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domingo, 1 de junio de 2025

El Corazon de Jade. Libro II




Novelas Por Capitulos


Meses después::

Y en una linea de tiempo.....algo torcida...


: La Fiesta que Desató el Caos






El salón de eventos del Hotel Bund Celestial brillaba como si alguien hubiera derramado un bote de purpurina sobre la élite tecnológica de Shanghái. Ejecutivos con trajes que costaban más que el alquiler anual de Li Wei conversaban animadamente, sosteniendo copas de champán que probablemente costaban más que su apartamento

"Recuérdame por qué estamos aquí", susurró Li Wei a Mei Ling mientras intentaba no derramar su bebida sobre un hombre que, estaba bastante seguro, era el tercer más rico de China.

Mei Lin, enfundada en un sexy vestido 


que hacía que pareciera simultáneamente una modelo de alta costura y alguien capaz de asesinar con un palillo, escaneaba la habitación con la precisión de un dron militar

 que hacía que pareciera simultáneamente una modelo de alta costura y alguien capaz de asesinar con un palillo, escaneaba la habitación con la precisión de un dron militar.

"Estamos aquí porque necesitamos entender qué ha cambiado en esta línea temporal", respondió en voz baja. "Y porque tu jefe espera que socialices con potenciales inversores."

"¿Cómo se supone que voy a socializar? ¡Ni siquiera sé qué hago en esta empresa!" Li Wei sintió que el pánico se apoderaba de él. Adicional que más temprano que tarde tenía que encontrar el valor de decirle que estaba estaba enloquecidamente,apasionadamente,desesperadamente enamorado de ella

--- La última vez que intenté hablar de tecnología, confundí Bitcoin con un Tamagotchi."

Mei Ling lo miró con una mezcla de exasperación y algo que podría haber sido afecto, si uno entornaba los ojos y usaba mucha imaginación.

"Solo sonríe, asiente, y si alguien te hace una pregunta técnica, tose y di que necesitas ir al baño."

"Esa es literalmente mi estrategia para todo en la vida", murmuró Li Wei.

En ese momento, el Sr. Zhang, CEO de Zhang Enterprises y hombre cuyo ceño fruncido había provocado la caída de varias startups, se acercó a ellos.

"¡Li Wei! El hombre del momento", exclamó con una sonrisa que no llegaba a sus ojos. "Todos están ansiosos por conocer al genio detrás de nuestro nuevo proyecto de inteligencia artificial."

Li Wei sintió que su alma abandonaba su cuerpo. ¿Inteligencia artificial? ¿Él? La única inteligencia artificial que conocía era el asistente de su teléfono, al que regularmente confundía pidiéndole que le recordara comprar "calcetines con sabor a fresa".

"Sr. Zhang, es un honor estar aquí", logró articular, mientras Mei Ling le clavaba discretamente las uñas en el brazo, su forma sutil de decirle "no la cagues".

"He invitado a algunos inversores internacionales especialmente para conocerte", continuó Zhang. "Incluida Yoo Mina, la actriz coreana. Aparentemente es una entusiasta de la tecnología cuando no está filmando esos dramas históricos que tanto le gustan a mi esposa."

Li Wei asintió como si supiera exactamente quién era Yoo Mina, aunque en realidad estaba tratando de recordar si alguna vez había visto un drama coreano que no involucrara a alguien siendo poseído por un fantasma vengativo.

"Será un placer conocerla", respondió automáticamente.

Zhang sonrió, dio una palmada en el hombro de Li Wei con la fuerza suficiente para desplazar ligeramente su columna vertebral, y se alejó para atormentar a otro empleado.

"¿Inteligencia artificial?", siseó Li Wei a Mei Ling una vez que Zhang estaba fuera del alcance auditivo. "¡No sé nada de IA! ¡La última vez que programé algo fue un 'Hola Mundo' en la universidad, y me tomó tres intentos!"

"Tranquilízate", ordenó Mei Lin. "Obviamente, en esta línea temporal eres algún tipo de genio tecnológico."

"¿O tal vez soy un fraude monumental a punto de ser descubierto?", sugirió Li Wei, sintiendo que el sudor comenzaba a empapar su camisa alquilada.

Antes de que Mei Lin pudiera responder, un murmullo recorrió la sala. Las puertas principales se abrieron, y todos los ojos se volvieron hacia la recién llegada.

Era como si el tiempo se ralentizara. Una mujer joven entró en el salón, vistiendo lo que Li Wei solo podía describir como un "vestido de princesa coreana pero sexy". Era un hanbok modernizado, con un escote que desafiaba la gravedad y una abertura lateral que revelaba una pierna que parecía extenderse hasta el infinito.

"Esa debe ser Yoo Mina", susurró Mei Ling, su tono repentinamente tenso.

Li Wei no podía apartar la mirada. No porque la mujer fuera hermosa (aunque definitivamente lo era), sino porque había algo en ella que le resultaba extrañamente familiar, como un déjà vu que no podía ubicar.

Yoo Mina se movía por la sala con la gracia de alguien acostumbrado a ser el centro de atención. Saludaba a los invitados con sonrisas medidas y reverencias perfectas, una mezcla fascinante de tradición y modernidad.

Y entonces, sus ojos se encontraron con los de Li Wei.

Por un momento, pareció sorprendida, casi alarmada. Pero la expresión desapareció tan rápidamente que Li Wei pensó que lo había imaginado. En su lugar, una sonrisa deslumbrante iluminó su rostro, y comenzó a caminar directamente hacia él.

"Oh no", murmuró Li Wei. "Viene hacia aquí. ¿Qué hago? ¿Qué digo? ¿Debería fingir un ataque cardíaco?"

"Compórtate", ordenó Mei Lin entre dientes. "Y no menciones nada sobre viajes en el tiempo o cofres místicos."

"¿Mencionar qué? Lo siento, estoy demasiado ocupado teniendo un ataque de pánico", respondió Li Wei, justo cuando Yoo Mina llegaba frente a ellos.

"¡Li Wei-ssi!", exclamó con un acento que hacía que su nombre sonara como una canción. "¡Qué honor conocer finalmente al hombre detrás del algoritmo que todos comentan!"

Li Wei abrió la boca, pero ningún sonido salió. Mei Ling le dio un codazo disimulado.

"El honor es mío, Srta. Yoo", logró decir finalmente. "Soy un gran admirador de su... trabajo."

Yoo Mina soltó una risita que sonaba como campanillas de viento. "Oh, llámame Mina, por favor. Y debo confesar que no entiendo mucho de tecnología. Estas apps chinas son tan confusas para mí."

Sacó su teléfono, un modelo de última generación que probablemente costaba más que todos los electrodomésticos de Li Wei combinados.

"¿Podrías ayudarme? No entiendo cómo funciona esta aplicación de pagos", dijo, acercándose tanto a Li Wei que podía oler su perfume, una mezcla de flores de cerezo y algo más antiguo, casi místico.

"Yo sé de phones... y de otras cosas", respondió Li Wei automáticamente, y de inmediato quiso que la tierra se lo tragara. ¿De dónde había salido eso?

Yoo Mina levantó una ceja, divertida, mientras Mei Lin, a su lado, se tensaba como un depredador a punto de atacar.De alguna manera y sin saber porque, la actitud de la otra hacia Li Wei le hizo producir 7 litros de veneno, haciéndola apelar a todo su autocontrol para no saltar sobre la actriz, agarrarla por los pelos y tirarla por la ventana... en otras palabras, no quería reconocer que tenía un monumental ataque de celos .. Para no acabar la fiesta se aparto, sin dejar de ver a la otra acorralar a Li Wei... y es que sería lo que sería... Li Wei era bello a más no poder... Estaba llena de rabia, de Celos, temblando de ira, y no sabía porque...mejor dicho si sabía, Pero no quería aceptarlo 

mejor dicho si sabía, Pero no quería aceptarlo

Por su parte la otra continuaba su ataque.

"¿En serio?", ---ronroneó Mina pasando una uña por su corbata y acercándose muy peligrosamente al aterrorizado Mei Lin"Tal vez podrías mostrarme... en privado, soy buena quitando cosas, yo también me las voy quitando en el proceso, para que veas....todo al natural..."

Li Wei sintió que la temperatura de la habitación aumentaba diez grados

Li Wei sintió que la temperatura de la habitación aumentaba diez grados. Estaba atrapado en una situación que no entendía, con una celebridad coreana coqueteando con él por razones incomprensibles, mientras su no-novia-guardiana-verdugo irradiaba ondas de muerte a su lado.

Para evitar un descuartizamiento en plena fiesta Mei Lin casi llorando de incontenible  rabia se apartó y fue al rincón del buffet.

Desde el otro lado del salón, Mei Lin había estado "socializando" con el chef encargado del catering. Por "socializando", se entiende que estaba explicándole, con lujo de detalles anatómicos, lo que le sucedería si volvía a cortar el pato laqueado de manera incorrecta.

"El corte debe ser preciso", insistía, sosteniendo un vaso de baijiu con una mano y un cuchillo de servir con la otra. "Si veo una sola pieza irregular, usaré este cuchillo para algo más que cortar pato."

El chef, un hombre que había sobrevivido a tres décadas en las cocinas más exigentes de China, parecía a punto de llorar.

Fue entonces cuando Mei Lin, con su sexto sentido para detectar cuando Li Wei estaba a punto de meterse en problemas, giró la cabeza. Sus ojos se clavaron inmediatamente en la escena que se desarrollaba al otro lado del salón: Li Wei, sonriendo nerviosamente, mientras Yoo Mina se inclinaba hacia él con una postura que solo podía describirse como "agresivamente coqueta".

El vaso de baijiu que Mei Ling sostenía se rompió en su mano. Lo más aterrador no fue el cristal rompiéndose, . Lo verdaderamente aterrador fue que Mei Lin no parpadeó. Ni una vez.

El chef aprovechó la distracción para escabullirse, probablemente para actualizar su testamento.

En algún lugar, alguien puso música. Por alguna razón cósmica, los primeros acordes de la sirena de "Kill Bill" resonaron por el salón.

Mei Lin comenzó a caminar hacia Li Wei y Yoo Mina. La multitud, sintiendo instintivamente el peligro, se apartaba a su paso como el Mar Rojo ante Moisés. Un ejecutivo que no captó las señales y permaneció en su camino fue movido a un lado con la misma facilidad con que se aparta una cortina.

Li Wei, atrapado en su conversación con Yoo Mina, no vio venir el desastre. Estaba demasiado ocupado tratando de explicar una aplicación que no entendía a una mujer que parecía más interesada en su corbata (o en lo que había debajo de ella) que en cualquier explicación tecnológica.

"Entonces, deslizas aquí y luego...", balbuceaba, cuando sintió un escalofrío recorrer su espalda. Era la misma sensación que tienen las gacelas cuando perciben la presencia de un león, o los desarrolladores junior cuando un proyecto está a punto de fallar en producción.

Lentamente, como en una película de terror donde el protagonista finalmente se da vuelta para enfrentar al monstruo, Li Wei giró la cabeza.

Mei Lin estaba allí, a menos de un metro de distancia, con una sonrisa que no llegaba a sus ojos y sangre goteando odio extremo  como si fuera un detalle decorativo menor.

"Li Wei", dijo con una voz tan dulce que podría haber causado diabetes instantánea, "¿no vas a presentarme a tu nueva amiga?"

Yoo Mina, lejos de intimidarse, miró a Mei Ling de arriba abajo con curiosidad profesional.

"¡Oh! Tú debes ser la bodyguard de Li Wei, ¿verdad?", preguntó con inocencia. "He oído que los genios tecnológicos necesitan protección constante..las 24 horas.. O me equivoco?."

Si las miradas pudieran matar, la de Mei Lin habría causado una extinción masiva. Li Wei consideró seriamente sus opciones de escape, que incluían: fingir un desmayo, saltar por la ventana (estaban en el piso 30), o simplemente aceptar su destino y morir con dignidad (esta última no era realmente una opción viable para él).

"Soy su prometida", respondió Mei Ling, cada sílaba cargada con la promesa de violencia. "Por decreto marcial... y su funeraria si sigue así."

Li Wei comenzó a sudar tan profusamente que temió deshidratarse en el acto. "Mei Ling, ella solo me estaba pidiendo ayuda con su teléfono", explicó, su voz alcanzando un tono que normalmente solo los perros podían oír.

Yoo Mina, en lugar de retroceder ante la obvia amenaza, se quedó mirando a Mei Ling con una intensidad desconcertante. Y entonces, contra toda lógica y sentido de autopreservación, sonrió.

"¡Qué cool!", exclamó, aplaudiendo ligeramente. "En mi drama 'Love in the Moon Palace' también tenía una escena de celos. La filmamos durante tres días porque el director quería capturar la 'esencia de la furia femenina'. ¿Quieres recrearla?"


Li Wei, aterrorizado, gritó: "¡NO!" con tanta fuerza que varias personas cercanas se sobresaltaron.

Demasiado tarde. Yoo Mina, con la fluidez de alguien acostumbrado a las coreografías dramáticas, agarró el brazo de Li Wei y se inclinó para susurrar en su oído, aunque lo suficientemente alto para que Mei Ling escuchara:

"Oppa, ¿prefieres a una guerrera... o a una princesa que se sabe el kamasutra de la A a la Z?"

El tiempo pareció detenerse. Li Wei vio toda su vida pasar ante sus ojos, que resultó ser sorprendentemente aburrida excepto por este momento preciso, que probablemente sería el último de su existencia.

Mei Lin, con un movimiento tan fluido que parecía ensayado, desenfundó un tenedor de sushi de... algún lugar. Li Wei prefirió no pensar dónde lo había estado guardando.

El silencio que cayó sobre la sección inmediata del salón era el tipo de silencio que precede a los desastres naturales.

Y entonces, como un deus ex machina en forma de estrella de cine de Hong Kong, un distinguido y elegante hombre apareció de la nada. 

Se interpuso entre el trío, con la elegancia de quien ha detenido peleas en cientos de películas, y dijo con voz profunda:

"El amor es como el té: si lo agitas demasiado, se enfría."

Li Wei parpadeó, confundido. ¿Quien era este tipo que  acababa de aparecer en esta fiesta para recitar proverbios? ¿Era esto parte del viaje en el tiempo? ¿O finalmente había perdido la cabeza?

Mei Lin, sin inmutarse por la aparición del hombre , respondió:

"Y si lo tiras a la cara de alguien, quema."

Con un movimiento preciso, lanzó el tenedor de sushi. Por un momento, Li Wei pensó que iba directo hacia Yoo Mina, pero el proyectil improvisado se clavó en una sandía decorativa a varios metros de distancia, con tal fuerza que la fruta se partió perfectamente por la mitad.

Un camarero que pasaba dejó caer su bandeja.Varios asistentes de la fiesta optaron por irse inmediatamente para salvar sus vidas.

Yoo Mina, lejos de asustarse, estalló en una carcajada genuina.

"¡Me encantas!",-- exclamó, soltando el brazo de Li Wei para aplaudir con entusiasmo---. "¡Eres exactamente como imaginé que sería la prometida de un genio! ¿Has considerado actuar? Serías perfecta como la villana en mi próximo drama."

La tensión en el aire cambió, transformándose en algo más complejo. Mei Lin parecía desconcertada, como si no supiera cómo responder a alguien que admiraba su capacidad para la violencia casual en lugar de temerla.

Li Wei, viendo una oportunidad para escapar, murmuró: 

"¿Puedo ir al baño?"

