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sábado, 10 de mayo de 2025

ESPOSA A LA CARTA. Segunda Edición.2026

Novelas Por Capitulos


Lectura de Entretenimiento. Prohibida la reproducción parcial ó total de éste documento sin el permiso escrito del autor y/o editor.

Agradecimientos A todos y cada uno de los amigos lectores que nos han leído, nos han comentado y alguna vez nos han ayudado comprando uno de estos trabajos, adicionando el hecho de compartirlos. Muchas Gracias a todos y cada uno de Ustedes. e999erpc55

Cuento. Urbano. Contemporáneo. Erótica. Aventuras. Ficción. Romance. Distópico


Los personajes y acontecimientos relatados en esta obra son absolutamente ficción, producto de la creación del autor. No tiene relación absoluta  con ninguna situación real presente o pasada.

#romance #acciòn #aventuras #urbanocontemporaneo #edrapecor

Los cuentos incluidos en èste trabajo colocan imagenes de inteligencia artificial creados por el autor.


Los derechos de autor,la Comercialización, ganancias y responsabilidad legal de los VIDEOS es unicamente de sus propietarios y creadores





Capítulo 1

Cuando uno se divorcia, siempre hay cambios. Buenos o malos, drásticos, de esos que todos mencionan y nadie cree… hasta que los vive.

De cocinar para dos, después de gastar todo tu sueldo en un curso de cocina para impresionar a la chica que supuestamente estás conquistando, pasas a freír cualquier cosa para ti solo cuando esa chica se convierte en una víbora. De un presupuesto donde quedabas en ceros cada mes porque lo de ella era de ella y lo tuyo también, pasas a ser un pobre diablo sin un centavo. Si antes no podías comprarte ropa, ahora sobrevives con una camisa raída, un pantalón que grita "peor es nada" y unos zapatos viejos de una moda que ya nadie recuerda.

Si antes el sueldo no alcanzaba, ahora ni siquiera sabes qué es un sueldo.

Esteban cavilaba sobre su miseria. A diferencia de sus pocos amigos, machistas y pésimos esposos, él fue un genuino creyente en el cuento de la pareja perfecta. Lamentablemente, pagó los pecados de todos los demás.

Ahora, al menos, dormía tranquilo tras escapar de aquel infierno. Por eso juró no enamorarse nunca más. Sería un patán con la próxima que cruzara su camino; solo tendría sexo con mesoneras, actrices porno o estudiantes universitarias que no fueran fanáticas de los Leones del Caracas. Cumplido el objetivo, un lagrimoso adiós y punto final.

Por eso, cuando llegó la carta del Ministerio del Trabajo asignándole una pasante becaria, pegó un brinco del escritorio. No tenía dinero ni para una pizza, mucho menos para pagar el salario de una aprendiz.

Ese era el resultado de la crueldad quirúrgica de Keyla en el divorcio. Con precisión de francotirador, lo convirtió en el Ken de Barbie: le quitó todo y lo dejó en la ruina. Le arrancó la autoestima, las amistades, los clientes y el dinero. Hasta lo hundió en el colegio de Abogados, pintándolo como un estafador de pacotilla al que todos evitaban como a la peste.

Cuando hacían el amor, buscando arreglar con lo físico lo que ya estaba roto, él notaba su cara de fastidio.

—¿Terminaste? —decía ella con una mueca de insatisfacción maligna, dándole la espalda y cubriendo su rostro con la almohada, fingiendo un llanto que nunca existió.

Por último, le destrozó el corazón al irse una tarde, sin disimular la satisfacción mientras hacía la maleta. Inventó que él la agredía, logró una restricción judicial y lo dejó sin chance de buscarla para pedirle explicaciones. Total, ella se había divorciado de él mucho antes de marcharse, y él, como idiota, no se había enterado.

—Me voy. Te dejo esta pocilga. Yo saldré adelante por mis propios medios. Tengo un futuro que no voy a seguir malgastando con un perdedor —le espetó.

Nada que ver con la menuda joven de pelo negro hasta los hombros, bonita, sexy, un verdadero dulcito de albaricoque que, al llegar a su vida, le juraba amor eterno. Lo ahogaba con cartas empalagosas, lo llamaba doscientas cincuenta veces al día. Se casaron, hicieron dinero. Pero luego ella lo llamó infantil, un tipo estancado al pie de la escalera. Dijo que no podía compartir su vida con un fracasado sin aspiraciones, que necesitaba una pareja "evolucionada". Lo desechó como a un zapato viejo.

Aun así, Esteban se adaptó a su nuevo vacío. A sus 38 años, al menos podía intentar empezar desde menos cero. Pero descubrió realidades que no esperaba. Sus antiguas amistades le hicieron un vacío más perfecto que el del espacio exterior. Su celular dejó de sonar. Cuando intentaba hablar con alguien, de repente tenían una "llamada urgente" o una ocupación que los obligaba a dejarlo con la palabra en la boca.

Supo que Keyla, su ex, ya desfilaba con un reemplazo. Luego con otro. Y otro. Y otro más. La niña no perdía el tiempo.

Harto de ir al cine solo mientras le duró algo de dinero, se topó con un mercado de solteras desastroso: divorciadas psicóticas con hijos más peligrosos que Bin Laden, solteronas frígidas, religiosas hasta la médula, y un ejército de mujeres heridas que odiaban a los hombres y buscaban, como él, un idiota en quien vengarse.

—Tengo que suicidarme —concluyó cuando le llegaron los avisos de desalojo de la oficina y el apartamento.

Y, como cereza del pastel, ahora recibía una notificación en una bonita carta que lo obligaba a tener una pasante.

—¿Con qué? ¿Una pasante? —repitió, atónito—. ¿Será que me lavará lo poco que me queda de ropa?

Con un suspiro, rememoró.

Después de que Keyla se marchó, todo fue cuesta abajo. Averiguó cosas, experimentó otras, ninguna buena. Parecía un plan meticulosamente elaborado mientras él dormía, perfeccionado mientras desayunaba, ejecutado mientras almorzaba, pensando inocentemente en los resultados de la liga española o la tabla de posiciones de la Champions.

Keyla fue precisa como un rayo láser. Lo despojó de todos los bienes que compraron en su corto matrimonio. En lo social, sus amistades le hicieron el vacío más absoluto. En lo profesional, no le dejó ni un cliente en el bufete. Por momentos quiso odiarla, pero era un tonto: la amaba demasiado.

Por instinto, miró la puerta. Ya ni se molestaba en cerrarla. Ojalá vinieran los ladrones para poder decir que le quitaron más de lo que tenía y así evadir compromisos por un tiempo.

Entonces la vio. Supo que era la pasante. Unos veinticinco años, delgada, pequeña, piernas bien torneadas. Ni fea ni bonita. Otro dulcito de albaricoque con una daga ponzoñosa escondida para destruir a un idiota como él.

—¿La nueva pasante? —preguntó, sabiendo perfectamente quién era. Ninguna joven decente vendría a su puerta. Estaba seguro de que ella misma había deslizado la carta por debajo, contado hasta cien y entrado.

—SÍ, señor —dijo la joven, entrando y extendiendo una mano fina y bien cuidada—. Clarisse Rodríguez Jo.

—¿Jo? —fingió sorpresa, intentando tender un puente con la tímida recién llegada.

—Mi abuelo materno escapó de Corea del Norte —explicó ella, levantando la barbilla para verlo mejor. Era evidente que era miope como un topo.

—Ya está, me va a contar su vida —pensó Esteban, aterrado, mientras ella echaba un vistazo a lo que alguna vez fue una oficina.

Hizo un gesto para que se sentara, odiando que el sillón estuviera cubierto de polvo. La joven se sentó de todos modos, fisgoneando, sin disimulo. Cajas y más cajas. El aire acondicionado, apagado. Polvo para regalar.

Esteban tosió. Ella le entregó su currículum. Él lo ojeó por encima.

—Quería enviarlo por internet, pero las direcciones que dieron en la corresponsalía decían “no ubicable” —explicó la muchacha, entendiendo que la habían mandado al peor bufete de la ciudad.

—Es que estamos haciendo ciertos… ajustes, como podrá ver. A veces me conecto en un ciber —mintió Esteban, echando un vistazo fugaz a las pantorrillas perfectas de la joven.

—Vaya, nada mal —pensó, imaginándola desnuda, apoyada en el escritorio con una cara inocente y un gesto seductor, él besándole la espalda con avidez. Desechó la idea. Llevaba meses en una abstinencia feroz; hasta una escoba le parecería atractiva.

—Vaya, sí. Son tiempos difíciles. Lamento mucho que la asignen aquí. Puedo hacer una carta explicativa, seguro la reubican. De verdad… —repitió “de verdad” con un maniqueísmo exasperante. Toda su vida era un “de verdad esto” o “de verdad aquello”.

—Se me hace un poco… bastante difícil pagarle —admitió, con el “de verdad” del momento. Las pasantes cobraban la mitad del sueldo mínimo, más el seguro social, como parte de la responsabilidad social.

—¡Oh, por favor! Quiero intentarlo. El sueldo es lo de menos. Puedo decir que usted me paga y yo misma cubro mi seguro social. Quiero experiencia laboral para acceder a un trabajo… —dijo ella, mostrando que ya la habían rechazado en muchos lados— más estable y próspero.

—Sin duda —respondió Esteban, sintiendo la indirecta como una bofetada. Todavía era un hombre, no estaba enfermo ni manco.

—Está bien. Le enseñaré a ser mi asistente. Si en una semana no le convence, usted me lo dice. ¿Qué le parece? —propuso, dejando atrás los pensamientos subidos de tono. Al menos tendría alguien con quien hablar, alguien que le contara las tendencias de la sociedad actual.

—¡Prometido! —respondió ella, haciendo un gesto de boy scout.

—¡Agh! Otra cosa. Pronto nos mudaremos. Ya sabe, cosas de mejor ubicación.

—¿Y? ¿A dónde?

—Bueno, estamos estudiando opciones. Seguro será un sitio más agradable. Soy abogado mercantil, y las empresas siempre necesitan un asesor.

—¿Por dónde empiezo? —preguntó la muchacha, lanzando otra mirada analítica a la oficina derruida. El sucio era la norma, con periódicos viejos y carpetas arrumbadas como decoración de un acumulador compulsivo.

—Mmm, por ahora no quiero que haga nada. Revise los documentos para que se familiarice. Mis clientes son… mis futuros clientes —dijo, dejándole claro dónde estaba parada.

La muchacha no entendió del todo. El doctor Esteban no era feo, aunque le faltaban unos cinco kilos, tenía un afeitado desastroso y el traje que llevaba había visto mejores días. Se explicaba bien, pero lo último no lo entendería ni una computadora.

Esteban se marchó, dejándola con mil preguntas. En la salida, le dejó unas llaves para que cerrara al irse. Al quedarse sola, Clarisse vio el polvo y, pasando la mano por las carpetas igualmente polvorientas, murmuró:

—Mi señor, ¿esto es un trabajo? —dijo, trazando una línea en el polvo del escritorio principal.


Mila Keyla la pasaba divinamente. Atrás quedaron los días de pobreza, limitaciones, y el máximo aburrimiento con Esteban en su ridícula vida de clase media.

Cambió la destartalada Chery Tiggo 4x4 Turbo Diésel sincrónica de tercera mano por una BMW X7 4x4 Tiptronic Turbo Diésel Híbrida; usaba joyas de las más finas, compradas en Aruba y Barbados. Vivía en un loft dúplex de 2550 m², decorado eclécticamente y con una vista panorámica de ensueño.

Se satisfacía con Dave. Bueno, no era sexo; lo que tenía con Dave era una batalla campal con largos y aullantes orgasmos que la hacían gritar: "Sí, sííí, sííííííííííí".

Pero lo mejor era tener dinero: dinero sucio, dinero limpio, dinero lavado, dinero producido, dinero

Continuara en el enlace hasta el punto final



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Novelas Por Capitulos



 Pero lo mejor era tener dinero: dinero sucio, dinero limpio, dinero lavado, dinero producido, dinero robado. Estaba en la cúspide de la ola, a punto de saltar a una más alta. Para tomar impulso, subir a una que rozase el cielo o, de ser posible, pasarle por encima y llegar a la galaxia.
La mujer estiró sus piernas.
Por un momento frunció el ceño. Unas finas venitas azules se veían; con esfuerzo se notaban, pero ella sí las veía. Ella sabía que ahí estaban. ¡Maldición!, a los 35 años una chica no debe mostrar ni una marca. La competencia era feroz. Las jóvenes menores no tenían ningún escrúpulo en la lucha por ser las número uno y desplumar a cualquier imbécil creído que andaba por ahí, dándoselas de Brad Pitt.





Eso la obligaba a poner luz tenue en su habitación. Buscaría a un negro. Uno que le hiciese mucho daño. Pero un negro bien feo. Sí, eso quería. Alguien que no se desinflase rápido. Recordó a Esteban. Todo el tiempo a gran velocidad y en poco tiempo. Ese idiota. Era el punto neutro en la ecuación. Se hizo esa imagen mental para odiarlo. Odiarlo mucho.
En realidad, Esteban fue un demonio en la cama. El único que la hizo vibrar hasta la última célula. Pero era imbécil e idiota. ¡En fin!, nada era perfecto. Para poder asimilar mentalmente su divorcio, se decía constantemente que no le servía en el sexo. La absoluta realidad era que más de una vez poco faltó para ir a buscarlo. Él era mejor que cinco sádicos con tres años de abstinencia.
Por un momento se puso alerta. Sintió la sensación de que Esteban podía dañarlo todo. No podía eliminarlo todavía. En el divorcio lo dejó sin nada. Pero él se quedó con algo de ella: el recuerdo del sexo más brutal y primitivo que alguien pudiese imaginar en la porno más sucia jamás realizada.
El dinero fue hecho sudado, trabajado, por ella. Todo porque ese bobo, junto a su cerebro, vivía en el limbo. Fue un grave error. Pidió perdón a sí misma y a Dios cuando firmó el acta de matrimonio. Se autoconvenció de que la aburría su sexo insípido, clásico, rutinario y precoz, aunque la realidad era que ningún otro la había satisfecho como Esteban. Definitivamente, decir que no le servía en la cama era un odioso ejercicio de PNL que nunca le daba resultado.
"Esteban... si vinieras esta noche a desbaratarme", pensó y se sintió inmediatamente húmeda.
El muy gafo, con su sonrisa babosa, firmando todo lo que ella le presentaba. Pero era una bestia sexual. Por eso duraron el poco tiempo que duraron.
Ahora tenía que resolverlo. Sería a partir de mañana. Otros asuntos le rondaban por la mente.
Mila Keyla comenzó a vestirse. Lo peor que puede hacer una ejecutiva profesional con dos másteres y dos doctorados es acostarse con un cliente. Porque eso era hacerlo con un amigo al que apreciaba. Insoportable era hacerlo con un cliente y amigo. Pero era necesario. Millones de dólares estaban en juego; entendía que no podía regalarle una universitaria. Tenía que ser ella. Después del sexo, la firma. Más nada. Sin recuerdos ni remordimientos.

Fedra Clarisse Rodríguez Jo vio al cartero.
El hombre le entregaba un sobre rojo del servicio de impuestos. La joven distraídamente firmó el recibo. Era un sobre con muchos sellos.
Someramente los leyó: “Dirección desconocida”, “Errada”, “Dirección fiscal errada”, “Fallido”, “No se encuentra el destinatario”, “Diríjase al remitente”, “Correo electrónico desconocido”, “Etc., etc.”.
Parecía que el Doctor contaba con múltiples direcciones y el sobre lo había rastreado durante meses.
Caviló si lo abría o no. Decidió que no.
Viendo el polvo, el aspecto ruinoso de la oficina, ya no estaba tan segura de quedarse. Este abogado estaba unos 987 kilómetros más allá de la miseria. Colocó el sobre encima del polvoriento escritorio. Ella y sus despistes. No le pidió el número de celular ni su correo electrónico. El hombre le dio las llaves, luego velozmente se fue, dejándola en medio de la ruina y el polvo de la desordenada oficina.
Decidió vegetar y fisgonear. ¡Qué más! El doctor estaría loco si pensaba que ella se pondría a limpiar. Ni en su casa lo hacía,
mucho menos enfrentarse a toda esta basura, más grande que la basura acumulada por los habitantes de la Gran Caracas, que eran famosos en todo el hemisferio, especialmente por su suciedad, casi igual a la India.
"Es que les gusta vivir en la inmundicia. ¡Qué antihigiénicos!", dijo recordando las fotos de los periódicos.

Al día siguiente, Esteban entró en la oficina. Quedó mudo de asombro. En su vida de divorciado, la oficina nunca había estado tan limpia y bella. Los periódicos ya no estaban, las carpetas se colocaron en unos archivos portátiles que habían estado sepultados en la suciedad quién sabe cuánto tiempo.
En realidad, los papeles eran documentos sin importancia y los únicos productivos eran trabajos de Keyla. Los pocos recibos de cobro también eran de ella nada más.
Clarisse trajo café de su casa, lo preparó, ofreciéndole una inmensa taza humeante. Casi la besó. De verdad, esa apetitosa joven le estaba gustando más y más. Ese café con leche era lo primero que le llegaba al estómago en dos días. Agradeció en silencio; inmediatamente la joven le entregó el sobre del impuesto.
--¿Impuestos? Si alguien está exento de impuestos en este país, ese soy yo. —Devolvió el sobre sin abrirlo.
--Archívelo por ahí. Por el momento no tengo nada que declarar. —Continuó el hombre, sin dejar de contemplar lo que ahora sí parecía una oficina de alguien productivo.
--¿Y si es una multa? —preguntó la muchacha, viendo que este hombre, aparte de pobre y derrotado, era un irresponsable.
--Mi ex ya se encargó de dejarme en la ruina. Dejó muy poco para cobrarme el gobierno. Más bien ellos deberían ayudarme con algún beneficio social —explicó tranquilamente Esteban, con un gesto de sarcasmo, viendo mejor a la joven mientras pensaba: "¿Cómo haría para meterle los pelos para adentro?".
Fedra Clarisse suspiró. Esto sí que era una mala manera de hacer unas pasantías en administración de bufetes. Este hombre no tenía ni billetes de monopolio para administrar.
Esteban se sentó en su escritorio. Se puso a juguetear con sus dedos. Sinceramente, viéndola bien, la chica tenía bastante de todo. Por un segundo volvió a fantasear cómo sería tenerla abrazada, bailar pegadito con ella, tomar ese talle que prometía tantas cosas, quitarle esos lentes de pasta… Quitarle la ropa. Apartando tan ruines pensamientos, se levantó y, saliendo repentinamente, dijo:
--No vengo en todo el día —dijo en la puerta, disponiéndose a salir. Vegetaría por ahí. Ya se había tomado un café. Con eso tenía para toda la jornada.
--Necesito su correo y teléfono —dijo ella tratando de atajarlo.
Esteban, un poco cortado, se detuvo en la puerta y confesó:
--No tengo ni celular ni computadora. Es que... este... estamos renovando los equipos —el hombre se arrepintió en medio de la frase. Era una tontería fingir.
La muchacha no le creía, pero ni de lejos.
--Bueno, cuando termine, debería abrir uno —musitó ella. Y, como agarrada en falta, continuó sirviéndose, un poco molesta, una taza de café. ¿Para qué fingir? --¿Cuando termine? ¿Qué?
--Bueno. Cuando termine —dijo Esteban escapando. De verdad quería intentarlo.
Después de la intempestiva salida del hombre, Clarisse quedó dueña y señora de la oficina. Continuaría limpiando, así fuera por el camino de la virgen. Cajas con avisos y amenazas de cobro, facturas vencidas, cheques protestados, citaciones de abogados; este hombre lo tenía todo en negativo.
--No paga ni promesas —susurró la joven viendo y viendo todo el papeleo. Miró nuevamente el sobre del impuesto. Bueno, eso era parte de su trabajo. Lo abrió y leyó.
A medida que lo hacía, sus ojos se ponían más y más grandes de asombro. Estaba más que estupefacta. Era un error. Un impresionante error. No entendía. Veía y releía. Lo que tenía ante sus ojos eran los formularios, facturas de cancelación y pagos de impuestos con su correspondiente respaldo en internet.
Eran cancelaciones de tributos de varias empresas: una constructora de carreteras y parques industriales, una empresa de transporte de alimentos, una contratista de servicios de mantenimiento eléctrico industrial, otra de mantenimiento y reparación de equipos de alta tecnología de hospitales, otra contratista de intendencia militar. Las ganancias eran extraordinarias.
Los pagos de los desgravámenes personales habían sido puntuales. Esteban Watkings Olivestri era un excelente pagador de impuestos. Lo era porque ganaba millones de dólares, yuanes, euros, rublos, rupias, bitcóin, etherum, papeles en oro etf,proshares, indices.. Las empresas tenían domicilios fiscales en Islas Caimán, Granada, Andorra e Isla de Man; adicionalmente, tenía unos extraños apartados postales en Miami y Luxemburgo.
"Este tonto, quién sabe en qué estará metido y ni lo sabe", pensó espantada la muchacha viendo la puerta y con ganas de echar a correr a todo dar, bien lejos de este idiota. No le agradaba para nada estar junto a un tipo que estaba evidentemente un 99.99% preso o muerto en el futuro más próximo posible, que comenzaba en un nanosegundo.

