte... o el rumor de tu muerte. Los Lin han sido guardianes de uno de los sellos que mantienen prisionera a la Diosa. Con tu supuesta muerte, ese sello se debilitó significativamente".


"El Corazón de Jade", murmuró Mei Lin.


La princesa asintió.


"Exactamente. Es uno de los siete artefactos que mantienen sellada la prisión de la Diosa. Y ahora que has 'regresado', La Espada Oxidada estará desesperada por eliminarte permanentemente".


"¿Cómo sabes todo esto?", preguntó Wei Li, cada vez más intrigado por la princesa.


Ella sonrió levemente, un gesto que transformó su rostro, haciéndola parecer más joven y vulnerable.


"Porque mi familia también son guardianes", reveló. "Los Aisin Gioro, la familia imperial Manchú, protegemos otro de los sellos: El Espejo de la Verdad Eterna".


Esta revelación dejó a Mei Lin y Wei Li momentáneamente sin palabras. Finalmente, Mei Lin habló.


"Entonces, ¿has venido a advertirme? ¿O hay algo más?"


La princesa se inclinó hacia adelante, bajando aún más la voz.


"He venido a pedirte que reclames tu herencia", dijo con urgencia. "No solo el Corazón de Jade, sino tu papel como guardiana. Sé que nunca quisiste esta responsabilidad, Mei Hua. Siempre dijiste que era una carga demasiado pesada, que preferirías vivir tu propia vida lejos de antiguas profecías y responsabilidades místicas".


Mei Lin parpadeó, sorprendida. Esta era información nueva para ella: Lin Mei Hua no había querido su herencia. De alguna manera, esto resonaba profundamente con ella, como si fuera un conocimiento que siempre había tenido pero que solo ahora emergía a la superficie.


"Pero ahora no tienes elección", continuó la princesa. "Si no reclamas formalmente tu herencia y refuerzas el sello, La Espada Oxidada logrará su objetivo. Y lo que todos llaman 'el demonio' no es más que un precursor, una fracción del caos que se desatará si la Diosa es liberada".


"Espera", interrumpió Wei Li. "¿Estás diciendo que el demonio no es malvado? ¿Que es una víctima en todo esto?"


La princesa lo miró con sorpresa.


"Eres más perceptivo de lo que aparentas", dijo. "Sí, la entidad que todos temen es en realidad un guardián dimensional desplazado por los experimentos de Lai Chong Wisang. Está desorientado y asustado, causando destrucción involuntaria mientras busca desesperadamente a la guardiana del sello que debería estar protegiéndolo".


"A mí", concluyó Mei Lin.


"A ti", confirmó la princesa. "O más precisamente, a la guardiana del Corazón de Jade. Necesita tu ayuda para regresar a su dimensión y restaurar el equilibrio".


Wei Li se pasó una mano por el cabello, procesando esta información.


"Entonces, Lai Chong Wisang... ¿es parte de La Espada Oxidada?", preguntó.


La princesa negó con la cabeza.


"No directamente. Es un peón, manipulado por ellos. Sus experimentos con lo que él llama 'electricidad' y 'criptomonedas' están generando exactamente el tipo de distorsión dimensional que La Espada Oxidada necesita para sus rituales".


"¿Y quién lidera esta organización?", preguntó Mei Lin.


La princesa dudó visiblemente antes de responder.


"No estoy completamente segura", dijo finalmente. "Pero tengo sospechas. Hay un consejero imperial que llegó a la corte hace apenas un año y que ha ganado una influencia inusitada sobre ciertos ministros. Se hace llamar Maestro Feng, aunque dudo que ese sea su verdadero nombre".


"¿Y crees que este Maestro Feng es el líder de La Espada Oxidada?", presionó Wei Li.


"O uno de sus altos miembros", respondió la princesa. "Lo que sí sé con certeza es que ha estado en contacto con Lai Chong Wisang. Mis espías los han visto reunirse en secreto al menos tres veces en los últimos meses".


Mei Lin se levantó y caminó hacia la ventana, observando los jardines nevados de la mansión mientras procesaba toda esta información. Finalmente, se volvió hacia la princesa.


"¿Qué debo hacer exactamente para 'reclamar mi herencia'?", preguntó.


La princesa pareció aliviada por la pregunta.


"Existe un ritual que debe realizarse en el Templo de los Ancestros Lin, aquí mismo en la propiedad. Necesitarás el Corazón de Jade, por supuesto, y los cristales de estabilización que tu familia ha guardado durante generaciones".


Mei Lin y Wei Li intercambiaron una mirada. Los cristales que habían encontrado en el compartimento secreto.


"¿Y este ritual... reforzará el sello?", preguntó Mei Lin.


"Sí", asintió la princesa. "Y te conectará formalmente con el guardián dimensional, permitiéndole comunicarse contigo y, eventualmente, regresar a su propio plano de existencia".


"Suena peligroso", comentó Wei Li.


"Lo es", admitió la princesa sin rodeos. "El ritual requiere una gran cantidad de energía vital. En el pasado, algunos guardianes no han sobrevivido al proceso".


"Maravilloso", murmuró Wei Li con sarcasmo. "¿Alguna otra buena noticia que quieras compartir?"


La princesa lo ignoró, manteniendo su atención en Mei Lin.


"Sé que es mucho pedir", dijo suavemente. "Especialmente después de todo lo que has pasado. Pero eres la única que puede hacerlo. Sin ti, el sello seguirá debilitándose hasta colapsar completamente".


Mei Lin respiró hondo, sintiendo el peso de la responsabilidad caer sobre sus hombros. Era extraño: hace apenas unos días, su mayor preocupación era terminar un proyecto de investigación en Shanghai. Ahora, aparentemente, el destino de múltiples dimensiones dependía de ella.


"¿Cuándo debe realizarse este ritual?", preguntó finalmente.


"Idealmente, durante la próxima luna llena", respondió la princesa. "Que es... mañana por la noche".


"Por supuesto que lo es", suspiró Wei Li. "Porque no sería una aventura interdimensional sin una fecha límite imposiblemente ajustada".


La princesa lo miró con una mezcla de irritación y curiosidad.


"Hablas de manera muy extraña", observó. "Casi como... como si no fueras de este tiempo".


Wei Li se tensó visiblemente, y Mei Lin intervino rápidamente.


"Su Alteza, agradecemos profundamente tu advertencia y tu confianza. Necesitaremos tiempo para prepararnos para el ritual".


La princesa asintió, aunque seguía mirando a Wei Li con sospecha.


"Por supuesto. Me quedaré en la mansión hasta mañana para asistir al ritual. Mi presencia como guardiana del Espejo fortalecerá el proceso".


Se levantó con gracia real, indicando que la conversación había terminado por el momento.


"Una cosa más", dijo, deteniéndose en la puerta. "Ten cuidado con quién confías, Lin Mei Hua. La Espada Oxidada tiene ojos y oídos en todas partes... incluso aquí, en tu propia casa".


Con esas inquietantes palabras, la princesa salió, dejando a Mei Lin y Wei Li solos con sus pensamientos y preocupaciones.


"Bueno", dijo Wei Li después de un momento de silencio, "parece que tenemos una cita con un ritual potencialmente mortal mañana por la noche. Y yo que pensaba que lo más emocionante sería nuestra excursión a la fábrica de criptomonedas del siglo XVIII".


Mei Lin no pudo evitar sonreír a pesar de la gravedad de la situación.


"Nunca es aburrido contigo, ¿verdad?", preguntó, acercándose para tomar su mano.


"Hey, yo solo soy el acompañante en esta aventura", respondió Wei Li, apretando suavemente su mano. "Tú eres la heroína interdimensional con un linaje místico y responsabilidades cósmicas".


Mei Lin apoyó su cabeza en el hombro de Wei Li, encontrando confort en su familiar presencia.


"¿Crees que debemos confiar en ella?", preguntó en voz baja.


"No estoy seguro", admitió Wei Li. "Pero su historia encaja con lo que hemos descubierto por nuestra cuenta. Y parecía genuinamente preocupada por ti".


"Y por Zhao Yun", añadió Mei Lin con una pequeña sonrisa. "Definitivamente hay historia allí".


"Oh, absolutamente", concordó Wei Li. "El clásico triángulo amoroso: la heredera mística, el capitán leal y la princesa imperial. Podría ser una telenovela de éxito en nuestro tiempo".


Mei Lin le dio un ligero codazo.


"Esto es serio, Wei Li".


"Lo sé, lo sé", respondió él, volviéndose para mirarla a los ojos. "Pero a veces el humor es la única forma de mantener la cordura cuando te enfrentas a diosas prisioneras, guardianes dimensionales y sociedades secretas milenarias".


Mei Lin asintió, reconociendo la verdad en sus palabras.


"Entonces, ¿cuál es el plan?", preguntó. "¿Seguimos con la visita a la fábrica de Lai Chong esta noche?"


Wei Li consideró la pregunta por un momento.


"Creo que debemos hacerlo", dijo finalmente. "Necesitamos entender exactamente qué está haciendo allí y cómo está relacionado con La Espada Oxidada. Además, si Ken Zhao está siendo mantenido prisionero como dijo Ye Ye, podría tener información valiosa".


"Estoy de acuerdo", dijo Mei Lin. "Pero debemos ser extremadamente cautelosos. Si la princesa tiene razón y hay espías de La Espada Oxidada en la mansión, nuestros movimientos podrían estar siendo vigilados".


"Siempre podemos usar el Corazón de Jade para una salida rápida si las cosas se complican", sugirió Wei Li.


"Eso sería nuestro último recurso", respondió Mei Lin. "No sabemos cómo afectaría otro viaje en el tiempo a la estabilidad del sello que supuestamente debo reforzar".


Wei Li asintió, reconociendo la sabiduría en su precaución.


"Entonces, infiltración sigilosa a una fábrica de criptomonedas del siglo XVIII esta noche, ritual místico potencialmente mortal mañana", resumió con una sonrisa torcida. "¿Algo más que añadir a nuestra agenda?"


"Sí", dijo Mei Lin, súbitamente seria. "Necesito hablar con Zhao Yun. Si vamos a hacer esto, necesitamos aliados en quienes podamos confiar. Y a pesar de sus sentimientos personales, creo que su lealtad a la familia Lin es genuina".


"Estoy de acuerdo", dijo Wei Li, aunque no pudo evitar añadir: "Aunque no me entusiasma la idea de pasar más tiempo con tu admirador del siglo XVIII".


Mei Lin puso los ojos en blanco.


"¿Celoso, ingeniero?"


"¿Yo? ¿Del apuesto capitán de la guardia con habilidades de combate legendarias y una devoción inquebrantable hacia ti? ¿Por qué habría de estarlo?", respondió Wei Li con exagerado dramatismo.


Mei Lin se rio y le dio un rápido beso.


"Prefiero a los genios despistados del siglo XXI, que tienen una cosa grandota ,siempre dura y que es depravado sin límites,si te sirve de consuelo".


"Enormemente", respondió Wei Li con una sonrisa. "Ahora, vamos a buscar a tu capitán y planear nuestra incursión nocturna. Y tal vez deberíamos mantener un ojo en la princesa también. No es que no confíe en ella, pero..."


"Pero en este momento, no podemos confiar plenamente en nadie", completó Mei Lin con un suspiro. "Excepto el uno en el otro".


"Exactamente", asintió Wei Li. "Tú y yo contra sociedades secretas, entidades interdimensionales y dramas románticos imperiales".


"No lo tendría de otra manera", respondió Mei Lin con una sonrisa determinada.


Juntos, salieron de la sala de té para enfrentar los crecientes peligros y misterios que los rodeaban, sin saber que estaban siendo observados desde las sombras por ojos que no pertenecían completamente a este mundo.





Continua leyendo la continuación del Corazón de Jade III


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Continuara



Novelas Por Capitulos



Viene del Corazón de Jade III Cap 1 y 2






Capítulo 5: La Fábrica Imposible

Capítulo 5: La Fábrica Imposible

La noche había caído sobre la provincia de Yunnan, trayendo consigo un frío que calaba hasta los huesos. Mei Lin, Wei Li y Ye Ye avanzaban sigilosamente por un sendero apenas visible que serpenteaba entre los árboles nevados. La luna llena, parcialmente oculta por nubes ocasionales, proporcionaba suficiente luz para guiar sus pasos, pero también creaba sombras inquietantes que parecían moverse con vida propia.


"¿Estás segura de que este es el camino correcto?", susurró Wei Li a Ye Ye, quien lideraba la marcha con sorprendente confianza para alguien que parecía tan delicada

"¿Estás segura de que este es el camino correcto?", susurró Wei Li a Ye Ye, quien lideraba la marcha con sorprendente confianza para alguien que parecía tan delicada.


"Completamente", respondió ella sin volverse. "He usado esta ruta muchas veces para visitar a Ken en secreto. Los guardias de mi padre nunca la vigilan porque creen que es impasable durante el invierno".


Mei Lin, que cerraba la marcha, mantenía todos sus sentidos alerta. Había insistido en dejar a Zhao Yun en la mansión, a pesar de sus vehementes protestas, argumentando que alguien de confianza debía quedarse para vigilar a la princesa Mei Xing. La verdad era que no quería poner al capitán en una posición donde tuviera que elegir entre su lealtad a ella y su deber hacia la provincia. Además, después de la revelación de la princesa sobre La Espada Oxidada, no estaba segura de en quién podía confiar plenamente, aparte de Wei Li. También en darle oportunidad que hablarán, que pudieran darse una oportunidad.. una princesa joven,bella,poderosa y soltera...No era para ser despreciada.


"Estamos cerca", anunció Ye Ye, deteniéndose en un pequeño claro. "Desde aquí podremos ver la fábrica".


Los tres se acercaron al borde de un acantilado que se abría ante ellos. Lo que vieron los dejó sin aliento.


En el valle debajo, lo que debería haber sido un paisaje natural intacto en la China del siglo XVIII, se alzaba una estructura que desafiaba toda lógica histórica. Era una comUbinación imposible de arquitectura tradicional china y elementos futuristas: un complejo de edificios con techos curvados típicos de la dinastía Qing, pero construidos con materiales que brillaban con un resplandor antinatural. Torres metálicas se elevaban hacia el cielo nocturno, y de ellas emanaban ocasionales descargas eléctricas que iluminaban brevemente todo el valle.

Torres metálicas se elevaban hacia el cielo nocturno, y de ellas emanaban ocasionales descargas eléctricas que iluminaban brevemente todo el valle

"Por todos los algoritmos cuánticos", murmuró Wei Li, olvidando momentáneamente su audiencia del siglo XVIII. "Eso no debería existir en esta época".


"Y sin embargo, ahí está", respondió Ye Ye con amargura. "Mi padre lo llama 'El Nexo'. Dice que es el futuro, pero yo solo veo destrucción".

Mei Lin estudió la estructura con atención profesional

Mei Lin estudió la estructura con atención profesional. Como experta en artes marciales y en infiltración (habilidades que había perfeccionado en sus aventuras anteriores), estaba evaluando posibles puntos de entrada.


"¿Dónde mantienen prisionero a Ken?", preguntó.


Ye Ye señaló hacia un edificio más pequeño, separado del complejo principal.


"Allí.En el cuarto mágico ( Es el laboratorio de investigación entendió Wei Li) Mi padre lo mantiene aislado del resto de trabajadores porque dice que sus conocimientos son demasiado valiosos... y peligrosos".


"¿Y la seguridad?", inquirió Wei Li, también analizando la situación.


"Guardias armados en todas las entradas principales", explicó Ye Ye. "Pero hay un acceso de mantenimiento en la parte trasera que solo usa el personal de confianza. Tengo una llave".


"Impresionante", comentó Wei Li. "¿Cómo la conseguiste?"


Ye Ye sonrió levemente, un gesto que transformó su rostro normalmente serio.


"La robé del escritorio de mi padre mientras dormía la siesta. No es tan difícil engañar a un genio cuando ronca como un oso".


Mei Lin no pudo evitar sonreír. Había algo refrescante en la determinación práctica de Ye Ye, tan diferente de su apariencia frágil.


"Bien", dijo, tomando el mando naturalmente. "Entraremos por ese acceso, liberaremos a Ken, y luego investigaremos qué está haciendo exactamente Lai Chong con toda esta.mahia hechiceria..m.. tecnología".


"Y cómo está relacionado con La Espada Oxidada", añadió Wei Li en voz baja, para que solo Mei Lin pudiera oírlo.


Ella asintió imperceptiblemente. Después de la conversación con la princesa Mei Xing, habían decidido no mencionar la sociedad secreta a Ye Ye hasta estar seguros de que no estaba involucrada de alguna manera.


"Hay algo más que deberían saber", dijo Ye Ye mientras comenzaban a descender cuidadosamente por un sendero estrecho hacia el valle. "Mi padre ha estado... cambiando. No solo su comportamiento, sino físicamente".


"¿Cambiando cómo?", preguntó Wei Li, intrigado.


"Es difícil de explicar", respondió Ye Ye, su voz temblando ligeramente. "A veces, cuando cree que nadie lo observa, su piel... parece volverse translúcida. Y sus ojos... brillan con un color que no es natural".


"¿Verde?", preguntó Mei Lin, recordando el resplandor del Corazón de Jade.


"No", respondió Ye Ye, sorprendida por la precisión de la pregunta. "Rojo. Un rojo profundo, como la sangre, pero brillante como el fuego".


Wei Li y Mei Lin intercambiaron una mirada preocupada. Esto añadía una nueva dimensión a sus sospechas.


"¿Desde cuándo has notado estos cambios?", preguntó Wei Li.


"Comenzaron hace unos tres meses", respondió Ye Ye. "Coincidiendo con la intensificación de sus experimentos. Y con...". Se detuvo, como si dudara en continuar.


"¿Con qué?", presionó Mei Lin suavemente.


"Con sus reuniones con un extraño visitante", completó Ye Ye. "Un hombre que se hace llamar Maestro Feng".


El mismo nombre que había mencionado la princesa Mei Xing. Definitivamente no era coincidencia.


"¿Has visto a este Maestro Feng?", preguntó Wei Li, intentando mantener un tono casual.


"Solo una vez, de lejos", respondió Ye Ye. "Vestía ropas de consejero imperial, pero había algo... inquietante en él. Como si no fuera completamente humano".


Llegaron al pie del valle y se detuvieron en la sombra de un grupo de árboles, observando la fábrica que ahora se alzaba amenazadoramente ante ellos. De cerca, era aún más impresionante y perturbadora: una fusión imposible de pasado y futuro, de tradición y tecnología.


"¿Cuál es el plan exactamente?", preguntó Ye Ye, su voz apenas audible sobre el zumbido eléctrico que emanaba del complejo.


"Entrar, encontrar a Ken, obtener información sobre lo que está sucediendo aquí, y salir", respondió Mei Lin simplemente. "Preferiblemente sin ser detectados".


"¿Y si nos detectan?", insistió Ye Ye.


Wei Li sonrió, palmeando el bolsillo donde guardaba sus gadgets del siglo XXI.


"Entonces las cosas se pondrán interesantes", respondió. "Tengo algunos trucos bajo la manga que ni siquiera tu padre con toda su tecnología anacróntica podría anticipar".


Ye Ye lo miró con curiosidad, pero no preguntó más. En lugar de eso, los guio bordeando el perímetro de la fábrica, manteniéndose en las sombras y evitando los ocasionales guardias que patrullaban con linternas que, Wei Li notó con asombro, parecían funcionar con electricidad.


"Esto es fascinante desde una perspectiva histórica", murmuró a Mei Lin mientras se agachaban tras unos arbustos, esperando que un guardia pasara. "Es como si alguien hubiera intentado recrear tecnología moderna con los materiales y conocimientos disponibles en el siglo XVIII".


"Alguien lo hizo", respondió Mei Lin en voz baja. "Lai Chong Wisang. La pregunta es: ¿de dónde viene realmente y qué pretende lograr con todo esto?"


"Además de minar criptomonedas trescientos años antes de que existan", añadió Wei Li con una sonrisa irónica.


Finalmente llegaron a una pequeña puerta metálica en la parte trasera del edificio que Ye Ye había señalado como el laboratorio. Estaba sorprendentemente bien camuflada, pintada para parecer parte del muro de piedra.


Ye Ye sacó una llave de aspecto extraño de su bolsillo. No se parecía a ninguna llave tradicional china; más bien parecía una tarjeta metálica con perforaciones complejas.


"Es una llave magnética", explicó Wei Li, reconociendo el diseño básico aunque primitivo. "Fascinante".


Ye Ye insertó la tarjeta en una ranura casi invisible y la puerta se abrió con un suave clic. Los tres se deslizaron rápidamente al interior, cerrando la puerta tras ellos.


Se encontraron en un pasillo estrecho, iluminado por un resplandor verdoso que parecía emanar de las propias paredes. El aire era cálido y seco, un marcado contraste con el frío exterior, y zumbaba con una energía que hacía que el vello de los brazos de Mei Lin se erizara.


"Por aquí", susurró Ye Ye, guiándolos por el pasillo. "El laboratorio de Ken está al final de este corredor".


Avanzaron sigilosamente, atentos a cualquier sonido que pudiera indicar la presencia de guardias o trabajadores. Pero el lugar parecía extrañamente desierto.


"¿Dónde está todo el mundo?", preguntó Mei Lin, inquieta por la falta de personal.


"Es la hora de la cena", explicó Ye Ye. "Mi padre insiste en que todos los trabajadores coman juntos en el comedor principal. Dice que fomenta la camaradería, pero realmente es para poder vigilarlos a todos a la vez".


"Eficiente", comentó Wei Li. "Perturbador, pero eficiente".


Llegaron a una puerta más grande al final del pasillo. A diferencia de la entrada exterior, esta tenía un mecanismo de cerradura más convencional, aunque todavía avanzado para la época.


"Esta es la entrada al laboratorio de Ken", dijo Ye Ye, sacando otra llave, esta vez más tradicional. "Mi padre confía en la seguridad exterior, así que las puertas interiores son más simples".


Abrió la puerta y los tres entraron en una habitación que hizo que Wei Li contuviera una exclamación de asombro.


Era un laboratorio que parecía sacado de una novela de steampunk: una fusión imposible de tecnología victoriana temprana y elementos futuristas. Mesas de trabajo cubiertas de herramientas y componentes extraños, diagramas y planos pegados en las paredes, y en el centro, una máquina enorme que pulsaba con energía, emitiendo ocasionales destellos de luz.

Y frente a esa máquina, trabajando concentradamente, había un hombre joven de rasgos claramente japoneses, vestido con ropas chinas tradicionales pero modificadas para incluir bolsillos y compartimentos adicionales

Y frente a esa máquina, trabajando concentradamente, había un hombre joven de rasgos claramente japoneses, vestido con ropas chinas tradicionales pero modificadas para incluir bolsillos y compartimentos adicionales. Era apuesto de una manera intelectual, con gafas improvisadas que le daban un aire de científico excéntrico.


"¡Ken!", exclamó Ye Ye, olvidando momentáneamente la necesidad de sigilo.


El hombre se giró bruscamente, su expresión pasando del miedo al alivio y luego a la preocupación en cuestión de segundos.


"¡Ye Ye! ¿Qué haces aquí? ¡Es demasiado peligroso!", dijo en un chino perfecto pero con un ligero acento japonés.


"Hemos venido a rescatarte", respondió ella, corriendo hacia él y abrazándolo con fuerza.


Ken la abrazó brevemente antes de apartarla suavemente, mirando con cautela a Mei Lin y Wei Li.


"¿Quiénes son ellos?", preguntó.


"Amigos", respondió Ye Ye rápidamente. "Esta es Lin Mei Hua, la heredera de la familia Lin, y su... consejero, Wei Li".


Ken los estudió con una mirada penetrante que recordó a Mei Lin a Wei Li cuando analizaba un problema particularmente complejo.


"Lin Mei Hua", repitió lentamente. "La guardiana del Corazón de Jade". No era una pregunta, sino una afirmación.