Nadie le prestó atención. Yoo Mina y Mei Lin estaban ahora enfrascadas en una conversación sobre las mejores técnicas para intimidar a directores difíciles, mientras el hombre  sonreía benévolamente como un padre orgulloso contemplando la escena.

Li Wei se escabulló hacia el baño, no para huir por la ventana como había planeado inicialmente, sino para procesar lo que acababa de suceder. Se miró en el espejo, notando que su corbata estaba torcida, su frente brillaba de sudor, y sus ojos tenían la mirada salvaje de alguien que acaba de escapar de la muerte.

"¿Qué está pasando?", se preguntó en voz alta. "Primero el cofre del tiempo, luego soy aparentemente un genio de la IA, y ahora Mei Lin y una estrella coreana están... ¿haciéndose amigas?"

El universo, como de costumbre, no ofreció respuestas.

Cuando regresó al salón, la fiesta continuaba como si nada hubiera pasado, aunque notó que la gente daba un amplio rodeo alrededor de Mei Lin y Yoo Mina, quienes ahora estaban sentadas en un rincón, bebiendo directamente de una botella de baijiu y riendo como viejas amigas.

El resto de la noche transcurrió en una nebulosa de conversaciones incómodas con inversores que esperaban que Li Wei les explicara algoritmos que no entendía, mientras mantenía un ojo nervioso en Mei Lin y Yoo Mina, cuya amistad parecía fortalecerse con cada copa.

Para cuando la fiesta comenzó a dispersarse, Li Wei estaba agotado emocional y físicamente. Se acercó cautelosamente a las dos mujeres, quienes lo recibieron con sonrisas que encontró más aterradoras que tranquilizadoras.

"¿Nos vamos?", preguntó, dirigiéndose principalmente a Mei Lin

"Mina viene con nosotros", declaró Mei Ling, en un tono que no admitía discusión. "Tiene algo importante que mostrarnos."

Yoo Mina asintió, repentinamente seria. "Es sobre el cofre", dijo en voz baja.

Li Wei sintió que su corazón se detenía. "¿Qué cofre?", preguntó, tratando de sonar inocente y fallando miserablemente.

"No te hagas el tonto", respondió Mei Lin. "Ella sabe."

"¿Cómo...?"

Yoo Mina se inclinó hacia él, su expresión ahora completamente diferente de la estrella coqueta de antes. Había una intensidad en sus ojos que hablaba de siglos, no de años.

"Porque llevo trescientos años buscándolo", susurró.

Y así, Li Wei se encontró saliendo de la fiesta con dos mujeres aterradoras, un cofre místico en su apartamento, y la creciente sospecha de que su vida nunca volvería a ser normal.

Lo que no sabía era que los eventos de esa noche ya estaban circulando en las redes sociales. En Weibo, un hashtag comenzaba a ser tendencia: #YooMinaMeiLinShip, acompañado de fotos borrosas de las dos mujeres riendo juntas y un video de Mei Lin partiendo una sandía con un tenedor.

El post más popular, con más de un millón de likes en menos de una hora, decía simplemente: "Yoo Mina y Mei Lin son el ship que no sabíamos que necesitábamos".







El apartamento de Li Wei nunca había albergado a tantas personalidades intensas al mismo tiempo. Mei Lin, , se apoyaba en la mesa

como un depredador en reposo, al menos movimiento sospechoso de aproximación de la visitante que no disimulaba lo que quería con Li Wei,  saltaría sobre Yoo Mina

como un depredador en reposo, al menos movimiento sospechoso de aproximación de la visitante que no disimulaba lo que quería con Li Wei, saltaría sobre Yoo Mina

. Yoo Mina, despojada de su elaborado hanbok y ahora vistiendo una camiseta prestada de Li Wei (que decía "Programadores: Convertimos cafeína en código" - una ironía que no pasó desapercibida), estaba sentada en el sofá, examinando el cofre místico con reverencia. Y Li Wei, bueno, él estaba teniendo una crisis existencial silenciosa mientras preparaba té en la cocina.

"¿Alguien quiere galletas?", preguntó, sosteniendo una caja de galletas baratas como si fuera una ofrenda de paz a dioses temperamentales.

"Li Wei", dijo Mei Lin con una paciencia forzada, "hay una viajera del tiempo de 300 años en tu sala de estar. Creo que podemos saltarnos las cortesías sociales."

"El té estaría bien", respondió Yoo Mina con una sonrisa amable. "En mi época, el té era una parte importante de cualquier negociación seria."

"¿Tu época?", preguntó Li Wei, dejando la bandeja sobre la mesa de centro y sentándose lo más lejos posible de ambas mujeres, lo que en su pequeño apartamento significaba aproximadamente a medio metro. "¿Podrías, ya sabes, elaborar un poco sobre eso de los 300 años?"

Yoo Mina suspiró, y por un momento, su rostro pareció transformarse. La estrella de cine glamorosa desapareció, reemplazada por algo más antiguo, más cansado.

"Nací en 1574, durante la dinastía Joseon en Corea", comenzó, su voz adquiriendo un tono formal que no había mostrado antes. "Mi nombre real es Princesa Myeongseong, hija del Rey Seonjo."

Li Wei casi escupe su té. "¿Eres una princesa real? ¿Como, de la realeza y eso?"

Mei Lin le lanzó una mirada que claramente decía "no interrumpas a la viajera del tiempo de 300 años, idiota".

"Lo era", continuó Yoo Mina, o la Princesa Myeongseong, o quien fuera. "Hasta 1592, cuando los de Cipango invadieron Corea durante la Guerra Imjin. Mi padre, el rey, huyó al norte, pero yo me quedé atrás para ayudar a mi enamorado secreto el Príncipe Gwanghae, a organizar la resistencia."

Sacó de su bolso un abanico plegable y lo abrió con un movimiento fluido. En él, Li Wei pudo ver el mismo símbolo extraño que estaba grabado en el cofre.

"Este abanico era un regalo de mi madre. Ella me dijo que contenía un poder antiguo, pero yo pensé que eran solo historias para niños." Yoo Mina pasó los dedos por el símbolo. "Hasta que los japoneses atacaron el palacio. Estaba acorralada, sin escapatoria. Abrí el abanico en desesperación, deseando estar en cualquier otro lugar... y de repente, me encontré en Shanghái, en el año 1700."

"Espera, espera", interrumpió Li Wei, incapaz de contenerse. 

"¿Me estás diciendo que has estado saltando por el tiempo durante siglos? ¿Y ahora eres una estrella de cine?"

Yoo Mina sonrió, pero era una sonrisa triste. "He sido muchas cosas a lo largo de los siglos. Cortesana, espía, médica, y sí, ahora actriz. Resulta que interpretar dramas históricos es fácil cuando realmente has vivido en esas épocas."

"¿Y el cofre?", preguntó Mei Lin, siempre enfocada en lo práctico. "¿Qué tiene que ver contigo?"

"El cofre y mi abanico son parte del mismo conjunto de artefactos", explicó Yoo Mina. "Fueron creados por un monje shaolín que descubrió el secreto para manipular el tiempo. Según la leyenda, creó cinco objetos: el cofre, el abanico, un espejo, un anillo y un pergamino. Juntos, permiten controlar completamente el flujo temporal."

"¿Y has estado buscando estos objetos durante tres siglos?", preguntó Li Wei, tratando de procesar la magnitud de lo que estaba escuchando.

"Sí", asintió Yoo Mina. "Para volver a mi tiempo original y salvar a mi enamorado. En la historia que conozco, él sobrevivió a la guerra pero fue envenenado años después. Si pudiera volver con el conocimiento que tengo ahora..."

Su voz se apagó, y por un momento, Li Wei pudo ver el peso de los siglos en sus ojos.

"Es como Outlander", murmuró, "pero con más hashtags."

Mei Lin le dio con sumo placer una patada discreta pero dolorosa en la espinilla.

"¿Cómo supiste que teníamos el cofre?", preguntó Mei Lin, ignorando el gemido de dolor de Li Wei.

Yoo Mina sonrió, recuperando algo de su chispa. "Las redes sociales son sorprendentemente útiles para rastrear objetos místicos. Vi una foto tuya en el perfil de la empresa, Mei Lin, y noté el símbolo del cofre en un colgante que llevabas."

Mei Lin tocó instintivamente el pequeño colgante que siempre llevaba bajo la ropa. "Era de mi abuela", dijo en voz baja. "Nunca supe qué significaba."

"Y luego, cuando investigué más sobre ti, descubrí que estabas relacionada con Li Wei, quien casualmente acababa de ser contratado como 'genio de la IA' en una empresa que ha estado buscando artefactos antiguos durante décadas." Yoo Mina se encogió de hombros. "No fue difícil conectar los puntos.. Y es que ambos están tan.....

-- Ni se te ocurra terminar la frase-- interrumpió aterrada Mei Lin

"Espera", interrumpió a su vez Li Wei sin caer en cuenta de la palabra que la otra diría "¿cómo que 'relacionada'? Mei Lin y yo no somos parientes."

Yoo Mina parpadeó, confundida. "Según los registros públicos, Mei Ling es tu prima segunda."

Un silencio incómodo cayó sobre la habitación. Li Wei miró a Mei Lin, quien repentinamente parecía encontrar muy interesante la pared opuesta.

"¿Somos primos?", preguntó Li Wei, su voz elevándose varias octavas.

"Primos segundos", corrigió Mei Lin, como si eso mejorara significativamente la situación. "Apenas compartimos ADN."

"¡Has estado actuando como mi guardiana-verdugo durante cinco años y nunca mencionaste que somos FAMILIA!"

"¡No es relevante!", se defendió Mei Lin aliviada que por el momento la otra no se fuera de lengua y revelará la dolorosa pasión que la consumía por Li Wei"Además, nunca preguntaste."

"¿Quién pregunta 'Oye, por casualidad, ¿somos parientes consanguíneos?'? ¡No es exactamente una pregunta de primera cita!"

Yoo Mina observaba el intercambio con la expresión divertida de alguien viendo un partido de tenis particularmente entretenido.

"Si sirve de consuelo", intervino, "en la dinastía Joseon, los matrimonios entre primos eran bastante comunes. De hecho, mi propio compromiso arreglado era con mi primo tercero."

"¡No ayudas!", exclamaron Li Wei y Mei Lin al unísono, viendo un obstáculo a lo que cada uno estaba esperando la oportunidad de revelar sus sentimientos.

Yoo Mina levantó las manos en señal de rendición, pero no pudo contener una sonrisa.

"Volvamos al tema principal", dijo Mei Lin, claramente ansiosa por cambiar de tema. "El cofre. ¿Qué podemos hacer con él?"

"Con el cofre solo, no mucho", explicó Yoo Mina. "Permite viajar en el tiempo, pero de manera aleatoria e impredecible. Es como lanzar un dado cósmico. Necesitamos los otros artefactos para tener control real."

"¿Y sabes dónde están los demás?", preguntó Li Wei, todavía procesando la revelación familiar pero intentando concentrarse.

"El espejo está en un museo en Beijing. El anillo... lo último que supe es que estaba en posesión de un coleccionista en Hong Kong." Yoo Mina frunció el ceño. "El pergamino es el más esquivo. Ha estado perdido durante siglos."

"Entonces, ¿qué propones?", preguntó Mei Lin, siempre práctica. "¿Formar un equipo para buscar estos artefactos?"

"Exactamente", asintió Yoo Mina. "Ustedes tienen el cofre, yo tengo el abanico. Juntos, podríamos encontrar los demás y..." Se detuvo, como si dudara en revelar demasiado.

"¿Y qué?", presionó Li Wei.

"Y detener al monje", completó Yoo Mina, su expresión oscureciéndose. "Porque él también está buscando los artefactos."

"¿El monje? ¿El que los creó?", preguntó Li Wei, confundido. "¿No debería estar, ya sabes, muerto hace siglos?"

"Ese es el problema con los viajes en el tiempo", respondió Yoo Mina con una sonrisa sin humor. "La muerte se vuelve... negociable."

Un escalofrío recorrió la habitación.

"¿Estás diciendo que este monje shaolín de siglos de antigüedad está vivo y buscando estos artefactos?", preguntó Mei Lin, su tono sugiriendo que estaba evaluando la amenaza.

"No solo está vivo", confirmó Yoo Mina. "Está aquí, en Orban Kangbashi y viaja a Shanghai y Beijing como yo al tocador. Y si mis cálculos son correctos, ya sabe que ustedes tienen el cofre."

Como para subrayar sus palabras, el teléfono de Li Wei vibró con una notificación. Era un mensaje de un número desconocido:

"Bonito cofre. Sería una pena que algo le pasara. P.D.: Me encantó tu actuación esta noche, 'genio de la IA'. Muy convincente."

Li Wei mostró el mensaje a las mujeres, su mano temblando ligeramente.

"Bueno", dijo Mei Lin después de un momento, "supongo que ahora somos un equipo."

"El trío más disfuncional de la historia", murmuró Li Wei.

Yoo Mina sonrió, una sonrisa que contenía 300 años de determinación. "He estado en equipos peores."

Y así, en un pequeño apartamento en la ciudad de Orban Kangbashi, con galletas baratas y té mediocre como testigos, se formó una alianza improbable: un falso genio tecnológico con tendencia al pánico, su prima-segunda-no-novia con inclinaciones violentas, y una princesa coreana de 300 años convertida en estrella de cine.

El universo, pensó Li Wei, tenía un sentido del humor verdaderamente retorcido.





Esa noche, mientras Yoo Mina dormía en el sofá (insistiendo en que había dormido en lugares mucho peores durante sus siglos de vida) y Mei Lin montaba guardia junto a la puerta ,más para evitar que Yoo Mina se metiera en el cuarto de Li Wei(literalmente, con un cuchillo de cocina en la mano), Li Wei yacía despierto en su cama, contemplando cómo su vida había cambiado tan drásticamente en tan poco tiempo 

Hace una semana, su mayor preocupación era mantener su racha en Candy Crush y soñando con besar apasionadamente a Mei Lin y que ella no lo matara. Ahora, estaba involucrado en una búsqueda para encontrar artefactos místicos, mientras era perseguido por un monje inmortal, acompañado por una princesa viajera del tiempo y su aparentemente prima segunda.

"Mi terapeuta va a necesitar un terapeuta después de esto", murmuró para sí mismo, antes de caer finalmente en un sueño inquieto, plagado de sueños sobre cofres que hablaban y monjes con iPhones.

Lo que no sabía era que, mientras dormía, el símbolo en el cofre había comenzado a brillar con una luz tenue pero constante, como si respondiera a algún llamado silencioso a través del tiempo.









# El Cofre del Tiempo: Una Comedia Romántica Interdimensional


Continua




Capítulo 4: El Trío Más Disfuncional de la Historia

La mañana llegó con la sutileza de un camión de basura: ruidosa, inevitable y oliendo vagamente a malas decisiones. Li Wei se despertó con el sonido de risas femeninas provenientes de su cocina, un fenómeno tan extraño en su apartamento que por un momento pensó que seguía soñando.

"¿Estás segura que así es como se hace?", escuchó la voz de Yoo Mina, con un tono de duda.

"Confía en mí", respondió Mei Lin con una confianza que Li Wei sabía por experiencia que era completamente injustificada cuando se trataba de asuntos culinarios. "El secreto está en añadir la salsa picante directamente en el café."