---

**Mila Keyla Koslow Reyes amaneció muy dolorida.** 
El doctor López tenía un cuerpo horrible, lleno de pelos y con una inmensa barriga. Su voz reflejaba su sedentarismo, pero lo que le hizo a ella y la obligó a hacer la hizo aullar de puro placer, con un voyeurismo activo. 

—Mira el gordito —dijo desperezándose, pero obtuvo resultados. 
El contrato de repavimentación de la autopista K3 ya tenía la orden de ejecución con el cheque por adelantado. Subcontrataría, haría un trabajo de novena categoría; nuevamente obtendría el contrato, haría un trabajo peor para, una vez más, conseguir el contrato. 

De repente, con una sonrisa mientras se lavaba los dientes recordando la noche, se dijo que era el momento de que su ex-ex-ex entrara definitivamente en el baúl de los recuerdos. Esa alerta en sus pensamientos jamás fallaba… Algo debía estar haciendo Esteban que afectaba sus planes. 

Esteban siempre firmaba cada documento que ella le presentaba con una imbécil sonrisa; firmaba y firmaba. Firmaba cheques con una estupidez que daba asco. Era increíble tanta inocencia en un abogado. Sí, pero era un abogado enloquecido por el mágico triángulo de placer que ella usaba con amplia perversión en él y simultáneamente con otros más productivos. 

Tan simple. Las empresas crecieron, ella hizo registros de comercios, instaló todo y él ni cuenta se dio. 

En principio, pensó hacerlo para darle una sorpresa; después, viendo su ineptitud y honradez, tomó las ganancias para ella sola. Después fue después; él ya era innecesario. 

Se divorciaron. Esteban era más que un pesado estorbo. Pero ella no hizo repartición de bienes, simplemente aplicó una argucia legal. 
Él era el dueño de todo e hizo la repartición de bienes a favor de ella. Él siguió siendo socio, con una particularidad: era el responsable desde la muerte de Jesucristo, pasando por el Holocausto y el genocidio de Siria e Irak. Todo gracias a un poder ilimitado, donde él era el único que firmaba, el único responsable fuese lo que fuese, declarándose culpable por todos y cada uno de los actos ejecutados en su nombre. Todo legal. Todo sencillo. 

Creyó que era el documento por la compra de un apartamento de playa. 
Ella lo hizo socio, renunciando a muchos beneficios. Pero legal, extremadamente legal. De verdad que ella era muy mala y perversa. 

Mientras se vestía con su uniforme de bufete, la mujer decidió que ya estaba bien. 
Una nueva acta de accionistas, un nuevo documento, la quiebra de las empresas, los responsables de muchas estafas en la cárcel y un único culpable: él, solo él. Esteban. 
Después, como corolario, pues… Esteban, abrumado por la pena y los remordimientos de conciencia, se suicidaría. 
Listo y despachado. 

No pudo contener la risa. No era lo que pensó cuando se casaron. 

Esteban era un chico bueno, enamorado. Se quedó solo enamorado; pronto ella se daría unas vacaciones porno en las playas de Ibiza. 

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### **V** 
Esteban veía el crepúsculo. Pronto anochecería. 
El ardor en su estómago le hizo entender que hoy también había sido un muy mal día. Genuinamente malo. No logró ningún acuerdo, le devolvieron muy pocos saludos. 
Nadie quiso conversar con él. 

Los terribles efectos de andar mal vestido. 
Los terribles efectos de ser un derrotado y exesposo de alguien poderoso y famoso. 
La peor ecuación posible. 

Caminó a su departamento. Era un eufemismo. 
En días tendría que entregarlo. 
Dormiría un tiempo en la oficina; pues esta, gracias a la pasante, estaba en mejores condiciones para pasar la noche. 
Después sería después. 

Era mejor descansar. 
Mañana le diría a la pasante que tenía que irse. 
Tiraba la toalla. No tenía cómo pagarle. 

Decidió probar fortuna en otra ciudad. 
Viajaría a Guayana. 
Pasaría a visitar a su hermana. 
Eso le daría unos días de comida. 
También tendría que soportar las recriminaciones de ella. 

—¿Por qué te casaste con esa mosquita muerta? 
Uno no puede casarse por unas piernas bonitas. 
Uno no debe. 
Tonto. Más que gafo. 
Yo te lo dije. 

---

### **VI** 
Fedra Clarisse viajaba en un destartalado trolebús intermunicipal. 

La muchacha siempre tenía ese vahído estomacal cada vez que el chofer tomaba las curvas de la Intercomunal a toda velocidad, camino a su ciudad satélite. 
Eran los terribles castigos de vivir en los suburbios. 

Se había llevado los avisos de los impuestos. 
Esas facturas eran súper extrañas. 
Sintió un impulso que la llevó a introducirlas en su cartera... 

Era más que evidente que el doctor era un gafito de siete leguas. 
Ni sabía lo que pasaba. 
No parecía importarle mucho. 

A lo mejor una cárcel era buena para él. 
Comida y lugar fijo para dormir. 
Por lo menos sería alguien importante. 

Pero por su forma de actuar y mirar, el doctor era más que un tonto de capirote… 
Ya la muchacha no dudaba que él estaba metido en algo feo. 

Después de evadir el interrogatorio controlador y represivo de sus padres, sobre las cualidades y defectos de su nuevo jefe, la joven se conectó a Internet con tranquilidad. 
Buscó por el RIF a las empresas. 
Las direcciones fiscales de las mismas eran casilleros de correos en Miami. 
También descubrió que era malo. 
Más que ser socio del gobierno. 

Definitivamente, todo era malo y peligroso. 
Direcciones fiscales en las Islas Caimán. 
Peor que peor. 

Una tal Distribuidora KK era la que todo lo cobraba. 
También en Miami. 

Ya tenía la idea de cómo haría con todo. 
Ya tenía el panorama completo... 

—Es que tengo hambre —dijo de repente, para nadie. 

En automático se dirigió al refrigerador. 
Se regalaría a sí misma el concierto que pronto en el Poliedro daría Metallica con Lady Gaga. 

Sin duda iría. 
De ahora en adelante disfrutaría todo.Todo. 

Después de eso… 
Todo. 

Si fue el tonto, seguiría siéndolo... 

---

El Cadillac CT6V biturbo biodiesel eléctrico, un Frankenstein automotriz para ricos con culpa ecológica, flotaba plácidamente por la principal de Las Mercedes. Keyla, muñeca de porcelana venenosa, acomodaba un mechón rebelde en la cara de Dave. Frío. Bello. Perfecto como un cadáver de revista. Decía que era solo de ella, su última adquisición, un trofeo humano: bailaba bien, vestía mejor, fornicaba como un demonio en celo. Maquiavélico y malo. La amaba, decía él, sin sentirlo ni siquiera esforzándose en disimularlo. La conquistó a base de sexo sucio, sudor y cierta dosis de desprecio. ¿Qué más podía pedir ella, que adoraba lamer cuchillas?
—Debemos solucionar rápido lo de la constructora —dijo él, mirando por la ventanilla a los pobres amontonados en los Blue Bird intermunicipales, arrastrándose como ganado hacia el matadero.
El hombre contempló el paisaje de miseria a través de la ventanilla blindada. Los vidrios oscuros no solo ocultaban su rostro, también su desprecio. Se sirvió una copa de champaña, la sorbió como quien moja los labios en sangre.
Ella era lista, maldita sea si no lo era. Entendió de inmediato que el hombre ya tejía en su cabeza un discurso de despedida, uno de esos memorables: Yo te amo, pero… bla, bla, bla. Y eso era el escenario optimista. Tenía sospechas, claro, de cómo terminaban los que lo precedieron: entre ataúdes caros y epitafios baratos. Sabía perfectamente lo que le esperaba al exesposo.
Por eso eran la pareja perfecta: él tenía exactamente el mismo sentido de prioridades que ella. Sí, incluyendo asesinato, lavado de dinero, tráfico de influencias… lo normal.
Funcionaban como un reloj suizo adulterado: precisos, crueles, brillantes.
—¿Qué sucede? ¿Hay algo que yo deba saber? ¿Estamos bien?
—Creo que hay un cabo suelto con mi marido. Estoy trabajando en ello.
—Entonces… ¿es cierto lo del divorcio? —dijo él, con una sonrisita que apestaba a ironía.
—Sí lo fue. No creas que no lo amaba. Me dolió demasiado hacerlo, dejarlo… Él no es capaz de sobrevivir solo. A veces me siento culpable. Para olvidarlo, te tengo a ti, mi monstruo malo y perverso.
—La empresa y su socio necesitan un cambio de actividades —continuó él, convencido de que pronto sería parte del platillo principal.
—Indefinidamente —anunció ella, mientras bajaba el cierre de su pantalón y trabajaba en él con unos labios tan hábiles que deberían cotizar en bolsa. Era, oficialmente, el primer anuncio del funeral de su exmarido.
El chofer, pobre diablo, no podía verlos a través del espejo divisorio. Por eso Dave gritó su orgasmo mientras fumaba un porro de marihuana hidropónica que olía a cielo y pecado.
Cuando terminó, ella tomó una servilleta tan fina que parecía robada de un hotel de lujo, se limpió con precisión quirúrgica, se retocó el maquillaje, se pintó los labios. Preciosa. Glaciar. Perfecta.
—Al llegar a los cincuenta, el sexo ya no te va a dar placer —dijo él, soplando el humo aromático con un aire de filósofo de burdel.
—Lo haré con animales. Siempre hay una nueva frontera —respondió ella, sirviéndose champaña, regalándole un beso que sabía a advertencia.

Capítulo 2
La muchacha tuvo el morboso placer de instalar una nueva computadora en la oficina de su jefe. Cuando terminó, amanecía. Estaba agotada, destruida, pero satisfecha: lo que había hecho era puro oro negro. Había conseguido los registros de las empresas, se conectó con la banca virtual, intentó cambiar contraseñas (se lo negaron, maldita burocracia digital), pero le enviaron una adicional con un pequeño crédito de emergencia. Poco, sí, pero suficiente para empezar a volar el castillo de naipes.
Revisó los estados de cuenta. En todas partes, Esteban era el dueño, el dios, el único responsable… pero no disfrutaba ni las migajas. Inactivo por meses, salvo por unas transferencias monstruosas a beneficiarios fantasmas. Él era el principal depositante, el idiota útil del imperio. Su bufete era el asesor, y ella, Keyla, la contratista estrella del apocalipsis.
—Que se suelten los demonios —murmuró satisfecha. Había soltado un cuento barato en su casa para poder quedarse toda la noche en la oficina. Ahora, a dormir todo el día como un murciélago satisfecho. Llamó un taxi, cerró la puerta… y se fue.
⏩⏩⏩⏩
Al día siguiente, Esteban llegó a la oficina. Tan ido y con tanta hambre estaba que no notó los cambios. Vio la nueva computadora —la firma de la muchacha, que se lo estaba tomando muy en serio— y las carpetas, papeles, documentos, todos apilados en su escritorio. Le dio flojera leerlos.Era un procrastinador oficial suma cum laude. La chica no apareció, así que cerró la oficina a las nueve de la mañana. Ya estaba maquinando la jugada maestra: largarse al sitio de moda, donde los venezolanos limpiaban pisos con la lengua. Él se uniría a ellos. Después de lamer suficientes pisos, al menos comería algo decente.
Al otro día, volvió a la oficina. Todo estaba listo.
Esteban llegó dispuesto a otro día de miseria y excusas. Las excusas de los pobres. Las excusas de los que no tienen salida. Se le notaba la vergüenza en la cara, en las manos, en el aliento de café frío.
Ella ya había llegado. Le tenía un café. Y no solo eso: un desayuno completo de Wendy’s. ¿Un desayuno completo de Wendy’s? Esto era pornografía gastronómica para su estómago vacío.
—Para usted —dijo la muchacha, sonriendo como un gato con un ratón entre las garras.
—Hija… gracias. No debiste. Yo no tengo cómo reponerle este gasto, por insignificante que sea…
—Coma, por favor —insistió ella—. Hágalo. Usted mismo lo pagó.
Esteban dudó. La vergüenza le revoloteaba como un enjambre. Pero hambre es hambre. Empezó a comer. No entendía del todo lo que ella había dicho, pero la hamburguesa hablaba un idioma universal. Total, llevaba treinta y dos horas sin probar bocado.
Mientras él devoraba, ella desplegaba, como un mago sin escrúpulos, los pagos de impuestos, documentos de propiedad, estados de cuenta, ingresos… Esteban leía y comía cada vez más rápido, tragaba datos y calorías como un condenado. Hasta que terminó, exhausto.
Y entonces, en el silencio, lo entendió todo.
—¡Dios mío! —jadeó, con el corazón golpeándole el pecho como un tambor de guerra—. ¡Keyla! ¡KEYLA! ¡KEYLA! ¡KEYLA! ¡KEYLA!




 

Continuara Aquí mismo...

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Novelas Por Capitulos

Esposa a la Carta Fanfiction de Hannah Capitulo 3



Fedra Clarisse viajaba en un destartalado trolebús intermunicipal .

La muchacha siempre tenía ese vahído estomacal cada vez que el chofer a toda velocidad tomaba las curvas de la Intercomunal para su ciudad Satelite

La muchacha siempre tenía ese vahído estomacal cada vez que el chofer a toda velocidad tomaba las curvas de la Intercomunal para su ciudad Satelite. Eran los terribles castigos de vivir en los suburbios. Se había llevado los avisos de los impuestos. Esas facturas eran súper extrañas, sintió un impulso, que la llevó a introducir las facturas en su cartera... Era más que evidente que el doctor era un gafito de 7 leguas. Ni sabía lo que pasaba. No parecía importarle mucho. A lo mejor una cárcel era buena para él. Comida y lugar fijo de dormir. Por lo menos seria alguien importante. Pero por su forma de actuar y mirar, el doctor era más que un tonto de capirote... Ya la muchacha no dudaba que él estaba metido en algo feo.

Después de evadir el interrogatorio controlador y represivo de sus padres, sobre las cualidades y defectos de su nuevo jefe, la joven con tranquilidad se conectó a Internet. Busco por el Rif a las empresas. Las direcciones fiscales de las mismas eran casilleros de correos de Miami, islas cayman y las Feroe. También descubrió que era muy Malo todo lo que veía en esas empresas y solo era la fachada. Más que ser socio del gobierno.

Definitivamente, todo era  peligroso. Direcciones fiscales en las islas Caimán. Peor que peor. Una tal Distribuidora KK era la que todo lo cobraba. También en Miami. Ya tenía la idea de cómo haría con todo. Ya tenía el panorama completo...

--Es que tengo hambre-- dijo de repente para nadie. En automático se dirigió al refrigerador. Se regalaría a sí misma, el concierto que pronto en el poliedro daría Metálica con Rammstein .

Sin duda que iría. De ahora en adelante disfrutaría todo. Todo. Después de eso Todo. Si fue el tonto, seguiría siéndolo...

Mientras tanto

El tesla pick up personalizado edición única 

se desplazaba plácidamente por la principal de las Mercedes

 se desplazaba plácidamente por la principal de las Mercedes. Keyla arreglaba un mechón rebelde en la preciosa cara de Dave. Frió y bello. Decía que era solo de ella. Era su última y más nueva mascota de compañía. Bailaba bien. Vestía bien. Maquiavélico y malo. Decía que la amaba sin sentirlo ni disimularlo; Logró conquistarla a fuerza de ser depravado y sucio en la cama. ¿Qué más podía pedir?

--Debemos solucionar rápido lo de la constructora. —dijo viendo a los pobres amontonados en los Blue Birds intermunicipales que lentamente se desplazaban en la cola de vehículos.

El hombre miró a través de la blindada ventanilla. Los oscuros vidrios impedían que lo vieran desde afuera. Se sirvió una copa de champaña y lo sorbió.

Ella era inteligente. Entendió que la mente del hombre buscaba ya las soluciones posibles, incluida la huida con un discurso de amargo y doloroso rompimiento. Yo te amo, pero. Bla, Bla, Bla. Eso en el mejor de los casos. Tenía alguna sospecha como terminaban siempre los que lo antecedieron. Igualmente, sabía lo que le tenían preparado al ex esposo

Por eso eran buena pareja. El tenía exactamente eso con respecto a ella en sus mismas prioridades. Incluyendo el asesinato o involucrarla en quien sabe en qué.

Por eso funcionaban tan de maravilla. Se conocían y sabían cómo podían terminar..

--¿Qué sucede? , ¿Hay algo que yo deba saber? ¿Estamos bien?

--Creo que hay un cabo suelto con mi marido. Estoy trabajando en ello.

--Entonces. ¿Es cierto lo del divorcio?-- preguntó con algo de ironía el hombre.

--Si lo fue. No creas que no lo amaba. Me dolió demasiado hacerlo y dejarlo. Él no es capaz de salir adelante por sí mismo. A veces me siento culpable por eso. Para olvidarlo te tengo a ti, mi monstruo malo y perverso.

--La empresa y su socio deben tener un cambio de actividades. —continuó el hombre, con la certeza que él también podía ser parte de la receta.

--Indefinidamente-- anuncio la mujer, abriendo el cierre del pantalón del hombre y con sus voluptuosos labios trabajó con destreza en él.

El chofer no podía verlos a través del espejo divisorio. Por eso Dave gritó a más no poder de placer, mientras fumaba un muy buen preparado porro de la más pura y legítima Marihuana hidropónica.

Cuando finalmente él se corrió. Ella tomó una fina servilleta y se limpió.

Nuevamente, se maquilló en silencio, luego se pintó los bellísimos labios. Preciosa. Glaciar. Perfecta.

--Al llegar a 50 años no te va a dar placer el sexo-- dijo el hombre Vacilándose el paisaje, mientras exhalaba el humo de la divina y aromática sustancia hidropónica.

Lo haré con animales. Siempre hay una nueva frontera.-- dijo la mujer sirviéndose una copa de champaña, dándole un lascivo y largo beso......................

Capítulo 2

La muchacha tuvo la satisfacción de instalar una nueva computadora en la oficina de su jefe.

La muchacha tuvo la satisfacción de instalar una nueva computadora en la oficina de su jefe

 Cuando terminó amanecía. Estaba más que agotada y con sueño. Pero las cosas que había hecho eran más que productivas. Consiguió los registros de las Empresas. Se conectó con la banca virtual al pedir cambio de contraseña, se lo negaron por ser cuentas corporativas, pero le enviaron una Adicional, efectiva, con un pequeño crédito de emergencia. Poco dinero, sin embargo, suficiente por los momentos.

. Vio sus estados de cuenta. En todos los negocios era Esteban era el único dueño, por ende el único responsable de lo bueno y lo malo, pero sin disfrutar lo bueno. En todas las cuentas bancarias su firma era la principal. Inactivo por meses en retiros, salvo unos traslados gigantescos a desconocidos beneficiarios, pero era el principal depositante, según la firma electrónica de cada depósito y transferencia. Su bufete era el asesor y subcontrataba a Keyla.

--Que se suelten los demonios-- dijo satisfecha al terminar. Había lanzado un cuento en su casa, para poderse quedar trabajando sin molestias en la oficina. Por ahora se iría a dormir todo el día en su hogar. Llamó un taxi y satisfecha cerró la puerta...