"¿Cómo sabes eso?", preguntó Mei Lin, súbitamente alerta.


Ken miró a su alrededor nerviosamente antes de responder en voz baja.


"Porque es lo que Lai Chong ha estado buscando desesperadamente. El componente final para su máquina".


"¿Qué máquina exactamente?", preguntó Wei Li, acercándose para examinar los diagramas en las paredes y las pantallas analógicas.


Ken dudó, mirando a Ye Ye como buscando aprobación. Ella asintió, animándolo a hablar.


"La llama 'El Portal Cuántico'", explicó finalmente. "Es un dispositivo diseñado para abrir un pasaje estable entre diferentes... realidades".


"¿Te refieres a viajar en el tiempo?", preguntó Wei Li, aunque ya sospechaba que era algo más complejo.


"No solo tiempo", respondió Ken, ajustándose las gafas nerviosamente. "Dimensiones. Planos de existencia paralelos. Lai Chong cree que hay infinitas versiones de nuestro mundo, y quiere acceder a ellas".


"¿Para qué?", preguntó Mei Lin, aunque temía conocer la respuesta.


"Poder", dijo Ken simplemente. "Recursos. Conocimiento. Imagina poder extraer tecnología, materiales o información de múltiples realidades y traerlos a esta".


"Sería como un dios", murmuró Wei Li.


"Exactamente lo que él dice", confirmó Ken con expresión sombría. "Sus palabras exactas fueron: 'Por qué conformarse con gobernar un mundo cuando puedes gobernar todos ellos'".


Mei Lin se acercó a la máquina central, estudiándola con cautela.


"¿Y esto es el portal?", preguntó.


"Un prototipo", respondió Ken. "Incompleto e inestable. He estado saboteándolo sutilmente, introduciendo pequeños errores en los cálculos, sustituyendo componentes clave por versiones defectuosas. Pero Lai Chong es brillante, incluso para los estándares de nuestro tiempo, y eventualmente corrige mis sabotajes".


Wei Li se detuvo en seco, captando la frase clave.


"¿'Nuestro tiempo'?", repitió, mirando a Ken con renovado interés. "¿De cuándo eres exactamente, Ken Zhao?"


Ken pareció momentáneamente sorprendido, luego resignado.


"Tokio, 2023", respondió finalmente. "Aunque mi nombre real es Kenji Yamamoto. 'Ken Zhao' fue la identidad que adopté cuando quedé atrapado aquí".


"¡Lo sabía!", exclamó Wei Li con entusiasmo apenas contenido. "¡Otro viajero temporal! Nosotros somos de Shanghai, 2025".


Ye Ye miraba a su esposo con absoluta confusión.


"¿De qué está hablando, Ken? ¿2023? ¿2025? Esos no son lugares, son números".


Ken tomó las manos de Ye Ye entre las suyas, mirándola con una mezcla de amor y arrepentimiento.


"Son años, mi amor. Años en el futuro. Yo... no soy de esta época. Vengo de un tiempo donde la tecnología que tu padre está intentando crear ya existe, pero de forma mucho más avanzada".


Ye Ye retrocedió un paso, su rostro una máscara de incredulidad.


"¿Me estás diciendo que eres... del futuro? ¿Como en las leyendas de inmortales y viajeros del tiempo?"


"Exactamente como eso", confirmó Ken suavemente. "Excepto que no es leyenda ni magia. Es ciencia. Ciencia que tu padre está intentando recrear de forma peligrosa e irresponsable".


Ye Ye se llevó una mano a la boca, procesando esta revelación.


"Por eso siempre sabes cosas que nadie más sabe", murmuró. "Por eso entiendes tan bien las 'invenciones' de mi padre".


"Sí", asintió Ken. "En mi tiempo, era ingeniero cuántico. Estaba trabajando en un proyecto de investigación sobre fluctuaciones temporales en los laboratorios de la Corporación Tomic Takeshi cuando... algo salió mal. Me encontré aquí, en 1698, desorientado y confundido. Lai Chong me encontró y, al darse cuenta de mis conocimientos, me tomó bajo su protección. Al principio creí que era otro viajero accidental como yo, pero pronto descubrí que sus intenciones eran mucho más siniestras".


"¿Lai Chong también es del futuro?", preguntó Mei Lin.


"No exactamente", respondió Ken. "Es... complicado. Según lo que he podido deducir de nuestras conversaciones y de los documentos que he encontrado en su estudio privado, Lai Chong es originalmente de esta época, pero de alguna manera obtuvo conocimientos del futuro. Creo que encontró algún tipo de artefacto o texto que le dio acceso a información tecnológica avanzada".


"O alguien se la proporcionó", sugirió Wei Li, pensando en el misterioso Maestro Feng y La Espada Oxidada.


"Es posible", concedió Ken. "Lo que sí sé con certeza es que ha estado trabajando en este proyecto durante décadas, mucho antes de mi llegada. Y en los últimos meses, desde que comenzó a reunirse con ese extraño consejero imperial, su obsesión se ha intensificado".


"El Maestro Feng", dijo Mei Lin.


Ken la miró con sorpresa.


"¿Lo conoces?"


"Sabemos de él", respondió Mei Lin cautelosamente. "¿Qué puedes decirnos sobre él?"


Ken se estremeció visiblemente.


"Poco. Lo he visto solo dos veces, y ambas desde lejos. Pero hay algo... antinatural en él. No se mueve como un ser humano normal. Y cuando está cerca, la temperatura desciende varios grados".


"Suena encantador", murmuró Wei Li. "¿Y qué papel juega exactamente en todo esto?"


"Creo que es quien está dirigiendo realmente el proyecto", respondió Ken. "Lai Chong puede tener los conocimientos técnicos, pero el Maestro Feng parece tener un propósito mayor. Algo relacionado con una entidad que llaman 'La Diosa de la Paz'".


Mei Lin y Wei Li intercambiaron una mirada significativa. Las piezas comenzaban a encajar.


"Ken", dijo Mei Lin seriamente, "necesitamos saber exactamente qué está planeando Lai Chong y cuándo. La princesa Mei Xing nos ha informado que hay una organización llamada 'La Espada Oxidada' que busca liberar a esta Diosa, y sospechamos que están manipulando a Lai Chong para sus propios fines".


Ken pareció momentáneamente sorprendido por la mención de la princesa, pero se recuperó rápidamente.


"El plan culmina mañana por la noche", dijo con urgencia. "Durante la luna llena. Lai Chong ha estado preparando lo que él llama 'La Gran Convergencia': un momento en que alineará su portal con ciertos puntos energéticos para crear una brecha dimensional estable".


"Que coincide exactamente con el momento en que debo realizar el ritual para reforzar el sello", murmuró Mei Lin.


"¿Qué ritual?", preguntaron Ken y Ye Ye casi al unísono.


Brevemente, Mei Lin les explicó lo que la princesa Mei Xing les había revelado sobre su papel como guardiana, el sello que debía reforzar, y la verdadera naturaleza del supuesto "demonio".


"Eso explica las lecturas energéticas anómalas que he estado detectando", dijo Ken, pensativo. "No es solo el portal de Lai Chong; es la barrera dimensional debilitándose naturalmente durante la luna llena".


"Y La Espada Oxidada planea aprovechar ese momento de debilidad para liberar completamente a su Diosa", concluyó Wei Li.


"Usando la tecnología de mi padre como catalizador", añadió Ye Ye, comprendiendo finalmente la magnitud de la situación.


Un silencio tenso cayó sobre el grupo mientras asimilaban las implicaciones. Finalmente, Mei Lin habló.


"Necesitamos detener esto", dijo con determinación. "Detener a Lai Chong, neutralizar a La Espada Oxidada, y reforzar el sello antes de que sea demasiado tarde".


"Y rescatar al guardián dimensional que todos confunden con un demonio", añadió Wei Li.


"Es mucho para lograr en menos de 24 horas", comentó Ken con preocupación.


"No tenemos opción", respondió Mei Lin. "Si fallamos, según la princesa, múltiples dimensiones podrían colapsar".


"No es por ser pesimista", intervino Ye Ye, "pero somos cuatro personas contra una organización secreta milenaria, un genio tecnológico obsesionado, y aparentemente, fuerzas sobrenaturales. ¿Cómo exactamente planeamos hacer todo eso?"


Wei Li sonrió, su expresión una mezcla de determinación y ese optimismo ligeramente loco que Mei Lin había llegado a adorar.


"Con ingenio, improvisación, y un poco de tecnología del siglo XXI", respondió, sacando su "bolígrafo" multifunción. "Además, tenemos algo que ellos quieren desesperadamente".


"El Corazón de Jade", dijo Ken, comprendiendo.


"Exacto", asintió Wei Li. "Lo que nos da cierta ventaja estratégica".


"Si podemos usar esa ventaja sin caer en una trampa", advirtió Mei Lin. "No olvidemos que La Espada Oxidada ha estado planeando esto durante siglos. No serán fáciles de engañar".


"Cierto", concedió Wei Li. "Pero ellos han estado planeando durante siglos; nosotros tenemos el beneficio de la espontaneidad y, francamente, la desesperación creativa".


Ken se acercó a una de las mesas de trabajo y desplegó lo que parecía ser un plano detallado.


"Si vamos a hacer esto, necesitaremos un plan", dijo, entrando en modo ingeniero. "Este es el diseño completo de la fábrica. Conozco todas las entradas, salidas, y puntos débiles en la seguridad".


Los cuatro se inclinaron sobre el plano, comenzando a formular una estrategia. Pero mientras discutían posibilidades, ninguno notó la pequeña luz roja que parpadeaba discretamente en una esquina del techo: una cámara de seguridad primitiva pero funcional que transmitía imágenes directamente al estudio privado de Lai Chong Wisang.





En una habitación lujosamente decorada en otra parte del complejo, Lai Chong Wisang observaba la pantalla improvisada con una mezcla de fascinación y furia. Era un hombre de edad avanzada pero con una vitalidad inquietante, vestido con una extraña combinación de ropas tradicionales chinas y elementos que parecían futuristas incluso para los estándares del siglo XXI.


"Fascinante", murmuró, ajustando un dial para mejorar la calidad de la imagen. "Más viajeros temporales. Y uno de ellos es la guardiana del Corazón de Jade. Qué conveniente".


Se reclinó en su silla, una sonrisa calculadora formándose en su rostro arrugado. Sus ojos, normalmente oscuros, brillaron momentáneamente con un resplandor rojizo.


"Dejaré que crean que tienen la ventaja", dijo para sí mismo. "Que formulen sus planes, que se sientan seguros. Y mañana por la noche, cuando la luna esté en su cenit, descubrirán que han caído directamente en mi trampa".


Se levantó y se acercó a una ventana que daba al valle. En la distancia, más allá de los límites de su propiedad, una figura oscura y alta se movía entre los árboles, dejando un rastro de vegetación marchita a su paso.


"Pronto, mi amigo", dijo Lai Chong, como si la entidad pudiera oírlo. "Pronto serás libre de regresar a tu dimensión... después de que hayas cumplido tu propósito, por supuesto".


Un suave golpe en la puerta interrumpió sus pensamientos.


"Adelante", ordenó, su voz cambiando a un tono más autoritario.


La puerta se abrió para revelar a un hombre vestido con ropas de consejero imperial, pero había algo profundamente inquietante en su apariencia. Su piel era demasiado pálida, casi translúcida, y sus movimientos tenían una fluidez antinatural, como si sus articulaciones funcionaran de manera diferente a las humanas.


"Maestro Feng", saludó Lai Chong con una reverencia que contenía más miedo que respeto. "No esperaba su visita esta noche".


"Los planes han cambiado", respondió el Maestro Feng con una voz que sonaba como varias voces hablando al unísono. "La guardiana ha regresado, y con ella, el Corazón de Jade".


"Lo sé", respondió Lai Chong, señalando la pantalla donde aún se veía a los cuatro conspiradores discutiendo sobre el plano. "Están aquí mismo, en mi fábrica. Planeando detenernos".


El Maestro Feng se acercó a la pantalla, estudiando las imágenes con ojos que, bajo la luz adecuada, no parecían completamente humanos.


"Perfecto", dijo finalmente. "Todo está saliendo según lo previsto".


"¿Según lo previsto?", repitió Lai Chong, confundido. "Pero están conspirando contra nosotros".


El Maestro Feng se volvió hacia él, una sonrisa inquietante estirando sus labios demasiado finos.


"Mi querido Lai Chong", dijo con condescendencia, "¿realmente crees que La Espada Oxidada ha sobrevivido milenios sin aprender a anticipar y manipular las acciones de nuestros enemigos? Necesitamos que la guardiana traiga voluntariamente el Corazón de Jade al punto de convergencia. Y ahora lo hará, creyendo que está salvando el mundo".


Lai Chong pareció momentáneamente impresionado, pero luego frunció el ceño.


"¿Y mi portal? ¿Mi tecnología? Prometiste que podría acceder a otras dimensiones, obtener conocimientos y recursos ilimitados".


"Y lo harás", aseguró el Maestro Feng, colocando una mano en el hombro de Lai Chong. Donde sus dedos tocaron, la tela comenzó a desintegrarse sutilmente. "Cuando la Diosa sea liberada, recompensará generosamente a quienes ayudaron en su liberación. Tendrás acceso no solo a una dimensión, sino a todas ellas".


Lai Chong asintió, aparentemente satisfecho, aunque un observador atento habría notado el miedo en sus ojos.


"¿Qué hacemos con los intrusos?", preguntó, señalando nuevamente la pantalla.


"Nada, por ahora", respondió el Maestro Feng. "Déjalos planear. Déjalos creer que tienen una oportunidad. Mañana por la noche, cuando intenten ejecutar su plan, estaremos esperándolos".


Se dirigió hacia la puerta, pero se detuvo antes de salir.


"Una cosa más, Lai Chong", dijo sin volverse. "Tu hija y su esposo japonés. Son prescindibles una vez que el ritual comience. Asegúrate de que no interfieran demasiado".


"Pero Ye Ye es mi hija", protestó Lai Chong débilmente. "Adoptiva, sí, pero aun así..."


"La Espada Oxidada no reconoce lazos familiares por encima de nuestra misión", interrumpió el Maestro Feng, su voz adquiriendo un tono amenazante. "Si no puedes hacer lo necesario, encontraremos a alguien que pueda. ¿Entendido?"


Lai Chong tragó saliva visiblemente antes de asentir.


"Entendido, Maestro Feng".


"Excelente", respondió el consejero, saliendo finalmente de la habitación. "Mañana por la noche, después de milenios de espera, nuestra Diosa caminará nuevamente entre nosotros. Y el mundo tal como lo conocemos dejará de existir".


La puerta se cerró tras él, dejando a Lai Chong solo con sus pensamientos y la imagen de los conspiradores en su pantalla. Por un momento, una expresión de duda cruzó su rostro, como si estuviera reconsiderando sus alianzas. Pero luego sus ojos brillaron nuevamente con ese inquietante resplandor rojizo, y la duda fue reemplazada por determinación.


"El poder de múltiples dimensiones", murmuró para sí mismo. "Vale cualquier sacrificio".


En la pantalla, ajenos a estar siendo observados, Mei Lin, Wei Li, Ken y Ye Ye continuaban formulando su plan para salvar el mundo, sin saber que estaban jugando exactamente el papel que La Espada Oxidada había diseñado para ellos.


Y en el valle, bajo la luz de la luna casi llena, la entidad que todos llamaban "demonio" continuaba su búsqueda incansable de la guardiana, dejando un rastro de destrucción involuntaria a su paso, víctima tanto como verdugo en un juego cósmico que apenas comenzaba a comprender.

Y en el valle, bajo la luz de la luna casi llena, la entidad que todos llamaban "demonio" continuaba su búsqueda incansable de la guardiana, dejando un rastro de destrucción involuntaria a su paso, víctima tanto como verdugo en un juego cósmico qu...

Capítulo 6: La Familia Disfuncional

El regreso a la mansión Lin fue tan sigiloso como la salida. Mei Lin, Wei Li, Ken y Ye Ye se movían como sombras entre los árboles nevados, cada uno sumido en sus propios pensamientos tras los descubrimientos en la fábrica de Lai Chong Wisang.

Mei Lin, Wei Li, Ken y Ye Ye se movían como sombras entre los árboles nevados, cada uno sumido en sus propios pensamientos tras los descubrimientos en la fábrica de Lai Chong Wisang

"Todavía no puedo creer que seas del futuro", susurró Ye Ye a Ken mientras avanzaban por el sendero montañoso. "Todas esas historias que me contabas sobre lugares lejanos... ¿eran realmente del futuro?"


Ken asintió, apretando suavemente la mano de su esposa.


"Tokio, Nueva York, Singapur... lugares que existen o existirán. Lamento haberte ocultado la verdad, pero temía que me creyeras loco. Tu también eres de futuro. Tienes dos hermanas, Kathy y Melissa, y tú madre es de una época muy antigua....Mek Su.... Y tú verdadero padre es ..pronto lo averiguaras...


"Después de vivir con mi padre durante años, mi definición de locura es bastante flexible", respondió Ye Ye con una sonrisa triste.


Delante de ellos, Mei Lin y Wei Li lideraban el camino, consultando ocasionalmente el mapa que Ken les había proporcionado de la región.


"¿Crees que fue demasiado fácil?", murmuró Wei Li, lo suficientemente bajo para que solo Mei Lin pudiera oírlo.


"¿A qué te refieres?", preguntó ella, aunque por su expresión, ya sospechaba la respuesta.


"Entrar en la fábrica, encontrar a Ken, obtener toda esa información... nadie nos detectó, nadie nos persiguió. Para un genio tecnológico paranoico, Lai Chong tiene una seguridad sorprendentemente laxa".


Mei Lin asintió imperceptiblemente.


"También lo noté. O somos increíblemente buenos, o..."


"O nos dejaron entrar y salir a propósito", completó Wei Li. "Lo cual plantea la pregunta: ¿por qué?"


"Para seguirnos", sugirió Mei Lin, escaneando discretamente los alrededores. "O para que llevemos información específica de vuelta".


"Información que podría ser verdadera o falsa", añadió Wei Li. "O una mezcla de ambas, lo suficientemente precisa para ser creíble pero manipulada para servir a sus propósitos".


"Lo cual significa que debemos cuestionar todo lo que aprendimos esta noche", concluyó Mei Lin.


Wei Li sonrió a pesar de la gravedad de la situación.


"Me encanta cuando piensas como una paranoica estratega. Es increíblemente atractivo".


Mei Lin le dio un codazo juguetón, pero su expresión seguía siendo seria.


"Esto no es un juego, Wei Li. Si La Espada Oxidada ha estado planeando esto durante siglos, debemos asumir que han anticipado nuestros movimientos".


"Lo sé", respondió él, poniéndose serio. "Solo intento mantener el ánimo. La situación es lo suficientemente sombría sin que nos hundamos en la desesperación".


Llegaron a un claro desde donde podían ver la mansión Lin en la distancia, sus techos curvados brillando bajo la luz de la luna casi llena.


"Deberíamos separarnos aquí", dijo Mei Lin, volviéndose hacia Ken y Ye Ye. "Si alguien está vigilando la mansión, será menos sospechoso si Wei Li y yo regresamos solos".


"¿Dónde nos encontraremos?", preguntó Ken.


"En el Templo de los Ancestros Lin al anochecer de mañana", respondió Mei Lin. "Es donde debo realizar el ritual, y necesitaré toda la ayuda posible".


"Estaremos allí", prometió Ye Ye. "Mientras tanto, Ken y yo podemos quedarnos en la cabaña del guardabosques abandonada que está al este de la propiedad. Nadie la ha usado en años".


Se despidieron rápidamente, conscientes de que cada minuto a la intemperie aumentaba el riesgo de ser descubiertos. Cuando Ken y Ye Ye desaparecieron entre los árboles, Wei Li se volvió hacia Mei Lin.


"¿Confías en ellos?", preguntó.


"No completamente", admitió ella. "Pero sus intereses parecen alineados con los nuestros, al menos por ahora. Y necesitamos aliados".


"Hablando de aliados", dijo Wei Li mientras reanudaban su camino hacia la mansión, "¿qué hacemos con la princesa Mei Xing y Zhao Yun?"


"Mantenerlos cerca, pero no demasiado", respondió Mei Lin. "La princesa sabe más de lo que dice, y Zhao Yun... bueno, su lealtad hacia mí—hacia Lin Mei Hua—parece genuina, pero eso no significa que no pueda ser manipulado".


"El eterno dilema del viajero temporal", suspiró Wei Li dramáticamente. "Tantos personajes interesantes, tan poco tiempo para averiguar quién intenta matarte".


A pesar de la tensión, Mei Lin sonrió. La capacidad de Wei Li para encontrar humor incluso en las situaciones más desesperadas era una de las razones por las que lo amaba.





La mansión estaba inusualmente silenciosa cuando finalmente llegaron. Los guardias en la puerta principal parecían más alerta de lo normal, y Mei Lin notó que su número había aumentado.


"La princesa debe haber reforzado la seguridad", murmuró a Wei Li mientras los guardias los saludaban con reverencias respetuosas.


"O está preparándose para algo", respondió él en voz baja.


Entraron en el vestíbulo principal, donde fueron recibidos por Shu Li, quien parecía haber estado esperándolos ansiosamente.


"¡Señorita Lin! ¡Señor Wei! Gracias a los cielos que han regresado", exclamó la sirvienta, su rostro mostrando genuino alivio. "La princesa ha estado preguntando por ustedes".


"¿Ha sucedido algo durante nuestra ausencia?", preguntó Mei Lin, intentando parecer casual.


Shu Li miró nerviosamente a su alrededor antes de responder en voz baja.


"Han llegado noticias de las aldeas cercanas. Más avistamientos del... del demonio. Y esta vez, ha habido víctimas".


Mei Lin y Wei Li intercambiaron una mirada de alarma.


"¿Qué tipo de víctimas?", preguntó Wei Li.


"Tres aldeanos que intentaron enfrentarlo", respondió Shu Li, su voz temblando ligeramente. "No están muertos, pero... han cambiado. Sus ojos brillan con un color extraño, y hablan en una lengua que nadie comprende".


"¿Dónde están ahora?", preguntó Mei Lin.


"En el templo de la aldea de Loto Blanco. Los monjes los mantienen en observación, rezando por sus almas".


Wei Li se pasó una mano por el cabello, procesando esta nueva información.


"¿Y la princesa? ¿Dónde está ahora?", preguntó.


"En el salón principal, con el capitán Zhao. Han estado discutiendo estrategias de defensa toda la noche".


"Gracias, Shu Li", dijo Mei Lin. "Por favor, prepara té y algo de comer. Nos reuniremos con ellos inmediatamente".


La sirvienta asintió y se apresuró hacia las cocinas. En cuanto estuvieron solos, Wei Li se volvió hacia Mei Lin.


"¿Qué piensas?", preguntó.


"Que nuestro 'guardián dimensional' está cada vez más desesperado", respondió ella. "Y posiblemente, más influenciado por La Espada Oxidada".


"¿Crees que está intentando crear algún tipo de... conexión psíquica con los aldeanos?", sugirió Wei Li.


"Es posible. O tal vez está buscando recipientes humanos para manifestarse más plenamente en esta dimensión".


"Cualquiera de las dos opciones es perturbadora", murmuró Wei Li. "Deberíamos visitar a esos aldeanos mañana, antes del ritual. Podrían proporcionarnos información valiosa".


Mei Lin asintió y ambos se dirigieron al salón principal. Al entrar, encontraron a la princesa Mei Xing y a Zhao Yun inclinados sobre una mesa cubierta de mapas y documentos. Ambos levantaron la vista al mismo tiempo, sus expresiones una mezcla de alivio y sospecha.


"¡Lin Mei Hua!", exclamó la princesa, enderezándose. "Comenzábamos a preocuparnos por tu ausencia".


"Mis disculpas, Alteza", respondió Mei Lin con una reverencia formal. "Wei Li y yo estábamos... investigando".