Li Wei saltó de la cama como si hubiera sido electrocutado. Corrió hacia la cocina para encontrar una escena que desafiaba toda lógica: Mei Ling, vestida con una de sus camisetas (la que decía "Sudo make me a sandwich" - otro regalo irónico), estaba vertiendo una cantidad alarmante de salsa Sriracha en una cafetera. Yoo Mina, todavía en su camiseta prestada pero ahora complementada con un par de calcetines de Pikachu que le llegaban hasta las rodillas, observaba el proceso con una mezcla de horror y fascinación.

"¡Detente!", gritó Li Wei, lanzándose hacia la cafetera como si estuviera desactivando una bomba. "¿Qué crees que estás haciendo?"

Mei Lin lo miró con irritación. "Preparando café, obviamente. Yoo Mina nunca ha probado mi especialidad: café infernal."

"Nadie debería probar eso", respondió Li Wei, arrebatándole la botella de salsa. "La última vez que lo bebiste, pasaste tres horas convencida de que podías hablar con los electrodomésticos."

"El refrigerador empezó", se defendió Mei Ling con dignidad.

Yoo Mina observaba el intercambio con una sonrisa divertida. Para alguien que había vivido durante tres siglos, parecía encontrar un placer genuino en las pequeñas absurdidades de la vida moderna.

"En mi época", comentó, "el desayuno consistía principalmente en arroz, sopa y vegetales encurtidos. Nada tan... creativo."

"Ves", dijo Mei Lin, señalando a Yoo Mina como si hubiera ganado un argumento. "Ella aprecia la innovación culinaria."

"Apreciar la innovación no significa envenenar a una princesa de 300 años", respondió Li Wei, comenzando a preparar un desayuno normal que no requiriera intervención médica posterior.

Mientras Li Wei cocinaba (huevos revueltos, tostadas y café SIN salsa picante), Mei Lin y Yoo Mina se sentaron en la pequeña mesa de la cocina, discutiendo estrategias para su recién formada alianza.

"El cocina divino.. Necesitamos un plan", declaró Mei Lin mordisqueando una tostada. "Si este monje shaolín está tras nosotros, debemos movernos rápido."

"El problema", explicó Yoo Mina, entusiasmada por la primera información de la las habilidades del otro...por aquello de hombre que cocina bien.......es bueno en la cama y esposo de calidad---"es que no sabemos exactamente quién es en esta época. A lo largo de los siglos, ha adoptado muchas identidades. La última vez que lo vi, en los años 80, se hacía pasar por un productor musical en Hong Kong."

"Espera", interrumpió Li Wei, casi dejando caer la sartén. "¿Estás diciendo que el monje shaolín inmortal que manipula el tiempo... era un productor musical en los 80?"

Yoo Mina asintió solemnemente. 

"Produjo algunos de los mayores éxitos de Kpop. Tenía buen oído."

Li Wei miró a Mei Ling, esperando que ella compartiera su incredulidad, pero su prima-segunda-amor imposible, simplemente asintió como si esto tuviera perfecto sentido.

"Estrategia clásica", comentó Mei Lin. "Esconderse a plena vista. Nadie sospecharía de un productor musical."

"Exactamente", confirmó Yoo Mina. "Y ahora, en 2025, podría ser cualquiera. Un CEO, un influencer, incluso un político."

"O un terapeuta", murmuró Li Wei, pensando repentinamente en su propio terapeuta, quien siempre parecía saber demasiado sobre sus pensamientos. "Eso explicaría muchas cosas."

"Lo que necesitamos", continuó Yoo Mina, ignorando la paranoia incipiente de Li Wei, "es acceso a los otros artefactos. Con el cofre y el abanico juntos, podemos intentar un viaje controlado, pero sigue siendo arriesgado."

"¿Qué hay del espejo que mencionaste?", preguntó Mei Lin. "¿El que está en un museo en Beijing?"

"El Museo Nacional de China", confirmó Yoo Mina. "Está en exhibición como un 'espejo ceremonial de la dinastía Tang'. Nadie sabe su verdadero propósito."

"Genial", dijo Li Wei, sirviendo los huevos. "Así que solo tenemos que robar un artefacto nacional de uno de los museos más seguros de China. Pan comido."

"No necesariamente robarlo", corrigió Yoo Mina con una sonrisa enigmática. "Solo necesitamos acceso a él por unos minutos."

"¿Y cómo propones que hagamos eso?", preguntó Mei Lin, inclinándose hacia adelante con interés.

Yoo Mina sonrió, una sonrisa que contenía tres siglos de astucia. "Resulta que estoy filmando un drama histórico el próximo mes. En el Museo Nacional de China."

Li Wei casi se atragantó con su café. "¿Estás diciendo que podemos usar tu fama para acceder al espejo?"

"La fama tiene sus ventajas", respondió Yoo Mina con un guiño. "Especialmente cuando has tenido siglos para perfeccionar tu imagen pública."

"Eso resuelve el problema del espejo", dijo Mei Lin, asintiendo con aprobación. "¿Y el anillo?"

"Ese es más complicado", admitió Yoo Mina. "Está en posesión de un coleccionista privado en Hong Kong, un hombre llamado Chen Wei-Ting. Es extremadamente reservado y paranoico."

"¿Alguna idea de cómo acercarnos a él?", preguntó Li Wei.

"De hecho, sí", respondió Yoo Mina. "Chen es un gran fan de los dramas históricos. Específicamente, de mis dramas."

"Por supuesto que lo es", murmuró Li Wei. "¿Hay alguien en Asia que no sea fan tuyo?"

Yoo Mina se encogió de hombros con falsa modestia. "Trescientos años dan mucho tiempo para construir una base de fans."

"Entonces", resumió Mei Lin, "usamos la fama de Yoo Mina para acceder al espejo en Beijing y para acercarnos a Chen en Hong Kong para el anillo. ¿Y el pergamino?"

"Esa es la parte más difícil", admitió Yoo Mina. "El pergamino ha estado perdido durante siglos. La última pista que tengo es que podría estar en algún lugar de Shanghái, posiblemente en los archivos históricos de..."

"Zhang Enterprises", completó Li Wei, sintiendo que las piezas encajaban. "Por eso Mei Lin consiguió que me contrataran allí."

Mei Lin asintió. "Mi investigación sugería que Zhang ha estado coleccionando artefactos antiguos durante décadas. Cuando descubrí que tenías el cofre, todo cobró sentido."

"Espera", dijo Li Wei, levantando una mano. "¿Sabías sobre el cofre todo este tiempo? ¿Por eso has estado... acosándome durante cinco años?"

Mei Lin tuvo la decencia de parecer ligeramente avergonzada. "No exactamente. Sabía que tu familia tenía alguna conexión con los artefactos del tiempo, pero no estaba segura de qué. Mantenerme cerca de ti era la forma más fácil de vigilar."

"¿Así que nuestra entera relación ha sido una operación de vigilancia?", preguntó Li Wei, sintiendo una punzada de algo que se negaba a identificar como dolor.

"No toda", respondió Mei Lin, evitando su mirada, también era porque necesitaba estar junto a él, mientras le enviaba todo tipo de señales a ese tonto. Ya estaba convencida que tendría que hacer gimnasia


o  meterse desnuda en su cuarto a media noche a ver si ese despistado  entendía que ella estaba muerta de pasión y deseo por el ---

o meterse desnuda en su cuarto a media noche a ver si ese despistado  entendía que ella estaba muerta de pasión y deseo por el --- . "Las amenazas de muerte eran genuinas."

"Oh, qué alivio", respondió Li Wei sarcásticamente.

Yoo Mina observaba el intercambio con la expresión de alguien viendo un drama particularmente jugoso. "Ustedes dos tienen una dinámica fascinante", comentó. "En mi época, las relaciones eran mucho más formales y estructuradas."

"Esto no es una relación", aclararon Li Wei y Mei Ling al unísono, para luego mirarse con irritación por su sincronización.Primero perderían la piel para admitir que no podrían vivir uno sin el otro 

"Como sea", continuó Mei Lin, claramente ansiosa por cambiar de tema, si seguían por ahí se le saldria que estaba enamorada como una chiquilla. "Tenemos un plan para los artefactos. ¿Qué hacemos mientras tanto con el cofre y el abanico?"

"Mantenerlos separados sería lo más seguro", sugirió Yoo Mina. "Si el monje encuentra uno, al menos no tendrá ambos."

"Buena idea", acordó Mei Lin. "Li Wei puede mantener el cofre aquí, y tú puedes llevar el abanico contigo."

"¿Por qué tengo que quedarme con el cofre?", protestó Li Wei. "¿Por qué no puedo tener el abanico elegante en lugar de la caja que probablemente atraiga a un monje asesino a mi apartamento?"

"Porque", explicó Mei Lin con paciencia forzada, "el cofre ya está vinculado a ti. Ha estado en tu familia durante generaciones. Además, nadie sospecharía que un desastre como tú podría tener un artefacto místico."

"Gracias por el voto de confianza", murmuró Li Wei.

"Ella tiene razón", añadió Yoo Mina amablemente. "A veces, la mejor protección es parecer completamente inofensivo."

"Genial", suspiró Li Wei. "Mi superpoder es ser patético."

"No patético", corrigió Yoo Mina con una sonrisa. "Estratégicamente subestimado."

Después del desayuno, el trío comenzó a prepararse para su misión. Yoo Mina necesitaba regresar a su hotel para mantener las apariencias, mientras que Mei Lin insistió en que Li Wei debía ir a trabajar como de costumbre para no levantar sospechas.

"Recuerda", instruyó Mei Lin mientras Li Wei se ponía su corbata (correctamente esta vez, no dentro del microondas), "actúa normal. Eres un genio de la IA, así que... di cosas inteligentes sobre algoritmos."

"No sé nada sobre algoritmos", le recordó Li Wei. "La última vez que programé algo fue un 'Hola Mundo' que me tomó tres intentos."

"Improvisa", sugirió Yoo Mina, quien ahora vestía ropa prestada de Mei Lin que le quedaba sorprendentemente bien. "He interpretado a científicas brillantes en cinco dramas diferentes sin entender una palabra del guion."

"Genial", murmuró Li Wei. "Ahora soy oficialmente un actor en el drama más extraño jamás producido."

Antes de partir, Yoo Mina se acercó a Li Wei y, para su sorpresa, le dio un abrazo con un sonoro beso en la mejilla

"Gracias", dijo en voz baja. "He buscado estos artefactos durante siglos, y ahora, finalmente, siento que tengo una oportunidad real."

Li Wei, incómodo y más bien asustado,por qué el abrazo fue demasiado fuerte de la cintura para abajo,  pero conmovido, dio unas palmaditas torpes en su espalda. "De nada, supongo. Aunque técnicamente no he hecho nada excepto existir con un cofre."

Yoo Mina se apartó, sonriendo. "A veces, eso es suficiente."

Mei Lin observaba la interacción con una expresión indescifrable, mientras apretaba los puños hasta que los nudillos le quedaron blancos

"Vámonos", dijo abruptamente. "Tenemos trabajo que hacer."

Mientras se dirigían a la puerta, Li Wei no pudo evitar preguntar:

 "¿Cómo nos comunicaremos? No podemos exactamente tener reuniones regulares de 'Viajeros del Tiempo Anónimos'."

"Ya pensé en eso", respondió Yoo Mina, sacando tres teléfonos idénticos de su bolso. "Teléfonos encriptados. Los compré esta mañana mientras ustedes dormían."

"¿Cuándo dormiste tú?", preguntó Li Wei, asombrado.

Yoo Mina sonrió enigmáticamente. "Trescientos años de práctica. Aprenderás a dormir cuando puedas."

Y así, el trío más disfuncional de la historia se separó temporalmente: Yoo Mina hacia su hotel de lujo, Mei Lin hacia su departamento de seguridad en Zhang Enterprises donde podría llorar un rato a escondidas por el sufrimiento que le causaba amar a un tonto de capirote y verlo tan entusiasmado con Yoon Mina, 

Y así, el trío más disfuncional de la historia se separó temporalmente: Yoo Mina hacia su hotel de lujo, Mei Lin hacia su departamento de seguridad en Zhang Enterprises donde podría llorar un rato a escondidas por el sufrimiento que le causaba ama...

  Li Wei hacia un trabajo para el que estaba cómicamente descalificado, llevando en su mochila un cofre místico que podía alterar la realidad misma.

"Solo otro martes normal", murmuró para sí mismo mientras cerraba la puerta.

Lo que no sabía era que, en ese preciso momento, en un penthouse con vista a una desolada avenida de Ordos Kangbashi 

Lo que no sabía era que, en ese preciso momento, en un penthouse con vista a una desolada avenida de Ordos Kangbashi


, un hombre de edad indeterminada vestido con un traje impecable estaba mirando su iPhone de última generación. En la pantalla había una foto de Li Wei saliendo de su apartamento, con un círculo rojo marcando su mochila.

"Te encontré", murmuró el hombre, sus ojos brillando con una luz que no era del todo humana. "Y esta vez, no escaparás."

En su muñeca, un reloj antiguo con el mismo símbolo que el cofre y el abanico brillaba tenuemente, como respondiendo a un llamado silencioso a través del tiempo. # El Cofre del Tiempo: Una Comedia Romántica Interdimensional

Por su parte Mei Lin secándose las lágrimas de un manotazo visualizo su escena favorita, Li Wei y ella 28 segundos antes de darse un beso nivel terremoto 9 grados

Por su parte Mei Lin secándose las lágrimas de un manotazo visualizo su escena favorita, Li Wei y ella 28 segundos antes de darse un beso nivel terremoto 9 grados


Wei Li llegó a su escritorio y coloco una foto de Mei Lin y la vio le dijo.

-- Mei Lin, te amo demasiado y ya casi no puedo ocultarlo mas-- le dijo dándole un beso a la fotografía

-- Mei Lin, te amo demasiado y ya casi no puedo ocultarlo mas-- le dijo dándole un beso a la fotografía

Novelas Por Capitulos



Capítulo 6: El Monje, el iPhone y el Desastre

Beijing en 1996 era un lugar fascinante, atrapado entre la tradición y la modernidad, con grúas de construcción compartiendo el horizonte con antiguos templos. Para Li Wei, que había nacido a finales de los 90, era como caminar por un documental histórico ligeramente descolorido.

"Todo se ve tan... analógico", comentó mientras caminaban por una calle llena de gente. "¿Dónde están todos los smartphones? ¿Cómo vive esta gente sin poder publicar fotos de su comida?"

"Sobrevivían de alguna manera", respondió Mei Lin secamente.Ya estaba convencida que  Wei la besó a Traición o ella fue la que lo obligó a besarla "La humanidad logró existir durante milenios sin Instagram, sorprendentemente."

Yoo Mina, por su parte, parecía perfectamente cómoda, como si simplemente hubiera cambiado de vestuario para una nueva escena. Después de tres siglos de saltar entre épocas, 1996 probablemente le parecía tan contemporáneo como 2025.

"El museo está justo adelante", señaló, indicando un imponente edificio de estilo neoclásico. "Recuerdo haber visitado la exhibición cuando se inauguró. El espejo estaba en la sección central, presentado como un 'artefacto ceremonial de la corte Tang'."

"¿Cuál es el plan exactamente?", preguntó  Wei Li , repentinamente consciente de que estaban a punto de intentar robar (o "tomar prestado temporalmente", como Yoo Mina insistía en llamarlo) un artefacto nacional en pleno día.