⏩⏩⏩⏩

........ Esteban al día siguiente fue a su oficina. Tan distraído estaba que no noto los cambios que había sucedió. De principio vio la nueva computadora. Sin duda de la muchacha, quien aparentemente se estaba tomando en serio trabajar. Miró la cantidad de carpetas y papeles que la joven había dejado encima del escritorio. Le dio fastidio leerlos. La chica no apareció y por eso la cerró a las 9 de la mañana. Ya tenía en mente hacer unos cambios laborales... Estos incluían la receta de dejar abandonado todo, huir al sitio de moda, donde los westonzolanos limpiaban pisos con la lengua; él se uniría a ellos, después de limpiar bastantes pisos con la lengua, al menos comería.

Al otro día llegó a la oficina. Todo estaba preparado.

Esteban arribó dispuesto a vivir otro día de miseria y excusas. Las excusas de los pobres. Las excusas de los que no tienen solución... Se le notaba la vergüenza de no traer nada.

Ella ya había llegado. Le tenía un café. Adicionalmente un desayuno completo de Wendy. ¿Un desayuno completo de Wendy?.

--Para usted— señaló la joven con la mano.

--Hija. Te agradezco mucho. No debiste. Yo no tengo de verdad como reponerle este gasto, por muy insignificante que parezca...

--desayune  por favor—le dijo la muchacha— Hágalo. Usted mismo lo pagó.

Esteban dudó. Tenía demasiada vergüenza. Empezó a comer. De verdad no comprendió lo que la joven le dijo. Pero hambre es hambre, una buena hamburguesa no le caería mal. Total. Tenía ya un récord de 32 horas sin comer...

Se sentó en su escritorio

La joven en silencio, fue poniendo ante sus ojos, los pagos de impuestos, los documentos de propiedad descargados de internet, las cuentas bancarias, los ingresos, mientras Esteban leía y comía más rápidamente, leía más rápido y comía más rápido, hasta que termino exhausto....

No entendía nada. Al instante del final lo comprendió todo.

Al instante del final lo comprendió todo

--¡Dios mío¡-- comenzó a decir con entrecortada respiración y un creciente e indetenible ritmo en su corazón-- ¡Keyla¡

--¡Dios mío¡-- comenzó a decir con entrecortada respiración y un creciente e indetenible ritmo en su corazón-- ¡Keyla¡.¡ KEYLA¡.¡KEYLA¡. KEYLA. KEYLA.

Agotado se desplomó en el suelo, ella lo ayudó como pudo a levantarse y fue tambaleante hasta el sofá e inerte se desplomó en el mismo, tapando sus ojos con su tembloroso antebrazo

Agotado se desplomó en el suelo, ella lo ayudó como pudo a levantarse y fue tambaleante hasta el sofá e inerte se desplomó en el mismo, tapando sus ojos con su tembloroso antebrazo.

La joven se acercó asustada para ayudarlo. Temiendo que la noticia hubiera ocasionado un infarto en el hombre.

Ella se acercó. Él abrió los ojos y la miró admirado. Detrás de esos lentes había unos ojos bellísimos, una piel espectacular y un aroma de mujer, mujer. No pudo evitarlo. La besó. Venían triunfos, él quería un trofeo de ese momento. La joven ofreció su lengua. Sabía besar. El sintió endurecerse muchas cosas. Los senos de ella. Su dormido y apagado miembro.

La muchacha algo sintió, pues huyó, saliendo intempestivamente de la oficina, con un sabor de hamburguesa, mostaza y salsa de tomate en su boca. Dejando a Esteban inmóvil unos minutos saboreando el momento.

Luego con tranquilidad se dispuso a leer otra vez las fotocopias de los documentos.

--Keyla.... Clarisse – musitó el hombre, incapaz de seguir a la joven, sintiendo que estaba al borde de quién sabe qué cosa, gracias a su mujer. Sin duda alguna, beneficioso, legal y bueno no seria...


Esposa a La Carta. Fantfiction de Hanna. Capitulo 4

Keyla despertó. Vio el bello rostro de Dave. Dormido tenía esa expresión de niño malo y malcriado, extremadamente infiel y traidor. Exactamente igual que ella.

Se levantó con Esteban rondándole la mente. Ese gafo. Lo odiaba porque fue su único y verdadero amor. Infantil, inmaduro, irresponsable, definía al westonzolano promedio de incoherente hablar, con la mente llena de pajaritos, buscando inútilmente validación y aceptación, sin embargo,fue el único hombre que la amo. Estaba más que segura de que la amaba todavía. Fue lo más sincero y leal en su mundo ejecutivo, podrido y criminal...

Se le antojaba encontrarlo nuevamente y convencerlo de alguna manera que le traspasara todo a Dave. Esa era una opción. Después Dave se montaría en el avión equivocado, por una falla en las turbinas y zúas. Chao. Sinceramente prefería Dave muerto y no a Esteban. Esteban no era peligroso. Dave era tramposo, Inteligente, muy ambicioso. Sabía lo que ella tramaba.

Mientras se bañaba se le antojaba que convencer a Esteban sería más que fácil. Suspiró ante su disyuntiva.

Después de hacer Asquerosamente el amor, Dave antes de dormir le propuso el negocio de su vida y huir ambos después...Era una opción terrible e ilegal. Como todo lo de ella...

Ahora. ¿Haría el negocio nuevo que tenían en mentes? Después lo eliminaría, sino es que Dave la eliminaba a ella primero'.

La mujer dudo. En realidad tenía tiempo queriéndose acostarse nuevamente con Esteban e insultarlo después. Sería como hacer un bang gang,pero con una sola persona.Eso le daría harto placer.

II

Esteban no pudo dormir más. Se dio un buen baño en su oficina. En el apartamento le habían suspendido el agua y el gas, le habían prohibido el uso del ascensor y del garaje. Pero sería por pocas horas.

La noticia que dio la muchacha, el descubrimiento de todo, no le dejó dormir.

Recordó El trabajo y humillaciones pasadas. Todo era casi imposible de asimilar. No sabía qué significaba y hasta donde llagarían las cosas. Pero si comprendía que detrás, del otro lado de la computadora estaba Keyla, manejando diestramente los hilos, absolutamente concentrada en hacer el mal con un culpable que ya lo había declarado a los cuatro vientos. El mismo.

Corría un gran peligro. Por instantes una ola de miedo lo atacó. Sabía de lo que ella fue capaz cuando era pobre y principiante. De eso se enteró muchos meses después. Ahora era poderosa. Agitó la cabeza. No tenía ni idea en que ella andaba metida ,Ya no quería pensar.

Tenía que hacer una prueba y ver si no era un sueño producto del hambre. Salió a la calle. No sin antes anotar las direcciones y números de cuentas de los 3 primeros bancos donde se suponía tenía cuentas. Había Cuentas corrientes con Chequeras, Banking Internet, Tarjetas de Débito y de Crédito. En todas y cada donde solo estaba la firma de él. Ahora vería. No importaba mucho el peligro, ni qué cosa despertaría al hacerlo. Pero tenía que averiguar.

Fue al Banco Socialista de los Pueblos Libres. Un banco famoso por sus casi imposibles requisitos de intermediación y afiliación, No les interesaba tener muchos clientes, por ser donde los políticos, narcotraficantes y empresarios corruptos guardaban sus dineros.

Entró al banco. Tenía muchísimo tiempo que no disfrutaba un ambiente de lujo tan obsceno como este.

--Por favor.-- Dijo en la recepción--. Un ejecutivo de cuentas.

--¿Motivo?—dijo la joven, regalándole una mirada a la que ya estaba acostumbrado desde mucho tiempo atrás.

--Actualizar mi chequera virtual  y tarjeta de crédito. —explicó asintiendo mientras contemplaba la gente elegantemente vestida, haciendo labores mercantiles de todo tipo.

La joven lo miró mejor. Detallando sin disimulo de arriba abajo. Un vigilante armado se acercó silenciosamente.

Instantes después estaba frente a un joven, quien no dejaba de verlo con desconfianza.

--Quisiera agregar a mi cuenta una tarjeta de crédito adicional, una tarjeta de débito y una chequera, igualmente ADICIONALES. Sé que las chequeras están  obsoletas. Pero a mí me sirven —explicó Esteban, poniendo encima de la mesa una servilleta con el número de cuenta.

El muchacho en silencio la tomó y consultó con su visor.

--Debe saber que necesitamos alguna identificación. —cuando vio la información de la pantalla con los números anotados. Los vio y no quedó muy convencido tras verificar varias veces.

--Seguro—dijo Esteban, colocando encima de su escritorio su Cédula de Identidad.

--¿Pasaporte?—inquirió el joven.

--No tengo.

--¿Licencia de Conducir?

--Tampoco.

--¿Tarjeta del Seguro Social?.

-............

--¿Dirección?

--La que aparece indicada está bien.

--Referencias personales?

--Hace años que nadie me las da ni por error.

El joven lo vio nuevamente con creciente desconfianza y él se vio obligado a hacerle un gesto tranquilizador.

--. A veces no es muy saludable tener tantos documentos. —repuso Esteban, viendo al vigilante, quien lo contemplaba con toda la desconfianza del mundo. Esteban le regaló una sonrisa para el recuerdo...

El joven guardó silencio,entendiendo. Otro Empresario, corrupto, narcotraficante, afín al gobierno, que tenía que disfrazarse para poder caminar por la calle y así evitar ser linchado por la multitud...

--Por favor. Firme aquí—dijo finalmente el joven mostrándole una pantalla y un analizador de huellas digitales, mientras hablaba por teléfono.

Esteban recibió un papel en blanco. Lo firmó más de 20 veces. En silencio esperó. Pues el joven se levantó del escritorio y repitió.

--Espere aquí.

Al rato llegó acompañado del gerente. Este lo vio. ¡Qué humildad tan grande¡ Este era un hombre que tenía todos los millones del mundo, se presentaba casi como un pordiosero. La verdad es que había personas o que eran muy miserables, o se cuidaban muy bien de los secuestradores, o el dinero nunca se les subió a la cabeza.

--Dr. Watkings Olivestri. Disculpe la demora. Como comprenderá; es la primera vez que nos visita y debimos hacer ciertos ajustes. — explicó el gerente, extendiéndole la mano.

Esteban guardó silencio, sin darle la mano al hombre...

---Inmediatamente le entregaremos una Tarjeta de crédito amplia y multiuso. Con el respaldo que Ud. Tiene, podrá hacer lo que quiera con ella. También le daremos inmediatamente su chequera, así no se usen, tenemos algunas por ahí.. —explicó el hombre, guardando la mano... Sin duda era un poderoso narcotraficante y no quería dejar trazas de su ADN en las manos y ropas de los demás.

Esteban se mantuvo en silencio, mientras velozmente el joven analista ponía todo a tono. El gerente nuevamente le tendió la mano y Esteban, recordando que existían los buenos modales se la estrechó; después de entender que no tenía nada que ver con su propia desgracia., Era simplemente un funcionario haciendo su labor.

El hombre se retiró después de saludar cortésmente, dejándolo con el joven, quien tecleaba furiosamente en un PC, rellenando varias formas al mismo tiempo. Mientras una apurada asistente le trajo un excelente café con unos buenos sándwich, los cuales fueron devorados por él, que todavía no se acostumbraba a ser tratado nuevamente como un ser humano.

Momentos después estaba en la calle.

--Con qué me metiste en quién sabe qué cosa. Ya vamos a ver. —dijo el hombre mirando fijamente el concesionario de vehículos Mitsubishi. Vio la pick-up. Muy sencilla. Pero serviría para la prueba....


Entró al mismo , señalando la pick up

Entró al mismo , señalando la pick up., se dirigió a una vendedora.

La mujer lo miró, entendiendo que era un escapado del psiquiátrico le dijo.

--Hijo. A pesar de su sencillez yo dudo..Que..Bueno..Vamos--- explicaba, cada vez más lentamente, al ver los movimientos del harapiento hombre, quien luego de extraer una chequera nueva , le hizo el gesto de . ¿Cuándo vale?

--12500 Dólares—dijo finalmente la mujer.

Esteban relleno el cheque, entregárselo le dijo...

--Por favor. Coloque usted misma el beneficiario, si quiere crucé la calle para conformar en el banco de enfrente. Aquí espero...

III

Caminaba disfrutando por la calle. Se había dedicado a hacer pruebas. Casi se volvio loco comprando en. Shopping Leste Aricanduva Perfumerías, zapaterías, sastrerías, restaurantes chinos, farmacias, Dulcerías. Cada prueba era antecedida por una parada ante cada vidriera. Ya su camioneta estaba a punto de reventar de cajas, paquetes y bolsas que había comprado sin medir consecuencias. La Tablet más sofisticada. El laptop de extrema generación. El IPhone más avanzado. Comía, Bebía, caminaba, olvidándose de sus antiguas penurias comprando cosas sin freno. Casi como una chica despechada comprando y comiendo bombones. Él se desquitó tomando todo lo que le gustaba y pagándole con la poderosa tarjeta. Esperaba una llamada. Una comunicación. Pero nada sucedía. Al otro lado de la tarjeta estaba ella. Sabía que y se había dado cuenta... Había gastado una fortuna en un pozo sin fondo de caprichos. Por último. Una botella de Buchanans 25 años y armado con todo eso decidía a dónde ir. ¿Apartamento u oficina?.

Se abstuvo de ir a la oficina. No le dijo nada a la muchacha que había ido al banco a cobrar su beca de estudiante sobresaliente. Lugo arrepintiéndose decidió ir a buscarla. La invitaría a celebrar... A cenar en un restaurant caro. A la discoteca. A un hotel fino. Algo haría..

. Fue a su oficina y la joven ya se había marchado. Coloco lo comprado en el piso de la misma, luego de dar varios viajes al estacionamiento,

Finalmente, Sacó dinero a montones de un telecajero. Cuando ella regresó al día siguiente, lo primero que hizo cuando la chica entró fue dárselo, llenando sus manos con las inmensas pacas de billetes de alta denominación.. No había necesidad de explicar nada. Ella era la originante de ese cambio de fortuna al revisar los papeles que el siempre botaba sin leer. Le enseñó la camioneta , le entregó las llaves y ella lo llevó hasta su apartamento. Decidió que no había necesidad de quedarse trabajando. No tenían por qué sacrificarse. Total no habían clientes a quien atender. Mejor era disfrutar. Disfrutar por todo lo sufrido. Caminar sin prisas... Reír. Charlar...

Nada era perfecto. Había una línea fronteriza entre los dos. Un muro invisible, cuya altura no se sabía dilucidar. Todo por un simple beso. Culpables los dos...No hablaban más de lo normal. Nada de aquel beso. Parecía borrado. Parecía que nunca había sucedido.

Después de despedirse. Entró a su apartamento. Vio tantas y tantas carencias. Contempló de soslayo su saco de ropa sucia. El conserje tendría trabajo.

Durmió como un bendito. No se vieron por dos días.

Al amanecer tocaron la puerta. Fue a Abrir y la conserje estaba armada con un palo de escoba y una expresión feroz. La mujer abrió la boca para iniciar la catarata de insultos. Esteban le hizo la señal de alto e inmediatamente volviendo sobre sus pasos ,se internó en el apartamento, con la mujer pegada a sus talones, reiniciando la consabida catarata de improperios, De hirientes comentarios sobre su incapacidad, irresponsabilidad, falta de respeto, mal vecino,etc,bla,etc...

Imperturbable Esteban buscó rápidamente entre sus bolsas, dejando a la mujer por un momento asombrada. No hubo la consabida reacción de súplica, de rogar, de excusarse. Nada. Esteban tomó de una bolsa llena de billetes y en silencio le entregó dos pacas de dinero.

Continua




Novelas Por Capitulos


Esposa a La Carta. Fantfiction de Hanna. Capitulo 4

Keyla despertó. Vio el bello rostro de Dave. Dormido tenía esa expresión de niño malo y malcriado, extremadamente infiel y traidor. Exactamente igual que ella.

Se levantó con Esteban rondándole la mente. Ese gafo. Lo odiaba porque fue su único y verdadero amor. Infantil, inmaduro, irresponsable, definía al westonzolano promedio de incoherente hablar, con la mente llena de pajaritos, buscando inútilmente validación y aceptación, sin embargo,fue el único hombre que la amo. Estaba más que segura de que la amaba todavía. Fue lo más sincero y leal en su mundo ejecutivo, podrido y criminal...

Se le antojaba encontrarlo nuevamente y convencerlo de alguna manera que le traspasara todo a Dave. Esa era una opción. Después Dave se montaría en el avión equivocado, por una falla en las turbinas y zúas. Chao. Sinceramente prefería Dave muerto y no a Esteban. Esteban no era peligroso. Dave era tramposo, Inteligente, muy ambicioso. Sabía lo que ella tramaba.

Mientras se bañaba se le antojaba que convencer a Esteban sería más que fácil. Suspiró ante su disyuntiva.

Después de hacer Asquerosamente el amor, Dave antes de dormir le propuso el negocio de su vida y huir ambos después...Era una opción terrible e ilegal. Como todo lo de ella...

Ahora. ¿Haría el negocio nuevo que tenían en mentes? Después lo eliminaría, sino es que Dave la eliminaba a ella primero'.

La mujer dudo. En realidad tenía tiempo queriéndose acostarse nuevamente con Esteban e insultarlo después. Sería como hacer un bang gang,pero con una sola persona.Eso le daría harto placer.

II

Esteban no pudo dormir más. Se dio un buen baño en su oficina. En el apartamento le habían suspendido el agua y el gas, le habían prohibido el uso del ascensor y del garaje. Pero sería por pocas horas.

La noticia que dio la muchacha, el descubrimiento de todo, no le dejó dormir.

Recordó El trabajo y humillaciones pasadas. Todo era casi imposible de asimilar. No sabía qué significaba y hasta donde llagarían las cosas. Pero si comprendía que detrás, del otro lado de la computadora estaba Keyla, manejando diestramente los hilos, absolutamente concentrada en hacer el mal con un culpable que ya lo había declarado a los cuatro vientos. El mismo.

Corría un gran peligro. Por instantes una ola de miedo lo atacó. Sabía de lo que ella fue capaz cuando era pobre y principiante. De eso se enteró muchos meses después. Ahora era poderosa. Agitó la cabeza. No tenía ni idea en que ella andaba metida ,Ya no quería pensar.

Tenía que hacer una prueba y ver si no era un sueño producto del hambre. Salió a la calle. No sin antes anotar las direcciones y números de cuentas de los 3 primeros bancos donde se suponía tenía cuentas. Había Cuentas corrientes con Chequeras, Banking Internet, Tarjetas de Débito y de Crédito. En todas y cada donde solo estaba la firma de él. Ahora vería. No importaba mucho el peligro, ni qué cosa despertaría al hacerlo. Pero tenía que averiguar.

Fue al Banco Socialista de los Pueblos Libres. Un banco famoso por sus casi imposibles requisitos de intermediación y afiliación, No les interesaba tener muchos clientes, por ser donde los políticos, narcotraficantes y empresarios corruptos guardaban sus dineros.

Entró al banco. Tenía muchísimo tiempo que no disfrutaba un ambiente de lujo tan obsceno como este.

--Por favor.-- Dijo en la recepción--. Un ejecutivo de cuentas.

--¿Motivo?—dijo la joven, regalándole una mirada a la que ya estaba acostumbrado desde mucho tiempo atrás.

--Actualizar mi chequera virtual  y tarjeta de crédito. —explicó asintiendo mientras contemplaba la gente elegantemente vestida, haciendo labores mercantiles de todo tipo.

La joven lo miró mejor. Detallando sin disimulo de arriba abajo. Un vigilante armado se acercó silenciosamente.

Instantes después estaba frente a un joven, quien no dejaba de verlo con desconfianza.

--Quisiera agregar a mi cuenta una tarjeta de crédito adicional, una tarjeta de débito y una chequera, igualmente ADICIONALES. Sé que las chequeras están  obsoletas. Pero a mí me sirven —explicó Esteban, poniendo encima de la mesa una servilleta con el número de cuenta.

El muchacho en silencio la tomó y consultó con su visor.

--Debe saber que necesitamos alguna identificación. —cuando vio la información de la pantalla con los números anotados. Los vio y no quedó muy convencido tras verificar varias veces.

--Seguro—dijo Esteban, colocando encima de su escritorio su Cédula de Identidad.

--¿Pasaporte?—inquirió el joven.

--No tengo.

--¿Licencia de Conducir?

--Tampoco.

--¿Tarjeta del Seguro Social?.

-............

--¿Dirección?

--La que aparece indicada está bien.

--Referencias personales?

--Hace años que nadie me las da ni por error.

El joven lo vio nuevamente con creciente desconfianza y él se vio obligado a hacerle un gesto tranquilizador.