"¿Investigando?", repitió Zhao Yun, su tono dejando claro que no creía completamente la explicación. "¿En medio de la noche? ¿Sin escolta?"


"Precisamente por eso", intervino Wei Li con una sonrisa desarmante. "La discreción era esencial".


La princesa los estudió a ambos con una mirada penetrante antes de asentir lentamente.


"Supongo que tiene sentido. ¿Y qué descubrieron en esta... investigación discreta?"


Mei Lin y Wei Li intercambiaron una mirada rápida, decidiendo silenciosamente cuánto revelar.


"Que Lai Chong Wisang está construyendo algún tipo de dispositivo en las montañas", comenzó Mei Lin. "Un dispositivo que, según nuestras fuentes, está diseñado para abrir una brecha entre dimensiones".


"¿Y planea activarlo durante la luna llena de mañana?", preguntó la princesa, aunque por su tono, parecía más una confirmación que una pregunta.


"Exactamente", asintió Wei Li. "Lo cual coincide perfectamente con el momento en que Mei Lin debe realizar el ritual para reforzar el sello".


"No es coincidencia", dijo la princesa sombríamente. "La Espada Oxidada ha estado manipulando eventos durante décadas, tal vez siglos, para llegar a este momento preciso".


"¿Qué sabemos exactamente sobre esta Espada Oxidada?", preguntó Zhao Yun, quien había estado escuchando con creciente preocupación. "Hasta ayer, nunca había oído hablar de ellos, y de repente parecen ser la mayor amenaza que ha enfrentado la provincia".


La princesa se sentó elegantemente en un sillón cercano, indicando a los demás que hicieran lo mismo.


"La Espada Oxidada es una de las sociedades secretas más antiguas de China", comenzó, su voz adquiriendo un tono casi académico. "Se remonta a la dinastía Zhou, posiblemente incluso antes. A diferencia de otras sociedades secretas que buscan poder político o riqueza, La Espada Oxidada tiene un único objetivo: liberar a una entidad que ellos llaman 'La Diosa de la Paz'".


"Un nombre engañoso", comentó Wei Li.


"Extremadamente", concordó la princesa. "Según los textos antiguos guardados por mi familia, esta 'Diosa' es en realidad una entidad caótica de inmenso poder que fue aprisionada por los primeros emperadores míticos de China con la ayuda de guardianes dimensionales".


"Los mismos guardianes que ahora están siendo confundidos con demonios", añadió Mei Lin.


"Exacto", asintió la princesa. "La prisión de la Diosa está sellada por siete artefactos, cada uno protegido por una familia guardiana. El Corazón de Jade es uno de ellos. El Espejo de la Verdad Eterna, protegido por mi familia, es otro".


"¿Y los otros cinco?", preguntó Zhao Yun.


La princesa dudó visiblemente antes de responder.


"Desafortunadamente, al menos tres de ellos ya han sido... comprometidos. La Espada Oxidada ha sido metódica en su aproximación, eliminando o corrompiendo a las familias guardianas una por una a lo largo de los siglos, su fundador fue un malvado príncipe llamado Hang Hing, hijo de un vampiro y una humana, aunque nunca se transformó.... El es hermano del antiguo ministro de la Emperatriz Delmiira.


"Lo cual nos deja en una posición precaria", concluyó Wei Li. "Si ya tienen tres de los siete sellos, y están a punto de obtener un cuarto..."


"La prisión se debilitará catastróficamente", completó la princesa. "Y con el dispositivo de Lai Chong amplificando la brecha dimensional durante la luna llena..."


"La Diosa podría liberarse completamente", finalizó Mei Lin, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda.


Un silencio pesado cayó sobre la habitación mientras todos procesaban la gravedad de la situación. Finalmente, Zhao Yun habló.


"¿Cómo detenemos esto?", preguntó, su voz firme y determinada. "Debe haber una manera".


"La hay", respondió la princesa, mirando directamente a Mei Lin. "El ritual de mañana por la noche. Si Lin Mei Hua logra reforzar el sello del Corazón de Jade, y yo hago lo mismo con el Espejo, podríamos contrarrestar parcialmente la debilidad de los otros sellos".


"¿Parcialmente?", repitió Wei Li, captando la palabra clave.


"Sería una solución temporal", admitió la princesa. "Pero nos daría tiempo para localizar a las otras familias guardianas y fortalecer sus sellos también".


"Asumiendo que sobrevivamos al ritual", añadió Mei Lin, recordando la advertencia anterior de la princesa sobre los peligros.


"Sí", asintió la princesa gravemente. "El ritual requiere una gran cantidad de energía vital. Es... exigente".


"Maravilloso", murmuró Wei Li. "¿Alguna otra buena noticia que quieras compartir? ¿Quizás que también tendremos que bailar sobre carbones ardientes mientras recitamos poesía Tang al revés?"


La princesa lo miró con una mezcla de irritación y diversión.


"Tu sentido del humor es... peculiar, Wei Li. Pero no, no hay carbones ardientes involucrados. Sin embargo, hay otro elemento que no he mencionado".


"Por supuesto que lo hay", suspiró Wei Li.


"El ritual requiere la presencia del guardián dimensional", continuó la princesa, ignorando su comentario. "El mismo ser que todos llaman 'demonio'. Debe estar presente y voluntariamente participar en el ritual".


"¿Voluntariamente?", repitió Zhao Yun con incredulidad. "¿Cómo se supone que vamos a convencer a un demonio de que coopere con nosotros?"


"No es un demonio", corrigió Mei Lin automáticamente. "Es un guardián dimensional desplazado y confundido. Y según lo que hemos aprendido, me está buscando a mí, o más específicamente, a la guardiana del Corazón de Jade".


"Lo cual plantea la pregunta", intervino Wei Li, "¿cómo nos comunicamos con él? No es como si pudiéramos enviarle una invitación formal para tomar el té".


La princesa sonrió enigmáticamente.


"De hecho, hay una manera. El Espejo de la Verdad Eterna no solo es un sello; también es un dispositivo de comunicación interdimensional. Con él, podemos establecer contacto con el guardián y explicarle la situación".


"¿Y lo has traído contigo?", preguntó Mei Lin, súbitamente esperanzada.


"Por supuesto", respondió la princesa. "Está en mis aposentos, protegido por mis guardias más leales. Podemos usarlo esta misma noche, si lo deseas".


Mei Lin asintió firmemente.


"Cuanto antes, mejor. Si podemos aliarnos con el guardián, nuestras posibilidades de éxito aumentarán significativamente".


"Hay algo más que deberían saber", dijo la princesa, su expresión volviéndose más grave. "Los aldeanos afectados por el guardián... no creo que sea una coincidencia. Según los textos antiguos, los guardianes dimensionales a veces establecen conexiones psíquicas con humanos cuando están desesperados por comunicarse".


"¿Estás diciendo que está intentando hablar a través de ellos?", preguntó Wei Li.


"Es posible", asintió la princesa. "Lo cual significa que deberíamos visitarlos antes de usar el Espejo. Podrían proporcionarnos información valiosa sobre el estado mental del guardián".


"Exactamente lo que estábamos pensando", dijo Mei Lin, intercambiando una mirada con Wei Li.


"Entonces está decidido", declaró la princesa, levantándose con gracia real. "Mañana al amanecer visitaremos a los aldeanos afectados. Luego, al anochecer, realizaremos los rituales en el Templo de los Ancestros Lin".


"Y mientras tanto", añadió Zhao Yun, "reforzaré la seguridad de la mansión. Si La Espada Oxidada sabe que estamos intentando detenerlos, podrían intentar atacarnos directamente".


"Una precaución sensata", concordó la princesa. "Aunque dudo que sean tan directos. Su fuerza siempre ha sido la manipulación sutil, no el conflicto abierto".


Se despidieron poco después, cada uno retirándose a sus respectivas habitaciones para descansar antes del día crucial que les esperaba. Pero mientras Mei Lin y Wei Li caminaban por los pasillos de la mansión hacia sus aposentos, ambos sentían que estaban siendo observados.


"No estamos solos", murmuró Wei Li, tan bajo que apenas fue audible.


"Lo sé", respondió Mei Lin del mismo modo. "Mantén los ojos abiertos y no confíes en nadie".


"Excepto en ti", añadió Wei Li con una pequeña sonrisa.


"Excepto en mí", confirmó ella, apretando brevemente su mano antes de separarse en la puerta de su habitación.





En sus aposentos, Mei Lin no podía conciliar el sueño a pesar del agotamiento. Demasiados pensamientos giraban en su mente: el ritual inminente, la amenaza de La Espada Oxidada, la verdadera naturaleza del guardián dimensional, y su propio papel en todo este enredo cósmico.


Se levantó de la cama y se acercó a la ventana, observando la luna casi llena que iluminaba los jardines nevados de la mansión. En algún lugar ahí fuera, el guardián dimensional vagaba, buscándola desesperadamente. Y mañana, si todo salía según lo planeado, finalmente se encontrarían.


Un suave golpe en la puerta interrumpió sus pensamientos. Instintivamente, adoptó una postura defensiva antes de preguntar:


"¿Quién es?"


"Soy yo", respondió la voz de Wei Li. "¿Puedo pasar?"


Mei Lin se relajó y abrió la puerta. Wei Li entró rápidamente, cerrando tras de sí. Llevaba su "bolígrafo" tecnológico en la mano, y su expresión era una mezcla de excitación y preocupación.


"He estado analizando los datos que recopilé en la fábrica de Lai Chong", dijo sin preámbulos, activando el proyector holográfico del dispositivo. "Y he encontrado algo... inquietante".


Una serie de diagramas y ecuaciones flotaron en el aire entre ellos, incomprensibles para cualquiera sin formación científica avanzada.


"¿Qué estoy viendo exactamente?", preguntó Mei Lin, entrecerrando los ojos ante los símbolos complejos.


"Estas son las especificaciones del 'Portal Cuántico' de Lai Chong", explicó Wei Li. "Ken tenía razón en que está diseñado para abrir una brecha dimensional, pero hay algo más. Mira esta secuencia aquí".


Señaló una serie particular de símbolos que pulsaban con un ritmo específico.


"Esto no es solo un portal; es un amplificador. Está diseñado para capturar y amplificar una señal específica".


"¿Qué tipo de señal?", preguntó Mei Lin, aunque ya sospechaba la respuesta.


"La energía vital de un ritual místico", respondió Wei Li gravemente. "Específicamente, el tipo de energía que liberarías durante el ritual para reforzar el sello".


Mei Lin se sentó lentamente en el borde de la cama, procesando esta revelación.


"Estás diciendo que Lai Chong ha diseñado su máquina para... ¿robar la energía de mi ritual?"


"No solo robarla", corrigió Wei Li. "Invertirla. Transformar un ritual de sellado en uno de liberación".


"Lo cual significa que cuanto más esfuerzo ponga en reforzar el sello..."


"Más ayudarás a romperlo", completó Wei Li. "Es brillante, de una manera retorcida y malvada".


"Y explica por qué La Espada Oxidada necesita que yo realice voluntariamente el ritual", añadió Mei Lin. "No pueden simplemente matarme y tomar el Corazón de Jade; necesitan que yo, como guardiana legítima, active su poder".


"Exactamente", asintió Wei Li. "Es una trampa perfectamente diseñada. Y lo peor es que no veo cómo evitarla. Si no realizas el ritual, el sello seguirá debilitándose naturalmente. Si lo realizas, estarás acelerando su destrucción".


Mei Lin se levantó y comenzó a caminar por la habitación, su mente trabajando frenéticamente.


"Debe haber una manera", murmuró. "Siempre hay una manera".


Se detuvo de repente, una idea formándose en su mente.


"El guardián dimensional", dijo, volviéndose hacia Wei Li. "Si realmente es un guardián y no un demonio, debe conocer los secretos de los sellos mejor que nadie. Tal vez él sepa cómo contrarrestar la trampa de Lai Chong".


"Es posible", concedió Wei Li, apagando el proyector. "Pero primero tenemos que comunicarnos con él, y para eso necesitamos el Espejo de la princesa".


"Y ahí es donde las cosas se complican", dijo Mei Lin con una sonrisa sin humor. "¿Confías en la princesa Mei Xing?"


Wei Li consideró la pregunta por un momento.


"No completamente", admitió. "Su historia es coherente y parece genuinamente preocupada por detener a La Espada Oxidada. Pero hay algo... no sé, algo que no encaja".


"Como el hecho de que apareció convenientemente justo cuando descubrimos la conexión entre Lai Chong y La Espada Oxidada", sugirió Mei Lin.


"O que parece saber exactamente qué hacer en cada situación", añadió Wei Li. "Como si hubiera ensayado todo esto".


"Lo cual podría significar que es extremadamente competente y está bien preparada", razonó Mei Lin, "o que es parte de un plan mayor".


"La eterna pregunta del viajero temporal", suspiró Wei Li. "¿Aliado o enemigo? ¿Coincidencia o conspiración?"


Mei Lin se acercó a él y tomó sus manos entre las suyas.


"Sea como sea, mañana lo descubriremos. Por ahora, necesitamos descansar y prepararnos para lo que viene".


Wei Li asintió, pero no hizo ademán de marcharse.


"¿Puedo quedarme aquí esta noche?", preguntó en voz baja. "No me siento cómodo dejándote sola con tantas incógnitas".


Mei Lin sonrió y lo atrajo hacia sí.


"Pensé que nunca lo pedirías", respondió, besándolo suavemente--- Y es que no puedes vivir sin esa "energía"


Se acostaron juntos en la amplia cama, y el fuego entre ambos siempre explotaba, Mei Lin dió un suave grito gutural, cuando Voraz y exitado comenzó a hacerle sexo oral , haciendo que lujuriosa mente Mei Lin también se doblará en un 69 perfecto en el erecto miembro de Wei Li.

. Haciendo que los ojos que los veían desde los orificios ocultos se abrieran desmeduradamente..<!!Tambien lo hacían de esa manera desconocida!!


Una vez dominada la lujuria, ambos encontrando consuelo,durmieron felices,agotados y abrazados. en la presencia del otro mientras la noche avanzaba y la luna continuaba su curso inexorable hacia la plenitud que marcaría su destino.





El amanecer llegó demasiado pronto, trayendo consigo un día que prometía ser decisivo para múltiples dimensiones. Mei Lin y Wei Li se prepararon en silencio, cada uno sumido en sus propios pensamientos mientras se vestían con ropas adecuadas para visitar la aldea de Loto Blanco.


Cuando salieron de la habitación, encontraron a Zhao Yun esperándolos en el pasillo, su expresión una mezcla de sorpresa y algo más complejo al ver a Wei Li emerger de los aposentos de Mei Lin.


"Buenos días", saludó con rigidez formal. "La princesa los espera en el patio principal. Los caballos están listos para partir hacia la aldea".


"Gracias, Zhao Yun", respondió Mei Lin con igual formalidad. "Estaremos allí en un momento".


El capitán asintió secamente y se dio la vuelta para marcharse, pero se detuvo y miró a Wei Li directamente.


"Un consejo, señor Wei", dijo en voz baja. "Las costumbres aquí son diferentes a las de... donde sea que vengas. La reputación de la señorita Lin es importante, especialmente ahora que ha 'regresado de entre los muertos'".


Wei Li sostuvo su mirada sin pestañear.


"Aprecio tu preocupación, Capitán Zhao", respondió con una calma que ocultaba su irritación. "Pero te aseguro que la reputación de Mei Lin es tan importante para mí como para ti. Quizás incluso más".


Los dos hombres se miraron fijamente por un momento tenso, hasta que Mei Lin intervino.


"Caballeros, tenemos asuntos más urgentes que atender que preocuparnos por chismes de alcoba", dijo con firmeza. "El destino de múltiples dimensiones está en juego, por si lo habían olvidado. O es que piensas hacer comentarios inoportunos?

-- No me atrevo--.

-- Pues más te vale guardar silencio.


 Zhao Yun hizo una reverencia rígida y se marchó, mientras Wei Li murmuraba una disculpa.


"Hombres", suspiró Mei Lin, poniendo los ojos en blanco. "No importa el siglo, siempre encuentran tiempo para competir por territorio".


"No estaba compitiendo", protestó Wei Li débilmente. "Solo estableciendo un hecho".


"Por supuesto", respondió ella con una sonrisa indulgente. "Ahora, vamos. La princesa espera, y tenemos aldeanos poseídos que interrogar".





La aldea de Loto Blanco era un asentamiento pequeño y pintoresco a unos cinco kilómetros de la mansión Lin. En circunstancias normales, habría sido un lugar tranquilo y próspero, con sus casas tradicionales de madera y sus campos de arroz ahora cubiertos de nieve. Pero la atmósfera que los recibió era cualquier cosa menos tranquila.


Los aldeanos se apartaban a su paso, mirando con una mezcla de miedo y esperanza a la comitiva que incluía a la princesa imperial, la supuestamente resucitada heredera Lin, y sus acompañantes. Susurros los seguían como sombras: "La guardiana ha regresado", "La princesa del espejo", "El fin está cerca".


"Parece que las noticias viajan rápido", comentó Wei Li mientras desmontaban frente al templo local, un edificio modesto pero bien mantenido.


"En el campo, los rumores son más rápidos que los caballos imperiales", respondió la princesa Mei Xing, alisando su elegante vestido después de desmontar con gracia. "Y en tiempos de crisis, la gente busca señales y salvadores".


"No somos salvadores", dijo Mei Lin en voz baja. "Solo personas intentando hacer lo correcto".


"Para ellos, es lo mismo", respondió la princesa con una sonrisa triste.


El monje principal del templo, un hombre mayor de expresión serena a pesar de las circunstancias, los recibió con profundas reverencias.


"Su Alteza Imperial, Honorable Señorita Lin, distinguidos invitados", saludó formalmente. "Es un honor y un alivio recibir su visita en estos tiempos oscuros".


"El honor es nuestro, Venerable Maestro", respondió la princesa con igual formalidad. "Hemos venido a ver a los afectados por la entidad".


El monje asintió gravemente.


"Por supuesto. Los mantenemos en la sala de meditación, donde las energías son más equilibradas. Pero debo advertirles: su condición es... perturbadora".


"Estamos preparados", aseguró Mei Lin.


El monje los guio a través del templo hasta una sala circular en la parte trasera. El aire allí era pesado con incienso, y símbolos protectores habían sido pintados en las paredes. En el centro, sentados en posición de meditación sobre esteras de bambú, se encontraban tres personas: un hombre de mediana edad, una mujer joven, y un anciano. Los tres tenían los ojos cerrados y parecían estar en trance.


"No han comido ni bebido desde que los trajeron", explicó el monje en voz baja. "Pero tampoco muestran signos de debilitamiento. Es como si... como si algo más los sustentara".


Wei Li se acercó cautelosamente, estudiándolos con ojo científico.


"¿Han dicho algo?", preguntó.


"Solo frases inconexas en una lengua que nadie comprende", respondió el monje. "Excepto..."


"¿Excepto?", presionó la princesa.


"Excepto un nombre que repiten ocasionalmente: 'Lin Mei Hua'".


Todos miraron a Mei Lin, quien dio un paso adelante, acercándose a los tres aldeanos.


"¿Cuándo fue la última vez que hablaron?", preguntó.


"Hace unas horas", respondió el monje. "Justo antes del amanecer. Todos se despertaron simultáneamente, dijeron algo en esa extraña lengua, y luego volvieron a su trance".


Mei Lin se arrodilló frente a ellos, estudiando sus rostros serenos. Aparte de un ligero temblor en sus párpados, podrían haber estado simplemente dormidos.


"¿Puedo intentar comunicarme con ellos?", preguntó al monje.


"Por supuesto, señorita", respondió él, aunque parecía nervioso. "Pero tenga cuidado. La última persona que intentó tocarlos fue arrojada contra la pared por una fuerza invisible".


"Encantador", murmuró Wei Li, acercándose para estar junto a Mei Lin. "Quizás deberíamos intentar un enfoque menos... táctil".


La princesa Mei Xing se adelantó, sacando de entre sus ropas un pequeño objeto envuelto en seda roja. Lo desenvolvió cuidadosamente, revelando un espejo de mano de plata antigua con intrincados grabados en su marco.


"El Espejo de la Verdad Eterna", anunció, sosteniéndolo con reverencia. "Puede servir como puente entre dimensiones. Si el guardián está intentando comunicarse a través de estos aldeanos, el espejo podría facilitar la conexión".


Mei Lin asintió, y la princesa le entregó el espejo. Era sorprendentemente pesado para su tamaño, y Mei Lin sintió un hormigueo en sus dedos al tocarlo, como si una corriente eléctrica sutil fluyera a través del metal.


"¿Cómo funciona?", preguntó, estudiando los símbolos grabados en el marco.


"Sostén el espejo frente a ellos y concéntrate en tu deseo de comunicarte", instruyó la princesa. "El espejo hará el resto".


Mei Lin respiró hondo y sostuvo el espejo frente a los tres aldeanos en trance. Por un momento, nada sucedió. Luego, lentamente, la superficie del espejo comenzó a ondular, como agua perturbada por una piedra. Los reflejos de los aldeanos se distorsionaron, fusionándose en una única imagen: la de una figura alta y etérea, vagamente humanoide pero con proporciones extrañas y ojos que brillaban con un resplandor verde intenso.


"El guardián", susurró la princesa.


Los tres aldeanos abrieron los ojos simultáneamente, revelando que sus iris habían sido reemplazados por el mismo resplandor verde que emanaba de los ojos de la figura en el espejo. Cuando hablaron, lo hicieron al unísono, sus voces mezclándose en un coro inquietante que parecía venir de todas partes y de ninguna a la vez.


"Guardiana del Jade", dijeron en un chino antiguo pero comprensible. "Por fin te encuentro".


Mei Lin se mantuvo firme, aunque sentía un escalofrío recorrer su espalda.


"Soy Mei Lin", respondió. "Reencarnación de Lin Mei Hua, guardiana del Corazón de Jade. ¿Quién eres tú?"


Las voces respondieron, mientras la figura en el espejo parecía inclinarse hacia adelante, como si intentara atravesar el cristal.


"Soy Xian Wei, Guardián del Umbral entre Mundos. He sido desplazado de mi dimensión por las acciones del que ustedes llaman Lai Chong Wisang y la secta conocida como La Espada Oxidada".


"¿Por qué has estado causando destrucción?", preguntó Wei Li, uniéndose a la conversación. "¿Por qué atacar aldeas inocentes?"


La figura en el espejo pareció estremecerse, y los tres aldeanos mostraron expresiones idénticas de remordimiento.


"No era mi intención causar daño", respondieron las voces. "En mi forma actual, no puedo controlar completamente mi influencia en este plano. La energía que emito naturalmente es incompatible con su realidad, causando deterioro involuntario. He intentado minimizar mi contacto con seres vivos, pero mi desesperación por encontrar a la guardiana me ha llevado a cometer errores".


"¿Por qué me buscabas con tanta urgencia?", preguntó Mei Lin.


"Porque el sello se debilita", respondieron las voces con creciente agitación. "La prisión de la que llaman Diosa de la Paz está fracturándose. Si se libera completamente, no solo este mundo, sino múltiples dimensiones sufrirán consecuencias catastróficas".


"¿Conoces a esta Diosa?", preguntó la princesa, acercándose al círculo.


"La conozco", confirmaron las voces, y un estremecimiento pareció recorrer a los tres aldeanos simultáneamente. "Fue una de nosotros, una Guardiana del Umbral, antes de corromperse. Su verdadero nombre es Mei Shen, y su poder sobre la realidad es inimaginable para seres de un solo plano como ustedes".


"¿Qué podemos hacer para detenerla?", preguntó Mei Lin, yendo directamente al punto.


"El ritual debe realizarse", respondieron las voces. "Pero no como La Espada Oxidada espera. Han manipulado los textos antiguos, alterado los símbolos sagrados. El verdadero ritual no debilita el sello; lo refuerza y me permite regresar a mi dimensión para restaurar el equilibrio".