"Yo entraré primero", explicó Yoo Mina. "En esta época, estaba comenzando mi carrera como actriz en China, interpretando papeles secundarios en dramas históricos. No soy famosa aún, pero tengo contactos en el mundo del cine que me pueden dar acceso a la preparación de la exhibición bajo el pretexto de investigación para un papel."

"¿Y nosotros?", preguntó Mei Lin.

"Ustedes esperarán mi señal. Una vez dentro, les enviaré un mensaje..." Yoo Mina se detuvo, frunciendo el ceño. "Esperen, no hay mensajes de texto en 1996, ¿verdad?"

"No como los conocemos", confirmó Mei Ling. "Los teléfonos móviles existían, pero eran básicos."

"Entonces tendré que salir y buscarlos", decidió Yoo Mina. "Esperen en ese café de enfrente. Si no regreso en una hora, asuman que algo salió mal."

"Ese es un plan terrible", comentó Wei Li. "¿Qué se supone que hagamos si 'algo sale mal'?"

"Improvisen", respondió Yoo Mina con una sonrisa confiada. "Después de todo, tienen un cofre del tiempo y una experta en seguridad. Debería ser suficiente."

Antes de que Li Wei pudiera protestar más, Yoo Mina se alejó, caminando con la confianza de alguien que ha vivido múltiples vidas y ha salido airosa de todas ellas.

"Tu amiga tiene una definición muy básica de lo que constituye un 'plan'", murmuró Wei Li  a Mei Lin mientras se dirigían al café.

"No es mi amiga", respondió Mei Lin automáticamente, aunque Li Wei notó que no había la usual hostilidad en su tono. "Y los planes detallados rara vez sobreviven al contacto con la realidad. A veces, la improvisación es la mejor estrategia."

El café era pequeño y acogedor, con un aire retro que, irónicamente, lo habría hecho tremendamente popular en el 2025. Se sentaron en una mesa junto a la ventana, desde donde podían observar la entrada del museo.

"Esto es surrealista", comentó Li Wei, mirando a su alrededor. "Estamos en 1996. Yo ni siquiera había nacido aún. Mi yo actual tiene... ¿menos 2 años?"

"No pienses demasiado en las paradojas temporales", aconsejó Mei Lin, ordenando dos cafés en un mandarín ligeramente más formal de lo necesario. "Te dará dolor de cabeza."

"¿Crees que podríamos cambiar el futuro?", preguntó  Wei Lu, incapaz de contener su curiosidad. "¿Y si hacemos algo que altera nuestra línea temporal?"

"Según Yoo Mina, el tiempo es más resistente de lo que pensamos", respondió Mei Lin. "Pequeños cambios tienden a ser absorbidos por el flujo principal de eventos. Se necesitaría algo verdaderamente catastrófico para crear una divergencia significativa."

"Como, por ejemplo, ¿robar un artefacto místico que supuestamente debería estar en un museo durante las próximas décadas?"

Mei Lin se encogió de hombros. "Supongo que lo averiguaremos."

Pasaron los siguientes cuarenta minutos en un silencio relativamente cómodo, observando el ir y venir de personas frente al museo.  Wei Li  no pudo evitar notar lo diferentes que eran las modas, los peinados, incluso la forma en que la gente caminaba, más presente en el momento sin la distracción constante de los dispositivos móviles.

"Sabes", dijo finalmente, rompiendo el silencio, "nunca me dijiste por qué estás tan interesada en estos artefactos. Yoo Mina quiere salvar a su enamorado, pero ¿cuál es tu motivación?"

Mei Lin lo miró por un largo momento, como evaluando cuánto revelar en la magnitud de lo enamorada que estaba y de lo divino de ese beso traicionero  "Mi abuela", dijo finalmente. "La misma que me dio el colgante. En su lecho de muerte, me hizo prometer que encontraría los artefactos y los protegería."

"¿Por qué?"

"Ella creía que estaban malditos", continuó Mei Lin, su voz más suave de lo habitual. "Que traían desgracia a cualquiera que intentara usarlos para beneficio personal. Dijo que nuestra familia tenía la responsabilidad de asegurar que nunca cayeran en las manos equivocadas."

"¿Y le creíste?"

"No al principio", admitió Mei Lin. "Pensé que eran delirios de una anciana. Pero luego comencé a investigar y descubrí patrones... personas que habían poseído los artefactos y habían sufrido destinos terribles. Y luego descubrí la conexión con tu familia."

"¿Mi familia?", preguntó Wei Li , sorprendido. "¿Qué tiene que ver mi familia con todo esto?"

Mei Lin parecía a punto de responder cuando algo captó su atención. "Mira", dijo, señalando hacia el museo. "Es Yoo Mina."

Efectivamente, Yoo Mina estaba saliendo del museo, pero no sola. La acompañaba un hombre de mediana edad con gafas y un traje formal. Estaban conversando animadamente, y el hombre parecía impresionado por lo que fuera que Yoo Mina estaba diciendo.

"Parece que ha encontrado un aliado", comentó Mei Lin.

Yoo Mina y el hombre se despidieron en las escaleras del museo, intercambiando tarjetas de presentación con reverencias formales. Luego, ella se dirigió directamente hacia el café, con una sonrisa triunfante en su rostro.

"Tengo acceso", anunció en cuanto se sentó con ellos. "El Dr. Chen es el curador asistente de la exhibición y está fascinado con mi 'investigación para un papel de concubina imperial Tang'."

"Impresionante", reconoció Mei Lin. "¿Cuándo podemos entrar?"

"Esta noche", respondió Yoo Mina, bajando la voz. "Me ha invitado a una visita privada después del horario de cierre. Dijo que podía traer a mis 'asistentes de investigación'."

"¿Y el espejo?", preguntó  Wei Li

"Está allí", confirmó Yoo Mina, sus ojos brillando con emoción. "Lo vi brevemente mientras me mostraba la disposición preliminar. Es definitivamente el artefacto que buscamos."

"Entonces, ¿el plan es simplemente... tomarlo?", preguntó Li Wei, incapaz de creer que pudiera ser tan sencillo.

"No exactamente", respondió Yoo Mina. "No necesitamos llevarnos el espejo físico. Solo necesitamos activarlo junto con el cofre y el abanico para crear una resonancia. Eso transferirá su esencia a nuestros artefactos."

"¿Su esencia?", repitió Li Wei. "Esto suena cada vez más a magia y menos a ciencia."

"Después de tres siglos, he aprendido que la distinción es—"

"—mayormente semántica, sí, ya lo dijiste", completó Li Wei. "Pero sigo sin entender cómo vamos a activar un espejo en medio de un museo sin que nadie lo note."

"El Dr. Chen me dará tiempo a solas con los artefactos", explicó Yoo Mina. "Aparentemente, algunos actores tienen métodos... intensos... para conectar con sus personajes históricos."

"¿Le dijiste que necesitas estar a solas con un espejo antiguo para canalizar el espíritu de una concubina Tang?", preguntó Li Wei, incrédulo.

"Más o menos", sonrió Yoo Mina. "Los académicos tienden a ser indulgentes con las excentricidades artísticas, especialmente cuando vienen envueltas en un paquete atractivo."

"Eso es manipulador y va a pedir el pago en especies ", comentó Li Wei.

"Eso es eficiente", corrigió Mei Lin. "Y bastante impresionante."

Yoo Mina inclinó la cabeza en un gesto de falsa modestia. "Trescientos años de práctica., ya se cómo se siente que me lleven como dios me trajo al mundo encima de una bandeja"

Mei Lin acusó la indirecta "

o vas en bandeja al cuarto de Li Wei o voy yo" 

Pasaron el resto del día preparándose para la operación nocturna. Yoo Mina les consiguió ropa más formal para que pudieran pasar por asistentes de investigación creíbles, y repasaron el plan varias veces: entrar con el Dr. Chen, esperar a que Yoo Mina consiguiera tiempo a solas con el espejo, activar los tres artefactos juntos, y salir como si nada hubiera pasado.

"¿Y si algo sale mal?", preguntó Li Wei, quien había desarrollado un saludable escepticismo hacia los planes aparentemente simples.

"Siempre podemos usar el cofre para escapar", respondió Yoo Mina. "Aunque sin un destino claro, podríamos terminar en cualquier época y lugar."

"Genial", murmuró Li Wei. "Nuestro plan de respaldo es básicamente lanzarnos al vacío temporal y esperar lo mejor."

"Has resumido perfectamente mi experiencia de los últimos tres siglos", sonrió Yoo Mina.

A las 8 PM, se encontraron con el Dr. Chen en la entrada trasera del museo. Era un hombre afable con una pasión evidente por la historia, y parecía genuinamente encantado de tener a una actriz interesada en sus artefactos.

"La exhibición abre oficialmente mañana", explicó mientras los guiaba por pasillos tenuemente iluminados. "Pero todo está ya dispuesto. Tendrán una vista previa exclusiva."

La sala de exhibición era impresionante, con vitrinas elegantes que contenían diversos artefactos de la dinastía Tang: cerámicas, joyas, documentos caligráficos y, en el centro, en una vitrina especial iluminada desde abajo, el espejo.

Era más pequeño de lo que Li Wei había imaginado, aproximadamente del tamaño de un plato de cena, con un mango elaboradamente tallado. Su superficie, aunque oxidada por los siglos, todavía reflejaba la luz con un brillo inusual, casi sobrenatural.

"Este es nuestro tesoro principal", dijo el Dr. Chen con orgullo. "Un espejo ceremonial de la corte imperial Tang, cerca 750 d.C. Se cree que perteneció a la Consorte Yang, la famosa concubina del Emperador Xuanzong."

Yoo Mina se acercó al espejo, su expresión una mezcla perfecta de asombro académico y emoción artística. "Es magnífico", suspiró. "Puedo sentir su energía histórica desde aquí."

El Dr. Chen asintió, claramente complacido con su reacción. "Los antiguos creían que los espejos no solo reflejaban la apariencia física, sino también el alma. Algunos incluso pensaban que podían capturar espíritus o servir como portales a otros reinos."

"Fascinante", murmuró Yoo Mina. "Dr. Chen, sé que es mucho pedir, pero... ¿sería posible tener unos momentos a solas con el espejo? Mi método de actuación requiere una conexión íntima con los objetos históricos."

El curador pareció dudar por un momento, pero la expresión suplicante de Yoo Mina era aparentemente difícil de resistir. "Supongo que podría hacer una excepción", concedió finalmente. "Tengo que revisar algunos documentos en mi oficina de todos modos. Les daré quince minutos."

"Es más que suficiente", sonrió Yoo Mina. "Mis asistentes pueden cronometrar la sesión para asegurar que no me exceda."

Una vez que el Dr. Chen salió de la sala, cerrando la puerta tras él, la actitud de Yoo Mina cambió instantáneamente. La actriz deferente desapareció, reemplazada por la princesa guerrera de 300 años.

"Rápido", ordenó, sacando su abanico. "Li Wei, el cofre."

Li Wei extrajo el cofre de su mochila, sintiendo un hormigueo de anticipación y miedo. "¿Cómo accedemos al espejo? Está dentro de una vitrina cerrada."

"No necesitamos tocarlo físicamente", explicó Yoo Mina. "Solo necesitamos que los tres artefactos estén lo suficientemente cerca para crear una resonancia."

Colocó su abanico abierto sobre la vitrina, directamente encima del espejo. Li Wei puso el cofre abierto junto al abanico. Mei Lin mientras tanto, vigilaba la puerta, lista para advertirles si el Dr. Chen regresaba prematuramente.

"Ahora, concentrémonos", instruyó Yoo Mina. "Visualicen los tres artefactos conectándose, compartiendo su energía."

Li Wei cerró los ojos, tratando de imaginar lo que Yoo Mina describía. Para su sorpresa, pudo sentir algo, una especie de vibración sutil emanando del cofre, como si estuviera respondiendo a la proximidad de los otros artefactos.

El zumbido comenzó de nuevo, similar al que habían experimentado durante su viaje temporal, pero más suave, más controlado. A través de sus párpados cerrados, Li Wei podía percibir un resplandor creciente.

"Está funcionando", susurró Yoo Mina. "La resonancia se está estableciendo."

El zumbido aumentó de intensidad, y el resplandor se hizo más brillante. Li Wei abrió los ojos para ver que los tres artefactos estaban emitiendo una luz dorada que parecía fluir entre ellos como corrientes de energía líquida.

"Un poco más", murmuró Yoo Mina, su rostro iluminado por el resplandor sobrenatural. "Casi lo tenemos..."

Y entonces, todo salió mal.

La puerta de la sala se abrió de golpe, sobresaltándolos. Pero no era el Dr. Chen quien entró. Era un hombre alto y delgado, vestido con un traje impecable que parecía extrañamente futurista para 1996. En su muñeca, un reloj antiguo brillaba con la misma luz dorada que los artefactos.

"Princesa Myeongseong", dijo el hombre, su voz suave pero cargada de poder. "Ha pasado tiempo. Tres siglos, para ser exactos."

Yoo Mina se puso rígida, su expresión transformándose en una máscara de odio y miedo. 

"Maestro Huang", respondió. "O debería decir, el falso inmortal."

El hombre sonrió, una sonrisa que no llegaba a sus ojos inhumanamente antiguos. "Siempre tan irrespetuosa. Esa fue tu perdición en la corte Joseon, y lo será nuevamente."

Li Wei miró entre Yoo Mina y el recién llegado, comprendiendo con horror que estaban cara a cara con el monje shaolín renegado, el creador de los artefactos y su perseguidor a través del tiempo.

"¿Cómo nos encontraste?", preguntó Mei Lin, posicionándose sutilmente para un posible ataque.

El monje levantó su muñeca, mostrando el reloj. "Los artefactos se llaman entre sí. Siempre lo han hecho. Cuando activaron el cofre y el abanico juntos, fue como encender un faro a través del tiempo."

Sacó un iPhone de su bolsillo, un modelo que Li Wei reconoció como varios años más avanzado que los disponibles en 2025. "Además", añadió con una sonrisa sardónica, "la tecnología moderna hace que rastrear anomalías temporales sea sorprendentemente sencillo."

"¿Un iPhone del futuro?", murmuró Li Wei, incapaz de contenerse. "Eso es hacer trampa."

"No hay reglas en la guerra temporal, joven", respondió el monje. "Solo supervivientes y víctimas."

Se volvió hacia Yoo Mina. "Has sido una molestia persistente, princesa. Tres siglos persiguiéndome, interfiriendo con mis planes. Pero esto termina hoy."

"¿Por qué?", preguntó Yoo Mina, ganando tiempo mientras Li Wei notaba que ella estaba moviendo sutilmente su abanico hacia el cofre. "¿Por qué crear los artefactos solo para pasar la eternidad persiguiéndolos?"

"Porque cometí un error", respondió el monje, su voz repentinamente cansada. "Creé objetos demasiado poderosos, fragmentos de eternidad que ningún mortal debería poseer. Incluso yo, su creador, no puedo controlarlos completamente."

Dio un paso hacia ellos, y Li Wei notó que el tiempo parecía distorsionarse ligeramente a su alrededor, como si el aire mismo se resistiera a su movimiento.

"Los artefactos deben ser destruidos", continuó el monje. "Y solo pueden ser destruidos cuando están todos juntos, en el momento y lugar correctos."

"¿Y después qué?", desafió Yoo Mina. "¿Qué pasa contigo? ¿También serás destruido?"

Una sombra cruzó el rostro del monje. 