--. A veces no es muy saludable tener tantos documentos. —repuso Esteban, viendo al vigilante, quien lo contemplaba con toda la desconfianza del mundo. Esteban le regaló una sonrisa para el recuerdo...

El joven guardó silencio,entendiendo. Otro Empresario, corrupto, narcotraficante, afín al gobierno, que tenía que disfrazarse para poder caminar por la calle y así evitar ser linchado por la multitud...

--Por favor. Firme aquí—dijo finalmente el joven mostrándole una pantalla y un analizador de huellas digitales, mientras hablaba por teléfono.

Esteban recibió un papel en blanco. Lo firmó más de 20 veces. En silencio esperó. Pues el joven se levantó del escritorio y repitió.

--Espere aquí.

Al rato llegó acompañado del gerente. Este lo vio. ¡Qué humildad tan grande¡ Este era un hombre que tenía todos los millones del mundo, se presentaba casi como un pordiosero. La verdad es que había personas o que eran muy miserables, o se cuidaban muy bien de los secuestradores, o el dinero nunca se les subió a la cabeza.

--Dr. Watkings Olivestri. Disculpe la demora. Como comprenderá; es la primera vez que nos visita y debimos hacer ciertos ajustes. — explicó el gerente, extendiéndole la mano.

Esteban guardó silencio, sin darle la mano al hombre...

---Inmediatamente le entregaremos una Tarjeta de crédito amplia y multiuso. Con el respaldo que Ud. Tiene, podrá hacer lo que quiera con ella. También le daremos inmediatamente su chequera, así no se usen, tenemos algunas por ahí.. —explicó el hombre, guardando la mano... Sin duda era un poderoso narcotraficante y no quería dejar trazas de su ADN en las manos y ropas de los demás.

Esteban se mantuvo en silencio, mientras velozmente el joven analista ponía todo a tono. El gerente nuevamente le tendió la mano y Esteban, recordando que existían los buenos modales se la estrechó; después de entender que no tenía nada que ver con su propia desgracia., Era simplemente un funcionario haciendo su labor.

El hombre se retiró después de saludar cortésmente, dejándolo con el joven, quien tecleaba furiosamente en un PC, rellenando varias formas al mismo tiempo. Mientras una apurada asistente le trajo un excelente café con unos buenos sándwich, los cuales fueron devorados por él, que todavía no se acostumbraba a ser tratado nuevamente como un ser humano.

Momentos después estaba en la calle.

--Con qué me metiste en quién sabe qué cosa. Ya vamos a ver. —dijo el hombre mirando fijamente el concesionario de vehículos Mitsubishi. Vio la pick-up. Muy sencilla. Pero serviría para la prueba....


Entró al mismo , señalando la pick up

Entró al mismo , señalando la pick up., se dirigió a una vendedora.

La mujer lo miró, entendiendo que era un escapado del psiquiátrico le dijo.

--Hijo. A pesar de su sencillez yo dudo..Que..Bueno..Vamos--- explicaba, cada vez más lentamente, al ver los movimientos del harapiento hombre, quien luego de extraer una chequera nueva , le hizo el gesto de . ¿Cuándo vale?

--12500 Dólares—dijo finalmente la mujer.

Esteban relleno el cheque, entregárselo le dijo...

--Por favor. Coloque usted misma el beneficiario, si quiere crucé la calle para conformar en el banco de enfrente. Aquí espero...

III

Caminaba disfrutando por la calle. Se había dedicado a hacer pruebas. Casi se volvio loco comprando en. Shopping Leste Aricanduva Perfumerías, zapaterías, sastrerías, restaurantes chinos, farmacias, Dulcerías. Cada prueba era antecedida por una parada ante cada vidriera. Ya su camioneta estaba a punto de reventar de cajas, paquetes y bolsas que había comprado sin medir consecuencias. La Tablet más sofisticada. El laptop de extrema generación. El IPhone más avanzado. Comía, Bebía, caminaba, olvidándose de sus antiguas penurias comprando cosas sin freno. Casi como una chica despechada comprando y comiendo bombones. Él se desquitó tomando todo lo que le gustaba y pagándole con la poderosa tarjeta. Esperaba una llamada. Una comunicación. Pero nada sucedía. Al otro lado de la tarjeta estaba ella. Sabía que y se había dado cuenta... Había gastado una fortuna en un pozo sin fondo de caprichos. Por último. Una botella de Buchanans 25 años y armado con todo eso decidía a dónde ir. ¿Apartamento u oficina?.

Se abstuvo de ir a la oficina. No le dijo nada a la muchacha que había ido al banco a cobrar su beca de estudiante sobresaliente. Lugo arrepintiéndose decidió ir a buscarla. La invitaría a celebrar... A cenar en un restaurant caro. A la discoteca. A un hotel fino. Algo haría..

. Fue a su oficina y la joven ya se había marchado. Coloco lo comprado en el piso de la misma, luego de dar varios viajes al estacionamiento,

Finalmente, Sacó dinero a montones de un telecajero. Cuando ella regresó al día siguiente, lo primero que hizo cuando la chica entró fue dárselo, llenando sus manos con las inmensas pacas de billetes de alta denominación.. No había necesidad de explicar nada. Ella era la originante de ese cambio de fortuna al revisar los papeles que el siempre botaba sin leer. Le enseñó la camioneta , le entregó las llaves y ella lo llevó hasta su apartamento. Decidió que no había necesidad de quedarse trabajando. No tenían por qué sacrificarse. Total no habían clientes a quien atender. Mejor era disfrutar. Disfrutar por todo lo sufrido. Caminar sin prisas... Reír. Charlar...

Nada era perfecto. Había una línea fronteriza entre los dos. Un muro invisible, cuya altura no se sabía dilucidar. Todo por un simple beso. Culpables los dos...No hablaban más de lo normal. Nada de aquel beso. Parecía borrado. Parecía que nunca había sucedido.

Después de despedirse. Entró a su apartamento. Vio tantas y tantas carencias. Contempló de soslayo su saco de ropa sucia. El conserje tendría trabajo.

Durmió como un bendito. No se vieron por dos días.

Al amanecer tocaron la puerta. Fue a Abrir y la conserje estaba armada con un palo de escoba y una expresión feroz. La mujer abrió la boca para iniciar la catarata de insultos. Esteban le hizo la señal de alto e inmediatamente volviendo sobre sus pasos ,se internó en el apartamento, con la mujer pegada a sus talones, reiniciando la consabida catarata de improperios, De hirientes comentarios sobre su incapacidad, irresponsabilidad, falta de respeto, mal vecino,etc,bla,etc...

Imperturbable Esteban buscó rápidamente entre sus bolsas, dejando a la mujer por un momento asombrada. No hubo la consabida reacción de súplica, de rogar, de excusarse. Nada. Esteban tomó de una bolsa llena de billetes y en silencio le entregó dos pacas de dinero.

Continua


Esposa a La Carta Fanfiction de Hanna. Capitulo 5

---Los recibos déjelos debajo de la puerta. Guarde el cambio—dijo, empujándola levemente fuera de su apartamento , cerrando la puerta con un portazo detrás de ella...

Al día siguiente Tocaron la puerta,mientras se bañaba.

--Keyla. Demoraste demasiado—pensó el hombre, con un simple paño cubriéndolo abrió la puerta.Empapado, ni se molestó en secarse ni ver por el ojo mágico, sentía que era Keyla.

Clarisse entró con un thermo y una cajita feliz de hamburguesas Wendy...

Terminó de introducirse en silencio. Quedó dudando en el medio de la sala del apartamento. Parecía una gacela analizando por qué debía meterse en las fauces del hambriento león.

Esteban recordó fugazmente no sabía en qué momento de los últimas horas le había dado la dirección, más bien se le salió...

El hombre apretó con fuerza su paño. Todavía Estaba un poco bajo de peso.

La joven vio la pantalla de la nueva computadora, el múltiples escáner, un fax, una computadora adicional, un microondas. Una tableta inteligente y un laptop.

Ambos se vieron con expresión culpable. Clarisse exhibía unos nuevos pantalones de marca y unos zapatos de firma. Se sentaron separados por la nueva mesa de plástico de su comedor.

Comían, evitaban mirarse. Clarisse se mantenía en el mismo silencio. Ambos viendo la popular serie de Netflix Kathy, estudiante de enfermeria..

Ambos vindo la popular serie de Netflix Kathy

--Debo comprar dentífrico, agua de colonia, talco y crema de afeitar

--Debo comprar dentífrico, agua de colonia, talco y crema de afeitar. Todas estas cosas hacían falta en la oficina. Pero poner al día todo durará varios días.--dijo Esteban, simulando normalidad, rompió el pesado silencio entre los dos

Dijo el hombre enseñándole la chequera y la tarjeta Visa platinum adicional que le llegó por correo; como extensión para ella...

Ella no le contestó. Limitándose a recibir en silencio la tarjeta de crédito.

--Otra cosa-- dijo Esteban-- tienes tu trabajo con todos los beneficios de la ley.

Clarisse se mantenía en el mismo inmutable silencio. Limpió sus labios con una servilleta. Estaba concentrada en comer los Nuggets de pollo, tampoco podía dejar de ver la cesta llena de cupcakes.

--También te voy a inscribir en el Seguro Social y en un buen fondo de jubilaciones Taiwanés. —anunció Esteban contemplando el enigmático silencio.

--Quiero que me acompañes a Caracas. —finalizó Esteban vencido por el silencio de la joven

--¿Porque?   es un viaje muy peligroso. Es jugarse la vida gratis.

--Precisamente ahí es donde Keyla tiene su bufete principal.

--Por amor del cielo. Si ahí es donde tiene su bufete, es más peligrosa que el Cartel del Mariachi del Mar , el ejército de Wagner y  Donald Trump. Ni la 101 aereotrasportada se atrevería ir ahí. 

--Pues ella es una Reina del Infierno ahí.

--¿Me lo vas a contar todo?, ¿Cómo llegaste hasta esta situación?. ¿Por qué ella te metió en esa trampa?-- dijo la joven, tuteando repentinamente, dignándose a mirarlo desde sus nuevos lentes de marca.

--No tengo ni idea. Tampoco tengo la inteligencia para combatirla. —aclaró para ambos el hombre con la más absoluta franqueza.

--¿Por qué me besaste?-- preguntó a quemarropa Clarisse, con un gesto que a Esteban se le antojó de repulsión.

Él se descontroló. NO se acordó que solo tenía un paño tapándolo.

--¿Por qué te dejaste besar?-- se defendió el hombre nervioso ante la acusadora mirada. Sentía su pene como una vara de piedra. Una nefasta imagen sacudió groseramente su mente.

--Fue un error .No estoy preparada para una relación-- dijo la joven levantándose lentamente, dejando ver sus torneadas piernas a través del ceñido pantalón. Sin saber del embravecido animal que como una pata de perro envenenado apuntaba hacia ella

--Oye tranquila. Acepto que fue un grave error. Me disculpo. OK. —dijo Esteban, tratando de enmendar las cosas, asombrado por ese reclamo tan destiempo.--No sucederá más. Garantizó que estas segura

Esteban olvidándose de su vestimenta, le contó toda su vida de matrimonio y el ring de la medida de Keyla. Era una peligrosa combinación de la belleza de JENNIFER lAWRENCE , la maldad de Hunter Biden con los hijos de Donald Trump y los terroristas fundamentalistas, con la inteligencia de Steve Jobs. Eso cuando no tenía dinero. Ahora que era rica y poderosa,era de suponer que dejaría en pañales a todos los monstruos del mundo Marvel y del arruinado mundo DC

La joven se dispuso a salir, después de escucharlo en silencio. ..

Esteban se incorporó de la silla. No fue su intención.Con la conversación olvido su vestimenta. Se levantó muy rápidamente. Su paño se enganchó en la silla, cayendo al suelo. Su sorpresa fue tal que no le dio tiempo a cubrir sus partes. Mostró su animal enloquecido de hambre. Estupefacto quedó paralizado de la vergüenza. Sin capacidad de reaccionar.

La muchacha lo vio con ojos desorbitados. Gritó estentóreamente, con la cara descompuesta de pánico, tratando de tapar la imagen con sus manos. Quedó en estado de shock, agredida, aterrorizada

--¡Sádico¡ ¡Bestia¡ !Inmundo! -- exclamó horrorizada, saliendo en veloz carrera a la calle ,sin dejar de ver aquel monstruo grueso y gigantesco que temblorosamente la apuntaba. En fin. Todavía era una inocente universitaria con apenas una que otra relación.

--Ahora si la regaste—le dijo Esteban a su pene, cuando se quedó solo. El siempre encontraba la manera de dañarlo todo. Lo había hecho una vez más.



Fanfiction de Hannah. Esposa a La Carta. Capítulo 6


Keyla era una buena jugadora de lo que fuera. En la elaboración de cualquier cóctel siempre era necesario hacerlo sin precipitarse, sin dejar de mezclar los componentes. Nunca se propasó. Las cuentas bancarias eran un seguro a medias. Las que de verdad importaban estaban en certificados de oro, en dólares, euros en bancos de Singapur, Shanghai y Macao., en los Bitcoin, Etheron, Muskcoin, y las demás criptomonedas que si tenían valor. Las israelíes están sustentadas en diamantes. Las de Kim Il Jung sustentadas en Uranio...etc., etc. Todo Los cambiaba a diamantes, esmeraldas, bonos del tesoro de Vietnam, Hong Kong, India, China, Usa. Cambiaban algunas mínimas partes en bolívares débiles, pesos peruanos, reales brasileños... Si algún policía llegase a investigar, conseguiría muchos cryptomonedass, muchos pagos al día de impuestos, cuentas contables perfectas. Todo estaría bien. Si las cosas se ponían feas, Esteban estaría ahí para ser responsable por todo, pues su nombre, fotos, huellas dactilares y firma estaban en cada centímetro de las operaciones.

Ocasionalmente se movía el dinero para dar ficción de trabajo.

Habían unas nóminas fantasmas que se usaban muy bien y los estados de cuenta llegaban. Pequeños movimientos, grandes inversiones, intereses, y pagos de préstamos. Todo calmado. Por eso los retiros de los cajeros automáticos, las fuertes compras que en catarata se dispararon en una de las cuentas que Esteban hizo; pasaron por debajo de la mesa en un primer instante.

Eran parte de movimientos que estaban reflejados pero no se notaban en la magnitud de la cuenta, pues se diluían entre los supuestos pagos de proveedores, de nóminas, de viáticos, etc. Todos eran supuestos y supuestos. Pero fueron muchos , continuos... La mujer se ajustó sus finos lentes de Dior .Miró los movimientos bancarios largamente.

V

Esteban comía ahora normalmente. Mientras acomodaba la oficina tenía una terrible vergüenza por lo ocurrido. No dejaba de recriminárselo ni por un minuto. Se sentía un enfermo sexual. Un psicótico sin cura.

Sin embargo pagó sus infinitas deudas, alquileres atrasados, préstamos que recibió cuando la gente creía que él podía lograrlo , manteniéndose culpable en cada instante.

Quería enfrentarse al monstruo lo más rápidamente posible. No sabía cuál era el ambiente de Mila Keyla, ni sus contactos ni nuevas amistades. Pero haría la jugada así fuese peligrosa y necesaria. Cuando se tenía un enemigo de esa magnitud era bueno estar cerca de él. Tenía que encontrarla

Fue a la página Web e ingresó en el link

La portada mostraba la misma escena que vio Clarisse, cuando indagó en su oportunidad. La austera y espaciosa oficina, los jóvenes ejecutivos. Ofrecían servicios jurídicos ejecutivos de asistencia internacional, asesorías mercantiles de alto performance. Alto vuelo para lo bueno y lo malo.

VI

Clarisse manejaba la Pick-up por la autopista a Caracas.

Era obvio que se mantenía disgustada. Una distancia infinita se sentía entre ella y Esteban. No valía ninguna disculpa. El hombre se mantenía viendo la ventanilla para suponer que se distraía con el paisaje. De verdad no tenía cara para verla. Con voz ronca de vergüenza le explicó que sería una sorpresa para Keyla.

--¿Tiene algún objeto esto?-- dijo la joven heladamente, mientras adelantaba los vehículos manejando brutalmente la pick up Chevrolet Silverado 4x4 tdi doble cabina que recién habían comprado.

Esteban tardó 5 segundos en contestar.

--Digamos que quiero ver la dimensión física de la trampa en que estoy metido. —explicó, asustándose con la idea de ver a Keyla

--No es bueno exponerse así-- contestó quedamente la joven agarrando fuertemente el volante. Era evidente que todavía estaba en shock por la ofensiva visión que fue sometida-- Puedes jalar la punta de la cuerda.

--Tratare de tener los ojos abiertos-- dijo el hombre, sintiendo que la ofendía nuevamente por la similitud a lo vivido por la joven.

El hombre vio la autopista. Keyla había armado su trampa durante años. Hasta el nombre se había cambiado. Usaba Mila su segundo nombre. Toda una chica nueva. Sería tonto suponer que él podía destruir toda una arquitectura montada durante años, con un solo golpe; por otra parte, su única aliada era una inexperta estudiante que lo tenía etiquetado en su Facebook como acosador sexual.

Capítulo 2

Al llegar a Karrakas se integraron a la interminable cola hacia el este de la ciudad.

Llegaron A LA DIRECCIÓN INDICADA. Estaba EN UNA TRANQUILA CALLE TRANSVERSAL DE Santa Rosa DE Lima. Muy exclusivo en verdad.

Mientras SUBÍA PESADAMENTE LOS ESCALONES DE MÁRMOL rosado que lo llevaba a la entrada, NO LOGRABA VISUALIZAR COMO UNA SENCILLA ABOGADA DE PROVINCIA HABÍA SALTADO A ESTA tremenda oficina.

Mientras SUBÍA PESADAMENTE LOS ESCALONES DE MÁRMOL rosado que lo llevaba a la entrada, NO LOGRABA VISUALIZAR COMO UNA SENCILLA ABOGADA DE PROVINCIA HABÍA SALTADO A ESTA tremenda oficina

Llegó a la recepción. Una aséptica joven lo recibió, dedicándole una impersonal mirada de desprecio por su ropa nueva, de mal gusto y tercera categoría.

Buenos días-- dijo la bella y metálica voz-- sea bienvenido. ¿Tiene Cita o desea exponer alguna idea o asunto jurídico en que podemos asesorarle?.

--Quisiera una cita con la doctora Mila Keyla Koslow. —dijo Esteban viendo la inmensa y lujosa sala, estilo japonés.

--Puedo indicarle, si usted es más específico en su caso, asignarle un delegado de nuestro cuerpo asesor. La Doctora Mila solamente trata las corporaciones internacionales, solo interactúa con los consejeros delegados.

--Bueno. Creo que es mi caso. Quiero traer un contenedor de comida importada de Cordoba, dejar que se pudra en el puerto, cobrarle al gobierno la factura completa. Eso junto a equipos médicos triangulados con testaferros de Birmania y la Habana. Quiero adicionalmente cobrar el seguro y el flete, además con los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia y los Narco Sobrinos me ofrecieron...............

--Le reitero que La doctora Koslow solo maneja las cuentas corporativas. Le sugiero silencio en su idea particular. Estoy segura que le tenemos el asesor jurídico del nivel que puede ayudarle. —explicó la joven, viéndose obligada a hacerle la señal de cerrar la boca, e indicando que todo era grabado.

--Entiendo-- dijo Esteban poniendo a propósito una cara más idiota todavía. Cosa que hizo sin el menor esfuerzo.

La joven miró la computadora, con aséptica precaución le extendió una hoja azul.

--Este es el doctor Castillo Pedroza. Estoy segura sin temor a equivocarme que es el indicado para usted y su necesidad jurídica...—dijo la joven, viéndolo con el mismo desprecio inicial

Esteban tomó la hoja. Una foto y un críptico descriptivo, indicaban que el tal doctor Castillo Pedroza, dejaría en la calle y al escarnio público al que fuera por unos cuantos miles de dólares.

Esteban se dirigió a la salida. Ya no estaba tan seguro de cómo salir de semejante trampa. Caminó a la camioneta. 4 horas de carretera perdidas inútilmente. Se veía que no era nada fácil llegarle a Keyla. Por un momento pensó en identificarse. Pero de seguro ya ella tenía una respuesta ante eso.

Cuando entró a la camioneta, Clarisse instintivamente cerró las piernas, imperceptiblemente se recostó de la puerta, viéndolo de soslayo con temor.