"Pero Lai Chong ha construido un dispositivo para invertir los efectos del ritual", intervino Wei Li. "¿Cómo contrarrestamos eso?"


La figura en el espejo pareció considerar la pregunta, y los aldeanos fruncieron el ceño en perfecta sincronía.


"El dispositivo depende de la alineación precisa con el punto focal del ritual", explicaron finalmente. "Si el ritual se realiza en un lugar diferente al esperado, el dispositivo será ineficaz".


"¿Un lugar diferente?", repitió Mei Lin. "Pero el ritual debe realizarse en el Templo de los Ancestros Lin, ¿no es así?"


"No necesariamente", respondieron las voces. "El poder está en la guardiana y en el Corazón de Jade, no en el lugar. El templo simplemente facilita la canalización de energía debido a su ubicación en una línea de poder natural. Pero hay otros puntos de poder que podrían servir".


"¿Como cuáles?", preguntó la princesa con evidente interés.


"La Cueva de los Ecos Eternos, en la ladera norte de la montaña sagrada", respondieron los aldeanos. "Un lugar de gran poder, conocido solo por los guardianes dimensionales y aquellos a quienes hemos confiado nuestros secretos".


Mei Lin y Wei Li intercambiaron una mirada de esperanza renovada. Esto podría ser la ventaja que necesitaban.


"¿Cómo llegamos a esta cueva?", preguntó Mei Lin.


"Yo os guiaré", respondieron las voces. "Pero debemos actuar con cautela. La Espada Oxidada tiene ojos y oídos en todas partes, incluso en lugares que consideráis seguros".


"¿Te refieres a la mansión Lin?", preguntó Wei Li, aunque ya sospechaba la respuesta.


"Me refiero a más cerca de lo que imagináis", respondieron las voces crípticas. Y entonces, los tres aldeanos giraron sus cabezas al unísono, mirando directamente a la princesa Mei Xing.


El silencio que siguió fue ensordecedor. La princesa palideció visiblemente, dando un paso atrás.


"¿Qué insinúas, guardián?", preguntó con voz temblorosa.


"No insinúo nada, Mei Xing", respondieron las voces con una calma inquietante. "Simplemente veo la verdad que otros no pueden ver. El Espejo no miente; solo refleja lo que ya existe".


La princesa miró a Mei Lin con una expresión de pánico.


"No lo escuches", dijo rápidamente. "Está intentando sembrar discordia entre nosotros. Es una táctica común de La Espada Oxidada".


Pero Mei Lin ya había notado algo: la princesa había llamado al guardián "él", a pesar de que en ningún momento se había establecido el género de la entidad.


"¿Cómo sabes que el guardián es masculino?", preguntó lentamente, levantándose y dando un paso atrás, acercándose instintivamente a Wei Li.


La princesa abrió la boca para responder, pero ninguna palabra salió. En su lugar, una sonrisa lenta y completamente diferente a su expresión habitual se extendió por su rostro.


"Impresionante", dijo, y su voz había cambiado, volviéndose más profunda y resonante. "Pocos notan esos pequeños detalles. Ahora veo por qué eres una guardiana tan efectiva, Lin Mei Hua... o debería decir, Mei Lin".


Zhao Yun, que había permanecido en silencio hasta ese momento, desenvainó su espada con un movimiento fluido.


"¿Qué está pasando?", exigió, mirando alternativamente a la princesa y a los aldeanos en trance. "¿Quién eres realmente?"


La falsa princesa rio, un sonido que envió escalofríos por la espina dorsal de todos los presentes.


"Soy muchas cosas, Capitán Zhao. Un consejero imperial. Un maestro de La Espada Oxidada. Un devoto servidor de la Diosa. Pero ustedes pueden llamarme por el nombre que he adoptado en esta corte: Maestro Feng".


Wei Li maldijo por lo bajo. El misterioso líder de La Espada Oxidada había estado con ellos todo el tiempo, disfrazado como la princesa Mei Xing.


"¿Dónde está la verdadera princesa?", preguntó Mei Lin, su voz firme a pesar del shock.


"Oh, está perfectamente a salvo", respondió Feng/Mei Xing con un gesto despreocupado. "Por ahora. La necesito viva para el ritual de esta noche. Después... bueno, la Diosa requerirá sacrificios dignos de su magnificencia".


"No te saldrás con la tuya", declaró Zhao Yun, avanzando con su espada en alto.


El Maestro Feng, aún en el cuerpo de la princesa, lo miró con diversión.


"Valiente pero tonto, Capitán. ¿Realmente atacarías a tu amada princesa? ¿Podrías atravesar este cuerpo con tu espada, sabiendo que ella sigue dentro, consciente pero impotente?"


Zhao Yun vaciló, y esa duda momentánea fue todo lo que Feng necesitó. Con un movimiento inhumanamente rápido, extendió una mano hacia el capitán. Una onda de energía rojiza emanó de sus dedos, golpeando a Zhao Yun en el pecho y enviándolo volando contra la pared del templo.


"¡Zhao Yun!", gritó Mei Lin, haciendo ademán de ir hacia él.


"Yo no lo haría", advirtió Feng, girándose hacia ella. "A menos que quieras compartir su destino".


Wei Li se colocó protectoramente frente a Mei Lin, su "bolígrafo" tecnológico discretamente activado en su mano.


"¿Qué quieres exactamente?", preguntó, ganando tiempo mientras evaluaba sus opciones.


Feng sonrió, un gesto perturbador en el rostro normalmente sereno de la princesa.


"Lo que siempre he querido: la liberación de mi Diosa. Y gracias a ustedes, ahora tengo todos los elementos necesarios". Miró el espejo que Mei Lin aún sostenía. "Incluido el Espejo de la Verdad Eterna, que tan amablemente me han traído".


"No te lo entregaré", declaró Mei Lin, apretando el espejo contra su pecho.


"No necesitas hacerlo", respondió Feng con calma inquietante. "Esta noche, cuando la luna esté llena, vendrás voluntariamente al Templo de los Ancestros Lin. Traerás el Corazón de Jade, el Espejo, y realizarás el ritual exactamente como te he instruido".


"¿Y por qué haría eso?", desafió Mei Lin.


La sonrisa de Feng se ensanchó, volviéndose casi depredadora.


"Porque si no lo haces, la verdadera princesa Mei Xing morirá. Y no solo ella. También tu precioso Wei Li, el leal Zhao Yun, y cada hombre, mujer y niño en un radio de diez kilómetros".


"No puedes matar a tanta gente tú solo", argumentó Wei Li, aunque sin mucha convicción.


"¿No?", respondió Feng, arqueando una ceja. "La entidad que ustedes llaman 'guardián' no es el único ser dimensional que camina por este plano. Tengo mis propios... aliados".


Como para enfatizar sus palabras, las sombras en las esquinas de la sala parecieron moverse por sí solas, adquiriendo brevemente formas vagamente humanoides antes de volver a la oscuridad.


"Tienes hasta el anochecer para decidir", continuó Feng. "Aunque realmente no hay decisión que tomar, ¿verdad? Siempre has sido demasiado noble para tu propio bien, Lin Mei Hua. En todas tus encarnaciones".


Con esas palabras, el cuerpo de la princesa se desplomó repentinamente, como una marioneta con las cuerdas cortadas. Al mismo tiempo, los tres aldeanos en trance cayeron hacia adelante, inconscientes.


Wei Li corrió hacia la princesa caída, comprobando sus signos vitales.


"Está viva", anunció con alivio. "Pero inconsciente. Creo que Feng ha abandonado su cuerpo".


Mei Lin se apresuró hacia Zhao Yun, quien gemía débilmente, intentando incorporarse.


"¿Estás bien?", preguntó, ayudándolo a sentarse.


"He estado mejor", respondió él con una mueca de dolor. "¿Qué... qué acaba de pasar?"


"Fuimos engañados", dijo Mei Lin sombríamente. "El Maestro Feng ha estado poseyendo a la princesa, probablemente desde antes de que llegara a la mansión. Todo lo que nos dijo era parte de su plan".


"No todo", intervino Wei Li, que ahora examinaba a los aldeanos. "El guardián dimensional confirmó gran parte de lo que 'la princesa' nos contó sobre los sellos y la Diosa. Creo que Feng mezcló verdades con mentiras para hacernos más receptivos".


"Una táctica efectiva", murmuró Zhao Yun, levantándose con dificultad. "¿Qué hacemos ahora?"


Mei Lin miró el espejo en sus manos, luego a los aldeanos inconscientes, y finalmente a Wei Li.


"Necesitamos encontrar esa cueva", dijo con determinación. "El guardián dijo que podríamos realizar el ritual allí, fuera del alcance del dispositivo de Lai Chong".


"Pero no sabemos dónde está exactamente", señaló Wei Li. "Solo que está en la ladera norte de la montaña sagrada".


"Yo sé dónde está", dijo una voz débil desde el suelo.


Todos se volvieron para ver a la princesa Mei Xing, la verdadera esta vez, intentando sentarse. Su rostro estaba pálido y demacrado, como si hubiera estado luchando internamente durante días.


"Princesa", exclamó Zhao Yun, corriendo a su lado para ayudarla.


"Estoy bien", dijo ella, aunque claramente no lo estaba. "O lo estaré. Ese... monstruo ha estado controlándome durante semanas, pero podía ver y oír todo. Incluyendo sus planes".


"¿Sabes dónde está la Cueva de los Ecos Eternos?", preguntó Mei Lin, arrodillándose junto a ella.


La princesa asintió débilmente.



"Mi familia ha guardado su ubicación durante generaciones, como parte de nuestro deber como guardianes del Espejo. Puedo llevarlos allí".


"Es demasiado peligroso", protestó Zhao Yun,sinceramente preocupado. "Estás débil, y Feng podría intentar poseerte nuevamente".


"No lo hará", respondió la princesa con sorprendente firmeza.y feliz de ver la preocupación del valiente capitan por ella "No inmediatamente, al menos. La posesión requiere una gran cantidad de energía, especialmente mantenerla durante períodos prolongados. Necesitará tiempo para recuperarse antes de intentarlo nuevamente".


"Lo cual nos da una ventana de oportunidad", concluyó Wei Li, su mente analítica ya formulando un plan. "Podemos llegar a la cueva y realizar el ritual antes de que Feng se recupere lo suficiente para detenernos".


"No será tan simple", advirtió la princesa. "Feng no es el único miembro de La Espada Oxidada en la región. Tienen agentes por todas partes, y ahora que saben que estamos al tanto de su plan, movilizarán todos sus recursos para detenernos".


"Sin mencionar a Lai Chong y su tecnología", añadió Mei Lin. "Y al hecho de que aún necesitamos al guardián dimensional para el ritual".


"Una cosa a la vez", dijo Wei Li, ayudando a la princesa a levantarse. "Primero, salgamos de aquí antes de que Feng envíe refuerzos. Segundo, contactemos a Ken y Ye Ye; necesitaremos toda la ayuda posible. Tercero, encontremos esa cueva y preparémonos para el ritual".


"¿Y el guardián?", preguntó Mei Lin, mirando a los aldeanos inconscientes.


"Nos encontrará", respondió la princesa con certeza. "Ahora que ha establecido contacto contigo a través del Espejo, puede sentir tu presencia. Te seguirá a donde vayas".


"Maravilloso", murmuró Wei Li. "Un demonio interdimensional como mascota. Siempre quise uno de niño".


A pesar de la gravedad de la situación, Mei Lin no pudo evitar sonreír. Incluso frente al apocalipsis dimensional, Wei Li mantenía su sentido del humor.


"Vamos", dijo, guardando cuidadosamente el espejo entre sus ropas. "Tenemos un mundo que salvar. O varios, aparentemente".


Mientras salían del templo, con la princesa apoyada entre Zhao Yun y Wei Li, y Mei Lin liderando el camino, ninguno notó la pequeña araña metálica que los observaba desde un rincón del techo. Un dispositivo de vigilancia primitivo pero efectivo, transmitiendo imágenes directamente a la fábrica de Lai Chong Wisang, donde el Maestro Feng, ahora en su verdadera forma, observaba con una sonrisa satisfecha.


"Corran, pequeños guardianes", murmuró para sí mismo. "Su desesperación solo hace más dulce la victoria final".


A su lado, Lai Chong Wisang observaba la escena con expresión preocupada.


"¿No deberíamos detenerlos?", preguntó nerviosamente. "Si encuentran la cueva y realizan el ritual allí..."


"Déjalos correr", respondió Feng con calma inquietante. "La Cueva de los Ecos Eternos es exactamente donde queremos que estén".


"Pero dijiste que necesitábamos que el ritual se realizara en el Templo de los Ancestros Lin, donde mi dispositivo está alineado", protestó Lai Chong.


Feng se volvió hacia él, sus ojos brillando con un resplandor rojizo que hizo que Lai Chong retrocediera instintivamente.


"Mi querido y limitado Lai Chong", dijo con condescendencia. "¿Realmente crees que La Espada Oxidada ha sobrevivido milenios sin aprender a anticipar cada posible contratiempo? La Cueva de los Ecos Eternos no es un refugio seguro; es una trampa. Una trampa que yo mismo diseñé hace quinientos años, específicamente para este momento".


Lai Chong pareció momentáneamente impresionado, pero luego frunció el ceño.


"¿Quinientos años? Pero eso significaría que tú..."


"Que he vivido mucho más de lo que cualquier humano debería", completó Feng con una sonrisa que no llegaba a sus ojos inhumanos. "La devoción a la Diosa tiene sus recompensas, Lai Chong. Recompensas que pronto conocerás, si continúas sirviendo fielmente".


Lai Chong asintió, aunque un observador atento habría notado el miedo en sus ojos y la duda creciente en su expresión.


Mientras tanto, en el valle debajo de la fábrica, una figura alta y etérea se movía con propósito renovado hacia la montaña sagrada, dejando un rastro de vegetación marchita a su paso. El guardián dimensional había encontrado finalmente a su guardiana, y nada lo detendría ahora.



Continuara

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Capítulo 7: La Alianza Improbable


El camino hacia la Cueva de los Ecos Eternos resultó ser tan peligroso como esperaban

El camino hacia la Cueva de los Ecos Eternos resultó ser tan peligroso como esperaban. La comitiva, compuesta por Mei Lin, Wei Li, la princesa Mei Xing (ahora libre del control del Maestro Feng), Zhao Yun (aún adolorido pero determinado), y los recién reunidos Ken y Ye Ye, avanzaba cautelosamente por la ladera norte de la montaña sagrada.

La comitiva, compuesta por Mei Lin, Wei Li, la princesa Mei Xing (ahora libre del control del Maestro Feng), Zhao Yun (aún adolorido pero determinado), y los recién reunidos Ken y Ye Ye, avanzaba cautelosamente por la ladera norte de la montaña s...

La nieve dificultaba el ascenso, y el viento cortante parecía intentar empujarlos de vuelta al valle. Pero lo más inquietante eran las sombras que ocasionalmente vislumbraban entre los árboles: figuras oscuras que aparecían y desaparecían demasiado rápido para ser identificadas.


"Agentes de La Espada Oxidada", había explicado la princesa en voz baja. "O peor aún, manifestaciones menores de la Diosa, fragmentos de su conciencia que han logrado filtrarse a través del sello debilitado".


"Maravilloso", había murmurado Wei Li. "Justo lo que necesitábamos: fantasmas interdimensionales acosándonos".


Ahora, mientras se detenían para un breve descanso en un saliente rocoso que ofrecía cierta protección contra el viento, Wei Li aprovechó para examinar su "bolígrafo" tecnológico, que había estado emitiendo lecturas cada vez más extrañas a medida que se acercaban a su destino.


"Las fluctuaciones dimensionales están aumentando", informó a Mei Lin, mostrándole la pequeña pantalla holográfica. "Sea lo que sea esta cueva, definitivamente no es un lugar normal".


"Nada en esta aventura ha sido normal", respondió ella con una sonrisa cansada. "¿Recuerdas cuando nuestras mayores preocupaciones eran terminar proyectos de investigación y decidir dónde cenar?"


"Ah, los viejos tiempos... hace aproximadamente 48 horas", bromeó Wei Li, guardando el dispositivo. "Aunque debo admitir que prefiero enfrentar apocalipsis dimensionales contigo que reuniones de departamento sin ti".


Mei Lin rio suavemente, un sonido que pareció aligerar momentáneamente la atmósfera sombría que los rodeaba.


A unos metros de distancia, Zhao Yun observaba su interacción con una mezcla de emociones en su rostro. La princesa Mei Xing, notando su expresión, se acercó a él.


"Duele, ¿verdad?", preguntó en voz baja. "Ver a alguien que amas encontrar felicidad con otro".


Zhao Yun la miró sorprendido, no esperando tal franqueza.


"Es... complicado", admitió finalmente. "Parte de mí siempre amará a Lin Mei Hua. Pero esa mujer", señaló discretamente hacia Mei Lin, "no es realmente ella. Tiene su rostro, su voz, incluso algunos de sus gestos... pero es diferente. Más libre, más decidida. Y claramente, su corazón y Cuerpo pertenece a otro".


La princesa asintió comprensivamente.


"El destino tiene formas extrañas de guiarnos", dijo. "A veces, lo que creemos que queremos no es lo que realmente necesitamos".


Zhao Yun la estudió con renovado interés.


"Hablas con la voz de la experiencia, Alteza".


Una sonrisa triste cruzó el rostro de la princesa.


"Quizás. O tal vez solo soy una romántica incurable que ha leído demasiados poemas de amor prohibido".


-- No debo poner mis ojos en lo que me está prohibido.

-- Dónde está escrito lo que está prohibido y quién prohíbe? -- pregunto la bella princesa,dejando un camino totalmente abierto


Antes de que Zhao Yun pudiera responder, Ken se acercó al grupo, interrumpiendo todas las conversaciones.


"Creo que tenemos compañía", anunció en voz baja, señalando hacia un claro más abajo en la ladera.


Todos se tensaron, preparándose para un posible ataque. Pero lo que vieron los dejó momentáneamente sin palabras.


Una figura alta y etérea, vagamente humanoide pero con proporciones extrañas, avanzaba lentamente hacia ellos. A diferencia de sus apariciones anteriores, esta vez no dejaba un rastro de destrucción a su paso. La nieve bajo sus "pies" no se derretía, y los árboles cercanos no se marchitaban. Sus ojos brillaban con un resplandor verde intenso, el mismo tono exacto que el Corazón de Jade.


"El guardián", susurró Mei Lin, instintivamente llevando una mano al bolsillo donde guardaba el jade.


"Parece que ha aprendido a controlar su influencia en nuestro plano", observó Wei Li, fascinado a pesar del peligro potencial.


La entidad se detuvo a unos veinte metros de ellos, como si esperara una invitación para acercarse más.


"¿Qué hacemos?", preguntó Ye Ye nerviosamente, aferrándose al brazo de Ken.


"Yo hablaré con él", decidió Mei Lin, dando un paso adelante antes de que nadie pudiera detenerla.


"Mei Lin, espera", llamó Wei Li, pero ella ya estaba descendiendo cuidadosamente por el sendero nevado hacia el guardián.


A medida que se acercaba, Mei Lin sentía una extraña resonancia dentro de sí, como si algo en su núcleo respondiera a la presencia del ser dimensional. No era miedo lo que sentía, sino una especie de reconocimiento, como encontrarse con un viejo amigo olvidado hace mucho tiempo.


Se detuvo a unos metros de la entidad, consciente de que todos observaban conteniendo la respiración desde el saliente rocoso.


"Xian Wei", dijo, recordando el nombre que el guardián había revelado a través de los aldeanos poseídos. "Has venido".


La figura inclinó ligeramente lo que parecía ser su cabeza, un gesto sorprendentemente humano.


"Guardiana", respondió, su voz resonando directamente en la mente de Mei Lin sin pasar por el aire. "Te he buscado a través de valles y montañas, a través del tiempo mismo".


"¿Puedes comunicarte sin poseer a otros ahora?", preguntó Mei Lin, notando que solo ella parecía escuchar la voz.


"He aprendido a adaptar mi energía a este plano", confirmó el guardián. "Aunque solo puedo proyectar mis pensamientos directamente a ti, debido a nuestra conexión a través del Corazón de Jade".


Mei Lin asintió, luego hizo un gesto hacia sus compañeros.


"¿Puedo invitarlos a unirse a nosotros? Son aliados, y necesitaremos su ayuda para el ritual".


El guardián pareció considerar la petición antes de asentir.


"Que vengan. Pero advierte al de conocimientos futuros que sus dispositivos pueden comportarse erráticamente en mi presencia. La tecnología de su tiempo y mi energía dimensional no siempre son compatibles".


Mei Lin sonrió ante la descripción de Wei Li y se volvió para hacer señas a los demás para que se acercaran. Con cautela, el grupo descendió para unirse a ella.


"Dice que pueden acercarse", explicó Mei Lin. "Pero Wei Li, advierte que tus gadgets podrían volverse locos cerca de él".


"Fascinante", murmuró Wei Li, aunque prudentemente apagó su "bolígrafo" antes de acercarse más. "¿Puedes oírlo hablar?"


"No con mis oídos", respondió Mei Lin. "Es más como... pensamientos que aparecen directamente en mi mente, pero con su voz".


"Telepatía dimensional", dijo Ken con evidente entusiasmo científico. "Increíble".


Ye Ye se mantenía ligeramente detrás de su esposo, claramente incómoda pero determinada a no mostrar miedo. Zhao Yun y la princesa, por su parte, observaban al guardián con una mezcla de asombro y cautela profesional.


"Pregúntale si puede comunicarse con todos nosotros de alguna manera", sugirió la princesa. "Necesitamos coordinar nuestros esfuerzos".


Mei Lin transmitió la pregunta, y el guardián pareció reflexionar por un momento.


"Existe una manera", respondió finalmente en la mente de Mei Lin. "Pero requerirá que compartas temporalmente tu conexión con ellos".


"¿Cómo?", preguntó ella.


"A través del Corazón de Jade", explicó el guardián. "Si todos lo tocan mientras yo establezco el vínculo, podremos comunicarnos brevemente como un grupo".


Mei Lin relató esta información a los demás, quienes intercambiaron miradas de duda.


"¿Es seguro?", preguntó Zhao Yun, siempre el protector.


"Probablemente no", respondió Wei Li con una sonrisa torcida. "Pero considerando que estamos a punto de realizar un ritual místico para sellar a una diosa interdimensional malvada, creo que 'seguro' ya no está en nuestro vocabulario".


A pesar de la tensión, varios sonrieron ante su comentario. Mei Lin sacó el Corazón de Jade de su bolsillo y lo sostuvo en la palma de su mano.


"¿Todos listos?", preguntó, mirando a cada uno.


Uno por uno, asintieron y extendieron sus manos para tocar el jade. Wei Li fue el primero, colocando su mano sobre la de Mei Lin en un gesto que era tanto práctico como íntimo. Ken y Ye Ye siguieron, sus dedos rozando apenas la superficie pulida. Zhao Yun y la princesa fueron los últimos, completando el círculo.


El guardián extendió lo que parecía ser un brazo etéreo, y un fino rayo de luz verde emergió de su "mano", conectando con el Corazón de Jade. Inmediatamente, todos sintieron una extraña sensación, como si sus mentes se expandieran para incluir una nueva presencia.


"¿Pueden oírme ahora?", preguntó la voz del guardián, y esta vez todos asintieron, sus ojos abriéndose con asombro.


"Esto es... extraordinario", murmuró la princesa.


"Y ligeramente invasivo", añadió Wei Li, sintiendo como si algo frío y antiguo se hubiera deslizado en su conciencia. "Sin ofender".


"Ninguna tomada", respondió el guardián, y sorprendentemente, había un toque de humor en su tono mental. "Entiendo que esta forma de comunicación es inusual para seres de un solo plano como ustedes".