"Ese es mi castigo por jugar con fuerzas que no entendía. Mi inmortalidad está ligada a los artefactos. Cuando ellos desaparezcan, yo también lo haré."

"No te creo", respondió Yoo Mina. "Has mentido y manipulado durante siglos. ¿Por qué sería diferente ahora?"

"Porque estoy cansado", dijo el monje, y por un momento, Li Wei pudo ver el peso de los siglos en sus ojos. "Tan cansado como tú debes estarlo, princesa. La inmortalidad es una maldición, no un regalo."

Por un instante, pareció haber una conexión entre ellos, dos seres antiguos atrapados en una danza eterna a través del tiempo. Pero el momento pasó, y la determinación regresó al rostro de Yoo Mina.

"Si quieres los artefactos", dijo, "tendrás que quitárnoslos."

El monje suspiró, como si hubiera esperado esa respuesta pero aún así le decepcionara. "Como desees."

Levantó su muñeca, y el reloj brilló intensamente. De repente, todo a su alrededor pareció ralentizarse, como si el mundo estuviera moviéndose a través de melaza. Todos excepto el monje, quien se movía a velocidad normal.

Se dirigió hacia ellos con pasos medidos, confiado en su ventaja temporal. Pero para su sorpresa, Yoo Mina también parecía inmune al efecto ralentizador, moviéndose con la misma fluidez que él.

"Trescientos años de práctica", sonrió ella, interceptándolo con una postura de combate que parecía sacada de un antiguo manual de artes marciales coreanas.

Lo que siguió fue una de las peleas más extrañas que Li Wei había presenciado jamás. Desde su perspectiva ralentizada, veía a Yoo Mina y al monje moviéndose a velocidad normal mientras el resto del mundo, incluidos él y Mei Ling, parecían congelados en el tiempo.

Yoo Mina usaba su abanico no solo como un artefacto místico sino como un arma, sus movimientos precisos y letales, claramente el resultado de siglos de entrenamiento. El monje, por su parte, combinaba técnicas shaolín clásicas con movimientos que parecían pertenecer a artes marciales aún no inventadas.

Era como ver una película en cámara lenta y a velocidad normal simultáneamente, un espectáculo tan hermoso como aterrador.

Li Wei, atrapado en la ralentización temporal, luchaba por moverse hacia el cofre, cada centímetro un esfuerzo monumental. A su lado, Mei Lin parecía estar experimentando la misma dificultad, sus movimientos reducidos a un arrastre glacial.

La pelea entre Yoo Mina y el monje se intensificó, moviéndose por toda la sala de exhibición con una gracia sobrenatural. Vitrinas se rompían a su paso, artefactos antiguos caían al suelo, todo en un silencio irreal creado por la distorsión temporal.

En un momento crucial, Yoo Mina logró golpear la muñeca del monje con su abanico, interrumpiendo momentáneamente el efecto del reloj. El tiempo volvió a su flujo normal con un tirón desorientador, como una banda elástica soltada repentinamente.

"¡El cofre!", gritó Yoo Mina a Li Wei. "¡Ahora!"

Li Wei, repentinamente liberado de la ralentización, se lanzó hacia el cofre. Lo agarró justo cuando el monje recuperaba el control de su reloj, reiniciando el efecto ralentizador.

Pero esta vez, Li Wei estaba sosteniendo el cofre abierto, y descubrió que, mientras lo sujetaba, podía moverse normalmente a través del tiempo ralentizado.

"¡Mei Lin!", llamó, extendiendo su mano libre hacia ella.

Mei Lin, todavía atrapada en la ralentización, estiró su brazo con esfuerzo sobrehumano. Sus dedos se encontraron, y en el momento del contacto, ella también fue liberada del efecto.

El monje, viendo que estaba perdiendo su ventaja, cambió de táctica. Sacó su iPhone futurista y comenzó a manipularlo rápidamente.

"¿Está enviando un mensaje de texto en medio de una batalla por el destino del tiempo?", preguntó Li Wei, incrédulo.

"No", respondió Yoo Mina, su expresión alarmada. "Está haciendo algo peor."

El teléfono emitió un pitido, y repentinamente, la realidad a su alrededor comenzó a fluctuar, como una imagen de televisión con mala recepción.

"Está alterando la línea temporal", explicó Yoo Mina, su voz tensa. "Usando tecnología del futuro para reescribir el presente."

"¿Puede hacer eso?", preguntó Mei Lin, esquivando un fragmento de realidad que se desprendía como cristal roto.

"Aparentemente", respondió Yoo Mina. "Pero es extremadamente peligroso. Podría colapsar toda esta rama temporal."

El monje, ajeno a sus preocupaciones, continuaba manipulando su dispositivo, la realidad distorsionándose cada vez más a su alrededor. Partes de la sala comenzaron a cambiar, alternando entre diferentes versiones de sí misma: vacía, llena de visitantes, en ruinas, en construcción.

"Tenemos que detenerlo", dijo Yoo Mina. "O todos quedaremos atrapados en un bucle temporal fracturado."

"¿Cómo?", preguntó Li Wei, esquivando un jarrón Tang que aparecía y desaparecía erráticamente.

"Los tres artefactos", respondió Yoo Mina. "Si los activamos juntos, podríamos contrarrestar lo que está haciendo."

"¿Y el espejo?", preguntó Mei Ling, señalando la vitrina que ahora fluctuaba entre estar intacta y destrozada.

"Tendremos que arriesgarnos sin él", decidió Yoo Mina. "El cofre y el abanico juntos deberían ser suficientes para crear un portal de escape."

Se reunieron en el centro de la sala, formando un triángulo protector alrededor de los artefactos. El monje, notando lo que intentaban hacer, rugió de frustración y se lanzó hacia ellos, pero la distorsión de la realidad que él mismo había creado dificultaba su avance.

"¡Concentrémonos!", ordenó Yoo Mina, sosteniendo su abanico sobre el cofre que Li Wei sujetaba. "¡Ordos Kangbashi , 2025! ¡Visualícenlo claramente!"

Li Wei cerró los ojos, tratando desesperadamente de imaginar su casa  en Jangbashi, ignorando el caos temporal que se desarrollaba a su alrededor. Sintió la mano de Mei Lin agarrando firmemente su hombro, anclándolo a la realidad.

El zumbido familiar comenzó, creciendo en intensidad hasta convertirse en un rugido que ahogaba incluso los gritos de rabia del monje. La luz dorada envolvió a los tres, formando un capullo protector contra la tormenta de realidad fracturada.

"¡No!", gritó el monje, lanzándose hacia ellos con una velocidad sobrehumana. Pero era demasiado tarde.

Con un destello cegador y una sensación de ser arrancados de la realidad misma, Li Wei, Mei Lin y Yoo Mina desaparecieron, dejando al monje solo en una sala de museo que se desmoronaba en fragmentos de posibilidades temporales.

Lo último que Li Wei vio antes de que el mundo se disolviera a su alrededor fue la expresión del monje: no de ira, como esperaba, sino de una tristeza tan profunda y antigua que parecía trascender el tiempo mismo.

Y entonces, todo se volvió luz y movimiento, y el trío más disfuncional de la historia fue lanzado una vez más a través del vórtice del tiempo, hacia un destino incierto. # El Cofre del Tiempo: Una Comedia Romántica Interdimensional

Capítulo 7

La sensación de viajar a través del tiempo nunca se volvía más agradable, decidió Li Wei mientras su cuerpo era estirado, comprimido y retorcido a través del vórtice temporal. Era como estar en una licuadora cósmica operada por un barman con serios problemas de ira.

Cuando finalmente aterrizaron, no fue con la gracia de viajeros temporales experimentados, sino con el estilo de tres personas arrojadas desde un tren en movimiento. Li Wei se encontró cara a cara con su alfombra, Mei Lin aterrizó en una posición defensiva perfecta (por supuesto), y Yoo Mina, de alguna manera, logró caer sentada elegantemente en el sofá como si hubiera sido su intención todo el tiempo.

"¿Estamos en casa?", preguntó Li Wei, despegando su cara del suelo y mirando alrededor con cautela.

"Orban Kangbashi , 2025", confirmó Yoo Mina, observando el apartamento. "Tu apartamento, específicamente. Lo logramos."

"¿Estás segura?", preguntó Mei Lin, ya revisando el perímetro con la eficiencia de alguien que espera que un monje inmortal aparezca en cualquier momento. "¿Cómo sabemos que es nuestra línea temporal original?"

Yoo Mina se levantó y se acercó a la ventana, mirando hacia el horizonte de Ordos. "No podemos estar completamente seguros", admitió. "Pero se ve igual. Y más importante, se siente igual."

"¿Se siente igual?", repitió Li Wei, poniéndose de pie con un gemido. "¿El tiempo tiene un sentimiento?"

"Después de tres siglos saltando entre épocas, desarrollas una especie de sexto sentido", explicó Yoo Mina. "Cada línea temporal tiene su propia... vibración, por así decirlo."

"Genial", murmuró Li Wei. "Así que dependemos del 'sentido arácnido temporal' de una princesa de 300 años."

"Ha funcionado hasta ahora", señaló Yoo Mina con una sonrisa.

Mei Lin, mientras tanto, había encendido el televisor y estaba cambiando rápidamente entre canales, verificando las noticias.

"Todo parece normal", informó. "Mismo presidente, mismos desastres, mismos programas de telerrealidad absurdos."

"¿Qué fecha es?", preguntó Li Wei, buscando su teléfono.

"El mismo día que partimos", respondió Yoo Mina, mirando el reloj de la pared. "Apenas unas horas después. El tiempo de destino tiende a sincronizarse con el tiempo de origen cuando se viaja con intención específica."

"Conveniente", comentó Li Wei. "Así que básicamente tuvimos una aventura en 1996, casi morimos varias veces, y regresamos justo a tiempo para la cena sin ningún resultado ( salvó ese beso) "

"Bienvenido a mi vida durante los últimos tres siglos", sonrió Yoo Mina.

El teléfono encriptado de Li Wei vibró con una notificación. Era un mensaje en un grupo que incluía a los tres:

"Sé que han regresado. Esto no ha terminado. Nos veremos pronto. P.D.: Bonito apartamento, Li Wei. Deberías considerar usar cortinas más gruesas."

Un escalofrío recorrió la columna de Li Wei. "Está aquí", susurró, mirando instintivamente hacia la ventana. "En Orban Kangbashi. Ahora."

"Por supuesto que está aquí", respondió Yoo Mina, sorprendentemente tranquila. "Tiene un reloj que manipula el tiempo y un iPhone del futuro. Probablemente regresó antes que nosotros."

"¿Qué hacemos?", preguntó Mei Lin, ya en modo de combate, escaneando el apartamento en busca de armas improvisadas.

"Necesitamos un plan", dijo Yoo Mina, paseándose por la sala. "No podemos seguir huyendo eternamente. En algún momento, tendremos que enfrentarlo."

"¿Con qué?", preguntó Li Wei, agitando los brazos con frustración. "Él tiene un reloj que ralentiza el tiempo, un teléfono que reescribe la realidad, y probablemente conoce todas las artes marciales inventadas en los últimos mil años. Nosotros tenemos un cofre, un abanico, y mi colección de tarjetas de Pokémon."

"No subestimes nuestros recursos", respondió Yoo Mina. "El cofre y el abanico juntos son poderosos. Y aunque no conseguimos el espejo, la resonancia que establecimos en el museo debe haber transferido algo de su esencia."

"¿Cómo lo sabemos?", preguntó Mei Ling.

Yoo Mina sacó su abanico y lo abrió. Para sorpresa de todos, la superficie del abanico ahora reflejaba la luz como un espejo, aunque seguía manteniendo sus diseños originales.

"Interesante", murmuró, pasando los dedos por la superficie reflectante. "La resonancia funcionó mejor de lo que esperaba."

"¿Eso significa que podemos viajar en el tiempo con más precisión?", preguntó Li Wei.

"Posiblemente", asintió Yoo Mina. "Pero más importante, significa que podemos usar el poder reflectante del espejo."

"¿Y eso es útil porque...?", preguntó Li Wei.

"El espejo no solo refleja imágenes", explicó Yoo Mina. "Refleja energía. Incluida la energía temporal del reloj del monje."

"¿Estás diciendo que podemos contrarrestar su control del tiempo?", preguntó Mei Ling, repentinamente interesada.

"En teoría", confirmó Yoo Mina. "Si podemos reflejar su ralentización temporal de vuelta hacia él, estaríamos en igualdad de condiciones."

"Eso sigue dejándonos con el problema del iPhone mágico que reescribe la realidad", señaló Li Wei.

"Un problema a la vez", respondió Yoo Mina. "Primero, necesitamos prepararnos para el enfrentamiento."

Pasaron las siguientes horas preparando el apartamento de Li Wei para lo que él comenzó a llamar mentalmente "La Batalla Final (Con Memes Incluidos)", porque si iba a morir a manos de un monje shaolín inmortal, al menos quería que el título de su obituario fuera memorable.

Mei Lin estableció perímetros defensivos con una eficiencia aterradora, convirtiendo objetos domésticos ordinarios en trampas potencialmente letales. Li Wei nunca volvería a ver su tostadora de la misma manera.

Yoo Mina, mientras tanto, trabajaba con los artefactos, experimentando con el cofre y el abanico, tratando de maximizar su potencial combinado. De vez en cuando, pequeños destellos de luz dorada y distorsiones espaciales emanaban de la mesa de la cocina, haciendo que Li Wei se preguntara si su depósito de seguridad cubriría "daños por manipulación de la estructura espacio-temporal".

Li Wei, sintiéndose algo inútil entre una experta en seguridad y una viajera del tiempo de 300 años, hizo lo que mejor sabía hacer: preparó café y buscó en internet.

"¿Qué estás haciendo?", preguntó Mei Lin, encontrándolo absorto en su laptop.

"Investigando", respondió Li Wei. "Si vamos a enfrentarnos a un monje shaolín inmortal, quiero saber todo lo posible sobre él."

"¿Y has encontrado algo útil en... Weibo?", preguntó Mei Lin, mirando la pantalla con escepticismo.

"De hecho, sí", respondió Li Wei, sorprendentemente serio. "He estado buscando referencias a un hombre que no envejece, que aparece en momentos históricos clave, siempre con un reloj antiguo."

"¿Y?"

"Y hay resultados", dijo Li Wei, girando la pantalla para mostrarle. "Mira esto: un productor musical en Hong Kong en los 80, un asesor político en Beijing en los 90, un inversor tecnológico en Shanghái en los 2000... siempre el mismo hombre, con diferentes nombres pero el mismo reloj."

Mei Ling se inclinó más cerca, repentinamente interesada. "¿Has identificado su identidad actual?"

"Creo que sí", asintió Li Wei, mostrándole una foto de un hombre elegante en un evento de caridad reciente. "Chen Wei-Ting."

"¿El coleccionista de Hong Kong?", preguntó Mei Ling, sorprendida. "¿El que supuestamente tiene el anillo?"

"El mismo", confirmó Li Wei. "Excepto que no creo que 'tenga' el anillo. Creo que ES el anillo, o al menos, está fusionado con él de alguna manera."

Llamaron a Yoo Mina, quien examinó las fotos con una expresión de reconocimiento gradual.

"Tienes razón", dijo finalmente. "Es él. Ha cambiado su apariencia, pero esos ojos... los reconocería en cualquier época."

"¿Por qué no lo reconociste antes?", preguntó Mei Ling.