--¡Está bien¡. ¡Está bien¡-- estalló Esteban-- Me devuelvo en el autobús Express. Llévate la camioneta. Hasta aquí llegamos.

Ambos se vieron por un instante en silencio. Inmediatamente Se abalanzaron uno sobre otro, en un largo y lascivo beso, mientras Clarisse con su delicada y pequeña mano agarraba convulsa y espasmódicamente, por encima del pantalón, aquel inmenso bastón de policía.

Ambos se separaron repentinamente, cada uno vio la ventanilla, llenos del mismo y gigantesco sentimiento de asco y culpabilidad.

Ambos se separaron repentinamente, cada uno vio la ventanilla, llenos del mismo y gigantesco sentimiento de asco y culpabilidad

--No está bien-- dijo Esteban con ronca voz, manteniéndose en su idea de devolverse en autobús... --Bueno. Al menos le quite la camioneta. Dijo finalmente, por decir algo.

Ella encendió la camioneta. Arrepentida de la curiosidad. Se sentía húmeda. Antes de partir cerró los ojos, nada más de pensar aquel monstruo dentro de su pequeña cosa. Se estremeció de miedo y curiosidad. Sabía que ese momento llegaría más temprano que tarde.

--Mira allá-- dijo Esteban sacándola de su abstracción.-- Es Mila.

La mujer aparecía por las mismas escaleras de la que salió, derrotado unos momentos antes.

Enfundada en un impecable traje, caminaba distendidamente, mientras conversaba con un distinguido señor.

--¿Mila?. ¿No y que se llama Keyla?—preguntó la joven, viendo con la boca abierta a la otra, la preciosa belleza de la mujer delante de ellos. Era casi imposible entender como una figura tan frágil y bella, resistiera la magnitud y los ataques de ese monstruo que ella acababa de tocar.

--Mila Keyla. Está usando su segundo nombre-- aclaró el hombre fascinado de ver aquella belleza, que alguna vez fue de él. La mujer y el hombre se introdujeron en el Jaguar y partieron velozmente.

Fue evidente que a Esteban el ver a Keyla le impactó terriblemente y dolorosamente verla.

--Es bellísima-- reconoció Clarisse-- A pesar que evidentemente se ha operado hasta el alma.

Si-- dijo quedamente Esteban viendo fijamente al lejano vehículo que velozmente se desplazaba violando todas las reglas de tránsito.

El hombre rememoró la última vez que se vieron en el juzgado. Imponente. Con aquella cara de víctima, le hizo recibir la más grande mirada de desprecio que nunca hubiera recibido, de parte de la escribiente del juzgado y la Juez de divorcios.

--La seguiré. Sin importar para dónde va. —Exclamó la muchacha fascinada por la belleza de la otra.

--Por supuesto. Aunque me toque seguirla durante una semana. Al alcanzarla trataré que me escuche. Ella es bastante imposible de convencer. Escucharlo a uno, es más difícil todavía, si ella no quiere.

--O sea. Que no es buena idea. ¿Cómo hiciste para conquistarla?. Es evidente que ambos son muy diferentes. —dijo la muchacha mientras veía el auto de la otra desaparecer velozmente.

Él no contestó. Él no la conquistó. Simplemente se derritió cuando se la presentaron.Realmente no utilizo ninguna tactica ni movimiento, solo le dijo a ella que estaba enamorado de ella.Luego tuvieron sexo y ella se desmayo. Cuando desperto le dijo que si.

A pesar de ser el Concept car un vehículo de extraordinaria velocidad. El irresponsable manejo de Clarisse hizo la diferencia, llegaron casi simultáneamente al destino del auto de lujo, apenas había terminado de estacionarse

La posibilidad de volver a hablar con Mila, le había borrado de su mente la escena anterior con la estudiante. Tanto que pidió tener en su soledad una mujer. Ahora ya su miembro no tendría una erección por lo mínimo en tres meses al Ver la figura de Mila.

El Chevrolet Biscayne concept 1955 turbo diesel entró en el estacionamiento de un Restaurante Chino de 5 estrellas.

Estacionaron la pick up  en la acera de enfrente, mientras veían el valet ayudar a descender a la pareja.

Clarisse y Esteban cruzaron la calle. Llegaron a la puerta del restaurante.

Dudaron. La bella mujer les imponía respeto y distancia, aunque estuviese adentro.

--¿Tienen cita?-- preguntó cortésmente el portero, viendo el producto desmejorado de la clase media frente a él.

--Tenemos cita con la Doctora Mila Keyla Koslow.—informó atragantado Esteban.

--Encantado de recibirlos-- dijo el hombre, indicando con un gesto que necesitaba un paltó para entrar.

Esteban prestamente se devolvió a la camioneta y se colocó una chaqueta que había traído y una vieja corbata. Después, Esteban caminó tratando de darse valor. Llegó a la apartada mesa donde se encontraba la pareja.

La miró fijo. Si su presencia causó una sorpresa a Mila, está lo disimuló muy bien. Alzaba su copa para degustar una muy buena copa de vino. Si la sorprendió ni se inmuto, lo que decía que lo disimulaba muy bien. Simplemente él no estaba parado allí. Esteban rabió el magnífico poder hipnótico que ella ejercía sobre él. Lo taladraba, lo desmenuzaba, lo enamoraba; se sintió mínimo, más o menos de la mitad del tamaño de una cucaracha.

Era muy bella, muy profesional. Su cortante y despreciativa mirada le hacía entender que él era muy poca cosa. Y por lo demás, era La absoluta verdad.

--Hola mi bella-- dijo él tratando de sacar una voz tranquila y serena. Cosa que no logro, pues se atraganto inmediatamente

--¡Qué placer verte¡.--Dijo a manera de saludo sin extenderle la mano mientras permanecía parado como un idiota ante la mesa. El otro lo veía igualmente con un significativo y despreciativo silencio. El mismo que cualquier millonario corrupto chavista le regalaba al común de los venezolanos.

Keyla colocó su copa encima de la mesa. Se retaron en silencio. Esteban perdió. Bajo la mirada derrotado.

Ella estaba con un vestido de tela verde estampada con detalles exclusivos de Valentino. Como muchos profesionales llevaba un diamante en su mano y una esmeralda que combinaba con su traje, exhibía un ancho escote. Simplemente su ex ex ex estaba divina con esa nueva nariz, con esos magníficos labios reconstruidos, realizados por un evidente carísimo y excelente cirujano Plástico.

Era inevitable, después de 2 años 6 meses 2 días y 20 horas Esteban SE VOLVIÓ a enamorar.

--Quería saludarte y expresar mi agradecimiento por el excelente acuerdo económico que logramos ambos-- dijo Esteban señalando mutuamente y significativamente---Sin embargo hay algunos detalles en esta operación que me gustaría dejar en claro.

--Quería saludarte y expresar mi agradecimiento por el excelente acuerdo económico que logramos ambos-- dijo Esteban señalando mutuamente y significativamente---Sin embargo hay algunos detalles en esta operación que me gustaría dejar en claro

Continuó diciendo haciendo el mal educado gesto de dinero con los dedos

---Me encantaría anotaras en tu agenda la cantidad final del acuerdo y prometo no volver a molestarte mas nunca.. Que sea de 24 cifras. —terminó tartamudeando ante el despreciativo silencio de la otra.

La mujer se mantenía viéndolo. Sin quitarle la mirada encendió un largo cigarrillo dominicano...

--Debo decirte que hay que tener mucho cuidado con todo-- dijo en alta voz, agarrando con las manos un trozo de pato laqueado, acto seguido metió las manos en la sopa de lasaña de trufas negras, y por último con las manos sucias tomó la botella de pendolf grange hermitage y se dio dos largos tragos.

Después tomó un gran buche igualmente a pico de botella, lo saboreó, y degustó, lanzándolo al recipiente de porcelana y oro que contenía el pato laqueado.

--¿Sabes? Yo que tú me hubiera ido a otro sitio. Habría pedido un asado de carnes Saint Christopher, con vegetales gratinados y ostras en aceite de mantequilla de maní.

Keyla no le dijo nada. Él sabía que ella disfrutaba del escándalo.

Esteban también sabía que había logrado toda la atención de los comensales y aunque nadie veía nada, todos estaban la mar de atentos a lo dicho, visto y oído.

Dos mesoneros más dos guardias de seguridad llegaron.

--Estoy sano, perfecto, no tengo intenciones de suicidarme, ni de hablar de más de cosas que no se. Nos veremos por la vía querida. Tengo muchas cosas que eliminar de mi contabilidad-- dijo, mientras los guardias y mesoneros lo tomaban por cada brazo para sacarlos del restaurante de la peor forma.

--No me toquen. No se atrevan. —dijo Esteban antes de caer proyectado como un papel en la acera, justamente en los pies de Clarisse.

--¡Fue lo más estúpido y ridículo que he visto en años¡-- finalmente exclamó Clarisse, mientras se reía de la torta que puso Esteban. Lo había visto todo, a través de la ancha y panorámica ventana de cristal del restaurante; hasta el acto final cuando Esteban terminó con su humanidad en el suelo, luego de ser proyectado como un papel por los dos fornido hombres, ahora terminaba ayudándolo a pararse--

--Ni siquiera la incomodaste. Ahora la alertaste. Ya para mañana vas a tener encima a todos los inspectores del gobierno encima. Te va a cobrar de la peor forma el haberle dañado su almuerzo. —continuó la muchacha terminando de ayudarlo a incorporarse y limpiarse la ropa. Debían irse. Ya rápidamente estarían llegando las Chevrolet Malibu Turbo Diesel de la Policía Municipal

--No estoy tan seguro.-- le respondió Esteban dando una respuesta seria que dejó asombrada a Clarisse--- Creo que lo disfrutaba. Solo va a destruirme cuando lo tenga todo en su sitio.

--Si todo sale mal-- afirmó la muchacha.

--Si todo sale mal-- repitió Esteban-- Pero dudo que ella planifique algo que le salga mal. Quédate con la camioneta. En fin. No tengo donde estacionarla.

Horas después Esteban descendió de la camioneta y subió a su apartamento. Era una despedida de Clarisse. Eso supuso al entrar. En el fondo se alegró. De esa forma no le destruiría la vida. Fue a la nevera, con satisfacción vio su abundante ración de cervezas Bavaria. Destapó una y decidió irse a dormir.

Mientras lo hacía recordó que Keyla siempre tuvo ese atractivo insano que atraía a todos los hombres, con un lejano halo de maldad e infidelidad que la hacía atrayente y deseable. Era una belleza que abría los instintos de cuanto hombre se acercaba, cuando se reconoce a una promiscua así esta esté vestida como una monja. Él no lo vio y lo averiguo mucho tiempo después del divorcio.

Desechó los tristes recuerdos. Disfrutó por un instante de sábanas limpias y nuevas. El dinero no era malo ni bueno. Solo el uso y como obtenerlo. Ladrón que roba a ladrón tiene 100 años de perdón, si es de la esposa, el cielo es la recompensa y bendición. 

Esposa A La Carta. Fanfiction de Hannah. Capitulo 7

Total. Yo nunca supe hacer dinero-- musitó mientras se durmió, con un pensamiento esquinero, redundante que terminaba en las piernas de Clarisse y su expresión horrorizada cuando huyó de su Ariete que la apuntaba directamente.

Clarisse. Clarisse. --Murmuró antes de dormir.

I

A media noche un exquisito perfume dulce, un aroma de Boucheron lo envolvió, mientras suavemente le quitaron la sábana. Una boca experta atacó a su hambriento pene, haciéndolo despertar violentamente primero que a él.

Su corazón agitado le hizo entender que no era un sueño.

--Todavía soy tu esposa-- dijo la ronca voz de deseo de Keyla desde la oscuridad, mientras se tragaba totalmente aquel embravecido animal, mientras lo succionaba violentamente con sus pulposos labios.

El sin poder rechazar el ataque, violentamente se incorporó y a su vez,  se tragó aquellos senos divinos y olorosos a buen perfume francés, descendió también hasta aquella divina enloquecedora fruta , se la comió con hambre, después violentamente la lanzó al piso. Con brutalidad la penetró, le hizo el amor  rudamente, haciendo que ella gritara de placer ante aquel feroz ataque. Ambos se amaban con rabia, besándose brutalmente , , con apasionada y desenfrenada  venganza por los meses de hambre,sufrimiento,abandono y humillaciones, logrando que Keyla lanzará un altísimo gritó al tener un verdadero múltiple orgasmo, no los que a medias lograba con sus amantes. Quedaron agonizando unos minutos. Al finalizar ella se irguió en la oscuridad. Comenzó a golpearlo largamente, en silencio, por ultimo lo mordio con ferocidad en sus pecho; mientras Esteban examine la dejo hacer.

Esteban habiaquedado  derrotado, tendido, sollozante. Era una víctima Consuetudinaria y habitual de su mujer. Queria que ella volviera. Pues la tenia junto a el nuevamente, exactamente igual que cuando comenzaron su noviazgo.

--¿Cómo entrantes? Yo estoy iniciando una relación-- dijo el hombre con las lágrimas corriéndole por su rostro.

--De seguro habríamos hecho un trío-- dijo ella buscando entre sus ropas regadas la caja de cigarrillos, encendiendo uno en la oscuridad, descansando por instantes su adolorido cuerpo.

La mujer aspiró con fuerza y en silencio en medio de la oscuridad.

--Eso no cambia las cosas. Me has involucrado en tu peligroso mundo. —dijo entrecortadamente Esteban

--Has gastado bastante de él-- dijo ella con un dejo de reproche muy íntimo y delicioso.-- Hablando de otra cosa. Casi pareciste un hombre esta mañana en el restaurant. ¿En qué película vistes algo así?

Impidió con la mano que el encendiera desde el piso la lámpara y continuó con su voz tan personal.

-- Siempre has dependido de mí y lo seguirás haciendo por siempre.--le dijo con convencido acento.

--Quiero que me devuelvas mi vida. No quiero saber más nada de tus sucios negocios. —repuso él, envuelto en el sexual aroma de la mujer.

--¿Y esa niña? Con la que andabas. Tiene pinta de buscona. ¿Te acuestas con ella?—preguntó la mujer con un indignado y lejano tono celoso.

--No te interesa. —silabeo él, sabiendo que ese interés de ella era más falso que un discurso del Genocida Narcolas.

--La voy a correr. No quiero que disfrute de nuestro dinero—amenazó con un aire de burla la mujer. Se levantó del piso y con expertos movimientos se comenzó a vestir.

Esteban rabió. Se veía que lo hacía normalmente; era una costumbre en ella vestirse en la oscuridad.

--Esto no volverá a ocurrir-- dijo Esteban hacia la preciosa silueta, viendo la escultural figura en la oscuridad...Vio el monumental trasero. No pudo evitarlo. La siguió y la empujó contra el borde de la cama haciéndola caer boca abajo. Ella dio un grito de sorpresa. Sin preámbulos la atacó por ahí. Esta vez fue en silencio el brutal combate hasta que nuevamente se desplomaron , destruidos, enganchados y vencidos por su enfermiza ,adictiva,toxica, anormal relación, dándose un beso letal y profundo de deseo contenido durante tanto tiempo.

No hablaron. No había necesidad. Cada quien sabía que uno era esclavo del otro.

--Ocurrió. Volverá a ocurrir. Es inevitable. Nos amamos—susurro melosa Keyla un rato después, cuando trabajosamente se incorporó y se vistió sin lavarse.

Finalmente dijo

-Cada vez que yo quiera. Lo sabes y lo deseas...-.-. afirmo como hembra dominante ante el debil  esclavo sexual

Esteban se incorporó rápidamente. Se plantó ante la puerta encendiendo la luz de la sala.

--Esto no significó nada. Fui a verte para decirte que no me importa ir preso toda la vida. Yo no quiero participar en nada de tu mundo, ni de tus sucios negocios. Voy a ir a la policía, me entregaré y lo diré todo. En la cárcel voy a estar mejor. Me tendrán lejos de ti y ahí seré libre. Totalmente, libre de ti.

--Todo puede resolverse. Depende de ti. Que seas razonable-- dijo ella viendo su pene satisfecho y dormido.

--Me usaste sin mi permiso. Desde hace más de dos años no soy tu esposo. —reclamó indignado con el mismo. Por dejarse seducir una vez más; vencido, entendió que ella era el ser más precioso en toda su existencia. Ella misma. Su ex esposa

--Digamos que seguimos casados por la iglesia. —repuso ella viéndolo casi con desprecio.

--Ya no soy católico. No te amo.

--Pues tendrás que conversar con él-- dijo la mujer dándole un beso en la oreja y tocando con sus bellas manos a su dormido pene-- el sí sabe lo que quiere y yo siempre se lo tengo aquí. Has sido el mejor hombre de mi cama. Eres mío. ..Siempre serás mío...Cuando yo quiera...A la hora que quiera. Este quien este...Deja tus ideas contra el VIH y el sida. Siempre hemos sido multipareja y nos gusta así. Seguiremos así.Lo de nosotros es otro nivel y nadie se interpondra.

--Esa son tus barajas. No es mi juego. Ya tenemos dos años de divorciados.

--Divorcio? Nunca supiste jugar—repuso ella, sin dignarse a verlo , marchándose inmediatamente... No vino aclarar nada. Simplemente a tomar posesión de él, con el infalible método que usaba y no perdía. Su infinita energía sexual. . Ella había salido victoriosa una vez más

Era una maestra del sexo y siempre ganaba.

Minutos después, La mujer entró en el vehículo  Nio Et7, se miro en el retrovisor, estaba despeinada, con el rostro agotado y demacrada, pero satisfecha. su primer orgasmo verdadero en dos años.

Si Esteban tuviera algo más de cerebro seria el amante perfecto

Si Esteban tuviera algo más de cerebro seria el amante perfecto. Encendió el lujoso sedan eléctrico


. En menos de una hora estaría en Karracas. 

Rememoró por instantes las veces que a media noche hizo esta autopista, acompañada de hombres de dinero, mayores, feos, que la dejaban siempre insatisfecha, que no le producían el más mínimo placer.. Fue otra época.. Mientras estudiaba, viviendo en cada hora en medio de una gran escasez de todo lo necesario, siempre falta de dinero. Fue chica de compañía, su avatar era el de una dulce e ingenua estudiante, que enloquecía a los profesores y empresarios. Un día conoció a aquel tonto. Maldición. Se enamoró apenas lo conoció. Se enamoró de ese idiota. Ella que se mandaba dos hombres por día, enamorada como una estúpida de un mal estudiante, un gafo y tonto de capirote. Fue un error de principio a fin. Lo malo es que ella  lo sabía y no podía parar. Involucrándose, amándolo, odiándolo.

 El pensando en tonterías, que si un asteroide era una nave madre, que si los rusos tenían un pacto secreto con usa, que si habían unas cuevas con gritos del infierno. Ella no le importaba ni le interesaba nada de eso. Una sola cosa le atraía... Dinero. Tenerlo, amasarlo, incrementarlo, obtenerlo, no importaba forma, medio, fin...Lo que fuera y como fuera. Hasta que lo termino. Se estaba dando cuenta que había creído que lo terminaba. Tenía escrúpulos. Lo entendió cuando aceleraba su auto a 220 kilómetros por hora en la solitaria autopista. Pero ya estaba hecho. Hoy tenía que reconocerse algo. Seguía enamorada como una estúpida de él. Lo seguía amando con la misma intensidad de siempre. Como desde el día que lo conoció. Aceleró brutalmente el Nio. Había estado esperando que el apareciera por cualquier motivo para agarrarse de ahí, saltar sobre él y sucumbir ambos entre convulsos besos de pasión.

Cuando se casaron ese mismo día estuvo con tres clientes.

En la Fiesta a Esteban casi todos los hombres lo aplaudieron mientras se desternillaban de la risa. Claro. Ella se había acostado con todos. Esteban era el único hombre que la hubiera llevado al altar. Se le veía el tobo de saliva al lado.

--¡Estúpida¡ ¡Idiota¡-- gritó enfurecida golpeando el volante, al entender que seguía siendo frágil ante Esteban. El la volvía a llevar a la cima de su satisfacción sexual y la convertía en un ser humano nuevamente -- eso no puede ser. Eso tiene que terminar. ¡Maldito seas Esteban¡. Todavía te amo. ¡Que sucio eres¡¡Como te amo¡ tengo que matarte. lo se y no puedo hacerlo. te amo demasiado...