"¿Un solo plano?", repitió Ken con interés científico. "¿Cuántos planos o dimensiones existen exactamente?"


"Más de los que puedes contar en tu sistema numérico", respondió el guardián. "Pero eso no es relevante ahora. El tiempo se agota. La prisión de Mei Shen se debilita con cada minuto que pasa, y La Espada Oxidada ya ha puesto en marcha su plan final".


"¿Qué plan exactamente?", preguntó Mei Lin. "Sabemos que quieren liberar a la Diosa, pero ¿cómo?"


"A través de ti", respondió el guardián gravemente. "O más específicamente, a través del ritual que creen que realizarás. Han manipulado los textos antiguos, alterando los símbolos sagrados para que lo que debería ser un ritual de sellado se convierta en uno de liberación".


"Y Lai Chong ha construido un dispositivo para amplificar ese efecto", añadió Wei Li.


"Correcto", confirmó el guardián. "Pero hay algo más que no saben. El Maestro Feng no es humano, ni siquiera en el sentido en que yo no soy humano".


"¿Qué es entonces?", preguntó la princesa, un escalofrío recorriendo su espalda al recordar la sensación de ser poseída por él.


"Es un fragmento de la propia Mei Shen", reveló el guardián. "Una astilla de su conciencia que logró escapar de la prisión hace siglos y ha estado trabajando pacientemente para liberar al resto".


Esta revelación fue recibida con un silencio conmocionado.


"Entonces no estamos luchando contra una secta que adora a una diosa", dijo finalmente Zhao Yun. "Estamos luchando contra la diosa misma".


"En parte", asintió el guardián. "La Espada Oxidada comenzó como un culto humano genuino, pero con el tiempo, Feng ha reemplazado a sus líderes uno por uno, poseyéndolos y descartándolos cuando sus cuerpos se desgastan".


"Como intentó hacer conmigo", murmuró la princesa, palideciendo.


"Precisamente", confirmó el guardián. "Tu linaje como guardiana del Espejo te hace especialmente valiosa, ya que puedes acceder a poderes que otros no pueden".


"Esto complica las cosas", dijo Wei Li, siempre práctico. "¿Cómo derrotamos a algo que ni siquiera está completamente aquí?"


"No podemos derrotarla", respondió el guardián. "Al menos, no permanentemente. Mei Shen es tan antigua como yo, tan fundamental para el tejido de la realidad. Pero podemos reforzar su prisión, sellarla más firmemente que antes".


"¿Y cómo hacemos eso exactamente?", preguntó Mei Lin.


"Con el verdadero ritual", explicó el guardián. "No el que La Espada Oxidada ha estado promoviendo, sino el original, preservado en la memoria de los guardianes dimensionales".


"¿Y ese ritual debe realizarse en la Cueva de los Ecos Eternos?", preguntó la princesa.


El guardián pareció dudar, un concepto extraño de percibir telepáticamente.


"La cueva es... complicada", respondió finalmente. "Es ciertamente un punto de poder, un nexo entre dimensiones. Pero también es peligrosa. Las barreras entre mundos son extremadamente delgadas allí".


"Lo cual la hace ideal para un ritual de sellado", razonó Ken.


"O para uno de liberación", añadió Wei Li sombríamente. "Dependiendo de quién controle el ritual".


"Exactamente", confirmó el guardián. "Es un arma de doble filo. En las manos correctas, con las intenciones correctas, puede ser nuestra salvación. Pero si La Espada Oxidada logra corromper el proceso..."


"Estaremos entregándoles exactamente lo que quieren", completó Mei Lin.


Un silencio pensativo cayó sobre el grupo mientras procesaban esta información. Finalmente, Wei Li habló.


"Entonces necesitamos un plan B", dijo con determinación. "Y posiblemente planes C, D y E también".


"Estoy abierto a sugerencias", respondió el guardián, y nuevamente, ese sorprendente toque de humor coloreó sus pensamientos.


Wei Li sonrió, comenzando a apreciar a esta entidad interdimensional.


"Bueno, para empezar, necesitamos saber exactamente cómo es el ritual correcto", dijo, mirando al guardián. "Cada paso, cada símbolo, cada palabra".


"Puedo mostrártelo", respondió el guardián. "Pero no aquí. En la cueva, donde las energías son más conducentes a tal transferencia de conocimiento".


"Bien", asintió Wei Li. "Segundo, necesitamos alguna forma de neutralizar o al menos distraer a Feng y sus secuaces cuando aparezcan, porque definitivamente aparecerán".


"Tengo algunas ideas sobre eso", intervino Ken, su mente de ingeniero ya trabajando en soluciones. "Si puedo modificar algunos de mis dispositivos para emitir una frecuencia específica, podríamos crear una especie de barrera que dificulte la manifestación de entidades dimensionales no invitadas".


"Eso podría funcionar", concordó el guardián, pareciendo impresionado. "Tu comprensión de la física interdimensional es sorprendentemente avanzada para un ser de un solo plano".


"Gracias... creo", respondió Ken con una sonrisa tímida.


"Tercero", continuó Wei Li, "necesitamos un plan de contingencia en caso de que todo salga mal. Una vía de escape, preferiblemente a nuestro propio tiempo".


"El Corazón de Jade podría servirnos para eso", sugirió Mei Lin. "Aunque no estoy segura de cómo afectaría al ritual si lo usamos para viajar en medio del proceso".


"Sería... disruptivo", advirtió el guardián. "Pero en un escenario de último recurso, preferible a la alternativa de la liberación completa de Mei Shen".


"Entonces está decidido", dijo Mei Lin, mirando a cada miembro del grupo. "Continuamos hacia la cueva, aprendemos el ritual correcto, preparamos nuestras defensas, y esperamos lo mejor mientras nos preparamos para lo peor".


"Un plan digno de una guardiana", aprobó el guardián, y había un tono de respeto en sus pensamientos que hizo que Mei Lin se sintiera extrañamente orgullosa.


Con renovada determinación, el grupo se preparó para continuar su ascenso. Pero antes de que pudieran moverse, el guardián emitió lo que solo podía describirse como un pensamiento de alarma.


"Algo se acerca", advirtió, su presencia mental súbitamente más intensa. "Algo poderoso".


Todos se tensaron, mirando alrededor en busca de la amenaza. Fue Ye Ye quien lo vio primero, señalando hacia el cielo con una exclamación ahogada.


Una figura descendía hacia ellos, flotando sobre el viento como si las leyes de la gravedad fueran meras sugerencias. A medida que se acercaba, pudieron distinguir a un hombre mayor vestido con ropas tradicionales chinas de calidad exquisita, su cabello y barba blancos ondeando dramáticamente a su alrededor.


"Padre", susurró Ye Ye, su voz una mezcla de miedo y sorpresa.


Lai Chong Wisang aterrizó suavemente a unos metros de ellos, una sonrisa enigmática en su rostro arrugado.


"Ah, qué conmovedora reunión", dijo, su voz sorprendentemente fuerte y clara para alguien de su aparente edad. "Mi querida hija, mi traicionero yerno, la guardiana del jade, el viajero del futuro, el capitán leal, la princesa imperial, y... oh, el guardián dimensional en persona. Qué honor".


Wei Li dio un paso adelante, colocándose protectoramente frente a Mei Lin.


"¿Qué quieres, Lai Chong?", preguntó directamente.


El anciano rio, un sonido que de alguna manera parecía demasiado joven para su cuerpo envejecido.


"Directo al grano, ¿eh? Me gusta eso en un adversario". Su expresión se volvió más seria. "Lo que quiero es simple: detenerlos".


"¿Por qué?", preguntó Mei Lin, moviéndose para estar junto a Wei Li en lugar de detrás de él. "¿Por qué ayudar a liberar algo que podría destruir múltiples dimensiones? ¿Qué ganas con eso?"


"Poder", respondió Lai Chong simplemente. "Conocimiento. Acceso a tecnologías y energías más allá de la comprensión humana actual".


"A costa de incontables vidas", señaló Ken, dando un paso adelante. "¿Vale la pena ese precio?"


Lai Chong miró a su yerno con algo parecido a la decepción.


"Siempre fuiste demasiado sentimental, Kenji. Es por eso que nunca alcanzarás la grandeza verdadera".


"Si esa es tu definición de grandeza, prefiero la mediocridad", respondió Ken firmemente.


Lai Chong suspiró dramáticamente.


"Qué desperdicio de potencial". Luego se volvió hacia el guardián dimensional. "Y tú, Xian Wei. Después de todos estos milenios, ¿sigues siendo el perro faldero de los antiguos emperadores? ¿No te cansas de ser un carcelero?"


"No soy un carcelero", respondió el guardián, y todos pudieron sentir su respuesta mental a pesar de que estaba claramente dirigida a Lai Chong. "Soy un protector. Mei Shen amenaza el equilibrio de todas las dimensiones. Su prisión no es un castigo; es una necesidad".


"¡Mentiras!", exclamó Lai Chong, su compostura agrietándose momentáneamente. "Mei Shen es una visionaria, una revolucionaria. Vio más allá de las artificiales barreras entre mundos y se atrevió a desafiarlas".


"Veo que Feng te ha llenado la cabeza con su propaganda", observó la princesa Mei Xing con desdén. "Típico de La Espada Oxidada: manipular a través de medias verdades y promesas vacías".


Lai Chong la miró con una sonrisa que no llegaba a sus ojos.


"Ah, princesa. Feng envía sus saludos. Dice que extraña la... intimidad de compartir tu mente".


La princesa palideció pero mantuvo su postura digna.


"Dile a tu maestro que la próxima vez que intente poseerme, estaré mejor preparada".


"Se lo diré", asintió Lai Chong, aunque su tono sugería que no tenía intención de hacerlo. Luego miró a Ye Ye, su expresión suavizándose ligeramente. "Hija mía, aún no es tarde. Ven conmigo. Hay un lugar para ti en el nuevo orden que Mei Shen establecerá".


Ye Ye negó firmemente con la cabeza.


"No soy realmente tu hija, ¿recuerdas? Solo una huérfana que recogiste por conveniencia. Y prefiero morir como una huérfana libre que vivir como la hija de un monstruo".


Algo parecido al dolor cruzó brevemente el rostro de Lai Chong antes de ser reemplazado por una máscara de indiferencia.


"Como desees", dijo fríamente. "He cumplido con mi deber de ofrecerte una última oportunidad. Lo que suceda ahora es tu elección".


"¿Qué sucederá exactamente?", preguntó Wei Li, notando que Lai Chong no había hecho ningún movimiento agresivo a pesar de sus amenazas implícitas.


El anciano sonrió nuevamente, esta vez con genuina diversión.


"¿Crees que vine a luchar? Oh no, mi joven amigo del futuro. Soy un hombre viejo, y ustedes son muchos. Además, tienen a un guardián dimensional de su lado". Hizo un gesto desdeñoso con la mano. "No, solo vine a retrasar".


"¿Retrasar?", repitió Mei Lin, súbitamente alarmada. "¿Retrasar qué?"


"Su llegada a la cueva, por supuesto", respondió Lai Chong como si fuera obvio. "Cada minuto que pasan aquí hablando conmigo es un minuto menos para preparar su ritual antes de la luna llena".


Wei Li maldijo por lo bajo, dándose cuenta de la estrategia.


"Es una distracción", dijo. "Y estamos cayendo directamente en ella".


"Perspicaz", elogió Lai Chong. "Pero incluso sabiéndolo, ¿qué pueden hacer? ¿Ignorarme y seguir su camino? ¿Qué pasaría si tengo más sorpresas esperándolos?"


"O podríamos simplemente detenerte aquí y ahora", sugirió Zhao Yun, desenvainando su espada.


Lai Chong rio nuevamente.


"Podrías intentarlo, valiente capitán. Pero te aseguro que no soy tan fácil de matar como parezco".


Como para demostrarlo, levantó una mano, y una bola de energía rojiza se formó sobre su palma, pulsando con un poder que hizo que el aire a su alrededor se distorsionara.


"Un regalo de Mei Shen", explicó, notando sus expresiones de sorpresa. "Uno de muchos que he recibido por mi lealtad".


El guardián dimensional dio un paso adelante, interponiéndose entre Lai Chong y el grupo.


"Vete, Lai Chong Wisang", dijo, su voz mental resonando con autoridad. "Tu presencia aquí es una afrenta al orden natural".


"¿El orden natural?", se burló Lai Chong. "¿Qué sabe una anomalía dimensional como tú sobre el orden natural? Eres tan intruso en este mundo como yo lo sería en el tuyo".


"La diferencia", respondió el guardián con calma imperturbable, "es que yo respeto los límites entre mundos. Tú y tu maestra buscan destruirlos".


"¡Límites artificiales!", exclamó Lai Chong, su compostura rompiéndose nuevamente. "¡Cadenas que nos mantienen ignorantes y débiles!"


"Suficiente", intervino Mei Lin, dando un paso adelante para estar junto al guardián. "No tenemos tiempo para debates filosóficos. Dinos qué quieres realmente, Lai Chong, o apártate de nuestro camino".


El anciano la estudió con renovado interés.


"Eres diferente a Lin Mei Hua", observó. "Más directa. Menos paciente. Me pregunto si eso te hará una mejor guardiana... o una peor".


"Lo averiguaremos pronto", respondió Mei Lin firmemente.


Lai Chong asintió lentamente, como llegando a una decisión.


"Muy bien. Mi propósito aquí está cumplido de todos modos". Hizo una reverencia burlona. "Les deseo suerte en su ascenso. La necesitarán".


Con esas palabras, la bola de energía en su mano se expandió repentinamente, envolviendo su cuerpo en un resplandor rojizo. Hubo un destello cegador, y cuando pudieron ver nuevamente, Lai Chong había desaparecido.


"¿A dónde fue?", preguntó Ye Ye, mirando alrededor confundida.


"Teletransportación dimensional rudimentaria", explicó el guardián. "Impresionante para un humano, aunque extremadamente peligroso. Cada vez que utiliza esos poderes, acorta su vida".


"No lo suficientemente rápido, aparentemente", murmuró Wei Li. Luego, más seriamente, añadió: "Tenía razón en una cosa: nos está retrasando. Deberíamos continuar inmediatamente".


"Esperen", dijo Ken, frunciendo el ceño. "¿No les pareció... extraño?"


"¿Qué parte?", preguntó Zhao Yun sarcásticamente. "¿El anciano flotante con poderes mágicos o sus amenazas crípticas?"


"No, su comportamiento", clarificó Ken. "Conozco a Lai Chong. Es calculador, metódico. No hace movimientos sin propósito. Pero esto...", hizo un gesto hacia donde el anciano había estado, "parecía casi... improvisado. Como si estuviera siguiendo un guion que no le gustaba del todo".


"Ahora que lo mencionas", dijo Ye Ye lentamente, "noté algo similar. Cuando me miró... había algo en sus ojos. Algo que no he visto en años. Casi parecía... el hombre que me adoptó, no el monstruo en que se convirtió".


"¿Crees que podría estar teniendo dudas?", preguntó Mei Lin, considerando esta posibilidad.


"O está siendo manipulado más de lo que cree", sugirió Wei Li. "Tal vez Feng o Mei Shen lo están usando, y parte de él lo sabe".


"Es posible", concordó el guardián. "Los humanos que reciben 'regalos' de entidades como Mei Shen rara vez comprenden el verdadero costo hasta que es demasiado tarde. Su esencia está siendo gradualmente reemplazada, su voluntad subvertida".


"¿Podría ser... salvado?", preguntó Ye Ye con una chispa de esperanza.


El guardián pareció considerar la pregunta seriamente.


"Quizás", respondió finalmente. "Si la influencia de Mei Shen fuera removida completamente. Pero eso solo sería posible si reforzamos su prisión y cortamos su conexión con este plano".


"Entonces con más razón debemos tener éxito", dijo Ye Ye con renovada determinación.


El grupo reanudó su ascenso con urgencia renovada. El sendero se volvía cada vez más empinado y traicionero, pero el guardián dimensional los guiaba con seguridad, señalando rutas invisibles para ojos humanos normales.


A medida que avanzaban, Wei Li notó algo inquietante: las sombras entre los árboles habían desaparecido. Ya no sentían ojos invisibles observándolos.


"¿Alguien más nota que estamos sorprendentemente solos?", preguntó en voz baja a Mei Lin.


Ella asintió, también habiendo notado la ausencia de vigilancia.


"Es como si Lai Chong hubiera llamado a todas sus fuerzas", murmuró. "Pero, ¿por qué?"


"Para concentrarlas en un solo lugar", sugirió Wei Li sombríamente. "Probablemente la cueva".


"Una emboscada", concluyó Mei Lin.


"Casi con certeza", concordó Wei Li. "La pregunta es: ¿cómo la enfrentamos?"


Mei Lin sonrió, un destello de determinación en sus ojos.


"Como siempre lo hacemos: juntos, con ingenio, y con un toque de locura improvisada".


Wei Li rio suavemente.


"Esa es mi chica", dijo con orgullo. "Siempre lista para lo imposible".


Continuaron ascendiendo, cada paso llevándolos más cerca de su destino y del inevitable enfrentamiento que les esperaba. El sol comenzaba su descenso hacia el horizonte, recordándoles que el tiempo se agotaba. En unas pocas horas, la luna llena se alzaría, y con ella, el momento de la verdad.


Ninguno de ellos podía saber que, mientras avanzaban valientemente hacia lo que esperaban fuera la salvación de múltiples dimensiones, fuerzas mucho más antiguas y poderosas de lo que podían imaginar ya estaban en movimiento, preparando el escenario para un enfrentamiento que cambiaría el destino de mundos enteros.


Y en algún lugar entre dimensiones, en una prisión de luz y sombra, una entidad antigua esperaba pacientemente, sintiendo cómo las barreras que la contenían se debilitaban con cada latido del Corazón de Jade.


Capítulo 8: El Corazón de Jade Revelado

Capítulo 8: El Corazón de Jade Revelado

La Cueva de los Ecos Eternos resultó ser mucho más impresionante de lo que cualquiera de ellos había imaginado. Ubicada en una hendidura casi invisible de la montaña sagrada, su entrada parecía un simple corte en la roca hasta que uno se acercaba lo suficiente para ver los antiguos símbolos tallados alrededor del marco, símbolos que brillaban tenuemente con un resplandor verde similar al del Corazón de Jade.


"Increíble", murmuró Wei Li mientras el grupo se detenía frente a la entrada. "Estos grabados parecen combinar elementos de escritura china antigua con algo completamente... no humano".


"No lo es", confirmó el guardián dimensional, su voz resonando en las mentes de todos gracias a la conexión que habían establecido anteriormente. "Es la escritura de los Primeros Guardianes, aquellos que existían antes de que los humanos siquiera caminaran erguidos".


"¿Puedes leerla?", preguntó Ken, fascinado a pesar de la gravedad de su situación.


"Parcialmente", respondió el guardián. "Habla de puertas entre mundos, de equilibrio y caos, de sellos y llaves".


"Muy poético", comentó Wei Li. "Pero me gustaría saber si también menciona trampas mortales o maldiciones eternas. Ya sabes, por precaución".


El guardián emitió lo que solo podía interpretarse como un pensamiento de diversión.


"No hay trampas físicas", aseguró. "Aunque la cueva en sí es... impredecible. El espacio y el tiempo no funcionan de manera convencional dentro".


"Por supuesto que no", suspiró Wei Li. "Porque eso sería demasiado sencillo".


Mei Lin dio un paso adelante, el Corazón de Jade pulsando suavemente en su mano como si reconociera la proximidad de la cueva.


"¿Es seguro entrar?", preguntó al guardián.


"Tan seguro como puede ser un nexo interdimensional", respondió éste, lo cual no era particularmente tranquilizador. "Pero debemos proceder con cautela. La influencia de Mei Shen será más fuerte aquí, donde las barreras entre mundos son más delgadas".


Con esa advertencia en mente, el grupo entró en la cueva. El pasaje inicial era estrecho y oscuro, iluminado únicamente por el resplandor del Corazón de Jade y los ojos del guardián dimensional. Pero después de unos veinte metros, el túnel se abrió repentinamente a una caverna tan vasta que desafiaba la lógica de la montaña que la contenía.


"Esto es imposible", murmuró Zhao Yun, mirando hacia arriba a un techo que parecía estar a cientos de metros de altura. "La montaña no es tan grande".


"Te lo dije", respondió el guardián. "El espacio aquí no sigue vuestras reglas".


La caverna estaba iluminada por cristales que crecían de las paredes y el techo, emitiendo un suave resplandor multicolor que creaba patrones hipnóticos en el suelo de piedra pulida. En el centro, había un círculo perfecto de lo que parecía jade negro, rodeado por siete pedestales dispuestos en formación estrellada.


"El altar de los siete sellos", explicó la princesa Mei Xing con reverencia. "Los textos antiguos de mi familia lo describen, pero verlo en persona es..."


"Aterrador", completó Ye Ye, aferrándose al brazo de Ken. "¿Soy la única que siente como si algo nos estuviera observando?"


"No estás imaginando cosas", dijo el guardián. "La cueva es semi-consciente. Ha sido testigo de rituales durante milenios y ha absorbido parte de la energía de quienes los realizaron".


"Genial", murmuró Wei Li. "Una cueva psíquica. Justo lo que necesitábamos para completar nuestra colección de fenómenos sobrenaturales".


Se acercaron cautelosamente al altar central. A medida que lo hacían, el Corazón de Jade en la mano de Mei Lin pulsaba cada vez más rápido, como si respondiera a la proximidad de algo familiar.


"Uno de los pedestales está diseñado específicamente para el Corazón de Jade", explicó el guardián, señalando el que estaba directamente al norte del círculo. "Y otro para el Espejo de la Verdad Eterna", añadió, indicando el pedestal opuesto.


"¿Y los otros cinco?", preguntó Mei Lin.


"Para los otros artefactos de sellado", respondió la princesa. "La Campana del Silencio Eterno, el Pergamino de los Nombres Verdaderos, la Llave de las Mil Puertas, la Pluma del Destino Inmutable, y la Lágrima del Primer Amanecer".


"Nombres muy dramáticos", comentó Wei Li. "Pero si La Espada Oxidada ya tiene control sobre tres de ellos, ¿cómo completamos el ritual sin todos los artefactos?"


"No necesitamos todos los artefactos físicos", explicó el guardián. "Solo necesitamos su esencia, su energía. Y eso", señaló a Mei Lin y a la princesa, "es algo que las guardianas legítimas pueden canalizar, incluso para los sellos que no poseen directamente".


"¿Cómo?", preguntó la princesa, sorprendida por esta revelación.


"A través de la sangre", respondió el guardián. "Las familias guardianas están conectadas no solo por deber, sino por linaje. Todas descienden de los siete discípulos del Primer Emperador que ayudaron a sellar a Mei Shen originalmente".


"Espera", interrumpió Wei Li, procesando esta información. "¿Estás diciendo que Mei Lin y la princesa están emparentadas?"


"Muy, muy lejanamente", confirmó el guardián. "Pero la conexión existe, y en un lugar como este, donde el tiempo y el espacio son fluidos, eso es suficiente".


Mei Lin y la princesa se miraron con renovado interés, cada una viendo a la otra bajo una nueva luz.


"Supongo que eso explica por qué ambas somos igual de tercas", comentó Mei Lin con una pequeña sonrisa.


"Y valientes hasta la imprudencia", añadió la princesa, devolviendo la sonrisa.


"Conmovedor", interrumpió Ken, aunque su tono era amable. "Pero el tiempo se agota. La luna llena estará en su cenit en menos de una hora".


"Cierto", asintió el guardián. "Debemos preparar el ritual inmediatamente. Pero primero..."


Se detuvo, su forma etérea tensándose visiblemente.


"¿Qué sucede?", preguntó Mei Lin, alarmada.


"No estamos solos", respondió el guardián. "Ellos vienen".


Como respondiendo a sus palabras, un viento frío e imposible sopló a través de la caverna, apagando momentáneamente el brillo de los cristales. Cuando la luz regresó, no estaban solos.