"Porque es bueno ocultándose", respondió Yoo Mina. "Y porque nunca lo había visto en esta encarnación específica. Pero ahora que lo veo..."

"Entonces, ¿el anillo y el reloj están con él?", preguntó Li Wei.

"El reloj definitivamente", confirmó Yoo Mina. "El anillo... es complicado. Según la leyenda, el monje fusionó parte de su esencia con el anillo para mantener su inmortalidad. No es tanto que lo posea, sino que es parte de él."

"Esto cambia nuestro enfoque", dijo Mei Ling, siempre práctica. "Si queremos los cinco artefactos juntos, necesitamos al monje."

"Y él nos necesita a nosotros", añadió Yoo Mina. "O más específicamente, necesita nuestros artefactos."

"Un impasse temporal", murmuró Li Wei. "Fascinante y aterrador."

Como si hubiera sido convocado por su conversación, el teléfono encriptado vibró nuevamente con un mensaje:

"Suficiente de juegos. Encuentro en la  plaza principal . Medianoche. Traigan los artefactos. Es hora de terminar esto."

Los tres se miraron, la tensión palpable en el aire.

"¿Vamos?", preguntó Li Wei.

"Es una trampa", respondió Mei Lin automáticamente.

"Por supuesto que es una trampa", asintió Yoo Mina. "Pero también es nuestra mejor oportunidad."

"¿Para qué?", preguntó Li Wei.

"Para terminar esto", respondió Yoo Mina, su voz cargada con el peso de tres siglos de persecución. "De una forma u otra."

La , con su distintivos caballos, dominaba el horizonte nocturno de Ordos Kangbashi . A medianoche, la plataforma de observación normalmente estaría cerrada al público, pero cuando llegaron, encontraron la puerta de acceso misteriosamente abierta.

"Definitivamente una trampa", murmuró Mei Ling, mientras subían en el ascensor.

Li Wei, sosteniendo el cofre en su mochila, sentía una mezcla de terror y una extraña calma. Después de todo lo que habían pasado, enfrentarse finalmente al monje parecía casi un alivio, como llegar al jefe final de un videojuego particularmente difícil.

"Recuerden el plan", dijo Yoo Mina, ajustando su abanico. "Yo me encargaré de contrarrestar el reloj. Mei Lin, tú intentarás obtener el iPhone. Li Wei..."

"Lo sé, lo sé", suspiró Li Wei. "Me mantendré fuera del camino y protegeré el cofre."

"Iba a decir 'sé nuestro as bajo la manga'", corrigió Yoo Mina con una sonrisa. "El monje te subestima. Esa es nuestra ventaja."


El ascensor se detuvo con un suave pitido, y las puertas se abrieron a la plataforma de observación. La vista de Ordos  de noche era espectacular, un océano de luces que se extendía hasta el horizonte. Pero lo que captó su atención fue la figura solitaria que los esperaba junto a los ventanales.

Chen Wei-Ting, o el Maestro Huang, o como fuera que se llamara en esta época, estaba de pie con las manos cruzadas detrás de la espalda, contemplando la ciudad como un emperador supervisando su dominio. Vestía un traje impecable que parecía cambiar sutilmente de color bajo las luces cambiantes de la torre, y en su muñeca, el reloj antiguo brillaba tenuemente.

"Bienvenidos", dijo sin volverse. "Han recorrido un largo camino para llegar aquí. Algunos de ustedes, más que otros."

Se giró lentamente, y Li Wei pudo ver finalmente su rostro con claridad. Era hermoso de una manera atemporal, con rasgos que podrían pertenecer a cualquier época, y ojos que contenían siglos de conocimiento y pesar.

"Princesa", inclinó la cabeza hacia Yoo Mina. "Tres siglos te han tratado bien."

"No puedo decir lo mismo de ti", respondió ella. "La inmortalidad parece haberte vuelto más dramático."

El monje sonrió, una sonrisa que no llegaba a sus antiguos ojos. "Siempre aprecié tu espíritu. Es una lástima que estemos en lados opuestos de esta... situación."

"No tenemos que estarlo", respondió Yoo Mina, dando un paso adelante. "Dices que quieres destruir los artefactos. Yo quiero usarlos para salvar a mi amado pretendiente. Seguramente podemos llegar a un acuerdo."

"No hay acuerdo posible", respondió el monje, su voz endureciéndose. "Los artefactos deben ser destruidos. El daño que pueden causar al tejido de la realidad es incalculable."

"¿Y qué hay de tu iPhone mágico?", intervino Li Wei, incapaz de contenerse. "¿Eso no daña el 'tejido de la realidad'?"

El monje lo miró con una mezcla de irritación y diversión. "Una herramienta temporal, para un propósito específico. Será destruido junto con los artefactos."

"¿Por qué deberíamos creerte?", preguntó Mei Lin, posicionándose sutilmente para un posible ataque. "Has mentido y manipulado durante siglos."

"No espero que me crean", respondió el monje. "Espero que entiendan. Los artefactos fueron un error, mi error. Como su creador, es mi responsabilidad corregirlo."

"¿A costa de tu propia vida?", preguntó Yoo Mina, escéptica.

"La inmortalidad es una prisión, no un regalo", respondió el monje, y por un momento, Li Wei pudo ver el cansancio infinito en sus ojos. "He vivido demasiado, visto demasiado. Estoy listo para que termine."

Hubo un momento de silencio mientras todos procesaban sus palabras. Li Wei, sorprendentemente, fue quien lo rompió.

"Te creo", dijo, dando un paso adelante. "Pero hay un problema. Yoo Mina ha pasado tres siglos buscando estos artefactos para salvar a su compañero de vida. No puede simplemente renunciar a eso."

El monje miró a Li Wei con renovado interés, como si lo estuviera viendo propiamente por primera vez.

"El pretendiente de la princesa murió hace siglos", dijo finalmente. "Nada puede cambiar eso sin consecuencias catastróficas para la línea temporal."

"¿Qué consecuencias?", desafió Yoo Mina. "¿Qué podría ser peor que vivir tres siglos con el conocimiento de que podría haberlo salvado?"

"La paradoja", respondió el monje. "Si salvas a tu amante , nunca tendrás razón para buscar los artefactos. Si nunca buscas los artefactos, nunca viajarás en el tiempo para salvarlo. Es un bucle imposible que podría desgarrar la realidad misma."

Yoo Mina palideció, como si nunca hubiera considerado esta posibilidad. 

"Debe haber una manera", insistió, pero su voz había perdido algo de su convicción.

"La hay", dijo el monje, sorprendiéndolos a todos. "Una solución que podría satisfacernos a ambos."

"¿Cuál?", preguntó Yoo Mina, esperanza y sospecha mezclándose en su voz.

"Los artefactos deben ser destruidos", explicó el monje. "Pero antes, podríamos usarlos una última vez. No para cambiar el pasado, sino para visitarlo. Para que puedas despedirte."

Yoo Mina lo miró fijamente, emociones complejas cruzando su rostro. 

"¿Me permitirías ver a mi amado una última vez?"

"Como observadora, no como participante", aclaró el monje. "Sin interacción, sin cambios. Solo un momento de... cierre."

Li Wei miró entre ellos, sintiendo que estaba presenciando la resolución de un conflicto que había durado siglos. Era surrealista y, de alguna manera, profundamente conmovedor.

"¿Y después?", preguntó Mei Lin, siempre práctica.

"Después, destruiremos los artefactos", respondió el monje. "Todos ellos. El cofre, el abanico, el espejo, el anillo y el pergamino."

"¿Tienes el pergamino?", preguntó Yoo Mina, sorprendida.

El monje sonrió enigmáticamente y sacó de su bolsillo interior un rollo antiguo, pequeño pero claramente poderoso, con el mismo símbolo que los otros artefactos.

"Lo he tenido todo este tiempo", confirmó. "Es lo que me ha permitido rastrearlos a través de las épocas."

"¿Y el espejo?", preguntó Li Wei. "Lo dejamos en 1996, en un museo que probablemente ya no existe en esa forma debido a nuestra... intervención."

"El espejo está aquí", respondió el monje, sacando de su otro bolsillo un pequeño espejo de mano, idéntico al que habían visto en el museo. "Lo recuperé antes de que la línea temporal se estabilizara. Los beneficios de tener un reloj que manipula el tiempo."

Colocó el espejo y el pergamino sobre una mesa cercana, junto a su reloj, que se quitó con un movimiento fluido.

"Solo falta el anillo", dijo, mirando significativamente a Yoo Mina.

"Dijiste que estaba fusionado contigo", recordó ella.

"Lo está", confirmó el monje. "Y para liberarlo, necesito tu ayuda."

Extendió su mano derecha, donde Li Wei pudo ver ahora un anillo antiguo que parecía fundido con su piel, el metal y la carne indistinguibles en los bordes.

"El abanico", explicó el monje. "Su poder reflectante, combinado con el cofre, puede separar el anillo de mi esencia."

Yoo Mina dudó, claramente evaluando si esto era otra trampa. Finalmente, con un movimiento decisivo, sacó su abanico y lo abrió, su superficie ahora reflectante brillando bajo las luces de la torre.

"Li Wei", llamó. "El cofre."

Li Wei sacó el cofre de su mochila y lo abrió, sintiendo la familiar energía dorada emanando de su interior.

"Colóquenlos junto a los otros artefactos", instruyó el monje, señalando la mesa.

Con cautela, Yoo Mina colocó el abanico abierto sobre la mesa, y Li Wei hizo lo mismo con el cofre. Los cinco artefactos juntos creaban un patrón extraño, como una constelación de poder antiguo.

"Ahora", dijo el monje, colocando su mano con el anillo en el centro del patrón. "Concentrémonos juntos."

Wei Li, Mei Lin y Yoo Mina se miraron, un momento de duda compartida. Finalmente, Yoo Mina asintió, y los tres se acercaron, formando un círculo alrededor de la mesa.

"Visualicen el anillo separándose", instruyó el monje, cerrando los ojos. "Vean la división entre el metal y la carne, entre el artefacto y su portador."

 Wei Li cerró los ojos, tratando de imaginar lo que el monje describía. Para su sorpresa, pudo sentirlo: la energía del anillo, diferente pero relacionada con la del cofre, luchando por liberarse de su prisión de carne.

El zumbido familiar comenzó, creciendo en intensidad hasta llenar la plataforma de observación. A través de sus párpados cerrados,  Wei Li podía percibir un resplandor dorado verdoso  cada vez más brillante.

Y entonces, un grito de dolor. Los ojos de  Wei Li se abrieron de golpe para ver al monje retrocediendo, sosteniendo su mano. Donde antes el anillo había estado fusionado con su piel, ahora había una marca circular, como una cicatriz antigua. Y sobre la mesa, entre los otros artefactos, estaba el anillo, libre y brillante.

"Está hecho", jadeó el monje, su rostro pálido pero determinado. "Los cinco artefactos, juntos por primera vez en siglos."

Los artefactos brillaban con una luz dorada que parecía conectarlos, líneas de energía fluyendo entre ellos como un circuito místico.

"¿Y ahora qué?", preguntó Wei Li , sintiendo que estaban al borde de algo monumental.

"Ahora", respondió el monje, recuperando algo de su compostura, "cumplimos nuestro trato. Un viaje final, para que la princesa pueda despedirse."

Miró a Yoo Mina, quien asintió lentamente, emoción contenida en sus ojos.

"Corea, 1592", dijo ella. "El Palacio Gyeongbokgung, la noche antes de la invasión japonesa."

El monje asintió y comenzó a manipular los artefactos, colocándolos en una configuración específica. "Esto creará un portal de observación", explicó. "Podremos ver, pero no interactuar. Como mirar a través de una ventana al pasado."

Mientras trabajaba, Wei Li se acercó a Yoo Mina.

 "¿Estás segura de esto?", preguntó en voz baja. "¿Confías en él?"

"No", respondió ella con una pequeña sonrisa. "Pero he esperado tres siglos para esto. Tengo que intentarlo."

El monje completó su configuración, y los artefactos comenzaron a brillar más intensamente. En el aire frente a ellos, una especie de ventana comenzó a formarse, al principio borrosa pero gradualmente enfocándose para mostrar un palacio tradicional coreano bajo la luz de la luna.

"Gyeongbokgung", susurró Yoo Mina, su voz cargada de emoción. "Mi hogar."

La imagen se aclaró más, mostrando ahora el interior de una habitación del palacio. Un joven vestido con ropas reales estaba sentado a una mesa baja, estudiando un mapa a la luz de las velas.

"Gwanghae", dijo Yoo Mina, lágrimas formándose en sus ojos. "Mi amor."

El joven príncipe, ajeno a que estaba siendo observado a través del tiempo, continuaba estudiando su mapa con expresión concentrada. De vez en cuando, hacía anotaciones en un pergamino cercano.

"Está planificando rutas de evacuación", explicó Yoo Mina, su voz apenas un susurro. "Sabíamos que los japoneses vendrían, pero no cuándo ni con cuánta fuerza."

Mientras observaban, una puerta se deslizó, y una joven entró en la habitación. Era Yoo Mina, o más precisamente, la Princesa Myeongseong, trescientos años más joven pero inconfundiblemente la misma persona.

"Es tan extraño", murmuró la Yoo Mina actual. "Verme a mí misma, como era. Tan joven, tan ingenua."

En la visión, la joven princesa se acercó a su enamorado, colocando una taza de té junto a él. Intercambiaron palabras que no podían oír, pero la afección entre ellos era evidente.

"Le estoy diciendo que descanse", tradujo Yoo Mina. "Que necesitará su fuerza para los días venideros. Él me está respondiendo que el deber de un príncipe es proteger a su pueblo, incluso a costa de su propio descanso."

La escena continuó, los amantes conversando en la tranquilidad de la noche, inconscientes de que al día siguiente sus vidas cambiarían para siempre.

"Nunca supe que esta sería nuestra última conversación normal", dijo Yoo Mina, lágrimas corriendo libremente por sus mejillas ahora. "Al día siguiente, los japoneses atacaron. Él me dio su caballo y me ordenó huir mientras él se quedaba para organizar la defensa."

En la visión, la joven princesa finalmente convenció a su novio  de descansar. Antes de irse, se inclinó y besó sus labios  en un gesto de afecto pasionsl. El príncipe sonrió, una sonrisa cansada pero llena de cariño.

"Esa fue la última vez que lo vi sonreír", susurró Yoo Mina.

La imagen comenzó a desvanecerse, la energía de los artefactos fluctuando.

"No puedo mantenerlo por más tiempo", advirtió el monje. "La conexión es inestable."

"Solo un momento más", suplicó Yoo Mina, extendiendo una mano hacia la imagen de su enamorado  como si pudiera tocarlo a través de los siglos.

Pero la visión se desvaneció completamente, dejándolos nuevamente en la plataforma de observación de la Torre de la Plaza Kobayashi, en el Shanghái de 2025.

Yoo Mina se quedó inmóvil, lágrimas silenciosas corriendo por su rostro. Después de un momento, se volvió hacia el monje.

"Gracias", dijo simplemente.

El monje inclinó la cabeza en reconocimiento. 

"¿Fue suficiente?", preguntó, y había una gentileza en su voz que Wei Li no había escuchado antes.

"Nunca será suficiente", respondió Yoo Mina. "Pero es más de lo que creí posible. Un cierre, de alguna manera."