II

Esteban se bañaba, Ella lo había violado. Le había tendido una emboscada y se sentía destruido. Nuevamente Comenzó a llorar bajo la regadera. Era un imbécil, Sentía como sus lágrimas se confunden con el agua. Fue un acto que dejaba atrás todo lo demás y hacia que sufriera infinitamente. Ella lo marcaba, ponía su indeleble e indestructible sello en él. Siempre le robaba su destino. Era una maldita trampa predecible y anunciada. El cómo todo creyente en el Gobierno abriría la boca y se la llenaría de moscas. Sabía que lo iba a joder. Lo mejor que debería hacer era buscar ayuda profesional. Un abogado de verdad. Un psicólogo psiquiatra experto en relaciones sadomasoquistas.

Estaba seguro que la próxima vez que estuviesen juntos, tendrían sexo más salvaje todavía. Ella le lanzaría un chorro de mentiras. Otra mamada de esa y otro mortal movimiento de caderas como el experimentado un rato, quedaría más que indefenso.

III

Clarisse y Esteban se mantenían en un silencio frente a frente del monitor de su nueva computadora



Ahí se mostraba toda la estructura de los negocios de Keyla... Ella se burlaba ladinamente. Permitían que el dueño de la Corporación Tropical Sudamericana; que no era otro que el mismo, viera la magnitud de todos los negocios, donde era el principal accionista, Consejero Delegado, Presidente Director de la mesa del consejo de accionistas.

Delegaba sus acciones a una empresa administradora con sede en Saint Vincent, en Turcos y Caicos, en las islas Caimán. Esa empresa solo cumplía las órdenes notariadas que emitía Esteban mediante un amplio poder. El único responsable era Esteban Watkings Olivestri. A la hora de las chiquititas la Administradora sólo tenía responsabilidad comercial limitada. El asumía toda la responsabilidad penal, mercantil y social DE TODO LO MALO QUE OCURRIERA..

--¿Cuándo firmantes ese poder?-- inquirió Clarisse dándose cuenta de la imbecilidad del abogado.

---Hace unos tres años firme una intención de compra de una casa y un auto. Después me enteré que ya estábamos divorciados. No me había dicho nada... Por eso no es corresponsal ni solidaria de mis actos comerciales. La responsabilidad es solo mía.

--¿Firmantes un papel en blanco?—preguntó nada más por no dejar, sabía perfectamente la respuesta

--Así mismo fue-- afirmó Esteban, asintiendo con vergüenza.

--Lo que no entiendo es como ella cobra todo el dinero. —dijo la otra sin dejar de ver el monitor.

--La administradora debe pagarle honorarios a una firma de abogados, tangencialmente subcontrata con alguno de los hombres de paja al servicio de ella.

--Grandes honorarios-- musitó la muchacha.

--Deben estar cambiando constantemente cuentas de ahorro en Andorra, Ho Chi Ming City y Hong Kong.

--Entonces. Es mucho dinero. —entendió ampliamente la chica, sin dejar de ver la pantalla.

---Son contratos que hacen con el gobierno, los cobran y no los realizan. Generalmente se subcontratan ellos mismos, son negociaciones más o menos así. Traen comida a punto de vencerse, leche veterinaria o contaminada, la reenvías en barcos a su sitio de origen y se la venden al gobierno nuevamente, una vez que este vencida si quieren la dan a los pobres, sino la etiquetan como no apta. Ese es el amor que les dan a los pobres. Y miles de cosas por el estilo. Esa es la puerta decente...Es evidente que hay otra puerta. Mucho más sucia. Narcotráfico, terrorismo, productos nucleares, criptomonedas, internet profundo... La CIA, , el partido demócrata...-- explico Esteban en una rara muestra de inteligencia

Clarisse lo vio y con la mirada le hizo entender a Esteban que el acercarse a Mila fue un gigantesco error.

--Ella permite que yo acceda a todo, así queda registrada toda la información en mi computadora, todas las operaciones en mi celular, mis firma en mis tarjetas de débito y crédito .Estoy más que involucrado.--- continuo Esteban, explicando dolorosamente en el horroroso metauniverso en que estaba hundido.

--No es bueno. —Afirmó casi en silencio la joven. —De verdad estoy aprendiendo mucho con este caso.

--Ella estuvo anoche. Se metió en mi cama y me violó-- dijo Esteban también quedamente.

Clarisse no contestó. No necesitaba más. Esteban sabía con esa mirada que ella le dedicó, el por qué era un hombre en la ruina y pobre de espíritu como cualquier miembro de la sumisa clase media.

Ella con toda tranquilidad se levantó de la silla y con serenidad dijo

--Deberías volver con ella, si es que te fuiste alguna vez, cosa que dudo




Capítulo 3

El Antonov 180-800 Executive volaba plácidamente a 45.000 pies de altura.

Su única pasajera meditaba viendo una revista Hola edición Árabe Saudita

Su única pasajera meditaba viendo una revista Hola edición Árabe Saudita.

Su única pasajera meditaba viendo una revista Hola edición Árabe Saudita

2 meses antes casi lo había logrado. Fue cuando experimentaban en el desierto sur.

Se había distanciado del grupo para rezar sus oraciones. En realidad lo había hecho con mucha fe. Todos prestamente laboraban, poniendo a tono los instrumentos para el experimento final. Ella se apartó según lo convenido. El jefe de todo estaba en la consola de mando, tapado por un inmenso toldo. Las benditas leyes. Ella era la jefe de todo; pero no mandaba por ser mujer.

Un MI-26 SVX apareció repentinamente en el horizonte.

2 HAL artillados lo acompañaban. Llegaba la hora. Los HAL rociaron de bombas y ametrallaron el conjunto de hombres y equipos.

Ella abordó rápidamente el MI y huyeron, volando durante horas por el océano. Pero fallaron. Las turbinas se recalentaron. Se vieron obligados a aterrizar en un portahelicópteros de la Guardia Costera de Abu Dubái, quienes prestamente la devolvieron a su país. Desde ese instante juró que más nunca se montaría en un helicóptero ruso. Era verdad lo que todo el mundo decía. Se accidentaban apagados en la pista.

Sus jefes más o menos creyeron el cuento que los de Tel Aviv  la habían secuestrado. A partir de ahí la introdujeron en un círculo de vigilancia total.

Continua en el capítulo 8


Novelas Por Capitulos


Viene del Capítulo 7



Esposa A la carta. Fanfiction de Hannah. Capítulo 8

El hombre estaba sentado detrás de una mesa en medio de una desnuda sala de una vieja casa en el sector colonial de la ciudad. Miraba tranquilamente sin ver la pared. Todo estaba a tono. Pronto comenzaría el ballet y él no debía dejar de verse mucho. Tampoco es que los de inteligencia eran tan idiotas. Estaban asesorados por los de Cienfuegos, que sí eran buenos profesionales en lo que hacían. Pero él también sabía lo que hacía.

El teléfono sonó.

--¿Ya aterrizó?... ¿Lo hiciste?.. ¿Ya hablaste con la abogado?..   Va a colaborar?  Ok. ...ok.

III

Keyla hizo violentamente el amor con Dave; por supuesto que logró un orgasmo, pero no el infinito y múltiple que Esteban le hizo sentir días atrás.

Luego se dio una ducha de agua híper caliente. Se sonrió. Estaba lanzando feromonas por kilos, estaba exhausta y tranquila. Pero por allá la atacó nuevamente el recurrente pensamiento que le traía la desgarbada figura de Esteban.

Con su cuerpo satisfecho afloraban realidades en su justa medida. Siempre amo a Esteban. No sabía por qué. Pero era la verdad, era una realidad que le producía indignación. Era porque también sabía que él jamás lo lograría. Lo entendió cuando el repleto de entusiasmo fue candidato independiente al centro de estudiantes en la Facultad; lo hizo para parecer importante ante ella, para tomar puntos de valor ante ella. Las circunstancias lo arrastraron, ya no pudo devolverse ni renunciar, que era lo que quería hacer una vez que se vio metido en el tremendo paquete de discursos, explicaciones y agresiones físicas de los chavistas y de los piqueteros kirchneristas.

Sin embargo se sostuvo. Preparó, analizó y lanzó su programa:

Mejoras en la biblioteca, un sistema ecológico de reciclaje de basura y papel. Ayuda médica a las estudiantes madres solteras. Un programa de asistencia técnica de la Universidad de Guadalajara para estudiantes pobres.

Su rival , un conocido hijo de un narcotraficante del chavismo quien fue el ganador por más del 79% de los votos. Lanzó como programa de vender cerveza y drogas bajo cuerda en el club estudiantil   a toda hora, repartir anticonceptivos a las estudiantes, dos horas libres sin clases, aumento de la beca estudiantil que fuese válida en los prostíbulos y bares, limitar el accionar de la policía en cualquier estudiante detenido por violar la ley , poder fumar Crack dentro de los salones de clase. Limitar el número de horas de clase de laboratorio y los viernes en la tarde libres para todos,  aprobar automáticamente las materias con solo ir una vez al mes a la Universidad.

--La maldita costumbre de respetar el semáforo a las dos de la mañana--murmuró la mujer mientras secaba sus preciosas piernas, colocándose un gel aromático en su plano y firme vientre. Salió a su lujoso cuarto.

Ella sabía que era esa explosión de gastos. Eran simplemente pagos de luz, de condominios, alquileres vencidos y sus intereses, cuentas judiciales atrasadas. Era el grito que acompañaba el desquite de sentarse y comer en el mismo sitio que los triunfadores.

Al terminar de vestirse vio a Dave. El muy desgraciado. Ya su miembro había dejado de estar erecto y colgaba dormido al igual que su dueño, más que feliz.

Te alimenté bien-- pensó satisfecha la lujuriosa mujer recordando la bestial sesión de sexo unos momentos antes. Vio su IPhone. Leyó el mensaje.

---La cuenta no se ha movido en dos días-- leyó la mujer y frunció el entrecejo.

---Esteban ha regresado-- dijo para sí misma, recordando aquella época de estudiantes, en la fiesta de triunfo del otro candidato, donde ella tuvo que acompañarlo, pero debió complacer a un profesor unas dos horas antes , para disimular acompañó a su novio a la fiesta.

Llegaron en una moto que les prestó otro cliente habitual, el profesor de fisiculturismo, quien era conocido entre las alumnas como el destrozador. Se elegiría a la chica más sexy de la universidad. Ella sabía que ganaría por kilómetros de ventaja. También había ido apropiadamente vestida a tal fin

Por eso a medida que la fiesta fue in crescendo, el alcohol y las sustancias liberaron  los tabúes, las burlas veladas fueron creciendo, creciendo hasta convertirse en francamente hostiles, pues más de uno comenzó a decir cosas, a lanzar peticione...

Por eso a medida que la fiesta fue in crescendo, el alcohol y las sustancias liberaron  los tabúes, las burlas veladas fueron creciendo, creciendo hasta convertirse en francamente hostiles, pues más de uno comenzó a decir cosas, a lanzar peticiones, a hablar más de la cuenta, delante de un Esteban que simplemente se reía sin entender de quien o qué cosa estaban hablando..

Ella se vio obligada a partirle la cabeza con el casco a un abusador que la pretendía usarla, sin pagar, logrando que Esteban medio atisbo de una vez la mosquita muerta que tenía como acompañante.

Acto seguido, con velocidad tomó a Esteban de la mano para escapar; quien segundos antes  le explicaba a un grupo de idiotas de las bondades de una relación seria, cerrada, monógama, con sexo seguro.

Cuando huían en la moto que manejaba Esteban, fue la segunda vez que encendió en toda su magnitud, que Esteban nunca lo lograría; Fue verdad. No era un chiste. Esteban se detuvo en la luz roja del semáforo a los 2.35 minutos de la mañana, en una zona llena de malandros y asesinos...

Quiso dejarlo, pero no pudo. Insistió, lo siguió engañando hasta más no poder...

La mujer suspiró. Esa cuenta bancaria era una oportunidad que el muy idiota no sabía ver...

IV

Llegó disgustada a su imponente oficina. Ahora. En cada segundo, Esteban estaba fijado dentro de su cerebro. Es que a pesar de su incansable actividad. Quería estar con él. Solo una vez. Tener esa pasión. Después ejecutaría el plan prefijado. Era la única solución. Era la única forma de librarse de Esteban.. Suicidarlo.. Que fuera culpable y eliminar ese cordón umbilical que los unía. Sexo y Dinero. La peor combinación..

Esa mañana en su bufete recibió la visita de una señora distinguida, con un fuerte acento bogotano. Se presentó como la directiva de una corporación americana que manejaba miles y miles de millones de dólares, euros, yens, rials, dólares canadienses y australianos, bitcoins, etherum, lite coin, ETF, proshares ye inversiones de mucho riesgo..... Lamentaba mucho no haber hecho cita con anterioridad. Por eso compro 15 minutos de su atención, pagando en efectivo 759000 dólares... Apenas se sentó, La mujer colocó encima de su escritorio unas carpetas.

Tenían un dossier de todas las actividades ilegales del bufete y de ella misma . Pero en realidad lo que quería significar con eso, es que conocía perfectamente quién era la Doctora. También mostró su Juego. Entregarían su dossier a las autoridades norteamericanas, a la Interpol, a la Europol, y hasta posiblemente los de la DEA y de ultimo a la policía Japonesa ¿Por qué no?,.. La gente que la señora representaba tenían todas sus actividades, y se apalancan en un ligero error contable. Unos meses blanqueando capitales... Ahora quizás quisiera hablar con ella, por lo del blanqueo de capitales para el Cartel de los Narco Sobrinos, los directivos de la CGT y la Tercera Combatiente. Las relaciones con los dirigentes del Partido Demócrata, pues había confusión si acaso no eran los mismos del cártel del Mariachi del Mar y el Tren de Aragua... No había extradición. Eso era verdad. Ni siquiera querían detenerla. Pero se ensañaron donde dolía... Los millones de dólares, yuanes, rupias, yenes se irían por el fregadero. . Como todo. Le daban una salida. Una excelente salida... Hacían una oferta. Muy tentadora. Le estaban ofreciendo una magnífica cantidad de dinero en criptomonedas, inrastreables y trasladadas a través del internet ilegal. Después le permitirían la oportunidad de borrar el error, volver a su vida normal. Nadie tenía que salir dañado. Simplemente le pedían ser razonable. La mujer le dio dos opciones: Si o Si. No le pedía hacer algo más peligroso de lo que hubiese realizado antes. Además pagaría. El dinero era mucho.

Las dos mujeres hablaron largamente. Keyla estuvo de acuerdo.

Principalmente porque no le daban alternativas. También por que volvió a mirar las cifras. Mucho dinero.

----Cambio de planes—le dijo horas más tarde por teléfono a Dave —Esteban es ahora muy importante para nosotros. No puede darle ni gripe.. Tenemos que hablar urgentemente

V

Esteban llegó a su oficina. Ahora la vieja y destartalada oficina tenía sus mismos muebles, pero estaban impecables, brillantes, sus viejos artefactos relucientes, acompañando a otros de extrema tecnología





.



Esposa a La Carta.Fanfiction de Hannah Capítulo 9



Coromoto Torres la dueña del edificio lo esperaba. Esteban olvidó momentáneamente sus insultos, sus vejámenes, sus gritos delante de los demás inquilinos, sus órdenes de desalojo que el humildemente firmaba, luego suplicaba unas horas más y las emboscadas que siempre le hacía persiguiéndome por toda la escalera de incendios para cobrarle un dinero que nunca llegaba.

--Doctor Esteban-- dijo la mujer con respeto, saludándolo tímidamente con bastante distancia.

--Señora Coromoto-- saludó con indisimulado desaliento Esteban, presintiendo una tormenta, por quién sabe qué cosa.

Vio a Clarisse buscando auxilio, pero ella siguió inmersa en la computadora hipnotizada por Farm Ville y Candy Crush en el Facebook, y los ultimos bailes y brincos de las mente de pollo  en tik tok.

La mujer lo atajó, se explicó. En realidad quería preguntar si el doctor quería asesorar jurídicamente en las cuentas jurídicas del edificio. Esteban casi soltó una carcajada. De víctima a sicario.

Acepto con un gesto. ¡Qué ironía¡. Era su primer cliente, después que habló pestes y centellas de él públicamente durante meses.

Su viejo y ahora impecable archivo recibió la primera carpeta de un trabajo digno y honesto. Su primer cliente propio en años. La mujer en silencio le había extendido con vergüenza un cheque de adelanto.

Esteban lo tomó; era una ínfima minucia microscópica para la cuenta que aparecía a su nombre. No le dijo, qué ese era el primer cheque que el recibía en su vida por esfuerzo propio.

Abriría con ese cheque una verdadera cuenta propia... Al fin algo que no era falso. Se sintió pleno, útil y hombre por una vez en la vida.

VI

La Nissan Titan Turbo Diesel Eléctrica Doble cabina vino tinto, con puertas doradas se estacionó junto a los restos calcinado del Chevrolet Caprice que una vez fuese un reluciente 2035

El policía descendió. Vio el cuerpo calcinado junto al vehículo. No había más nadie en la bella y solitaria playa.

--Atención control-- dijo al micrófono en su hombro, viendo la escena y el paisaje circundante-- Aquí hay un 40-11.Aquí hay un 40-11.Si hay una pieza. Se ve que lo ametrallaron. Si un 34-40...

No. No hay violencia en la escena, salvo los impactos en el el 40-11 y el 34-40.No. El 34-40 no tiene impactos. ¿Falta una persona?. Repite. Se ve claramente que es un hombre... ¿Dices una mujer?...

VII

El hombre alto, recio, con barba de candado e indiscutible porte militar , caminaba por el centro de la ciudad, en medio de los buhoneros, asaltantes, ladrones, asesinos, prostitutas, mendigos, desempleados, , sicarios, vagos, kirchneristas, carteristas ,chavistas, policías, militares, hampones, estafadores, atracadores, malandros, secuestradores, pandilleros, actrices porno desempleadas, sádicos, vendedores de sustancias y dólares falsos, desvalijadores de autos, bailarinas mesoneras nudistas, junto uno que otro que se dirigía al trabajo en los ministerios, para vegetar durante algunas horas nada más, simulando que trabajaba.

El hombre se detuvo frente a un puesto de periódicos. Vio los titulares. Nada de nada. Las mismas noticias de siempre. El país que estaba en ruinas Y NO Producía ni para medio comer  quería tener guerra con Washington, Kiev, Jerusalem y hasta CON LOS ALIENS , Japón y Europa. El hombre casi soltó la carcajada.

Continúo caminando. Nuevamente se detuvo frente a la parada de autobuses. Camiones que una vez transportaron carga y ahora transportaban gente, quienes como animales que van a ser transportados al matadero; eran llevados en medio de humo, empujones y caídas desde los camiones sin barandas..

Del atestado y colapsado tráfico de camión llenos de gentes, carretas con mercancías, gente a pie, emergió el Mitsuoka Rogue turbo biodiesel eléctrico. Se introdujo en él. El vehículo se mimetizo en medio del desastre vehicular, desapareciendo en medio del caos citadino de lo que una vez fue una ciudad...

--¿Dave?. Ok. Un gusto de verdad... - saludó al chofer del vehículo.

VIII

Clarisse atendió el teléfono. Esteban cómodamente sentado con los pies encima del escritorio se mantenía viendo el infinito con los dedos cruzados... La joven escuchó y se dirigió a él.

--Dice que es un gran amigo tuyo que quiere conversar y te invita a almorzar.

--¿Su nombre?.

--El doctor Otaola.

--¿Qué será?'. ¿¡Tendrá un caso en contra mía¡?.—pensó Esteban asustado, interrogando con su mirada.

--No. Dice que simplemente estas en su agenda y nunca es tarde para conversar como buenos amigos y colegas que son. —repuso ella viéndolo, con el auricular sostenido con su mejilla

--Agradezco la invitación. En otra ocasión-- dijo Esteban viendo en la pantalla de su imaginación, las innumerable veces que Otaola lo dejó con la mano extendida delante de todo el mundo; cuando le hizo el pase del torero en las puertas de los restaurantes, no fuese que él le pidiere un café o dinero.

Clarisse lo derritió con la mirada,

mando unas disculpas nada convincente a propósito para colgar secamente el teléfono

 mando unas disculpas nada convincente a propósito para colgar secamente el teléfono.

--¿Por haces eso? Necesitas relacionarte. — dijo la muchacha protegida del acosador desde su escritorio, mientras veía la puerta por dónde huiría a la menor indicación de aproximación del hombre.