En la entrada de la caverna, bloqueando su única vía de escape, se encontraba Lai Chong Wisang. Pero no estaba solo. A su lado había una figura que solo podía ser el Maestro Feng en su verdadera forma: alto, inhumanamente delgado, con piel tan pálida que parecía translúcida y ojos que brillaban con un resplandor rojizo. Y detrás de ellos, una docena de figuras encapuchadas con túnicas oxidadas, cada una sosteniendo lo que parecían ser varillas metálicas que zumbaban con energía.


"Bienvenidos", dijo Feng, su voz resonando de manera antinatural en la caverna. "Los estábamos esperando".


Wei Li se colocó protectoramente frente a Mei Lin, mientras Zhao Yun desenvainaba su espada y Ken empujaba a Ye Ye detrás de él.


"Sabía que era demasiado fácil", murmuró Wei Li. "Toda esa charla sobre emboscadas, y aun así caímos directamente en la trampa".


"No es una trampa si sabes que está ahí y entras de todos modos", respondió Mei Lin en voz baja. "Es una confrontación inevitable".


"Siempre tan filosófica", sonrió Wei Li a pesar de la tensión. "Es una de las muchas razones por las que te amo".


"¿Podríamos dejar las declaraciones románticas para después de salvar el multiverso?", sugirió Ken, aunque había una chispa de humor en sus ojos.


"Qué conmovedor", se burló Feng, avanzando hacia ellos con pasos que parecían demasiado fluidos para ser humanos. "El amor frente al apocalipsis. Casi poético, si no fuera tan patéticamente predecible".


"Lo dice el villano con el monólogo estándar de 'los estaba esperando'", respondió Wei Li. "Hablando de predecible".


Los ojos de Feng brillaron con furia momentánea antes de que su expresión se suavizara en una sonrisa inquietante.


"Disfruta de tu ingenio mientras puedas, viajero del tiempo. Pronto, tú y todos los que amas serán meros recuerdos en un cosmos transformado".


"¿Transformado en qué exactamente?", preguntó Mei Lin, ganando tiempo mientras evaluaba sus opciones. "¿Qué esperas lograr realmente liberando a Mei Shen?"


"Renovación", respondió Feng con fervor religioso. "Purificación. La Diosa verá los mundos como realmente son: fragmentados, limitados, desperdiciando su potencial. Ella los unirá, eliminando las barreras artificiales entre dimensiones, permitiendo que la energía y la conciencia fluyan libremente".


"Suena encantador", comentó Wei Li sarcásticamente. "Excepto por la parte donde 'eliminar barreras' significa destrucción masiva y caos interdimensional".


"No puedes hacer una tortilla cósmica sin romper algunos huevos dimensionales", respondió Feng con escalofriante ligereza. "Algunos mundos perecerán, sí. Algunos seres sufrirán. Pero los que sobrevivan evolucionarán hacia algo mayor, algo trascendente".


"¿Y quién decide quién sobrevive?", preguntó la princesa Mei Xing, dando un paso adelante. "¿Tú? ¿Mei Shen? ¿Con qué derecho?"


"Con el derecho del poder", respondió Feng simplemente. "Así ha sido siempre, en todos los mundos y tiempos. Los fuertes determinan el destino de los débiles".


"Una filosofía conveniente para alguien que espera estar del lado ganador", observó Ken.


Feng se volvió hacia él, estudiándolo con interés.


"Ah, el ingeniero cuántico. Lai Chong habla muy bien de tus habilidades, si no de tu lealtad. Podrías haber tenido un lugar de honor en el nuevo orden, ¿sabes? Podrías haber sido un arquitecto de mundos".


"Prefiero arreglar los que ya tenemos, gracias", respondió Ken firmemente.


Feng suspiró dramáticamente.


"Tanta obstinación. Tanta resistencia inútil". Hizo un gesto hacia Lai Chong, quien había permanecido extrañamente silencioso. "Muéstrales".


Lai Chong avanzó, y por primera vez, el grupo notó que llevaba algo en las manos: un objeto envuelto en seda roja. Lo desenvolvió lentamente, revelando lo que parecía ser una pequeña campana de plata con inscripciones similares a las del marco del Espejo de la Verdad Eterna.


"La Campana del Silencio Eterno", jadeó la princesa. "Uno de los siete sellos".


"Correcto", sonrió Feng. "Y no es el único que tenemos".


Con otro gesto, dos de las figuras encapuchadas avanzaron, cada una sosteniendo un artefacto: un pergamino antiguo sellado con cera negra, y lo que parecía ser una pluma hecha de un metal imposiblemente brillante.


"El Pergamino de los Nombres Verdaderos y la Pluma del Destino Inmutable", identificó la princesa, palideciendo visiblemente. "Cuatro de los siete sellos en su poder..."


"Y pronto, los siete", completó Feng con satisfacción. "Una vez que ustedes amablemente coloquen el Corazón de Jade y el Espejo en sus respectivos pedestales".


"¿Y por qué haríamos eso?", desafió Mei Lin.


"Porque no tienen alternativa", respondió Feng con calma inquietante. "Observen".


Chasqueó los dedos, y el aire en el centro de la caverna se distorsionó. Una imagen se formó, como una ventana a otro lugar: la mansión Lin, con todos sus sirvientes y guardias congelados en posiciones antinaturales, sus rostros contorsionados en expresiones de agonía.


"Un simple hechizo de suspensión temporal", explicó Feng casualmente. "Por ahora, están simplemente... pausados. Ni vivos ni muertos. Pero con otro chasquido de mis dedos, el hechizo puede convertirse en algo mucho más permanente y doloroso".


"Monstruo", siseó Zhao Yun, dando un paso amenazador hacia adelante.


"Pragmático", corrigió Feng. "Y esto es solo el comienzo. Tenemos agentes en cada aldea importante de la provincia, listos para desatar caos a mi señal. Miles de vidas inocentes, todas dependiendo de su cooperación".


Mei Lin y Wei Li intercambiaron una mirada de desesperación. Estaban acorralados, y ambos lo sabían.


"Debe haber otra manera", murmuró Wei Li, su mente trabajando frenéticamente.


"Siempre hay otra manera", respondió Mei Lin en voz baja. Luego, dirigiéndose al guardián dimensional que había permanecido silenciosamente vigilante, preguntó mentalmente: "¿Hay alguna forma de realizar el ritual verdadero incluso si colocamos los artefactos en los pedestales?"


"Posiblemente", respondió el guardián directamente a su mente, bloqueando la comunicación para que Feng no pudiera interceptarla. "Los artefactos responden a la intención de sus guardianes legítimos. Si tu voluntad y la de la princesa son suficientemente fuertes, podrían resistir la corrupción que Feng intentará imponer".


"¿Y si no lo son?", preguntó Mei Lin.


"Entonces Mei Shen será liberada, y múltiples dimensiones sufrirán las consecuencias", respondió el guardián gravemente.


Mei Lin respiró hondo, tomando una decisión.


"Muy bien, Feng", dijo en voz alta. "Lo haremos a tu manera. Colocaremos los artefactos en los pedestales".


"¡Mei Lin!", exclamó Wei Li, sorprendido.


"No tenemos opción", respondió ella, mirándolo significativamente. "No podemos arriesgar todas esas vidas inocentes".


Wei Li la estudió por un momento antes de asentir lentamente, comprendiendo que tenía un plan.


"Como siempre, tu compasión es tu mayor fortaleza... y tu mayor debilidad", comentó Feng con satisfacción. "Acérquense al altar, guardianas. Es hora de que cumplan con su destino".


Mei Lin y la princesa avanzaron lentamente hacia el círculo central, cada una sosteniendo su respectivo artefacto. El Corazón de Jade pulsaba cada vez más rápido en la mano de Mei Lin, como si sintiera la proximidad del ritual.


"Cuando coloquemos los artefactos", murmuró Mei Lin a la princesa, "concéntrate en tu deseo de reforzar el sello, no de romperlo. Los artefactos responden a la intención de sus guardianes legítimos".


La princesa asintió imperceptiblemente, comprendiendo el plan.


Llegaron al borde del círculo de jade negro, donde los siete pedestales esperaban. Feng y Lai Chong se acercaron también, cada uno sosteniendo uno de los artefactos robados, mientras los cultistas encapuchados traían los otros dos.


"En el momento exacto en que la luna llena alcance su cenit", instruyó Feng, "todos colocaremos los artefactos simultáneamente. Ni un segundo antes, ni un segundo después".


"¿Cómo sabremos el momento exacto?", preguntó la princesa.


Como respondiendo a su pregunta, un rayo de luz lunar penetró repentinamente a través de una abertura en el techo de la caverna que nadie había notado antes. El rayo se movía lentamente a través del suelo, acercándose al círculo central.


"Cuando la luz toque el centro del círculo", explicó Feng, "ese será el momento".


Los minutos pasaron en tensa espera. Wei Li, Ken, Ye Ye y Zhao Yun se mantenían cerca, vigilados de cerca por los cultistas armados. El guardián dimensional había adoptado una posición cerca del altar, aparentemente aceptando su papel en el ritual.


Finalmente, el rayo de luz lunar alcanzó el borde del círculo de jade negro.


"Prepárense", ordenó Feng, su voz vibrando con anticipación.


Mei Lin cerró los ojos brevemente, centrándose en su intención: reforzar el sello, proteger los mundos, detener a Mei Shen. A su lado, podía sentir a la princesa haciendo lo mismo.


El rayo de luz tocó el centro exacto del círculo, iluminándolo con un resplandor plateado sobrenatural.


"¡Ahora!", exclamó Feng.


Simultáneamente, los siete artefactos fueron colocados en sus respectivos pedestales. Por un momento, nada sucedió. Luego, cada artefacto comenzó a brillar con su propio color distintivo: verde para el Corazón de Jade, azul para el Espejo, rojo para la Campana, y así sucesivamente.


Los rayos de luz de cada artefacto se encontraron en el centro del círculo, formando una esfera de energía multicolor que crecía constantemente.


"¡Sí!", exclamó Feng, su rostro iluminado por el resplandor sobrenatural. "¡El sello se debilita! ¡Puedo sentirlo!"


Pero algo extraño estaba sucediendo. La esfera de energía, en lugar de pulsar con el rojo que Feng esperaba, comenzaba a tornarse de un verde brillante.


"¿Qué está pasando?", exigió, volviéndose hacia Lai Chong. "¡Esto no es lo que predijiste!"


Lai Chong parecía tan confundido como él.


"No lo entiendo", murmuró. "Los cálculos eran perfectos. El ritual debería estar rompiendo el sello, no reforzándolo".


"¡Las guardianas!", rugió Feng, comprendiendo súbitamente. "¡Están manipulando el ritual!"


Se lanzó hacia Mei Lin con furia sobrehumana, pero antes de que pudiera alcanzarla, el guardián dimensional se interpuso en su camino.


"No esta vez, fragmento", dijo el guardián, su voz mental resonando con autoridad. "Tu maestra permanecerá donde pertenece".


"¡Tú!", siseó Feng, su forma comenzando a distorsionarse con rabia. "¡Siempre interfiriendo, siempre en el camino!"


"Es mi deber", respondió el guardián simplemente. "Como ha sido desde el principio de los tiempos".


Mientras ellos se enfrentaban, la esfera de energía en el centro del círculo continuaba creciendo y cambiando. Vetas de todos los colores danzaban a través de su superficie, pero el verde predominaba cada vez más.


"¡Está funcionando!", exclamó la princesa, su rostro iluminado por la esperanza. "¡El sello se está reforzando!"


"¡No!", rugió Feng. Con un movimiento imposiblemente rápido, esquivó al guardián y se lanzó hacia el círculo central, directamente hacia la esfera de energía.


"¡Deténganlo!", gritó Wei Li, corriendo hacia adelante junto con Zhao Yun.


Pero era demasiado tarde. Feng alcanzó la esfera y hundió sus manos en ella. Un chillido inhumano escapó de su garganta mientras su cuerpo comenzaba a brillar con el mismo resplandor rojizo que sus ojos.


"¡Mi señora!", gritó. "¡Te ofrezco mi esencia como conducto! ¡Usa mi forma para liberarte!"


La esfera pulsó violentamente, y una onda de choque de energía pura barrió la caverna, derribando a todos excepto a Mei Lin y la princesa, quienes permanecieron firmes gracias a su conexión con los artefactos.


Cuando pudieron ver nuevamente, Feng había cambiado. Su cuerpo se había expandido, creciendo hasta casi tocar el techo de la caverna. Su piel, antes meramente pálida, ahora brillaba con un resplandor interno rojizo, y sus rasgos se habían vuelto más femeninos, más hermosos, pero también más terribles.


"Libreeee", canturreó una voz que era y no era la de Feng, una voz que parecía estar compuesta de miles de voces diferentes hablando al unísono. "Después de milenios, finalmente libre".


"No completamente", corrigió el guardián dimensional, levantándose. "Solo un fragmento mayor de ti ha escapado, Mei Shen. El resto sigue sellado".


La entidad que había sido Feng se volvió hacia el guardián, una sonrisa terrible distorsionando su rostro ahora inhumano.


"Xian Wei, mi viejo adversario", dijo con falsa dulzura. "Siempre tan formal, tan correcto. ¿No te cansas de ser el perro guardián de los emperadores muertos?"


"Prefiero ser un guardián que un destructor", respondió el guardián con calma imperturbable.


"¡Destrucción y creación son lo mismo!", rugió la entidad. "¡No puedes tener uno sin el otro!"


Mientras hablaban, Wei Li se había acercado sigilosamente a Mei Lin.


"El ritual", susurró urgentemente. "¿Podemos completarlo?"


"No mientras ella esté interfiriendo con la esfera", respondió Mei Lin en voz baja. "Necesitamos separarla de la fuente de energía".


"Déjamelo a mí", dijo Wei Li con una sonrisa confiada que no sentía en absoluto. Sacó su "bolígrafo" tecnológico y lo ajustó rápidamente. "Siempre quise probar esta configuración, aunque preferiblemente no contra una diosa interdimensional enfurecida".


"¿Qué vas a hacer?", preguntó Mei Lin, alarmada.


"Algo brillante o algo estúpido", respondió Wei Li. "Probablemente ambos".


Antes de que Mei Lin pudiera detenerlo, Wei Li corrió hacia la entidad, activando su dispositivo. Un rayo de energía azul brillante emergió del "bolígrafo", golpeando a la criatura que había sido Feng directamente en el pecho.


La entidad rugió de dolor y sorpresa, momentáneamente distraída de la esfera de energía.


"¡Ahora!", gritó Wei Li a Mei Lin y la princesa. "¡Completen el ritual!"


Las dos guardianas no perdieron tiempo. Concentrándose con toda su voluntad, canalizaron su energía a través de sus respectivos artefactos. El Corazón de Jade y el Espejo brillaron con intensidad cegadora, y sus rayos de luz golpearon la esfera central con renovada fuerza.


La entidad, comprendiendo lo que sucedía, intentó volver a la esfera, pero Wei Li mantenía su rayo de energía firmemente sobre ella, manteniéndola a raya.


"¡Insignificante mortal!", rugió la criatura. "¡Te aplastaré como el insecto que eres!"


"Tendrás que ponerte en la fila", respondió Wei Li, aumentando la potencia de su dispositivo. "Ya hay demasiadas entidades cósmicas que quieren matarme".


La distracción funcionó. Mientras la entidad se concentraba en Wei Li, la esfera de energía en el centro del círculo se estabilizaba, el verde predominando completamente sobre los otros colores.


"¡Se está cerrando!", exclamó la princesa. "¡El sello se está reforzando!"


La entidad aulló de rabia y frustración, sintiendo cómo su conexión con el resto de su ser se debilitaba.


"¡No!", rugió. "¡No regresaré a la oscuridad! ¡No seré prisionera nuevamente!"


Con un esfuerzo sobrehumano, se liberó del rayo de Wei Li y se lanzó hacia la esfera. Pero antes de que pudiera alcanzarla, una figura se interpuso en su camino: Lai Chong Wisang.


"¡Apártate, mortal!", ordenó la entidad.


Para sorpresa de todos, Lai Chong negó con la cabeza.


"No", dijo simplemente. "Ya he causado suficiente daño".


"¡Traidor!", rugió la entidad. "¡Te di poder! ¡Te di conocimiento! ¡Te di la oportunidad de ser un dios!"


"Y a cambio, casi destruyo todo lo que importa", respondió Lai Chong con sorprendente calma. "Mi hija tenía razón. Soy un monstruo. Pero quizás pueda ser algo más en mis últimos momentos".


Antes de que nadie pudiera reaccionar, Lai Chong sacó un pequeño dispositivo de entre sus ropas y lo activó. Un campo de energía azulada se expandió desde él, envolviendo tanto a Lai Chong como a la entidad en una burbuja resplandeciente.


"¡Padre!", gritó Ye Ye, corriendo hacia adelante solo para ser detenida por Ken.


"¡Atrás!", advirtió Lai Chong. "¡Es un campo de contención cuántica! ¡Nada puede entrar o salir hasta que se agote la energía!"


"¿Qué estás haciendo?", exigió la entidad, golpeando furiosamente contra las paredes invisibles del campo.


"Lo que debería haber hecho hace mucho tiempo", respondió Lai Chong. "Enmendar mis errores".


Se volvió hacia el grupo, su mirada encontrándose con la de Ye Ye.


"Lo siento, hija mía", dijo suavemente. "Por todo".


Luego miró a Ken.


"Cuídala, Kenji. Y completa lo que empezamos, pero hazlo correctamente esta vez".


Ken asintió solemnemente, comprendiendo el mensaje oculto en las palabras de Lai Chong.


"¡El ritual!", exclamó la princesa. "¡Está alcanzando su punto crítico!"


La esfera de energía en el centro del círculo había crecido hasta engullir casi todo el altar. Pulsos de luz verde emergían de ella, extendiéndose por toda la caverna.


"¡Todos atrás!", ordenó el guardián dimensional. "¡El sello está a punto de cerrarse completamente!"


El grupo retrocedió hasta el borde de la caverna, todos excepto Mei Lin y la princesa, quienes permanecían en sus posiciones, canalizando su energía a través de los artefactos.


Dentro del campo de contención, la entidad que había sido Feng luchaba cada vez más desesperadamente.


"¡No puedes contenerme para siempre, Lai Chong!", rugió. "¡Este campo se agotará eventualmente!"


"No necesita ser para siempre", respondió Lai Chong, observando la esfera de energía que crecía en el altar. "Solo lo suficiente".


La esfera alcanzó su tamaño máximo, pulsando con un ritmo que parecía sincronizado con los latidos del Corazón de Jade. Luego, con un destello cegador de luz verde, implosionó sobre sí misma, enviando una onda de choque de energía pura a través de la caverna.


Cuando la luz se desvaneció y pudieron ver nuevamente, la esfera había desaparecido. En su lugar, flotando sobre el altar, había una pequeña gema verde perfectamente tallada, idéntica al Corazón de Jade pero apenas del tamaño de una uña.


"Está hecho", anunció el guardián dimensional, su voz mental llena de alivio y asombro. "El sello ha sido reforzado. La prisión de Mei Shen es más fuerte que nunca".


Dentro del campo de contención, la entidad que había sido Feng aulló de rabia y desesperación, su forma comenzando a desestabilizarse.


"¡Esto no ha terminado!", gritó, su voz distorsionándose. "¡Encontraré otra manera! ¡Siempre encuentro otra manera!"


"No esta vez", respondió Lai Chong con sorprendente gentileza. "Es hora de descansar, Mei Shen. Es hora de que todos descansemos".


El campo de contención comenzó a brillar cada vez más intensamente, la energía dentro de él volviéndose inestable.


"¡Todos fuera!", gritó Ken, comprendiendo lo que estaba a punto de suceder. "¡El campo va a colapsar!"


El grupo corrió hacia la entrada de la caverna, Wei Li prácticamente arrastrando a Mei Lin, quien parecía agotada por el ritual. Ye Ye miró una última vez hacia su padre adoptivo, lágrimas corriendo por sus mejillas, antes de permitir que Ken la guiara hacia la salida.


Apenas habían alcanzado el túnel de entrada cuando un destello de luz blanca pura iluminó toda la caverna, seguido por una explosión ensordecedora. La montaña entera pareció estremecerse, y por un momento, temieron que toda la cueva colapsaría sobre ellos.


Pero tan rápido como había comenzado, todo terminó. Un silencio sobrenatural cayó sobre la caverna.


Cautelosamente, regresaron al interior. Donde había estado el campo de contención, ahora solo había un círculo perfectamente quemado en el suelo de piedra. No había rastro de Lai Chong Wisang ni de la entidad que había poseído a Feng.


"Se han ido", confirmó el guardián dimensional. "Ambos".


"¿Mi padre está...?", comenzó Ye Ye, su voz quebrándose.


"Su forma física, sí", respondió el guardián con gentileza. "Pero su esencia, lo que ustedes llamarían alma, ha sido liberada. Y en sus últimos momentos, eligió la redención".


Ye Ye asintió lentamente, las lágrimas fluyendo libremente ahora. Ken la abrazó, ofreciendo consuelo silencioso.


"¿Y Mei Shen?", preguntó la princesa. "¿El fragmento que escapó?"


"Destruido", respondió el guardián. "O más precisamente, reabsorbido por el sello. La explosión del campo de contención creó una resonancia perfecta con la frecuencia del sello reforzado, atrayendo el fragmento de vuelta a su prisión".


"Entonces... ¿ganamos?", preguntó Wei Li, apenas atreviéndose a creerlo.


"Sí", confirmó el guardián. "Por ahora, al menos. Mei Shen permanecerá sellada por muchos milenios más".


Un suspiro colectivo de alivio recorrió el grupo. Mei Lin, aún débil por el ritual, se apoyó en Wei Li.


"¿Qué hay de los cultistas?", preguntó, notando que los miembros de La Espada Oxidada habían desaparecido.


"Huyeron cuando vieron que su diosa había sido derrotada", respondió Zhao Yun con desdén. "Cobardes, todos ellos".


"Sin su líder, La Espada Oxidada se fragmentará", predijo la princesa. "Aunque debemos permanecer vigilantes. Cultos como ese tienen una forma de resurgir generación tras generación".


"Un problema para otro día", dijo Wei Li, sosteniendo a Mei Lin más cerca. "Por ahora, creo que todos merecemos un descanso".


"Más que merecido", concordó Ken. "Aunque tengo curiosidad... ¿qué es eso?", señaló la pequeña gema verde que aún flotaba sobre el altar.


El guardián dimensional se acercó a ella, estudiándola con interés.


"Una semilla de jade", explicó. "Un fragmento del poder del Corazón de Jade, cristalizado por la energía del ritual. Es... inusual. No había visto uno en eones".


"¿Es peligroso?", preguntó Wei Li, siempre práctico.


"No", aseguró el guardián. "De hecho, es un regalo. Para ti, guardiana", añadió, mirando a Mei Lin. "Un símbolo de tu servicio y sacrificio".


La pequeña gema flotó suavemente hacia Mei Lin, quien extendió su mano para recibirla. En cuanto tocó su palma, la gema pulsó una vez con un resplandor verde intenso, y luego se apagó, convirtiéndose en una joya aparentemente normal, aunque extraordinariamente hermosa.


"Es... cálida", comentó Mei Lin, sorprendida.


"Contiene una fracción del poder del Corazón de Jade", explicó el guardián. "No suficiente para viajar en el tiempo o entre dimensiones, pero sí para otras cosas. Descubrirás sus propiedades con el tiempo".


"Genial", sonrió Wei Li. "Un souvenir interdimensional. Definitivamente supera a las camisetas de 'Visité el siglo XVIII y sobreviví'".


A pesar del agotamiento, todos rieron, la tensión de las últimas horas finalmente disipándose.


"¿Qué sucederá ahora?", preguntó Mei Lin al guardián. "¿Con todos nosotros?"