Se volvió hacia Wei Li  y Mei Lin. "He perseguido un sueño imposible durante tres siglos", dijo. "Creí que podría cambiar el pasado, salvar a mi enamorado. Pero ahora entiendo que algunas cosas no pueden ser cambiadas sin destruir todo lo demás.No se si me enamorarme algún día.Si alguien llegue a mi vida para amarme,cuidarme,valorar me y darme hijos

"¿Entonces estás de acuerdo?", preguntó el monje. "¿Destruiremos los artefactos?"

Yoo Mina miró los cinco objetos místicos sobre la mesa, brillando con su poder antiguo. Después de un largo momento, asintió.

"Sí", dijo. "Es hora de que termine. Para todos nosotros."

El monje asintió, satisfecho.

 "Prepararé el ritual final", dijo, comenzando a reorganizar los artefactos en un nuevo patrón.

Mientras trabajaba, Wei Li se acercó a Yoo Mina. "¿Estás segura?", preguntó en voz baja. "Trescientos años es mucho tiempo para rendirse."

Yoo Mina sonrió, una sonrisa que contenía siglos de sabiduría y pesar. "No es rendirse", corrigió. "Es aceptar. Hay una diferencia."

"¿Y qué pasará contigo?", preguntó Mei Lin, uniéndose a ellos. "Si los artefactos son destruidos..."

"No lo sé", admitió Yoo Mina. "Tal vez regrese a mi tiempo original. Tal vez simplemente... termine. De cualquier manera, estoy lista."

El monje los llamó, indicando que el ritual estaba preparado. Los artefactos estaban ahora dispuestos en un círculo perfecto, cada uno brillando con su propia luz distintiva: el cofre dorado, el abanico plateado, el espejo cristalino, el anillo broncíneo y el pergamino ámbar.

"Para completar el ritual", explicó el monje, "cada artefacto debe ser activado simultáneamente por alguien que tenga una conexión con él."

"¿Qué tipo de conexión?", preguntó Wei Li 

"Tú tienes el cofre", respondió el monje. "Ha estado en tu familia durante generaciones. La princesa tiene el abanico, un regalo de su madre. Yo tengo el anillo, que ha sido parte de mí durante siglos."

"¿Y los otros?", preguntó Mei Ling.

"El espejo responde a ti", dijo el monje, sorprendiéndola. "Tu colgante contiene un fragmento de su esencia. Y el pergamino..."

Se volvió hacia  Wei Li . "El pergamino responde a ti también, aunque no lo sepas. Fue creado usando tinta mezclada con la sangre de tu antepasado."

"¿Mi antepasado?", repitió  Wei Li , aturdido. "¿Qué tiene que ver mi familia con todo esto?"

"Tu antepasado fue mi aprendiz", reveló el monje. "El único en quien confié con el secreto de los artefactos. Fue él quien los escondió cuando comprendí el peligro que representaban."

 Wei Li  se quedó sin palabras, tratando de procesar esta revelación. De repente, muchas cosas cobraban sentido: la presencia del cofre en su familia, la conexión de Mei Lin con su linaje, incluso su inexplicable atracción hacia toda esta situación imposible.

"Entonces, ¿qué hacemos?", preguntó finalmente.

"Cada uno tomará su artefacto", instruyó el monje. "Yo guiaré el ritual. Cuando dé la señal, activarán su poder, enfocándose en la destrucción."

Con cierta vacilación, cada uno tomó su posición: Wei Li  con el cofre y el pergamino, Mei Ling con el espejo, Yoo Mina con el abanico, y el monje con el anillo.

"Concentrémonos", dijo el monje, cerrando los ojos. "Sientan el poder de los artefactos, su conexión con el tiempo mismo."

 Wei Li  cerró los ojos, sosteniendo el cofre en una mano y el pergamino en la otra. Podía sentir su energía, pulsando como corazones antiguos, resonando con algo profundo dentro de él.

"Ahora", instruyó el monje, "visualicen los artefactos disolviéndose, su poder regresando al flujo del tiempo del que fueron extraídos."

El zumbido comenzó, más profundo y poderoso que nunca. Wei Li  sintió que los artefactos en sus manos se calentaban, vibrando con intensidad creciente.

"Mantengan la concentración", ordenó el monje, su voz elevándose sobre el zumbido. "El ritual ha comenzado."

La luz dorada se intensificó, tan brillante que Li Wei podía verla a través de sus párpados cerrados. El zumbido se convirtió en un rugido, y sintió que su cuerpo se volvía ligero, como si estuviera flotando.

Y entonces, algo cambió. El rugido adquirió un tono discordante, y la luz fluctuó erráticamente. Wei Li  abrió los ojos para ver que los artefactos estaban pulsando con energía inestable, como si lucharan contra el ritual.

"¿Qué está pasando?", gritó sobre el ruido.

"¡Resistencia!", respondió el monje, su rostro tenso por el esfuerzo. "¡Los artefactos no quieren ser destruidos!"

La energía se arremolinaba ahora como una tormenta dorada, creando un vórtice alrededor de ellos. Li Wei vio con horror que pequeñas grietas comenzaban a aparecer en el aire mismo, como si la realidad estuviera fracturándose.

"¡Esto no es una destrucción!", gritó Mei Lin. "¡Es una implosión temporal!"

El monje, su rostro una máscara de concentración y dolor, gritó: "¡Mantengan el control! ¡No podemos permitir que los artefactos se liberen!"

Pero era demasiado tarde. Con un estallido de luz cegadora, los cinco artefactos explotaron en energía pura.  Wei Li  sintió que era arrojado hacia atrás, el cofre y el pergamino arrancados de sus manos.

Cuando la luz se desvaneció y pudo ver nuevamente, la escena ante él era caótica. La plataforma de observación estaba intacta, pero el aire estaba lleno de fragmentos de realidad, como cristales rotos flotando en el vacío. A través de estos fragmentos, podía ver vislumbres de otros tiempos y lugares: la antigua Corea, el Shanghái moderno, épocas y lugares que no reconocía.

El monje estaba de rodillas, su rostro una máscara de desesperación. "No", susurró. "No así."

"¿Qué ha pasado?", preguntó  Wei Li, ayudando a Mei Lin a levantarse.

"Una fractura temporal", respondió Yoo Mina, mirando los fragmentos de realidad con asombro y horror. "Los artefactos no fueron destruidos. Fueron... liberados."

"¿Qué significa eso?", preguntó Mei Ling.

"Significa que su poder está ahora disperso a través del tiempo y el espacio", explicó el monje, poniéndose de pie con esfuerzo. "Sin control, sin dirección."

"¿Es malo?", preguntó Wei Li 

"Es... impredecible", respondió el monje. "El tiempo buscará equilibrarse, sanar las fracturas. Pero habrá... efectos secundarios."

"¿Qué tipo de efectos secundarios?", insistió Mei Lin.

Antes de que el monje pudiera responder, uno de los fragmentos de realidad cercanos se expandió repentinamente, engulléndolo. Por un instante, Wei Li  vio la expresión de sorpresa en su rostro antiguo, y luego el monje desapareció, absorbido por el fragmento que inmediatamente se contrajo hasta desaparecer.

"¡Maestro Huang!", gritó Yoo Mina, extendiendo una mano hacia donde había estado.

Más fragmentos comenzaron a expandirse y contraerse erráticamente, como burbujas en ebullición. Uno pasó a través de  Wei Li , y por un momento desconcertante, se vio a sí mismo como un niño, jugando con el cofre en el apartamento de su abuela.

"¡Tenemos que salir de aquí!", gritó Mei Lin agarrando su brazo. "¡La realidad se está desestabilizando!"

Corrieron hacia el ascensor, esquivando fragmentos de tiempo que aparecían y desaparecían a su alrededor. Yoo Mina iba delante, pero de repente se detuvo, mirando fijamente un fragmento particular que mostraba el palacio coreano que habían visto antes.

"Mi pretendiente ", susurró, extendiendo una mano hacia la imagen.

"¡Yoo Mina, no!", gritó  Wei Li, pero era demasiado tarde.

Con una sonrisa serena, Yoo Mina dio un paso adelante y fue absorbida por el fragmento, que se contrajo y desapareció como los demás.

"¡No!", gritó Wei Li , pero Mei Lin lo arrastró hacia el medio de la plaza.

"¡No podemos ayudarla!", insistió. "¡Tenemos que salvarnos nosotros!"

Entraron en medio de la calle  justo cuando la plaza   comenzaba a distorsionarse completamente, fragmentos de realidad fusionándose y separándose en un caos caleidoscópico.

Mientras la  descendía, Wei Li  se apoyó en Mei Lin , tratando de procesar lo que acababa de suceder.

"¿Crees que están...?", comenzó.

"No lo sé", respondió Mei Lin honestamente. "El monje fue absorbido por un fragmento aleatorio. Podría estar en cualquier época, en cualquier lugar."

"¿Y Yoo Mina?"

"Ella eligió", dijo Mei Lin suavemente. "Vio a su pretendiente  y tomó su decisión."

Wei Li asintió lentamente, comprendiendo. Después de tres siglos persiguiendo la posibilidad de reunirse con su único amor , Yoo Mina finalmente había encontrado su camino de regreso a casa.

Cuando salieron de la calle,caminaron por la solitaria calle,, el mundo exterior parecía sorprendentemente normal. Una persona  caminaba, un solitario  coche pasaba, la vida continuaba como si nada extraordinario hubiera ocurrido.

"¿Crees que habrá consecuencias?", preguntó Wei Li mientras caminaban por las calles nocturnas de Ordos Kobayashi  "¿Efectos secundarios, como dijo el monje?"

"Probablemente", respondió Mei Lin. "Pero el tiempo tiene formas de sanar sus heridas. Quizás los cambios sean sutiles, casi imperceptibles."

"O quizás mañana despertemos y todos tengan cabezas de dinosaurio", sugirió  Wei Li, ganándose una mirada exasperada de Mei Lin.

"Siempre tan dramático", murmuró ella, pero  Wei Li  notó que había una pequeña sonrisa en sus labios.

Caminaron en silencio por un rato, procesando todo lo que había sucedido. Finalmente, Wei Li  habló:

"Entonces, ¿qué hacemos ahora? ¿Volvemos a nuestras vidas normales? ¿Tú amenazándome y yo teniendo ataques de pánico?"

Mei Lin lo consideró. "Podríamos", dijo. "O podríamos intentar algo diferente."

"¿Cómo qué?"

"Como... no sé. Salir a cenar alguna vez. Como personas normales, no como prima-segunda--guardiana-verdugo y su víctima, Y acostumbrarme a llamarte Li Wei para el desayuno, Wei Li para el almuerzo y Wen Li para la cena."

 Wei Li la miró, sorprendido. "¿Me estás invitando a una cita?"

"Estoy sugiriendo que podríamos intentar una relación que no esté basada en amenazas de muerte y artefactos místicos", corrigió Mei Lin. "Llámalo como quieras. O quieres ser eternamente mi mejor amigo y ser padrino de mi boda"

Wei Li se aterrorizó de nada más suponer a Mei Lin en brazos de otro

. "Me gusta cómo suena eso de salir. Creo que lo merecemos."

Mientras caminaban por las calles iluminadas del vacío Orban Kangbashi ,  Wei Li  no pudo evitar mirar hacia el cielo nocturno, preguntándose dónde (o cuándo) estarían ahora el monje y Yoo Mina. ¿Había encontrado ella finalmente la paz con su consorte? ¿Estaba el monje atrapado en alguna época distante, todavía buscando una manera de corregir su error ancestral?

No tenía respuestas, pero por primera vez en lo que parecía una eternidad, se sentía en paz con las preguntas.

A la mañana siguiente,  Wei Li despertó en su apartamento, momentáneamente desorientado. ¿Había sido todo un sueño? ¿Los viajes en el tiempo, el monje, la princesa de 300 años?






Pasaron varios dias y volvieron a Shanghai a reanudar su vida:


Y es que con Mei Lin todo era complicado. Primera vez con el odontólogo,primera vacuna,primera Coca-Cola,primera hamburguesa,primer viaje en motocicleta, primera vez con un celular



......

Primer viaje en Avión. La valiente guerrera al montarse en el avión se negó rotundamente a sentarse en la ventana,

La valiente guerrera al montarse en el avión se negó rotundamente a sentarse en la ventana,

en el puesto que Wei Li le había comprado  para que viera el paisaje. No le tenía miedo a cruzar el tiempo, pero su valor la abandonó cuando el avión despegó y temblando se monto encima de Wei Li, abrazándose a el y temblando como una hoja, haciendo que  el la abrazara y ella a punto de llorar apenas pudo balbucearle que no la soltará.

-- Tan bellos-- dijo enternecida una azafata a otra-- .recién casados

-- El es muy bello-- suspiro la otra-- a todos los tipos delgados son débiles con las "gorditas"

-- Suerte que tienen algunas-- terminó la otra viéndolos con ternura.


Así que decidieron irse de discoteca un fin de semana, a recuperar el tiempo

Tanto tiempo en Ordos Kangbashi tenía desactualizado a Wei Li, no se les ocurrió otra cosa que irse al Palacio de Cristal" un lugar más salvaje  de citas casuales sin taboo de Shanghai y por ser sábado estába  a reventar. Luces láser, champán que costaba  más que el sueldo de un año Wei Li, y una pista de baile donde Mei Lin, con su vestido  *demasiado* ajustado, estába causando un terremoto social. 

Wei Li, tan guapo como despistado, intentaba no babear mientras la miraba, pero cada dos segundos un tipo con más dinero que sentido común se le acercaba a la voluptuosa y curvilínea guerrera

 Y ahí empieza el caos.

Así que decidió intentar enseñarla a bailar, no sin antes ver cómo Mei Lin tiró largo a largo un interesado en ella, demaciado interesado  por demás.

---No, Mei Lin! ¡El twerking no es un arte marcial! ¡Ese hombre no te está atacando, solo quiere bailar contigo!*-- explicó a la muchacha

**Mei Lin  (en posición de combate) --¡Mentira! ¡Su mirada es igual a la de los espías de la Dinastía Ming! ¡Déjame romperle la nariz!*

Wei Li la sujetaba por la cintura (lo cual la deja paralizada por 0.5 segundos) y la arrastro lejos antes de que alguien llame a la policía..

-- Aquí estaremos bien, en una mini mesa para parados .Unas cervezas vamos a tomarnos para ambientar nos.

*Pidió  "La Dorada de los Cielos", una cerveza tan cara que el camarero les hizo  firmar un contrato antes de servirla.*

**Mei Lin probó  un sorbo...--- Sabe a pis de dragón.,quiero vino de arroz

**Wei Li:**(tosiendo) --*¡Es sofisticada! ¡Tiene notas de... de... algo europeo!*

*Pero a la tercera botella, los celos empiezan a fermentar peor que la cerveza.*

Mei Lin decidió ir al baño, mientras Wei Li se quedó viéndola internandose en la multitud.

-- Maldita sea.Mei Lin cada día se pone mejor.-- se vio obligado a aceptar 

*Un magnate japonés  un CEO coreano y un influencer con más músculos que neuronas se turnan para invitar a Mei Lin a bailar. Ella, borracha con dos cervezas y adorablemente violenta, responde siempre igual:*

**Mei Lin:** *¡Solo bailo con Wei Li! ¡Él es mi... mi... eh...!* (No se le ocurre palabra y en su frustración y al ver qué el tipo le tomo la mano, ella se la partió con un apretón,como apretar un papel.

Otro al verla pasar entre la multitud y ante el monumental trasero




,no se le ocurrió otra cosa que darle un pellizco para que inmediatamente Mei Lin le diera 5 golpes de acupuntura dejándolo paralizado en medio de la pista de baile.