--Parece que la noticia del pago de mi deuda con la membrecía del colegio de abogados lleva una muy buena velocidad.

--Es tu mundo. Perteneces a él. —replicó ella, teniendo en su mente el objeto fijo, que la hacía sudar con escalofríos a media noche.

--No quiero sus comentarios cuando venga la policía y me meta preso.

--Igual lo van a hacer; pero hoy estás aquí. Sentado vegetando en tu oficina. Eso debería decirte algo—repuso finalmente la muchacha

Esteban fastidiado miró la pantalla de su computadora. Los torturadores estados de cuenta. Trato de bloquear la cuenta y no pudo. Había una cláusula antisecuestros que impedía retiros masivos en efectivo o cerrar las cuentas. Trato de eliminar la cuenta y no pudo. Había también una cláusula de tiempo mínimo que autorizaba al banco a abrirle un juicio penal por estafa si retiraba o eliminaba la cuenta antes de 5 años de antigüedad. Lo malo es que las cuentas se auto renovaban automáticamente cada 6 meses.

--La letra pequeña--- dijo viendo como sus 2.812.334.763 dólares y un retiro automático de nómina de 3.497.678 etherum

--¡Vaya que mis empleados ganan bien¡.

--Hoy llegaste caminando-- le dijo desde su computadora Clarisse.

--Vendí la camioneta. Toda la vida he caminado. Lo seguiré haciendo. El dinero lo deje en el orfelinato municipal. Además tú no la necesitas. Ya vi que te compraste un tesla s90.

--Estás deprimido. Debes tener cuidado con la tensión arterial. Esto no es tan malo. ¿Qué piensas hacer?—dijo ella luchando contra mirar la entrepierna del hombre, cerrando los ojos con un nervioso estremecimiento.

--Voy a dejar de comer hasta que ella me libere.

--¡Por dios¡-- dijo Clarisse con angustia viendo que por primera vez Esteban tenía algo parecido a la determinación.

--¡Por dios¡-- dijo Clarisse con angustia viendo que por primera vez Esteban tenía algo parecido a la determinación

--Llámala. Dile que estoy en huelga de hambre hasta que ella me de la libertad y me elimine de la cuenta.

--Con eso no logras nada. Igual has pasado hambre y la cuenta ya existía.

--Esta vez será total. Mi suicidio será una demostración palpable de mi inocencia. —afirmó dramáticamente Esteban

--¡Ay por favor¡. También eso. De paso le regalaste el dinero al alcalde...—exclamó la muchacha aburrida de tanta inmadurez; convencida que debía acostarse con él y eliminar tanta obsesión, así durase quince días convalecientes en el hospital.

IX

Tres días después Keyla exclamó una maldición, cuando recibió una llamada de un número desconocido.

--Insiste en hablar con usted—explico su asistente—Dice que usted sabe quién es.

--El niño que no quiere madurar--masculló la mujer saliéndose de su habitual auto control, cuando colgó el auricular.

En toda ecuación siempre había una pata floja, pero en la de Esteban toda la mesa estaba partida. La mujer miró la ventana panorámica que le daba la vista de la tranquila calle que llevaba a su imponente bufete. Decidió que tenía que manejar. Eso era un fastidio. Bajo silenciosamente a su amplio garaje y vio los coches. Algo discreto. Descartó el Jaguar, el Geely GE, el Cadillac, la Suv Ferrari y la Suv Aston martin  y él antiguo Le Barón. Sé decidió por el  sencillo  Luxgen  .

A los minutos ya esquivaba los laberínticos huecos de la autopista en dirección a la casa de Esteban

Lágrimas de rabia y amor surcaban su rostro, su Cuerpo temblaba de ansiedad sexual nada más de anticipar el placer de tener una violenta relación sexual con su ex marido. Ella había hecho todas las terapias para olvidar a Esteban. Estaba enamorada de el, lo necesitaba , lo anhelaba para tenerlo y después hacerle daño, verlo sufrir

Ella tenía una tóxica Dependencia emocional sexual con el, una Codependencia inversa, disfrutaba manejar y destruir la vida de Esteban como fuera,después salvarlo, tener sexo hasta la muerte y después dejarlo.. el siquiatra le dijo que eso era por los múltiples motivos; cuando era muy menor fue agredida por su padrastro y luego por un vecino, en ambos casos ella mostraba secuelas de querer más con complejos de culpa.

 Relación disfuncional: Su relación era ampliamente disfuncional. Esteban era genéticamente un fracasado y ella triunfadora a cualquier costo, unidos por una relación sadomasoquista nivel infinito..

Para condimentar todo su matrimonio definía una   Relación tóxica: ambos miembros de la pareja salían lastimados,llenos de frustración y rencor.

Recordar todo eso hacia llorar amargamente a Keyla Mila mientras manejaba,disfrutando intensamente la amargura de sus recuerdos.ella sufría de Celos excesivos y posesividad: siempre  controlaba a Esteban  limitando su libertad y amistades. Falta de límites: nunca conoció  límites claros entre las necesidades individuales de Esteban  ,ni las de ambos en la vida de pareja. Manipulación emocional: ella usaba toda clase de tácticas emocionales para controlar a la otra. Y la Baja autoestima de Esteban era el caldo de cultivo para todas sus crueldades: por último ella sufría de . Miedo al abandono: La dependencia emocional con Esteban y la ausencia de el en dos años alimento el miedo a perderlo.

--- En lo que salga de esto, lo mató y después yo-- afirmó,escuchando a Billy Elishe.



X

Mientras Keyla esquivaba un Ural 6463 6x4, que casi la sacó del canal rápido; un antiguo Boeing 747-400 se detuvo en la pista 5 del Aeropuerto Catanare. Descendieron de ella los pasajeros casi catatónicos por el largo viaje. Varios de ellos abordaron unas Ford Expedición 4x4 Turbo Diesel eléctricas con placas de la cancillería.

Los hombres viajaron en silencio durante unos 48 minutos en la autopista de la Vieja Guaira -Nueva Guarenas, contemplando el borde del mar y la montaña inmediata a ellos.

Llegaron a Nueva Guarenas, horas después tomaban café en una discreta mansión en las afueras de la ciudad.

Igualmente en ese momento en otro extremo de la ciudad, en un centro comercial, en el sector de la feria de la comida, en la sección de la comida cantonesa, la señora distinguida de acento bogotano terminaba de comer; la mujer limpió sus bellos labios con una servilleta. La verdad era un excelente tema tener un buen metabolismo y poder comer de todo.

La mujer sonrió a su compañero de mesa. De verdad era un hombre sexy, muy atractivo.ella sabía que ese hombre había entregado su corazón hacía años a una dueña muy poderosa. La mujer suspiro.

Habían comido en silencio por más de 45 minutos.

--Si vieras quién vino. Se ve que les dolió.

--¡Claro que les dolió¡-- le dijo finalmente el hombre  ,saliendo de su norteamericano mutismo. Tomó un largo sorbo de Coca Cola Light.

--Era cierto. Ni un comentario.. Pero seguro el grito al todopoderoso se oyó en la luna. —continuó el hombre, dirigiéndose a la mujer en Ingles.

La mujer esbozó una sonrisa.

Terminó de levantarse, sin despedirse con un sinuoso y elegante caminar se alejó. Por un rato vio vidrieras. Era inevitable, dejaría de ser mujer si no lo hiciera; pero la realidad la llevó a irse para concentrarse en sus asuntos

XI

Keyla terminó de escuchar New York, New York de Alicia Keys. Diestramente Estacionó el Luxgen  en la hilera de destartalados autos del vecindario.

Cruzó ágilmente la calle. El mismo pequeño, viejo y ruinoso edificio donde Estaba vivía junto con los que no lo habían logrado; igual a los que como él no se habían arriesgado y perdieron.

Nunca imaginó que tres años después de su divorcio, por culpa de ella misma tendría que subir por las sucias escaleras, adivinó antes de entrar que el ascensor seguía dañado como en ese entonces. Exactamente al calco como en la derruida oficina de Esteban...una ola de anticipado placer la envolvió,sintiendo el acelerar de su corazón y su vibrante llamada desde su sexo.

Esteban estaba bajo la atenta mirada de Clarisse, 

quien había llegado temprano al apartamento a tratar de convencer al niño  que se comportara como un adolescente

 quien había llegado temprano al apartamento a tratar de convencer al niño que se comportara como un adolescente.

Ambos vieron la puerta abrirse por el giro de la cerradura. El aroma de Azzaro la precedió.

Keyla entró mirando al hombre tirado en el sofá.

Clarisse huyó inmediatamente, envuelta en el más puro terror; por la misma puerta abierta; ante el chasquido de los dedos de la otra, quien ni la miro.

--¿Cómo es que entras cada vez que te da la gana a mi casa? He cambiado la cerradura-- dijo Esteban en medio del asombro, fascinado de ver a la perfecta mujer, que una vez fue suya.

Keyla tiró los zapatos. Sin contestar se montó encima de él. Apoyándose en sus monumentales caderas, acercó su preciosa cara a la del asustado hombre,mientras con su mano extrujaba  su pene a través del pantalón.

--Lo primero es lo primero. Te fui infiel, sigo siendo infiel y te seré infiel. Pero tu no. Eres mío y punto-- le dijo derritiéndolo con la mirada.

--Oye. ¿Qué te pasa?-- le dijo el hombre con la voz quebrada.--. ¿Quién tú crees que eres? .Estas fuera de mi vida por tu propia decisión.

--Pues déjame decirte que por primera vez eres útil en algo y no lo vas a malograr. No estoy fuera de tu vida. Yo soy tu vida. Respiras, comes, duermes gracias a mí. Así fue, lo es y será siempre. Metete eso en la cabeza.Pedazo de pobre hombre 

--No quiero ser participe en tu sucio mundo. —dijo el hombre hipnotizado por ese precioso rostro, tan cerca de él.

--No quiero ser participe en tu sucio mundo-- remedó la mujer con voz de bobo, dándole golpes con su dedo en el medio de la frente-- Aterriza gafo. Eres abogado. ¿Has visto policías cerca o visitándote?¿Alguien te ha pedido cuentas de tus ridículos gastos? ¿La niñita esa cuca hedionda quiere que produzcas por ti mismo? Pues déjame decirte que se va a morir esperando. Comes y comerás gracias a mí, inútil.

--Ya tengo mi primer cliente-- ripostó Esteban asustado ante la pequeña, diminuta y perfecta mujer, quien era sencillamente adorable.

A ver-- dijo la mujer sacando una compota y una cucharilla de plástico de su magnífica cartera de marca francesa.

--No te atrevas. Respeta mi vida. Ahora soy feliz. —la amenazó falsamente el hombre, vencido, a punto de botar la saliva.

--No voy a perder tiempo. Cuando alguien te invite a almorzar acéptalo. Que no eres dios. Eres un pobre fracasado, muerto de hambre -- le dijo abriéndole brutalmente la boca, al apretarle las mejillas. Lanzó el frasco casi completo en la boca abierta del hombre, después con las dos manos le sostuvo la boca cerrada.

Esteban trató de Resistir. Se debilitaba, se derretía, cada instante ante la presencia de su mujer.

--Listo. Terminó el ayuno. Como castigo no te voy a dar hoy el triángulo que te enloquece.Para que sufras y yo sufra por ti-- dijo satisfecha Keyla con una triunfante sonrisa,luego cambio su rostro y se besaron lujuriosa mente,apasionadamente,por último,con un sobrehumano esfuerzo ella fue incorporándose del  sofá. Disponiéndose a irse, le dijo a manera de despedida.

--Cuando creía que te amaba, quise tener un hijo de ti. Pero ni siquiera lo lograste, tú, y tu semilla pobre, floja,débil,mediocre, ,igual a ti; con la mente llena de pajaritos, viviendo al lado del castillo de Blanca Nieves. Ahora con una sola vez que estuvimos juntos me preñaste. ¡Maldito seas Esteban¡, que me preñaste. Nunca te lo voy a perdonar. No me estaba cuidando. Quería embarazarme del hombre con quien convivo. Pero tú fuiste el que Me embarazaste. Maldito. Maldito seas cada segundo de tu vida.- Dijo la mujer saliendo descalza y dando un portazo, mientras dos inmensas lágrimas rodaron por sus mejillas.




Esteban quedó en estado de Shock. La imagen de Keyla llorando, diciéndole con el rostro completamente bañado en las lágrimas de odio, incontenibles, resbalando por su rostro: "No me estaba cuidando. Quería embarazarme del hombre con quien convivo. Me embarazaste maldito. Maldito seas".

Después del atronador portazo, Esteban sintió un dolor inmenso en su corazón. Nunca vio una cara con tanto odio y amor al mismo tiempo. La revelación de las infidelidades de ella fue un escupitajo a su fiel y fuerte amor. Lo vivió y sufrió mucho. Ahora estaba ante un nuevo dolor, producto del desprecio de ella.

Se levantó del sofá viendo a las gigantescas cucarachas pasar, tal como el tamaño de camiones Kamaz 6x4 a su lado. Era una bacteria entre las cucarachas.

Sabía que ella no abortaría. No lo haría. Sería el vínculo para atormentarlo toda la vida.

Vio la escena en el holograma de su imaginación: "Estúpido, ni siquiera puedes colaborar con un pote de leche.... Idiota, anda y cuida el niño en la casa, de paso límpiame y hazme el café de la mañana; pues estoy en una fiesta con mi nuevo marido, mi bella amante, mi novio, mi amigo con derechos y una chica que estoy conquistando".

El hombre gritó de miedo y angustia que casi lo enloqueció, tratando inútilmente de borrar con su mano la espantosa escena que hizo su imaginación.

¡ I

Esto es una pesadilla. No sé por qué me involucre--- se quejó la muchacha.

No sé por qué me involucre--- se quejó la muchacha

--Ya he escuchado esa oración antes. Tiene 46 letras-- contestó derrotado el hombre.

Clarisse le dio un puñetazo de alerta en la mesa.

--¡Maldita sea!. Sigues enamorado de ella. De verdad no sé qué hago aquí.

—Me grito que la embarace. —dijo Esteban a punto de llorar

--Mentiras. ¡Por dios¡.¿Cómo puedes creerle a esa tóxica bipolar ? Es parte de su engaño. Si llegase a ser cierto, Ese es de otro.

El hombre guardó silencio. Sintió que tenía que acostarse urgentemente con Clarisse. Así que sin más preámbulos se le acercó y comenzó a besarla. A besarla y besarla, con besos de hambre de verdad. Ella se resistía inútilmente dándole golpes y tratando de quitar su boca.

Sintió crecer su animal. Inevitablemente, Clarisse comenzó a tocar compulsivamente el bastón. Ahora no se detendría. Lo complació, restregando su hambriento cuerpo contra el suyo. Danzó lentamente mientras se quitaba la ropa. Luego, con solo sus zapatos de tacón alto, se recostó sensualmente en la punta de la mesa del comedor, abriendo lentamente las piernas, enseñando su pequeña y juvenil fruta, viendo a través de sus lentes con sus ojos muy abiertos y asustados como él se dirigía hacia ella.

Clarisse fue muy valiente, hambrienta y apasionada. Se lo tragó todo, tenía un movimiento de bailarina de danzas Árabes que dejó exhausto a Esteban.

Ella se mantuvo llorando durante todo el acto. No de dolor, sino de placer , aparte de saber y entender que estaba haciendo el amor con un pobre diablo caricatura de hombre, que estaba completa e irremediablemente enamorado de otra. No había futuro para ambos. Los dos lo sabían. Por eso hicieron el amor desaforadamente. La fuerte tensión sexual que siempre los atacó no quedaría satisfecha por esta vez. Eso también lo sabían. Esteban al finalizar la llevó delicadamente a la cama, ya que la muchacha no se podía sostener en pie, después de la brutal acometida. Descansaron un rato, pero en la segunda vez ya no tendría tanto cuidado y horadará el otro placentero orificio, que tan apetitoso se veía.

Al rato un largo y fuerte quejido retumbo en todo el edificio.

I I

El Azarakhsh F- 5 

Volaba a más de 10

 Volaba a más de 10.000 pies de altura encima de la inmensa selva. El viejo avión daba infinitos círculos. Abajo una media docena de Huey y Z-9W estaban estacionados en el extremo de un improvisado campo, y unos 8 contener tenían en su interior; equipos de alta tecnología con técnicos especializados febrilmente trabajando sin descanso.

El avión había sido modificado en Teheran, podía tranquilamente volar durante un buen rato a 976 kilómetros por hora sin peligro para su estructura... Las autoridades locales buscaban por la selva, no se sabía a quién: varios grupos de garimpeiros y mineros habían sido masacrados para evitar contratiempos y comentarios dudosos.

III

El hombre estaba desnudo. Era imponente en su estructura. La mujer también estaba desnuda.

La mujer también estaba desnuda

 Era rotunda sin ser gruesa. Monumental, resplandeciente en su nívea tez, bellísima con esos inmensos ojos verdes, que iluminaban todo lo que miraba

Una magnífica melena negra era su única vestimenta, tapaban sus inmensos y erguidos senos.

El hombre apartó el pelo, bajo, hasta los inmensos senos. Los besos con deleite y hambre insatisfecha... Ella los sostuvo ofreciéndole el divino néctar, lanzando la cabeza hacia atrás con un ronroneo de placer.

Nuestra primera vez en Moscú ha sido el candado de la prisión en que me tienes-- dijo el hombre con voz grave de tanto deseo. Besó hambrientamente los preciosos labios, fácilmente la levantó y él metió la punta de su hambrienta  lanza. La mujer abrió desmesuradamente la boca, incapaz de lanzar un gemido, pues quedó sin aire ante el inmenso MIM-104-Patriot que apenas penetraba, dejándola con los ojos en blanco.

El coronel vio que los odontólogos iraníes eran muy buenos, pues contempló todas las refacciones de muelas que se habían hecho en ella.

Sin embargo, ya ese era un camino horadado por él, la mujer lo recibió completamente. Copularon salvajemente como animales insatisfechos.

Cuando ambos quedaron moribundos y derrotados, la mujer murmuró muerta de placer.

—Estamos en guerra-- dijo la mujer  con una sensual sonrisa .

—Vamos a combatir-- dijo el coronel sintiendo un nuevo calor.

Por eso el coronel John Rice Foster del décimo de caballería blindada, reasignado a la inteligencia militar, en la sección de tecnología atómica en países emergentes y enemigos. Graduado en ingeniería nuclear en el MIT, con post grados de intercambio en la universidad y el politécnico de Moscú, sintió enarbolar la bandera nuevamente. La Doctora muerta de hambre atacó con su preciosa boca el animal, hasta vencerlo.

Era un combate viejo. Ellos se habían enamorado más allá de la razón. Ahora tratarían de culminar el escape a la libertad y a la igualdad de la mujer como ente productivo y social. A ella no le importaba su fortuna. Caminar y decidir por ella misma era su más gran anhelo. Si en el camino era inundada y agredida

Por semejante portaaviones. Pues qué más podía pedir. Ahora trataría de llegar a Usa, casarse, entregar las pruebas del peligroso programa nano neutrónico nuclear de Teherán.

Al terminar ella, con la boca llena del caudaloso río de semilla, le dijo.

—Te amo John Rice. De verdad no sabes cuánto te amo. —dijo la mujer satisfecha.

—Y yo a ti, princesa de Persia-- dijo el hombre derrotado por esa belleza exótica y oriental.

Al rato le dijo.

—Vinieron varios de ellos a buscarte. Están moviendo cielo y tierra en colaboración con los de aquí. Afortunadamente, los locales son incapaces de conseguir un huevo en un supermercado. Pero no puedo dejar que me vean. Todo se malograría.

—Entiendo que ya está en marcha una tapadera. —susurro ella en medio de la oscuridad del cuarto.

—Muy buena. —repuso el hombre.

Al rato le explicó.

—No debes tener remordimientos. No era un simple chofer....




Esposa a La Carta. Cap 11 Fanfiction de Hannah.

Dos días después del vuelo del F-5, el teléfono sonó en la oficina. Esteban descansaba después de haber combatido brutalmente con Clarisse en la alfombra persa de la sala de la oficina.

La joven se duchaba en el pequeño baño de la misma, el no dudaba que antes de irse ella se apoyaría en el respaldar del sillón del escritorio y nuevamente, sin restricciones, ni interrupciones copularían salvajemente haciéndola llorar, al lanzar un estentóreo grito al alcanzar un mortal orgasmo, que irremediablemente la llevaría a querer más .