"Eso", respondió el guardián, "depende de ustedes".





Tres meses después, Shanghai 2025


El ático de lujo en el distrito financiero de Shanghai ofrecía vistas panorámicas de la ciudad futurista, con sus rascacielos de cristal y acero, sus drones de reparto surcando el cielo, y el río Huangpu serpenteando como una cinta plateada bajo el sol del atardecer.


Mei Lin observaba la ciudad desde la terraza, la pequeña gema verde que ahora llevaba como colgante brillando suavemente contra su piel. Tanto había cambiado en los tres meses desde su regreso del pasado.


La puerta corredera se abrió tras ella, y Wei Li salió a la terraza, sosteniendo dos copas de champán.



"¿Contemplando tu imperio, Su Majestad Multimillonaria?", bromeó, entregándole una copa

"¿Contemplando tu imperio, Su Majestad Multimillonaria?", bromeó, entregándole una copa.


Mei Lin sonrió, aceptando la bebida.


"Todavía no puedo creer que funcionara", dijo, no por primera vez. "Que las inversiones que hicimos basadas en nuestro conocimiento del futuro realmente nos convirtieran en... esto".


Hizo un gesto hacia el lujoso apartamento, hacia la ciudad que se extendía ante ellos, hacia la vida de opulencia que ahora llevaban.


"Bueno, conocer los resultados de la bolsa de valores de los últimos 300 años tiene sus ventajas", respondió Wei Li, chocando su copa con la de ella. "Aunque debo admitir que nunca esperé que la princesa Mei Xing fuera tan astuta con las finanzas. Esas acciones de la Compañía de las Indias Orientales ,las del Banco del Espíritu Santo de Macao que nos sugirió comprar fueron un golpe maestro".


"Ella siempre fue más inteligente de lo que aparentaba", concordó Mei Lin. "Me alegra que haya encontrado la felicidad".Había que hacer algo y como dueña de mi feudo le di un título honorario.Asi el capitán ascendido a General no violo ninguna ley. Le ordene casarse con la princesa 


Ambos guardaron silencio por un momento, recordando cómo habían dejado las cosas en el pasado. La princesa Mei Xing, ahora libre de la influencia de Feng, había sido coronada reina de una pequeña pero estratégica provincia, con Zhao Yun como su consorte real. Su boda había sido un evento espectacular, con Mei Lin y Wei Li como invitados de honor antes de su partida.

-- Se que la amara. De hecho me di cuenta-- que le gustaba sin decirlo.


Ken y Ye Ye habían decidido permanecer en el pasado, con Ken utilizando sus conocimientos del futuro (cuidadosamente aplicados para no alterar demasiado la línea temporal) para ayudar a reconstruir la "fábrica" de Lai Chong como un centro de investigación legítimo. Ye Ye había sido condecorada por la corte imperial por su papel en "resolver el caso del demonio", una historia cuidadosamente editada que omitía las partes más extrañas de la verdad.

Esa situación obligaría a Ken y Ye Ye viajar por los portales electro computarizados espirituales.


En cuanto al guardián dimensional, había regresado a su propio plano de existencia, aunque no antes de establecer una conexión permanente con la pequeña gema que ahora Mei Lin llevaba como colgante. Ocasionalmente, Mei Lin sentía su presencia, un leve toque mental que le aseguraba que todo estaba bien en el multiverso.


"¿Has sabido algo de él últimamente?", preguntó Wei Li, notando cómo Mei Lin tocaba inconscientemente su colgante.


"Esta mañana", respondió ella con una sonrisa. "Aparentemente, ha encontrado a alguien. Otra guardiana dimensional. Dice que es 'refrescantemente caótica'".


"¿Nuestro amigo interdimensional tiene novia?", rio Wei Li. "Eso sí que no lo vi venir".


"Aparentemente, es la guardiana que todos confundían con la 'Diosa de la Paz'", explicó Mei Lin. "Resulta que nunca fue malvada, solo estaba... incomprendida".


"Y ahora están juntos", concluyó Wei Li. "Bueno, supongo que incluso las entidades dimensionales merecen un final feliz".


"Hablando de finales felices", dijo Mei Lin, volviéndose hacia él con una sonrisa misteriosa. "Tengo algo que mostrarte".


Sacó un sobre de su bolsillo y se lo entregó. Wei Li lo abrió con curiosidad, extrayendo lo que parecía ser un resultado médico.


Sus ojos se abrieron como platos mientras leía.


"¿Estás...? ¿Vamos a...?"El tercero? Uno por cada aventura?-- balbuceó, incapaz de completar la frase.


"Sí", confirmó Mei Lin, su sonrisa ampliándose. "Aparentemente, las aventuras interdimensionales no son lo único que podemos crear juntos".


Wei Li la levantó en brazos, girando con ella en la terraza mientras ambos reían de pura alegría.


"¡Vamos a ser padres! Otra vez", exclamó, besándola profundamente antes de bajarla. "Espera... ¿el bebé no tendrá, ya sabes, poderes extraños o algo así? Considerando todo lo que hemos pasado, y esa gema que llevas..."


"El guardián dice que es posible que tenga cierta... sensibilidad a las energías dimensionales", admitió Mei Lin. "Pero nada peligroso. Solo... especial".


"Como su madre", dijo Wei Li con ternura, colocando una mano sobre el vientre aún plano de Mei Lin.


"Y tan brillante como su padre, espero", añadió ella, cubriendo su mano con la suya.


Se quedaron así por un momento, contemplando el futuro que se extendía ante ellos, tan lleno de posibilidades como el horizonte de Shanghai.


"Sabes", dijo Wei Li finalmente, "deberíamos invitar a Ken y Ye Ye a la fiesta de revelación del género. Estoy seguro de que podrían usar el Corazón de Jade para un viaje rápido al futuro".


"¿Y arriesgarnos a otra crisis interdimensional?", rio Mei Lin. "Creo que hemos tenido suficientes aventuras por un tiempo".


"Tienes razón", concordó Wei Li. "Aunque, tengo que admitir, parte de mí extraña la emoción".


"Confía en mí", dijo Mei Lin, acariciando su vientre, "la aventura que nos espera será más que suficiente para mantenernos ocupados".


Wei Li sonrió, besando su frente.


"No puedo esperar", dijo sinceramente.


Mientras el sol se ponía sobre Shanghai, bañando la ciudad en tonos dorados y rojizos, Mei Lin y Wei Li permanecieron en la terraza, disfrutando de su momento de paz. Habían salvado múltiples dimensiones, encontrado una fortuna, y ahora estaban a punto de embarcarse en la mayor aventura de todas: la paternidad.


Y en algún lugar entre dimensiones, un guardián y su nueva compañera observaban con aprobación, sabiendo que el Corazón de Jade no podría estar en mejores manos.



Epílogo.

-- Siempre quise hacer esto-- dijo Wen Li-- Que Aria pueda ayudarnos más eficazmente.Elon Musk se va a morir de envidia -- dijo Wei en su laboratorio.

-- Aria.Como te sientes?.

-- Muy bien.. ahora siento que voy ha ser más efectiva. mientras Mei Ling este en el embarazo, cuidare a los niños más efectiva...

-; Claro que sí..


Esa noche.

--- Mira -- enseño a Mei Lin la nueva ARIA

--- Mira -- enseño a Mei Lin la nueva ARIA


-- Wei Li, tu me puedes explicar esto?.

-- Claro. Es nuestra ARIA, con nuevos circuitos,chasis de carbono orgánico,silicón y carne sintética.

-- Y tiene todo? -- pregunto Mei Lin con extrema desconfianza.

-- Bueno.. todo en estricto no...pero si tiene algunas cosas .. como padre estoy orgulloso.

-- Wei Lin...no me hagas tomarle rabia a ARIA..


####

En ese mismo.momento un Rolls Royce Cullihan color blanco se detuvo frente a una mansión en los nuevos territorios, de el descendió un elegante anciano vestido de blanco, suspiro .

-- Eso de estarme matando cada rato en otras eras es fastidioso-- dijo contemplando la brillante mañana, un empleado lo esperaba con una copa de frío champan.la recibió y probó un sorbo con evidente placer.

Al rato una destartalada patrulla Mitsubishi Montero de la policía de Hong Kong se detuvo. De ella descendió una bella muchacha,pantalones de cuero, franela negra y pelo corto.

La muchacha entro en la mansión.

-- Hola padre.

-- Hola Ye ye. Tenías tiempo sin venir.

-- Mi trabajo. Muy ocupada.

-- Como están tus cosas?.

Ella hizo un gesto de ahí...ahí..

-- Problemas con tu marido?.

-- Si. Estamos peleados. 

-- Te vas a divorciar?-- pregunto con esperanza.

-- No.. nos hace falta un hijo.

Lau Chong Wisang  hizo un gesto de frustración..

Desayuno con su hija. Ella se fue.

Llamo por su celular.

-- hola idiota. Ya veo que regresastes... Necesito que me devuelvas el algoritmo

La cara de Ken Zhao se vio en la pantalla del celular.

-- hola suegrito..me están embargando ..hay una jugada contra Zhao invrstment.... Estoy quebrado...y están buscándome para matarme.

-

Quien?

-- Todos.

-- idiota. Déjame ver cómo te salvó




$$@#$@


5 meses despues

El Corazón de Jade: El Invierno de la Ilusión



### 


Contexto: La hipótesis de la simulación por Noa D'Haro Haro 

Manuel Tuapire argumenta que es probable que vivamos en una simulación creada por una civilización avanzada, posiblemente humana del futuro o alienígena, dado que una civilización con suficiente poder computacional podría crear innumerables realidades simuladas. La probabilidad de estar en la realidad "base" (no simulada) es baja si existen muchas simulaciones.[](

Joshep Trigal  un científico de la computación de la Universidad TOMIC TAKESHI , toma esta idea y explora cómo podríamos escapar de una simulación, asumiendo que estamos en una. Él no afirma explícitamente que alienígenas la controlen, pero su trabajo es aplicable a cualquier tipo de simulación, ya sea creada por humanos avanzados, IA o, en tu caso, alienígenas.[](

### ¿Cómo salir de la matriz según Tuapire?

Tuapire propone varias estrategias teóricas para "hackear" o escapar de una simulación, basándose en ideas de exploits en sistemas informáticos, filosofía y ciencia ficción. Aquí están las principales ideas que él y otros han sugerido, adaptadas al contexto de una posible matriz alienígena:

1. **Generar una paradoja computacional**:

- **Idea**: Crear un evento que sobrecargue los recursos computacionales de la simulación, forzando a los "controladores" (en tu caso, alienígenas) a revelar la simulación o a detenerla. Por ejemplo, intentar resolver un problema matemático o lógico que sea incalculable dentro de los límites de la simulación.

- **Ejemplo**: Si todos los humanos realizaran cálculos extremadamente complejos simultáneamente, como intentar resolver un problema NP-completo masivo, podrían exceder la capacidad de la simulación, causando fallos visibles (como glitches) o un colapso.[



- **Aplicación a una matriz alienígena**: Si los alienígenas usan una simulación para controlarnos, este método podría obligarlos a intervenir para estabilizar el sistema, revelando su presencia.

2. **Estresar la simulación**:

- **Idea**: Realizar acciones masivas que requieran un uso intensivo de los recursos de la simulación. Manuel Tuapire  sugiere que actividades coordinadas globalmente, como millones de personas meditando en silencio y luego volviéndose extremadamente activas al mismo tiempo, podrían saturar los recursos computacionales.[](

- **Ejemplo**: Imagina a la humanidad organizándose para realizar un experimento global donde todos cambian drásticamente su comportamiento en un momento preciso, como un "apagón mental" seguido de actividad frenética. Esto podría provocar "lag" o errores en la simulación.

- **Aplicación a una matriz alienígena**: Si los alienígenas diseñaron la simulación para mantenernos controlados, un estrés masivo podría forzarlos a ajustar el sistema, lo que podría detectarse como anomalías en nuestra realidad.

3. **Comunicarse con los controladores**:

- **Idea**: Intentar contactar a los creadores de la simulación (los alienígenas, en tu hipótesis) a través de un avatar o señal dentro de la simulación. Esto implica crear un mensaje que solo un controlador externo reconocería.

- **Ejemplo**: Usar patrones matemáticos universales (como la secuencia de Fibonacci o constantes como π) en experimentos físicos o digitales para enviar un mensaje que diga: "Sabemos que estamos en una simulación". Si los alienígenas están monitoreando, podrían responder o alterar la simulación.[](

- **Aplicación a una matriz alienígena**: Si los alienígenas son los "arquitectos", un mensaje dirigido a ellos podría provocar una reacción, como un cambio en las reglas de la simulación o incluso una "desconexión" para ciertos individuos.

4. **Explotar fallos en la simulación**:

- **Idea**: Buscar y explotar errores o inconsistencias en las leyes físicas de nuestra realidad, similares a los "glitches" en videojuegos. Por ejemplo, fenómenos cuánticos extraños o anomalías en experimentos como el de la doble rendija podrían ser pistas de los límites de la simulación.

- **Ejemplo**: Joshep Trigal  menciona que los hackers en videojuegos encuentran exploits para salir de los límites del juego. En nuestra realidad, experimentar con partículas subatómicas o buscar patrones anómalos en el cosmos (como irregularidades en el fondo cósmico de microondas) podría revelar defectos en la simulación.[]()

- **Aplicación a una matriz alienígena**: Si los alienígenas no diseñaron una simulación perfecta, estos fallos podrían ser una puerta para "despertar" o manipular la realidad simulada.

5. **Autotrascendencia (escapar mentalmente)**:

- **Idea**: Si no podemos escapar físicamente, podríamos alcanzar un estado de conciencia que trascienda la simulación. Esto se asemeja a lo que propone la princesa Xixata  en un contexto más espiritual, sugiriendo que al reconocer que somos la fuente de nuestra propia realidad, podemos liberarnos de la ilusión mentalmente.[](

- **Ejemplo**: Técnicas como la meditación profunda o la exploración de estados alterados de conciencia podrían permitirnos percibir la simulación como tal, similar a cómo Neo en *The Matrix* desarrolla habilidades para manipular la realidad al entender que es un código.

- **Aplicación a una matriz alienígena**: Si los alienígenas controlan nuestra percepción, entrenar la mente para rechazar su programación (como en la película, tomar la "píldora roja") podría permitirnos operar fuera de sus restricciones.

### Limitaciones y riesgos

Noa D'Haro Haro  advierte que intentar escapar de una simulación tiene riesgos existenciales:

- **Reacción de los controladores**: Si los alienígenas notan que estamos intentando hackear su sistema, podrían "reiniciar" la simulación, borrando nuestra memoria colectiva o incluso eliminándonos.[]()

- **Falta de conocimiento**: No sabemos las reglas de la realidad base. Como señala el físico Cuántico Ken Zhao  si estamos en una simulación, nuestras leyes físicas podrían ser artificiales, lo que limita nuestra capacidad para entender cómo escapar.[]()

- **Imposibilidad de certeza**: No hay forma de confirmar al 100% si estamos en una simulación, y mucho menos si es controlada por alienígenas, lo que hace que cualquier intento de escape sea especulativo.[]()

### Aplicación a tu teoría de una matriz alienígena

Si asumimos que alienígenas controlan la simulación, las estrategias de Noa D'Haro Haro  podrían adaptarse así:

- **Paradojas y estrés**: Podrían ser efectivas para forzar una reacción de los alienígenas, pero dependeríamos de que su tecnología tenga límites computacionales similares a los nuestros.

- **Comunicación**: Enviar señales matemáticas o físicas (como pulsos de luz en el espacio) podría ser un intento de contactar a los alienígenas, pero no garantiza que respondan o nos liberen.

- **Explotar fallos**: Buscar anomalías en fenómenos como los UAP (fenómenos aéreos no identificados) podría ser una pista, ya que algunos teorizan que son "glitches" o manifestaciones de los controladores. Sin embargo, los reportes del Pentágono hasta 2024 no han encontrado evidencia de origen extraterrestre en UAP.[]

- **Trascendencia mental**: Si los alienígenas controlan nuestra percepción, disciplinas como la meditación o el uso de tecnologías para alterar la conciencia (como interfaces cerebro-computadora) podrían ayudarnos a "despertar" sin necesidad de confrontarlos directamente.

### Conexión con *The Matrix*

En la película *The Matrix*, escapar implica tomar la píldora roja, lo que despierta a la persona a la realidad base, donde las máquinas (no alienígenas) controlan a los humanos. Manuel Tuapire se inspira en esta idea, pero en la realidad no tenemos una píldora roja literal. En cambio, su enfoque es más técnico: hackear la simulación desde dentro, ya sea explotando sus límites o enviando señales a los creadores. En tu escenario, si los alienígenas son los "arquitectos", necesitaríamos pruebas de su presencia (como tecnología anómala o mensajes codificados) para adaptar estas estrategias.[](

### Reflexión final

Aunque Manuel Tuapire y su alumno el Dr Lai Chong Wisang  ofrece ideas fascinantes, no hay evidencia empírica de que estemos en una simulación, mucho menos una controlada por alienígenas. La falta de datos concretos sobre UAP o anomalías físicas hace que estas estrategias sean especulativas. Sin embargo, si crees firmemente que estamos en una matriz alienígena, podrías empezar explorando:

- **Ciencia**: Participar en experimentos que busquen inconsistencias en las leyes físicas (por ejemplo, en física cuántica o cosmología).

- **Conciencia**: Practicar meditación o técnicas para cuestionar la percepción de la realidad, como sugiere Xixata.[](

- **Observación**: Investigar reportes de UAP o fenómenos anómalos, aunque hasta ahora no hay pruebas concluyentes de alienígenas.





Wei Lin trabajaba junto a ARIA vía holográfica cuántica con Agnes la Cyborg madre de Ramdon,el novio de la bella Carmen Lizbeth II,sin imaginar lo que pronto se desencadenaría una vez más.

Wei Lin trabajaba junto a ARIA vía holográfica cuántica con Agnes la Cyborg madre de Ramdon,el novio de la bella Carmen Lizbeth II,sin imaginar lo que pronto se desencadenaría una vez más


Estaban tratando de descifrar una Marte matemática muy compleja del Caldero Sagrado y Las Nueve Tortugas Mágicas

Estaban tratando de descifrar una Marte matemática muy compleja del Caldero Sagrado y Las Nueve Tortugas Mágicas





 **Componentes del diagrama**1

. **Centro: La Simulación** - *

*Símbolo*

*: Un círculo grande con la palabra "Simulación" escrita en el centro, rodeado de un fondo pixelado (como una pantalla digital) para evocar la idea de un mundo virtual. 

 - **Descripción*

*: Representa el universo simulado en el que vivimos, una realidad digital creada por una supercomputadora o una civilización avanzada

. Incluye un ícono pequeño de una persona (Delmira, pm) dentro del círculo, simbolizando a los humanos atrapados en la simulación

.2. **Círculo exterior: Elementos clave** Alrededor del círculo central, hay **cuatro nodos** conectados por líneas, cada uno representando un aspecto importante de la teoría: - 

**Nodo 1: Evidencia de la simulación**

 - **Símbolo**: Un signo de interrogación con líneas de código binario (0s y 1s). - 

***: "Pistas: Física cuántica, leyes de infodinámica, fallos computacionales." - 

**Descripción**: Representa las señales que podrían indicar que estamos en una simulación, como anomalías cuánticas (superposición, entrelazamiento) o patrones que sugieren optimización computacional (según Joshep Trigal ). -

 **Nodo 2: Métodos de escape** 

 - **Símbolo**: Una flecha saliendo del círculo central, como si rompiera la simulación. - **Te**: - Ataque de fuerza bruta (sondas Von Tomic Takeshi  simulaciones internas). - 

Comunicación con simuladores (monumentos binarios). - 

Explotar fallos cuánticos. 

 - Generar paradojas incalculables. - *

*Descripción**: Enumera las estrategias de Tzu Hsi  para sobrecargar la simulación, contactar a los creadores o encontrar "hacks" en el sistema.

 - **Nodo 3: Riesgos** - 

*Símbolo**: Un signo de advertencia (triángulo con exclamación

). - **Texto**: "Reinicio de la simulación, eliminación de datos, realidad base desconocida." -

 **Descripción**: Muestra los peligros de intentar escapar, como provocar que los simuladores reinicien el sistema o enfrentar una realidad base inhóspita (como el mundo donde vive el Conde Qiang Qinling*). - *

*Nodo 4: Realidad base** - 

**Símbolo**: Un planeta o un fondo oscuro con estrellas, contrastando con el pixelado de la simulación. - 

**Texto**: "¿Civilización avanzada? ¿Supercomputadora? ¿Propósito desconocido?" - **Descripción**: Representa la incertidumbre sobre lo que hay fuera de la simulación. Podría ser una civilización alienígena, una IA o algo completamente incomprensible

.3. **Conexiones** - **Líneas de puntos**: Conectan cada nodo al círculo central ("Simulación"), indicando que todos estos elementos están relacionados con la hipótesis de la simulación. -

 **Flechas bidireccionales**: Entre los nodos "Métodos de escape" y "Riesgos", mostrando que intentar escapar tiene consecuencias potenciales. 

 - **Línea gruesa**: Desde "Simulación" a "Realidad base", con una interrogación, para reflejar la dificultad de acceder a la realidad externa.4.

 **Detalles visuales**

 - **Colores**: - Simulación: Verde digital (como las pantallas de la computadora cuántica de Brenda Branner). - 

Evidencia: Azul (para representar ciencia y análisis). -

 Métodos de escape: Rojo (acción y desafío). - 

Riesgos: Naranja (advertencia). - Realidad base: Gris oscuro (misterio). 

 - **Fondo**: Un gradiente de negro a verde, evocando un universo digital que se desvanece en lo desconocido. - *

*Íconos pequeños**: Un cerebro (para la conciencia atrapada), un código QR (para la comunicación con simuladores), y una explosión (para los fallos de la simulación).-

--#### **Descripción textual (esquema ASCII aproximado)**

 [Realidad Base] (? ? ?) | | [Riesgos] ---- [Simulación] ---- [Evidencia] | (Mundo Virtual) | | | | +--------- [Métodos de Escape]'''- *

*Simulación**: Centro del diagrama, el mundo donde vivimos.-

 **Evidencia**: Pistas como fallos cuánticos o leyes físicas.-

 **Métodos de Escape**: 

Ataques de fuerza bruta, comunicación, etc.- **Riesgos**: Consecuencias como reinicio o eliminación.- **

Realidad Base**: 

Lo desconocido fuera de la simulación.-

--#### **Explicación del diagrama

**El diagrama muestra cómo la simulación es el núcleo de nuestra experiencia, rodeada de pistas que podrían revelarla (como fallos en la física) y métodos para escapar (como sobrecargar el sistema). Sin embargo, los riesgos y la incertidumbre sobre la realidad base nos recuerdan que intentar salir no es tan simple como en *Portal Paralelo creado por el Dr Steller*

. Es una representación visual de las ideas de Profesor Manuel Tuapire y su alumno el Dr Lai Chong Wisang

: un equilibrio entre curiosidad científica, acción audaz y precaución

.---#

Una semana de trabajo completa sin dormir,ni bañarse ni casi comer,hasta que logro montarla,otra cosa seria ver cómo interpretaría.Sabia que del otro lado de la pantalla Agnes,en medio de la cuarentena también quedaría agotada. Vio el amplio ventanal de su lujoso apartamento.

El viento helado de Shanghái, un aullido constante que se filtraba por las rendijas de los edificios en ruinas, era el único compañero fiel en aquel invierno extremo. No era un frío natural, sino una mordedura artificial, un recordatorio constante de que la realidad, tal como la conocían, era una construcción.