*Wei Li, entre orgulloso y al borde de un infarto, sonríe como un idiota. Viendo el eléctrico evolucionar de la multitud bailando frenéticamente al ritmo de música electrónica.

*Tres mujeres con vestidos más cortos que la paciencia de Mei Lin se abalanzan sobre Wei Li.,al verlo solo


---*Cariño, ¿te gustan los desafíos? Porque yo soy toda una promesa salvaje.Ando buscando un amateur para una filmación y colocarla en Only Fans. Y tú eres el ideal.

La otra descaradamente lo agarró por ahí mismo y anunció a las otras

-- Ey. Este bebé está muy bien dotado.Y está abandonado,nos iremos a mi apartamento y que sea lo que dios quiera.

-- Un Stallone-- suspiro hambrienta la tercera, Pero no pudieron continuar porque  Mei Lin: (apareciendo como el Jinete del Apocalipsis)  se interpuso entre las mujeres y Wei Li

-- Escúchame flacuchenta, ¡ÉL YA TIENE UNA!* (La mira a los ojos) *...digo, eh... ¡que está ocupado!*-- hacienda que las otras tres la mirarán de arriba abajo dejándolos solos.

**Wei Li:** (a punto de morir de amor) *Sí, estoy... ocupadísimo. Con ella. Para siempre. O algo.*

*Mei Lin lo agarra del brazo con fuerza *casual* (léase: casi le disloca el hombro).*

-- Quiero beber más.. me gusta esto.-- gritó Mei Lin en medio del bullicio

Así que como pudieron bailaron,se embriagaron, la tarjeta de crédito colapso y los echaron del local casi al amanecer., mientras los empleados sacaron al paralizado y lo dejaron en la acera 

*Caminaron como zombies , viendo el caluroso amanecer de Shanghai,  riéndose de nada y tropezando con todo.*


*Mei Lin... eres la mujer más... más...* (buscando palabra) *¡MÁS!*-- le dijo el ebrio Wei Li.

**Mei Lin:** (riendo a todo dar más ebria que el ) *¡Y tú eres el hombre más... menos!*

*Llegaron al apartamento.y Mei Lin no pudo más, obligando a Wei Li a sacar fuerzas de dónde no tenía y cargarla.

-- Pesas bastante, más que un camión Pesado Fotón.

-- Sinvergüenza,buscando mujeres-- reprochó Mei Lin al borde de un coma etílico.

 Wei Lin  como pudo entro al apartamento, tropezando  y cayendo sobre Mei Lin en el sofá. Sus caras están a milímetros.*

**Mei Lin:** (mirándolo con ojos borrachos y enamorados) *Wei Li...Yo.....

**Wei Li:** (conteniendo la respiración) *¿S-sí?*

**Mei Lin:** *...Tienes cara de almohada.* Jijiji .*¡Zzzz...!*

Me voy a mi cuarto-- anunció difícilmente Wei Li y trastabillando se fue a el.

-- Tengo frío...

Mei Lin sin saber casi ni como ,confundida y en la oscuridad va tras el y  apenas Wei Li cayó en su cama,,ella se Se durmió encima de él. Wei Li, entre frustrado y enternecido, murmura:*

**Wei Li:**---- *Te amo, lunática.*

Ella ronca. Él sonríe. 

-- Mei Lin. Roncas... Así no se puede..

Casi en el mediodía del domingo

Mei Lin despertó  con la resaca de un dragón.

Wei Li fingiendo  no recordar NADA (pero se sonroja cada vez que la mira).también despertó con un concierto de cohetes en su cabeza.

Ambos se vieron y siguieron durmiendo

Luego.

Volvió a despertar y vio a Mei Lin dormida a su lado, con una pierna encima de el ,y supo que había sido real. Todo ello.

Ella despertó y abrió la boca de puro asombro.

-- ¿Cómo llegue aquí? Abusador. Aprovechándose de una mujer indefensa.-- reclamó buscando levantarse e irse.

-- Mei. Antes que vuelvas a ser tu. Tengo algo que decirte.-- dijo deteniendola por un brazo.

Mei Lin lo miró con desconfianza.

--- Siempre he buscado la manera de decírtelo. He estado,estoy ,estaré enamorado de ti.-- lanzó de zopeton y sin respirar.-- así que ahora ya lo sabes.

Mei Lin abrió la boca de puro asombro y se incorporó para verlo mejor.

-- Repite eso que acabas de decirme.

-- Que tú lo sabes. Siempre he estado enamorado de ti. Y no hay forma que eso cambie.

Con un rugido de pantera Mei Lin exclamó.

-- Idiota. !Hasta que lo dijistes!. No tienes idea como me has hecho sufrir. He vivido con la angustia que llegue una tramposa te engatuse y me obligue a matarla. Nunca hubiera permitido que estuvieras con otra.

-- Entonces?.

-- Claro que también te amo. Te he enviado todas las señales y ni lo notabas

Fue inevitable, sin perder tiempo,Li Wei la besó  y Mei Lin le correspondió apasionadamente, con un volcán de deseo reprimido, que de una cosa paso a otra, y sin pensarlo más, llevados por su pasión sin límites hicieron frenética,depravada,promiscua,enamorada mente,lujuriosa,enloquecidamente el amor, hasta quedar liquidados ambos abrazados,agotados,apasionados s,terminando con un beso interminable.

-- Te amo Mei Lin,sea cuál sea el tiempo que me toque vivir.

-- Yo a ti más .

Luego,con la confianza que lo que habían hecho ,sería el comienzo de una nueva pasión ilimitada.descansaron con la certeza que venía otro combate 

Al rato.

-- Bestia,es muy grande,me hicistes un hueco inmenso., no voy a poder meterme en una piscina....Que haces?... No.. es muy pequeño... Por ahí no..nooooooooo.... Aghhhhhhhggghhghh..


##@###$

Luego , mientras inerte Mei Lin dormitaba abrazada a el;Encendió su teléfono para revisar las noticias, curioso por ver si había algún "efecto secundario" visible del caos temporal de la noche anterior. La mayoría de las noticias parecían normales: política, economía, celebridades...

Y entonces lo vio. Un pequeño artículo en la sección de entretenimiento: "Éxito sorpresa para el drama histórico 'El Príncipe Gwanghae', protagonizado por la recién descubierta actriz Yoo Mina."

Con dedos temblorosos,  Wei Li abrió el artículo. Había una foto de la actriz, y aunque el nombre era el mismo, no era la Yoo Mina que él conocía. Esta era una joven actriz coreana moderna, sin conexión aparente con una princesa de 300 años.

Y sin embargo... había algo en sus ojos. Una sabiduría, una profundidad que parecía fuera de lugar en alguien tan joven.

El artículo mencionaba que el drama estaba basado en la vida real del Príncipe Gwanghae, quien sorprendentemente había sobrevivido a un intento de envenenamiento gracias a la intervención de su concubina, una princesa cuyo nombre había sido borrado de los registros oficiales pero que las leyendas llamaban "El Ángel Guardián de Joseon".

 Wei Li  sonrió, guardando el artículo para mostrárselo a Mei Lin más tarde. Parecía que Yoo Mina había encontrado su camino a casa después de todo, y de alguna manera, había logrado cambiar la historia sin destruirla.

En cuanto al monje... bueno, en un mundo donde las estrellas de K-pop podían tener productores musicales misteriosos que nunca envejecían, y donde los CEOs tecnológicos podían predecir tendencias futuras con precisión sobrenatural, quizás él también había encontrado su lugar.

Luego  Wei Li preparó café (sin salsa picante) y se sentó junto a la ventana, contemplando el horizonte de Shanghai.! Por fin en Shanghai!.

. El mundo seguía girando, el tiempo seguía fluyendo, y en algún lugar entre los segundos y los siglos, la historia de un cofre místico, una princesa viajera del tiempo, y un monje arrepentido continuaba desarrollándose.

Y quizás, solo quizás, en algún rincón de Weibo, un meme sobre un tipo que rompió una sandía con un tenedor seguía acumulando likes, un pequeño recordatorio de que incluso los momentos más absurdos pueden tener consecuencias que trascienden el tiempo mismo. 






Epílogo: ¿Y Ahora Qué?

Un mes después de los eventos en la Torre de la Perla Oriental, la vida de Wei Li  había adquirido una nueva normalidad que, aunque menos emocionante que viajar en el tiempo, resultaba sorprendentemente satisfactoria.

Para empezar, seguía siendo el "genio de la IA" en Zhang Enterprises, aunque ahora había contratado secretamente a un estudiante de doctorado para que le explicara los conceptos básicos de la inteligencia artificial. Sus presentaciones, llenas de analogías absurdas ("un algoritmo es como un chef borracho siguiendo una receta escrita por un niño de cinco años"), eran inexplicablemente populares entre los ejecutivos.

Mei Lin continuaba en el departamento de seguridad, aterrorizando a nuevos empleados y ocasionalmente lanzando objetos afilados a las fotos de competidores corporativos durante reuniones de estrategia. La diferencia era que ahora, a veces, sonreía. No mucho, y generalmente no en público, pero era un comienzo.

Y, como había pasado aquella secreta mañana de los dos  después del caos temporal, habían comenzado a salir, . Citas reales, en restaurantes reales, sin amenazas de muerte (bueno, con menos amenazas de muerte). Resultó que cuando no estaban lidiando con monjes inmortales y princesas viajeras del tiempo, tenían bastante en común: un amor por las películas malas, una adicción compartida a los juegos móviles, y una tendencia a hacer comentarios sarcásticos sobre todo , todos, y hacer el amor de forma que dejarían de kinder las películas pornos más explosivas.

"¿Crees que alguna vez los volveremos a ver?", preguntó  Wei Li  una noche mientras cenaban en un pequeño restaurante con vista al río Huangpu.

Mei Ling no necesitó preguntar a quiénes se refería. "No lo sé", respondió honestamente. "El tiempo es vasto, y ellos están... en algún lugar dentro de él."

Wei Li asintió, pensativo. Había estado siguiendo las noticias sobre el drama histórico protagonizado por la nueva Yoo Mina, que se había convertido en un fenómeno cultural en toda Asia. La actriz había ganado elogios por su "comprensión sobrenatural" de la era Joseon y su "conexión visceral" con el personaje del Príncipe Gwanghae.

En cuanto al monje, no había señales claras. Aunque  Wei Li ocasionalmente creía verlo: un hombre con un reloj antiguo en una cafetería, un rostro familiar entre la multitud que desaparecía al parpadear. Podría haber sido su imaginación, o podría haber sido el Maestro Huang, todavía observando, todavía vigilando los ecos de sus artefactos a través del tiempo.

"¿Te arrepientes?", preguntó Mei Lin, interrumpiendo sus pensamientos. "¿De todo lo que pasó?"

 Wei Li  consideró la pregunta. "No", decidió finalmente. "Fue aterrador, absurdo y probablemente me causó un trauma permanente... pero también fue lo más extraordinario que jamás experimentaré."

"Además", añadió con una sonrisa, "nos dio esto." Hizo un gesto entre ellos, indicando su relación.

Mei Lin puso los ojos en blanco, pero  Wei Li pudo ver el rubor que se extendía por sus mejillas. "Siempre tan sentimental", murmuró, pero no lo negó.

Después de la cena, caminaron por el malecón, la ciudad brillando a su alrededor como un océano de estrellas terrestres.  Wei Li se detuvo, mirando hacia la copia de  Torre de la Perla Oriental que se alzaba en la distancia.

"¿Sabes qué es lo más extraño?", dijo. "A veces tengo estos sueños... donde estoy en lugares que nunca he visitado, en épocas que nunca he vivido. Como si una parte de mí estuviera... viajando."

Mei Lin

 lo miró con interés. "¿Qué tipo de lugares?"

"La antigua Corea. El Shanghái de los años 20. Lugares que ni siquiera reconozco."  Wei Li se encogió de hombros. "Probablemente solo es mi subconsciente procesando todo lo que pasó."

"O tal vez", sugirió Mei Lin, "cuando los artefactos se dispersaron, dejaron algo de su esencia en ti. Un eco de su poder.. Y tu fuistes un sinvergüenza me besastes a tricion

Wei Li la miró, sorprendido por la idea.

"¿Crees que es posible que te haya besado a traicion?"Como hubiera podido evitarlo, estabas abrazada a mi...divino...

"Después de todo lo que hemos visto, creo que cualquier cosa es posible", respondió ella.

Continuaron caminando, la conversación derivando hacia temas más mundanos: el trabajo, una película que querían ver, los planes para el fin de semana. Pero la idea persistía en la mente de Wei Li , una posibilidad intrigante.

Esa noche, mientras se preparaban para dormir abrazados ,  Wei Li  encontró algo extraño en su mesita de noche: una pequeña caja de madera que no recordaba haber visto antes. Era simple, sin adornos, pero cuando la abrió, encontró una nota escrita en una caligrafía elegante y antigua:

"El tiempo nunca termina. Solo cambia de forma. Hasta que nos volvamos a encontrar. - YM & MH"

Debajo de la nota había dos objetos: un pequeño abanico de papel y un reloj de bolsillo antiguo. Ninguno tenía los símbolos místicos de los artefactos originales, pero cuando  Wei Li  los tocó, sintió un hormigueo familiar en sus dedos, como un eco distante de poder.

Sonriendo, cerró la caja y la guardó en un cajón. Algunas aventuras terminaban, pero otras... otras quizás solo estaban comenzando.

En algún lugar (o en algún tiempo), una princesa coreana se reunía con su amante, cambiando sutilmente el curso de la historia sin romperla. En otro rincón del tiempo, un monje cansado finalmente encontraba, si no la paz, al menos un propósito renovado.

Y en el ultra moderno Shanghai , un falso genio de la IA y su prima-segunda-ahora-definitivamente-novia - pareja real, se preparaban para su propia aventura: una vida normal, o tan normal como podía ser después de haber viajado en el tiempo, enfrentado a un monje inmortal, y ayudado a una princesa de 300 años a encontrar su camino a casa.

Como decían en Weibo: "Yoo Mina y Mei Lin son el ship que no sabíamos que necesitábamos". Pero quizás, pensó  Wei Li  mientras se quedaba dormido, el verdadero "ship" había sido la amistad (y los traumas compartidos) que habían encontrado en el camino.

Y en algún lugar de Douyin, un video de Mei Lin rompiendo una sandía con un tenedor seguía acumulando likes, un pequeño recordatorio de que incluso los momentos más absurdos podían tener consecuencias que trascendían el tiempo mismo.







##@#@#@

Por eso Wei Li despertó en su apartamento a media noche. Shanghai. Seguía siendo el exitoso ejecutivo.La Policía no lo buscaba....

Mei Lin le dijo.

-- Ya es hora, nuestra bebé ya viene en camino.

-- Vamos, hay que apresurarse. La ambulancia ya viene en camino. -- indicó.

-- No te preocupes por nada -- indicó ARIA-- yo cuidare bien al niño hasta que lleguen. Que todo salga bien.

-- Claro que sí.

Y ambos se fueron rumbo al hospital en la ambulancia para que Mei Lin,en el Shanghai de siempre trajera al mundo su segunda hija....Producto de su amor,de su único amor por Li Wei o Wei Li o Wen Li.

FIN

¿O es solo el comienzo?

¿O es solo el comienzo?

Para los que creen que está historia no sucedió de verdad







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