El timbre del teléfono sonó. Esteban tomó el auricular. Inmediatamente quedó tenso al oír la inconfundible voz al otro lado de la línea.

--Voy a ser buena contigo--dijo Keyla al otro lado del teléfono-- Sal inmediatamente de la casa. No te despidas de nadie. Enfrente, estacionado en la acera está i Le Barón. Tiene las llaves puestas. En la guantera hay un celular. Te llamaré ahí. Sal inmediatamente. Cuelga ya.

Esteban quedó paralizado oyendo el sonido de la línea al colgarse. Reaccionó instantes después. A toda se vistió como pudo,  a igual velocidad  descendió por las escaleras, saliendo violentamente  del edificio. Atolondradamente cruzó la calle sin ver. El frenazo del viejo Lancia Thema Diésel lo trajo a la realidad.

--Maldito maricón--gritó la mujer después del frenazo. Esteban no hizo caso, llegó al auto,por un instante quedó viendo el auto


; hasta en eso llegaba el desprecio de su ex mujer, le daba un auto para su nivel

; hasta en eso llegaba el desprecio de su ex mujer, le daba un auto para su nivel


Sin más, abrió la portezuela y se introdujo en él

 Sin más, abrió la portezuela y se introdujo en él. Las llaves estaban en su sitio. Lo encendió e inmediatamente abrió la guantera. El teléfono repicaba con un mensaje. Lo leyó.

--Arranca ya--leyó el hombre asustado a más no poder.

Salió rechinando frenos. Pero después de casi estrellarse contra un Tesla  de la policía. El hombre se aferró al volante. Respiró hondo y pensó en Clarisse, quien ajena a todo continuaba bañándose y de seguro preparándose para recibir más. Pero lo dominó su cobardía. Buscaría salvarse el primero. Clarisse después, si se podía.

. Encendió la radio. Música de Katy Perry y Martina Mcbride


. Noticias. Las mismas idioteces de siempre. Una ballena que se quiso suicidar. Un mono pintando en el zoológico. Angelina Jolie adoptando su hijo número 450.Un grupo de Westonzolanos asesinaron 25 personas en la mezzanina del Costanera y otro grupo de niños westonzolanos atracaron y golpearon a la gente en el Shopping El Palacio de Los Palacios

Keyla lo llamó nuevamente.

--Dirígete a los Andes. Debajo del asiento hay dinero.

--¿Qué pasa?.¿ Es verdad que estás embarazada de mí?.—

La llamada se cortó.

Eso es-- pensó el hombre. En la radio,. El extra le hizo estacionarse para oír mejor.

Escándalo de corrupción. Implicados Altos mandos militares. Senadores, Directores de Ministerio y como es lógico la empresa Grupo Industrial Múltiple de capital público.

El locutor leía un diccionario de delitos. El nombre de él lo repetían casi como en oración.

Esteban aceleró inmediatamente viendo hacia todos lados. Mientras más se adentraba en la carretera y cambiaba de emisora las noticias eran más contundentes. El escándalo subía más y más en ebullición. La policía tenía órdenes de arrestos para una banda de aproximadamente 70 personas, colaboradores directos e indirectos, nombres de cargos ministeriales, policías, políticos del oficialismo y la oposición.

La indignación poblacional era inmensa.

En una de las tantas estaciones de biodiesel, hidrógeno y gas licuado a orillas de los Andes, un motorizado se acercó, entregándole un fajo de 10.000 dólares, una llave, y un papel con una dirección.

Durante todo el trayecto marcaba una y otra vez el número desde donde Keyla lo llamo. Repicaba hasta el cansancio y siempre lo devolvían a un buzón de mensajes. Aparentemente ella entraba rápidamente en el mundo de sus recuerdos. El hombre suspiró. Había retrocedido miles de kilómetros.

Pobre y fugitivo gracias a ella.

V

Al filo de la media noche dos días y medio antes de la última llamada de Keyla, la prueba se había pospuesto temporalmente por las adversas condiciones atmosféricas. También porque la responsable principal del proyecto se esfumó como el humo del Caprice que la transportaba.

Luego del F-5 repostar en el aire; después de tantas dilaciones comenzó el conteo final. Había llegado un Científico sustituto. Ya la encontrarían. Ya le ajustaría cuentas como debía ser. No le creerían el cuento de los secuestradores israelíes. Por ahí habían visto al infiel que era su blasfemo amante. Un nazareno acostándose con el sagrado cuerpo de una musulmana... ¡Por las barbas del Ulema¡

En lo oscuro de la noche se oyó el lento sonido de un bimotor. Un viejo DC-3 Dakota.

Los jefes del experimento lo vieron llegar lentamente desde sus lentes infrarrojos y por la inmensa señal que daba en el radar Los hombres sonrieron.

El avión lanzó la gigantesca caja sostenida por cuatro paracaídas. El DC-3 inclinó su ala en saludo consciente que era visto y atentamente vigilado desde abajo

--Loado sea el señor-- dijo un hombre calvo gordo y con abundante barba viendo caer en la oscuridad el inmenso paquete. Por fin llegaba el contenedor que traía los instrumentos electrónicos de conteo y sincronización con el satélite espía.

Luego una línea azul pareció partir en dos la caja.

El piloto del Azarakhsh f-5 elevó violentamente el avión al ver subir debajo el hongo blanco, azul y anaranjado. Por instinto vio a su izquierda y vio subiendo la luz blanca directa a él.

Tengo que eyectarme – pensó angustiado, maniobrando rápidamente -- eso debe ser un Rafale israelí. Pero ¿De dónde viene? ¡Que los confunda el profeta¡

Efectivamente acertó.

Un Rafale lanzado desde 8 kilómetros adentro de la selva, lo envío solidariamente a acompañar a todos los científicos, empleados, técnicos y guardias nativos lame botas que abajo se encontraban.

Horas después a unos 600 kilómetros de ahí, en plena selva amazónica  el DC-3 tranquilamente descendió y los pilotos israelíes descendieron de él conversando alegremente sobre la fiesta del Yom Kippur que pronto se efectuaría en la comunidad judía del Amazonas . Fue muy efectivo el "cegado electrónico" realizado por los de Washington .

Rezarían dando gracias por ello.








Al filo de la media noche dos días y medio después de la última llamada de Keyla. Esteban llegó a un chalet Loft junto a una solitaria estación de servicio y restaurant de carreteras


Estaba más que harto de manejar

. Estaba más que harto de manejar. De oír noticias terribles. Keyla o Mila una vez más se lo hizo, lo perseguían quién sabe cuántas policías y cuerpos de inteligencia tanto nacionales como internacionales. Una sola pregunta. La que siempre se hizo. ¿Por qué?. ¿Por qué lo hundía y salvaba?

Esteban creía que hasta los boys scout lo acosaban en cada esquina. Lo absurdo era que la causante de sus desgracias era quien le proporcionaba la huida. El hombre por un instante se preocupó por Clarisse, pero su infantil Inmadurez lo hizo despreocuparse de ella, tomar un largo y baño caliente para luego disponerse a dormir... No quería pensar. Quería rezar.

Arribó a la dirección que le había indicado Keyla. Un apartado Chalet en las altas y solitarias laderas de los Páramos.

La puerta del cuarto abrió, para dejar entrar a Keyla vestida únicamente con sus lentes. En silencio le puso unas esposas, después comenzó a besarlo, Lo beso todo, todo su cuerpo, tal como la reina de las pornostar, lamió largamente y diestramente su miembro.

Hicieron el amor lentamente, muy despacio, eternamente. Venciéndose y odiándose, luchando por no llegar. Hasta que la final exhaustos llegaron juntos.

Luego ella lo besó con los ojos muy abiertos y finalmente le dijo

---Solo te he amado a ti. Me duele saber que seguiré haciéndolo por más que te odie y me lo niegue. Te tuve y no pude ser feliz. Soy inconforme, ambiciosa e inestable. De verdad entiendo que no te merezco. Hoy si estoy ovulando a todo dar. Te mentí la otra noche para hacerte sufrir. Pero hoy si estoy segura que me embarazaste. Para que no haya dudas dormiré junto ti y antes de irme te violare otra vez. Sé cómo encender tu objeto. Además. Digamos que ésta es la Luna de Miel que tu no me pudiste dar --Dijo la mujer abrazándolo fuertemente--- Eres mío, me perteneces, te odio porque te adoro y Nunca podré ser feliz con ningún hombre, y tampoco contigo. Cuando me harté de sufrir,de amar,de odiarte, te mataré y acabaré conmigo

Hicieron el amor una vez más...y otra, y una que ambos entendieron sería la última...la de dos enamorados víctimas de sí mismos

--Te amo demasiado Esteban. Nada podrá cambiar eso-- dijo ella como una niña acurrucándose y durmiendo ambos abrazados. —Así me lo niegue. Así viva con otro. Así no te vea más nunca. Has sido y eres el hombre de mi vida.También lamento que tengas que pasar por esto. Es parte de un juego que no conoces. Algún día todo lo sabras







La explosión en medio de la selva no fue conocida por nadie.


La fuga de la científica de Teherán no fue comentada, ni conocida por los periódicos, por la sencilla razón que nadie supo de su Huida y  llegada.

El escándalo del Grupo Industrial Múltiple sacudió al gobierno en su totalidad. La policía buscó afanosamente a seres concretos. Detuvo a muchos, se incautaron abundantes inmuebles.

Muchos culpables fueron declarados inocentes y viceversa. La vigilancia en aeropuertos y puertos fue extrema en la búsqueda de los implicados. El público quedó fascinado con el misterioso jefe del complot. Un eficiente delincuente que vivía en una pulcra pobreza. Unas muy lejanas referencias a una engañada ex-esposa que tenía más de 10 años sin saber de él; una inocente pasante administrativa que no tenía la más mínima idea de lo que había sucedido en sus propias narices. Les robó el corazón a todos cuando lloraba a moco tendido en los tribunales. Rápidamente salió absuelta de toda culpa. Muchos cabos sueltos. Muchísimos millones de bitcoin perdidos...

A los días un silencioso Maeve electrico

aterrizaba en un pequeño aeropuerto privado en Carolina del Norte.

Un inmenso y atractivo hombre , ya sin la barba de candado, con un abrigo del ejército bajaba, era saludado en firmes por dos infantes de marina al pie del avión.

Detrás de él, en silencio una mujer con un abrigo y un velo islámico descendió detrás.

Luego ambos se introdujeron en una antigua GMC YUKON Biturbo Diesel Eléctrica de color azul oscuro partiendo de inmediato de ahí con rumbo desconocido...

I

Meses después, en Pamplona, en una humilde y silenciosa casa, de una empedrada calle, Esteban sale religiosamente cada tarde a las cinco y media más o menos, antes que caiga la neblina, y el frío se torne atormentador. Entra en un restaurante típico, come frugalmente. Luego entra nuevamente a la pensión y no se le ve más....

II

Las primerizas siempre se adelantan. Dave ahora se llama Pierre, le ha crecido el bigote y también usa barba de candado y su pelo ahora es más oscuro. También ha engordado algo. Nerviosamente camina por los pasillos.

Una enfermera de rasgos orientales y tez morena se le acerca. Era obvio. Estaban en Bangkok en una exclusiva maternidad.

La mujer le hizo señas. El con rápidos pasos la siguió.

Entró al salón y filmó toda la escena. El varón salió primero y unos minutos después salió la hembra. La madre feliz y agotada sonrió al hombre, quien lloró de alegría.

La siguió febrilmente hasta el cuarto de recuperación. Ni por un minuto quería abandonarla. Clarisse estaba feliz y agotada.

--Todo bien mi vida-- dijo el besándola tiernamente en los labios-- ya los traen.

--¿Son bellos como tú?.

--Sí. Ambos. Tanto la hembra como el varón. —dijo el hombre, haciéndole el gesto que descansara.

--Tú también fuiste muy valiente. Generalmente los hombres se desmayan al ver salir a sus hijos-- dijo ella esbozando otra cansada sonrisa.

--No me lo perdería. Los filme. — explico feliz el hombre.

Te amo-- dijo ella viéndolo directamente con ternura.

Más yo.

minutos antes había vivido la misma escena escena

--Señor-- apremio la enfermera.

Dave o Pierre salió corriendo por el pasillo y entró al quirófano.

Keyla estaba en pleno proceso de parto.

--Aquí estoy mi vida- le dijo tomándole la mano, mientras le ponían el gorro, el delantal y el tapa boca.

--Eso Es. Respira. Respira. Puja. Ahí viene. Ahí viene-- animaba Dave al ver que Keyla parecía no lograrlo. Los 36 años estaban pasando factura a la primeriza.

Primero nació la hembra de Keyla . Unos diez minutos después el varón de Clarisse.

Horas después las dos mujeres descansaban en el salón VIP de la clínica con sus hijos y el orgulloso y feliz padre.

--¿Todo bien?-- Preguntaron casi al unísono las mujeres.

--Sí. Ya los revisaron, les hicieron una prueba de ADN y guardaron los cordones umbilicales.

¿ Verdad?. Con todo lo que hemos ingerido-- se preocupó por un instante Keyla.

--La naturaleza es sabia. Están perfectos. El ADN revela también una fuerte consistencia y son 100% míos.-- dijo el hombre riendo feliz. —apenas estén listas quiero más niños

--Sobre mi cadáver. El hecho que no seas un idiota estúpido woke millenium imbecil cría gatos no quiere decir que nos vas a embarazar cada 10 meses-- volvieron a decir sincronizadas, asustadas y riendo las dos mujeres.

III

Meses después. Esteban estaba estrenando una chaqueta de cuero, sentado en una de las plazas de la Avda. Providencia.

Veía la caída del sol, el otoño avanzaba rápidamente. Estaba solo, sin amigos, ni ganas de tenerlos.

Vio venir a la mujer. Era una distinguida y elegante señora de unos cuarenta años .

La mujer se sentó al lado del hombre. No la conocía. Por unos instantes guardo silencio y repentinamente le dijo.

--Debería revisar su Twitter y su Facebook-- dijo con un suave acento bogotano. Obvio. Eran las redes sociales usadas mayoritariamente por los adultos y no por los mierdocefalos generación cristal.

--No tengo ni uno ni otro--dijo completamente a la defensiva, levantándose inmediatamente de la silla, para marcharse. Comenzando a caminar rápidamente con las manos dentro de la chaqueta.

--Si tiene -- insistió la mujer luego de alcanzarlo. Acto seguido le entregó un papel.

--Esta es su dirección electrónica, la clave usted la conoce. Por favor revíselo que tiene muchos mensajes importantes para usted. Ella le manda a decir que nunca dejara de amarlo.

El hombre se detuvo como alcanzado por un rayo, para ver a la mujer introducirse en una NIO ES8, partiendo rápidamente del sitio.

El hombre reviso su HTC Samsung. Nuevamente los estados de cuenta se desplegaron delante de él.

Varias cartas con un corazón de membrete. Una de ellas le Decía

A pesar de ser un imbécil e idiota, cada céntimo de lo que ahí está te lo ganaste. No te lo explicare y no te enteraras. Pero fuiste muy importante para distraer la atención de una operación. Lo único que debes saber e importarte es que te amo, que algún día volveré a buscarte y serás mío nuevamente. Es nuestro inevitable destino. Mila

Ese día en el otro lado del mundo en una iluminada habitación de una lujosa mansión en Ho Chi Ming City; Clarisse y Keyla completamente desnudas hacían el amor lujuriosamente...

Dave entró igualmente desnudo y excitado.

--Somos vírgenes. Nos reconstruimos todo-- anunció Keyla viéndolo vorazmente.

--Vamos a celebrar. Todo está en ETF y Proshares de la India, Taiwán y Singapur- dijo Dave poniendo su pene en la hambrienta boca de Clarisse, mientras convulsionaba por el succionador ataque de la experta mujer apenas pudo decir--- La operación fue perfecta. Tenemos la mayor ganancia por la operación de cobertura y distracción más eficiente de los últimos años.

El hombre sucumbió, casi agonizando le dijo a Keyla.

--Todavía tengo fuerzas para revolcarte. Voy primero contigo,-- dijo mientras Clarisse continuaba masturbándose violentamente...

IV

La doctora de Teheran terminaba de amamantar a su hija. Sé había adaptado a las Costumbres del país. Eso si, le fascinaba ser esposa, y aunque era amante de gatos y perros, ser madre la llenaba y la hacia sentir plenamente ser mujer. Sin pena estaba bajo una sombrilla en una calurosa playa en Florida.

--¿Cuánto costó?—preguntó al padre de su hija

Unos 184.000.000 de dólares en Etherum total-- dijo el gigantesco hombre , contemplando con ternura a su bebe.

--¿Tanto vale mi cerebro? --Se asombró ella.

--Con la seguridad, tranquilidad y libertad de mi país. Pudimos eliminar una bomba neutrónica de bolsillo contra nosotros y rescatarte a ti. Ese dinero es mucho menos gasto, lo importante Es tener los planes del proyecto. Siempre supe que cambiarías mi destino cuando te conocí en Moscú.

--¿Y nuestro amor?

--Nuestro amor -- le dijo el hombre, dándole un tierno beso a la bebe y después a ella-- no tiene precio.

Ella contempló a los jóvenes que despreocupadamente tomaban sol en la playa.

Gracias a una ejecutiva corrupta, un tonto de capirote, que nunca la conocerían, se armó una operación pantalla que le permitió salir junto a su enamorado por el medio del aeropuerto, a plena luz del día. Buscaban a otros. No a ellos. Por segunda vez, su gobierno eran víctimas de Un Algo, esta vez a la latinoamericana, pero menos peligroso y más truculento. El santísimo era bendito, justo y misericordioso...

V

Esteban caminaba por la alameda. Vio el concesionario Tesla. El sedán blanco era bello y grande.

Se introdujo en el lujoso concesionario en automático, como atraído por el polen

¿Le gusta? -- preguntó la vendedora con inicial desconfianza, pues el hombre no tenía pinta ni para comprar una escoba.

¿Cuánto de contado? --apremió Esteban, viendo el inmenso sedan.

45.720.000 pesos-- dijo la vendedora sin terminar de convencerse.

--Pues me lo llevo. Es mío—dijo Esteban mirando fascinado la tapicería

¿En transferencia via WhatsApp conformables?—preguntó la mujer viendo con la misma desconfianza inicial al hombre sin pinta de nada. .

--En transacción vía Internet- le dijo agresivamente el hombre—puede verificar, pues quiero el auto ya. Quiero es este-- dijo Esteban sentándose en cualquier silla y cruzando las piernas con malcriadez. Sería un monigote, pero con un auto tesla

Momentos después puso su clave en el Iphone para hacer la conformación. Escribió con cuidado su clave dada por Keyla o Mila, para no equivocarse.

IDIOTA--tecleó.

Ya todo lo había entendido. Una tarde, mientras veía a los novios y novias en el parque, En un soplido de viento comprendió que Clarisse siempre estuvo bajo las órdenes de Keyla. Era evidente que la había enviado con la intención de matarlo o hundirlo en la cárcel; algo cambió en sus planes, que solo se limitaron a engañarlo. Se rieron a todo dar al manejarlo como una marioneta, se burlaron a más no poder en todo momento de él, para de alguna forma tener algún beneficioso resultado, por el que le pagaban estas limosnas. Ellas y el eran unos enfermos que siempre se necesitarían, se buscarían, se encontrarían y nuevamente lo engañarían.

Se introdujo en el auto electrico

Soy un idiota--- dijo acelerando el motor,-- pero con auto, sí señor. Con auto.

--Sí señor. Con auto. Auto nuevo—repitió cruzando la esquina, entendiendo que en cualquier momento entraría por su puerta Keyla, Clarisse o ambas para engañarlo nuevamente.

VI

Dos años después...

Para demostrar que eran buenas madres hacían la masa para una torta de chocolate. Se habían aplicado, y la ayuda de la batidora eléctrica era eficaz.

Ella tomó el rodillo amasador...Por un instante quedó en silencio.

--Pronto...- le dijo la otra, entendiéndola.

--Es que casi no puedo esperar...

--El nunca sabrá que cambiamos los resultados del ADN.

--La clínica fue muy discreta. El otro tampoco debe saberlo

--Es por qué el varón se delata...Igual a su padre.

--Ojala sea en eso nada más....

Ambas se besaron. Irían juntas.

####

FIN













Enamorado de Sofia.Libro II.año 2026

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