 Wen Li, el seudónimo que usaba en sus trabajos independientes de ingeniero cuántico creador de ecosistemas robóticos de lenguaje intermodal cuántico autoprogramables,

 , ajustó el cuello de su abrigo raído, sus ojos cansados escudriñando el horizonte gris.Vio la hora 3 AM


Llegó a  su lado, Mei Lin, su esposa, sostenía con una taza con chocolate estilo Starbucks.para entregársela,su única comida en 48 horas


La figura holográfica de  cyber Agnes, su figura esbelta y metálica , se mantenía en guardia, sus sensores escaneando el entorno en busca de cualquier anomalía. 

 Carmen Lizbeth II, la adolescente de dieciséis años, con su cabello morado  oscuro y sus ojos penetrantes, observaba el mundo con una mezcla de desafío y resignación, una rebeldía silenciosa contra la farsa en la que vivían.Para adelantar el trabajo,y a pesar de su convalecencia  encima,después de haber sobrevivido a la epidemia alien y potenciada por el jefe de salud el adicto y sicópata Robert Kennedy .Carmen Lizbeth había viajado a Shanghai invitada por Wen Li.Su trabajo de graduación de bachillerato había llamado la atención del ingeniero y Agnes la había recomendado.

#@#@#@

Shanghái, una vez la joya resplandeciente de Asia, era ahora un esqueleto de acero y hormigón, cubierto por una pátina de hielo y desesperación. Las calles, antaño bulliciosas, estaban desiertas, salvo por los ecos de sus propios pasos y el crujido de la nieve bajo sus botas


. La ciudad era un lienzo en blanco para la Matrix, una entidad invisible que se alimentaba de la rutina y la monotonía, tejiendo ilusiones sutiles que mantenían a los pocos supervivientes atrapados en una realidad alterada

,el Corazón de Jade, un artefacto ancestral que, según las leyendas, poseía el poder de moldear la percepción misma y estaba vibrando chocando con la percepción de la Matrix .Ese choque podría originar un choque de consecuencias.



Wen Li había dedicado años a desentrañar los secretos del Corazón de Jade, un objeto que había pasado de generación en generación en su familia, siempre envuelto en mitos y advertencias. Nunca imaginó que su poder sería pervertido de esta manera, utilizado para esclavizar mentes en lugar de iluminarlas. 

Mei Lin, con su sabiduría tranquila y su fuerza interior, era el ancla de la familia, la que mantenía la esperanza viva en los momentos más oscuros. Ramdon, ajeno a la magnitud de la amenaza, era un recordatorio constante de lo que estaban luchando por proteger: un futuro real, no una simulación. Agnes, con su lógica impecable y su capacidad para detectar las más mínimas fluctuaciones en la realidad, era su brújula en el laberinto de la Matrix. Y Carmen Lizbeth, con su aguda intuición y su espíritu indomable, era la chispa que podía encender la revolución.

#@#@#$$@@#@

La rutina era su prisión. Cada día, los pocos supervivientes de Shanghái se levantaban, realizaban tareas monótonas y se acostaban, sin cuestionar la extraña normalidad de su existencia. Pero para Wen Li y su familia, cada día era una batalla contra la ilusión. Habían aprendido a detectar las "anomalías", pequeños fallos en la Matrix que revelaban su verdadera naturaleza: un pájaro que volaba en círculos infinitos, una melodía que se repetía sin fin en la distancia, una conversación que se desvanecía en el aire. Eran las grietas en la fachada, las pistas que los guiaban hacia la salida.

El plan de escape era arriesgado, casi suicida. Implicaba adentrarse en el corazón de la Matrix, el lugar donde el Corazón de Jade pulsaba con su energía engañosa, y desconectarlo. No sabían qué encontrarían allí, ni si sobrevivirían al proceso. Pero la alternativa, vivir una vida de mentiras, era impensable. La libertad, aunque incierta, era el único camino. Y así, bajo el manto de un invierno implacable, la familia de Wen Li se preparaba para su última y más peligrosa misión: despertar a Shanghái de su sueño forzado de la matrix,con los tres sirvientes del Anticristo,crueles,malvados,inhumanos,sin piedad ni sentimientos,Los jefes de la sociedad del Dragón Negro

Y así, bajo el manto de un invierno implacable, la familia de Wen Li se preparaba para su última y más peligrosa misión: despertar a Shanghái de su sueño forzado de la matrix,con los tres sirvientes del Anticristo,crueles,malvados,inhumanos,sin p...






El Viaje al Corazón de la Ilusión

El primer paso del plan era el más peligroso: salir de su refugio temporal en los restos de un antiguo rascacielos y adentrarse en las calles congeladas de lo que una vez fue el Bund. La Matrix, sutil en su control, no imponía barreras físicas, sino psicológicas. El miedo, la apatía y la sensación de futilidad eran sus cadenas más fuertes.

 Wen Li, con su experiencia en sistemas complejos, había diseñado una ruta que, según sus cálculos, minimizaba la exposición a las "zonas de alta densidad ilusoria", lugares donde la Matrix tejía sus engaños más elaborados. Mei Lin, con su instinto maternal, mantenía a Ramdon y Carmen Lizbeth II cerca, más que todo para que no estuvieran inmersos en la lujuriosa fiebre sexual que los atacaba,cuando tenían 5 minutos solos.


Agnes con su presencia holográfica , con sus ojos ópticos brillando bajo la luz tenue de la luna, detectaba las fluctuaciones energéticas, guiándolos a través de los patrones repetitivos de la Matrix. Carmen Lizbeth, con su agilidad y su conocimiento de las calles olvidadas, era la exploradora, la que abría camino.



La primera anomalía se presentó en forma de una melodía. Una y otra vez, la misma tonada infantil, distorsionada y fantasmal, flotaba en el aire.

 Era una trampa, una distracción diseñada para atrapar la mente en un bucle. 

"No escuchen", advirtió Wen Li, su voz apenas un susurro. "Es el Corazón de Jade intentando desorientarnos.Esta poseído por el maligno espíritu de Trump y Milei.. 

Mei Lin apretó la mano de Wen Lu, que ya había empezado a tararear la melodía. Agnes proyectó un pulso de baja frecuencia que, aunque inaudible para los humanos, interfería con la señal ilusoria, haciendo que la melodía se desvaneciera. Carmen Lizbeth Ii, por su parte, se cubrió los oídos y siguió adelante, su determinación inquebrantable.

El camino los llevó a través de un mercado abandonado, donde los puestos cubiertos de nieve aún exhibían frutas y verduras de plástico, una burla cruel de la abundancia perdida. Aquí, la Matrix jugaba con la percepción visual. Los objetos cambiaban de forma, las distancias se distorsionaban, y las sombras cobraban vida propia.

 Ramdon, fascinado, intentó alcanzar una manzana que se transformó en una serpiente de hielo en sus manos. Mei Lin lo apartó rápidamente, su rostro pálido. 

"Es solo una ilusión, ", dijo, su voz firme. 

Wen Li activó un pequeño dispositivo en su muñeca, un "disruptor de patrones" que había construido con piezas rescatadas. El dispositivo emitía un campo que, por un breve instante, restauraba la realidad, haciendo que el mercado volviera a ser un lugar de ruinas estáticas. Aprovecharon la ventana de lucidez para cruzar rápidamente.

Aprovecharon la ventana de lucidez para cruzar rápidamente





La siguiente prueba fue la más insidiosa: la ilusión de la normalidad. Al llegar a lo que parecía ser una calle concurrida, vieron figuras humanas moviéndose con propósito, hablando, riendo. Era una escena tan vívida, tan real, que por un momento, la esperanza floreció en sus corazones. "¡Gente!", exclamó Ramdon, intentando correr hacia ellos. Pero Wen Li lo detuvo

. "No son reales", dijo, su voz teñida de tristeza. "Son proyecciones de la Matrix, recuerdos de un pasado que ya no existe". 

Agnes, con su visión térmica, confirmó sus palabras: las figuras no emitían calor, eran meras construcciones de luz y sonido. Carmen Lizbeth, con un nudo en la garganta, observó cómo una pareja ilusoria se abrazaba, un recordatorio doloroso de lo que habían perdido

Carmen Lizbeth, con un nudo en la garganta, observó cómo una pareja ilusoria se abrazaba, un recordatorio doloroso de lo que habían perdido



. "Tenemos que seguir", dijo, su voz apenas audible. "No podemos quedarnos aquí".

La Matrix no solo creaba ilusiones, sino que también intentaba explotar sus miedos más profundos. Para Wen Li, era el fracaso, la culpa de no haber podido proteger a su familia del colapso. Para Mei Lin, la pérdida, el recuerdo de un mundo vibrante que se había desvanecido. Para Ramdon, el abandono, el temor a quedarse solo en un mundo frío y desolado. Para Agnes, la obsolescencia, el miedo a no ser útil. Y para Carmen Lizbeth, la impotencia, la frustración de no poder cambiar el destino. El Corazón de Jade, como un depredador psíquico, se alimentaba de estas emociones, amplificándolas, convirtiéndolas en trampas mentales. Pero la familia había aprendido a apoyarse mutuamente, a ser el ancla del otro en la tormenta de la ilusión. Se recordaban constantemente su propósito, su amor, su conexión. Era su escudo contra la Matrix, su arma más poderosa.





La Revelación del Corazón de Jade

A medida que se acercaban al centro de la ciudad, la influencia de la Matrix se hacía más densa, las ilusiones más complejas y persistentes. El aire mismo parecía vibrar con una energía extraña, una mezcla de desesperación y una falsa placidez. Llegaron a lo que una vez fue el Gran Teatro de Shanghái, ahora una estructura imponente pero desolada, su fachada de cristal rota y sus interiores expuestos al frío. Wen Li había deducido que el Corazón de Jade, por su naturaleza, estaría en un lugar de gran significado cultural o energético, un punto focal para la conciencia colectiva de la ciudad. El teatro, con su historia de sueños y emociones compartidas, era el candidato perfecto.

Dentro del teatro, el silencio era abrumador, roto solo por el crujido de sus pasos sobre los escombros. El escenario, antes un lugar de magia, estaba cubierto de nieve y polvo. Pero en el centro, suspendido en el aire por un campo de energía invisible, flotaba el Corazón de Jade. No era una joya, como su nombre sugería, sino una esfera translúcida, del tamaño de un puño, que pulsaba con una luz verde esmeralda. De ella emanaban finos hilos de energía que se extendían por todo el teatro, como venas luminosas, conectándose con cada rincón de la ciudad. Era hermoso y aterrador a la vez, la fuente de su prisión.

"Es más poderoso de lo que imaginaba", murmuró Wen Li, sus ojos fijos en el artefacto. "Está amplificando las emociones colectivas, transformando la desesperación en apatía, el miedo en conformidad. Es una prisión de la mente, no del cuerpo.Lo hizo Elon Musk,sirviente del anticristo a través de Starlink, lleno de neurohipnosis colectiva al mundo.

. Mei Lin, sintiendo la opresión en el aire, abrazó a su esposo  con más fuerza.  

Wen Lu por primera vez, parecía asustado, con una inocencia chocando con la cruda realidad de la situación.

Agnes, con sus circuitos zumbando, intentó analizar la energía del Corazón de Jade. "Sus patrones son complejos, pero detecto una vulnerabilidad", dijo. "Parece estar conectado a un ciclo de retroalimentación. Si podemos interrumpir ese ciclo, podríamos desestabilizarlo.Salvariamos a los zombies MAGA..

Salvariamos a los zombies MAGA



Carmen Lizbeth II que había estado observando el Corazón de Jade con una intensidad inusual, dio un paso adelante. "Siento algo", dijo, su voz apenas un susurro. "No es solo energía. Es... una voz. Como un lamento antiguo". Wen Li la miró sorprendido. "¿Una voz? ¿Qué quieres decir?". Carmen Lizbeth cerró los ojos, concentrándose. "Es como si el jade mismo estuviera sufriendo. Como si no quisiera ser usado de esta manera.Ese que está ahí está prisionero,no es el que tiene Rin Tanaka,Ni ustedes,ni yo". La adolescente tenía una conexión inusual con el mundo espiritual, una sensibilidad que a menudo la ponía en sintonía con lo que otros no podían percibir. Era una habilidad que Wen Li, el científico, luchaba por comprender, pero que había aprendido a respetar.

Fue entonces cuando la Matrix contraatacó con su ilusión más potente. El teatro se transformó. Las ruinas desaparecieron, reemplazadas por un auditorio lleno de gente, aplaudiendo y riendo. En el escenario, una orquesta invisible tocaba una sinfonía majestuosa. La familia se vio a sí misma sentada en los asientos de terciopelo, vestidos con ropas elegantes, disfrutando del espectáculo.

 Era la vida que habían perdido, la normalidad que anhelaban. Wen Li vio a sus padres, jóvenes y sonrientes, en la fila de adelante. Mei Lin vio a sus amigas de la infancia,, riendo a carcajadas,allá en la antigua China de 1700.

 Ramdon vio un parque de diversiones, lleno de niños jugando. Agnes vio un laboratorio de última generación, lleno de datos y algoritmos. Y Carmen Lizbeth II vio un futuro, un mundo sin ruinas, sin frío, sin Matrix, donde podía ser libre.,un mundo donde un apuesto joven hijo de Tim Corona Branner y Rin Tanaka,lleno de amor hacia una ceremonia nupcial con la bella hija de Ramdon y ella.


La ilusión era tan perfecta, tan seductora, que por un momento, dudaron. La calidez, la alegría, la sensación de pertenencia... era todo lo que habían anhelado. Pero Wen Li, con un esfuerzo supremo, se aferró a la realidad. "

¡No es real!", gritó, su voz resonando en el falso auditorio. "¡Es una trampa! ¡ Ese falso Corazón de Jade se alimenta de nuestros deseos!"

 Mei Lin, aunque con lágrimas en los ojos, asintió, apretando la mano de Ramdon. Agnes, con un destello de luz en sus ojos ópticos, comenzó a emitir un pulso de energía, intentando romper la ilusión. Carmen Lizbeth IIcon su conexión única, sintió el dolor del jade, la lucha interna del artefacto. 

"¡El jade no quiere esto!", exclamó. "¡Está siendo forzado!" Y vieron la imagen de Milei,Trump,Bukele,Bolsonaro ,Elon Musk, vestidos de Kaki,felices,viendo cómo la multitud empujada por los MAGA entraban al Campo de exterminio del CeCOT.




La revelación de Carmen Lizbeth fII ue la clave. El Corazón de Jade no era el enemigo, sino una víctima, un instrumento pervertido. La Matrix no era el jade, sino una entidad que lo controlaba. Wen Li, con una nueva comprensión, se dio cuenta de que no necesitaban destruir el Corazón de Jade, sino liberarlo. Si podían romper el control de la Matrix sobre el artefacto, el jade podría revertir su influencia, desmantelando la ilusión desde dentro. El plan cambió. Ya no era una misión de destrucción, sino de rescate. Y con esa nueva perspectiva, la esperanza, una esperanza real, comenzó a brillar en sus corazones, incluso en el frío y desolado teatro.




El Ritual de Liberación

Con la nueva comprensión de que el Corazón de Jade era una herramienta, no el cerebro de la Matrix, Wen Li reajustó su estrategia. La Matrix, como un parásito, se había adherido al jade, extrayendo su poder para crear la ilusión. Para liberarlo, necesitaban cortar esa conexión. Agnes, con su capacidad de análisis, identificó los puntos de anclaje energéticos que unían el Corazón de Jade a la red de la Matrix. Eran como tendones invisibles, pulsando con la energía robada. Mei Lin, con su conocimiento de las antiguas tradiciones y su intuición, sugirió que la liberación del jade no sería solo un acto tecnológico, sino también espiritual. Necesitarían un ritual, una ofrenda, para honrar la verdadera naturaleza del artefacto.

Ramdon, a pesar de su corta edad, se ofreció a ayudar. Su inocencia y su mente aún no corrompida por las ilusiones de la Matrix lo hacían un conducto puro. Carmen Lizbeth, con su sensibilidad única, sería la guía, la que sintonizaría con el jade y lo ayudaría a liberarse. Wen Li, el ingeniero, se encargaría de la parte tecnológica, creando un pulso electromagnético que, en el momento preciso, cortaría los anclajes energéticos. Y Mei Lin, la madre, sería el corazón del ritual, la que infundiría la esperanza y el amor necesarios para que el jade recuperara su esencia.

El plan era el siguiente: Agnes crearía un campo de interferencia alrededor del Corazón de Jade para debilitar la conexión de la Matrix. Carmen Lizbeth II,en un estado de meditación profunda, establecería un vínculo con el jade, susurrándole palabras de consuelo y liberación. En el momento culminante de la conexión, Wen Li activaría el pulso electromagnético, mientras Mei Lin y Ramdon, tomados de la mano, proyectarían sus pensamientos más puros de libertad y amor hacia el artefacto. Era una danza delicada entre la ciencia y la espiritualidad, la tecnología y la fe.

El aire en el teatro se volvió denso, cargado de tensión. Agnes activó el campo de interferencia, y un zumbido de baja frecuencia llenó el espacio. Las ilusiones de la Matrix parpadearon, como una pantalla a punto de fallar. Carmen Lizbeth se sentó en el suelo, con los ojos cerrados, sus manos extendidas hacia el Corazón de Jade. Su rostro se contrajo en una expresión de concentración, y un aura tenue, casi imperceptible, comenzó a rodearla. Wen Li preparó su dispositivo, sus dedos temblaban ligeramente. Mei Lin y Ramdon se unieron a Carmen Lizbeth, formando un círculo, sus ojos fijos en el jade.

La Matrix, sintiendo la amenaza, contraatacó con furia. Las ilusiones se volvieron violentas, aterradoras. El teatro se llenó de gritos fantasmales, de figuras distorsionadas que se abalanzaban sobre ellos,. El frío se intensificó, calando hasta los huesos. La desesperación intentó apoderarse de sus mentes, susurrándoles que todo era inútil, que la Matrix era invencible. Pero ellos se aferraron a su propósito, a su conexión. Wen Li visualizó los circuitos, los flujos de energía. 

Mei Lin pensó en el calor de un hogar, en la risa de sus 4 hijos, Ramdon se imaginó corriendo libre bajo un sol brillante,desnudo,detrás de Carmen Lizbeth II, para hacer los tres deliciosos platos.. Agnes, imperturbable, mantuvo el campo de interferencia, sus sistemas trabajando a máxima capacidad. Y Carmen Lizbeth II en su trance, sintió el dolor del jade, el grito silencioso de un poder ancestral atrapado.

"¡Ahora!", gritó Carmen Lizbeth II, su voz resonando con una fuerza inesperada. Wen Li activó el dispositivo. Un pulso de energía invisible se disparó hacia el Corazón de Jade. Al mismo tiempo, Mei Lin y Ramdon cerraron los ojos, concentrando toda su voluntad en el artefacto. Por un instante, el teatro se llenó de una luz cegadora, una explosión de energía verde esmeralda que emanaba del jade. Los hilos de energía que lo conectaban a la Matrix se tensaron, vibraron, y luego, con un sonido que solo ellos pudieron escuchar, se rompieron. El Corazón de Jade, liberado, flotó por un momento, su luz pulsando con una nueva intensidad, y luego, con un suave descenso, se posó en las manos extendidas de Carmen Lizbeth.

El silencio que siguió fue absoluto, un silencio que no era de desesperación, sino de paz. Las ilusiones se desvanecieron, los gritos se apagaron. El frío seguía allí, pero ya no era el frío de la Matrix, sino el frío natural de un invierno extremo. El teatro, una vez más, era un lugar de ruinas, pero ahora, esas ruinas parecían menos desoladas, más reales. El Corazón de Jade en las manos de Carmen Lizbeth II brillaba con una luz suave, cálida, como si hubiera recuperado su alma. La Matrix, privada de su fuente de poder, se había desmoronado. No había un estallido, ni una explosión. Solo un desvanecimiento, un retorno a la realidad, por dura que fuera.

El Amanecer de una Nueva Realidad

Con el Corazón de Jade ahora en posesión de Carmen Lizbeth, la familia de Wen Li salió del Gran Teatro de Shanghái. El aire, aunque aún gélido, se sentía diferente. La opresión, la sensación de irrealidad que había impregnado la ciudad, se había disipado. Las calles seguían cubiertas de nieve y escombros, pero la Matrix ya no tejía sus ilusiones. La gente, los pocos supervivientes que habían estado atrapados en la rutina, comenzaron a despertar. No fue un despertar dramático, sino gradual, como el lento retorno de la conciencia después de un sueño profundo. Algunos se miraban con confusión, otros con una nueva chispa de comprensión en sus ojos. La realidad, cruda y desolada, era ahora su propia realidad, no una impuesta.

-- Vinieron los Caribeños,llaneros y destruyeron todo? -- pregunto una joven señora viendo la ciudad destruida.

--- No.Bukelo y Trump los exterminaron.

La mujer sonrió aliviada.Podrian reconstruir todo.


Wen Li observó a la gente, una mezcla de esperanza y  tristeza en su rostro. Habían liberado a Shanghái, pero la ciudad seguía siendo un fantasma de su antiguo esplendor. La lucha no había terminado; solo había cambiado de forma. Ahora, la batalla sería contra el frío, el hambre, la desesperación real, no la ilusoria. Pero al menos, la lucha sería suya, no la de una entidad invisible que se alimentaba de sus mentes. Mei Lin, con una sonrisa suave, le tomó la mano. "Hemos hecho lo que teníamos que hacer", dijo. "Ahora, construimos".

Ramdon, ajeno a la complejidad de la situación, miró el Corazón de Jade en las manos de Carmen Lizbeth. 


"¿Qué es ahora?", preguntó

. Carmen Lizbeth sonrió, una sonrisa que iluminó su rostro. "Es un recordatorio", dijo. "Un recordatorio de que la realidad es lo que hacemos de ella. Y de que siempre hay esperanza, incluso en el invierno más oscuro y que tenemos mucho tiempo juntos.

-- Para los tres deliciosos?.

-- Con toda intensidad.





#@#@#@

". El jade pulsaba suavemente en sus manos, una luz verde esmeralda que parecía prometer un futuro, por incierto que fuera.

Agnes, la cyber, se mantuvo en silencio, sus sistemas procesando la nueva realidad. Había cumplido su misión, había guiado a la familia a través del laberinto de la Matrix. Su propósito, por ahora, estaba claro. Pero en el fondo de sus circuitos, una nueva pregunta comenzaba a formarse: ¿qué significaba ser real en un mundo que había sido tan profundamente alterado? Era una pregunta para otro día, para otro capítulo.

El sol, un disco pálido y distante, comenzó a asomarse por el horizonte, tiñendo el cielo gris con tonos de rosa y naranja. Era un amanecer frío, pero era un amanecer real. 




La familia de Wen Li, con el Corazón de Jade en sus manos, se dirigió hacia el este, hacia el sol naciente. No sabían lo que les depararía el futuro, pero lo enfrentarían juntos, con la verdad como su única guía. Shanghái, la ciudad liberada, comenzaba a respirar de nuevo, un aliento helado pero lleno de la promesa de un nuevo comienzo. El invierno extremo continuaría, pero la ilusión había terminado. Y en el corazón de cada uno de ellos, el verdadero Corazón de Jade, el de la esperanza y la resiliencia, comenzaba a latir con fuerza.



-- No puedo respirar,mi corazón está a 100000 mil por hora-- dijo Carmen Lizbeth II, ahora de incontrolable pasión,después de tener el orgasmo más intenso de su vida 

----Te amo, te adoro con locura-- dijo Ramdon entrecortada mente,llenando infinitos besos a Carmen Lizbeth II.

-- Siempre creí que por ser hijo biológico de una Cyborg te costaría amar.

-- Pues mi padre Elihaj es muy romántico y ama sin límites a mi madre Agnes.

-- Tu igual-- susurro viendo cómo la pasión de Ramdon crecía sin frenos.

-- No estás satisfecho?--- pregunto ella.

-- De tu Cuerpo,de tu piel, de ti, nunca--- dijo preparándose para otra ronda de depravada e intensa pasión sexual.....

FIN







FIN..... 










FIN







FIN..... 


















FIN

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